IMG-LOGO

Lista de cine

Lista de películas con público apropiado Jóvenes

(2018) | 130 min. | Histórico | Bélico | Drama Tráiler
Adaptación del libro “Horse Soldiers”, de Doug Stanton, que recrea la primera operación encubierta de Estados Unidos en Afganistán, post 11-S. El capitán Mitch Nelson ha conseguido un puesto de oficina, que le permitirá estar más tiempo con su familia. Pero cuando sobrevienen los atentados que conmovieron al mundo en 2001, solicita que le manden con sus antiguos hombres al frente, para combatir a los talibanes y desmantelar la organización terrorista Al Qaeda. Al mando de once soldados deberá buscar al general Dostum, un señor de la guerra uzbeco, con el fin de ayudarle a tomar Mazar-i-Sharif, ciudad de enorme importancia estratégica. Nicolai Fuglsig, reportero gráfico nacido en Dinamarca, se inició como realizador mientras cubría la guerra de Kósovo, cuando grabó metraje del que sacó un documental de 15 minutos. Tras el poco conocido largometraje de ciencia ficción Exfil, vuelve al terreno bélico con esta producción de Jerry Bruckheimer, especializado en filmes con mucha acción, por norma general ligeros y superficiales, como Dos policías rebeldes. Esto explica que se haya puesto el énfasis en las secuencias de combate, que están resueltas con la suficiente espectacularidad, y cierto realismo, se nota que el realizador conoce cómo es una guerra. El guión, en el que está involucrado nada menos que Ted Tally, oscarizado por El silencio de los corderos, se anota algunos tantos, por ejemplo al hablar de sacrificio patriótico, en militares capaces de dejar temporalmente a sus familias para acudir a la llamada del deber. Está bien resuelta la secuencia que recurre al humor para resumir la desorientación del ejército estadounidense en suelo afgano, cuando el uzbeco llama al enemigo, en plan Gila. En España se verá con cierta simpatía y esbozando una sonrisa que nuestra Elsa Pataky, unida a Chris Hemsworth, interprete aquí a su abnegadísima esposa en la ficción. En el reparto destaca Navid Negahban, conocido como el terrorista Abu Nazir de Homeland, que dota de cierta complejidad a Dostum, movido por la venganza, y los todoterreno Michael Shannon y Michael Peña, capaces de insuflar vida a personajes poco desarrollados por el guión. Por lo demás, el citado Hemsworth parece Thor con subfusil, y el resto de secundarios están desdibujados. Desentona sobre todo Numan Acar, un mulá de opereta exageradisímo al frente de los villanos.
5/10
(2010) | 94 min. | Drama Tráiler
Aron Ralston es un joven al que le gustan los deportes de riesgo. Sin decir a nadie donde iba, se ha liado la manta a la cabeza y ha partido a John Blue Canyon, en Utah, un paraje rocoso increíble e inmenso, poco frecuentado. Allí disfruta de lo lindo hasta que un mal paso le hace caer por una sima, con tan escasa fortuna que su brazo queda atrapado por una roca que se diría imposible de mover. Aron pasará solo las 127 horas del título luchando por sobrevivir, y haciendo un particular examen de conciencia de lo que han dado de sí sus 25 años. El británico Danny Boyle repite con el guionista Simon Beaufoy, con quien hizo la oscarizada Slumdog Millionaire, ambos adaptan un libro del propio Aron Ralston donde cuenta su increíble peripecia. Y entrega una historia de supervivencia donde es clave el amor recordado de los seres queridos, con un sugerido sentido de la providencia al fondo, tema ya presente Slumdog..., y desde luego en Millones. Si la expresión 'luchar a brazo partido' no existiera, se diría que nació de los hechos narrados, tal es el empeño que Aron pone en salvar su vida. Aunque el metraje es escaso, apenas hora y media, el principal desafío al que se enfrenta Boyle es mantener el interés en una monosituación dentro de una grieta, esquema parecido al del título de ficción Buried (Enterrado). Ciertamente resulta algo reiterativo, y puede llegar a cansar, pero el director muestra carácter con la cámara y sus encuadres, el uso de la cámara de vídeo que lleva Aron, las escenas oníricas, casi alucinaciones, la visión de gusano desde el fondo del abismo, que permite atisbar el cielo. También la partitura musical de otro miembro del equipo Slumdog..., A.R. Rahman, ayuda. Resulta meritoria la interpretación de James Franco, que soporta todo el peso actoral de la película, los demás que aparecen son simples comparsas. Especialmente dura resulta la escena climática de la película, abordada de un modo hiperrealista no apto para todos los estómagos.
