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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Wide Pictures

(2008) | 104 min. | Comedia | Drama Tráiler
Barry Levinson reclutó a Robert De Niro en 1997, para convertirle en uno de los protagonistas de La cortina de humo, ácida disección del mundo de la política, sobre un cineasta contratado por el presidente estadounidense para inventar una inexistente guerra con Albania. De nuevo un hombre de cine es el protagonista de esta nueva colaboración del actor con Levinson, un film de tono sarcástico muy similar. En este caso el personaje de De Niro se basa en un personaje real, Art Linson, reputado productor de Hollywood, cuya mano está detrás de títulos tan memorables como Hacia rutas salvajes, Heat y Los intocables de Eliot Ness. El guión de Linson,se inspira en sus propias memorias para seguir a Ben, productor de Hollywood que se la juega con su nuevo trabajo, que protagoniza el mismísimo Sean Penn, y que ha obtenido malos resultados en las pruebas con público por culpa de una secuencia en que un perro muere acribillado, lo que genera auténtica repulsión. El director del film, un “genio” bastante descontrolado e inestable, se niega a cortar la escena, a pesar de las exigencias de Lou, la jefa de los estudios. Ben tiene que lidiar con este problema, al tiempo que trata de recuperar a su esposa, de la que se acaba de separar, e intenta que el popular Bruce Willis se afeite la barba que se acaba de dejar, pues en caso contrario no darán luz verde a la película que va a rodar con él. La película remite a otros títulos de cine dentro del cine como la magistral El juego de Hollywood, de Robert Altman o la injustamente olvidada Gente de Sunset Boulevard, también protagonizada por De Niro. Aporta detalles poco conocidos por los espectadores, como lo crueles que pueden ser los espectadores que opinan en los pases de evaluación, o las presiones a las que se ve sometido un productor, una especie de “apagafuegos”, que tiene que conciliar intereses muy dispares. El protagonista da pie a De Niro a realizar un gran trabajo. Le acompañan grandes actores, como Catherine Keener, John Turturro, Robin Wright Penn y hasta Kristen Stewart, la protagonista de Crepúsculo. Destaca el enorme sentido del humor de dos actores que se interpretan a sí mismos, Sean Penn, y sobre todo de Bruce Willis, que da una imagen suya muy alejada de la realidad. La presencia de todas estas figuras denota que el biografiado, que es el productor de este film, ha hecho muy bien su trabajo, y que además, se le tiene cariño y respeto, puesto que todos han debido renunciar a su caché habitual.
6/10
(2008) | 90 min. | Drama Tráiler
Grande, grandísimo chasco. Crónica de un engaño está dirigida por Richard Eyre, responsable entre otra de Iris (2001) y Diario de un escándalo, esta última su mejor película hasta la fecha. Aquí adapta un relato de Bernhard Schlink, autor alemán que ha sido adaptado también en 2008 en The Reader (El lector), con mejor fortuna. El film pretende ser una especie de disección del matrimonio, una mirada a las grietas que pueden existir en una relación de pareja, a través de un triángulo amoroso bastante vulgar. Usando de una estructura que juega al despiste, con abundantes flash-backs, vemos al protagonista, Peter (Liam Neeson), roto, porque su mujer, Lisa (Laura Linney), le ha dejado. Y descubre, en su ordenador personal, correos electrónicos y fotografías de un tipo, Ralph (Antonio Banderas), con el que ella ha tenido una larga aventura. Consciente de que Ralph está intentando reunirse con su esposa, acude a Milán, donde traba conocimiento, aunque sin desvelar su identidad de marido de Lisa; y escucha, de modo obsesivo, el relato que le hace el otro, un perdedor, de su relación con Lisa. Entretanto, la hija de Peter y Lisa, preocupada por su progenitor, le pide que olvide el tema, ha de dejar ir a su madre.Eyre ofrece una película lenta y reiterativa, tal vez con la intención de subrayar las obsesiones del protagonista, lo que no le impide ser cansino, en parte por la pobre visión de la vida familiar y conyugal. Su "sorpresa", que da un vuelco algo dramático al relato, suena a falsete. Y los actores no parecen creerse del todo a sus personajes, especialmente Neeson y Banderas, cuya "amistad" por así decir surge demasiado deprisa, resulta difícil de aceptar. Y hay recursos narrativos demasiado artificiales (las partidas de ajedrez, el ordenador, el móvil), cuando no de una gratuidad que roza el absurdo (la tortuguita, los zapatos).
