Blog de Hildy
Adiós a Jean Giraud, o la orfandad de Blueberry
Ayer sábado me enteraba como tantos de la triste noticia de la muerte de Jean Giraud , para muchos más conocido como Moebius, maestro
Ayer sábado me enteraba como tantos de la triste noticia de la muerte de Jean Giraud, para muchos más conocido como Moebius, maestro del cómic francés, y artista conceptual en películas como Alien, el octavo pasajero, Tron y El quinto elemento. Para mí siempre será el genial dibujante de los álbumes del Teniente Blueberry, y considero su época más creativa -alguno dirá más clásica- la que le asoció con Jean-Michel Charlier. Juntos, entre 1965 y 1990, crearon 23 álbumes maravillosos, puro western en forma de serial, muy visual y con tramas absolutamente cinematográficas. Estas historietas, como las de tantos genios del cómic francés y belga -pienso en Astérix, Tintín, Lucky Lucke, Comanche, El visir Iznogud, Los pitufos, Gastón el gafe, Spirou y Fantasio, Ric Hochet, Alix, Valerian y un largo etcétera donde incluiría a Corto Maltés, obral del italiano Hugo Pratt- hicieron feliz mi infancia y adolescencia, creo que desgraciadamente, en la actualidad, no existen autores de categoría semejante.
No conozco tanto la etapa Moebius de Giraud, lo cierto es que no logra seducirme. Sé que el díptico "La mina del alemán perdido" y "El fantasma de las balas de oro", eran quizá mis favoritos, con la aparición por primera vez, creo, del borrachín minero y gran amigo de Blueberry Jimmy McClure. Y que el serial iniciado con "Chihuahua Pearl" mantuvo mi atención durante años, diez álbumes donde el protagonista era acusado de intentar asesinar al presidente Ulysses Grant, aunque confieso que el desenlace donde se ataban cabos, "El final del camino", siempre me pareció demasiado precipitado. Por contra, toda la etapa sicodélica de Giraud, donde firma como Moebius, me interesa menos. Los dibujos y diseños me deslumbran, pero están al servicio de historias más abstrusas. Es la época de asociación con un creador con el que me resulta imposible vibrar, aunque le reconozca despuntes de artista. Me refiero al chileno exilio Alejandro Jodorowsky, de que quien no soporto esas películas que parecen -y creo que es así- estar hechas bajo el efecto de algún alucinógeno, El topo (1970), La montaña sagrada y compañía. Seguramente por eso detesté también Blueberry (2004), la fallida traslación al cine de las aventuras del teniente, con Jan Kounen de director, y Vincent Cassel de protagonista. Algo olía a podrido cuando se hacía necesario contar con ocho guionistas para versionar "La mina del alemán perdido" y "El fantasma de las balas de oro" en clave de chamanes indios y misticismo de opereta. Por suerte siempre nos quedarán los cómics de un Giraud al que le deseo una buena cabalgada en el cielo, que le sean tenidos en cuenta los buenos ratos que nos hizo pasar con el teniente Blueberry.
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