6/10
(2001) | 91 min. | Terror
Tras la muerte en extrañas circunstancias del extravagante científico Cyrus Kriticos, su sobrino Arthur, que ha perdido a su mujer en un incendio, hereda su impresionante mansión. Cuando se traslada a vivir allí con sus dos hijos, un parapsicológo le advierte de la presencia de doce fantasmas, atrapados por su tío con objeto de realizar un antiguo ritual. Estos espectros sólo se pueden ver con ayuda de unas gafas. Nueva versión, con modernos efectos especiales, de la película homónima de William Castle, director especializado en serie B que se distinguía por sus inventos para promocionar las películas. Para esta ocasión, inventó unas gafas que permitían ver a los fantasmas. Hace tres años, el productor Joel Silver y el director Robert Zemeckis fundaron una productora llamada Dark Castle. Hasta la fecha, la compañía ha producido House on Haunted Hill, otro 'remake' del mismo director, y el título que nos ocupa, que supone el debut como realizador de Steve Beck, director de efectos especiales de Indiana Jones y la última cruzada. Del reparto destaca F. Murray Abraham.
4/10
(1960) | 85 min. | Terror
Tras morir el doctor Zorba, su familia encabezada por Cyrus, que está sin blanca, ocupa su mansión, que resulta estar encantada por 12 espectros, que sólo pueden verse con gafas especiales, y que necesitan llegar al número de 13. Los nuevos habitantes están dispuestos a aguantar en la casa los sustos fantasmales, porque tienen la seguridad de que en algún sitio se oculta una importante fortuna. Peli de miedo del especialista William Castle, que explotó en su época las posibilidades del 2D. Junto a los sustos, que aguantan medianamente bien el paso del tiempo, hay también espacio para un humor soterrado.
5/10
(2016) | 144 min. | Acción | Thriller | Drama Tráiler
Recreación de un trágico episodio bélico que tuvo lugar durante la noche del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi. Tras la muerte del dictador Muamar el Gadafi, Libia se encuentra en una situación delicada, en donde diversas facciones se disputan el poder. El equilibrio es muy inestable y por eso Estados Unidos mantiene una pequeña base secreta de la CIA en la ciudad costera de Bengasi, que cuenta con un grupo de soldados experimentados para salvaguardar la seguridad, no más de media docena. Los problemas vendrán cuando el embajador estadounidense acuda a un acto en la ciudad y se instale en una casa cercana. Pronto será atacado. Película vibrante, entretenida, tremendamente realista y seria. Vuelve a traer a colación las ventajas e inconvenientes del tan cacareado intervencionismo internacional norteamericano, una cuestión nada fácil de solventar. Tanto los habitantes de los países conflictivos como los propios norteamericanos dudan constantemente de esa política, más si cabe cuando se producen situaciones límite en donde hay heridos y muertos, muchísimos más –todo hay que decirlo– entre los lugareños, a menudo masas de personas sin orden ni disciplina que odian que los yanquis corten el bacalao en su tierra. El problema llega cuando se generaliza identificando al Islam con esas facciones violentas. Los hechos reales narrados en 13 horas, Los soldados secretos de Bengasi están basados en el libro escrito por Mitchell Zuckoff y cuenta con un cuidado guión de Chuck Hogan (The Town, ciudad de ladrones), el cual logra involucrar anímicamente al espectador gracias al buen dibujo que hace del personal estadounidense. En películas de este tipo, con acción y ritmo desenfrenados, es complicado a veces saber quién es quién y ese tema se amplía en este caso ya que hasta los propios soldados americanos desconocen la identidad del enemigo. Aunque presumiblemente cuentan con habitantes amigos, nunca saben si lo son de verdad, si van a traicionarles. Esto ofrece momentos de tensión, bien resueltos, verosímiles y trasladan una desasosegante sensación de desconcierto. El modo de filmar la guerra es de un realismo inusitado, y no se ahorra alguna imagen especialmente desagradable. Y aquí la atmósfera recuerda sobremanera a otras películas recientes del mismo corte bélico (en cuanto al fracaso militar estadounidense), como El único superviviente o en especial Black Hawk derribado, citada explícitamente por uno de los personajes. Desde luego es difícil mejorar la ambientación realista y la atmósfera agobiante generada en esta especie de base asediada, convertida en un nuevo El Alamo, como también comenta otro soldado. Alegra comprobar además que el director de la película, Michael Bay, sabe hacer otra cosa que películas fantásticas de Transformers. Su modo de filmar la guerra nocturna es contundente, aunque por la localización de los contendientes a veces parezca que estamos en un videojuego en manos de los norteamericanos, mientras que otras escenas (como la del ataque al coche blindado) están magníficamente rodadas. Pero no sólo se centra en la pura acción. Deja tiempo para conocer a los protagonistas, para humanizarles, especialmente a los dos soldados norteamericanos que llevan casi todo el peso anímico del film, unos perfectos John Krasinski (Silva) y James Badge Dale (Rone), quienes comentan su anhelo constante de regresar con sus familias y comparten su opinión de que están en una guerra que no entienden.
