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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 3 en acción

(1960) | 90 min. | Thriller
Película costumbrista que sigue los pasos de una patrulla de policía durante una noche de servicio. Andrés Martín (Adolfo Marsillach) es un inspector de policía que realiza su servicio en un coche patrulla Z-10. Su trabajo principal se desarrolla de noche, y consiste en atender todas las llamadas urgentes. Sin embargo, el policía está atormentado por la reciente muerte de su hija, atropellada por un coche que se dio a la fuga. El guión de Pedro Masó, Antonio Vich, Vicente Coello y José María Forqué consigue mantener la tensión en todo momento, y resulta enriquecido por la impecable factura lograda por Forqué. Destacan las actuaciones de ilustres actores españoles, como Tony Leblanc y José Luis López Vázquez.
5/10
(2019) | 89 min. | Thriller | Acción
Un atraco bancario sale mal y como consecuencia de ello, uno de los ejecutores del atraco, Frank, pierde la memoria, mientras que su hermano muere. Frank necesita recordar los diez minutos que han desaparecido de su cabaeza para poder reconstruir lo ocurrido y cazar al culpable del sabotaje. Thriller de acción  de bajos vuelos, dirigido con poca originalidad por Brian A. Miller (The Prince). El escaso presupuesto se entrevé en la planificación y en la puesta en escena, bastante anodina, cercana al telefilm. El empaque lo pone el protagonisa Michael Chiklis (The Shield), mientras que Bruce Willis parece ser únicamente un reclamo con poco peso en la trama. En conjunto se trata de una película bastante fallida.
3/10
(2008) | 109 min. | Aventuras Tráiler
El alemán Roland Emmerich es uno de los reyes del blockbuster, desde que se instaló en Hollywood a principios de los 90. Algo tendrá este director cuando le bendicen, pues lo cierto es que no ha tenido ningún batacazo y alguno de sus trabajosha sidotodo un acontecimiento para las taquillas. Y lo que tiene Emmerich es una habilidad innata para vender lo que rueda, y un sentido del espectáculo que compensa bastante sus defectos narrativos y sus frecuentes momentos surrealistas, estilo presidente de los Estados Unidos al frente de sus tropas en un caza –en su mayor éxito, Independence Day–, o el movimiento de emigración de Estados Unidos a México de El día de mañana. Así debe tomarse 10.000, un cómic de lujo que irritará a quienes se lo tomen demasiado en serio, pero que ofrece momentos muy vistosos, al jugar la baza de los efectos especiales de vanguardia, que ofrecen unos mamuts que parecen de carne y colmillos. El título español resulta confuso, pues no se sabe muy bien si hace referencia a 10.000 guerreros, como en 300, pero a lo bestia. En realidad se refiere al año 10.000 antes de Cristo. Uno se pregunta si la obsesión por el laicismo en la España actual ha provocado que los distribuidores tengan miedo de que aparezca la palabra Cristo en el título, y ése es el auténtico motivo de que rebautizaran así un film que originalmente se llama 10.000 B.C. Tiene muchos puntos en común la película con la mucho más redonda Apocalypto, que debió estrenarse cuando el propio Emmerich y el hasta ahora compositor Harald Kloser, ya tenían cerrado el guión y el proyecto estaba muy avanzado. En ambos filmes, un grupo de indígenas lleva una existencia idílica, dedicados a la caza. Hasta que unos guerreros de una civilización superior asolan su aldea y capturan a varios de los habitantes. En este caso, D’Leh, joven cazador, encabeza una expedición de rescate, pues