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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 4 en amor

(2006) | 90 min. | Documental
En el año 2003, al doctor Carlos Cristos le diagnosticaron una rara enfermedad degenerativa del sistema nervioso, para la que no se conocía curación. El pronóstico suponía pocos años de vida, durante los cuales se produciría un deterioro progresivo. Amigo del cineasta Antoni P. Canet, a Cristos se le ocurrió la idea de proponerle el rodaje de un documental sobre ese tiempo de vida que le quedaba, con idea de que pudiera servir de ayuda a otras personas, a la hora de afrontar su enfermedad. Valioso film acerca del verdadero significado de vivir y morir dignamente. El documental de Canet nos acerca a la gran calidad humana de Carlos Cristos, que se esfuerza por vivir lo que le queda de vida amorosamente, asumiendo las limitaciones de la enfermedad, afrontándolas con una sonrisa, en la medida de lo posible. Aparte de la movilidad, que se iba reduciendo, el doctor tenía problemas con el habla, algo especialmente duro para él, que había tenido un programa radiofónico sobre medicina. Cristos confiesa haber acompañado antes a otros pacientes en su sufrimiento, y que sentía como la obligación de dar testimonio en primera persona, haciendo ver que ese dolor puede ser positivo. El espectador compartirá o no todo lo que dice el protagonista, por ejemplo en las líneas de investigación para luchar contra su enfermedad. Pero resulta imposible no reconocer su enorme coraje. Con su ejemplo, hace toda una pedagogía del llamado testamento vital, distinguiendo bien entre lo que es el suicidio y la eutanasia, que rechaza, y lo que supone rehusar tratamientos médicos desproporcionados que prolongan inútilmente la vida, aplicados en parte por la no-aceptación de la muerte como un paso natural e inevitable en la existencia de todo hombre. Y hay una muy adecuada descripción de los cuidados paliativos, que pueden eliminar el dolor físico, y que ayudan a sobrellevar el dolor moral de sentirse inútil, con un cuerpo cuyos mecanismos fisiológicos más elementales no se pueden controlar. Hay espacio en el film también para el amor de los seres queridos, sostén de primera magnitud en una situación como la de Cristos. Allí están su esposa Carmen, también médico y guionista del film, su pequeña hija, sus padres, su hermano, sus amigos entre los que se cuenta una religiosa, con cuya labor en Ruanda ha colaborado Cristos desinteresadamente. Aunque al principio parece que se eluden cuestiones como la fe y la trascendencia, la esperanza de otra vida, éstas también acaban surgiendo, como era natural. Cristos dice no creer, al menos no al modo usual, pero admite tener la esperanza de encontrarse con Dios al otro lado del tunel, de entrar en una eternidad cuya naturaleza no se ve capaz de entender, pero que le fascina. En un trabajo de este tipo, uno de los peligros a los que se enfrentaba Canet era el respeto a la intimidad de Cristos, no cruzar una frontera que nunca se debería cruzar. Se notan y agradecen la amistad y delicadeza del cineasta para quedarse en el punto justo. Su cámara es testigo de excepción de los últimos días de Cristos, pero hay un pudor, una contención… En algunos momentos en que a Cristos se le saltan las lágrimas, no falta esa pregunta, tan humana, “¿paramos?”, a la que sigue una no menos humana respuesta “no, es bueno que se vean estos momentos de fragilidad”.