7/10
(1947) | 95 min. | Thriller
En una célula de espías en suelo alemán, hay un topo. Sabiéndolo, sus compañeros empiezan a darle falsa información. Entretenido film situado en la II Guerra Mundial, con James Cagney y Annabella.
6/10
(1933) | 86 min. | Drama | Comedia | Romántico
Vísperas de la fiesta nacional, en un popular barrio parisino. Anna, florista, y Jean, taxista, son dos jóvenes vecinos que se aman. Pero Pola, una antigua novia que se mueve entre malas compañías, visita a Jean en su habitación, y se produce el equívoco. Anna cree que Jean está con esa mujer; la muerte de su madre y los enredos de Pola, hacen que la grieta que se ha abierto en la pareja se agigante, y ambos no vuelven a saber el uno del otro, pues cambian de casa. Hasta que... Amable película de René Clair, que demuestra ser un genio a la hora de cambiar el tono de la película. Puede moverse en la comedia bufa -el rico borrachín-, la crítica social -la familia burguesa de padres bien pensantes-, el suspense -toda la tentativa de robo en el café donde Anna empieza a trabajar de camarera- y, por supuesto, el romanticismo. Del reparto destaca la siempre encantadora Annabella, y Paul Ollivier en el divertido rol del borracho, con momentos estelares como el del salón donde amenaza a la gente hasta con dos pistolas.
7/10
(2011) | 84 min. | Drama | Histórico
Falso documental que sigue minuto a minuto el advenimiento de la República el 14 de abril de 1931 en Cataluña, con sus especiales circunstancias cuando Lluís Companys proclama unitateralmente la caída de la monarquía desde el balcón del ayuntamiento de Barcelona, y Frances Macià le afea haber actuado por su cuenta para decretar, yendo más allá, la creación de la República de Cataluña en el contexto de una España federal. Los hechos preocupan en Madrid, donde Niceto Alcalá Zamora aún no ha sido nombrado presidente tras la abdicación de Alfonso XIII, y Miguel Maura mantiene contactos con Companys. Manuel Huerga es original a la hora de recrear hechos históricos con actores, alternando las declaraciones de los personajes, con imágenes de los hechos de los que fueron protagonistas, como si estuviéramos contemplando un documental real. La dramatización funciona, y el agilísimo film funciona casi a ritmo de thriller, de modo que el espectador se pregunta cómo acabará la aventura independentista. La reconstrucción de la época es buena, se acude a planos cerrados, fotografía en blanco y negro, y de colores apagados, y a unos intérpretes bien caracterizados, que hacen bien su trabajo. El director es medianamente ponderado al darnos su lección de historia, aunque chirrían algo las intervenciones de Alfonso XIII. Resulta evidente que las simpatías de Huerga y su guionista Toni Soler están sobre todo con Macià, que habría sacrificado sus más altos ideales para evitar el derramamiento de sangre y una guerra civil que llegaría tres años después de su muerte.
6/10
(1951) | 92 min. | Cine negro | Drama
Un joven, que no se siente amado por padres y novia, sube a lo alto de un hotel en el neoyorquino Broadway con intención de suicidarse. Un policía, que se da cuenta de sus intenciones, intentará disuadirle. Pero se monta un circo mediático que pone en peligro que todo se resuelva felizmente. Eficaz intriga servida por Henry Hathaway, aunque los actores principales no son de primera fila, funciona como un mecanismo perfectamente engrasado. Se puede reconocer en un rol absolutamente menor a la mismísima Grace Kelly.