los captores se han llevado entre otros a su amada Evolet, una joven que presenta un rasgo inédito entre los suyos, pues tiene los ojos azules. La prehistoria de Emmerich, en la que caben hasta pirámides egipcias, es tan fantasiosa que se parece mucho más al mundo mágico de Conan, el bárbaro que a En busca del fuego, que junto al principio de 2001: una odisea del espacio, es hasta la fecha la mejor de las pocas incursiones cinematográficas en los albores de la humanidad. También tiene puntos en común con Stargate, del propio Emmerich, en la que unos hombres prehistóricos convivían con civilizaciones más avanzadas y donde el espectador acababa aceptando cualquier elemento fantasioso. Quizás el error de Emmerich en esta ocasión es que no muestra sus cartas desde el principio, por lo que no acaba de funcionar del todo que de repente aparezcan unas monstruosos aves, unos villanos que usan barcos y son de una era distinta a los protagonistas, e incluso elementos de brujería. Y todo eso a pesar de que sus hombres de las cavernas, de estética rastafari, no resultaban del todo convincentes. El cine se toma muchas licencias en sus películas históricas, a veces sin un mínimo de rigor histórico. Aún así, en cintas como Gladiator, el espectador pone mucho de su parte para suponer que está en la antigua Roma. No ocurre así en este caso, en el que a partir de un punto del metraje deja de ser por completo una cinta prehistórica. Se aprecia un esfuerzo del director –y coguionista– por darle cierto fondo a un relato, que gira en torno al sacrificio en aras del amor, y que acierta al plantearse que los avances técnicos mal utilizados no dan lugar a una civilización mejor necesariamente, sino que eso depende de la finalidad con la que se utilicen. En cualquier caso, que el público sepa que lo que va a ver son secuencias tan apabullantes como la cacería inicial.
4/10
(1997) | 108 min. | Aventuras
Una diseñadora de moda, con ayuda de dos colaboradores secuestra a todos los cachorros de dálmata que han nacido en la casa de una de sus empleadas. Lograda versión en vivo y modernizada de la clásica película de animación de Walt Disney. La puesta en escena es ágil y conserva parte de la magia y el humor del original. Fue todo un éxito, de tal manera que incluso se pusieron de moda los objetos relacionados con la película. Todo el reparto está magnífico, sobre todo Glenn Close –en el papel de la malvada Cruella De Vil–, y el trabajo con animales y muñecos es de gran calidad. El resultado es un filme muy ameno y repleto en su desarrollo de abundantes valores ecológicos y familiares.
5/10
(1995) | 125 min. | Ciencia ficción
Año 2035. Una catátrofe enigmática ha eliminado casi a la raza humana del planeta. Los pocos supervivientes malviven en condiciones deplorables bajo tierra. La única posibilidad de salvación es hacer un viaje al pasado para erradicar el mal. Para ello, un voluntario, Cole (Bruce Willis), viajará a 1996. Allí conocerá a un joven desequilibrado (Brad Pitt) que le habla del "ejército de los 12 monos". Además una extraña visión atormenta continuamente a Cole. Conocerá también a la doctora Kathryn (Madeleine Stowe), experta en el estudio de la locura. Ella piensa que Cole es un paranoico, pero poco a poco comienza a creerle cuando se cumple todo lo que va profetizando. Espectacular inmersión en el futuro de la mano del singularísimo Terry Gilliam (El rey pescador, Brazil). La película tiene una imaginería poco común y un guión sobresaliente, todo ello con unas interpretaciones magníficas.
