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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Emon

(2011) | 104 min. | Comedia
París, años 60. Jean-Louis vive una cómoda y anodina vida burguesa en un edificio donde las habitaciones de la sexta planta están ocupadas por mujeres españolas que trabajan en el servicio doméstico. Casado y con dos chicos que están en un internado, y director de una empresa de inversiones bursátiles, nunca ha prestado la más mínima atención a las féminas de la sexta planta. Hasta que su muchacha de toda la vida, una mujer de la Bretaña, ofendida, deja su hogar. Acabará contratando a la recién llegada María, eficientísima y joven empleada del hogar española, que lleva a Jean-Louis a abrir los ojos a la vida y las cosas que merecen la pena, pues empieza a ver personas en las españolas, quienes a pesar de las estrecheces con que viven, son básicamente felices. Simpática comedia gala del más bien desconocido guionista y director Philippe Le Guay, que funciona la mayor parte del tiempo, es una lástima que descarrile un tanto en su tramo final. Las chicas de la sexta planta demuestra que con una buena idea, algo de talento y un acertado reparto se puede hacer buen cine capaz de traspasar fronteras, ahí está el ejemplo coetáneo de la celebrada Intocable. En efecto, la idea del protagonista, que se convierte en mejor persona gracias a sus vecinas, un acertado Fabrice Luchini, funciona. Y este grupo de hispanas, más allá de alguna idea estereotipada, está concebido con inteligencia, desde la tía protectora, inmensa Carmen Maura, a la “roja” Lola Dueñas, pasando por la “beata” Berta Ojea, o la encantadora Natalia Verbeke, además de Nuria Solé y Concha Galán. También Sandrine Kiberlain tiene el mérito de lograr que el espectador pueda empatizar con su personaje de aburrida y “muerta” esposa. La ventaja de un cineasta francés es que no tiene complejos para pintar personajes de las dos Españas, o puede permitirse decir que “Franco no durará eternamente” sin que suene ajuste de cuentas. Las chicas de la sexta planta se goza con una sonrisa, y la pena es que Le Guay no le haya sabido dar un buen desenlace en la subtrama amorosa. El epílogo de “Tres años después”, una vez se precipitan los acontecimientos, parece una broma de mal gusto, donde se pierde la coherencia de que había hecho gala previamente la narración.
6/10
(2015) | 93 min. | Comedia Tráiler
Con el sobrenombre de Glo, la joven Liz ejerce en Nueva York la profesión más antigua del mundo, aunque su sueño es ser actriz. Casualmente el prestigioso director escénico Arnold Albertson solicita sus servicios, y hace con ella lo que siempre hace después de haberse acostado con una prostituta: ofrecer una generosa suma para que abandone ese género de vida y realice sus sueños. Lo que no imagina es, que al día siguiente, en una audición para su nueva obra en Broadway, donde actúa su esposa y madre de sus hijos, se va a presentar, para el papel de una prostituta... ¡Liz!, que ignoraba la profesión de su último cliente. Es el primero de una larga cadena de enredos y casualidades, que apuntan a lo complicado del "show business", donde a pesar de todo el espectáculo debe continuar. Agradable comedia al estilo de las viejas y gloriosas "screwball comedies", que el propio Peter Bogdanovich abordó en sus cintas más celebradas de los 70, ¿Qué me pasa, doctor? y Luna de papel. Incluso se cita, incluyendo en los títulos de crédito finales un fragmento de la misma, El pecado de Cluny Brown, de Ernst Lubitsch, tal vez con la esperanza de que las nuevas generaciones puedan acercarse curiosas a esta cinta, rodada 70 años atrás nada menos. El film funciona perfectamente, el director, que firma el guión con quien fuera su esposa, Louise Stratten, tiene un perfecto sentido del "timing", y es elegante en las formas; el modo en que se complican las cosas se acepta, y logra de sobras que el espectador suspenda su incredulidad. Las risas están garantizadas también gracias a las citas a los clásicos y a un buen "casting": aunque Imogen Poots no sea Barbra Streisand, aguanta bien el peso protagonista, mientras Owen Wilson entrega a un personaje que se le da a las mil maravillas, calco del que entregó para Woody Allen en Midnight in Paris. Austin Pendleton tiene gracia como el juez obsesionado con Glo, Jennifer Aniston clava a la terapeuta histérica, Rhys Ifans sorprende con su personaje algo fornido de actor, y Kathryn Hahn acierta como la esposa del director. 
7/10
(2014) | 121 min. | Drama Tráiler
Película de la que da mejor idea su título original, “Black or White”, “blanco o negro”, juego de palabras con el color de la piel y el maniqueísmo de no distinguir los grises a la hora de juzgar situaciones. Sigue a Elliot, que tras enviudar por un accidente mortal de su esposa, deja temporalmente su trabajo para cuidar de su nieta mestiza Eloise, fruto de la relación de su hija –fallecida al dar a luz– con Jess, hombre negro de vida desarreglada. No cuenta con que la abuela negra de la niña va a luchar por la custodia de la niña, que piensa podría enderezar la vida de Jess. Mike Binder, guionista y director de carrera irregular –su mejor trabajo es En algún lugar de la memoria, drama en torno al 11-S–, entrega una cinta sobre desajustes familiares no hiperbrillante –le falta un hervor–, pero que da qué pensar, pues habla de sacrificio y egoísmo, y de adicciones fatales, sin dejar de señalar –y aquí el título español da en el clavo– que al tomar decisiones hay que pensar en los más frágiles, los niños. Produce Kevin Costner, también protagonista como el abuelo de la niña, la cara de una moneda en cuyo reverso estaría el padre, al que da vida Anthony Mackie; el desdén que siente el primero hacia el segundo por sus evidentes problema es matizado por quien sabe que también se enfrenta a sus propios demonios. La abuela negra, interpretada por Octavia Spencer, es quizá un personaje más predecible, mientras que la niña no tiene la importancia de otros chavales objeto de litigio en filmes como Kramer contra Kramer o Campeón, por citar dos posibles referentes, aunque ahí la lucha tiene lugar en un contexto de padres divorciados.
