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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 4 en amor

(2018) | 101 min. | Deportivo | Drama Tráiler
Las vitalistas e inseparables Caroline y Kelley afrontan con ilusión la nueva temporada, en la que con el equipo de vóley del instituto pueden repetir el triunfo del año anterior. La primera quiere dedicarle cada victoria a su madre, enferma de cáncer, que lucha para seguir viva de cara a ver a su hija en la universidad. Por desgracia, Caroline sufre un accidente mortal de moto, para consternación de su familia, pero también de sus compañeras, especialmente de Kelley, a la que la entrenadora, Kathy Brez, pone al frente del equipo en sustitución de la fallecida. El realizador Sean McNamara sobresale en el terreno de las películas de jóvenes deportistas femeninas, como ha demostrado en Pasión por el triunfo: medalla olímpica (sobre una patinadora) y sobre todo en Soul Surfer (protagonizada por una surfista). Como esta última, reconstruye una historia real sobre la capacidad humana de superar grandes tragedias y para usarlas como motor para lograr grandes gestas en el deporte. El tal McNamara –que empezó con secuelas para vídeo de Casper– ejemplifica el poder de la fuerza de voluntad, pues a priori le han colocado de nuevo una producción de bajo presupuesto, con voluntad de que sea lo más convencional posible, una historia en la que resulta inevitable ceñirse a los tópicos del género (equipo desastroso al principio que tiene que ponerse las pilas) y hasta algún miembro del reparto mejorable (especialmente el nuevo vecino ‘guaperas’ o el ayudante de la entrenadora). Sin embargo, sabe aprovechar sus fichas, sobre todo que se ha podido reclutar a dos actores en horas bajas pero sobresalientes, William Hurt (un progenitor que debió tener a su hija a una edad tardía, por la avanzada edad del actor) y Helen Hunt (una entrenadora brillante pero un poco antisocial), rodeados de jóvenes más o menos expresivas. Sabe alternar secuencias de intensidad dramática con momentos deportivos, que logran poner en tensión incluso a quienes desconozcan las reglas del vóley. Con todo esto, le saca tajada a un guión hábil, que avisa de que la obsesión por ganar acabe deshumanizando al individuo y termine con la pasión que le llevó a practicar el juego, y que traza a personajes de carne y hueso, especialmente al padre, que en su interesante subtrama sufre una crisis de fe por el dolor acumulado.
6/10
(1963) | 90 min. | Drama | Histórico
Interesante mirada de Manoel de Oliveira a la Pasión de Cristo, a través de su representación ancestral -se remonta al siglo XVI- en el pueblo portugués de Trás-os-Montes, basado en el texto del auto sacramental de Francisco Vaz de Guimaraes. Mostrar a los lugareños, y al equipo de filmación y a los turistas que acuden a ver la representación, le sirve al cineasta para la captación de una triple visión: la de la propia Pasión de Cristo, gesto sublime de amor y entrega; la de los actores y gente del pueblo, que se adueñan del drama para revivirlo; y la de la gente de fuera, más o menos despegada.
6/10
(1987) | 102 min. | Drama
La Francia ocupada, durante la Segunda Guerra Mundial. Julian Quentin y su hermano François regresan al internado regentado por frailes donde cursan sus estudios. Al lugar se ha incorporado Jean Bonnet, un chico inteligente pero algo retraído, en el que Julian detecta enseguida algo raro. Con precisión casi entomológica, Louis Malle atrapa con su cámara la vida cotidiana del colegio: las clases, los momentos de recreo, las bromas infantiles, su curiosidad por el sexo, las ceremonias religiosas en la capilla... La curiosidad de Julian por Jean va en aumento, y, chico de mente despierta, aunque sin experiencia de la vida, poco a poco averigua qué hay diferente en "el nuevo": el chico es judío.Malle se basa en una experiencia personal que vivió en la guerra, más directamente que en Lacombe Lucien, Julian es un trasunto de él mismo. Y describe con enorme sensibilidad cómo las diferencias iniciales entre Julian y Jean se acaban trocando en una amistad. Resulta magnífico el recurso a los zancos, que dan poca estabilidad, o al juego del tesoro, para hablar de unos juegos infantiles que no pueden impedir la oscuridad y el horror que se vienen encima, por la persecución nazi.Al tiempo se describe con estupenda añoranza esa buena educación de los colegios religiosos de antaño -nada que ver con los topicazos anticlericales recurrentes en algunos cineastas, vemos cómo se forma a los chicos en valores espirituales, científicos y humanos, ahí está ese canto a la libertad cuando son pillados en connivencia con un mercado negro "doméstico"-, incluido el heroísmo de unos frailes que no dudan en acoger, ocultos entre sus alumnos, a chicos judíos. La escena en que el superior parte del colegio con los muchachos atrapados, con ese intercambio, "adiós, padre", "adiós muchachos" es muy emocionante, gracias también a su inteligente sobriedad. También destaca ese momento gozoso compartido entre chicos, religiosos, profesores, personal no docente, en la proyección de una película de Chaplin, Charlot emigrante.Hay una gran riqueza entre los diferentes personajes, ya sean los dos chicos protagonistas, Gaspard Manesse y Raphael Fejtö, o en los secundarios, donde resulta especialmente patético el Joseph de François Négret, del que se diría que tuvimos una primera aproximación, como tipo atrapado por los acontecimientos, en el protagonista de la mencionada Lacombe Lucien.
