Quizá nunca se fueron, porque lo cierto es que las novelas de las hermanas Brontë son sistemáticamente adaptadas al cine y a la televisión. En los
Quizá nunca se fueron, porque lo cierto es que las novelas de las hermanas Brontë son sistemáticamente adaptadas al cine y a la televisión. En los últimos tiempos había llamado mi atención que la directora de Tamara Drewe haya llevado al cine Cumbres borrascosas (Wuthering Heights), y cuando profundizo en el tema observo que antes de Andrea Arnold, que se llevó el premio a la mejor fotografía en Venecia por este film, la novela ha sido llevado otras cinco veces a las pantallas en lo que llevamos de tercer milenio. Se ve que hay afición a contar los amores apasionados de Heathcliff y Catherine Earnshaw, y eso que hay ilustres adaptadores de la obra de Emily Brontë, entre ellos William Wyler y Luis Buñuel.
No he visto la peli de Arnold, aunque tiene muy buena pinta. En cambio sí he visionado Jane Eyre, de Cary Fukunaga, que me ha apasionado, ya este director me dejó muy buen sabor de boca con el duro film sobre la inmigración clandestina Sin nombre. Lo más curioso es que para adaptar la obra de Charlotte Brontë ha contado con Moira Buffini, que resulta que es la guionista de Tamara Drewe, y que sin embargo no ha intervenido en el mentado film cumbreborrascoso de Arnold, lo que confieso que me resulta intrigante, mucha casualidad me parece, aquí hay “tema”...
Pero bueno, que me distraigo. En el caso de “Jane Eyre” no ha sido tantas veces adaptada en el nuevo milenio, “sólo” hay otras dos, una de ellas es una cuidada versión de la BBC. Y de las anteriores, tengo bien grabada la versión de Robert Stevenson, con un lúgubre Orson Welles, y el preciosismo habitual de Franco Zeffirelli. También parece que Yo anduve con un zombie toma pie de la obra de la Brontë, por expreso deseo del productor Val Lewton.
Quizá haya quien piense que el filón Jane Austen ya está muy trillado –aunque no dejan de prepararse filmes alrededor del mundo austeniano–, y que toca explotar la rica veta de las Brontë. Lo cierto es que las dos novelas mentadas han sido visitadas y revisitadas, pero hay un territorio casi virgen en otras obras como “El enano verde”, “El hechizo”, “El huérfano” y “Villette”, de Charlotte Brontë, que murió a la temprana edad de 39 años. Más joven aún murió Emily, con 30 años, pero en su caso sólo hay una novela, “Cumbres borrascosas”, el resto de sus esfuerzos literarios son poemas. La menos conocida de las hermanas, Anne Brontë, es autora de “Agnes Grey” y “El inquilino de Wildfell Hall”, y también se fue de este mundo pronto, con 29 años. Curiosamente las tres publicaron su obra con seudónimo masculino, y el apellido Bell, el mismo de Jamie Bell, actor presente en Jane Eyre, me hizo gracia ver a Tintín enamorado de Jane Eyre el mismo día en que se estrenaba el film de Steven Spielberg.
André Techiné dirigió una película sobre tan fascinantes hermanas, que se titula justamente Las hermanas Brontë. No he tenido ocasión de verla, pero imagino que el director francés no caerá en elucubraciones dignas del director de Anonymous –Roland Emmerich, el que arroja dudas sobre William Shakespeare y la autoría de sus obras–, según las cuales Charlotte, que es la que murió con más edad, asesinó a las otras. Parece que ésta es la teoría de un tal James Tully, que en 1997 publicó un libro con tan insólita hipótesis. En “The Crimes of Charlotte Brontë: The Secrets of a Mysterious Family” el tipo utiliza recursos propios de novelista, y lanza la idea del envenenamiento de Emily y Anne por Charlotte con ayuda del clérigo Arthur Bell Nicholls, con el que se casaría posteriormente. Desde luego, tal trama novelesca parece más una posible obra nunca escrita de una de las Brontë, que algo parecido a la realidad, ámbito en que la muerte de Emily y Anne siempre se atribuyó a la tuberculosis, la enfermedad de la que también habría fallecido Charlotte.
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Fe de errores
Me señala en Twitter Roberto C. Rascón, con toda la razón, que Andrea Arnold no dirigió Tamara Drewe, sino que lo hizo Stephen Frears. Perdón por el error, funcioné de memoria, sabía que Arnold tenía una película reciente que me había interesado, pero ésta era Fish Tank. Así las cosas, mi extrañeza sobre la no intervención de Moira Buffini en el nuevo film de Arnold carece de fundamento: pura teoría de la conspiración, aunque en menor escala que las de de Emmerich y Tully, pienso. ¡Gracias, Roberto!