6/10
(2007) | 95 min. | Drama
El cordobés Gerardo Olivares, director de la prometedora La gran final, ha ganado con esta película sobre la emigración africana la Espiga de Oro del Festival de Valladolid, hazaña que hasta el momento no había logrado ningún español, a pesar de que se trataba de la edición 52. El film tiene puntos en común con In This World, el estremecedor film de Michael Winterbottom, que en un estilo realista, muy cercano al documental, seguía las penalidades sufridas por un adolescente inmigrante, en su viaje de Pakistán a Gran Bretaña. Olivares ofrece valiosas imágenes testimoniales, que ha filmado con un reducido equipo de cinco personas. Con ellos ha recorrido diversas localizaciones africanas y españolas, en compañía de los tres actores protagonistas. El único con experiencia en cine es Mahamadou Alzouma, que ya había trabajado en el anterior film del director. Los otros dos son actores no profesionales, al igual que los secundarios, reclutados casi sobre la marcha por el camino. Los catorce kilómetros del título hacen referencia a la distancia que separa África de Europa. Es el tramo final para muchas personas que por regla general han recorrido un largo trayecto desde sus países de origen. Es el caso del protagonista, Buba, una joven promesa del balón que en busca de una oportunidad en el mundo del fútbol atraviesa el desierto del Teneré, desde Níger, en compañía de su hermano. En su viaje a Marruecos, donde planean subir a una patera que les lleve a España, conocerán a Violeta, otra emigrante, que ha caído en el infierno de la prostitución. El film cuenta con una prodigiosa fotografía, que deslumbra constantemente al espectador con imaginativos encuadres o evocadoras tomas del desierto. También llama significativamente la atención la memorable banda sonora, compuesta por Santi Vega, que recrea ritmos africanos. Todo ello enriquece un film que sabe escapar de sentimentalismos facilones y discursos demagógicos a la hora de analizar el tema central. En el libro ‘Memorias de África’, Karen Blixen escribió metafóricamente que en el continente africano “Dios y el diablo son la misma persona”. Partiendo de esta frase, Olivares ha retratado la parte positiva de África, con esos inigualables parajes naturales, y la gran humanidad de sus habitantes, pero también la oscura, marcada por la miseria y la corrupción. Especialmente significativo es el encuentro de los protagonistas con un tuareg que les lanza una amistosa proclama. “Más valdría más que emplearais vuestro esfuerzo y vuestro dinero en crear un negocio. El futuro está aquí en África”. Y es que por un lado, Olivares entiende a unos personajes que empujados por la miseria parten en busca de un futuro mejor, pero por otro lado el film invita a una profunda reflexión, pues también es cierto que muchos esfuerzos que dedican estos jóvenes podrían destinarse a potenciar el desarrollo del continente. La emigración es un camino hacia la felicidad que puede derivar en que algunos logren mejorar sus horribles condiciones de vida, pero muchos son los que mueren en el intento, y también provoca un inquietante efecto colateral: África se desangra. Sus habitantes salen huyendo de forma masiva. Olivares ha sabido recoger con acierto la mezquindad de los que se aprovechan de este drama humano, los mafiosos de las pateras, los policías sin escrúpulos... También está presente en el film la solidaridad de la que, salvo en lamentables excepciones aisladas, han hecho gala el pueblo y las autoridades españolas.
6/10
(2007) | 94 min. | Terror
El sueco Mikael Håfström (Drowning Ghost, Sin control) ha paladeado las mieles del éxito en Estados Unidos con esta adaptación del relato homónimo de Stephen King, incluido en el libro ‘Todo es eventual’. Al parecer, el famoso escritor ha avalado el film, dando el visto bueno al montaje final. Mike Enslin, escritor especializado en divulgar temas sobrenaturales, está elaborando un libro sobre hoteles embrujados. Su periplo le lleva a la habitación 1408 del Hotel Dolphin, un lugar donde se suicidaron cuatro inquilinos. El director del establecimiento insiste en que Enslin no pase la noche en la 1408, porque en su interior ocurren sucesos inexplicables, y teme por su vida. Enslin insiste y acaba obteniendo las llaves... A pesar de su asumida intrascendencia, introduce algún elemento de entidad, como el conflicto del personaje central, traumatizado por la muerte de su hija, suceso que provocó el distanciamiento con su esposa. Esto permite que el espectador sienta simpatía por él, lo que se ve subrayado porque esté interpretado por John Cusack, un actor que siempre resulta muy cercano. El protagonista de Alta fidelidad sostiene casi toda la película, en la que está solo y encerrado la mayor parte del tiempo. No desentonan en papeles mucho más secundarios Samuel L. Jackson –el dueño del hotel– y Mary McCormack –la esposa separada–. Aunque abusa de los sustos fáciles para dar miedo al espectador, Hâfström acierta al prescindir de elementos excesivamente truculentos y tomar el camino del terror más psicológico. Aunque toda la película transcurre en la misma habitación, contiene los suficientes elementos de suspense para mantener la intriga.