5/10
(2010) | 106 min. | Comedia | Drama Tráiler
Nic y Jules son lesbianas y acudieron a un donante de esperma para formar una familia normal. De ese modo tuvieron dos retoños, ahora ya crecidos adolescentes: la joven Joni, que está a punto de entrar en la universidad, y su hermano menor Laser. Los cuatro forman una familia unida, acomodada, tan feliz como cualquier otra, que atraviesa las situaciones corrientes de cualquier familia. Pero, claro, con los años el amor se agrieta un poco, y hay que cuidarlo, tener paciencia y fortaleza para que las cosas no desemboquen en una crisis que eche por tierra la unidad familiar, la vida en común. Es lo normal en todas las familias... Además, como en cualquier familia los hijos adolescentes ya no son tan fáciles de manejar, reclaman su espacio y su libertad de decisión. Tanto es así que un día deciden por su cuenta conocer a su padre biológico, que resulta ser un tipo de lo más agradable y sensato, de modo que se integra poco a poco en la familia. Pero tal situación acaba suponiendo un pequeño terremoto en la convivencia, sobre todo en lo que se refiere a la relación entre Nic y Jules. Apología de la ideología de género, con cuatro nominaciones al Oscar (película, guión actriz y actor secundario), y que además ha recibido numerosos premios de renombre, como el Globo de Oro a la mejor actriz de comedia o musical para Annette Bening. Dirige el alegato Lisa Cholodenko (1964), quien sin duda sabe de lo que habla, pues es lesbiana y madre de un hijo concebido con esperma de donante. A lo largo de su carrera, Cholodenko ha demostrado que lo suyo son las películas sobre relaciones personales, a menudo tormentosas y difíciles, véase High Art o La calle de las tentaciones. No cabe duda de que la directora californiana tiene gran sensibilidad para ello. Posee capacidad para perfilar caracteres verosímiles, crear diálogos realistas y situaciones de lo más naturales, y en Los chicos están bien destacan las interpretaciones. Lo de Julianne Moore no sorprende, pues es manifiesto su gusto por encarnar a mujeres, digamos, poco convencionales (Savage Grace, Chloe, Boogie Nights...), y desde luego la Bening está fantástica, como tantas otras veces. ¿Pero que hace diferente esta película de otras con temática homosexual, al estilo de Brokeback Mountain, Las horas o Un hombre soltero? Sencillamente que busca obviar cualquier diferencia con cualquier otra familia, es decir, intenta no ser una “película gay” que retrate traumas y dificultades de sus protagonistas. Es más, aquí todo el mundo es de lo más normal, empezando por los hijos, verdaderamente ejemplares, educados y equilibrados (muy sutil la contraposición con sus respectivos amigos, uno loco y violento, y la otra continuamente obsesionada con el sexo). Y ésa es precisamente la mayor defensa de la denominada ideología de género, según la cual la diferencia entre hombre y mujer no existe, de modo que lo que llamamos “género” (es decir, la identidad sexual) no sería más que una traslación nominalista de las cultura social. Cambiemos por tanto la mentalidad de la sociedad y reduzcamos el género –la diferencia entre hombre y mujer– a puro deseo sexual, a pura atracción. El género o la identidad se transforman en “tendencia”, en la “opción sexual” que cada uno elija. Puro juego erótico. Aún así a Cholodenko se le escapan situaciones algo incoherentes, como la inquietud que causan las sospechas por la homosexualidad del hijo o la referencia a la aventura heterosexual de Jules. También hacia el final, el film se deja llevar por situaciones que rezuman almíbar y que no cuadrarían demasiado en otras familias.
