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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Aurum

(2009) | 95 min. | Drama | Thriller
Intenso (y rarito) film, cuya mayor peculiaridad es que parte de un planteamiento muy simple que se alarga en el tiempo hasta completar todo el metraje. El director Malcolm Venville debuta en el largo adaptando una idea original de los guionistas Louis Mellis (Blueberry) y David Scinto (Sexy Beast). La cosa va del insoportable dolor que produce en un hombre la infidelidad de su mujer. El mundo de Colin Diamond (gran papel de Ray Winstone) se viene abajo después de que su mujer le dice que sus veintiún años de matrimonio se han acabado porque se ha enamorado de otro hombre. El atribulado marido no da crédito a la noticia y cae en estado de desesperación. Cuatro camaradas suyos (los cinco forman una especie de banda gangsteril de tipos perdedores, desequilibrada, frívola y surrealista) darán caza al amante y en un cochambroso piso se dispondrán a hacerle pagar por su fechoría amatoria e incitarán a Colin para que le dé muerte poco a poco. Pero como todo depende de lo que quiera Colin, tendrán que esperar a su decisión. Él es el ofendido y él manda. Y en ese miserable cuartucho Colin sufrirá una verdadera tortura interior preguntándose las razones que le han llevado hasta ese lamentable estado. ¿Qué ha hecho para merecer algo así? ¿Amar demasiado a su esposa? ¿Y ahora ella le arranca el corazón y lo tira como si nada? La rabia y el dolor que siente son insuperables. La película (cuyo título podría entenderse como "Un metro de entrañas") tiene a su favor el atractivo planteamiento. Sin embargo, da la sensación de que Venville no sabe qué inventar para alargar el desarrollo de la historia: escenas oníricas, recuerdos varios, tanta charleta de los amigos, etc. Además, aunque no hay ninguna explicitud visual, el soez y constante vocabulario de los personajes es de una procacidad desagradable y, al fin, agotadora. En el plano formal hay un soberbio ejercicio de estilo, con un acertado uso de la cámara dentro de una puesta en escena realista, opresiva y violenta, donde la casi totalidad de los planos tienen lugar en una sola habitación. Eso, junto a la intensidad generada y al loable trabajo de los actores, todos ellos de grandísima reputación, con especial mención al protagonista, conforman lo mejor de la película.
4/10
(2010) | 90 min. | Thriller Tráiler
Agnosia: (Del griego agnosia, ignorancia). Trastorno de la facultad de reconocer los objetos. Pérdida de la facultad de que el cerebro reconozca los estímulos que le llegan. Ésta es precisamente la enfermedad neuropsicológica que sufre Joana Prats, hija de un industrial de Barcelona, en el siglo XIX. Un médico está a punto de aplicarle un tratamiento que podría ser beneficioso, consistente en encerrarla durante tres días en una habitación oscura, sin ningún estímulo exterior. Su padre es el dueño de una empresa de óptica que desarrolló una revolucionaria lente, pero se niega a fabricarla, pues le recuerda al infausto día en el que su hija manifestó los efectos de la enfermedad por primera vez. Ni siquiera accede cuando Carles, prometido de Joana, con el que mantiene una relación paternofilial, le aconseja recuperar la lente para salvar a la empresa, en situación delicada. Pero existen personas interesadas en conseguir el secreto de la lente sea como sea... El film supone el segundo largometraje del alicantino Eugenio Mira. Se experaba con cierta expectación, pues su primera cinta, la surrealista The Birthday, con Corey Feldman, apuntaba maneras. El resultado es un tanto decepcionante a pesar de su digna ambientación y de la prometedora imaginación visual de Mira. La idea es original, y el libreto de Antonio Trashorras tiene su interés, sobre todo porque sigue un camino poco transitado por el cine español, ya que se trata de un thriller de época. Pero este guionista ha topado con el mismo problema que con su primer trabajo, El espinazo del diablo, que dio lugar a un film de terror de Guillermo del Toro que empezaba muy bien hasta que Eduardo Noriega daba al traste con la cinta, con una interpretación muy por debajo de la que ofrecían Federico Luppi y Marisa Paredes. Ahora, Trashorras vuelve a ser boicoteado por Eduardo Noriega. El problema no está sólo en él, sino en el conjunto del reparto, que no alcanza el nivel deseable. Bárbara Goenaga (Los cronocrímenes) no está bien dirigida y a veces parece que recita. Y los villanos de la función son como de opereta. El final no está bien resuelto, ni se consigue el romanticismo deseado, ni se entiende muy bien por qué Noriega tarda tanto en enterarse de lo que ha ocurrido. Además, salvo alguna reflexión sobre la importancia de exteriorizar los sentimientos, todo es más ligero de lo que se esperaba.