10/10
(2019) | 106 min. | Romántico | Thriller | Drama Tráiler
Tessa Young, hija modélica, lo tiene todo: educada, estudiosa, ni fuma, ni bebe. Cuando está a punto de iniciar sus estudios en WCU, la Universidad de Washington, le acompañan hasta la residencia en la que se va a instalar su novio, el estudiante de instituto Noah, y Carol, su madre, a la que no causa una buena impresión la que va a ser la compañera de cuarto de Tessa, Step, pues huele a marihuana, y tiene pinta de chica rebelde. Sus sospechas no van desencaminadas, pues acercará a la recién llegada a su amigo ‘malote’ Hardin, que pretende conquistarla por motivaciones dudosas. Hasta ahora pensábamos que subproductos para adolescentes como Crueles intenciones, Tres metros sobre el cielo o la mismísima Crepúsculo carecían de calidad. Las convierte en obras maestras esta adaptación del primero de los cuatro libros de la saga literaria de la estadounidense Anna Todd, publicado en España por Planeta en 2014, aunque en realidad nació como un relato de la aplicación para móviles Wattpad, concebido en primer lugar como un tributo a la banda juvenil One Direction, cuando la autora tenía 24 años. En línea con otras producciones juveniles recientes, sorprende la presencia de escenas de sexo, quizás no muy explícitas –no vaya a ser que la calificación por edades desaconseje la entrada a las salas al público al que va dirigida–, pero sí abundantes, y de todos los palos, también una homosexual. De hecho, la cinta recuerda por momentos al infame drama erótico 50 sombras de Grey, pues aunque la protagonista –aquí también un arquetipo de niña buena cercano al rídiculo– no se enamora de un sádico practicante de la dominación, poco le falta, ya que elige a un macarra que no la respeta demasiado, y la intimida todo el tiempo. Ella piensa que a pesar de todo le quiere, y que le puede cambiar. ¿Es éste el modelo que se quiere imponer teniendo en cuenta el problema de la violencia sexista? Resultaría amena si al menos el relato hubiera estado bien contado, con algún punto de interés, o si hubiera incluido algún número musical estilo Grease –historia muy similar de mojigata enamorada de chico gamberro, pero mucho mejor resuelta–. Acaba siendo una sucesión de lugares comunes, a los que la debutante en el largometraje Jenny Gage no logra dotar de un mínimo interés. Pese a que su trabajo no resulta desastroso, no consiguen humanizar a los protagonistas, los poco experimentados Josephine Langford (Siete deseos) y Hero Fiennes Tiffin (hijo de Martha Fiennes y por tanto sobrino de Ralph y Joseph). Por otro lado, las veteranas Selma Blair y Jennifer Beals tienen poca presencia. Como nota positiva (porque no va a ser todo malo), al menos el personaje central transmitirá al joven público la pasión por la lectura. Invita a conocer clásicos de la literatura anglosajona como “Cumbres borrascosas” y “Sentido y sensibilidad”; la segunda ha servido como fuente de inspiración para esta historia.
3/10
(2015) | 88 min. | Romántico | Comedia
Romántica adaptación de un cuento de Roald Dahl en cuyo guión ha intervenido el especialista Richard Curtis (Love Actually, Una cuestión de tiempo), con la producción de los hermanos Weinstein. Sigue al solterón ya jubilado Mr. Hoppy, tímido hasta la médula, que se ha enamorado de Mrs Silver, la viuda que acaba de mudarse al piso que está debajo del suyo. Incapaz de confesarle sus sentimientos, y sabedor de la frustración de ella porque su querida tortuga Alfie no crece, orquesta un elaborado y complejo plan que supone comprar un centenar de tortugas, para darle el cambiazo sin que ella se dé cuenta, y así piense que su mascota está engordando. Será una muestra de aprecio que tal vez le facilite declarar lo que alberga su corazón. Con un inteligente uso de la banda sonora, atravesada de canciones con la voz desgarrada de Louis Armstrong, como "A Kiss to Build a Dream On", se imprime a la narración un tono melancólico. Puede cansar y distraer un poco la existencia de un narrador con rostro, que interviene con frecuencia, incluso con su hijita, aunque el recurso es simpático. En cualquier caso el film se sigue con agrado, gracias las maravillosas composiciones interpretativas de Dustin Hoffman y Judi Dench. Introduce además un contrapunto humorístico frustrante Mr. Pringle, un vecino que sólo mira su propio ombligo, interpretado por Richard Cordery.
