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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 4 en amor

(1966) | 165 min. | Histórico | Drama
Espectacular recreación de los más conocidos libros de la primera parte del Antiguo Testamento. La película empieza con el libro del Génesis, con la historia de Adán y Eva. Posteriormente, adapta otras historias como la de Sodoma y Gomorra, Noé, el Diluvio Universal y el Arca, y la torre de Babel. A pesar de la dificultad que entraña adaptar los Libros Sagrados en su totalidad, el prestigioso realizador John Huston salió airoso de la prueba, debido a su amplio presupuesto, un guión muy cuidado, unos espectadulares efectos especiales para la época, y a los excelentes actores que conforman el reparto, probablemente el más extenso de toda la carrera de Huston. Este título supuso un giro radical frente a las producciones anteriores en las que había estado al frente, de cine negro, como El halcón maltés o Tener o no tener y la aventurera El tesoro de Sierra Madre. Todo esto produce que el resultado final pueda servir como ilustración de la Biblia, en general correcta, aunque se queda en nada al lado del Texto Sagrado. Se nota la mano maestra del realizador, sobre todo en el ritmo ágil de la película, algo muy difícil de conseguir en un filme conformado por varios episodios, los cuales pueden ser calificados como irregulares en general.
6/10
(2013) Serie TV | 440 min. | Histórico | Drama
Cuidado docudrama de History Channel que recrea un buen puñado de episodios bíblicos con el hilo conductor de un narrador, y que para sorpresa de propios y extraños, ha batido récords de audiencia en Estados Unidos y otros muchos puntos del planeta. El secreto reside en la fidelidad a la Sagrada Escritura, y en la falta de pretensiones. Los productores Roma Downey y Mark Burnett han sabido captar que el público esta ávido de que le cuenten la Biblia como antaño hiciera Cecil B. DeMille, con gran éxito. Y se aplican a la tarea siguiendo la estela de otros productos que están cortados por el mismo patrón. Lo que tiene sus ventajas e inconvenientes. Se logra una cierta distancia propia del documental, pero a cambio se sacrifican ciertas emociones, los personajes apenas están definidos por los episodios que protagonizan, pero no los conocemos a fondo. En cualquier caso La Biblia recrea con las nuevas tecnologías episodios del Antiguo y Nuevo Testamento, aunque por supuesto no puede abarcar todo el texto, debe escoger ciertos personajes (Abraham, Moisés, Sansón) y sacrificar otros (Jacob). Como no puede ser de otra manera, Jesucristo es el personaje central, y se presenta en clave realista su Pasión. Quizá para atraer al público juvenil, en algunos pasajes que se prestan se incluyen peleas con vistosas coreografías. Al final el resultado es un digno producto pedagógico, con elementos históricos y catequéticos, eminentemente popular.
5/10
(2000) Serie TV | 168 min. | Drama | Histórico
Acercamiento a la figura del apóstol San Pablo, toma como principales referencias el relato de los Hechos de los Apóstoles, junto a apuntes puntuales de algunas de sus epístolas. Ello se entremezcla con una historia de ficción que pinta la rivalidad entre los que un día fueran amigos, el saduceo Rubén, y el fariseo Pablo. Cuando éste se acerca al cristianismo y empieza a predicar a Jesús con inusitado vigor, el otro se convierte en mortal enemigo, un poco al estilo de lo que ocurre en la clásica novela “Ben-Hur” y sus versiones cinematográficas. Se trata de una cuidada y digna producción televisiva, impulsada por Lux Vide. Posee las limitaciones de los telefilmes, pero da idea de lo apasionante que es la vida de Saulo de Tarso, con episodios tan significativos como la conversión camino a Damasco, su consentimiento en la muerte de Esteban por lapidación, sus diferencias, que conviven con el respeto y amor por Pedro, su huida de la ciudad descolgándose por las murallas en un canasto, sus comparecencias ante distintas autoridades, la tormenta... Destaca lo bien descrita que está la relación entre Pablo y Bernabé. Configuran el reparto nombres desconocidos, y sólo suena Franco Nero, que da vida a Gamaliel, el maestro de Pablo.
5/10
(2005) | 107 min. | Drama
Los japoneses Gou-ichi y Ken-ichi, padre pescador e hijo artista, están distanciados, hace años que no se hablan. Cuando al segundo le diagnostican un cáncer, rehúsa ver a su progenitor. Pero la esposa entrega al suegro una cinta de vídeo que puede ayudarle a entender a su retoño. Lo grabado, un proyecto sobre las óperas de máscaras, le llevará a China, donde intentará grabar material para completar el trabajo de su hijo. Ese largo viaje para grabar la ópera "Cabalgando en solitario miles de kilómetros" se convertirá también en un peregrinaje interior, que le ayuda a conectar con la gente. De modo especial le conmueve la historia de un cantante de ópera, encerrado en prisión, que no ha llegado a conocer a su hijo pequeño. Así que intentará reunirlos, como si en ellos viera un reflejo de su propio caso. En este film Zhang Yimou se aleja del estilo aparatoso de Hero y La casa de las dagas voladoras, para volver a una historia más intimista, que conecta mejor con otros títulos suyos como El camino a casa y Ni uno menos, en su meditación sobre las relaciones paternofiliales. Preside el film la voz en off del padre, que en varios momentos describe sus impresiones interiores. En aras al realismo se pintan las dificultades idiomáticas, pues Gou-ichi sólo habla japonés, por lo que necesita ayuda de intérpretes; se introduce el uso del teléfono móvil, algo que ya forma parte de la cotidianeidad de nuestras vidas; y casi todo el reparto lo componen actores no profesionales, como el expresivo niño, que comparte con Gou-ichi uno de las mejores escenas de la película, cuando ambos se pierden en el monte y deben pasar la noche juntos, momento en el que caen las barreras idiomáticas y afectivas. Protagoniza el film el mítico actor japonés Takakura Ken (Yakuza, Black Rain), que soporta a la perfección todo el peso narrativo.