6/10
(2018) | 130 min. | Histórico | Bélico | Drama Tráiler
Adaptación del libro “Horse Soldiers”, de Doug Stanton, que recrea la primera operación encubierta de Estados Unidos en Afganistán, post 11-S. El capitán Mitch Nelson ha conseguido un puesto de oficina, que le permitirá estar más tiempo con su familia. Pero cuando sobrevienen los atentados que conmovieron al mundo en 2001, solicita que le manden con sus antiguos hombres al frente, para combatir a los talibanes y desmantelar la organización terrorista Al Qaeda. Al mando de once soldados deberá buscar al general Dostum, un señor de la guerra uzbeco, con el fin de ayudarle a tomar Mazar-i-Sharif, ciudad de enorme importancia estratégica. Nicolai Fuglsig, reportero gráfico nacido en Dinamarca, se inició como realizador mientras cubría la guerra de Kósovo, cuando grabó metraje del que sacó un documental de 15 minutos. Tras el poco conocido largometraje de ciencia ficción Exfil, vuelve al terreno bélico con esta producción de Jerry Bruckheimer, especializado en filmes con mucha acción, por norma general ligeros y superficiales, como Dos policías rebeldes. Esto explica que se haya puesto el énfasis en las secuencias de combate, que están resueltas con la suficiente espectacularidad, y cierto realismo, se nota que el realizador conoce cómo es una guerra. El guión, en el que está involucrado nada menos que Ted Tally, oscarizado por El silencio de los corderos, se anota algunos tantos, por ejemplo al hablar de sacrificio patriótico, en militares capaces de dejar temporalmente a sus familias para acudir a la llamada del deber. Está bien resuelta la secuencia que recurre al humor para resumir la desorientación del ejército estadounidense en suelo afgano, cuando el uzbeco llama al enemigo, en plan Gila. En España se verá con cierta simpatía y esbozando una sonrisa que nuestra Elsa Pataky, unida a Chris Hemsworth, interprete aquí a su abnegadísima esposa en la ficción. En el reparto destaca Navid Negahban, conocido como el terrorista Abu Nazir de Homeland, que dota de cierta complejidad a Dostum, movido por la venganza, y los todoterreno Michael Shannon y Michael Peña, capaces de insuflar vida a personajes poco desarrollados por el guión. Por lo demás, el citado Hemsworth parece Thor con subfusil, y el resto de secundarios están desdibujados. Desentona sobre todo Numan Acar, un mulá de opereta exageradisímo al frente de los villanos.
5/10
(2010) | 141 min. | Acción
A mediados del siglo XIX Japón vive una época de paz entre los señores feudales. Sin embargo, las ascensión al poder del señor Naritsugu, hermano del Shogun del clan Akashi, puede llevar de nuevo a miles de hombres a la guerra. Naritsugu es un hombre increíblemente cruel, que mata y tortura por placer. Tras uno de sus excesos, el Sr. Doi, oficial del shogun, pedirá en secreto a Shinzaemon, experto samurái, que asesine a Naritsugu. Para enfrentarse a sus tropas, Shanzaemon contará con la ayuda de otros 12 hombres.  El japonés Takashi Miike es uno de los directores más prolíficos, prestigiosos y versátiles de su país. Desde que irrumpiera en 1999 con su durísima Audition, no ha parado de entregar películas de todo tipo, desde el puro terror (Three Extremes), la acción (Crows Zero) o incluso el musical de humor surrealista (La felicidad de los Katakuri). Ahora rinde un apoteósico homenaje al espíritu de clasicismo japonés con una película de guerreros feudales que retrotrae innegablemente a Los siete samuráis de Kurosawa, aunque en realidad es un remake de un film de 1963 dirigido por Eiichi Kudo. La puesta al día es de una gran maestría y por supuesto de un ritmo en las escenas de acción incomparable con su predecesora. El film se puede estructurar en tres partes claramente diferenciadas. Se inicia con los diálogos conspirativos contra Naritsugu, a la vez que se ofrecen escenas desagradables acerca de la crueldad y la psicopatía de este abominable personaje; seguidamente tiene lugar el viaje a lo largo de la selva emprendido por el grupo de asesinos, que pretenden enfrentarse a sus enemigos en territorio favorable y buscan su emboscada en un pequeño pueblo; y en tercer lugar tiene lugar el enfrentamiento. Esta tercera parte dejará al espectador totalmente epatado debido a su larguísima duración: casi una hora de combates entre 13 hombres contras 200, con flechas, lanzas, piedras y por supuesto katanas. En este sentido, y aunque la producción está sumamente cuidada, es muy difícil que muchas imágenes no resulten también reiterativas. Esto se debe, claro, a la propia naturaleza de las mismas –la cámara va de un samurái a otro, mientras va matando todo lo que le sale al paso–, pero también a que hay un tratamiento deficiente de los personajes. Puede decirse que sólo conocemos a seis de ellos –Shinzaemon, su sobrino Shinrouko, su discípulo Hirayama y el cazador Koyata, por un lado; y Naritsugu y su principal guardaespaldas, Hanbei, por otro–, y este handicap lleva consigo cierta falta de implicación emocional, aunque no por eso el film deje de ser muy entretenido. Por lo demás, en una película de este jaez Miike ofrece como era de esperar una visión heroica del mundo samurái, de sus convicciones y su entrega casi ciega a las órdenes de su señor, que ellos ven como su único destino. Pero el director japonés es travieso a su modo y acierta al mostrar un contrapunto muy original –y actual– con el humorístico y gamberro personaje del cazador, quien se ríe de la presuntuosidad de ese mundo de zalamerías y honorabilidad que entonces estaba cerca de extinguirse. En cuanto a los actores, hay que destacar, sin duda, al estupendo Koji Yakusho en el papel de Shinzaemon.