4/10
(2012) | 102 min. | Acción | Thriller
Thriller al gusto moderno, con un ritmo acelerado. Al borde del abismo supone el debut como realizador de Asger Leth, hasta el momento con experiencia en el terreno documental. Nick Cassidy, ex policía fugado de la prisión en la que cumplía condena por robo, se sube a una cornisa de un hotel neoyorquino, lo que causa un gran revuelo entre los viandantes. Cuando aparece la policía, Cassidy exige la presencia como negociadora de la agente Lydia Spencer, abatida porque en una situación similar no logró disuadir a un hombre que se suicidó. El director ha contado con un actor de tirón, Sam Worthington, encumbrado por Avatar, y con un buen reparto, que incluye a Jamie Bell, Kyra Sedgwick y Elizabeth Banks. Todos demuestran que tienen oficio para sacar adelante a sus personajes, aunque éstos tengan pocos matices, como en el caso de Ed Harris, antagonista de la pieza. También parte de un guión con las suficientes dosis de intriga como para tener pegado al espectador a la pantalla. Incluye una rutinaria crítica a la obsesión de los medios por conseguir audiencia a cualquier precio, y advierte del peligro de la corrupción, aunque en general es premeditadamente ligera. El guión de Al borde del abismo no acaba de resultar muy verosímil, pero al menos cumple su función de hacer pasar el rato.
5/10
(2011) | 112 min. | Romántico | Comedia | Drama
La comedia romántica es un género más difícil de lo que parece, pues son pocos los títulos con personalidad propia, que no caen en la rutina más absoluta. En su tercer trabajo en cine tras la nefasta comedieta Estoy hecho un animal, y la discreta La vecina de al lado, Luke Greenfield no parecía a priori el realizador más indicado para romper la racha mala que sufre el subgénero. Rachel es una abogada de un importante bufete, soltera, que celebra su 30 cumpleaños. Acunden a la celebración todos sus conocidos, entre ellos Darcy, su mejor amiga desde la infancia, a punto de casarse con Dex. Éste fue compañero de la facultad de Rachel, que estaba enamoradísima de él, antes de que se decantara por Darcy. Tras la fiesta, Rachel acaba besando inesperadamente al novio de su amiga, a la que ambos prefieren no contarle la verdad... La cinta adapta al cine la novela "¿Me lo prestas?", de Emilly Giffin, que al parecer fue un gran éxito de ventas. El guión de Jennie Snyder (Las chicas Gilmore) carece por completo de encanto y originalidad, se limita a repetir clichés archiconocidos y predecibles, se excede en ligereza y reitera situaciones, lo que alarga innecesariamente el metraje. No logra compensar estos problemas la plana realización de Greenfeld. El principal escollo de esta cinta es su reparto, encabezado por la insulsa Ginnifer Goodwin, popular por la serie Big Love, que no logra hacer atractivo a su personaje, Rachel, un poco tontorrona y sin personalidad, que se dejó arrebatar al hombre de sus sueños sin ninguna resistencia. Éste lo interpreta un tal Colin Egglesfield, con poco carisma, y que no resulta muy apropiado como rompecorazones. Su amigo del alma es un brutote machista interpretado por un tal Steve Howey bastante inexpresivo. Se salva, aún sin esforzarse demasiado, la siempre encantadora Kate Hudson, y el eficaz John Krasinski (The Office), aunque su personaje permanece muy en la sombra.