5/10
(2013) | 96 min. | Drama Tráiler
Sexto largometraje de Gracia Querejeta, cinco años después de Siete mesas de billar francés, período en el que la realizadora ha estado dedicada sobre todo a episodios de series televisivas de éxito. Ella misma ha coescrito el guión con Santos Mercero, hijo del prestigioso Antonio Mercero, que ha centrado su carrera en la pequeña pantalla. En 15 años y un día, a Jon, un chico problemático, le expulsan del colegio por sus gamberradas, al tiempo que también envenena al perro del vecino. Su madre, actriz sin demasiadas perspectivas que se quedó viuda en circunstancias traumáticas, le envía a pasar una temporada con su abuelo, un rígido militar retirado que se separó de la abuela por razones no especificadas pocos años antes. Se estrena casi al mismo tiempo y coincide en la sección oficial del Festival de Málaga con Hijo de Caín, otra cinta española de joven inadaptado con la que comparte que el protagonista mata a un can al principio del film. Pero mientras que aquélla se va por los derroteros del thriller y la comercialidad en busca del suspense –opción muy respetable por supuesto–, Gracia Querejeta se esfuerza por seguir un sendero muy distinto, centrándose en las relaciones humanas, por lo que logra tocar la fibra sensible del espectador. Versa fundamentalmente sobre los adolescentes conflictivos, pero también sobre las relaciones entre miembros de familias que esconden secretos, tema omnipresente en todas las películas de la realizadora. Está claro que su cine tiene siempre interés, lo que disculpa que en 15 años y un día, como en el resto de su filmografía, se eche de menos una mayor capacidad de riesgo, y algo de la brillantez visual que sí tienen otros cineastas, como Isabel Coixet. La labor de Gracia Querejeta con los intérpretes de 15 años y un día puede calificarse como desigual. Maribel Verdú, que ya estaba presente en el anterior trabajo de la autora, realiza un gran trabajo como madre esforzada fracasada por culpa de sus errores del pasado. Frente a ella, demuestra su enorme valía Fernando Valverde, más conocido como Tito, que sólo se ha asomado episódicamente a la gran pantalla desde los años 90, centrado en la serie El comisario. Por contra, la mayoría de los jóvenes actores no acaban de resultar realistas.
6/10
(1959) | 101 min. | Comedia
Años 50. Varios miembros de las milicias universitarias se encuentran durante tres meses de estío para una formación básica en el campo del ejército del Robledo (en Segovia) cerca de La Granja de San Ildefonso. Después de un examen, se les nombrarán al primer grado de oficial o de suboficial según sus resultados. Para algunos de ellos será un suplicio, a pesar del oficial instructor, un capitán muy comprensivo. Comedia castrense sin demasiado interés, salvo por su retrato costumbrista de la época.
4/10
(2018) | 94 min. | Histórico | Acción | Thriller | Drama
Clint Eastwood sigue su línea ascendente de contar historias esperanzadoras sobre el heroismo cotidiano de las personas corrientes, que empezó a incoar con Gran Torino, una trama de redención. Como en Sully, parte de un caso real, el valeroso comportamiento de tres amigos -Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone- de turismo por Europa en agosto de 2015, y que a bordo del tren que les llevaba a París se enfrentaron a Ayoub El-Khazzani, un terrorista yihadista armado hasta los dientes, que pretendía ejecutar una matanza entre los pasajeros. Y rizando el rizo, ha querido que fueran ellos mismos, sin ninguna experiencia interpretativa previa, quienes compusieran sus propios personajes, algo que también han hecho otros pasajeros. Suena a audacia loca, pero la fórmula funciona, los tres resultan muy naturales ante la cámara. El octogenario director no se ha roto la cabeza, está claro que su objetivo no era otro que el de recordar una preciosa página de heroicidad a cargo de tipos normales, de ésas que engrandecen a los seres humanos, donde con cierto sentido providencialista, se viene a decir que hay que saber estar donde a uno le corresponde, y hacer algo, lo que haya que hacer, aunque cueste. No hay que confundir la sencillez con la simpleza, e Eastwood se inclina por la primera entregando una película tremendamente eficaz en lo que pretende. El film parte del libro que publicaron los héroes, con la ayuda de un escritor profesional, y el guión lo ha compuesto, siguiendo la línea de los actores no estelares, una completa desconocida, que responde al nombre de Dorothy Blyskal. Y el planteamiento resulta bastante minimalista, pues unos planos iniciales que nos anticipan el ataque del tren, van seguidos de flash-backs sobre la infancia de Anthony, Alek y Spencer, su entorno familiar y escolar, y el modo en que se forja la amistad. Y a esto se suma la normalidad absoluta de los días previos al atentado, en que simplemente disfrutan de sus vacaciones, en Roma, Venecia, Berlín –el punto donde se reúnen los tres– y Amsterdam. Tenemos así simplemente, pero en realidad no es poco, a unos buenos amigos pasándolo bien, gastando bromas, disfrutando del arte y la fiesta, ayudando a las personas mayores. Es la humanidad que nunca deberíamos perder, lo que nos hace buenas personas, y que nos equipa para las pruebas que depara la vida, viene a decir Eastwood, quien de nuevo, con unos sencillos mimbres, sabe filmar con poderío. Aunque el enfrentamiento con el terrorista en sí, sea breve, está rodado con gran fuerza y meticulosidad, perfectamente montado, sin artificios musicales o ralentíes que no vengan a cuento, la veteranía de un gran cineasta es un grado, y reducir al atacante y ayudar a los heridos, es todo una en esa inspirada escena.
