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Lista de cine

Lista de películas del año 2019

(2019) | 94 min. | Comedia Tráiler
Simpática comedia italiana dirigida por el especialista Alessandro Genovesi (Soap Opera), escritor teatral, guionista y director de cine, cuyas historias suelen hacer hincapié en la vida cotidiana de las familias, las dificultades y tiranteces en el hogar, siempre servidas con un humor amable. También 10 días sin mamá se caracteriza por su tono eminentemente positivo y ligero y su argumento –un padre en apuros con sus retoños– entronca así con otras comedias del mismo estilo que han tenido gran acogida por el público español, como El mejor verano de mi vida. Aunque ciertamente previsible en su desarrollo, Genovesi logra entretener en todo momento con las cuitas de Carlo, un padre pazguato que se verá avasallado por sus tres hijos –la quisquillosa adolescente Camilla, el inagotable Tito y la pequeña Bianca– cuando tenga que encargarse de ellos a tiempo completo, pues su madre Giulia ha decidido tomarse unas vacaciones. Compaginar esas necesidades familiares con el trabajo en su empresa será una ardua tarea y cada uno de sus hijos dará sus particulares quebraderos de cabeza al bueno de Carlo, quien finalmente sabrá poner en su lugar las prioridades de su vida. Hay gags por doquier, aunque algunos tienen más gracia, como la escena de “pesca” en la oficina, el tema de los dientes o el momento del videojuego. Quizá el conjunto vaya de más a menos en cuanto a originalidad y falte cohesión a la hora de cerrar el círculo. También probablemente se podría haber sacado mayor partido a la rivalidad en la oficina o a la relación del protagonista con la empleada del hogar, pero en cualquier caso se trata de una comedia agradable, rodada con un ritmo correcto y que da una visión alegre y desde luego nada aburrida de la vida familiar. Genovesi cuenta felizmente con su actor fetiche para el papel principal, Fabio de Luigi (Un día sin fin), un tipo eficaz que borda su aspecto de “atontao” de buen corazón a quien le sobrevienen todo tipo de calamidades. Y está muy bien la actriz Valentina Lodovini (Bienvenidos al sur), en los pocos pero intensos momentos en que aparece en pantalla en el papel de la madre.
5/10
(2019) | 89 min. | Thriller | Acción
Un atraco bancario sale mal y como consecuencia de ello, uno de los ejecutores del atraco, Frank, pierde la memoria, mientras que su hermano muere. Frank necesita recordar los diez minutos que han desaparecido de su cabaeza para poder reconstruir lo ocurrido y cazar al culpable del sabotaje. Thriller de acción  de bajos vuelos, dirigido con poca originalidad por Brian A. Miller (The Prince). El escaso presupuesto se entrevé en la planificación y en la puesta en escena, bastante anodina, cercana al telefilm. El empaque lo pone el protagonisa Michael Chiklis (The Shield), mientras que Bruce Willis parece ser únicamente un reclamo con poco peso en la trama. En conjunto se trata de una película bastante fallida.
3/10
(2019) | 96 min. | Animación Tráiler
Simpática cinta de animación australiana licantrópica dirigida por Alexs Stadermann, responsable del salto de la abeja Maya a la gran pantalla gracias a La abeja Maya: La película y su secuela. Tiene un punto de partida original, siguiendo a Freddy Lupin, un niño lobo, pero que todavía no ha alcanzado la edad en que se transforma en las noches de luna llena, como el resto de su familia. Cuando llegue el momento se convertirá en el heredero de su padre, para ser el Alfa de la manada. Pero la situación se trastoca en una noche aciaga, en que para evitar a un humano normal, heladero, acaba cayendo por un precipicio, una situación a lo El rey león, que marca a Freddy, también por la pérdida de un importante anillo mágico. Cuando pasados los años llegan el momento de su lobización, algo no marcha bien. Porque se transforma en un... ¡caniche! Lo que produce burlas y un sentido de inferioridad. Sin embargo la situación le permitirá descubrir que los perros pueden ser buenos amigos. Aunque el film acumula escenas que tienden a la dispersión, está bastante por encima de la media, con algunas ideas imaginativas, como la del heladero que ha dedicado toda su vida a luchar contra los lobos, pensando que mataron al niño Freddy, y que habla con el muñeco de un mono todo el tiempo. En el apartado técnico está todo bastante logrado, todos los inventos y cacharros del heladero, y los aparatos de una perrera, dan pie a escenas de acción bastante movidas, típicas del “cartoon”. La trama invita a aceptarse como uno es, a la amistad y a hacer lo correcto.