4/10
(2009) | 110 min. | Musical Tráiler
Son ya clásicas aquellas imágenes de los estudiantes bailando sobre los taxis de Fama (1980), un excelente film de Alan Parker, que obtuvo dos Oscar (mejor música original y canción). Su éxito propició una serie televisiva que marcó a toda una generación en algunos países, como España –donde tuvo una repercusión mayor que en Estados Unidos–, un musical de Broadway representado a nivel internacional, y un reality show para jóvenes talentos que también ha conectado con el público. Este film no es exactamente un remake. Se mantiene el esquema del original, pues sigue el periplo de varios jóvenes alumnos de una escuela de danza, teatro y música. Pero los personajes son completamente nuevos. La única conexión con su predecesora cinematográfica y la serie es que repite la actriz Debbie Allen, que fue Lydia Grant, aquella profesora que repetía las famosas palabras “buscáis la fama, pero la fama cuesta”. Ahora ha sido ascendida, pues interpreta a la directora de la escuela, aunque su personaje se llama de otra forma, y aparece muy brevemente. Entre los nuevos protagonistas destacan Neil, un chico que quiere ser director de cine, pero necesita el apoyo paterno para que le pague un corto, Kevin, un aspirante a bailarín, y sobre todo Denise, privilegiada pianista y cantante, cuyo rígido padre quiere que se dedique únicamente a la música clásica, y no está dispuesto a ceder. Los personajes son un poco más tópicos que los antiguos, y el desarrollo predecible. Y las jóvenes promesas que protagonizan la cinta no tienen ni la mitad del carisma que sus predecesores. El debutante en el largo de ficción Kevin Tancharoen, con mucha experiencia televisiva, se muestra como un cineasta solvente, pero no logra ni de lejos la intensidad dramática del magistral Alan Parker. Pero tiene a su favor que las coreografías son eficaces, y en algunos momentos notables. Las canciones son pegadizas, y su tono amable propiciará que guste a todo tipo de públicos. Por muy diluido que esté, se mantiene el mensaje que advierte de que los sueños están bien, es positivo luchar para desarrollar el talento de cada uno, pero hay que estar preparado porque la realidad a veces es dura de aceptar.
5/10
(2010) | 115 min. | Drama

Los tristes acontecimientos que acontecieron en julio de 1942 en Paris, durante la ocupación Nazi. La situación para los judíos de la ciudad es difícil. Son obligados a llevar una estrella de David cosida al pecho y se ven excluidos de los parques, los recintos públicos y los cines. A pesar de esto, Jo Weisman, un muchacho judío de 11 años y su familia sobrellevan la situación con cierto optimismo. Hasta el 16 de julio de 1942 cuando su frágil felicidad se verá irremisiblemente truncada. Gendarmes franceses irrumpen violentamente de madrugada en su casa arrastrándolos a autobuses repletos de otras familias judías.Serán conducidos al Velódromo de invierno que se convertirá en un improvisado campo de detención donde se hacinarán más de 13.000 judíos durante 5 días sin agua y sin ningún tipo de atención médica a la espera de ser trasladados a un destino aún más cruel; el Campo de Concentración de Auschwitz.