7/10
(2017) | 132 min. | Fantástico | Drama Tráiler
Tras el secuestro y asesinato de su hija menor durante una excursión familiar, Mack Phillips cae en una profunda depresión, y le carcome el rencor. Años después del terrible suceso, recibirá una enigmática carta firmada… ¡por Dios! El Creador le explica que como no hablan desde hace tiempo, quiere citarle en la cabaña perdida en los bosques de Oregón donde desapareció la niña. Como ninguna editorial quiso publicar su novela “La cabaña”, William P. Young decidió darle difusión fundando su propia compañía en 2009 con ayuda de sus familiares. Quienes le rechazaron se tirarían de los pelos, pues vendió más de 6 millones de ejemplares. Firma la adaptación al cine Stuart Hazeldine, autor hasta ahora de un único título, el poco conocido Exam. El material resultante está pensado principalmente para el público con inquietudes espirituales, que valorará más el fondo, disculpando que cuente con una puesta en escena sencilla o la desmesurada duración. También irá en gustos el aprecio de su surrealista recreación de la Santísima Trinidad, y que cuente con diálogos algo rimbombantes, muy metafóricos y supuestamente trascendentes, del estilo de los libros de autoayuda de Paolo Coelho. La interpretación de Sam Worthington, protagonista de Avatar, no pasa de correcta, quizás por defectos del guión, que no acaba de dar profundidad a su personaje, ni de mostrar bien las repercusiones de la tragedia en su vida. Se agradece mucho más el entusiasmo natural de Octavia Spencer, presente en esta producción al ser una entusiasta del libro original. Si la actriz oscarizada por Criadas y señoras (The Help) resulta creíble interpretando a Dios, podrá con cualquier papel. También realiza un trabajo acertado el israelí Avraham Aviv Alush (El balcón de las mujeres), que representa a un Jesús cercano, que sirve de guía. La cabaña (The Shack) discurre en torno a las crisis de fe, y los efectos destructivos del odio. Finalmente, ofrece una visión muy positiva sobre la capacidad del ser humano para perdonar.
6/10
(2003) | 131 min. | Drama
Los Weinstein, una familia judía en Estados Unidos. Acaba de morir el padre de Hannah, y su madre, Ruth, está sumida en una profunda tristeza, que le lleva a organizar las ceremonias fúnebres de acuerdo con las costumbres del más ortodoxo judaísmo. Además, Ruth se muestra muy frío con Luis, el novio gentil de Hannah. A este extraño comportamiento se suma la noticia, desconocida para Ruth, de la existencia de una tía, que le habla de cómo una mujer aria, Lena, ayudó a su madre, entonces una niña, a escapar de las garras de los nazis en 1943. Intrigada, y sabedora de que Lena vive, Hannah viaja a Berlín y se hace pasar una historiadora. Sabrá así de primera mano del pasado infantil de su madre, entrelazado con el de Lena, una pianista de familia aristocrática, casada en aquella época con un judío virtuoso del violín. Lena, que hace esfuerzos ímprobos por lograr la liberación de su marido, retenido por la Gestapo, adoptará temporalmente a la pequeña Ruth, cuya madre también está encerrada en las instalaciones de la Rosenstrasse, la Calle de las Rosas. Inspirada película de la alemana Margarethe von Trotta, que al parecer buscó financiación para este personal proyecto durante más de diez años. La trama se basa en hechos reales, lo que prueba que aún quedan muchas historias interesantes que contar en torno al antisemitismo nazi. Aquí se aborda el problema de los matrimonios mixtos (judío y aria, o viceversa), que produjo la quiebra de muchas familias, produciendo todo tipo de angustias, con reacciones que conducían a hacer lo que fuera para lograr volver a reunirse con los seres queridos, o, por debilidad, abandonarlos a su suerte, incluso por el camino del divorcio. La protesta en la Rosenstrasse berlinesa es auténtica, y permite hacer un sugerente juego de palabras, pues las mujeres que aguantaron a pie de calle durante días la presión nazi -no había hombres, pues éstos estaban en el frente-, velando por sus familiares, las convierte ciertamente en hermosas “rosas”. Aunque al principio chocan un poco las idas y venidas narrativas al pasado y al presente, lo cierto es que von Trotta logra casar ambos hilos argumentales, retroalimentando el interés de cómo concluirán uno y otro. Con exquisito clasicismo, magnífica reconstrucción de época, e inteligente uso de la música, se pintan bien los distintos dramas personales y sus dilemas, con una interesante galería de personajes, a través de los cuales salen a flote comportamientos y actitudes muy generosos, de esos que devuelven la confianza en la persona humana. Los actores están muy bien, no es extraño que Katja Riemann fuera premiada como mejor actriz en el Festival de Venecia.