4/10
(2012) | 115 min. | Romántico | Fantástico Tráiler
El matrimonio formado por Bella (Kristen Stewart) y Edward Cullen (Robert Pattinson) es feliz con su hija Renesmee, a la que todos los vampiros Cullen adoran y que cuenta además con la protección lobuna de Jacob (Taylor Lutner). Pero el peligro de la destrucción se acerca cuando Alice Cullen advierte que los Vulturis se disponen a eliminarlos a todos. La causa es que piensan que Renesmee es una niña inmortal, algo que está completamente prohibido para ellos y que lleva consigo el aquelarre de los responsables. Se acabó... ¿O no? Quién sabe, porque aunque con Amanecer (Parte 2) se cierra la saga iniciada con Crepúsculo allá por 2008, basada en la tetralogía escrita por Stephenie Meyer, lo cierto es que el desenlace ofrece un final totalmente abierto. Es fácil por eso que alguien se lance a proseguir esta historia de vampiros y hombres lobo, de buenos y malos, de amor y romanticismo exacerbados. Que nadie espere grandes novedades en este colofón. Al hilo del film anterior, también dirigido por Bill Condon, todo el argumento es unívoco, lineal y muy simple, aunque el desarrollo narrativo contenga alguna sorpresa lograda. La familia Cullen está muy preocupada por lo que pueda acontecerles debido a la amenaza de los Vulturis, y planean el encuentro final. El film es así como una larga espera, dimes y diretes, opiniones contrapuestas, silencios y temores, que desembocará en un enfrentamiento en el campo nevado. Para dar un poquito de contenido se introduce un nuevo elemento en la historia, que es el de los diversos poderes que tienen los vampiros. Este hecho ya estaba apuntado en películas anteriores, con las premoniciones de Alice (Ashley Greene), la fuerza mental de Jane (Dakota Fanning), etc., pero aquí se convierte en un aspecto principal que dirimirá el curso de los acontecimientos. Junto a ello se introducen nuevos personajes, aunque más bien sirven para distraer puesto que no aportan absolutamente nada al conjunto. Por lo demás, están presentes todos los elementos por los que han suspirado tantísimos espectadores adolescentes durante años, especialmente el apasionado amor entre Bella y Edward, que ahora cuenta con personificación de ese amor en su hija Renesmee. Tan acaramelado aspecto de la saga ya es conocido en el mundo entero, pero eso no quita que los más adultos suelten la mejor de sus carcajadas en algún momento de extrema ridiculez, como cuando el exhibicionista Taylor Lautner decide enseñarle sus “poderes” al padre de Bella. La preciosa música de Carter Burwell se encarga de rellenar los evocadores huecos entre miradas y desvelos, en los frecuentes encuentros amatorios entre los dos protagonistas o en las tertulias vampíricas de sala de estar, mientras que también se ofrece una vibrante batalla en el que los efectos especiales, todo hay que decirlo, están a la altura. Los actores cumplen, sin que se exija de ellos gran cosa. Si acaso destaca Michael Sheen en su papel de Aro, el rey de los Vulturis.
4/10
(2006) | 139 min. | Acción | Drama Tráiler
Apasionante película de Mel Gibson, situada en la época de decadencia de la civilización maya anterior a la llegada de los españoles al nuevo mundo. La historia que se cuenta es sencilla, y si se quiere, hasta convencional. Un pueblo de indígenas vive en relativa tranquilidad, dedicados a la caza y a las ocupaciones del hogar. Entre bromas a veces crueles, el cariño de la familia, y los relatos del clan alrededor del fuego, a cargo de un venerable anciano, transcurre una existencia primitiva que tiene algo de idílico, y que en su narración se diría deudora de Bailando con lobos de Kevin Costner. Pero todo se va al traste con la llegada de un grupo guerrero, que asola la aldea y captura a un puñado de robustos varones, a los que mantiene vivos con propósitos ignotos. Uno de ellos es Garra de Jaguar, que mantiene su esperanza de huir por el recuerdo de su mujer encinta y su pequeño hijo, ocultos en un profundo hoyo del que debe rescatarles. Gibson es un cineasta poderoso, como demostró en el correcto drama El hombre sin rostro, y sobre todo en Braveheart y La Pasión de Cristo, títulos que acreditan a un maestro del cine, aunque algunos se empeñen en acallarlo, por mezquinas razones ideológicas. Aquí entrega un film de acción trepidante, de asombrosa fuerza visual y ritmo increíble, que aprovecha todas las posibilidades que ofrece una cultura misteriosa, la maya, de la que ignoramos tantas cosas, superando así el reto que no supieron afrontar filmes como Rapa Nui. Gibson asimila bien algunas influencias, las hace suyas, desde Acorralado, hasta las aventuras tintinescas de “El templo del sol”, y sabe crear situaciones límites para las que parece que no hay salida, para resolverlas de modo brillante, incluido el sobrecogedor final. Esta historia, pese a su inusitada violencia, innegable pero entendible por la trama y por las tendencias hiperrealistas dominantes en el cine actual, transmite emociones genuinas bien comprensibles por un público universal. Porque al final, Gibson, con el guión bien documentado históricamente, coescrito junto a Farhad Safinia, está hablando de las cuestiones básicas que interesan a una civilización digna de ese nombre, y que siguen siendo de rabiosa actualidad en nuestro mundo globalizado, con elementos esperanzadores, sí, pero también con otros que hablan de decadencia: familia, el valor de la vida humana, la tentación omnipresente de la corrupción, la manipulación de las masas, el afán de venganza y la obcecación, la inclinación religiosa natural del hombre… Y el miedo, el miedo que nos asalta, ante la posibilidad de dilapidar la herencia de este mundo. El talento de Gibson para contar una historia de interés para un público amplio, y que trata los grandes temas que nos ocupan a todos, es, sencillamente, asombroso. Además, sabe sacar todo su jugo a un reparto de completos desconocidos, estupendos en sus respectivos papeles, y lo que es más difícil, dotarlos de sus peculiaridades, de modo que son reconocibles para el espectador, al que afectan sus pequeños y grandes dramas personales.