(2009) | 133 min. | Policiaco | Acción
Antoine Fuqua, director de Training Day (Día de entrenamiento), vuelve al género policíaco, de nuevo con Ethan Hawke en el reparto. En este caso, lleva al cine un guión original del debutante Michael C. Martin, que se inspiró en las confidencias sobre su trabajo como agente de un compañero de piso, y escribió el film durante su convalecencia, tras un accidente de tráfico. Entrecruza los periplos de tres agentes. Eddie (Richard Gere) se enfrenta a su última semana de servicio antes de la jubilación. Desencantado de todo, sólo siente afecto por una prostituta. Tango (Don Cheadle) se ha infiltrado en la banda de Caz (Wesley Snipes), un peligroso narcotraficante, con el que tiene una buena relación hasta el punto de que se ha convertido en su mejor amigo. Por último, Sal (Ethan Hawke) es un policía de estupefacientes capaz de cualquier irregularidad con tal de conseguir dinero para comprar un piso para su esposa enferma. Aborda nuevamente la ética en el trabajo policial, como el film más famoso de Fuqua, aunque también trata de seguir la estela de la muy superior Sérpico, y de las memorables series Canción triste de Hill Street y The Wire (Bajo escucha). Richard Gere tiene un papel de perdedor a su medida, Ethan Hawke es un actor ideal para interpretar a un hombre que sucumbe a la corrupción y al todoterreno Don Cheadle le corresponde ser un tipo que añora recuperar su identidad. Cuenta con un buen plantel de secundarios entre los que figuran Lili Taylor, Vincent D'Onofrio, Will Patton, Wesley Snipes y Ellen Barkin.
5/10
(2010) | 100 min. | Acción Tráiler
Barney y su equipo de mercenarios es reclutado para acabar con el tirano al frente de un país sudamericano. La misión resulta más enredada de lo que parece, por los tejemanejes de la CIA, la traición de un amigo y el sincero patriotismo de Sandra, la hija del dictador. De modo que por una vez el grupo actuará por ideales y no vendiendo el alma por dinero. Sylvester Stallone coescribe, dirige y protagoniza una cinta de acción sin demasiadas pretensiones, cuyo "alto concepto" consiste en reunir a tantos actores identificados con el cine de acción como sea posible. Y allí acuden a la cita además del propio Stallone Jet Li, Jason Statham, Dolph Lundgren, Bruce Willis, Mickey Rourke, Arnold Schwarzenegger... De los "imprescindibles" sólo han dejado de participar Jean-Claude Van Damme, Steven Seagal. Vin Diesel y Jackie Chan, ellos se lo pierden. La trama es lo de menos, lo importante es la adrenalina, muchas explosiones, coreografías de acción, torturas... Y los inevitables diálogos "solemnes", un poquito autoparódicos, cantando la lealtad al compañero y tal, o prometiendo al villano de turno darle su merecido. En tal sentido sólo una escena para Mickey Rourke, dentro de lo previsible, invita al actor a esforzarse en su interpretación. La verdad es que cabía esperar un poco de más de Stallone, pero es lo que hay.
4/10
(2008) | 120 min. | Drama Tráiler
Dennis Lee, que obtuvo el Oscar al mejor corto, debuta en el largometraje con este drama, también escrito por él. Al parecer, contiene muchos elementos autobiográficos sacados de la muerte de su propia madre. A pesar de ser un debutante, Lee ha logrado reunir un elenco de gran altura. Michael Taylor, novelista de éxito, viaja en avión a su ciudad natal, para asistir a una particular celebración. Su madre, Lisa, se acaba de licenciar en la universidad, muchos años después de haber abandonado sus estudios para cuidar a su familia. Acude a buscarle al aeropuerto su hermana Ryne, que le lleva en coche hasta su casa. Pero cuando llegan allí, descubren que ha ocurrido una gran desgracia. Sus padres han tenido un accidente automovilístico y la madre ha perdido la vida. Mientras se prepara el funeral de su madre, Michael retoma la tensa relación con su padre –que le hizo la vida imposible durante su infancia– y también se reencuentra con su tía, con la que estuvo muy unido en el pasado. Con este punto de partida, podría haber dado lugar a una película de mayor calado sobre la comunicación paternofilial, la superación de los traumas del pasado, y el dolor por la pérdida de un ser querido. Pero la realización es demasiado convencional, y el guión –que combina el funeral con flash-backs del pasado– acaba siendo un poco tópico y previsible. Aunque el reparto está formado por figuras, no termina de resultar creíble por ejemplo que Julia Roberts –que apenas sale– sea la madre de este clan disfuncional, o que la animadora de Héroes, Hayden Panettiere, interprete de joven el mismo personaje que Emily Watson. Al menos, Ryan Reynolds realiza un buen trabajo como hijo traumatizado, y Willem Dafoe logra hacer creíble a su personaje, el padre autoritario, a pesar de que sobre el papel es demasiado plano al principio, y va ganando en humanidad sólo en el tramo final. 