7/10
(1943) | 156 min. | Histórico | Drama
Hermosa recreación de los sucesos de Lourdes en 1858, cuando la joven María Bernarda Soubirous presenció unas dieciocho apariciones de la Virgen María. A pesar de su discreción, la noticia acabó extendiéndose por toda Francia pero, en un primer momento provocó el recelo de algunos convecinos y la codicia o envidia de otros. Poco después de su muerte Bernadettefue declarada Santa, por lo que en la actualidad, el lugar es uno de los más visitados centros de peregrinación del mundo, avalado por un gran número de curaciones milagrosas. Uno de los debuts más aclamados de la historia del cine, el de una jovencísima Jennifer Jones, que consiguió un oscar por su recreación de la santa; poco después se convertiría en la intérprete de clásicos como Duelo al sol, de la mano del realizador King Vidor. La película consiguió, además, otros cuatro premios de la Academia de Hollywood, entre los que destaca el de Mejor Fotografía en Blanco y Negro para el maestro Arthur Miller, así como el relativo a la Mejor Banda Sonora que logró Alfred Newman. Gran parte del mérito de esta clásica cinta se debe a la cuidadosa adaptación por parte del guionista George Seaton de la novela de Franz Werfel, que a su vez retrataba con gran fidelidad los hechos históricos. Aunque no aparece en los títulos de crédito, Linda Darnell hizo una excelente interpretación de la Virgen.
7/10
(2018) | 110 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Cuando era un niño Bart Millard buscaba en la música un consuelo para los maltratos que sufría por parte de su progenitor; éste también golpeaba a la madre, que acabó abandonándoles. Ya adolescente trata de triunfar en el fútbol americano, único terreno que su padre –antiguo jugador– respeta. Cuando una lesión le impide seguir practicando este deporte, se apunta al coro del instituto, donde descubre que tiene una excelente voz, que puede mejorar con esfuerzo. El mercado de entretenimiento para creyentes está en auge en Estados Unidos, por ejemplo en el terreno de la música la canción “I Can Only Imagine”, lanzada en 2001 por la banda cristiana MercyMe, vendió la friolera de tres millones de copias, logrando el triple disco de platino, lo que la convierte en el mayor éxito en este terreno. La llegaron a presentar en el Desayuno Nacional de la Oración de 2017, frente al presidente recién elegido, Donald Trump. Los hermanos Andrew y Jon Erwin, directores de October Baby, han reconstruido la historia de este inspiradísimo tema musical, que el líder del conjunto, Millard, compuso inspirándose en la compleja relación con su padre. Los realizadores quizás pecan de academicistas, pero consiguen narrar los puntos más turbios con enorme elegancia y mantienen el interés de una historia en torno a la redención y al perdón, que también reflexiona sobre la creación artística, argumentando que cuando una obra toca la fibra del público, suele haber detrás alguna verdad o experiencia personal de su autor que le confiere autenticidad, lo que provoca que los receptores empaticen con ella. Curiosamente, el film tiene la capacidad (a diferencia de otros similares) de absorber también al público ateo, al que podría rechinarle mínimamente su sincero enaltecimiento del poder de la fe, sobre todo en el tramo final. Esto no quita que queden convencidos los interesados en el mundillo de la música. Aciertan plenamente los Erwin Bros. en el reparto, dándole la oportunidad de debutar en el cine a J. Michael Finley, estrella de Broadway, que ha triunfado como protagonista de “Los miserables” y “El libro del mormón”. No sólo tiene la capacidad de cantar él mismo las canciones de su personaje, sino que se muestra muy natural en su papel. En cualquier caso, deslumbra especialmente el veterano Dennis Quaid, de nuevo en un biopic musical tras su éxito Gran bola de fuego, que hace creíble con aparente sencillez el enorme arco de evolución de su personaje, más extremo que el del progenitor de Billy Elliot.