6/10
(1952) | 0 min. | Romántico | Comedia | Drama
A través de diversos episodios, el director de esta cinta nos cuenta la vida de un matrimonio desde 1897 hasta su muerte. Adaptación de una exitosa obra de Broadway.
6/10
(2011) | 75 min. | Biográfico | Documental Tráiler
Alexia González-Barros fue una chica que falleció a los 14 años por un tumor en la columna vertebral, en 1985. Actualmente en proceso de beatificación, la joven, una chica muy normal, demostró una gran fortaleza y presencia de ánimo durante su enfermedad: mantuvo la sonrisa e, impulsada por su honda piedad cristiana, ofrecía sus dolores por la Iglesia. Su figura inspiró Camino, de Javier Fesser, cinta que desfiguraba la historia real, no sólo por la modificación de los nombres de sus protagonistas, sino por una mirada desfavorable del realizador a la religión y al supuesto entorno asfixiante de la adolescente protagonista, que vería en el sufrimiento de Camino, de modo casi sádico, una bendición del cielo. La cinta de Fesser intrigó al realizador procedente del campo de la animación Pedro Delgado (Puerta del tiempo), que se lanzó a reconstruir la historia auténtica en este documental. Él mismo se ha encargado de escribir el guión, junto a Jerónimo José Martín, crítico de cine de prestigio, que debuta en estas lides. Ambos han recurrido a una jugada que les ha salido bien: toda la cinta está narrada en primera persona por la voz supuesta de la propia protagonista, junto con Hugo, nombre que Alexia dio a su ángel de la guarda. Delgado y Martín recorren los aspectos biográficos más interesantes de la vida de su protagonista, desde su nacimiento, ayudados por un abundante material audiovisual inédito, que muestra a Alexia riendo, con sus perros, etc., rodado por su propia familia en Super 8, con un tomavistas de la época. La película incide de modo especial en que Alexia es una chica corriente, divertida e inteligente, y muestran sus dibujos infantiles, sus juegos y su afición al baile, o su Primera Comunión, que se celebró en Roma durante un viaje con fu familia con motivo de las bodas de plata del matrimonio, y que le permitió un feliz encuentro con Juan Pablo II. Padres y hermanos están muy unidos, y la enfermedad, lógicamente, es un “palo”, al que tratan de poner remedio humano confiando en los médicos, mientras rezan con fe a Dios pidiendo ayuda para sobrellevarla y la deseada curación. A pesar de que el relato de la muerte prematura de una niña debe ser por fuerza triste, los autores del documental mantienen un tono positivo y esperanzador, e incluso arrancan sonrisas, gracias a los simpáticos diálogos de la niña con su ángel, y a los dibujos del realizador Pedro Delgado, algunos impagables, como el que muestra el plan de Alexia para acercarse al Papa. Se recogen también jugosos testimonios, que tienen a veces un valor de desagravio, al mostrar la realidad de personajes que tan mal parados quedaban en Camino. Destaca el caso de Miguel Ángel Monge, capellán de la Clínica Universitaria de Navarra, concebido en la cinta de Fesser como un personaje siniestro, y que en la realidad resulta ser un sacerdote normal; o el de María José, la hermana de Alexia, que allí quedaba como una pánfila manipulada por el Opus Dei y que es sin embargo una mujer culta, inteligente y que derrocha simpatía. También resultan más que interesantes los testimonios del confesor de la niña, Manuel Martín de Nicolás, un tipo entrañable, o de la periodista Ninfa Watts, religiosa teresiana que fue compañera de colegio de la hermana de Alexia. Interesante para el público que desconozca la historia real, por su fidelidad a los hechos, e incluso para los no católicos, el film también resulta recomendable para aquellos que ya estén familiarizados con el drama de esta niña.
7/10
(1993) | 102 min. | Romántico | Drama Tráiler
Pocas veces ha habido en una pantalla de cine tanta química como la que muestran tener en esta película Tom Hanks y Meg Ryan. Si existe una película romántica, ésa es Algo para recordar. Sam Baldwin (Hanks) lleva una vida solitaria y triste con su hijo, después de que la muerte de su mujer los dejara solos. Pero en Navidad, los deseos pueden convertirse en realidad. Jonah, el hijo de Sam, no quiere juguetes este año, sino una madre que les acompañe a él y a su padre. Para ello llama a un programa de radio y cuenta su historia. Al otro lado de los Estados Unidos, sus palabras son escuchadas por Annie Reed (Ryan), quien queda profundamente sobrecogida con las palabras del niño. Con una clara referencia a Tú y yo, la sensible directora Nora Ephron dirige una deliciosa cinta con Hanks y Ryan de pareja protagonista, una de las más redondas que ha dado el cine. Si le gusta el romanticismo, disfrutará como nunca con esta magnífica película, capaz de jugar con su corazón como ninguna otra. Para soñadores.