5/10
(2019) | 82 min. | Documental
(2019) | 119 min. | Bélico | Drama Tráiler
La Gran Guerra. En territorio francés, ocupado por los alemanes. El general británico Eninore encomienda a los soldados Schofield y Blake una importante misión. Deben atravesar el territorio enemigo, teóricamente despejado, para entregar a MacKenzie, comandante de otra división, una contraorden: la paralización del ataque que tenía previsto, pues en caso contrario, los mil seiscientos hombres que tiene a su cargo, incluido un hermano de Blake, caerán en una trampa y serán exterminados. En su octavo largometraje como realizador, Sam Mendes parece haber rodado la antítesis de su anterior incursión en la temática bélica. Si Jarhead, el infierno espera, de 2005, retrataba sobre todo a soldados descerebrados, que sólo pensaban en obscenidades y manifestaban poco apego a sus lazos familiares, aquí se recurre a dos protagonistas honrados, y afectuosos, que se convierten en auténticos héroes, pese a que hacer lo correcto a veces vaya en su contra. Como consecuencia, su mensaje en contra de las guerras resulta más sólido, unos jóvenes de buen corazón como sus personajes no merecen estar viviendo un auténtico infierno, pasando continuamente junto a cuerpos destrozados. Inspirado por el recuerdo de su abuelo, al que dedica el film, el propio Mendes ha escrito un guión sin fisuras junto a Krysty Wilson-Cairns –forjada en la serie Penny Dreadful, donde él ejercía como productor ejecutivo– que muestra que la Primera Guerra Mundial fue peor que la Segunda, mucho más recreada por el cine, porque aún se podían ver los ojos de los adversarios. Al estilo de La soga o Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), el film está rodado en teoría en un único plano-secuencia. Todo indica que se ha hecho un poco de trampa, un par de momentos bien permiten haber cortado (sobre todo el desvanecimiento de uno de los soldados), pero el espectador tiene la sensación de que está viendo una cinta rodada del tirón. De hecho está acreditado como editor nada menos que Lee Smith, habitual asistente de Christopher Nolan en títulos como Dunkerque, otro de los más sobresalientes filmes del género de los últimos años, que esta vez se ha ganado a pulso el título de montador más sigiloso de la historia audiovisual. Habrá ayudado mucho a representar la función casi sin interrupciones la enorme experiencia teatral de Mendes, que triunfó como director de escena antes de pasar al cine con American Beauty, pero aún así impresiona mucho su cinta, porque no transcurre precisamente en un espacio limitado, sus personajes principales recorren toda la trinchera británica, para pasar después a campo abierto, a una aldea de la campiña, etc. Como resultado, el espectador no tiene la sensación de contemplar el relato desde fuera, sino de estar en medio de los acontecimientos, parece que los personajes pueden caminar hacia cualquier punto, y que se saldrán de un decorado, ni dejarán atrás a los extras. Resulta increíble la sincronización de intérpretes para estar siempre en el lugar justo, pero también la de aviones e incluso de ratas, y nada parece calculado, sino casual. También se supera a sí mismo otro ilustre técnico, Roger Deakins, director de fotografía habitual de los hermanos Coen, con el que casi siempre rueda también Mendes, que no sólo logra transmitir claustrofobia cuando la ocasión lo demanda, pues otras veces muestra escenas de masas, por ejemplo una carga de los soldados. En un momento de la historia del cine donde los efectos visuales por ordenador han avanzado tanto que pocas veces se consigue sorprender al espectador, Mendes deja boquiabierto a cualquiera, con más de un fragmento de pericia técnica asombrosa, como la del personaje enterrado entre rocas, el agua, el avión que se estrella, etc., donde no se adivina dónde acaban los gráficos, y empiezan a actuar actores de verdad. Otras veces uno se pregunta cómo habrá conseguido Deakins mover su cámara, para conseguir tomas inauditas. En esta coyuntura, lo tenían muy difícil los jóvenes relativamente desconocidos Dean-Charles Chapman (Juego de tronos) y George MacKay (hijo mayor de Viggo Mortensen en Captain Fantastic) para lograr empatía con sus personajes, apenas descritos, porque se pretende que sean representativos de cualquiera de los combatientes en el trágico conflicto. En caso de fracaso y que al espectador le importase poco lo que les ocurriera, todo el esfuerzo técnico no valdría para nada. Pero aprueban con nota, sobre todo MacKay, que sería un digno ganador del Oscar. Les apoyan actorazos que muestran su carisma, pero en apariciones bastante breves, que casi parecen cameos, como Colin Firth (Eninore), Benedict Cumberbatch (Mackenzie) o Mark Strong (un oficial que ofrece un importante consejo). Si Alfred Hitchcock admitió haber concebido Extraños en un tren a través de la imagen de los espectadores de un partido de tenis, mirando de izquierda a derecha la evolución de la pelota, mientras uno de ellos miraba fijamente a uno de los jugadores, 1917 tiene también un momento icónico. Un pelotón de soldados carga hacia el frente enemigo, al más puro estilo de Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, mientras un hombre les atraviesa perpendicularmente, corriendo al otro flanco, necesitado de encontrar a quien les envía a la muerte.