6/10
(2016) | 90 min. | Documental Tráiler
El matrimonio formado por Joey y Rory Feek se hizo muy célebre en Estados Unidos a partir del año 2008. Durante años formaron el dúo musical Joey + Rory, que obtuvo un gran éxito gracias a sus canciones country, hasta el punto de contar con su propio show televisivo. Tras unos años en la cima, decidieron darse un respiro en 2016. Además de descansar, como Joey estaba embarazada ese periodo de tranquilidad les serviría para preparar el nacimiento de su primer hijo. Rory decidió entonces coger la cámara y grabar los acontecimientos que iban a sucederse en su familia: primero la llegada del bebé, una niña con Síndrome de Down, y luego la lucha de Joey contra un cáncer de útero que se manifestó poco después del parto. Estamos ante un documental bastante inusual por varios motivos. En primero lugar, como dice el título se trata de un asombroso canto a la vida, algo que podría parecer poca cosa si lo que se narraran en pantalla fuesen acontecimientos felices para nuestra cultura posmoderna. Pero no es el caso. La canción de nuestra vida está en el polo opuesto de la visión de la felicidad que tiene nuestra sociedad, pues asistimos a la inmensa alegría que embarga cada día a una madre y a un padre en el cuidado de su hija con Síndrome de Down, y vemos conmovidos cómo una mujer guapa de cuarenta años va sembrando alegría a su alrededor, la sonrisa en la cara, mientras a la vez se consume día a día por culpa de un agresivo cáncer. Éstos acontecimientos, y aquí está el quid de la cuestión, no sólo no recogen momentos de tristeza o abatimiento sino que además se narran sin pena, sin amargura, sin reproches. De modo insólito se evita en todo momento el victimismo e incluso el conformismo ante situaciones muy, muy duras. Hay una aceptación verdaderamente admirable que hace preguntarse al espectador: ¿pero cómo es posible? Como no podía ser de otra manera la respuesta es sobrenatural. Joey y Rory son profundamente cristianos y cada día acogen su vida como un don. Sienten que Dios les ama profundamente y quieren lo que Él decida enviarles. Así, varias veces se habla de Dios, de sus caminos, de ser felices con el tiempo que se nos ha dado de modo que seamos capaces de convertirlo en una gran historia. Y eso es lo que hacen los protagonistas de este sensible film, que, hay que decirlo, es difícil ver durante gran parte del metraje sin un nudo en la garganta, sin preguntarnos por qué los planes de Dios son a veces tan incomprensibles. Por eso llama enormemente la atención la manera en que los protagonistas se enfrentan al dolor y a la perdida, con una valentía, una entereza y una esperanza que son abrumadoras. La fe realmente es capaz de transformarlo todo. Cinematográficamente el film es sencillo y está rodado con ritmo adecuado. Quizá pueda ser algo repetitivo, pues la cámara de Rory recoge muchos momentos cotidianos de la vida de los Feek en su granja de Tennessee, los trabajos de la tierra, las comidas, los viajes de la familia, las reuniones con padres, hermanos, amigos, las visitas al hospital, etc. Todo ello salpicado de vez en cuando con el blues cristiano de las canciones de Joey y Rory, cuyas letras expresan vivamente sus sentimientos religiosos y el modo optimista en que afrontan todas las cuestiones de su vida. Debido a sus protagonistas el impacto de esta historia será lógicamente más profundo en Estados Unidos, lo cual no impide que en otros países suponga un contundente toque de atención a nuestras vidas tantas veces acomodadas y materialistas.
7/10
(1955) | 115 min. | Drama
En la década de los 50, Satyajit Ray puso al cine hindú en el candelero internacional gracias a su trilogía basada en la novela de Bibhutibhushan Bandyopadhyay. Siendo crítico de cine Satyajit Ray conoció a Jean Renoir en India, donde el maestro francés rodó El río. Renoir animó a Ray a debutar como director, y éste heredó de su mentor la capacidad de hacer poesía de las situaciones cotidianas. ¿Un ejemplo de su capacidad lírica? Cuando Apu descubre un tren por primera vez. En La canción del camino, Ray narra la infancia de Apu, un niño de una familia humilde, que vive con personajes tan entrañables como la abuela.
9/10
(2006) | 105 min. | Romántico Tráiler
Remake de un film del coreano Lee Hyun-seung, que a su vez adaptó una novela de Jiro Asada. El planteamiento es muy original, y combina una historia de amor romántico, con las paradojas típicas de las películas de viajes en el tiempo. La idea es que una doctora va a desocupar su preciosa casa en el lago, y deja una nota en el buzón para el próximo inquilino. Cuando éste la recoge, vemos un paisaje muy diferente, con la casa en estado de abandono. Tras la extrañeza inicial, pronto averiguamos que Kate y Alex han ‘conectado’ en años diferentes, y que su forma de comunicarse a través del tiempo serán las notas introducidas en el buzón. Se desarrolla así una relación entrañable en que ambos aprenden a conocerse, y a enamorarse. Pero se diría que su amor es imposible… A no ser que traten de forzar el encuentro, en el pasado o en el futuro. Suena complicada la trama, y el mérito del argentino Alejandro Agresti en su debut hollywoodiense es que logra hacerla comprensible, proporcionando los elementos de entendimiento con acierto, y acudiendo a buenas soluciones visuales. La pareja Sandra Bullock-Keanu Reeves, que ya demostró buena química en las dos entregas de Speed, funciona, e incluso la ‘blandura’ que se les suele atribuir ayuda a la historia, pues se evitan los aspavientos que podrían acompañarla. Sobre su experiencia en Estados Unidos, donde Agresti ya lleva afincado un tiempo, comenta el director: "Aquí muchos directores fueron inmigrantes, desde William Wyler a Billy Wilder. No es fácil venir y hacer cualquier cosa, el sueño es ése, poder contar con las herramientas y hacer un buen cine, historias bien contadas. Espero poder hacerlo."