7/10
(1927) | 90 min. | Drama Tráiler
Un campesino, seducido por una golfa de ciudad, planea un crimen. La víctima es su esposa, con la que tiene un hijo. Pero llegado el momento no puede, y la abominable maquinación sirve para unir más a marido y mujer, que pasan una jornada memorable en la ciudad. Quizá la película más romántica de todos los tiempos, que pese a ser muda tiene una fuerza inigualable en todos sus planos. El alemán Murnau rodó el film en Hollywood para la Fox. Por desgracia, murió con sólo 42 años en un accidente de tráfico, privándonos de más obras maestras.
10/10
(2018) | 120 min. | Documental Tráiler
En 1972, Sydney Pollack ya era un reconocido realizador, que tenía en su haber una larga trayectoria televisiva y largometrajes como Propiedad condenada o Danzad, danzad, malditos. Ese mismo año lanzaría Las aventuras de Jeremiah Johnson. Sin embargo, por razones inexplicables no usó claquetas cuando le reclutaron para filmar en vivo a Aretha Franklin, por lo que el material resultaba muy complicado de montar. De esta forma, ha permanecido inédito durante décadas, hasta que lo ha rescatado el productor Alan Elliott, que ha conseguido sincronizar la imagen con el sonido gracias a la tecnología actual. A continuación, se topó con la negativa de la propia protagonista, que no se sabe por qué estaba en contra de que se recuperase la cinta. Tras el fallecimiento de la misma, ha conseguido llegar a un acuerdo con los herederos, por lo que al fin se estrena en salas. Una pena que no hubiera llegado antes a los cines. Este pequeño tesoro muestra las dos sesiones de grabación que la diva llevó a cabo en una iglesia baptista de Los Ángeles. Tras revolucionar el soul, encadenando varios éxitos seguidos, la cantante abrirse a otros caminos, recuperando en un disco las canciones de góspel que ella misma entonaba durante su infancia. La selección musical no podía ser más impecable, todos los temas pueden ser considerados obras maestras, con letras profundas de temática religiosa, como corresponde al género. El posterior autor de Memorias de África logra sin grandes aspavientos capturar la magia de ambas veladas. Sobre todo se luce la propia Franklin, cuya voz no sólo se distingue por su potencia, y su prodigiosa técnica, sino que tiene algo especial que la hace única. Está bien acompañada por músicos de primera categoría y un sorprendente coro. Además, el film muestra al propio Pollack en plena faena y tiene momentos emotivos, como cuando uno de los coristas no puede evitar llorar, contagiando al resto de los presentes, o la intervención del progenitor de la estrella, que recuerda cuando entonaba estas canciones a una tierna edad.
8/10
(2006) | 117 min. | Biográfico | Drama | Histórico Tráiler
Cine histórico de calidad, en la mejor tradición inglesa. Narra la titánica lucha conducida por William Wilberforce (1759-1833) en el Parlamento británico durante más de quince años, para lograr la abolición de la esclavitud. El film combina la narración en dos tiempos: la actualidad, que mostraría a un Wilberforce cansado, porque pese a las adhesiones logradas no ha alcanzado sus objetivos, y el pasado, en que se nos muestran sus primeras y juveniles escaramuzas oratorias en el parlamento, cuando sueña con su amigo William Pitt en cambiar las cosas en tantos órdenes, incluido el del tráfico de esclavos. Le sirve de inspiración John Newton, negrero arrepentido que lleva ahora una vida religiosa, y que compuso como acción de gracias el conocido himno que da título al film, "Amazing Grace", donde se dice aquello tan hermoso y tan evangélico de "Yo antes era ciego, y ahora veo". Michael Apted, que ya ha tratado antes historias auténticas –piénsese en Gorilas en la niebla– se pone completamente al servicio de ésta, poderosa, y sabe manejar bien el guión que le ofrece Steven Knight (Promesas del Este, Negocios ocultos). En efecto, funciona la narración en dos tiempos y están bien trenzados los sólidos mimbres de que se compone. Así se incide en el horror de la esclavitud; se muestran con tino las intrigas políticas y los duelos en la Cámara; se habla del dilema del protagonista entre una carrera política o una vida al servicio de Dios, donde tal vez puedan ser perfectamente conciliadas ambas posibilidades; y se entrega la historia romántica, que permite además algún leve desahogo de comedia. El reparto es excelente, aunque ciertamente los actores cuentan con unos sólidos personajes y sus relaciones interesan. Ioan Gruffudd demuestra que sabe hacer algo más que Los 4 fantásticos, y está rodeado de un magnífico elenco de secundarios: los veteranos Michael Gambon y Albert Finney, además de Toby Jones, Ciarán Hinds, Rufus Sewell, Youssou N'Dour, Benedict Cumberbatch, Romola Garai, cuyos rostros, si no también los nombres, sonarán seguramente al espectador avisado. Al igual que el título, esta película es una "asombrosa gracia", muy emotiva, perfecta para conmemorar el bicentenario de la esclavitud en Gran Bretaña.
