Está bien que se dedique un libro a una directora que ha tenido su papel en el cine español; en ese sentido hay que aplaudir la publicación de ‘
Está bien que se dedique un libro a una directora que ha tenido su papel en el cine español; en ese sentido hay que aplaudir la publicación de ‘Pilar Miró. Nadie me enseñó a vivir’, biografía escrita por Diego Galán a instancias del hijo de la Miró, Gonzalo. Pero choca en un libro que además de analizar la carrera profesional de la cineasta, ahonda en su personalidad, inquietudes y amoríos, un elocuente silencio. Nada se dice de quién pudo ser el hombre que dio un hijo a Pilar Miró. Entiéndaseme bien. Galán no se recata al nombrar compañeros de alcoba de su personaje. En cambio, ni una palabra dedicada al enigma. De acuerdo, podría ser algo pactado con Gonzalo Miró, pero en tal caso cabían dos opciones: explicar que no aborda el tema por deseo de quien le encargó el libro, o sencillamente, no escribir dicho libro. Lo que no cabe en un investigador que se precie de serlo es omitir cualquier alusión al tema.