7/10
(2005) | 140 min. | Aventuras Tráiler
La saga de Las crónicas de Narnia es todo un clásico de la literatura infantil en el mundo anglosajón. Los siete libros que componen la serie se habían publicado hace tiempo en España, y aunque la acogida fue aceptable, el auténtico ‘boom narniano’ ha comenzado con la excelente adaptación del primer libro que escribió C.S. Lewis (aunque no sea la primera, cronológicamente hablando), El león, la bruja y el armario. El film arranca en plena Segunda Guerra Mundial. Los aviones alemanes castigan duramente a Londres con sus bombas, hasta el punto de que la señora Pevensie decide enviar a sus cuatro retoños a una tranquila casa de campo, habitada por un viejo profesor. Peter es el mayor, y como su padre está en el frente, se siente de algún modo cabeza de familia, y responsable de sus hermanos. La segunda, Susan, tiene desarrollado vivamente su instinto maternal. Edmund, celoso de su hermano mayor, siempre anda enfurruñado. Y Lucy, la más pequeña y dulce, posee una imaginación desbordante. Por eso, cuando Lucy se esconde dentro de un armario, jugando al escondite en el enorme caserón, la gran experiencia que vive en su interior, y que cuenta luego a sus hermanos, es recibida con incredulidad. En efecto, la pequeñaja asegura que ha estado en Narnia, un mundo fantástico que vive un invierno perpetuo, y donde ha hecho buenas migas con un fauno, el señor Tumnus. Cuando los cuatro hermanos examinan el mueble, sólo descubren un armario y nada más. Pero habrá más viajes a Narnia y un montón de aventuras, como la de salvar a Narnia del poder maligno de la Bruja Blanca. Y por supuesto, conocerán al majestuoso Aslan, un león muy especial. Andrew Adamson, codirector de las dos entregas de Shrek y admirador confeso de la saga Narnia desde que era niño ha logrado un milagro. Su film no sólo es radicalmente fiel a la obra de Lewis, sino que, sin abandonar su condición de entretenimiento pensado para un público infantil, asume en más de un momento rasgos de relato épico, lo que ha ayudado al disfrute de un espectro de espectadores amplísimo. De ahí su inesperado éxito de taquilla, que ha logrado empatar y casi superar al todopoderoso Harry Potter. La trama tiene un toque de inocencia, al que ayuda mucho la pequeña Georgie Henley, la actriz que da vida a Lucy. Nos habla de la fragilidad humana a través de Edmund (estupendo, el chaval Skandar Keynes), que al sentirse desplazado por sus hermanos, busca consuelo en el lugar equivocado, o sea, al lado de la Bruja Blanca (una magnífica Tilda Swinton, que compone una auténtica ‘dama de hielo’), que le ofrece dulces que terminarán siendo muy amargos. Mientras que los dos hermanos mayores hablan de responsabilidad y madurez, un mensaje muy interesante para cierta juventud convocada a no se sabe qué absurdo macrobotellón, al que acude en tropel porque no tiene otra cosa que hacer.
7/10
(1944) | 189 min. | Drama
El padre Francisco (Gregory Peck) ha pasado toda su vida sirviendo a Dios y a sus feligreses. A su avanzada edad, está a punto de jubilarse. Cuando reflexiona sobre el poco éxito que, aparentemente, ha tenido su carrera, se da cuenta a través de sucesivos recuerdos, del impacto enorme que ha tenido sobre un montón de desconocidos. A partir de ese momento, recordamos con él, en varias secuencias, diversos episodios que reflejan el esfuerzo de un hombre dedicado a servir a Dios sin esperar, a cambio, ninguna recompensa. Convincente adaptación de la novela homónima de A.J. Cronin, un excelente testimonio de la vocación religiosa. Gregory Peck ofrece uno de los mejores papeles de su carrera. Gran parte de las excelencias de este filme provienen de su productor y guionista, el magistral Joseph L. Mankiewicz, realizador de títulos como La huella, Eva al desnudo o La condesa descalza, que aporta su buen hacer a la cinta.
6/10
(1957) | 110 min. | Romántico
Una chica romántica y joven prostituta rodeada de hombres sin escrúpulos, reza pidiendo un milagro que cambie su vida. Conoce a un joven ansioso por casarse con ella y la muy ingenua reune sus ahorros para huir con él sin pensar un poquito antes. Uno de los films más conmovedores de Federico Fellini. Realista, y a la vez mágico, explota a la perfección la medida interpretación de Giulieta Masina. Imposible no soltar en algún momento alguna lagrimita.
7/10
(2004) | 91 min. | Drama
Irak. Unos días antes de la invasión por Estados Unidos. Un campo de refugiados kurdos, niños, en la frontera con Turquía. Antena, un chaval espabilado, instala antenas de televisión en un pueblo cercano, y dirige un equipo de críos que desentierra minas para venderlas en el mercado negro. Y se encariña con tres hermanos kurdos: uno tiene los brazos amputados, otra nunca sonríe por un duro trauma, y el tercero es casi un bebé. Film duro y sensible, coproducción de Irán e Irak, muestra en todo su horror lo que trae consigo la guerra, el odio, la violencia. La inocencia infantil, que permite algún rasgo de humor y lirismo, junto al modo de narrar, ayudan a hacer llevadera la terrible singladura que se ofrece al espectador. Inesperadamente, el film no es antiyanqui: si acaso los americanos son una vaga esperanza frente al terrible mal padecido hasta ese momento, la tiranía de Sadam. Destaca la naturalidad de los niños, actores no profesionales, y verdaderos lisiados de guerra en algún caso.