7/10
(2006) | 113 min. | Thriller
Jack Mosley, agente borrachín poco ejemplar de la policía de Nueva York, recibe un encargo aparentemente fácil. Debe recoger al delincuente Eddie Bunker en una celda y trasladarle al juzgado, a una distancia de 16 manzanas. Jack mete a Eddie en su coche, pero no puede evitar parar en una tienda de licores por el camino. Allí, tiene un encuentro con varios detectives de homicidios que pretenden liquidar a Eddie, ya que éste va a testificar contra ellos. A Jack le queda un último reducto de dignidad, por lo que decide poner todos los medios para evitar que asesinen a su protegido. Para ello, tendrá que llegar al juzgado sin que le atrapen multitud de enemigos armados. Autor de películas tan renombradas como Arma letal, La profecía y Superman, Richard Donner llevaba desde 2003 sin dirigir, tras el fracaso de Timeline. Ciertamente el veterano cineasta, que ya pasa de los 70 años, narra con fluidez, se luce en las secuencias de acción, y compone un thriller sin pretensiones, de argumento calcado a Ruta Suicida, que protagonizó Clint Eastwood. La fotografía, de aspecto arenoso, recuerda en cierta medida a los documentales, y busca el aspecto realista de películas policíacas como French Connection o Bullit. En un momento delicado de su carrera, Bruce Willis aporta su socarronería habitual a un personaje fracasado, que encuentra una última oportunidad de redimirse y demostrar su valía. Tiene como contrapunto humorístico al rapero Mos Def, en un papel de charlatán desmesurado que recuerda a Eddie Murphy en Límite 48 horas o Shrek, donde el actor ponía la voz a Asno. David Morse, secundario de lujo en películas como Bailar en la oscuridad o La milla verde hace creíble el papel del villano.
6/10
(1948) | 82 min. | Aventuras
Un ex buzo de la marina trabaja como buceador en el Golfo de México buscando esponjas. Sin embargo, el trabajo no es fácil debido a una empresa de la competencia, que usa métodos poco éticos. Discreto film aventurero protagonizado por Lloyd Bridges. Se trata del 'remake' de una película de 1934, protagonizada por Lon Chaney Jr., que en esta versión se reserva el papel de malvado.
4/10
(2009) | 90 min. | Romántico | Comedia Tráiler
Entretenido ‘film de instituto’ con elevadas dosis de romanticismo, toques de humor eficaz y amable planteamiento en su visión del matrimonio y la familia. La historia se apoya en un punto de partida que retrotrae a películas como ¡Qué bello es vivir! o Family Man, pues aporta una nueva variante fantástica del viejo tema de aprovechar las segundas oportunidades para recuperar el amor y la felicidad. Mike lleva veinte años casado, los mismos que lleva quejándose de su mala suerte, pues se vio "forzado" a tomar esa decisión el último año de instituto, con lo que renunció a un futuro prometedor como jugador de baloncesto en una universidad. El caso es que su sensación de fracaso le ha impedido ser un buen marido para Scarlet y un padre atento para sus hijos Alex y Maggie; y ahora se encuentra en el borde del abismo, pues ella ha solicitado el divorcio. Mike desearía regresar al pasado y cambiar las cosas y es entonces cuando se cruza en su camino un misterioso hombre que, cual guía espiritual, obra un fantástico sortilegio: Mike deja de tener la apariencia de un hombre maduro para convertirse otra vez en el joven que un día fue el as del baloncesto. Se da cuenta entonces de que tiene la oportunidad de triunfar por fin en el instituto, pero las cosas cambian cuando, sin que le reconozcan, va entablando una estrecha relación con sus hijos. Aunque no sea memorable, la película resulta agradable gracias a sus hechuras decididamente clásicas, y en este sentido, hay incluso una claro homenaje a la célebre película de Frank Capra, con la aparición del ‘angel’ de Mike y su salto en la escena del puente. A pesar de su previsibilidad y del excesivo acaramelamiento “americano” de algunas escenas (como la de la lectura de la carta en el juicio), la película funciona bien, pues hay un logrado equilibrio en las respectivas subtramas con los hijos y la esposa, y en la mezcla con otro hilo argumental diferente, muy cómico y gamberrillo, protagonizado por el amigo friki de Mike, interpretado por Thomas Lennon, a quien ya vimos haciendo payasadas en, por ejemplo, Pelotas en juego. Aquí, el tipo protagoniza algunas escenas de troncharse, como la de la cita amorosa en la que él y la directora del instituto se ponen a hablar en ¡élfico! Pero, por supuesto, el gran gancho para el público adolescente, sobre todo femenino, es la presencia de Zac Efron interpretando al protagonista. Se ve que el joven actor se siente como pez en el agua en el ambiente estudiantil –hay incluso un guiño a High School Musical en el baile inicial–, pero es justo reconocer que además sabe actuar y crear una simpática complicidad en el espectador.