10/10
(2010) | 94 min. | Fantástico | Animación
Impecable film de animación producido por Ghibli, el estudio del maestro japonés Hayao Miyazaki. El propio Miyazaki es el autor del guión, basado en una novela de la británica Mary Norton, la autora de La bruja novata. El mismo libro dio lugar a la muy inferior The Borrowers, una cinta de imagen real protagonizada en 1997 por John Goodman. Aquí, la acción se traslada al Tokio contemporáneo. Allí, una familia de seres diminutos de unos 10 centímetros sobrevive bajo el suelo de una enorme mansión campestre. Tienen como costumbre no dejarse ver por los seres humanos en la medida de lo posible, y realizan frecuentes incursiones por la casa, para tomar prestado aquello que necesitan, como terrones de azúcar, de forma que nadie se dé cuenta de que falta nada. La hija, Arrietty, una inteligente adolescente, realiza su primera incursión junto a su padre, pero accidentalmente es vista por un niño humano que acaba de llegar a la casa por su delicada salud. El film supone el brillante debut como realizador de Hiromasa Yonebayashi, que se posiciona como un digno sucesor de Miyazaki, y que hasta el momento ha ejercido como animador en películas suyas como El castillo ambulante y Ponyo en el acantilado. Tanto el guión –en torno a la necesidad de afecto familiar– como las animaciones son de gran calidad pero sobre todo está muy cuidada la descripción de unos personajes tan llenos de humanidad que encandilarán al público. También es digna de mención la sorprendente música de la arpista francesa de música Cécile Corbel, que debuta como compositora en la gran pantalla.
6/10
(2011) | 89 min. | Comedia
Tripp Kennedy consigue llegar a una sucursal bancaria poco antes de la hora de cierre, para realizar una gestión. Ignora que casualmente dos bandas de atracadores han decidido atracar la oficina a la misma hora, por lo que se produce un tiroteo. Kennedy logra poner a salvo a Kaitlin, una cajera, mientras comprueba atónito que ambos grupos de criminales no saben qué harán a continuación. Aunque la premisa podría haber dado juego, fracasa el guión de Jon Lucas y Scott Moore, responsables de Resacón en Las Vegas, su secuela y El cambiazo. No logran ni sacarle humor a la situación, ni desarrollar los personajes, ni evitar estancarse tras los minutos iniciales. Ante esto, poco puede hacer el realizador Rob Minkoff –que paradójicamente ha tenido más éxito por el reestreno casi al mismo tiempo en 3 dimensiones de su película más conocida, El rey león–, que trata infructuosamente de darle ritmo a la historia. En cuanto al reparto, Patrick Dempsey cumple sin resultar memorable, a Ashley Judd le falta papel, y Tim Blake Nelson y Pruitt Taylor Vince resultan exageradísimos como dos criminales de poca monta, que desentonan frente a sus profesionales oponentes.