7/10
(1997) | 108 min. | Drama | Romántico
Bernard Rose dirige esta nueva adaptación de la célebre novela de Leo Tolstoy, que narra la pasión que se desata en Ana Karenina, una alta aristócrata infelizmente casada, al conocer a Alexei Vronsky, un atractivo oficial del ejército ruso con un futuro brillante. El romance será mantenido en secreto por los amantes, pero pronto comienzan a desatarse los rumores, provocando un auténtico escándalo que marca el destino de ambos. El film recoge fielmente gran parte del espíritu de la novela. Sophie Marceau toma el relevo, medio siglo después, a Greta Garbo, y hace un magnífico trabajo a la hora de dar vida a Anna Karenina; la actriz francesa sabe dotarla de los matices psicológicos y espirituales del personaje literario. Destaca la perfecta recreación histórica, así como el magnífico vestuario y los espléndidos escenarios de la película. Junto con la ciudad de Moscú y San Petesburgo, aparecen espléndidos paisajes y suntuosos palacios.
5/10
(1999) | 88 min. | Comedia | Musical
Annie vive en un orfanato, y la odiosa señora Hannigan regenta el lugar. Como la chiquilla no aguanta más a la susodicha, emprende la fuga, dispuesta a encontrar unos padres como Dios manda. Versión televisiva del célebre musical y sus pegadizas canciones. Destaca la eficaz dirección del entonces debutante Rob Marshall (Memorias de una geisha) y la presencia de la oscarizada Kathy Bates.
5/10
(2010) | 129 min. | Comedia | Drama
Primavera, verano, otoño, invierno. Un año más, un año menos. Al ritmo estacional seguimos en las cercanías de Londres al feliz matrimonio que componen Tom, ingeniero geólogo, y Gerri, terapista ocupacional, y sus alrededores: el hijo que no acaba de encontrar novia, la inestable compañera de trabajo de Gerri, el amigo maduro y algo tosco, el hermano que acaba de enviudar. Historias corrientes sobre la familia y la amistad que tienen la virtud de cobrar un valor extraordinario. Con su parte tierna, su regusto de amargura, e inconfundibles señas de autenticidad. El británico Mike Leigh es un auténtico poeta de lo cotidiano, sabe pintar a la gente de la calle, y mostrar sin estridencias sus cualidades y defectos. Aquí tenemos a un reparto maravilloso, que sabe componer bien a un matrimonio bondadoso, aunque a veces se les empuje hasta el límite de su paciencia, estupendos Jim Broadbent y Ruth Sheen. Formidable se muestra también Lesley Manville, su Mary se prestaba al histrionismo, y ella la dota de un equilibrio maravilloso en su desequilibrio. Podríamos jugar a repasar uno a uno cada personaje y de todos extraeríamos valiosas lecciones humanas y de interpretación; bastan unos instantes en pantalla a Karina Fernandez para que la veamos como la nuera ideal, o a Imelda Staunton para saber que la vida acarrea muchas veces toneladas de sufrimiento que nos empeñamos en deglutir en soledad. Hay también acierto en la dirección artística, la paleta de colores que corresponde a cada época del año, y en especial los grises desoladores del invierno que corresponden a la historia luctuosa, donde se atan bien los cabos para indicarnos que, pasado un año, la vida continúa, prometedora e incierta.
8/10
(2018) | 119 min. | Drama | Romántico
Una de esas películas exacerbadamente románticas, que viene a ser algo así como el equivalente oriental de la adaptación de una novela de Nicholas Sparks, no en balde el film del japonés Ryusuke Hamaguchi se basa también en un libro, de su compatriota Tomoka Shibasaki. Asako se enamoró de Baku nada más verlo en su época estudiantil, lo suyo fue un flechazo instantáneo. Pero su amado, a quien adora con locura, es un “culo inquieto”, y le comenta que se irá con frecuencia de Osaka, la ciudad donde viven, y volverá cuando le parezca, aunque con la promesa de volver. Una de esas ausencias se prolonga varios años, demasiados. Por eso Asako queda en estado de shock cuando en su trabajo en una cafetería de Tokio cree reconocer a Baku, ahora convertido en ejecutivo. Pero no, se trata de Ryohei, que presenta un increíble parecido, y con el que acabará compartiendo su vida. El reencuentro con algunas amigas, pasado aún más tiempo, le pone sobre la pista del paradero de Baku, ahora convertido en actor y modelo. Hamaguchi, director y guionista, maneja con habilidad los elementos azarosos de la historia, esos momentos casi mágicos de encuentros y reencuentros, o el terremoto que deja a toda la población conmocionada, y obliga a volver a casa a pie. Nunca resulta relamido en el tratamiento de la singular historia de amor, que tiene encanto, pese a las vueltas y revueltas de su último tramo, y sabe combinar los momentos dramáticos con algunos desahogos humorísticos. Hay un buen trabajo interpretativo de Erika Karata, y de Masahiro Higashide en su doble papel.
