Blog de Hildy
Aprendiendo a criticar
A veces me pregunta la gente qué distingue a un crítico, aparte del hecho de que pone pocas estrellitas a películas muy populares, y en cambio se
A veces me pregunta la gente qué distingue a un crítico, aparte del hecho de que pone pocas estrellitas a películas muy populares, y en cambio se empeña en cargar de estrellas a títulos muy raritos, preferentemente iranís o coreanos. Bueno, bromas aparte, voy a contestar un poco a esto gracias a que he terminado esta mañana la lectura de un ensayo de C.S. Lewis titulado “La experiencia de leer” (en España está editado por editorial Alba), donde el autor dice cosas estupendas para disfrutar de la lectura, y para hacer crítica literaria, y que considero perfectamente trasladables al Séptimo Arte. De hecho, se podría reescribir gran parte del libro titulándolo “La experiencia de ver cine”, sustituyendo “libro” por “película”, y “lector” por “espectador”. De hecho, eso me voy a permitir hacer con algunas citas de su obra, rebosante de sentido común, indicando los cambios con un subrayado.
Por ejemplo, citando a Arnold, comenta: “La función del crítico nunca consiste en imponer su juicio a los demás. ‘El gran arte de la crítica consiste en saber quitarse de en medio y dejar que la humanidad decida’. Lo que debemos hacer es mostrar a los otros la obra que dicen admirar o despreciar tal como ésta es en realidad; debemos describir, definir casi, su carácter, y después dejar que los espectadores obtengan (ya mejor informados) sus propias impresiones.” Hila fino cuando dice Lewis que “el crítico debe asegurarse, además, de que esos pequeños matices que él detecta también existen para las personas que no pertenecen a su propio círculo. Cuanto más sutil es un crítico, mayor es la probabilidad de que viva encerrado en un reducidísimo círculo de ‘litterateurs’ que permanentemente se reúne, y se leen, entre sí, y que han construido un lenguaje casi privado.” Y finalmente: “Nada es menos esclarecedor que ver las películas de un autor que ha caído en desgracia (…), con el propósito de confirmar la mala opinión que teníamos de él. Lo único que se consigue con ello es llegar a una conclusión ya conocida. Cuando nos encontramos con una persona de la que ya desconfíamos, todo lo que dice o hace confirma nuestras sospechas. Para descubrir que una película es realmente mala debemos verla suponiendo que quizá sea muy buena. Debemos vaciar nuestra mente y abrirnos. En toda película pueden encontrarse defectos; ninguna puede revelar sus virtudes sin un pacto previo de buena voluntad por parte del espectador.”
Así que, aprendices de críticos, y veteranos que me leeis a hurtadillas, tomad nota de los consejos de Lewis, y veréis que vuestras reseñas ganarán en calidad, además de prestar un buen servicio a sus destinatarios, que es de lo que se trata.
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