8/10
(2019) | 102 min. | Drama
(2019) | 0 min. | Ciencia ficción
(2019) | 105 min. | Aventuras | Drama Tráiler
Tocho y Jean-Pierre, ya talluditos, deciden viajar a Tombuctú, en Mali, a visitar a su amigo enfermo Joseba, una forma de recuperar el espíritu aventurero de antaño. Embarcan en la aventura a la hija de éste, Ely, que nunca le ha perdonado que la abandonara siendo una niña. Y se van en el viejo 4 Latas veterano del rally Paris-Dakar, pues pretenden llegar a su destino cruzando el desierto, donde les toca superar mil y un obstáculos. Gerardo Olivares reincide en una trama dramática en un marco de naturaleza tras títulos como Hermanos del viento y El faro de las orcas, aquí con formato de road-movie, complicidad de colegas y algunos golpes humorísticos. Desgraciadamente no da con el tono, la narración se hace muy larga, y todo es previsible y se haya atravesado de clichés buenistas, como la ayuda a un polizón clandestino subsahariano que se había escondido en el maletero del vehículo. Incluye muchos elementos, relación padre-hija, inmadurez, corrupción, inmigración, picaresca, hasta la chatarra espacial de los americanos, y bromas de pedorreta. Pero la mezcla no es armoniosa, y los personajes son planos, ni siquiera se aprecia lo que parece exigir el guión, su evolución hacia una suerte de equilibrio o redescubrimiento personal. Además se banaliza el consumo de marihuana. Sin duda son bellas las imágenes del desierto con sus dunas interminables, donde el manejo de drones ha dado el resultado apetecido.
4/10
(2019) | 0 min. | Drama | Thriller

Un lujoso 4x4 está aparcado en un barrio como tantos de Buenos Aires. Un joven entra en él para robar. Pero cuando quiere salir, no puede. Las puertas no responden, los vidrios tampoco, el 4x4 es un bunker blindado. La situación es desesperante: está encerrado. Alguien desde afuera tiene el control del vehículo y parece tener un plan.

(2019) | 90 min. | Drama | Comedia Tráiler
George, joven agorafóbica, no puede alejarse de su apartamento sevillano más de 522 pasos. Tras la muerte de su gato, Fernando, instala su hogar en una furgoneta, y le pedirá a un amigo, dependiente de un comercio chino (aunque en realidad es japonés) que le lleve a Portugal, siguiendo una guía de viajes escrita por su padre, para sepultar las cenizas de su mascota en algún lugar especial. Colaborador habitual de Alberto Rodríguez, el también hispalense Paco R. Baños debutó en el largometraje como realizador y guionista con Ali, sobre relaciones maternofiliales, que tuvo poco recorrido comercial. Ahora firma su segundo título, también escrito por él, con un tono literario, en el que el miedo a los espacios abiertos constituye una metáfora de la dificultad para afrontar los problemas y luchar contra las limitaciones personales que cada uno se impone. El realizador compone una road movie salpicada de capítulos cercanos al surrealismo, con personajes estrambóticos, que en cierta manera conecta con el cine de Julio Medem en sus inicios. Reivindica la necesidad de conectar con las raíces, reconciliándose con el pasado, pese a que se haya sufrido algún trauma de gravedad. Natalia de Molina, ganadora de dos Goyas, por Vivir es fácil con los ojos cerrados y Techo y comida, y Alberto Jo Lee, que dejó un grato recuerdo como camarero chino de un bar típico español en Tapas, sostienen la mayor parte del metraje con oficio, si bien no acaban de lograr con su esfuerzo que el espectador conecte con sus singulares personajes. Aparecen Nadia de Santiago y Manolo Solo, pero apenas tienen presencia. El film quizás desconcierta a ratos, pero tiene momentos muy bien trazados y utiliza muy bien los sentimientos de los fados portugueses para darle fuerza a sus imágenes.