6/10
(2001) | 91 min. | Terror
Tras la muerte en extrañas circunstancias del extravagante científico Cyrus Kriticos, su sobrino Arthur, que ha perdido a su mujer en un incendio, hereda su impresionante mansión. Cuando se traslada a vivir allí con sus dos hijos, un parapsicológo le advierte de la presencia de doce fantasmas, atrapados por su tío con objeto de realizar un antiguo ritual. Estos espectros sólo se pueden ver con ayuda de unas gafas. Nueva versión, con modernos efectos especiales, de la película homónima de William Castle, director especializado en serie B que se distinguía por sus inventos para promocionar las películas. Para esta ocasión, inventó unas gafas que permitían ver a los fantasmas. Hace tres años, el productor Joel Silver y el director Robert Zemeckis fundaron una productora llamada Dark Castle. Hasta la fecha, la compañía ha producido House on Haunted Hill, otro 'remake' del mismo director, y el título que nos ocupa, que supone el debut como realizador de Steve Beck, director de efectos especiales de Indiana Jones y la última cruzada. Del reparto destaca F. Murray Abraham.
4/10
(1992) | 155 min. | Histórico | Aventuras
Esplendida Superproducción que narra la expedición y descubrimiento de America por Cristobal Colón, así como los inicios de su conquista y posterior colonización. Ridley Scott está al frente de la dirección de este film en el que destaca el esfuerzo por la reconstrucción y ambientación histórica de la España de los Reyes católicos, así como la dura vida y los peligros a los que se exponían estos descubridores y navegantes. Scott da al film un tono épico que queda resaltado por la espectacular banda sonora de Vangelis. Espléndidos vestuarios y decorados resaltados por un brillante fotografía contribuyen a dar solidez al film. Por último resaltar también un gran reparto,encabezado por Gérard Depardieu que da vida al genial Almirante, al que acompañan Sigourney Weaver como Isabel la Católica, Fernando Rey, Ángela Molina... Resalta la escena en la que Cristobal Colón pisa por primera vez la tierra de las américas, en la que Scott quiere hacer ver un paralelismo con las aventuras de los descubrimientos espaciales (en particular la llegada del hombre a la luna) que han tenido lugar en nuestro siglo.
5/10
(2001) | 120 min. | Thriller
Al inspector de homicidios Eddie Fleming (Robert De Niro) le encanta salir en los medios de comunicación. Un asesinato relacionado con un incendio le obliga a colaborar con Jordy Warsaw (Edward Burns), un bombero al que no le gusta nada el circo mediático. Aunque surgen ciertas suspicacias, ambos detectan a Emil y Oleg, dos asesinos recién llegados del Este de Europa, que cometen crímenes sin ton ni son. Emil, que advierte la sed de morbo de la opinión pública, ha trazado un siniestro plan: cometer asesinatos atroces que Oleg graba en vídeo, para forrarse con la exclusiva de su historia. Y luego alegar locura para librarse del merecido castigo. ¿Se saldrán estos tipos con la suya? El director y guionista John Hersfeld traza, impregnada de un humor muy negro, una feroz crítica a la sociedad actual, ávida de información escabrosa. Él lo tiene muy claro y explica con cierto pesimismo: “Nos encontramos en una cultura en la que nadie se hace responsable de sus actos y todo el mundo quiere ser reconocido por nada.” De Niro, además de ser coprotagonista, produce el film. Le acompaña el director y actor Burns, quien asegura que, incluido él, “cualquier actor joven daría su brazo derecho por rodar con De Niro”.