6/10
(1940) | 128 min. | Drama Tráiler
Tras perder su puesto de trabajo, los Joad sobreviven como jormaleros, recorriendo Califorinia en una destartalada camioneta, en busca de tierras en las que recoger las cosechas. Obra maestra de John Ford, adapta fielmente el libro de John Steinbeck, pero con más optimismo. Es de los pocos filmes de realismo social de los 40, cuando casi todo el cine era de evasión, para hacer olvidar al público sus problemas. Magníficos Jane Darwell y Henry Fonda, madre e hijo en la pantalla.
8/10
(2013) | 96 min. | Drama Tráiler
Un centro de acogida para niños y adolescentes problemáticos, donde pueden permanecer hasta alcanzar la mayoría de edad. La joven Grace es muy buena en su trabajo, atendiendo a los chicas y chicas que recalan ahí, al igual que su novio Mason. Pero existen recovecos en su interior, fantasmas del pasado a los que nadie es capaz de acceder. Ella cree tenerlos bajo control, pero la noticia de su embarazo, que no comunica a Mason, y la incorporación al internado de una adolescente por la que siente una empatía especial y muchos deseos de ayudar, van a probar que Grace todavía no ha alcanzado el deseado equilibrio. Una agradabilísima sorpresa. Destin Cretton escribe y dirige un film “indie” que surge de su corto homónimo Short Term 12, y que demuestra sobradamente su capacidad de crear personajes y situaciones verosímiles para tratar cuestiones de interés. El centro de la película es sin duda Grace –estupenda la actriz que la interpreta, Brie Larson–, el modo en que se vuelca con los chavales para ayudarles, la vida de pareja que trata de llevar fuera del trabajo y el miedo a la maternidad, y la sombra de lo desconocido –por parte del espectador– que planea sobre ella durante todo el metraje. Quizá el público adivine cuál es el problema que arrastra Grace, y las situaciones de los chicos, consideradas friamente, no son tremendamente originales. Así las cosas, el mérito de Cretton estriba en que maneja muy bien elementos conocidos para ofrecer una historia emocionante sobre la vida misma, con los detalles muy cuidados, véase el voluntario Nate, remilgado universitario que busca tener “una experiencia”, y que se va implicando paulatinamente en el trabajo del centro. Hay momentos de alto voltaje dramático, y una escena final que vale su peso en oro. Y junto a esto hay pasajes con la justa dosis de humor para que el público respire. El film muestra el trabajo de unos profesionales que hacen una tarea no suficientemente reconocida, y ello sin ocultar los inevitables fallos, el sistema nunca es perfecto y las personas tampoco. La apuesta siempre es el esfuerzo y el sacrificio por la tarea bien hecha, donde el amor y la comprensión a la hora de tratar a los demás se revela esencial. Está claro que hay que dejarse ayudar, más cuando uno se enfrenta a importantes dilemas morales.
8/10
(1948) | 128 min. | Drama Tráiler
Un empresario muy exigente descubre a una joven con muchas actitudes para el baile, llamada Shearer. Cuando debuta como bailarina, la esclaviza al servicio del espectáculo. Tras el estreno de un ballet, que la consagra como artista, se enamora del compositor. En ese momento, comienza a dudar si continuar con su carrera artística o abandonarla por el hombre que ama. Una obra maestra intemporal, cuyo momento clave es un ballet de catorce minutos compuesto especialmente para la película. El equipo formado por Michael Powell y Emeric Pressburger consiguió una puesta en escena grandiosa. El filme consiguió dos Oscar, a la mejor dirección artística en color y a la mejor banda sonora de film dramático, en el año 1948.