4/10
(2014) | 118 min. | Drama Tráiler
“Madame Bovary”, obra cumbre de Gustave Flaubert, acumula una docena de adaptaciones al cine y la televisión. Destacan, quizás, la rodada por Claude Chabrol en 1991, con una modélica Isabelle Huppert, o la entregada por Vincente Minnelli, en 1949, eficaz aunque sea más similar a los melodramas de la época que al libro, y que cuente con una Jennifer Jones que no acaba de dar la talla. Ahora, prueba fortuna la francoamericana Sophie Barthes, responsable de Cold Souls. Sigue más o menos el conocido texto. Emma Rovault, hija única de un granjero viudo de Berteaux, contrae matrimonio con Charles Bovary, joven doctor de provincias. Emma no se siente a gusto con su vida conyugal, por lo que busca consuelo en aparentar un estatus social superior al suyo, por lo que también acaba fijándose en otros hombres… Tras un arranque, con la boda, más o menos logrado, pronto queda claro que a Barthes le viene grande la empresa. La novela consigue que se entienda muy bien que Emma Bovary, obsesionada con una idea de la felicidad irreal, acabe desencantada de su esposo, y por tanto siéndole infiel, lo que la conduce al desastre. Aquí, no se acaba de comprender del todo por qué recurre al adulterio, mientras que a tono con los nuevos tiempos, permisivos en materia de sexo, la infidelidad no parece tener peso alguno en su desenlace final, sino que la protagonista se dirige a su propia destrucción por los problemas económicos. Se han eliminado elementos imprescindibles de la obra original, como la hija a la que el personaje no quiere, o su pasión por los folletines románticos de la época, que la convierten en una especie de don Quijote del amor, lo que explica su desencanto y su comportamiento posterior. Se trata de un film dirigido con academicismo, que cuenta con una ambientación más o menos cuidada, pero resulta demasiado insustancial y frío. Casi todos los actores pasan sin pena ni gloria, pues Mia Wasikowska será menos recordada por su Emma Bovary si cabe que por su Alicia en el País de las Maravillas, y ni siquiera el siempre sobresaliente Paul Giamatti parece haberse esforzado para su boticario. Se salva en cierta medida Rhys Ifans, memorable como tendero.
5/10
(2010) | 95 min. | Comedia | Drama
La campiña francesa. Durante generaciones, los Canavaro se han dedicado a jugar el rugby destacando poderosamente. Pero el adolescente Tom, hijo del viudo Jo, se siente demasiado presionado por su padre, que considera que su retoño debe seguir la tradición familiar y convertirse en un jugador de leyenda. Hasta el punto de decir que no desea jugar a rugby, lo que coincide con la intención de una fábrica local de eliminar el campo de entrenamiento de los Canavaro para construir un almacén. Agradable película del francés Philippe Guillard, antiguo jugador de rugby, que debuta tras la cámara como guionista y director. Aunque encuadrable en el subgénero deportivo, estamos más bien ante una trama que procura dibujar las relaciones paternofiliales y la importancia de saber establecer una buena comunicación, poniéndose uno en el lugar del otro: el padre no habla con los profesores de su hijo, y tiene al chico atado demasiado en corto. Además pinta un entorno rural con cierta añoranza, donde la convivencia humana es más intensa que en la gran urbe, presentando a un entrañable secundario, el simple Pompon, junto a otros más convencionales y de trazos elementales, como el amigo que regresa al pueblo, la irlandesa directora de la fábrica y su hija, o el neozelandés jugador de rugby. El tono de Mi hijo y yo es amable, con algunos momentos humorísticos, pero le falta claramente un punto de emoción, y una mejor defición de personajes y sus motivaciones. El desarrollo de la historia es más que previsible, y algunos pasajes son de una sensiblería demasiado evidente.
5/10
(2011) | 102 min. | Comedia | Drama
Jane, una antigua cantante, vive amargada en su silla de ruedas, que se ve obligada a utilizar tras el accidente que la dejó paralítica. Su mejor amigo es Joey, un negro grandote y desequilibrado, con una mente infantil, que dice escuchar voces de ángeles que le hablan. Esta extraña pareja emprenderá un viaje a Memphis. El propósito declarado de él es conocer a un conocido autor de libros sobre ángeles, pero le empuja aún más el hallazgo de una carta no abierta dirigida a Jane, en que le escribe su hijo de diez años, invitándole a su primera comunión; sin que ella lo sepa, desea que asista a este acontecimiento que afecta a un hijo del que nunca le ha dicho una palabra. El francés Olivier Dahan, responsable de La vida en rosa, escribe y dirige su primer film en inglés, rodado en Estados Unidos. Se trata de una historia sureña de trabajados personajes –con unos actores sobresalientes, donde merecen especial mención Renée Zellweger y Forest Whitaker–, muy humana, que enseguida adquiere formato de “road-movie”. De modo que seguimos a Jane y Joey, y somos testigos de sus vicisitudes: la avería de su coche, el tipo que les engaña, la amistad con una mujer a la que el marido ha dejado, el viejo cantante con el que comparten historias del folklore local sobre el intérprete de blues que vendió su alma al diablo… Dahan logra crear la deseada atmósfera entrañable, a la que ayuda la partitura musical con canciones de Bob Dylan, y donde se arranca a cantar la mismísima Renée Zellweger en uno de los motivos más emotivos de la cinta. Y dosifica la información acerca de los protagonistas. Da idea de su pericia la escena con que arranca el film, en que un tipo trata de ligar en un bar con Jane, verdaderamente perfecta. El cineasta logra un medido equilibro de sonrisas y lágrimas en un film sobre la amistad, que también trata las desgracias que acontecen en la vida, y que hay que saber encajar para seguir adelante.