5/10
(2019) | 127 min. | Acción | Thriller
Un millonario que ha fingido su propia muerte ha reclutado a cinco individuos para formar un equipo que persigue a peligrosos criminales y tipos sin escrúpulos. No se conocen entre sí por sus nombres, sino por números, comenzando con su líder, que se hace llamar Uno. Tras perder a uno de los miembros del equipo, durante una misión contra un narcotraficante en Italia, Uno llevará a sus hombres a Turdistán, un país árabe, para secuestrar a un temible individuo que ha dado un golpe de estado. Tras más de una década dedicado casi al completo a la saga iniciada con Transformers, de Paramount, Michael Bay ha logrado que Netflix le ceda la friolera de 150 millones de dólares y le haya dado luz verde para rodar lo que quisiera. Como consecuencia ha dado rienda suelta a su estilo propio, lo que quiere decir que parte de un guión aún más inexistente que en sus últimas entregas de la saga de los robots convertibles, pues únicamente parece interesado en componer vistosas secuencias de acción, más violentas que las de sus trabajos precedentes, compuestas con un montaje frenético. En el arranque sorprende, por la vistosa persecución inacabable por las calles de Florencia, pero finalmente acaba agotando, por la falta absoluta de personajes de entidad, o de secuencias con un mínimo de tensión dramática. De esta forma desaprovecha a actores de probada solvencia, como Ryan Reynolds y Mélanie Laurent, pues les han tocado personajes estereotipados.
5/10
(2019) | 78 min. | Comedia Tráiler
Curiosa película con tres directores –Esteve Soler, Gerard Quinto y David Torras– y siete historias encadenadas –adaptación de breves piezas para la escena de Soler–, que funcionan independientemente, pero que comparten mirada de humorada negra y desazón vital ante el modo en que la sociedad entiende sus valores, lo que queda ejemplificado en el terrible plano final, que cohesiona el conjunto. Se articula pues alrededor de la familia –un matrimonio explica a su hijo adulto cómo nunca desearon tenerle–, la solidaridad –un negrito que pide ayuda desde la pantalla de un televisor, se cuela en la sala de estar de un matrimonio mayor poco sensible–, el orden –en medio de la noche, un tipo despierta a su vecina porque no recuerda qué número va después del 6–, la propiedad –una mujer que busca piso, se encuentra con que el que le enseñan incluye un tipo ahorcado colgando de la lámpara–, el trabajo –un matrimonio de sastres esconde bajo la tarima de madera del suelo a 700 chinos que confeccionan sus pedidos–, el progreso –un tipo ha sido atropellado por el tranvía y una vecina se demora en llamar a la ambulancia– y el compromiso –en la boda que se celebra en una iglesia, el concepto de "hasta que la muerte os separe" toma asombrosos derroteros–. El conjunto es un claro homenaje al cine de Luis Buñuel, citado al inicio a propósito de la simetría, que luego se guarda y rompe en la composición de algunos planos, una opción estética complementada por el uso de grandes angulares y el rodaje en su totalidad en interiores. El sentido del humor y las situaciones surrealistas son claramente buñuelescos. Hay un buen y variado elenco actoral, y se combina el uso del catalán y el castellano.