5/10
(2009) | 110 min. | Romántico | Drama Tráiler
Película homenaje a la ciudad de Nueva York, concebida por el mismo artífice de Paris, je t'aime, el productor Emmanuel Benbihy. Consta de once segmentos, dirigidos por diez directores distintos, y el gran logro con respecto al precedente –pues se conserva la idea de una buena 'plantilla' de actores y directores– es una maravillosa unidad, podría llegar uno a creer que la película completa ha contado con una sola persona dirigiendo, en la línea de películas corales como Magnolia. Puede cambiar el momento del día -mañana, noche-, el marco geográfico, los personajes, pero hay un algo, el alma podríamos decir, que da prodigiosas vida y cohesión al conjunto. Lo que no quita para que haya pasajes sencillamente memorables, frente a otros más ligeros, a veces pequeñas bromas, pero siempre insertadas con inteligencia.   Entre las pequeñas historias sobresalen tres: la de Shekhar Kapur, de aire mágico, sobre una anciana cantante de ópera dispuesta a suicidarse en el hotel que se alojó antaño, con maravillosas interpretaciones de Shia LaBeouf, Julie Christie y John Hurt; la de Fatih Akin sobre un pintor, Ugur Yücel, fascinado con una joven oriental, Shi Qi; y la de Joshua Marston, con soberbios trabajos de Eli Wallach y Cloris Lechman, que dan vida a un matrimonio cascarrabias pero profundamente enamorados tras más de 60 años casados. Pero tienen también interés por supuesto las de Jiang Wen –un juego entre ladrones, Andy García y Hayden Christensen–, Mira Nair –la relación entre una judía a punto de casarse, Natalie Portman, y el hindú propietario de una tienda compuesto por Irffan Khan–, Shunji Iwai –la singular relación telefónica entre un compositor de bandas sonoras de anime, Orlando Bloom, y su productora, Christina Ricci–, Yvan Attal –que tiene dos historias, la de dos curiosos intentos de ligue, Ethan Hawke con Maggie Q, y Chris Cooper con Robin Wright Penn–, Brett Ratner –el baile de graduación de una chica en silla de ruedas, que involucra a James Caan, Anton Yelchin y Olivia Thirlby–, Allen Hugues –dos amantes ocasionales, Drea de Mateo y Bradley Cooper, van a reencontrarse– y Natalie Portman –un tipo, Carlos Acosta, pasea por Central Park con una niña–. El motivo amoroso está presente en las tramas, hay sorpresas y giros ingeniosos, y llama la atención como se inserta el tema de la sexualidad omnipresente en la sociedad actual, pues en muchas, aunque haya algún apunte grosero, hay una cierta crítica indirecta a este hecho. Resulta muy inteligente además el uso de un personaje con una cámara de vídeo, cuya presencia cobra sentido al final del film de un modo muy original y bello, broche perfecto a una gran película.
7/10
(2009) | 115 min. | Musical Tráiler
  En su segunda película musical el director norteamericano Rob Marshall vuelve a usar material existente para trasladarlo a la pantalla con su sello personal. La cosa le salió redonda con la epatante Chicago (2002), que cosechó seis Oscar, entre ellos el de mejor película, pero los resultados, aunque buenos, no son tan óptimos en el musical que nos ocupa. Marshall parte de un argumento verdaderamente arriesgado, el musical de Broadway “Nine”, adaptación a su vez de, nada más y nada menos, que el guión de Fellini 8 y 1/2, al que modifica y moderniza en algunos aspectos, aunque conserva la esencia e incluso repite escenas y diálogos originales. La trama, como es sabido, habla de un cineasta que se encuentra a punto de rodar su siguiente película. Se trata se Guido Contini (Anselmi en la versión felliniana), a quien todos llaman “maestro” y que es reconocido en todo el mundo como un genio cinematográfico. Pero ahora Guido tiene una crisis creativa aguda y no sabe qué contar. Está desesperado. No hay guión, ni asomo de él, y en su maremágnum interior lo único de lo que es capaz es de recrear en su cabeza imágenes de sus deseos, coreografiadas representaciones que continuamente imagina y a las que no puede sustraerse, ensoñaciones con bellas mujeres que le rodean, que