7/10
(2010) | 108 min. | Drama Tráiler
Agustí Villaronga es un gran creador de atmósferas, y vuelve a demostrarlo en Pan negro. La trama de su película, que maneja un buen plantel de actores, se sitúa en la Cataluña posterior a la guerra civil, en un pueblo de montaña, y adopta el punto de vista de un niño, Andreu, cuyo padre, Farriol, de modesta condición, está mal visto por las fuerzas vivas, por haberse significado en el pasado como hombre de izquierdas, o sea, del bando de los perdedores. Un día el chaval descubre en el bosque los cadáveres de un hombre y su hijo, amigo suyo. No está claro que haya sido un accidente su caída por un barranco, y podría ser la excusa perfecta para colgar los muertos al padre de Andreu. El director adapta una desesperanzada novela de Emili Teixidor y entrega imágenes brutalmente poderosas, de modo especial en el arranque. Hay que reconocer cierta originalidad en la trama, donde se da una vuelta al habitual victimismo de las películas sobre la contienda fraticida, siempre empeñadas en "ganar la guerra" al menos en el cine. Los grandes ideales pueden que no lo sean tanto, y las miserias humanas vienen a ser las de siempre, no hay nada nuevo bajo el sol en los secretos de la España profunda, o la Cataluña profunda si se prefiere. La mirada del director es oscura, muy oscura, no hay espacio para la luz. Ya lo dice el título, con la metáfora del pan negro. La película sigue el esquema habitual de las narraciones sobre la pérdida de la inocencia en la infancia, eso sí, sin resquicio para la esperanza, no hay nadie capaz de iluminar la pantalla. La única salida es el pragmatismo cínico, adaptarse a las circunstancias como un camaleón, tragar lo que haya que tragar, tratando de seguir siendo uno mismo. Porque en el fondo el desenlace no muestra más que a un personaje que va a seguir los pasos de sus padres -que dentro de su supuesto idealismo han tenido que optar por la supervivencia- o de su prima Núria, una niña que no duda en acostarse con su maestro si eso le reporta alguna ventaja, aunque en el fondo ansía escapar. Asumido su amargo pesimismo, puede decirse que Villaronga no logra el deseable equilibrio en su película. En cierto momento las cosas se le van de las manos, pierde las riendas en los contradictorios laberintos de los distintos personajes, su tupida red de mentiras y excusas, que se acumula caóticamente; no casa bien esta parte dramática con la atmósfera algo terrorífica de algunos pasajes, ni tampoco es acertado el modo de desvelar cierta acción brutal que descalifica a sus protagonistas y conduce al final del film. Hay una denuncia de la mentira, pero en realidad nadie parece interesado en la verdad, falta el necesario referente ético.
5/10
(2012) | 77 min. | Romántico | Comedia Tráiler
Alice trabaja en la farmacia familiar. Es simpática, guapa, lista, pero no tiene novio, y el único hombre que parece haberla interesado se ha casado con su hermana. Sus padres están preocupados porque el amor no llama a su puerta, aunque Alice tampoco se agobia demasiado. Ella parece disfrutar únicamente del jazz y de las películas de Woody Allen, de la que es una verdadera fanática. Un día a la salida de una fiesta conoce a un hombre que trabaja en una empresa de instalación de alarmas. No parece que coincidan mucho sus gustos, pero en cuestiones de amor... Comedia francesa, romántica y ligera, que resulta agradable en su planteamiento, aunque discurra finalmente por derroteros más convencionales. La debutante Sophie Lellouche escribe y dirige su historia con bastante elegancia y clasicismo, concibiendo adecuadamente las escenas, a veces siguiendo el más puro estilo de la "screwball comedy" americana (esa simpática secuencia del allanamiento de morada). Los protagonistas están leve aunque suficientemente dibujados, sobre todo la estupenda y dulce Alice Taglioni, aunque es verdad, sin embargo, que le falta un poco de equilibrio a la hora de trabajar algunos personajes secundarios (el novio de Alice, su sobrina, su cuñado... están descuidados). La excepción es el casi entrañable retrato del padre y la madre. Pero seguramente lo mejor de Paris-Manhattan sea la idea sobre la que pivota la historia, que no es otra que la obsesión de la protagonista por Woody Allen, por sus películas, por su modo de afrontar las preguntas vitales y por algunos diálogos y réplicas al más puro estilo alleniano. Están presentes, por supuesto, temas como el judaísmo y Dios –“es muy judío ser ateo”, dice Alice–, las referencias a Freud y sobre todo la sempiterna y romántica búsqueda del amor. Tienen su gracia las conversaciones imaginarias que la protagonista mantiene en su habitación con el cineasta, una especie de psicoanalista mental que aconseja a Alice el rumbo a tomar, un poco al mismo estilo de lo que hacía Eric Cantona en Buscando a Eric. Y desde luego es una idea redonda la de expender películas del maestro neoyorquino para curar los diversas dolencias que tienen los clientes de la farmacia. Habrá que probar...