6/10
(2016) | 116 min. | Romántico | Drama
Una historia de amor apasionado entre la joven Amy, especialista de escenas arriesgadas de acción en películas y estudiante de astrofísica, y su profesor Ed, de más edad, casado y padre de familia. Aunque ambos ignoran adónde les puede llevar la relación, él no deja de sorprenderla con mil detalles de afecto que se anticipan a lo que pudiera desear, es verdaderamente una caja de sorpresas. Al mismo tiempo, enseguida se advierte que ambos guardan espacios de su vida en secreto, tienen miedo a abrirse y compartirlos. Lo que queda especialmente claro cuando Amy, tras dos meses de comunicación sólo digital, teléfono, vídeos, correos electrónicos, y envíos de regalos, se entera de que Ed ha muerto. Lo más curioso del caso es que la relación sigue, pues Ed ha orquestado, siguiendo su gusto por los juegos, un sofisticado sistema de mensajes y regalos, para continuar en contacto con su amada, y ayudarle de algún modo a pasar página. Giuseppe Tornatore, guionista y director, vuelve a rodar en inglés tras La mejor oferta, y de nuevo son reconocibles sus señas de identidad, un romanticismo exacerbado, y el gusto por ofrecer una trama con cierta capacidad de sorprender y emocionar. Todo apoyado por una preciosa banda sonora de su compositor habitual, Ennio Morricone. Aunque Tornatore logra intrigar con su película, también cabe decir que una vez conocido lo que hay, se produce una sensación de estiramiento narrativo, demasiadas cartas ocultas en la manga, que vienen a ser más de lo mismo, por mucho que pretendan resultar novedosas. Cierto que se puede considerar como un modo de subrayar el modo en que nos aferramos a las cosas y las personas, y lo difícil que nos resulta aceptar determinados hechos, pero a la postre el planteamiento resulta demasiado alambicado, un ejercicio de estilo cansino. Puede ser acertada la metáfora de las estrellas, que después de muertas, miles de años después, siguen comunicándonos su brillo, y que lo mismo vendría a ocurrir con la persona amada. Pero a la vez hay una sensación de obsesión casi necrofílica, algo exagerada, de modo que la idea de que la vida continúa –hay que seguir trabajando, amando, perdonando, buscando la paz...– queda algo diluida. Tiene mérito el esfuerzo interpretativo de Olga Kurylenko, a la que toca sostener la película todo el tiempo con su presencia sufriente. Mientras que Jeremy Irons siempre resulta eficaz, aunque aquí venga a la ser la suya como una presencia espectral.
5/10
(2015) | 95 min. | Drama Tráiler
Algo pasa en el mundo cuando a un hombre le sustituyen por un perro. Toño, que ha trabajado durante años de guardián en un desguace, se queda sin trabajo, un can hará su tarea. Toca sobrevivir, pero un ingeniero, antiguo conocido, le reconoce cuando malvive prestando servicio en una gasolinera. Le ofrecerá un empleo conforme a sus capacidades, la dirección de una cuadrilla para pintar la línea divisoria de una carretera poco transitada que une en México San Jacinto con San Carlos. Aunque buen profesional y hombre justo, Toño es taciturno y rezuma amargura por un pasado del que no habla. Pero dos semanas de convivencia con sus compañeros de trabajo, el antiguo conductor de trailers Gabriel, el ayudante de circo Atayde, Mario, que estuvo en la cárcel, y el joven Pablo, que desea reunirse con su hermano en Estados Unidos, dan pie a una hermosa camaradería. Formidable y agradable sorpresa. Celso García, que sólo había dirigido cortos, debuta en el largometraje escribiendo y dirigiendo una preciosa película, road movie muy especial, que ha contado entre sus productores con Guillermo del Toro. Se trata de una historia muy humana, de personajes bien perfilados, y en que la guía del film, esa raya amarilla que cada día crece en la carretera, sirve para irlos conociendo poco a poco, y también a algunas personas que van conociendo en el camino. Vemos personas que han sufrido, que aman a sus familias, que disfrutan con placeres sencillos. A veces no se comportan bien, pero se dan cuenta y reconocen sus errores, saben rectificar y pedir perdón. Frente a tanto efectismo en el cine actual, se agradece una película tranquila sobre el trabajo bien hecho, de buenos sentimientos, bien encarnados por un reparto perfecto, que encabeza con aplomo Damián Alcázar, conocido últimamente por la serie Narcos, pero donde todos le dan bien la réplica, incluido Américo Hollander, ese joven Pablo que tan nervioso le pone por razones que se aclaran bien avanzada la narración. García sortea incluso el peligro de la distracción –están medidos la noche en la feria, el refugio en una hacienda cuando estalla una tormenta, la aparición de la serpiente...–, tiene una idea visual fantástica con la sangre, y se arriesga con un duro y trágico golpe, que sabe convertir en momento esperanzado, de toma de las riendas para uno de los personajes, en ese maravilloso plano final en la furgoneta que comparten hombre y perro.