6/10
(2019) | 93 min. | Acción | Thriller | Drama
Una notable película de terrorismo aéreo, notable en sus modos narrativos y en la sobriedad del planteamiento, bien resuelta por el alemán debutante en el largometraje Patrick Vollrath, nominado al Oscar por su cortometraje Alles wird gut. La narración arranca con los procedimientos rutinarios del vuelo 7500 que hace la ruta Berlín-París. El capitán Michael Lutzmann y el copiloto Tobias Ellis se ponen al mando de aparato, los pasajeros ocupan sus asientos, y Gökce, una auxiliar de vuelo madre del hijo de Tobias, pasa a saludarle un momento. Pero a pesar de los procedimientos de seguridad habituales en los aeropuertos, tres terroristas, extremistas musulmanes, secuestran el avión blandiendo cuchillos de cristal. Pero el que debía haberse hecho con el control de la cabina es reducido, no sin antes herir al piloto y copiloto, que encerrados ahí impiden la entrada a los otros dos. Intentarán aterrizar en Hannover, aunque las amenazas y la histeria de los terroristas van “in crescendo”. Vollrath, coguionista además de estar detrás de la cámara, sabe contar su historia con ritmo impecable, creando una perfecta atmósfera tensa, y ello evitando cualquier tentación de trucos efectistas. Tiene el virtuosismo de rodar prácticamente toda la película desde el interior de la cabina, gran parte con fotografía nocturna, de modo que lo que ocurre fuera sólo lo percibimos gracias a las comunicaciones por radio o megáfonos, por un circuito cerrado de televisión, o a través de las ventanas de la cabina. Además prescinde de la música –la única concesión ocurre en los créditos finales–, lo que intensifica el efecto de suspense de un modo muy efectivo. El film dosifica las incidencias, algunas de alto contenido dramático, y con las pinceladas justas sabe retratar a los personajes, sobre todo al protagonista, perfecto Joseph Gordon-Levitt, muy creíble como gran profesional y hombre que acaba de constituir una familia, sometido a una situación límite, y a uno de los jóvenes terroristas, Vedat, interpretado por Omid Memar, que conjuga ingenuidad, resolución y espacio para las dudas, de un modo muy creíble. El modo en que discurre todo resulta bastante creíble, y remata muy bien el final, con ese pequeño y elocuente detalle de un teléfono móvil que empieza a sonar.
7/10
(2019) | 89 min. | Acción | Terror Tráiler
México, península de Yucatán. Mia, Sasha, Nicole y Alexa son cuatro chicas de instituto que deciden hacer una excursión a una zona selvática cercana a la playa. Una de ellas conoce una piscina natural que enlaza con unas antiguas cuevas de la civilización Maya que se encuentran sumergidas a muchos metros de profundidad. Y allá irán las cuatro jóvenes inexpertas con sus equipos de buceo para darse un garbeo. Lo que no saben es que hay tiburones. Una película angustiante. El título corresponde a la secuela de A 47 metros, en donde varias chicas lo pasaban muy mal en alta mar, encerradas en una jaula con unos tiburones al acecho. En este caso, la presencia de chicas y de escualos es el único punto de conexión, pues ni el argumento, ni los personajes, ni las localizaciones tienen que ver con la película precedente. Puede entenderse que una cueva laberíntica submarina sea tomada ahora como una especie de jaula en donde las jóvenes deberán sobrevivir, pero ahí estaría todo el nexo de unión. Y en la escabechina sangrienta que seguirá, claro. Vuelve a ponerse tras las cámaras Johannes Roberts, quien ha contado también con el mismo coguionista, Ernest Riera. Ambos llevan la trama por derroteros muy previsibles: excursión temeraria, imprudencias infantiles, histerismos, muertes inesperadas, sorpresas, etc. Pero hay que decir que se logra una correcta atmósfera de angustia a lo largo del film. La triple amenaza –tiburones carniceros, claustrofóbica cueva submarina, reducción paulatina de oxigeno– ejerce su función magníficamente y el espectador tendrá lo que se espera. Algunos momentos se ven venir y no son muy originales –esos ataques instantáneos desde no se sabe dónde–, otros apuestan más por la inquietud, la intriga, la desesperación, donde el afán de supervivencia llegará al cénit. Y funciona bien el adrenalítico desenlace. Hay que reconocer, por otra parte, la pericia a la hora de rodar bajo el agua durante la mayor parte del tiempo, en lugares estrechos, poco accesibles, jugando con la falta de luz, los haces de las linternas, el lodo marino, los equipos de buceo. En general se logra situar siempre a los personajes y dentro de lo que cabe hay coherencia en la narración. Entre el reparto destaca sin duda Sophie Nélisse, siempre creíble, bien acompañada por John Corbett y por las jovencitas Corinne Foxx y Sistine Rose Stallone, ésta última hija de Sylvester Stallone, que debuta en el cine con bastante personalidad.
5/10
(2019) | 102 min. | Drama

A punto de comenzar su primer año de instituto, todo son dudas y preocupaciones para Mylia. Su hermana pequeña le hace la vida imposible ante la inminencia de quedarse sola. Debatiéndose todavía entre niñez y adolescencia, pronto deberá tomar sus primeras decisiones... y sus primeras copas, bailes, novios y amigas, con sus primeras resacas, desilusiones y disgustos. De fondo, la vida en una pequeña ciudad canadiense, la presencia de los nativos abenaki, la Historia de una colonia llena de paradojas y contradicciones, cuyas sombras se reflejan también en las vidas de sus habitantes.