5/10
(2003) | 90 min. | Comedia
La francesa Coline Serreau ha dirigido y escrito una continuación de su mayor éxito a escala internacional, Tres solteros y un biberón, que transcurre 18 años después, exactamente los que transcurrieron entre los rodajes de ambas cintas. Repiten los actores originales, y se incorpora al reparto la hija de la propia cineasta, la debutante Madeleine Besson. Ella es la actriz que interpreta a Marie, aquella niña adoptada por tres solterones, y que se ha convertido en toda una mujercita. Tras aprobar el examen de bachillerato, Marie abandona temporalmente a sus padres adoptivos, y se dispone a pasar el verano en el sur de Francia con su madre, que tras pasar años en Estados Unidos, ha contraido matrimonio con un californiano. Por su parte, los solteros han pasado todo este tiempo educando a la niña, y no han tenido tiempo para estabilizar sus vidas. El paso a la madurez es el tema central de esta comedia, de tono amable, y en la que cada secuencia hace referencia a la primera parte. Aunque no alcanza la frescura del original, algunos golpes de humor son muy acertados, y los personajes están llenos de humanidad.
4/10
(2019) | 119 min. | Bélico | Drama Tráiler
La Gran Guerra. En territorio francés, ocupado por los alemanes. El general británico Eninore encomienda a los soldados Schofield y Blake una importante misión. Deben atravesar el territorio enemigo, teóricamente despejado, para entregar a MacKenzie, comandante de otra división, una contraorden: la paralización del ataque que tenía previsto, pues en caso contrario, los mil seiscientos hombres que tiene a su cargo, incluido un hermano de Blake, caerán en una trampa y serán exterminados. En su octavo largometraje como realizador, Sam Mendes parece haber rodado la antítesis de su anterior incursión en la temática bélica. Si Jarhead, el infierno espera, de 2005, retrataba sobre todo a soldados descerebrados, que sólo pensaban en obscenidades y manifestaban poco apego a sus lazos familiares, aquí se recurre a dos protagonistas honrados, y afectuosos, que se convierten en auténticos héroes, pese a que hacer lo correcto a veces vaya en su contra. Como consecuencia, su mensaje en contra de las guerras resulta más sólido, unos jóvenes de buen corazón como sus personajes no merecen estar viviendo un auténtico infierno, pasando continuamente junto a cuerpos destrozados. Inspirado por el recuerdo de su abuelo, al que dedica el film, el propio Mendes ha escrito un guión sin fisuras junto a Krysty Wilson-Cairns –forjada en la serie Penny Dreadful, donde él ejercía como productor ejecutivo– que muestra que la Primera Guerra Mundial fue peor que la Segunda, mucho más recreada por el cine, porque aún se podían ver los ojos de los adversarios. Al estilo de La soga o Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), el film está rodado en teoría en un único plano-secuencia. Todo indica que se ha hecho un poco de trampa, un par de momentos bien permiten haber cortado (sobre todo el desvanecimiento de uno de los soldados), pero el espectador tiene la sensación de que está viendo una cinta rodada del tirón. De hecho está acreditado como editor nada menos que Lee Smith, habitual asistente de Christopher Nolan en títulos como Dunkerque, otro de los más sobresalientes filmes del género de los últimos años, que esta vez se ha ganado a pulso el título de montador más sigiloso de la historia audiovisual. Habrá ayudado mucho a representar la función casi sin interrupciones la enorme experiencia teatral de Mendes, que triunfó como director de escena antes de pasar al cine con American Beauty, pero aún así impresiona mucho su cinta, porque no transcurre precisamente en un espacio limitado, sus personajes principales recorren toda la trinchera británica, para pasar después a campo abierto, a una aldea de la campiña, etc. Como resultado, el espectador no tiene la sensación de contemplar el relato desde fuera, sino de estar en medio de los acontecimientos, parece que los personajes pueden caminar hacia cualquier punto, y que se saldrán de un decorado, ni dejarán atrás a los extras. Resulta increíble la sincronización de intérpretes para estar siempre en el lugar justo, pero también la de aviones e incluso de ratas, y nada parece calculado, sino casual. También se supera a sí mismo otro ilustre técnico, Roger Deakins, director de fotografía habitual de los hermanos Coen, con el que casi siempre rueda también Mendes, que no sólo logra transmitir claustrofobia