4/10
(2006) | 113 min. | Thriller
Jack Mosley, agente borrachín poco ejemplar de la policía de Nueva York, recibe un encargo aparentemente fácil. Debe recoger al delincuente Eddie Bunker en una celda y trasladarle al juzgado, a una distancia de 16 manzanas. Jack mete a Eddie en su coche, pero no puede evitar parar en una tienda de licores por el camino. Allí, tiene un encuentro con varios detectives de homicidios que pretenden liquidar a Eddie, ya que éste va a testificar contra ellos. A Jack le queda un último reducto de dignidad, por lo que decide poner todos los medios para evitar que asesinen a su protegido. Para ello, tendrá que llegar al juzgado sin que le atrapen multitud de enemigos armados. Autor de películas tan renombradas como Arma letal, La profecía y Superman, Richard Donner llevaba desde 2003 sin dirigir, tras el fracaso de Timeline. Ciertamente el veterano cineasta, que ya pasa de los 70 años, narra con fluidez, se luce en las secuencias de acción, y compone un thriller sin pretensiones, de argumento calcado a Ruta Suicida, que protagonizó Clint Eastwood. La fotografía, de aspecto arenoso, recuerda en cierta medida a los documentales, y busca el aspecto realista de películas policíacas como French Connection o Bullit. En un momento delicado de su carrera, Bruce Willis aporta su socarronería habitual a un personaje fracasado, que encuentra una última oportunidad de redimirse y demostrar su valía. Tiene como contrapunto humorístico al rapero Mos Def, en un papel de charlatán desmesurado que recuerda a Eddie Murphy en Límite 48 horas o Shrek, donde el actor ponía la voz a Asno. David Morse, secundario de lujo en películas como Bailar en la oscuridad o La milla verde hace creíble el papel del villano.
6/10
(2016) | 105 min. | Histórico | Drama Tráiler
Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.
4/10
(2019) | 119 min. | Bélico | Drama Tráiler
La Gran Guerra. En territorio francés, ocupado por los alemanes. El general británico Eninore encomienda a los soldados Schofield y Blake una importante misión. Deben atravesar el territorio enemigo, teóricamente despejado, para entregar a MacKenzie, comandante de otra división, una contraorden: la paralización del ataque que tenía previsto, pues en caso contrario, los mil seiscientos hombres que tiene a su cargo, incluido un hermano de Blake, caerán en una trampa y serán exterminados. En su octavo largometraje como realizador, Sam Mendes parece haber rodado la antítesis de su anterior incursión en la temática bélica. Si Jarhead, el infierno espera, de 2005, retrataba sobre todo a soldados descerebrados, que sólo pensaban en obscenidades y manifestaban poco apego a sus lazos familiares, aquí se recurre a dos protagonistas honrados, y afectuosos, que se convierten en auténticos héroes, pese a que hacer lo correcto a veces vaya en su contra. Como consecuencia, su mensaje en contra de las guerras resulta más sólido, unos jóvenes de buen corazón como sus personajes no merecen estar viviendo un auténtico infierno, pasando continuamente junto a cuerpos destrozados. Inspirado por el recuerdo de su abuelo, al que dedica el film, el propio Mendes ha escrito un guión sin fisuras junto a Krysty Wilson-Cairns –forjada en la serie Penny Dreadful, donde él ejercía como productor ejecutivo– que muestra que la Primera Guerra Mundial fue peor que la Segunda, mucho más recreada por el cine, porque aún se podían ver los ojos de los adversarios. Al estilo de La soga o Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), el film está rodado en teoría en un único plano-secuencia. Todo