6/10
(2007) | 100 min. | Drama Tráiler
Buenas intenciones no le faltan a la directora, Kirsten Sheridan, la hija del extraordinario cineasta irlandés Jim Sheridan, que pretende equilibrar realismo y magia, al estilo de En América, una buena película de su padre, con la que comparte el tema central: los lazos familiares. Sin embargo, la cineasta no tiene todavía la maestría y el oficio de su progenitor, por lo que el resultado se queda a años luz. Para filmar un cuento irreal que resulte convincente y que el espectador llegue a aceptar los aspectos ‘mágicos’ de la trama y dejarse llevar, es necesario el talento de un Frank Capra, y no es éste el caso. Atención a un argumento que no tiene desperdicio. Louis, cantante de rock, acude a contemplar la luna en la azotea de un edificio, por la que pasaba casualmente Lyla, una violonchelista. Surge súbitamente el amor y ambos pasan la noche juntos. Al día siguiente, el enojadísimo padre de Lyla se lleva para siempre a su hija lejos de su amado Louis. Ella se ha quedado embarazada, pero justo cuando va a dar a luz sufre un accidente de coche. Como tiene al niño estando en coma, el maquiavélico padre de ella entra en acción nuevamente, y le dice a Lyla que ha perdido al niño. Así lo da en adopción a escondidas y acaba en un orfanato. Curiosamente el pobre muchacho, un prodigio de la música, asegura que puede escuchar la voz de sus padres, a pesar de que éstos, ¡no saben ni que existe! El principal escollo del film es el guión, a pesar de estar coescrito por James V. Hart, veterano responsable de Drácula, de Bram Stoker (sobre un vampiro obsesionado con su amada perdida), de Hook (donde tocó el tema de la infancia y la separación familiar), y de Contact (sobre una mujer obsesionada con su padre perdido). Hart no estaba ni de lejos inspirado, pues a veces recurre a giros de folletín decimonónico, y muchísimas veces a las grandes casualidades (encuentros improbables padre-hijo, madre-asistente social que el día antes ha estado con su hijo, y hasta madre-padre-hijo en un Nueva York que parece un pueblo de dos calles). Numerosos cabos no acaban de cuadrar: ¿Cómo pudo el padre convencer a su hija de que su bebé ha muerto y darlo en adopción? ¿Ninguna enfermera mencionó al bebé? Un niño prodigio, pero muy que muy prodigio aprende solfeo, ¡en dos minutos!... Los diálogos, estilo “he venido aquí siguiendo la música”, son poco creíbles, rebuscados y cursis, especialmente en la escena del tejado donde se conocen los padres del protagonista. Y los momentos supuestamente emotivos, acaban siendo sensibleros y edulcorados. A su favor cuenta con evocadores números musicales (el film es soterradamente casi un musical) y con un estupendo reparto. Freddie Highmore (Charlie y la fábrica de chocolate, Descubriendo Nunca Jamás) es uno de los niños actores más expresivos del cine reciente. Keri Russell y Jonathan Rhys Meyers son bastante eficaces. Y Robin Williams es ideal para un personaje muy oscuro, con un lado paternal, descaradamente calcado del Fagin, del clasico "Oliver Twist". Además, tiene buen fondo, pues aboga por la unión familiar y sugiere que existe un vínculo invisible entre padres e hijos.