cuando la ocasión lo demanda, pues otras veces muestra escenas de masas, por ejemplo una carga de los soldados. En un momento de la historia del cine donde los efectos visuales por ordenador han avanzado tanto que pocas veces se consigue sorprender al espectador, Mendes deja boquiabierto a cualquiera, con más de un fragmento de pericia técnica asombrosa, como la del personaje enterrado entre rocas, el agua, el avión que se estrella, etc., donde no se adivina dónde acaban los gráficos, y empiezan a actuar actores de verdad. Otras veces uno se pregunta cómo habrá conseguido Deakins mover su cámara, para conseguir tomas inauditas. En esta coyuntura, lo tenían muy difícil los jóvenes relativamente desconocidos Dean-Charles Chapman (Juego de tronos) y George MacKay (hijo mayor de Viggo Mortensen en Captain Fantastic) para lograr empatía con sus personajes, apenas descritos, porque se pretende que sean representativos de cualquiera de los combatientes en el trágico conflicto. En caso de fracaso y que al espectador le importase poco lo que les ocurriera, todo el esfuerzo técnico no valdría para nada. Pero aprueban con nota, sobre todo MacKay, que sería un digno ganador del Oscar. Les apoyan actorazos que muestran su carisma, pero en apariciones bastante breves, que casi parecen cameos, como Colin Firth (Eninore), Benedict Cumberbatch (Mackenzie) o Mark Strong (un oficial que ofrece un importante consejo). Si Alfred Hitchcock admitió haber concebido Extraños en un tren a través de la imagen de los espectadores de un partido de tenis, mirando de izquierda a derecha la evolución de la pelota, mientras uno de ellos miraba fijamente a uno de los jugadores, 1917 tiene también un momento icónico. Un pelotón de soldados carga hacia el frente enemigo, al más puro estilo de Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, mientras un hombre les atraviesa perpendicularmente, corriendo al otro flanco, necesitado de encontrar a quien les envía a la muerte.
8/10
(2015) | 100 min. | Bélico | Drama Tráiler
Contundente film antibélico, nominado al Oscar, con el que el estonio Elmo Nüganen acerca a los espectadores un episodio diferente de la II Guerra Mundial: el drama que vivió Estonia, pequeño país que estuvo tanto a merced de los nazis como del ejército rojo. Efectivamente, la bota rusa dominaba a los estonios antes de la guerra y muchos habían sido reclutados por el ejército de Stalin; cuando las tropas de la Wehrmacht ocuparon Estonia, muchos estonios vieron entonces a los alemanes como los liberadores y se unieron a sus filas pensando en la futura independencia de su país. De este modo miles de estonios, vecinos de los mismos pueblos y ciudades combatieron en bandos distintos, matándose entre ellos sin ser enemigos. 1944 habla de la tragedia bélica con sumo realismo, sobre todo al tratar la vida en las trincheras, donde la vida pende de un hilo y el sacrificio está a flor de piel, donde la muerte puede sobrevenir inesperadamente, la propia, la del compañero de al lado, la del hermano. La trama nos lleva desde las trincheras a campo abierto, y para contar su historia con el enfoque adecuado, Nüganen divide el film en dos partes esenciales: en la primera recoge al lucha de los estonios reclutados por los nazis, mientras que en la segunda su mirada se dirige a los estonios de las tropas soviéticas. Pronto multitud de detalles hacen ver la sinrazón de su situación. Ellos son estonios y no comulgan con ninguna de las doctrinas de ambos genocidas, aunque es cierto que Hitler es el que sale peor parado (gran escena la de las fotografías). En cualquier caso, en ambos bandos comprenden que son esclavos, pero no pueden hacer nada. Para el espectador puede resultar algo desconcertante anímicamente que el foco de atención cambie de un ejército a otro, pero Nüganen quiere dar las dos versiones y mostrar que el interior de los estonios era idéntico, lucharan con quien lucharan. Esto aporta un toque de objetividad a los hechos y sin duda ayuda a tener una visión de conjunto. Aún así, aunque hay varios detalles cuidados en el somero y coral dibujo de los soldados, con sabiduría el guión de Leo Kunnas se centra especialmente en un hombre de cada bando, soldados de gran personalidad, lacónicos, muy parecidos físicamente (no por casualidad): primero Karl Tammik (Kaspar Velberg) y luego Jüri Jögi (Kristjan Üksküla). El destino de ambos se encargará de gritar más fuerte aún sobre el horripilante absurdo bélico.
6/10

Últimos tráilers y vídeos