7/10
(1993) | 142 min. | Drama
La escritora Edith Wharton llevó a cabo en su novela 'La edad de la inocencia' una notable radiografía de la alta sociedad de la Nueva York de principios de siglo, que ahora se traslada a la pantalla. Newland Archer (Daniel Day-Lewis), un joven producto de esa sociedad, acaba de comprometerse con May Welland (Winona Ryder). Su vida anodina sufre un vuelco cuando irrumpe en ella la condesa Ellen Olenska (Michelle Pfeiffer), la prima de su prometida y una mujer nada convencional. Ellen se acaba de divorciar, ha vivido muchos años en Europa, y no acaba de encajar en los rígidos convencionalismos que gobiernan la sociedad puritana de Nueva York. Los sentimientos de Newland se hallan divididos. Sinceramente desea ser leal a su futura mujer, de modo que se empeña en adelantar la boda. Sin embargo ve en May a un ser aburrido, incapaz de mantener una conversación interesante, la perfecta dama de una sociedad que está empezando a odiar. Todo lo contrario de lo que representa Ellen, por quien se siente cada vez más atraído. Martin Scorsese –que coescribe el guión con Jay Cocks– fue exquisitamente fiel al espíritu de la novela. Del italoamericano podía haberse esperado otra vuelta de tuerca a sus demonios personales, aprovechando una historia que habla de sentimientos reprimidos. En cambio se pone al servicio de la misma con esmero, convirtiendo una mirada, un silencio, un gesto, unas palabras sin aparente contenido, en momentos harto expresivos de un grupo social a veces hipócrita, defensor a ultranza de unos valores y unas apariencias. El principal reparo que se puede poner al film es un uso abusivo de la voz en off, aunque ésta pertenezca a esa gran actriz llamada Joanne Woodward. Le cuesta a Scorsese plasmar la historia en imágenes que puedan sustituir la magnífica prosa de Edith Wharton. Aunque utiliza alguna buena metáfora visual, como la de los leños del hogar de una chimenea, que con su crepitar aumentan la sensación de ahogo, de verdades no dichas con palabras. Acierto pleno hay en la dirección artística de Dante Ferreti, en la fotografía de Michael Ballhaus, en la música de Elmer Bernstein, que dan el perfecto empaque visual y de ambientación a la historia. En éste Scorsese reconoce la influencia de Wyler (La heredera), Ophüls (Madame de...) y Visconti (El gatopardo). Luego están los actores –Day-Lewis, Pfeiffer, Ryder–, que se han metido de lleno en sus personajes, convirtiendo algunos de los momentos del film en memorables. La última conversación entre Newland y May es sencillamente de quitarse el sombrero.
7/10
(2007) | 112 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Una película inolvidable, para darle muchas vueltas en el coco, tan rica es la historia y su tratamiento estético. Le valió a Julian Schnabel el premio al mejor director en Cannes, con toda justicia. Cuenta la historia real de Jean-Dominique Bauby, un periodista que tras sufrir un infarto masivo queda completamente paralizado, sólo puede mover un ojo y su párpado. Y con tan escasos medios, logrará comunicarse con el mundo exterior, los seres queridos y el médico, la logopeda..., e incluso escribir un libro. Es una historia conmovedora, que huye del sentimentalismo fácil. Aborda con valentía temas como el sufrimiento, el deseo de morir y de vivir, la atención de los enfermos de este tipo, el sentido de la vida, la espiritualidad... Y sobre todo, es originalísima la realización, los planos subjetivos del enfermo, la decisión de no mostrarle hasta bien avanzado el metraje, las escenas oníricas en que entra en juego la imaginación, el buen uso de la voz en off... Se trata de un título que roza, sino alcanza, la absoluta perfección. Resulta muy meritorio el trabajo de todos los actores, pero se trata de un gran trabajo de director. Julian Schnabel demuestra ser un artista integral, un gran creador que conjuga el contar una buena historia, el elaborar modos estéticos novedosos, la colaboración con artistas como el director de fotografía Janusz Kaminski, o con los productores Frank Marshall y Kathleen Kennedy, la decisión de rodar en francés, la luminosidad… El cineasta aporta mucho de su cosecha, pero a la vez sabe jugar con los símbolos originales imaginados por Bauby, como el de sentirse atrapado dentro de un claustrofóbico traje de buzo, o la capacidad de expresarse moviendo los párpados, como si del batir de las alas de una mariposa se tratara.
