Blog de Hildy
“Imparable” o el cine de acción como una de las bellas artes
Más de uno se habrá llevado las manos a la cabeza escandalizado. ¡El cine de acción arte! ¡Qué disparate! El arte sólo lo es –pensarán– si viene
Más de uno se habrá llevado las manos a la cabeza escandalizado. ¡El cine de acción arte! ¡Qué disparate! El arte sólo lo es –pensarán– si viene firmado por Jean-Luc Godard –ausente del acto de este fin de semana donde le iban a dar un Oscar honorífico: ¡Hollywood, puah!–, o servido en iraní subtitulado.
En fin, viene todo a propósito de Imparable, de Tony Scott, cine de acción modélico. ¿Arte? No sé, pero tengo claro que no se puede contar mejor el caso de este tren descontrolado, que podría provocar una terrible catástrofe en Pensilvania. El film es un prodigio de narración perfecta, encuadres inmejorables, montaje maravilloso, pinceladas adecuadas de interés humano... Incluso la decisión de prescindir de efectos de ordenador y zarandajas de 3D acentúa el realismo, y engancha más si cabe.
Lo cierto es que Tony Scott tiene a sus espaldas un puñado de buenas películas de acción, especialmente Asalto al tren Pelham 1 2 3, Spy Game y Marea roja. Y si nos vamos a otros directores, títulos como Acorralado, Terminator, Jungla de cristal, El caballero oscuro, Spider-Man... son ejemplos estupendos de que el cine de acción puede ser buen cine, que gana dinero y hasta, tal vez, es artístico. Aunque pese a mucho pedante.
"Scary Movie" no tiene miedo a "Backrooms"
La comedia paródica “Scary Movie 6” se ha convertido en la gran vencedora del fin de semana en la taquilla norteamericana. La nueva entrega de la popular saga creada por los hermanos Keenen Ivory Wayans, Shawn Wayans y Marlon Wayans debutó con 56 millones de dólares, estableciendo un récord para la franquicia y superando con claridad a uno de los grandes estrenos veraniegos, “Masters del Universo”, que arrancó con unos discretos 29 millones.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.