7/10
(1949) | 105 min. | Drama
Un vidriero de Murano y la hija de un magistrado fascista son elegidos para protagonizar una versión cinemtatográfica de "Romeo y Julieta" en Venecia y Verona. Así, ambos se enamoran, como los personajes que interpretan.  Curiosa recreación del clásico de Shakespeare  
5/10
(2015) | 83 min. | Drama Tráiler
Una película que imagina cómo serían los últimos días en la Tierra de la Virgen María, la madre de Jesús. El film imagina a María, años después de la muerte de su hijo, retirada en un tranquilo lugar donde se dedica a la contemplación de los misterios en que ha participado, y notando que su vida se apaga, le queda poco tiempo. Ello coincide con un momento de zozobra de Pedro, puesto al frente de la Iglesia por Jesús, y que debe lidiar con disputas internas entre los cristianos, sobre todo en lo relativo a si los gentiles convertidos deben ser obligados a cumplir con la ley judaica. La compañía de María antes de su dormición, puede que sirva para el sosiego de su espíritu, cara a tomar las decisiones correctas. Llena de gracia, escrita y dirigida por el desconocido Andrew Hyatt, es sin duda una película bienintencionada, con un punto de partida sugerente, especular acerca de cómo podía ser la ayuda de María a la Iglesia antes de su muerte. El problema es la ejecución de la idea. Más allá de la evidente escasez de presupuesto, el film resulta excesivamente discursivo, y no ayuda una omnipresente y temblequeante cámara en mano siguiendo a los personajes en primer plano. Falta agilidad, ritmo, y los flash-backs sobre episodios previos de la vida de la Virgen, con esos planos tan luminosos, resultan algo artificiosos. En cambio crece en el tramo final, donde se imprime un adecuado tono íntimo en lo que viene a ser la despedida de María, que tiene ecos de la despedida de Jesús en la última cena, narrada en el evangelio de san Juan. En cualquier caso resulta un ejercicio interesante, que mira a los inicios del cristianismo y recuerda a los creyentes que en todas las épocas ha habido problemas que abordar y resolver, lo que se puede hacer si se vuelve la mirada con sinceridad a Jesús. Y que los actores no sean populares ayuda a no distraerse del meollo de la propuesta.
5/10
(2012) | 90 min. | Drama Tráiler
Debut en el largometraje de Rama Burshtein, neoyorquina establecida en Israel, que pertenece a la comunidad ortodoxa jasídica, que destaca por la minuciosidad de las normas con las que rigen sus vidas. Ha concebido Llenar el vacío como un escaparate que muestra la realidad cotidiana de los suyos a quienes la desconocen. En Llenar el vacío, Shira, una joven de 18 años del epicentro de Tel Aviv, ha aceptado un arreglo entre familias para casarse. Pero su hermana mayor muere inesperadamente, mientras que el novio de Shira se echa atrás. Su madre propone que rellene el hueco dejado por la fallecida, contrayendo matrimonio con el viudo, al que considera parte primordial de la familia, que tiene que ocuparse en solitario de su hija recién nacida. La realizadora logra dar a conocer –con alguna sutil crítica– lo que para ella forma parte del día a día, y que sin embargo a gran parte del público le parecerá insólito. Sobre todo, muestra cómo funcionan unos matrimonios concertados que para los judíos no resultan obligatorios, pues el hijo tiene siempre la última palabra. También llama bastante la atención de los profanos que el principal personaje masculino esté a punto de irse a Bélgica, porque no debe vivir sólo con un bebé, y la única candidata a esposa que le sale vive en el Viejo Continente. A lo largo del relato, Llenar el vacío se detiene en las celebraciones religiosas, en los cánticos y en las costumbres ancestrales, al tiempo que logra difundir que a pesar de las diferencias, los sentimientos y problemas de las personas que retrata no están muy alejados de los de otros mortales. Llenar el vacío se emparenta en cierto sentido con el documental El gran silencio (2006), con el que comparte un enorme poder de seducción a la hora de transmitir, incluso al público ateo, la profunda fe y el particular estilo de vida de los protagonistas (allí monjes cartujos de confesión católica, y aquí judíos ortodoxos). Está rodada con una fotografía muy cuidada (galardonada en los Premios del Cine Europeo), un ritmo lento pero que se adecúa a la perfección a lo que se quiere contar, una banda sonora folclórica embriagadora y un reparto desconocido pero de primera categoría, en el que brilla la muchacha Hadas Yaron, que obtuvo la Copa Volpi a la mejor actriz en el Festival de Cine de Venecia, pese a debutar en el cine. A pesar de la sencillez de la historia –el guión está escrito por la propia Burshtein–, alcanza una enorme complejidad en su descripción del matrimonio, compuesto por esperanzas, apoyo mutuo y también por sacrificios y responsabilidades. Llenar el vacío tiene un tono muy particular, por un lado amable, pero también trágico, pues no oculta las dificultades y los momentos duros de la vida.
