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Fariña
6 /10 decine21
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Crítica

Dinero fácil

Dinero fácil

Miniserie televisiva de Bambú para Antena 3 basada en hechos reales sobre el narcotráfico en Galicia, narrados en el libro homónimo de Nacho Carretero, generó cierta controversia su secuestro cautelar, ordenado por la jueza Alejandra Pontana a petición del antiguo alcalde de O Govre, Pontevedra, que alegaba ataques a su honor en el mismo. Sin duda que el éxito de Narcos ha propiciado su producción. Está desarrollada por Ramón Campos, Gema R. Neira, Cristóbal Garrido y Diego Sotelo, implicados en otras series de éxito como Gran Hotel, Velvet o Las chicas del cable.

Arranca con la detención por la noche de cada uno de los principales contrabandistas en sus casas, el primer efecto de la conocida como Operación Nécora, ejecutada en 1990. A partir de ahí retrocedemos temporalmente a los años 80, y se nos presentan los personajes. Por ejemplo, Sito Miñanco y su padre, que están en una lancha por la noche; el primero es joven, entusiasta, con ganas de retar a los aduaneros pescando en aguas portuguesas para luego divertirse en una persecución y demostrar su maestría como piloto de embarcación, burlando a los guardias navegando entre las bateas. Accidentalmente esto va a suponer la ocasión de un cambio en la vida de Sito, porque ha boicoteado involuntariamente una operación de descarga de contrabando.

La letra de la canción que suena al comenzar la acción en sí de cada capítulo resume bien el trasfondo de lo que cuenta la serie, “O que teño que facer / para non ter que ir ao mar / sobra peixe que vender / e fariña para amasar”. La actividad pesquera en Galicia está en crisis, la faena del mar es dura, los hombres se juegan la vida y poco sentido tiene si no da para comer. Muchos vieron en el contrabando de tabaco una fuente de recursos muy grande. Y así Terito (el gran patriarca de la “cooperativa”), Laureano Oubiña y Manuel Charlín son los salvadores de Cambados. Se enriquecen con el contrabando y ayudan a sus familias y a su pueblo.

Sito Miñanco es el personaje principal de la serie, y representa la marcha sin retorno de una vida en la que el poder tira y tira, de una actividad delictiva se pasa a otra más grave, dejando un regusto amargo por todo aquello con lo que arrasa en el camino. Sito fue fichado por Terito precisamente por el incidente en las bateas. Le ofrece trabajar con él, y acepta. Pero pronto dejará de ser suficiente ser un subordinado, querrá ser uno más, lo conseguirá, y más adelante no le bastará con el tabaco, comenzará con el negocio de la cocaína (que recuerda a la harina, “fariña” y el hachís). Dinero fácil que puede servir para corromper a cualquiera, incluso a los que cabría suponer una integridad a prueba de bombas. Resulta tentador así autoengañarse con buenas intenciones y el inmoral lema “el fin justifica los medios”, aunque por supuesto, el precio que se acaba pagando resulta demasiado alto. En cualquier caso, la serie logra plasmar la lucha interior del protagonista, que querría evitar derramamiento de sangre, pero al que le gusta demasiado el poder que ha adquirido como para renunciar a él. También muestra cómo las mujeres de los traficantes son capaces de asumir el rol de éstos cuando la persecución les obliga a tomarse unas “vacaciones”. Por otro lado, se ofrece el punto de vista de los agentes de la ley, particularmente a través del sargento Darío Castro, y se describen las dificultades que afronta, sus enemigos están en el mismo pueblo e incuso entre los suyos, en la propia guardia civil.

La serie, de cuidada factura y con valores de producción, está bien rodada, por ejemplo la banda sonora sabe crear una atmósfera inquietante con el sonido de la gaita. Llegas a conocer bien a los personajes, y hay momentos de angustia, de tensión, acción, también de alguna sonrisa por ese modo gallego tan suyo y entrañable. Una imagen muy gráfica, que llama la atención y que simboliza la “sobredosis” de dinero que padece los narcos ocurre cuando la lluvia abundante hace que los alcantarillados se inunden y salgan por las rejas de las alcantarillas, billetes y billetes que manan como el agua por la calle… En el reparto, bien conjuntado, destaca la interpretación de Javier Rey como Sito, al que da buena réplica Tristán Ulloa, el sargento.

Curiosamente el traficante gallego Laureano Oubiña ha presentado una demanda reclamando un millón y medio de euros de indemnización por una escena de sexo que implica a los actores que le representan a él y a su esposa, por el "daño moral" que les produce a él y a su familia.

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