cantan y bailan y que él mezcla con los recuerdos de infancia que han marcado su vida. Una vida real que ahora se está tambaleando, pues su mujer, Luisa, ya no puede soportar por más tiempos los embustes de Guido, que no acaba de dejar a su amante Carla... El primer pensamiento que se viene a la cabeza es que Fellini es mucho Fellini. Aun así, es cierto que se trata de un guión muy adecuado para el mundo musical de Rob Marshall, que sabe como nadie introducir los números musicales en medio de escenas dramáticas, intercalando imágenes del mundo real y del ficticio con enorme destreza, con motivo de los ensueños del protagonista, de modo que todo funciona con increíble perfección. Pero el mundo onírico y el surrealismo de Fellini es insuperable y aquí eso ni se huele, porque en Marshall todo ese mundo interior está únicamente supeditado al “musical” y –quizá aquí está el mayor defecto de Nine– el resultado general es una simple repetición de Chicago (y con peores canciones). Idéntica fórmula: visualmente espectacular, con esos platós oscuramente iluminados, los poderosos focos, las vedettes embutidas en corsés de avispa, los rítmicos y acompasados movimientos, la hipersexualización de las canciones y coreografías (aspecto éste más acentuado aún que en Chicago, especialmente en el numerito de Penélope Cruz), la fabuolsa orquestación, el montaje vertiginoso, etc. Un auténtico circo cinematográfico lleno de luz y sombras. Técnicamente perfecto, pero repetido. Y eso pesa. Por otra parte, habría mucho que hablar de las cuestiones de fondo de la historia, que no son otras que las del contradictorio universo del Guido de Federico Fellini, ‘alter ego’ de él mismo, siempre impregnado de rebeldía, donde hay un perpetuo enfrentamiento entre la moral y las pasiones, entre su reconocido catolicismo y su traumática aceptación de la autoridad de la Iglesia. En estas cuestiones –presentes en la película con dudoso gusto–, resulta curioso que Marshall vaya más allá que el siempre ambiguo y desconcertante director italiano. Temás como la culpa y la redención, que en Fellini serían impensables (él sólo mostraba, nunca demostraba, ni argumentaba, ni respondía a nada) son aquí cuestiones explicitas, meollo en la evolución de la crisis del protagonista. El reparto de esta especie de farsa del mundo de la creación es cosa seria. Daniel Day-Lewis no hace olvidar a Marcello Mastroianni, pero está superior, como siempre, y entre las chicas destacan especialmente Marion Cotillard (La vida en rosa) y una divertida Kate Hudson. Sorprende asimismo el pequeño papel de Nicole Kidman, muy colateral. En cuanto a los números musicales, destacan las canciones “My Husband Makes Movies” y “Cinema Italiano”, de las mentadas Cotillard y Hudson, y “Be Italian”, interpretada por Stacy Ferguson.  
6/10
(2008) | 99 min. | Documental
En 1977 Roman Polanski fue detenido en Estados Unidos, acusado de haber abusado sexualmente de una menor a la que estaba fotografiando. El director se declaró culpable y once meses después huyó Francia, país en el que vive desde entonces. Han pasado los años y en Estados Unidos todavía pesa sobre Polanski una orden de arresto, por lo que no ha vuelto al país ni para recoger un Oscar. Este tema vuelve a estar de rigurosa actualidad por culpa, precisamente, de este documental. Su emisión en la televisión norteamericana puso en marcha a los abogados de Polanski. El documental se centra en los meses que pasó el cineasta en Estados Unidos antes de huir a Francia. Se insinúa que el trabajo judicial no fue todo lo riguroso que debiera, lo que ha animado a los letrados del director a pedir el sobreseimiento de su causa. Por el momento, Polanski sigue en busca y captura en Estados Unidos, mientras sus abogados luchan para que la justicia acabe desestimando la acusación que pesa sobre él. Toca esperar para saber cómo acabará todo. No cabe duda de que ahora mismo se está generando un material, que también sería muy interesante para un documental que podría ser la continuación de éste.