7/10
(1937) | 85 min. | Comedia
Excelente comedia, digna del mejor Frank Capra. Parte de las dificultades de John Cardwell, músico que toca el trombón, para encontrar trabajo. Pese a las muchas gestiones que ha hecho para integrarse en la orquesta del célebre director sinfónico Leopold Stokowski, no acaba de tener una oportunidad. Para no tener que dar explicaciones a su casera, asegura ante su hija, la encantadora Patsy, que al fin Stokowski le ha contratado. No es cierto, pero cuando la chica descubre la verdad no se arredra. Llena de entusiasmo, recibe la promesa de la esposa de un mandamás de la radio que uno de sus programas patrocinará una orquesta compuesta exclusivamente por músicos en paro. No es consciente de que su `patrocinadora´ es una mujer frívola, capaz de prometer cualquier cosa para olvidarla al minuto siguiente. Aún no había cumplido dieciséis años Deanna Durbin cuando protagonizó este film de ritmo envidiable y repleto de buenos sentimientos. Henry Koster se sirve muy bien de la música, y la actriz no sólo interpreta algunas canciones compuestas para la ocasión, sino que da el do de pecho con un Aleluya de Mozart, y un fragmento de La Traviata de Verdi. Los momentos de enredo son magníficos, y los actores secundarios están perfectos en sus pequeños cometidos, incluido el auténtico director de orquesta Leopold Stokowski. Mientras que Adolphe Menjou sabe hacer muy humano el personaje del padre, compungido primero por haber engañado a su hija y por las penurias del desempleo. El clímax en la casa de Stokowki, cuando el músico escucha `cien razones´ para posponer un viaje que tenía planificado a Europa, es sencillamente apoteósico.
8/10
(1995) | 100 min. | Drama
Una pareja contrae matrimonio justo antes del inicio de la II Guerra Mundial y debe separarse debido a que él es un teniente de Infantería. Durante los cinco años de ausencia del marido, ella mantiene una relación con otro hombre. Cuando acaba la guerra, él le perdona y se trasladan a Berlín, para comenzar una nueva vida. Ardua reconstrucción de la postguerra europea a cargo del especialista en grandes espectáculos históricos Régis Wargnier (Indochina), que dirigió a dos de los más reputados actores franceses del momento, Emmanuelle Béart (Nelly y el señor Arnaud) y Daniel Auteuil (El manantial de las colinas).
6/10
(2004) | 95 min. | Drama Tráiler
Año 1949. Clément Matthieu, un profesor de música con dificultades para encontrar trabajo, es contratado en un internado de chicos difíciles, donde mano dura y disciplina son las únicas consignas educativas del director Rachin. El recién llegado, un alma sensible imbuido de buena pedagogía, pondrá todo su empeño en ganarse la confianza de los chavales. No permitirá, desde luego, que le tomen el pelo. Pero procurará inculcarles lecciones de tono humano y lealtad, de no ponerles en evidencia innecesariamente, que poco a poco irán calando en ellos. También ayudará, y mucho, su empeño por formar un coro, lo que a los chicos les hará descubrir la belleza de la música, y por extensión, la del mundo que les aguarda más allá de los muros de su escuela. Para dirigir su primer largometraje, el francés Christophe Barratier se ha inspirado en "La cage aux rossignols" –o sea, 'la jaula de los ruiseñores'– de Jean Dréville, un título de 1945 que marcó su infancia. De hecho, la historia toma elementos autobiográficos, pues el director sufrió el divorcio de sus padres, y fue enviado a un internado; y es guitarrista clásico, una formación que recibió en la École Normal de Musique de París. Y el caso es que Barratier entrega un film que reconforta, acerca de la capacidad del ser humano para sobreponerse a las circunstancias más difíciles, siempre que se cuente con una mano amiga capaz de guiarte, en este caso la del entregado profesor Matthieu. Barratier y el coguionista Philippe Lopes-Curval se las arreglan para no ser maniqueos, y saben retratar a un Rachin con matices, convencido inicialmente de que los chavales son incorregibles, pero que también siente la influencia positiva de Matthieu. Ninguno de los chavales es perfecto, el director sabe mostrar los puntos que les hacen sufrir (la visita que nunca se produce de los padres, las dudas sobre el maestro que podría pretender a la madre viuda de buen ver...), y describe el caso de uno concreto, hundido casi sin remedio en un cenagal de brutalidad y delincuencia. Papel estelar en el film juega sin duda la música de Bruno Coulais, sencillamente fascinante. Los temas de la película están grabados por los Petits Chanteurs de Saint Marc en Lyon, y de hecho el solista y actor principal entre los críos, Jean-Baptiste Maunier, es uno de los chicos de ese coro. Una de las canciones, "Vois sur ton chemin", logró estar nominada al Oscar.