4/10
(2011) | 91 min. | Thriller | Drama
Joel Schumacher es un solvente artesano, que tras una extensa carrera, a principios de siglo aún suscitaba el interés de los amantes del cine con Tigerland, Veronica Guerin o El fantasma de la ópera (2004). Sin embargo, ha fracasado posteriormente con títulos como El número 23 y Twelve, de poco interés. En plena decadencia ha rodado un thriller con dos estrellas a la baja, Nicole Kidman y Nicolas Cage. Los dos 'Nico' interpretan a Kyle y Sarah Miller, un matrimonio de clase acomodada, con una hija, en cuya lujosa residencia irrumpen unos asaltantes dispuestos a hacer uso de la violencia con tal de llevarse todo lo que pillen. Desde el principio queda claro que esta historia con resonancias a la clásica Horas desesperadas, va a ser excesivamente convencional. Y en efecto todo se queda en una sucesión de giros predecibles en torno a los secretos que se guardan los Miller entre ellos. Schumacher administra las necesarias dosis de tensión y poco más. Los protagonistas cumplen, pero no se esfuerzan demasiado. Quizás se lo ha trabajado algo Cam Gigandet (Crepúsculo) en un papel de delincuente algo más complejo.
4/10
(2010) | 133 min. | Histórico | Drama Tráiler
Siberia, 1940. El polaco Janusz ha sido enviado al gulag, y comparte penosas condiciones de vida con los otros prisioneros. Pesa en su alma que ha sido condenado por la falsa delación –obtenida bajo tortura– de su propia esposa. Una vez allí, sólo piensa en escapar, tarea aparentemente imposible, pues por sus condiciones climáticas extremas, Siberia entera es una prisión. A pesar de ello, aprovechando una ventisca, emprenderá la huida con otros seis hombres, de los que poco a poco iremos conociendo su historia. Película basada libremente en los recuerdos del personaje polaco real Slavomir Rawicz, plasmados en un libro, y cuya veracidad ha sido puesta en duda desde 2006, cuando el interesado ya había fallecido. Más allá de esta polémica para especialistas, tenemos una trama de enorme interés humano, convertida en sólido y rico guión por Peter Weir y Keith R. Clarke, donde cabría subrayar en cualquier caso el interés de “imprimir la leyenda”, si se nos permite citar a John Ford. Impresiona la descripción del carismático líder del grupo, Janusz, guiado por la bondad, pero también la del desesperanzado americano Mr. Smith, el pastelero dibujante, el sacerdote letón, el buscavidas Valka, etc, o la de la misteriosa polaca Irena, a la que encuentran en el camino. La información sobre ellos se dosifica convenientemente, y el conjunto sirve para ofrecer un precioso cuadro sobre la condición humana, sus cualidades y limitaciones, francamente inspirador. Los diálogos están muy bien escritos, y los actores, no más de una decena que tenga alguna importancia, están sobresalientes, tanto los más conocidos –Ed Harris, Jim Sturgess, Colin Farrell, Saoirse Ronan– como los rusos y polacos. Además, en la versión original, el uso de los distintos idiomas, con predominio del inglés, se justifica de modo razonable. Weir es un cineasta que maneja a la perfección las fuerzas de la naturaleza como marco misterioso y vivo donde se desarrollan sus historias, piénsese en Picnic en Hanging Rock, o más recientemente, en Master and Commander. Al otro lado del mundo. Aquí vuelve a dar una lección al respecto, en la rica variedad de elementos naturales bellos pero hostiles: la nieve y las rocas de la montaña, los impresionantes bosques, el hielo y los mosquitos del lago, el viento, la arena y los espejismos del desierto... Gracias a su talento visual y a su sentido narrativo, el cineasta australiano compone planos y pasajes hermosos, y de alto contenido dramático, sirvan de botón de muestra el fugado congelado, el paso del lago, o el hallazgo del agua que calma la sed.
8/10
(2013) | 0 min. | Acción | Drama | Fantástico Tráiler
La adolescente Clary Fray ve cómo su entera existencia en Nueva York se pone patas arriba cuando desaparece su madre Jocelyn y descubre su pertenencia al misterioso y ancestral linaje de los cazadores de sombras, una especie de semiángeles con asombrosos poderes. Será introducida en un submundo donde se juega una tremenda lucha por el dominio, donde es clave cierta copa que poseía Jocelyn. En sus andanzas le ayuda Simon, un humano común enamorado de ella, y Jace, uno de los cazadores de sombres, que también quedará prendado por Clary, aunque hay otro cazador, Alec, que se pone celoso, porque a él le gusta Jace. Adaptación del primero de una serie de best-sellers juveniles de Cassandra Clare, el claro objetivo de Cazadores de sombras: Ciudad de Hueso es revalidar el éxito de la saga Crepúsculo y compañía. Pero a diferencia de los personajes creados por Stephenie Meyer, aquí todo es más aturullado y confuso, con interminables escenas de acción en que no progresa la trama. Hay momentos risibles –se lleva la palma la alusión a las cualidades de la música de J.S. Bach para poner nerviosos a los demonios, mucho más eficaz que el ajo con los vampiros, palabras casi textuales-, y chicos guapillos, con miradas lánguidas y enamoramientos, con los inevitables triángulos, donde aquí se introduce la "novedad" de una atracción homosexual. Más allá del empacho de efectos visuales y de los trucos facilones que quieren atraer al público adolescente que vibró con la no-obra maestra pero sí netamente superior Crepúsculo, falta sentido de la medida en el director holandés Harald Zwart, especialista en títulos para jovencitos algo sosillos (Superagente Cody Banks, The Karate Kid). Difícil destacar a alguien en el reparto, ningún actor sobresale del resto, si acaso llama la atención la presencia de Jared Harris, conocido por Mad Men y más perdido en esta película que un pulpo en un garaje.