indica que se ha hecho un poco de trampa, un par de momentos bien permiten haber cortado (sobre todo el desvanecimiento de uno de los soldados), pero el espectador tiene la sensación de que está viendo una cinta rodada del tirón. De hecho está acreditado como editor nada menos que Lee Smith, habitual asistente de Christopher Nolan en títulos como Dunkerque, otro de los más sobresalientes filmes del género de los últimos años, que esta vez se ha ganado a pulso el título de montador más sigiloso de la historia audiovisual. Habrá ayudado mucho a representar la función casi sin interrupciones la enorme experiencia teatral de Mendes, que triunfó como director de escena antes de pasar al cine con American Beauty, pero aún así impresiona mucho su cinta, porque no transcurre precisamente en un espacio limitado, sus personajes principales recorren toda la trinchera británica, para pasar después a campo abierto, a una aldea de la campiña, etc. Como resultado, el espectador no tiene la sensación de contemplar el relato desde fuera, sino de estar en medio de los acontecimientos, parece que los personajes pueden caminar hacia cualquier punto, y que se saldrán de un decorado, ni dejarán atrás a los extras. Resulta increíble la sincronización de intérpretes para estar siempre en el lugar justo, pero también la de aviones e incluso de ratas, y nada parece calculado, sino casual. También se supera a sí mismo otro ilustre técnico, Roger Deakins, director de fotografía habitual de los hermanos Coen, con el que casi siempre rueda también Mendes, que no sólo logra transmitir claustrofobia cuando la ocasión lo demanda, pues otras veces muestra escenas de masas, por ejemplo una carga de los soldados. En un momento de la historia del cine donde los efectos visuales por ordenador han avanzado tanto que pocas veces se consigue sorprender al espectador, Mendes deja boquiabierto a cualquiera, con más de un fragmento de pericia técnica asombrosa, como la del personaje enterrado entre rocas, el agua, el avión que se estrella, etc., donde no se adivina dónde acaban los gráficos, y empiezan a actuar actores de verdad. Otras veces uno se pregunta cómo habrá conseguido Deakins mover su cámara, para conseguir tomas inauditas. En esta coyuntura, lo tenían muy difícil los jóvenes relativamente desconocidos Dean-Charles Chapman (Juego de tronos) y George MacKay (hijo mayor de Viggo Mortensen en Captain Fantastic) para lograr empatía con sus personajes, apenas descritos, porque se pretende que sean representativos de cualquiera de los combatientes en el trágico conflicto. En caso de fracaso y que al espectador le importase poco lo que les ocurriera, todo el esfuerzo técnico no valdría para nada. Pero aprueban con nota, sobre todo MacKay, que sería un digno ganador del Oscar. Les apoyan actorazos que muestran su carisma, pero en apariciones bastante breves, que casi parecen cameos, como Colin Firth (Eninore), Benedict Cumberbatch (Mackenzie) o Mark Strong (un oficial que ofrece un importante consejo). Si Alfred Hitchcock admitió haber concebido Extraños en un tren a través de la imagen de los espectadores de un partido de tenis, mirando de izquierda a derecha la evolución de la pelota, mientras uno de ellos miraba fijamente a uno de los jugadores, 1917 tiene también un momento icónico. Un pelotón de soldados carga hacia el frente enemigo, al más puro estilo de Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, mientras un hombre les atraviesa perpendicularmente, corriendo al otro flanco, necesitado de encontrar a quien les envía a la muerte.