10/10
(2015) | 105 min. | Histórico | Drama Tráiler
La vida de Jesús de Nazaret, desde que escoge a sus doce apóstoles al iniciar la vida pública, hasta su muerte y resurrección. Sorprende esta producción española, dirigida por el especialista en cine religioso Óscar Parra de Carrizosa, que previamente había entregado Bajo un manto de estrellas, cinta que recrea el martirio de los religiosos dominicos de Almagro durante la guerra civil española. Pues a pesar de la precariedad de medios –es una lástima que no se cuiden detalles como una presentación más profesional de los títulos de crédito–, se recrea con gran dignidad la Palestina del arranque de la era cristiana, o los pasajes de la Pasión. No puede permitirse Parra de Carrizosa grandes escenas de masas, la recreación algo espectacular de milagros, o escenas llamtivas de Jerusalén, pero a cambio imprime naturalidad, sencillez y convicción a una historia que, se nota, ha interiorizado personalmente junto a su coguionista Gema G. Regal, y probablemente el conjunto de los actores, donde sobresale Sergio Raboso interpretando a Jesús. Siendo abundante la filmografía sobre Jesucristo, el director parece conocerla bien, y se notan influencias principalmente de Franco Zeffirelli y su Jesús de Nazaret –la escena dle relato de la parábola del hijo pródigo, aunque hay aportaciones propias–, y la humanidad y buen humor del Maestro en la cinta animada El hombre que hacía milagros. Dentro de la naturaleza episódica del film, a semejanza de los relatos evangélicos, destaca el cuidado con el que están perfilados Jesús y los apóstoles, cada uno con sus peculiaridades, y el esfuerzo por rellenar huecos e imaginar lo que pudo llevarles a determinadas acciones de las que nos faltan detalles en la Biblia. Por supuesto, en las licencias artísticas del film, hay aspectos que se prestan a la discusión. Por ejemplo,el papel de  la Virgen queda muy disminuido, e incluso la actriz que la interpreta sigue una línea a lo Passolini de mujer del pueblo que no atrapa. Y puede entenderse el énfasis en la noche de la última cena, pero cinematográficamente quedan pasajes muy largos y discursivo, no demasiado cinematográficos. En todo caso estamos ante un film ambicioso por sus intenciones –no hay muchas películas españolas que se hayan atrevido a contar la historia de Jesús–, y que demuestra que, nunca mejor dicho, la fe puede mover montañas a la hora de sacar adelante un proyecto cinematográfico.
6/10
(2019) | 80 min. | Animación Tráiler
Amable película de animación familiar, coproducción de España y Argentina, que se diría que ha nacido al calor de la célebre canción homónima de "La gallina Turuleca", popularizada por los payasos de la tele Gaby, Fofó y Miliki, por supuesto suena esta canción en el film, al igual que la popular "Hola, don Pepito". En efecto, la trama arranca con un vendedor de gallinas ponedoras, entre las cuales la que menos destaca es Turuleca, de aspecto escuálido. Sin embargo, cuando la maestra jubilada Isabel la compra, porque nota que en ella hay algo especial, para acompañar a los animales de su granja, una vaca, una oveja y un cerdo, descubre que tiene un talento especial. La gallina Turuleca puede... ¡hablar! Y también cantar. Desgraciadamente, Isabel sufre una emergencia médica y pierde la memoria, y sólo el aviso telefónico de la habilidosa gallina Turuleca, la salva in extremis, pero una ambulancia se la lleva a la gran ciudad. El animal no tiene claro que hacer, pero encuentra inesperados amigos en el circo Dédalus, donde podría convertirse en la estrella del espectáculo gracias a sus habilidades parlanchinas. El peligro reside en Armando Tramas, un personaje maquiavélico que quiere sumar el circo a sus muchas propiedades, no es un secreto la envidia que corroe a este antiguo contorsionista hacia el actual dueño cargado de deudas. Dirigen el film el debutante Víctor Monigote, que ha colaborado en cintas de Javier Fesser en el departamento artístico, y Eduardo Gondell, que tiene en su haber la película animada Valentina, la película. De todos modos, quizá la persona cuya sombra se nota más en el terreno creativo sea Juan Pablo Buscarini, que se dio a conocer con Pérez, el ratoncito de tus sueños, que combinaba la animación 3D del roedor con personas de carne y hueso. Logran sobradamente el objetivo de entretener con una trama dinámica, con muchos pasajes de acción logrados, la animación 3D tiene una calidad más que aceptable. Y funciona la moraleja de no juzgar por las apariencias, y del desarrollo de los diversos talentos sin prisas, todo puede llegar en esta vida pero hay que dar tiempo al tiempo. Seguramente habría ganado con un guion más pulido, porque desconcierta cierta brusquedad en la narración: al principio creemos que vamos a seguir la vida en la granja de la gallina, luego nada nos prepara para que Turuleca se ponga a hablar, y el paso de la vida con la abuela a la incorporación al circo sucede como si fuera lo más normal del mundo, lo que puede chocar al espectador. Pero en, se acaba aceptando todo esto y disfrutando más o menos de la función.
6/10
(2001) | 99 min. | Drama
Una familia feliz. El padre, la madre, los dos hijos adolescentes, chico y chica. Se llevan bien. Apenas hay conflictos. Hasta que un día… el padre, que es psicoanalista, debe acudir a ver a un paciente. No podrá salir con su hijo Andrea, que aprovechar para ir a bucear con sus amigos. Será su última inmersión. El chaval muere, y todos se derrumban. ¿Hay un sentido en esa muerte? ¿Es posible superarla? ¿Por qué tanto dolor? Surgen mil y una dudas: “si no hubiera ido a ver a ese tipo, que encima no quería nada”, “debería haber estado más tiempo con él”, “hablar más”… El italiano Nanni Moretti ganó la Palma de Oro en Cannes con este drama que habla del vacío que puede dejar la muerte. Sentimientos de culpa, dificultad para reanudar la vida ordinaria, e incluso el silencio de Dios, forman parte de una película que llega a todo espectador, y que provoca un nudo en la garganta. Hasta el desenlace, un prodigio en su simplicidad, que nos permite tomar aire tras pasar casi cien minutos con la respiración contenida.
