Blog de Hildy
This is the end: oblivion, zombies adolescentes, after Earth...
Apocalypse Now se abría con aquello de “This is the end, beautiful friend...” de The Doors, mientras veíamos la jungla de
Apocalypse Now se abría con aquello de “This is the end, beautiful friend...” de The Doors, mientras veíamos la jungla de Vietnam arrasada por el napalm y a Martin Sheen, el colocado capitán Willard, alucinando en la habitación de su hotel. Imágenes y música de tintes apocalípticos para hablar del horror de la guerra.
Pasan los años y los miedos permanecen aunque cambie su rostro. Dejados temporalmente los conflictos bélicos que persisten en nuestro planeta Tierra, en Occidente todo el mundo tiembla , más que con el miedo a la guerra, que también, con la crisis que no cesa, el miedo a los corralitos, el desempleo, la hipoteca que no se puede pagar. La recuperación se anuncia para mañana, para pasado mañana, el próximo mes, dentro de un año, nadie sabe nada. Y entretanto, el vacío, sensación de cambio de ciclo, de que avanzamos hacia destino desconocido, mientras los políticos no saben, no contestan, sin valores muchos de ellos, y contagiando al escéptico pueblo llano. El apocalipsis, vaya.
Durante los años de la guerra fría, el cine acudió a metáforas sobre el peligro “rojo” comunista, los extraterrestres infiltrados tratando de hacerse con el control del planeta, con el paradigma de La invasión de los ladrones de cuerpos. Yo diría que el cine y la televisión actuales, con sus tramas apocalípticas, también han adoptado cierta actitud simbólica, inconsciente a veces, y otras, la mayoría, totalmente adrede, no me cabe la menor duda. El pánico arrecia. Pánico total. Muchos no saben ya en qué creer.
Han triunfado este fin de semana en los cines españoles Tom Cruise y su Oblivion, con la Luna destruida, los humanos desmemoriados y la Tierra contaminada. Will Smith, que fue legendario en Soy leyenda, el último hombre sobre el planeta, o casi, regresa a terrenos de futuro imperfecto en junio con M. Night Shyamalan y After Earth, de título muy elocuente acerca de la fragilidad de la Tierra.
En la tele la serie spielbergeana Falling Skies imagina un mundo invadido por belicosos alienígenas, adiós E.T. y mi casa, sólo amenazas y violencia se ciernen sobre el hombre en peligro de extinción.
Y para una tesis doctoral daría el aluvión de películas de zombies que han invadido las pantallas en los últimos años. La idea de vivos muertos, gente que no piensa, sin esperanza, que se merienda a sus semejantes, es una metáfora muy fuerte. No voy a poner todos los títulos de los últimos tiempos, pero se pueden rastrear en esta lista. Sí mencionaré una de las series de moda, The Walking Dead. Y, por poner una nota positiva y optimista, Memorias de un zombie adolescente, una grata y original sorpresa, mucho mejor de lo que imaginaba, que propone la idea de que los muertos vivientes pueden cambiar, que aún pueden albergar dentro un resto de humanidad. Me encanta la idea de que con el amor se puede dar la vuelta a apocalipsis que viene. No me parece una ingenuidad. Me parece realismo, la única salida.
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