5/10
(2010) | 105 min. | Romántico | Comedia Tráiler
Alex y Niki han pasado días inolvidables en el faro de la isla de Blu. Pero ha llegado la hora de regresar a casa. Niki se reencontrará con sus amigas, las incomparables Erica, Diletta y Olly. Por su parte, Alex vuelve al trabajo y a frecuentar el trato con sus viejos colegas, a cada cual más frívolo. Sin embargo, el retorno no va a ser un camino de rosas: mientras que Niki verá cómo su amistad es puesta a prueba, los amigos de Alex tendrán serios problemas en sus relaciones. En realidad, todo se reduce a una sencilla pregunta: ¿es posible amar para siempre? Alex no puede dejar esa pregunta en el aire y decide pedir la mano a Niki... El director y guionista Federico Moccia no se exprime demasiado la cabeza en esta segunda parte de la exitosa Perdona si te llamo amor, películas ambas basadas en sus propios libros. Prosiguen las aventuras de los diversos personajes, que siguen por los derroteros imaginables: crápulas (Pietro), traumatizados y pusilánimes (Enrico) y mojigatos y poco realistas (Flavio), los amigos de Alex; y jovencitas en busca de planes chulos y divertidos, las amigas de Niki. Con respecto a los protagonistas la cuestión clave será lógicamente el miedo ante el compromiso, que se manifiesta en forma de celos y temores por un lado, y pérdida de la juventud, la libertad y las amistades, por otro. Son, sin embargo, obstáculos que cualquier espectador sabe que serán superados. Aparte del amor y sus cuitas, presentes en cada fotograma –incluida la historia de los candados como metáfora del amor y una petición de matrimonio en París que parece sacada de un manual de clichés–, entre lo más destacado de esta segunda parte de la historia de amor entre Alex y Niki está la presentación de las dos familias: la de Alex, conservadora y pudiente, defensora de los valores tradicionales; y la de Niki, ya presente en la primera película, mucho más inconformista y, digamos, normal. Y son los padres de Niki quienes más sonrisas son capaces de sacar al respetable. De cualquier forma, ambas familias se parecen mucho más de lo que pudiera pensarse. Por lo demás, las interpretaciones de Michela Quattrociocche y Raoul Bova en este film son menos frescas. Es como si la naturalidad de la primera película se hubiera perdido y los personajes ya no se creyeran tanto sus papeles. Ni siquiera el previsible final logra transmitir la emoción que hubiera requerido.
4/10
(2008) | 115 min. | Comedia | Romántico Tráiler
Comedia romántica italiana, que sigue la estela de muchas recientes películas de éxito de igual procedencia, al estilo Manuale d'amore, Ex o Háblame de amor, sobre todo por el tono desenfadado con que se tratan las relaciones de pareja. En este caso se trata de a adaptación de una conocida novela de Federico Moccia, que ha obtenido un extraordinario éxito, sobre todo en el público joven italiano. La pelicula supone además el debut como director del propio Moccia, el cual prepara ya la adaptación de la segunda novela de la serie, “Perdona pero quiero casarme contigo”. Alessandro es un joven romano de 37 años que tiene un exitoso trabajo como creativo publicitario. Sin embargo, de la noche a la mañana es abandonado por Elena, con quien compartía vida y piso, y el tipo intenta pasar página con el apoyo de tres amigos un poco calaveras. Niki es una jovencita de 17 años, muy simpática y espontánea, que lleva una vida de frivoleo con tres inseparables compañeras y amigas, Erica, Diletta y Olly. Una mañana, mientras se dirigen respectivamente al trabajo y al instituto, el coche de Alessandro y la moto de Niki chocan en la carretera y ése será el comienzo de una inusual e intensa historia de amor. Sorprende la buena mano técnica del primerizo Federico Moccia, quien logra contar la historia con gran frescura, en general a base de escenas y episodios breves llenos de ritmo. Ejemplo claro de esa dirección desenvuelta es la artificial pero efectiva presentación de las cuatro chicas del instituto, como si de modelos de pasarela se tratara. Pero, aunque la película se vea con gusto y una sonrisa en los labios, ciertamente no es más que una comedia frívola y superficial, que aplaude en exceso las relaciones sexuales a edad temprana y cuyo romanticismo resulta tan idílico y cinematográfico como inverosímil o, quizá, excesivamente literario. Algunos personajes dan pena (lo que se perdona a unas adolescentes, resulta patético en los amigos del protagonista) y, en cambio, sí que es original el retrato de los padres de Niki o del sentimental y cómico detective privado. Los actores principales están perfectos, tanto el desconcertado Raoul Bova (Karol), como especialmente la bellísima debutante Michela Quattrociocche, un arrollador prodigio de gracia y simpatía.
5/10
(2014) | 95 min. | Romántico
Alex, ejecutivo de 37 años, jefe creativo de una importante agencia publicitaria, queda muy afectado anímicamente cuando su novia pone pies en polvorosa cuando le pide matrimonio. En plena crisis vital se topará con una chica de 17 años, Nikki, una explosión de frescura y desparpajo que al principio incomodará a Alex. Sin embargo, poco a poco ambos se enamorarán hasta el tuétano. Nueva adaptación de la archifamosa novela romántica de Federico Moccia, versión española de la casi idéntica dirigida en 2008 por el propio Moccia. Aunque el argumento no suena a novedoso para nada –hombre maduro se enamora de jovencita adelantada–, lo cierto es que Moccia sabe manejar a los personajes y pinta bien el itinerario enamoradizo de los protagonistas, algo que ha hecho con éxito en todas sus otras novelas, también llevadas al cine (Carolina se enamora, 3 metros sobre el cielo). En este caso Moccia se reserva un pequeño cameo de taxista y cede la dirección a Joaquín Llamas (Tierra de lobos), quien ambienta la acción en Barcelona. El resultado es correcto aunque hay la sensación de que ha olvidado excesivamente a los personajes secundarios –los amigos de él y de ella–, que tienen más importancia en la versión escrita y en la película italiana. Por el contrario, chorrea cursilería en algún momento y en general tiñe de sentimentalismo casi todas las escenas. El trabajo de la pareja formada por Daniele Liotti y Paloma Bloyd es bueno.