5/10
(2014) | 125 min. | Drama Tráiler
Hazel es una adolescente con cáncer de pulmón desde hace varios años, siempre atada a una mochila con oxígeno, que sabe que el hecho de que siga viva es una especie de milagro, aunque la sombra de la muerte no deja de acecharla. Sus padres la quieren y no dejan de cuidarla, aunque la angustia forma parte de sus vidas. En el grupo de terapia de su iglesia episcopaliana, al que Hazel acude sobre todo por complacer a su madre, conoce un día a Gus, que acompaña a su amigo Isaac; él mismo ha pasado por la experiencia del cáncer, y de hecho le amputaron una pierna, ahora lleva una prótesis. Ambos comparten una asombrosa vitalidad a pesar de convivir a diario con el dolor, y llegarán a admirar juntos la novela "Un dolor imperial", de Peter Van Houten, que les ha ayudado por su capacidad de atrapar parte de lo que han conocido. Contra pronóstico lograrán contactar con el autor, que vive en Amsterdam, Holanda, aunque el estado de Hazel no hace aconsejable la invitación de aquél a viajar para conocerle. Adaptación del best-seller de John Green, a cargo de los guionistas Scott Neustadter y Michael H. Weber, con la dirección de Josh Boone, que ya trató los desafíos a que se enfrentan las familias en su existencia cotidiana en su otro largometraje, Un invierno en la playa. Tiene el mérito de presentar al público juvenil una historia donde se tratan cuestiones tan serias como la enfermedad, el dolor, la eternidad y la muerte, todas ellas enmarcadas por el amor, lo único capaz de darles el necesario sentido. Y ello de un modo atractivo, que no espante al público, problema al que se enfrenta cualquier película que se atreve a optar porque su protagonista o protagonistas padezcan cáncer, se supone que el espectador va a distraerse, quiere acción, fantasía y cosas bonitas, no enfrentarse a un espejo que les muestra la realidad de la vida. Es inteligente la comparación que hace Boone de que el film es un Titanic –película por cierto, de Fox, como ésta– y que, como ocurría en ese título, procura que no nos obsesionemos con el iceberg, para focalizarnos en la historia de amor. Dicho lo anterior, conviene subrayar que la película no es perfecta, y que aunque diga evitarlo la voz en off de la protagonista en el arranque, se paga el peaje de cierto acaramelamiento empalagoso en algunos pasajes, la bonita historia de amor que viven Hazel y Gus, muy bien encarnados por lo ya popular Shailene Woodley y el emergente Ansel Elgort, curiosamente ambos comparten presencia en la saga Divergente.  La elección, claramente, es centrarse en el amor de la pareja protagonista, la mirada adolescente, lo que hace que la presencia de los padres quede algo simplificada –o incluso "bobificada", si se nos permite la expresión–, reducida a la situación de vivir en sobresalto permanente, algo que se trata de salvar en una escena hacia el final del film. Esa mirada adolescente también trata de ser muy contemporánea, y atrapar lo que se supone domina entre la gente joven, o sea, cierto idealismo y deseos de amor, que debe estar unido al compromiso y no al capricho pasajero, rasgos de generosidad y de sacrificarse por los otros, el miedo al menos a tener miedo; pero también la levedad de la consideración por Dios, la otra vida, la trascendencia, la prevención a la religión organizada, e incluso el contagio de cierto cinismo, hay que hacer un poco de "comedia" para aliviar el dolor de los demás. No se trata de desvelar aquí demasiado acerca de lo que supone para los protagonistas la experiencia literaria y el esfuerzo por conocer a su escritor favorito, pero sí conviene decir que las dos escenas claves al respecto son desiguales, aunque la segunda intente ser una especie de reverberación invertida de la primera, ésta sin duda más poderosa y conseguida. La referencia –también literaria– en otro momento a Ana Frank, una adolescente que afronta también con su familia una situación límite, se revela acertada.
6/10
(1942) | 70 min. | Animación Tráiler
Bambi, un cervatillo recién nacido, da sus primeros pasos por el bosque. Enseguida se hace amigo de Tambor, un conejo juguetón, y de Flor, una tímida mofeta. Con ellos juguetea entre los árboles, patina sobre el lago helado y mordisquea las flores. Los años pasan, y Bambi debe enfrentarse a los momentos duros de la vida. La primera película de las que rodó Walt Disney en plena II Guerra Mundial marca un giro hacia un estilo más realista, en relación con las anteriores producciones de la compañía, como Blancanieves y los siete enanitos y Pinocho, más caricaturescas. Se basa libremente en la novela "Bambi, historia de una vida en el bosque", del el austríaco Felix Salten, todo un tratado de naturaleza. Desde su publicación, en 1928, Disney barajaba su adaptación al cine, pues según declaró en numerosas ocasiones, sentía auténtica admiración por el libro. “A través de la observación de la naturaleza y la vida en el bosque, el hombre puede aprender mucho sobre sí mismo”, dijo Walt Disney. Además de escoger para el proyecto a sus mejores animadores, el “mago de Burbank” llevó a sus estudios a un profesor de la escuela de Bellas Artes, para que sus dibujantes recibieran lecciones de anatomía real. Cuentan que Don Graham, el profesor escogido, llegó a llevar un ciervo muerto para que sus alumnos estudiaran cómo se movía. Dos días después, el olor del animal era tan insoportable, que los animadores dejaron progresivamente de acudir a las clases. Al poco tiempo, también llegaron al estudio dos cervatillos vivos y una colección de pájaros, ardillas, conejos y búhos, que convirtieron el lugar en una especie de zoo. Incluso había dos mofetas, a las que teóricamente se les había eliminado el mal olor, pero que de vez en cuando se hacían difíciles de soportar, según recuerdan algunos de los animadores. Lo más novedoso del filme fueron los fondos. Para que ganaran en realismo, Disney envió a uno de sus artistas, Maurice “Jake” Day, a un safari fotográfico por los bosques de Maine. A partir de las imágenes de Day se dibujaron paisajes tan realistas, que la cámara se mueve a través de ellos como si fueran de verdad, y a veces hojas y troncos obstruyen la imagen.Estamos ante la película más criticada de la historia de Disney, sobre todo por la muerte de la madre de Bambi, momento mítico de la historia del cine, rodado con una sutileza incuestionable, y que muchos espectadores recordarán como una auténtica conmoción. Algunos analistas pensaban que era demasiado duro para los niños incluir una muerte en una película infantil, como si a los chavales hubiera que ocultarles la realidad. Resulta curioso, pues los autores más críticos con Disney le acusan normalmente de todo lo contrario, de edulcorar la realidad a base de canciones y finales felices. Pero los miembros del equipo tenían claro que era uno de los momentos más importantes de una película que gira en torno al descubrimiento de la vida de un personaje inocente. “Nunca habíamos hecho nada parecido. Pero es un momento muy importante. No había nada ni nadie que pudiera devolverle la vida. Esto hacía que el resto de la película fuera creíble también”, dijo Ollie Johnston, uno de los supervisores de animación. Curiosamente, en el momento de su estreno Bambi no fue de los títulos más taquilleros de la productora. Pero Disney estaba seguro de que al final el personaje conectaría con el público, y continuó reestrenando la película hasta que en la década de los 50 se convirtió en uno de los títulos más populares.