7/10
(2017) | 105 min. | Documental Tráiler
Una delicada película documental que aborda un tema a veces muy desconocido, el de los cuidados paliativos, la atención sanitaria que se puede ofrecer a enfermos que no tienen curación, la muerte está en su horizonte más o menos próximo, y la cuestión es dar al tiempo que queda la mayor calidad de vida posible. Como asegura con inteligencia la frase promocional del film, "algún día vamos a morir, pero los demás días no". La narración queda enmarcada por sendos combates de boxeo –la madre de un boxeador es una enferma terminal–, como símbolo de lo que a veces se plantea como una lucha con la muerte, idea errada, pues todos vamos a perder ese combate tarde o temprano. Y sigue sobre todo a un médico de la Comunidad de Madrid especializado en paliativos, el doctor Pablo Iglesias, aunque también desfilan por la pantalla sus ayudantes, enfermeras y psicólogos, que atienden en consulta, hospitalariamente o a domicilio a diversos pacientes. Carlos Agulló, director y guionista, entrega una película de gran interés humano, que invita a mirar a la muerte de cara, con toda la seriedad y atención que requiere la cercanía del trance, pero sin aspavientos o exageraciones, se trata de algo natural que a todos llega. El film incide en la importancia del trato humano y profesional, con atención a los dolores físicos, pero también a la ayuda que se puede prestar psicológica o espiritual, para aprovechar el tiempo que queda. Y así destacan los lazos que se establecen, y las situaciones en que se recomponen familias que estaban heridas, también el sentido del humor que surge, o el modo en que se sabe disfrutar de placeres sencillos. También tiene interés como el doctor Iglesias transmite su conocimiento a una médico a la que está formando, y las conversaciones que médicos y psicólogos saben mantener con sus pacientes, siempre desde la cercanía. Quizá la película es a ratos algo reiterativa en situaciones, pero abarca muchas cuestiones con gran realismo, y sabe combinar la dureza de lo que se cuenta con momentos de desahogo. El paciente culto con su habitación repleta de libros, al que encanta leer, pero que ha perdido el gusto, aunque le queda el carió que pone la esposa en su cuidado; la hija que restablece el trato con un padre que se ausentó demasiado tiempo; la mujer que agradece el cuidado de su hermana, pero que añora a los hijos que parecen más inquietos por cuidar a su perro; el tencontén madre-hijo por no mostrar sus lágrimas antes el sufrimiento del otro o de la otra. Hay muchos detalles humanos preciosos, que invitan a pensar que la enfermedad y la muerte forman parte de la vida, y que de este modo deben ser asumidas.
6/10
(1923) | 146 min. | Histórico | Drama
Como contrapunto moralizante a una historia moderna, en la que dos hermanos se disputan el amor de una bella mujer, se introduce la narración del Exodo bíblico. La historia contemporánea que sirve de pretexto para la introducción de los elementos bíblicos resulta casi banal o, por lo menos, bastante tópica, y la historia de Moisés es mostrada en función de su espectacularidad, más que de su profundización. A pesar de todo, el éxito de la película en su tiempo fue apoteósico, y consagró a De Mille como especialista en obras monumentales. Volvería a rodar una nueva versión, esta vez con sonido y color, en 1956. Narra cómo Moisés se enfrenta al faraón y logra que deje salir de Egipto a los israelitas. Los israelitas sufren la persecución de los egipcios, pero Moisés consigue que se abran las aguas del Mar Rojo y, con idéntico truco al que emplearía en 1956, los israelitas lo atraviesan a pie, mientras sus perseguidores se ahogan. El prólogo finaliza cuando la señora MacTavish cierra la gran Biblia familiar, que está leyendo a sus dos hijos, el bueno John y el malvado Dan. Ambos están enamorados de Mary, una muchacha hambrienta que recogieron en la calle. John deja que Dan se case con ella. A partir de ahí, se desarrollan una serie de acontecimientos con mucha carga simbólica. Se trata de una película que tiene tanta economía narrativa como fuerza. De Mille era antiguo ayudante de Griffith, uno de los considerados padres del cine. No en vano, se acusa a De Mille de plagiar a su maestro, director de Intolerancia (1916). Sus películas posteriores tienen enorme brillantez, y van desde westerns como Buffalo Bill (1936), pelis de piratas como Corsarios de Florida (1938), o aventuras como Policía Montada del Canadá (1940). 