8/10
(2015) | 100 min. | Bélico | Drama Tráiler
Contundente film antibélico, nominado al Oscar, con el que el estonio Elmo Nüganen acerca a los espectadores un episodio diferente de la II Guerra Mundial: el drama que vivió Estonia, pequeño país que estuvo tanto a merced de los nazis como del ejército rojo. Efectivamente, la bota rusa dominaba a los estonios antes de la guerra y muchos habían sido reclutados por el ejército de Stalin; cuando las tropas de la Wehrmacht ocuparon Estonia, muchos estonios vieron entonces a los alemanes como los liberadores y se unieron a sus filas pensando en la futura independencia de su país. De este modo miles de estonios, vecinos de los mismos pueblos y ciudades combatieron en bandos distintos, matándose entre ellos sin ser enemigos. 1944 habla de la tragedia bélica con sumo realismo, sobre todo al tratar la vida en las trincheras, donde la vida pende de un hilo y el sacrificio está a flor de piel, donde la muerte puede sobrevenir inesperadamente, la propia, la del compañero de al lado, la del hermano. La trama nos lleva desde las trincheras a campo abierto, y para contar su historia con el enfoque adecuado, Nüganen divide el film en dos partes esenciales: en la primera recoge al lucha de los estonios reclutados por los nazis, mientras que en la segunda su mirada se dirige a los estonios de las tropas soviéticas. Pronto multitud de detalles hacen ver la sinrazón de su situación. Ellos son estonios y no comulgan con ninguna de las doctrinas de ambos genocidas, aunque es cierto que Hitler es el que sale peor parado (gran escena la de las fotografías). En cualquier caso, en ambos bandos comprenden que son esclavos, pero no pueden hacer nada. Para el espectador puede resultar algo desconcertante anímicamente que el foco de atención cambie de un ejército a otro, pero Nüganen quiere dar las dos versiones y mostrar que el interior de los estonios era idéntico, lucharan con quien lucharan. Esto aporta un toque de objetividad a los hechos y sin duda ayuda a tener una visión de conjunto. Aún así, aunque hay varios detalles cuidados en el somero y coral dibujo de los soldados, con sabiduría el guión de Leo Kunnas se centra especialmente en un hombre de cada bando, soldados de gran personalidad, lacónicos, muy parecidos físicamente (no por casualidad): primero Karl Tammik (Kaspar Velberg) y luego Jüri Jögi (Kristjan Üksküla). El destino de ambos se encargará de gritar más fuerte aún sobre el horripilante absurdo bélico.
6/10
(1981) | 95 min. | Aventuras
Una de las mejores y más vibrantes películas de acción de los años 80, ingeniosa y espectacular, que supuso la primera gran superproducción de Carpenter. En 1997, y tras una devastadora guerra de los Estados Unidos contra Rusia, la ciudad de Nueva York se ha transformado en una alucinógena prisión. En este lugar se estrella el avión del presidente, y éste es tomado como rehén por los criminales allí reinantes. El único capaz de liberarle parece ser un antiguo héroe de guerra tuerto conocido como “El Serpiente” y que encarna un personalísimo Kurt Russell. El resto de secundarios está a su altura: Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Harry Dean Stanton y Adrienne Barbeau, ésta última esposa del realizador desde 1979. En 1996 conoció una secuela dirigida de nuevo por Carpenter, 2013: Rescate en L.A., que ya tenía poco que ofrecer respecto al original.
6/10
(1996) | 107 min. | Thriller
El valle de San Fernando, en Los Angeles, está habitado por un conjunto de habitantes peculiares. De manera misteriosa y repentina, una serie de crímenes hacen cundir el pánico en la zona. Nadie sabe quien puede ser el causante de las muertes, pero todos sospechan de todos. Los crímenes se siguen sucediendo, y cada muerte es más cruel que la anterior. Los vecinos del valle de San Fernando se sienten trastornados, y esto les empuja a iniciar una serie de complejas relaciones entre ellos, en medio del temor y del recelo. Un thriller lleno de truculencia, en el que se mezclan la violencia, la acción y el erotismo. Cuenta con un atractivo reparto, en el que destaca la presencia del sugerente Jeff Daniels. El argumento es original, mantiene la intriga y alcanza algunos momentos de aceptable tensión.