4/10
(2014) | 99 min. | Romántico | Comedia | Drama Tráiler
Martin aspiraba a ser editor de libros en París, pero se volvió a su pueblo en la campiña de Normandía, a ocuparse del negocio familiar, una panadería. Casado y con un hijo adolescente más interesado por los videojuegos, sin embargo no ha abandonado su amor a la literatura, y en el matrimonio de sus nuevos vecinos ingleses cree empezar a ver reproducida en la vida real la historia de "Madame Bovary", de su amado Gustave Flaubert, de hecho se da la coincidencia de que ella se llama Gemma Bovery. Aunque la idea de la novela que adaptan Anne Fontaine y Pascal Bonitzer constituye un buen punto de partida, aquello de que la vida imita al arte, o viveversa, la película se queda en poco más que homenaje sentido a Flaubert –se diría que el personaje de Fabrice Luchini es como su "alter ego" con un punto humorístico de casi enamorado y celoso adolescente–, y su mirada a la burguesa mujer aburrida, que no sabe disfrutar de la vida ni encontrar el verdadero amor. Decididamente la narración se estanca en las escenas eróticas, y algunos pasajes no están demasiado logrados, sobre todo el desenlace, que parece una broma mal contada. Además falta definición a los personajes, que a veces parecen versos sueltos. Luchini y Gemma Arterton están bien, pero los secundarios parecen meros convidados de piedra.
5/10
(2011) | 96 min. | Comedia | Thriller | Drama
(2015) | 102 min. | Ciencia ficción Tráiler
En una población rural catalana, la joven Alba salva a Didac, un niño que no sabe nadar, arrojado al río por unos vándalos sólo por ser mulato. Cuando le saca a la superficie, un cataclismo ha provocado una tremenda destrucción global, hasta tal punto de que no encuentran a ningún superviviente. Poco a poco aprenden a sobrevivir, pero cuando pasan los años y Didac se convierte en un adulto surge la atracción física. Por desgracia no están solos... Adaptación de "Mecanoscrito del segundo origen", de Manuel de Pedrolo, publicada en 1972, quizás la más prestigiosa y exitosa novela de ciencia ficción que ha dado la lengua catalana, si bien no tiene una amplia competencia. Ya dio lugar a una serie emitida por TV3 en 1985. Segundo origen se recordará como el film póstumo de Bigas Luna, que le dedicó al proyecto los tres últimos años de su vida, pero falleció antes de finalizarlo, por lo que la realización ha recaído en Carles Porta, que debuta en el largometraje de ficción. Éste se ha permitido homenajear al iniciador del proyecto, con imágenes de Jamón, jamón que aparecen en una de las secuencias. Todo apunta a que Luna habría cargado las tintas en el erotismo de la historia, así como en el morboso y oscuro desenlace del libro, que aquí aparece muy suavizado y en todo caso sugerido, por lo que el relato fílmico sale ganando sustancialmente. Por lo demás, su sustituto demuestra cierta potencia visual, al menos en el arranque del film, y aprovecha bastante los cuidados efectos especiales, que muestran una Barcelona destruida, al estilo del Nueva York de Soy leyenda, con apabullantes imágenes del Camp Nou post apocalíptico. También cuenta a su favor con una buena actuación de Sergi López, que vuelve a demostrar que los villanos se le dan tan bien como los bonachones. El veterano actor logra salvar que en realidad su personaje –inventado para el film– sobre el papel es bastante plano. Por desgracia, el resto del reparto no llega a su altura, especialmente los dos actores que interpretan al joven Didac, no profesionales de la actuación. Tampoco se desenvuelve bien Rachel Hurd-Wood, cuyo catalán con marcado acento británico desconcierta un poco. Por desgracia, no acaban de funcionar las secuencias de acción finales. Además, simplifica mucho el texto original al que le quita el enfrentamiento con un alienígena, por lo que el conjunto resulta un tanto tópico en su mezcla de argumentos ya vistos en títulos como la citada Soy leyenda y El lago azul.
5/10
(2008) | 90 min. | Comedia | Drama Tráiler
La familia Lorkowski. Un padre y dos hermanas treintañeras. Sus vidas son difíciles en la ciudad de Nuevo México donde viven. Rose se dedica limpiar casas, es madre soltera y arrastra desde hace años una relación adúltera con el padre del niño, un amor de instituto que acabó casándose con otra. Norah es algunos años menor que Rose y lleva a rastras una existencia sin orden ni concierto, por lo que es despedida de todos los precarios empleos que consigue. Por su parte, Joe dedica la mayor parte del tiempo a cuidar de su nieto y es un hombre más bien tirando a serio y sin planes de futuro. Entonces, en un momento de especiales necesidades económicas para Rose, surge la posibilidad de montar un curioso negocio que consiste en limpiar las casas donde ha tenido lugar una muerte o un crimen. Ni que decir tiene que el trabajo es desagradable, pues aunque se lleva a cabo cuando ya se han llevado el cadáver, la mayoría de las veces se trata de muertes sangrientas, en lugares infectos, etc. Rose y su hermana Norah fundarán la empresa Sunshine Cleaning y empezarán a conocer el negocio. La película va de menos a más, y finalmente deja muy buen sabor de boca. Y es que después de una primera media hora dubitativa, y que hace presagiar un film sin ideas, con lugares comunes y de corte nihilista, el engranaje de la familia Lorkowski acaba enderezándose con fuerza y tomando forma hasta desembocar en una historia como Dios manda. De modo que, tras la deprimente Sylvia, la directora Christine Jeffs sale airosa con su siguiente film, bastante más optimista, cinco años después. Mucho tiene que ver el aire tragicómico e independiente que aporta a la narración y el estupendo y comedido guión de la debutante Megan Holley (una mujer a tener en cuenta), repleto de pequeños detalles llenos de verismo, de pura realidad. El film está producido por gran parte del equipo responsable de Pequeña Miss Sunshine, y ciertamente Sunshine Cleaning tiene, además del título, claras similitudes con ese famoso film premiado con el Oscar al mejor guión. Aparte de la puesta en escena y la presencia del formidable Alan Arkin, esta película indaga igualmente en las relaciones familiares problemáticas y en cómo las dificultades, sin desaparecer, pueden superarse con amor y entrega a los demás. Los corazones rotos pueden seguir latiendo y luchando en una familia unida. Mención especialísima merece el reparto, con la fantástica Emily Blunt y sobre todo con Amy Adams, quien lleva el peso de la trama con su papel de Rose. Su ternura, ingenuidad, tristeza, amor y alegría son increíblemente transparentes y tan luminosos como el nombre de su empresa.