8/10
(1956) | 220 min. | Histórico | Drama Tráiler
Basada en las Sagradas Escrituras, narra cómo Moisés se enfrenta al faraón y consigue que deje salir a los israelitas de su esclavitud en Egipto. Los israelitas huyen, los egipcios le persiguen, Moisés abre las aguas del Mar Rojo para que se pueblo pueda atravesarlo y que después se ahoguen sus perseguidores... Así hasta llegar al dictado de las Tablas de la Ley. Entonces los israelitas adoran a un becerro de oro, y Moisés debe hacerles entrar en razón. En definitiva, una historia conocida por todos, muy bien contada. Treinta y tres años después de su primera versión, Cecil B. DeMille consigue su sueño de llevar de nuevo esta historia al cine, esta vez con sonido y color. Una película con una enorme fuerza narrativa, que se mantiene inalterable a lo largo del tiempo. Se encuentra entre las grandes producciones que han hecho grande a Hollywood. Los actores son de primera, y destacan Yul Brynner y Edward G. Robinson, en los papeles de Ramsés y Dathan, respectivamente, y, cómo no, Charlton Heston en el de Moisés. Una película muy entretenida, que se ve con gusto, repleta de escenas espectaculares. Fue nominada a siete Oscar y se llevó el de mejores efectos especiales.
7/10
(1970) | 107 min. | Romántico
Antonio es destinado al frente durante la guerra,y tiene que dejar a Giovanna. Cae herido y una joven campesina llamada Mascia cura sus heridas. Los años pasan y Giovanna se resigna a dar a su marido por muerto. Pero, consumida por la duda, decide partir a Rusia para intentar encontrarle...¿Cómo le encontrará? El genial Vittorio de Sica abandona aquí el neorrealismo que tanta y justa fama le dio, y se adentra por los terrenos del más puro melodrama. Los amores contrariados de los protagonistas hacen derramar un auténtico torrente de lágrimas.
6/10
(1963) | 94 min. | Comedia | Drama
Deliciosa película acerca de Homer Smith, un hombre negro, que viaja por el Sur de Estados Unidos. Tras una avería de su vehículo conoce a una comunidad de monjas católicas alemanas, que quieren poner en marcha una misión y construir una capilla en medio del desierto. Maria, la severa madre superiora, consigue que el baptista Homer les eche una mano en la tarea, viéndole como un auténtico enviado de Dios, un milagro. El título alude a la discusión "teológica" de la madre superiora con Homer, cuando éste reclama su salario y ella apela al pasaje evangélico de los lirios del valle, que no hilan ni tejen, y sin embargo... El film fue nominado a mejor película, pero la única estatuilla que se llevó a casa fue la de mejor actor, para un Sidney Poitier que transmite el humor con sutileza, como en las escenas en que enseña inglés con acento sureño a las asombradas religiosas; o cuanto se contrapone el latín del gregoriano con las canciones sureñas de Homer, al más puro estilo de los espirituales negros. Destacan una bonita fotografía en blanco y negro, y la partitura de Jerry Goldsmith.
6/10
(1946) | 172 min. | Drama
Al acabar la contienda, tres veteranos de la II Guerra Mundial descubren que regresar a la normalidad puede ser más duro que el combate. Al, Fred y Homer se conocen a bordo del avión que les lleva de vuelta a casa. Y surge, natural, la amistad. Su alegría por la paz y el reencuentro con sus seres queridos tropiezan pronto con dificultades: Al se reincorpora a su puesto en un banco, su mujer e hijos le adoran, pero tiene problemas con el alcohol; Fred ve que no hay trabajo para él, y que su esposa, con la que se casó en vísperas de alistarse, no es como creía; y Homer, que perdió sus dos manos, no puede soportar que sus padres y su novia le tengan lástima. William Wyler filmó a partir de la obra de MacKinlay Cantor, con guión de Robert Sherwood, una obra maestra que completaba su contribución a la guerra con La Sra. Miniver (una inyección de moral a los civiles que sufría intensos bombardeos y la ausencia de los soldados) y Memphis Belle (soberbio documental).
9/10

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