(2019) Serie TV | 0 min. | Drama | Thriller
(2019) | 130 min. | Drama
Estamos ante una película sobre una cultura de corrupción firmemente arraigada. Un menor ha aparecido muerto, alguien ha abusado antes de él. La policía sabe bien desde el principio quién es el culpable, el tipo muy, muy oscuro del título, un cacique local, que es intocable. Por eso toca cargar el muerto a un pobre diablo, el tonto del pueblo, como si dijéramos. Pero como ha aparecido en escena una joven periodista de un medio extranjero, toca disimular un poco. Lo que no es tan sencillo. Adilkhan Yerzhanov entrega una película de investigación policial rural –al menos aparente investigación–, con un hermoso telón de fondo que incluye los campos de maíz y la cordillera montañosa nevada. Como las pesquisas no son muy hondas, y el “sospechoso” del crimen es alguien muy especial, el ir de aquí para allá en que consiste el film adquiere en algunos momentos un tono surrealista, con su punto de humor negro, que a veces hace pensar en Memories of Murder, del coreano Bong Joon-ho; también por su ritmo pausado y planos sostenidos se pueden citar las más dramáticas y contenidas Érase una vez en Anatolia, del turco Nuri Bilge Ceylan, o Sin amor (Loveless), del ruso Andrei Zvyagintsev. La cinta invita a pensar si es posible detener una espiral de podredumbre en los poderes fácticos, cuando la prensa que investiga quizá lo hace por vanidad u otros motivos espurios; la respuesta la puede dar, quizá, la inocencia del chivo expiatorio, se puede tocar fondo y plantearse la posibilidad de hacer lo correcto.
6/10
(2019) | 116 min. | Romántico | Drama Tráiler
Stella es una adolescente cuya vida ha transcurrido siempre entre hospitales debido a la fibrosis quística que padece. Su salud es frágil, y el trasplante de pulmones que necesita, en caso de que se lleve a cabo, sólo le ofrece cinco años adicionales. Con ganas de vivir, pero obsesionada con el control, su ordenada rutina sufre un vuelco cuando ingresa en el Hospital Saint Grace Will, un chico de su edad también enfermo, que a pesar de su actitud algo cínica, acaba enamorado de ella, un sentimiento mutuo, pero que han de vivir a distancia, sin contacto físico, por el peligro de una infección mortal. Historia de amor adolescente en la línea de la reciente Bajo la misma estrella. El guion es obra de los desconocidos Mikki Daughtry y Tobias Iaconis, que este mismo coescribieron el libreto de La llorona. Dirige debutando en el largo Justin Baldoni, conocido sobre todo por su faceta actoral, él es Rafael Solano en la serie Jane the Virgin, de la que llegó a realizar un capítulo. Sigue pautas previsibles, donde a la distancia inicial no sólo física que mantienen Stella y Will sigue un acercamiento en que se aprenden a conocer, y en que ella le anima a ceñirse a las pautas de su tratamiento, mientras él le aporta una mayor soltura y despreocupación, para disfrutar el momento. Aunque las intenciones del film son buenas, mostrar cómo se puede disfrutar de la vida a pesar de la enfermedad y el sufrimiento, o el valor de sacrificarse por la persona amada, el amor no es sólo físico, el resultado es irregular, la narración es bastante descuidada. Los personajes secundarios están desdibujados, las enfermeras o las amigas de ella, por ejemplo. Sobre todo resulta difícil aceptar la escasa presencia de los padres de los chicos enfermos en la trama; se concede peso en cambio al amigo de la infancia de Stella, Poe, “casualmente” también paciente del hospital, y gay, una circunstancia metida con calzador. Y la condición YouTubera de Stella no resulta muy creíble, cualquiera que suba vídeos explicando su enfermedad estaría interactuando con muchas personas en esa red social, un detalle que se nos escamotea. Sin demasiado disimulo se quiere apelar al sentimentalismo del espectador, lo que podría ser admisible hasta cierto punto, las sorpresas que se dan Stella y Will acaban siendo muy empalagosas, véanse los globitos púrpura, y el melodramático clímax sobre el hielo resulta a todo punto excesivo, al igual que el visionado de luces con que se sueña ella. Los actores están bien, sobre todo Haley Lu Richardson, aunque también, tras su etapa infantil Disney con Hanna Montana y Zack y Cody, Cole Sprouse y Moises Arias saben crecer con papeles más desafiantes.
4/10
(2019) | 166 min. | Drama

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