Blog de Hildy
De la historia (Espacio: 1999) al futuro (Espacio: 2099)
Ayer, en la gala de las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, mi vecino bloguero Juan Luis Sánchez , guionista de lo que allí nos
Ayer, en la gala de las medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos, mi vecino bloguero Juan Luis Sánchez, guionista de lo que allí nos deparó la noche, estuvo sembrado con ocurrencias como la de referirse a la película 2001: una odisea del espacio como “cine histórico”. En efecto, lo que se escribió y filmó como una historia futurista ha sido rebasado por el vertiginoso paso del tiempo.
También ha ocurrido con una de las series de mi infancia, Espacio: 1999. Recuerdo perfectamente la ilusión con que esperaba los jueves –en aquella época no había DVDs ni descargas que valieran para ver episodios perdidos– la emisión de los capítulos de una historia de ciencia ficción que me parecía que se refería a un tiempo lejanísimo, nada menos que 1999. El diario de la doctora Russell, el intrépido liderato del capitán Koenig –quién me iba a decir que esta actor sería oscarizado con su Bela Lugosi en el Ed Wood de Tim Burton–, las llamadas de Águila 1 a Águila 2, la búsqueda de un planeta habitable con características similares a la Tierra que nunca se acaba de encontrar, un secundario que me hacía mucha gracia, Alan Carter, e incluso las transformaciones de Maya, que personalmente me torraban un poco, configuraban unas historias que me fascinaban, hasta el punto de no querer perdérmelas a cambio de unas atractivas actividades extraescolares de fotografía, qué tiempos.
Pues bien, el 1999 ha sido rebasado, desde la altura de trece nuevos años lo contemplamos, y admito no querer revisar esta entrañable serie de ciencia ficción, porque temo que el tiempo no ha debido ser demasiado benigna con ella. En éstas estoy, cuando leo la noticia de que ITV Studios America y HDFILMS pretenden resucitar la serie con nuevo título, of course, Espacio: 2099, y hasta tienen un cartel, aquí lo presento, para “vender la burra”. La cosa está en desarrollo, así que cualquiera sabe cuál será el destino de esta nueva empresa galáctica, a la que seguro que pueden imprimirle un “buen rollito” ecológico. Pero en fin, tal vez los nuevos creadores sean capaces de hacer soñar a nuevas generaciones de chavales, como antaño lo lograron en mi caso Gerry Anderson y Sylvian Anderson. Que así sea.
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