6/10
(2011) | 111 min. | Terror Tráiler
Más de una década después de Scream 3, Wes Craven retoma la saga, de nuevo con Kevin Williamson como guionista. Demuestra el realizador un gran olfato comercial al combinar entre los protagonistas a los viejos protagonistas de la saga, Neve Campbell, David Arquette y Courteney Cox, con jóvenes de tirón, como Hayden Panettiere, la animadora de Héroes, y Emma Roberts, la sobrinísima de Julia Roberts, cada vez más en alza. También aparecen por ahí rostros muy conocidos como Anna Paquin, Kristen Bell o la veterana Mary McDonnell. La cinta comienza con un viejo tópico del cine de terror. Sidney Prescott vuelve a Woodsboro, su pueblo natal, diez años después, reconvertida en escritora, pues acaba de publicar un libro sobre los hechos. Allí se reencuentra con el sheriff Dewey y la periodista ya retirada Gale Weathers, que se ha convertido en su esposa, y también con su prima Jill y su tía Kate. No es necesario ser demasiado conocedor del género para predecir que volverán a ocurrir nuevos crímenes, coincidiendo con su llegada. Alguien se ha puesto la vieja máscara de Ghostface y siembra el terror persiguiendo a los jóvenes de la localidad, como a los amiguetes de la joven Jill. Recupera las reflexiones cinematográficas que tenía sobre todo la primera parte, y arremete contra la ultraviolencia que se ha impuesto en el género, sobre todo tras la saga de Saw. Además, también analiza en cierta manera la situación actual del terror, en un momento marcado por la moda de los remakes y reinicios de antiguas franquicias. Introduce mucho humor que será apreciado sobre todo por los incondicionales de este tipo de cine. Pero además, sus secuencias de suspense son lo suficientemente eficaces. Con tanta reflexión sobre las reglas del género, la acción se vuelve en cierta manera impredecible, y Craven reivindica su corona de rey de este tipo de cintas, luciéndose en secuencias de suspense eficaces, como el asesinato del chico de la cámara, o el clímax final. La disfrutarán especialmente los incondicionales de estas películas por sus múltiples referencias, aunque al resto del público le resultará lo suficientemente entretenida.
5/10
(2009) | 93 min. | Drama Tráiler
Remake de una película japonesa de 1987, Hachiko Monogatari, que a su vez se inspiraba en un caso real acontecido en la ciudad nipona de Shibuya en 1924. La acción se traslada a Estados Unidos. El film arranca en un aula donde los niños deben hacer una exposición acerca de su héroe favorito. Uno de ellos explica que él admira a Hachi, el perro de su abuelo, lo que despierta el escepticismo y las risas de sus compañeros. Lo que sigue es la historia de cómo este perro, un cachorro akita, “encuentra” en la estación a Parker, un profesor de música. Verdaderamente el animal lo escoge, y aunque la esposa de Parker es reticente a acoger al perro en caso de que no aparezca el dueño, al fin cede en su punto de vista. El can demuestra una increíble conexión con su dueño, le acompaña todos los días al tren y vuelve a casa solo, tiene actitudes de cariño y lealtad que rayan lo increíble. Esto resulta particularmente cierto cuando acontece un hecho inesperado.Algo debe tener el director sueco Lasse Hallström con los perros, que saltó a la fama internacional con Mi vida como un perro, donde la presencia canina era más bien metafórica. Aquí nos entrega una historia de karma canino, con la que seguro que ha empatizado enseguida su protagonista, el declarado budista Richard Gere. Se trata de una historia emotiva, sobre la lealtad que puede llegar a guardar un perro hacia su amo, con algunos momentos propicios para la lágrima. Tal vez resulta algo moroso y reiterativo el modo en que el director construye la especial relación entre Hachi y Parker, pero la cosa se sigue con interés. Hay acierto, además de con el encantador animal, con el personaje de la esposa, estupenda Joan Allen, y con los secundarios de la estación, la dueña de una tienda de libros, el tipo que tiene un puesto de perritos calientes, y el jefe de la estación. El tono mágico de la cinta, al que ayuda la omnipresente partitura de Jan A.P. Kaczmarek, puede retrotraer también a ¿Bailamos?, cinta remake de un título japonés que también tuvo a Gere como cabeza de cartel. Aunque puestos a comparar con filmes caninos coetáneos, donde el chucho protagonista se convierte en sorprendente elemento aglutinador de la familia, nos quedamos con Una pareja de tres.
