Blog de Hildy
El peso de la risa
En Smoke Paul Auster nos contaba un ingenioso y sencillo método para pesar el humo: restar del peso del pitillo original, el de la colilla junto a
En Smoke Paul Auster nos contaba un ingenioso y sencillo método para pesar el humo: restar del peso del pitillo original, el de la colilla junto a las cenizas cuidadosamente recogidas. Lo que no es tan fácil es medir el nivel de risas de una película (que se lo digan a los críticos de este website, que valoran de 0 a 4 la mayor o menor presencia de esas risas en cada película). Pero en Hollywood lo intentan. En las proyecciones de prueba con público antes del estreno, un analista se introduce entre los espectadores y puntúa en una escala de 1 a 3 las risas ante determinadas escenas supuestamente divertidas. Y si la gente se ríe poco, pues hala, a rodar de nuevo. Algo que quizá provoque más risas, pero no desde luego la de los guionistas, que creen que esos cambios afectan a la integridad de su trabajo. Así lo dice Mike White, que trabajó en Escuela de Rock y Super Nacho, y que cree que guiarse por las carcajadas estentóreas puede llevar a las bromas zafias, basadas en flatulencias y similares. “Es ligeramente deprimente”, comenta. “Incluso aunque les guste, es, no sé, yo no hice la película por eso. No quiero que el público me dicte lo que quiero hacer. Quiero que les guste, pero conduciéndolos yo.” Desde luego, tal guía sólo conduce a chorraditas como Borat, Torrente, Jackass y familia.
"Scary Movie" no tiene miedo a "Backrooms"
La comedia paródica “Scary Movie 6” se ha convertido en la gran vencedora del fin de semana en la taquilla norteamericana. La nueva entrega de la popular saga creada por los hermanos Keenen Ivory Wayans, Shawn Wayans y Marlon Wayans debutó con 56 millones de dólares, estableciendo un récord para la franquicia y superando con claridad a uno de los grandes estrenos veraniegos, “Masters del Universo”, que arrancó con unos discretos 29 millones.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.