7/10
(2018) | 111 min. | Drama Tráiler
Primera película hollywoodiense del belga flamenco Felix Van Groeningen, que logró sorprender en 2012 con Alabama Monroe, película con la que Beautiful Boy tiene bastantes puntos en común, una suerte de narración desestructurada, con elementos impresionistas del pasado, y el dolor de unos padres por los padecimientos de sus hijos. Basada en hechos reales, narrados en dos libros por uno de sus protagonistas, el periodista David Sheff, describe la adicción de Nic Sheff, su joven hijo, a todo tipo de drogas, y sus esfuerzos por desengancharse. Una lucha de años, donde su padre, divorciado y vuelto a casar, con dos hijos del nuevo matrimonio, presta toda su ayuda, sufriendo hasta la extenuación. La película tiene fuerza, y todo el reparto está espléndido, aunque es obligado destacar a Steve Carell y Timothée Chalamet, padre e hijo, muy convincentes, el primero en su rol de padre preocupado que se siente impotente, y el otro como drogadicto que quiere pero no puede vencer su adicción, también están muy bien Amy Ryan y Maura Tierney, aunque su presencia e importancia es menor. La inclusión en roles secundarios de Timothy Hutton como médico asesor de David –que era un hijo necesitado de ayuda al que su padre no lograba acceder en Gente corriente– y de Andre Royo como padrino del hijo que busca desengancharse –era el confidente que se movía entre camellos de The Wire–, puede interpretarse como singular subtexto del film. El principal problema del film, que no pueden ocultar esas vueltas al pasado como fogonazos, es que la trama no deja de resultar algo lineal y repetitiva, “recaída y recuperación”, se nos dice explícitamente, con lo que sólo cabe jugar con la idea de que el pozo es cada vez más profundo, y puede llegar el momento en que el enfermo no pueda salir de él. Además, se acaba tensando demasiado la cuerda de jugar la carta de la dureza, evitando los buenismos, con la sensación de que el amor y estar ahí no basta para ayudar al ser querido a vencer su dependencia de las drogas, de modo que un pasaje en que la madre del chico llama a su ex marido, con la reacción de éste, no acaba de encajar de todo en lo que hemos visto hasta ese momento.
6/10
(1964) | 148 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
Thomas Becket es el gran amigo del alma del rey Enrique II de Inglaterra en el siglo XI. Compañero habitual de sus francachelas, es tal la confianza que el monarca tiene en él, que a pesar de ser sajón -los nobles normandos son la clase dominante- le nombra lord canciller del reino, entre la envidia generalizada y las protestas de los obispos de Canterbury y Londres. Aunque tiene criterio propio, y su lealtad al rey es incuestionable, Becket nota un gran vacío en su interior, y detecta las veleidades de su amigo, también en lo que se refiere a su afición a las mujeres. Algo va a cambiar cuando Enrique II, al fallecer el arzobispo de Canterbury, decide nombrar a Thomas para ese cargo. A éste la idea no le agrada, pero una vez consagrado obispo va a descubrir algo que al fin va a llenar su vida: el honor de Dios y su servicio, aun a costa de grandes sufrimientos. Espléndida muestra de cine histórico, que adapta la pieza teatral del autor francés Jean Anouilh. La estructura consiste en un largo flash-back que se inicia en la catedral de Canterbury, adonde acude el rey a hacer penitencia ante la tumba del obispo muerto Thomas Becket. En la misma línea de la realizada dos años más tarde Un hombre para la eternidad, se dibuja de modo maestro la amistad entre un monarca y su primer ministro, y los conflictos de conciencia del segundo, cuya coherencia en el servicio a Dios le lleva al martirio. El film cuenta con el magnífico duelo interpretativo de Richard Burton y Peter O'Toole, y una buena recreación de la época medieval. La obra se había representado originalmente en Broadway en 1959, y Laurence Olivier llegó a representar los dos papeles, en distintas épocas.
7/10

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