6/10
(2010) | 101 min. | Ciencia ficción | Terror | Thriller Tráiler
Refrito de un film de George A. Romero, que los apasionados del fantaterror de España recordarán por el título con el que se tradujo por primera vez: Contaminación demencial. El film va en la línea de La noche de los muertos vivientes (1968), la película más conocida de Romero, salvo por la diferencia de que esta vez, en lugar de zombies, la amenaza proviene de vecinos normales y corrientes contagiados por una enfermedad que les hace atacar a los personas de su alrededor. El personaje central es David Dutton, sheriff de Ogden Marsh, un pueblecito de Iowa de lo más pacífico y tranquilo. La existencia de Dutton es envidiable, pues conoce a todos los habitantes del lugar, no tiene que hacer frente a excesivos delincuentes –como mucho llamar la atención a algún conductor que infringe las reglas–, y espera a que Judy, su mujer, dé a luz a su primer bebé. Pero mientras asiste a un partido de béisbol, el borracho del pueblo se mete en medio del campo con su escopeta, y antes de que aniquile a alguien, Dutton se ve obligado a dispararle. Poco después, otros lugareños también empiezan a comportarse de forma extraña, y uno quema su casa con la familia dentro. David descubre que la culpa es de una toxina del agua, pero el alcalde se niega a cerrar el suministro, en plena época de cosechas, alegando que es un pueblo agrario... Se encarga de la realización Breck Eisner, el director de Sahara (2005), que realiza un producto bastante digno, con secuencias que crean tensión, como aquella en que Judy está atada con otras personas en una habitación de cuarentena, donde uno de los locos siembra el pánico. Pero todo transcurre dentro de los cánones más predecibles del género, y ni los personajes son especialmente memorables, ni tampoco lo es el reparto (con el inexpresivo Timothy Olyphant a la cabeza). Además de su mensaje contra la falta de límites éticos en la experimentación científica, la película critica abiertamente las armas químicas, y se estrenó en Estados Unidos en un momento en que varias ONGs pedían el endurecimiento de las leyes ante la contaminación química.
5/10
(2010) | 80 min. | Romántico | Comedia
Angélique es una mujer joven que tiene un problema patológico de timidez y acude regularmente a una terapia de grupo de Tímidos Anónimos. Encontrará trabajo en una empresa chocolatera, donde el jefe, Jean-René, parece ser bastante arisco y comportarse secamente. En realidad, tiene el mismo problema que Angélique con respecto al trato con la gente, e incluso más acentuado. Sin embargo, ambos se sentirán atraídos el uno por el otro. Angélique comenzará a trabajar de comercial, aunque en realidad ella es una experta creadora de chocolate, que sabe el secreto para fabricar el mejor chocolate del mundo. Amable y divertida comedia francesa que se ve como un cuento o fábula sobre la búsqueda de la felicidad por parte de personas de gran corazón que se sienten hiper vulnerables e inseguros ante el futuro. El aire de la comedia es ingenuo y tierno, plagado de momentos cómicos, más o menos logrados, pero siempre agradables, ofrecidos en la mayoría de las ocasiones por las ocurrencias del actor belga Benoît Poelvoorde (Nada que declarar), que está empezando a convertirse en un pazguato cómico que aquí recuerda a una especie de Woody Allen de habla francesa, también por esas surrealistas terapias con el psicólogo. La película está dirigida con ritmo por Jean-Pierre Améris, quien entregó hace años la estupenda La vida y que ahora desde luego demuestra que sigue siendo un cineasta optimista y con ganas de alegrar el personal. Salvo algún detalle burdo que no viene muy a cuento, el conjunto es muy bondadoso y ligero. Ayuda la expresividad de la dulce Isabelle Carré, que compone un personaje totalmente angelical, como dice su mismo nombre.