7/10
(2016) | 91 min. | Documental Tráiler
En noviembre de 2009 la vida de Bernardo Moll (cineasta) y Mónica Vic (actriz) cambió radicalmente. Fue el año en que nació Jan, su único hijo, que padece Síndrome de Down. El golpe para ellos fue terrible, pero desde que nació Jan no dejaron de dispensarle ni un segundo de amor, de ternura, de dedicación. Su mundo se había cerrado únicamente en torno a esa personita, convertida para siempre en su riqueza más querida. Desde esas primeras semanas, las emociones que embargaron a los padres –tristeza, cariño, furia, ternura– comenzaron a ser expresadas por Bernardo en un blog, en donde se propuso recoger los pensamientos, sucesos e hitos vitales que se fueran sucediendo en torno a su hijo. Pero consciente también de cariño que recibían de mucha gente y seguros de la responsabilidad que tenían de ayudar también a otras personas gracias a su experiencia, Bernardo se propuso además otra iniciativa mucho más audaz: rodar con una videocámara doméstica la vida de su hijo en el hogar. El resultado es este impactante documental, una película extraordinaria no sólo por los quintales de humanidad que contiene, por el derroche de amor que escapa en cada fotograma, sino además por el simple hecho de que durante cinco años la cámara fue testigo de los acontecimientos más importantes de la infancia del pequeño Jan, de sus luchas vitales, de sus derrotas, de los continuos desvelos de los padres, de modo que acaba desembocando en un documento insólito, de enorme verismo (al estilo Boyhood pero real), en donde vivimos de primera mano las emociones más fuertes que pueden invadir los corazones de unos padres cuando contemplan con inmenso cariño el crecimiento de su hijo. Visualmente La historia de Jan combina imágenes subjetivas rodadas con cámara en mano, las más abundantes, con otras menos caseras rodadas con mayor calidad. Se comprende que las condiciones de rodaje mejoraron con el tiempo, hasta el punto de que al finalizar la película más de 700 personas habían contribuido económicamente al proyecto, una campaña de crowfounding de más de cinco años. Se observa también una encomiable labor de montaje, pues las más de 100 horas de material grabado tenían que quedarse en noventa minutos. Aquí Moll muestra su pericia, mezclando multitud de escenas o insertos, a veces más largos y otras muy breves, en una sucesión nada arbitraria. También es lógico que su cariño de padre se haya visto en dificultades a la hora de eliminar material y en algunos momentos puede hacerse la narración un pelín repetitiva. Sin embargo, el resultado no resulta monótono debido al cuidadoso montaje, que intercala diferentes momentos temporales, líneas narrativas diferentes –como la lectura del blog por parte de la madre Mónica Vic–, y un uso excelente de la banda sonora. Especialmente logradas son las escenas que combinan las conquistas del pequeño Jan –avances motores, arrastres a gatas, vocablos, primeros pasos– junto con sucesos vibrantes de la vida cotidiana, como las conquistas futbolísticas del equipo nacional en ese lustro de excepción. La historia de Jan es en definitiva muchas cosas: un documento tremendamente valiente, que ensalza maravillosamente el valor de la vida humana; una historia dura y conmovedora que a la vez rezuma optimismo; un retrato emotivo de la unidad familiar; una película de planteamiento narrativo audaz y perseverante; pero, sobre todo, estamos ante un magnífico ejemplo de las proezas indecibles que puede lograr el amor humano.
7/10
(1960) | 126 min. | Histórico | Drama
Uno de los relatos más inspirados sobre la devoción y la fe de una mujer. Ruth (interpretada por Eleana Eden) es una mujer moabita que ha sido educada desde niña para convertirse en una sacerdotisa de su cruel religión. De repente conoce a un judío, Mahlon (interpretado por Tom Tryon) y ella queda profundamente conmocionada tras conversar con él, debido a su sólida creencia en una religión que no exige sacrificios humanos. Comienza a dudar en la legitimidad de la suya y, poco a poco, comienza a surgir una relación sentimental entre ellos. Terminará renunciando a su cargo de sacerdotisa y casándose con Mahlon. Cuando éste muere, se convierte al judaismo para poder continuar su extensa obra junto con su suegra. Sin embargo, los moabitas no aprueban sus actos, por los que las intentarán detener. Las dos mujeres consiguen escapar, aunque son perseguidas. Se refugian en Judea, donde es acusada de idólatra y sometida a juicio. Boaz (Stuart Whitman), un desconocido, intercede valientemente por ella, y termina casándose con él, pero sin abandonar su amplia lealtad hacia su suegra y hacia su nueva religión. Excelente reconstrucción de las vicisitudes que sufrieron los judíos para vivir su fe, según se explica en la Biblia. Eleana Eden realiza el mejor papel de su vida (aunque lo cierto es que apenas tuvo trabajos en el cine) como una mujer que adquiere una sólida devoción religiosa. Henry Koster (El invisible Harvey) orquestó todos los elementos demostrando una gran habilidad.
6/10

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