Blog de Hildy
Diplomado en bondología
Confieso que no me apasiona demasiado el agente secreto creado por Ian Fleming , ni las películas a las que ha dado pie. 007 siempre me pareció un
Confieso que no me apasiona demasiado el agente secreto creado por Ian Fleming, ni las películas a las que ha dado pie. 007 siempre me pareció un tipo machista demasiado petulante, y como héroe de acción prefiero al Zorro, al capitán Sparrow o a Indiana Jones, por poner tres ejemplitos. Pero en fin, abierta que es una, siempre acepté a los que pensaban otra cosa. Hasta que me he enterado de la organización de un congreso sobre el tema, a cargo de la Biblioteca Nacional francesa y la Universidad de Versalles, bajo el ‘ingenioso’ título “James Bond (2)007: historia cultural y apuestas estéticas de una saga”.
Entre las diversas y pintorescas opiniones de los eruditos, que tal vez investiguen el significado oculto de la afición de Bond por el martini, me quedo con este botón de muestra del profesor Hubert Bonin, historiador económico de Burdeos y congresista de postín: “En Francia tenemos el mito del salvador, Bonaparte, De Gaulle. Aquí siempre buscamos el héroe providencial. James Bond es una figura muy tranquilizadora para Francia.” En fin, para que los fans bondianos presuman, deben saber que entre sus filas se cuentan gente como Umberto Eco y Kingsley Amis.
Por cierto que en Francia se han aficionado tanto a 007, que más de uno se ha tirado de los pelos al ver que la acción de 007 Casino Royale se ha trasladado del país galo a Montenegro.
Estafadores con IA encuentran presas fáciles en los aspirantes a triunfar en Hollywood
La inteligencia artificial ha abierto una nueva puerta al fraude en Hollywood. Diversos delincuentes están suplantando la identidad de algunos de los directores de casting más prestigiosos de la industria para captar a actores aspirantes, ganarse su confianza y, finalmente, intentar sacarles dinero mediante falsas cuotas sindicales, contratos inexistentes o trámites fraudulentos.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.