5/10
(2015) | 116 min. | Comedia | Drama Tráiler
Una delicia de película, esta cinta sueca ha conseguido dos nominaciones a los Oscar, a mejor film extranjero y al mejor maquillaje. Tiene la virtud de romper el saque, no la ves venir, o no del todo. Y con este enfoque, lejos de producir en el espectador desconcierto, logra justo lo contrario, alimentar un interés creciente. La trama sigue a Ove, el hombre del título. Todo nos hace sospechar que se trata de un tipo insoportable. Vive solo, se queja de todo, siempre está gruñendo. Le molesta que los vecinos de su urbanización no cumplan las normas, o que circulen coches por donde no está permitido. Descubrimos que es viudo desde hace poco, y que visita con frecuencia la tumba de su esposa, a la que cuenta las novedades de su anodina vida, y sus deseos de reunirse con ella. Cuando le echan del trabajo, jubilación anticipada, parece que definitivamente se le han terminado las razones para seguir viviendo. De modo que intenta reiteradamente suicidarse, pero siempre hay algo que lo impide, y ese algo casi siempre consiste en su disposición a ayudar a quien requiere sus servicios. Como por ejemplo a una familia iraní recién llegada al vecindario, un matrimonio, sus dos hijas y un tercero en camino. Y es que quizá Ove sea mejor persona de lo que podemos imaginar, sobre todo porque se conoce a sí mismo, lo que no es sabiduría pequeña. El director sueco Hannes Holm es conocido sobre todo por su saga de películas sobre la familia Andersson, tres comedias amables pero quizá con una idiosincrasia localista en exceso. Aquí los valores presentes son muy universales, pero no renuncia a un punto de vista muy escandinavo, al adaptar una novela de Fredrik Backman: sin duda que el carácter sueco queda perfectamente plasmado en Ove, un hombre que a pesar de su difícil carácter tiene sólidos principios, el cumplimiento del deber y el seguimiento de la ley no se discuten, algo que quizá a ciertas mentalidades mediterráneas hace sonreír irónicamente, pero de lo que convendría que tomaran buena nota; también la relación con un vecino y la rivalidad basada en sus coches de distinto fabricante, es humor nórdico de buena ley. Sea como fuere, el mérito de Holm, autor también del guión, es desplegar su historia con gran equilibrio, y dosificando cierta intriga con flash-backs acerca del pasado de Ove, logrando un ritmo excelente, las dos horas de metraje se pasan casi en un suspiro. De modo que no se cae en los típicos excesos de la comedia negra, en las intentonas suicidas del protagonista, ni en el histrionismo tentador a la hora de mostrarle malhumorado –qué gran trabajo hace Rolf Lassgård en la versión anciana de Ove–, ni en el sentimentalismo blandito a la hora de tejer la historia romántica o las acciones altruistas. Lo que hay es una preciosa historia, muy humana, que invita a aceptar la vida como viene, desde el principio hasa su final, y así ser auténticos protagonistas de la propia existencia, lo que pasa por convivir con los demás, sin juzgarles, y prestándoles pequeños o grandes servicios sin darse importancia. Un planteamiento que ya me gustaría ver más a menudo en un panorama fílmico con frecuencia deprimente o desesperanzado.
7/10
(2010) | 101 min. | Drama Tráiler
Sexto largometraje del realizador argentino establecido en España Enrique Gabriel (En la puta calle, Las huellas borradas), cuyas películas siempre han tenido su interés. En esta ocasión, ha rodado una cinta muy coral, con muchos personajes reconocibles de la realidad actual, y que al parecer están inspirados, en mayor o menor medida, en personajes auténticos conocidos por el propio cineasta, coautor del guión. La trama se vertebra en torno a la figura de Bárbara Helguera, una diseñadora de moda de prestigio, que por la mala situación económica general, y su pésima gestión del negocio, acaba en quiebra y absolutamente arruinada. Demasiado orgullosa para aceptar la ayuda materna, una noche en la que no tiene donde ir, acaba siendo recogida por Andrés, un estrafalario joven que se gana la vida recogiendo monedas como ‘estatua viviente’ en un centro comercial. Éste la lleva a la cochambrosa cabaña en la que vive, en un camping de las afueras de Madrid, donde se refugian numerosas personas de condición muy humilde, como un matrimonio de feriantes, una ‘esteticienne’ que vive con una hija adolescente, que se resiste a estudiar o trabajar, una talentosa periodista cuya revista se fue al traste casada con un dramaturgo en horas bajas, una vendedora de quesos cuyo marido es un tipo que se dedica a negocios dudosos y un peculiar ruso que en sus tiempos llegó a cantar con el mismísimo Yves Montand. Enrique Gabriel retrata las consecuencias de la crisis con un tono amable que enmascara una visión un tanto pesimista. El título acaba siendo irónico, pues el film viene a decir que no hay vida pequeña, sino que en cualquier lugar puede haber gente de lo más interesante, con buenos sentimientos. Recupera uno de los temas centrales de su filmografía, la necesidad de afecto, que da pie a los mejores momentos de la cinta: la hija que se da cuenta de que nunca le ha demostrado su cariño con un regalo de cumpleaños o similar a su madre, los problemas de comunicación de la protagonista con la suya, y el ruso que sólo quiere que alguien escuche su disco. El director ha echado mano de escogidos intérpretes del cine español, con la memorable Ana Fernández a la cabeza, demostrando una vez más que no le dan todas las oportunidades que merecería. Pero es que no hay interpretación pequeña en esta película, pues los secundarios son todos bastante eficaces, con especial mención al matrimonio ‘culto’ que interpretan los veteranos Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba, y al ‘campechano’ que conforman Alicia Sánchez y Pepo Oliva.
6/10

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