5/10
(2009) | 121 min. | Drama | Policiaco Tráiler
Esta película se vende como el remake del film homónimo de Abel Ferrara, de 1992. Pero la verdad, no tienen demasiado que ver, más allá de que el hilo conductor de ambos títulos es un policía nada angelical, violento y adicto a las drogas, que debe resolver un caso particularmente horroroso. En el caso del alemán Werner Herzog, que maneja un guión de William M. Filkenstein, se trata del asesinato de los cinco miembros de una familia de senegaleses, incluidos dos niños, en el Nueva Orleáns de después del huracán Katrina. Se trata de un feo asunto de drogas del que debe ocuparse el recién ascendido teniente Terence McDonagh, que se ha enganchado a los estupefacientes para combatir su dolor de espalda, y que tiene una relación amorosa con la prostituta Frankie. Herzog es un gran director, y sabe imprimir a la narración un tono oscuro, acorde con la degradación moral del protagonista –un Nicolas Cage irregular, que en algunas escenas cede al histrionismo–, que desea hacer justicia aunque se mueve en una dudosa heterodoxia –el fin justifica los medios, o así–, y que se engaña lamentablemente con sus adicciones. La trama se enriquece pintando la miserable vida del padre alcohólico de Terence, o los intereses amorosos del policía, pero en cambio hay lo que parecen hilos sueltos, piénsese en el policía al que encarna Val Kilmer, que parece que va a ser una poderosa presencia para desvanecerse casi hasta los últimos compases del film. Hay que reconocer el talento del cineasta alemán en un par de escenas en que, inesperadamente, hace su aparición el folclore sureño, pero hay una violencia gratuita –los acosos a parejas para hacerse con droga, las amenazas a una anciana...– que llega a rayar lo grotesco. En cuanto a los temas de culpa y redención, que tanto interesaban a Ferrara, aquí están más diluidos, casi se mira con ironía todo eso en el desenlace, un cúmulo de circunstancias coincidentes con el que Herzog parece reírse un poco del tema, como si al final el film fuera para él únicamente un simple ejercicio.
5/10
(2008) | 110 min. | Romántico | Drama Tráiler
Es muy posible que, más allá de su argumento y calidad, este film sea recordado como el último que dijo que rodaría Joaquin Phoenix, ya que tras su conclusión, en octubre de 2008, el actor anunció que sería su canto del cisne frente a las cámaras. Luego se supo que esa retirada formaba parte de un montaje... Se trata de su tercera colaboración con el director James Gray, con quien antes había rodado La otra cara del crimen y La noche es nuestra, dos películas que, como Two Lovers, reflejan un mundo poco esperanzado, con personajes atormentados que viven crisis de identidad. Leonard padece un estado semi depresivo e inestable, desde que él y su prometida se separaron porque eran incompatibles genéticamente para tener hijos. Es un tipo muy sensible, que disfruta haciendo fotografías artísticas en blanco y negro, pero que, como consecuencia de su desarreglo emocional, ha intentado suicidarse más de una vez. La vida con sus padres dista mucho de ser alegre en su casa de Brooklyn, con la única compañía de algunos amigos judíos de sus padres y el empleo poco halagüeño en el negocio de tintorería familiar. Un día conoce a Sandra, hija de un amigo de su padre. Ambos se atraen y se diría que forman una pareja perfecta. Sin embargo, una tercera variable entra en liza cuando Leonard se enamora de su atractiva vecina Michelle, que está atormentada por su relación con un hombre casado. Película tristona, de argumento poco atractivo y cuya evolución dramática resulta tópica y no acaba de ser muy satisfactoria. Gray ofrece una puesta en escena muy urbana, casera, llena de intención en sus encuadres cerrados en interiores, luz mortecina, y con ambiente exterior apagado, neblinoso. La propia historia y el estado interior del protagonista hacen el resto. Se trata, sobre todo, de un film de actores, de primeros planos. Por eso, quizá, lo único que mantiene el interés del conjunto es el trabajo del espléndido reparto, en donde sobresalen el atormentado Phoenix, sus dos amores Vinessa Shaw y Gwyneth Paltrow, y la veterana Isabella Rossellini en una comedido y efectivo papel de madre.
4/10

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