Blog de Hildy
Will Smith: ¿el Obama del cine?
Desde luego, y con el permiso de otros populares actores afroamericanos como Denzel Washington , Halle Berry y Morgan Freeman , no hay otro como Will
Desde luego, y con el permiso de otros populares actores afroamericanos como Denzel Washington, Halle Berry y Morgan Freeman, no hay otro como Will Smith. El príncipe de Bel Air se lleva al público de calle, está magníficamente pagado, sus películas siempre tienen éxito, y no lleva escrita en la frente una frase del tipo “Soy un actor negro que lucha por los hermanos, me crié en la calle y os vais a enterar”. No, él es sencillamente un estadounidense más, y si me apuran, un terrícola más de este mundo globalizado. Así le ve la gente, como “uno de los nuestros”, y ello independientemente del color de su piel.
¿Cuál es el secreto willsmithiano? Pues en el fondo, podría decirse que tal secreto es el mismo que ha aupado a Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos, salvando todas las distancias que el internauta lector quiera. Para empezar, Smith se involucra en películas que puedan gustar a todo el mundo: “Tienen que ser extraordinarias, entretenidas, y artísticas”, dice. Y seguramente, con la sola excepción de Alí, los papeles que ha hecho podrían haber sido interpretados por actores blancos, no ha hecho de la cuestión racial la clave de su carrera, al estilo Spike Lee (con quien, por cierto, nunca ha trabajado). También el nuevo presidente se interesa por blancos y negros, y dice querer ser el presidente de sus votantes y de los del republicano John McCain, todos caben.
Al igual que Obama prepara cuidosamente su “staff”, el “gabinete” de Smith lo conforma gente competente y creativa, como Gabriel Muccino, con quien ha hecho Siete almas y En busca de la felicidad, Michael Mann y Barry Sonnenfeld. Ambos son simpáticos y abiertos con los medios, y la cámara les ama; Smith nunca negará un autógrafo a un fan, y también el nuevo presidente se muestra cercano a la gente; y su familia resulta encantadora, y hasta los niños trabajan, en los escenarios en campaña, o en sus películas. Ah, y listo que es muchacho Smith, no se ha mojado sobre la huelga de actores, ni a favor, ni en contra: y es que, en el caso de intérpretes tan bien pagados –su caché es de 20 millones de dólares por peli, porcentajes de taquilla aparte–, posicionarse resulta casi obsceno; tampoco Obama puede quejarse en lo que respecta al dinero, pues ha batido todo tipo de recaudaciones para su campaña presidencial.
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