4/10
(2013) | 109 min. | Acción Tráiler
Bobby y Stig son compañeros de fechorías desde hace unos meses. Son buenos, en lo que hacen. Así, han preparado meticulosamente el atraco a un pequeño banco cerca de la frontera con México. Su objetivo es robar el dinero del cartel de la droga con el que están asociados, ya que previamente les han negado un negocio y quieren darles una lección. Pero resulta que en el banco hay mucho más dinero del que pensaban (más de 43 millones de dólares) y que ese dinero no es de los traficantes. Aquí nada es lo que parece, ni siquiera Bobby y Stig son precisamente criminales corrientes... Vehículo de acción a mansalva para el absoluto lucimiento de Denzel Washington y Mark Wahlberg, que se lo pasan pipa con sus personajes, unos tipos bien perfilados, cortados por el mismo patrón, prestos a demostrar al otro quién es el amo en todo. Lo mejor del 2 Guns es por eso el proceso de tira y afloja entre ellos y los montones de socarronería y humor que despiden sus personajes, aun en medio de trifulcas sangrientas que espantarían al mismísimo Chuck Norris. El guión de Blake Masters, inspirado en los cómics de Steven Grant, está además bien estructurado, de modo que los diferentes elementos en liza –los protas, los narcos, la DEA, los militares, la CIA– están equilibradamente tratados, presentes lo justo en la historia. Detrás de las cámaras se sitúa el islandés Baltasar Kormákur, quien debutó en Hollywood con la interesante Verdades ocultas y triunfó con Mark Wahlberg en Contraband, remake por cierto de un estupendo film islandés protagonizado por él mismo (Reykjavik-Rotterdam). El tipo demuestra en esta suerte de “buddy movie” moderna su pericia en las escenas de acción y en la dirección de actores, pero arriesga mucho con el tono de farsa criminal que domina toda la cinta. Porque Kormákur camina por el filo de la navaja, entre la violencia y la comedia, con excesos por ambos lados que podrían haber dado al traste con todo, al estilo de filmes como Noche y día, El equipo A o la última aventura de John McClane, por poner ejemplos bien conocidos. Y si el film, sin ser nada del otro mundo, sale más o menos airoso de este peligro es sin duda por el plantel de sólidos actores y su bien enroscada trama criminal, donde todos se persiguen sin respiro como el perro y el gato, y el ratón puestos al caso. Entre los secundarios destacan unos estupendos Edward James Olmos y Bill Paxton.
5/10
(1954) | 122 min. | Aventuras Tráiler
La obra quizá más célebre y conocida del visionario escritor francés Jules Verne fue llevada a la pantalla con gran acierto por Richard Fleischer y con un reparto de actores espectacular. Narra la famosísima historia del arponero (Kirk Douglas) y sus dos compañeros que, tras haber sobrevivido milagrosamente a un naufragio, son recogidos por la fascinante y fantasmagórica nave submarina comandada por el atormentado Capitán Nemo (James Mason), el Nautilus. Bajo los oceános marinos, los tripulantes del Nautilus vivirán impresionantes aventuras y se tendrán que enfrentar a numerosos monstruos de las profundidades abisales, tales como el célebre pulpo gigante, símbolo de la fuerza maligna de los mares. Mención especial hay que darle a James Mason en su encarnación de Nemo, el capitán desequilibrado que planea destruir el mundo. La Academia de Hollywood premió los efectos especiales de este imponente film con un Oscar.
6/10
(1997) | 180 min. | Aventuras
Producción televisiva de tres horas de duración que adapta el clásico de aventuras de Jules Verne. El resultado es bastante aceptable, también debido al meritorio elenco de intérpretes y al empaque que aporta el veterano Michael Caine como el enigmático Capitán Nemo. Como es sabido, la historia, ambientada en 1886, narra cómo un enorme monstruo marino destroza las naves de las costas de Nueva Inglaterrra. El profesor Aronnax y el marinero Ned Land irán tras la misteriosa criatura marina y descubrirán la existencia del Capitán Nemo, que viaja a bordo del submarino Nautilus. 
5/10
(2010) | 87 min. | Acción | Aventuras | Thriller
Nueva versión de la celebérrima novela de Herman Melville, adaptada al siglo XXI. En este caso, Ahab es el capitán de un submarino, desde donde sigue su obsesión por acabar con la gran ballena que le dejó mutilado. Se trata de una producción de serie B destinada únicamente al mercado doméstico, cuyo guión y efectos especiales no ofrecen demasiados alicientes. Un desperdicio de historia, la verdad.
2/10

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