3/10
(2010) | 105 min. | Acción | Aventuras Tráiler
Cine de acción y aventuras, ambientado en el belicoso siglo II, que imagina un episodio especialmente sangriento de la campaña que los romanos llevaron a cabo en Inglaterra. Dirige y escribe Neil Marshall, realizador especializado en películas oscuras y violentas, desde que entregara la estupenda y terrorífica The Descent. Aquí imprime un gran ritmo e intensidad a la historia, y el resultado alcanza un nivel más que digno. Islas británicas en tiempos del emperador Adriano. En un fuerte fronterizo, el centurión romano Quintus sobrevive como prisionero a un salvaje ataque por parte de guerreros autóctonos, los sanguinarios pictos. Tras escapar del campamento enemigo, acabará uniéndose a la legendaria IX Legión del general Virilus, que marcha precisamente hacia el norte para aniquilar a los pictos. Cuentan para ello con la ayuda Etain, una experta guerrera y rastreadora de los pictos que trabaja al servicio de Roma. La sombra de Gladiator es alargada. Aparte de que el protagonista dice ser hijo de un gladiador que ganó su libertad en la arena (qué coincidencia, ¿no?), todo el film respira ese mismo aire frío y nublado que Ridley Scott retrató magistralmente en la primera media hora de su ya mítica película. Aquí se cambian las tierras de Germania por Britania, pero en esencia la atmósfera elegida transmite igual dureza en la vida castrense y las costumbres guerreras de la antigua Roma en su afán de conquista contra los pueblos bárbaros. En este sentido hay seguramente un exceso en el tratamiento brutal de la violencia, que llega a ser algo desgradable, cuando la cámara se recrea en primerísimos planos de la lucha cuerpo a cuerpo: descabezamientos, hachazos, miembros cortados, ojos hundidos, etc. Y hay varias enfrentamientos de este tipo, pues el grueso de la trama no es otra cosa que una gran cacería humana. Por otro lado, Marshall opta por no ponerse del lado de nadie. Tanto los romanos como los pictos son mostrados como lo que se supone que era cualquier guerrero de la época: una bestia. Como dice en un momento el protagonista, “lo único que nos diferencia de los animales es el cumplimiento de la palabra dada”. Pero además, el director huye abiertamente del maniqueísmo colocando verdaderos actos de villanía en el bando romano y forzando hacia el final cierta tendencia fatalista. Pero hay también, por supuesto, momentos para la épica (con notoria presencia para la efectiva banda sonora de Ilan Eshkeri), para la valentía y el arrojo, el honor y la dignidad, la duda y el romance, etc., aunque sean más o menos rebuscados. El protagonista, Michael Fassbender (Malditos bastardos), hace un correcto trabajo aunque adolece de falta de expresividad, rasgo interpretativo que le sobra a Dominic West (The Wire (Bajo escucha)), que está formidable como el general Virilus y que quizá debería haber sido cabeza de cartel.
6/10
(2011) | 98 min. | Ciencia ficción | Thriller Tráiler
Segundo trabajo del realizador hasta ahora especializado en ciencia ficción Duncan Jones, que dejó un buen sabor de boca a los aficionados con Moon. En esta ocasión se nota que tiene un poco más de presupuesto, lo que le ha permitido contar con un renombrado protagonista, Jake Gyllenhaal, y secundarios de cierto peso. De nuevo, Jones propone una pequeña historia de ciencia ficción que recuerda a los viejos episodios de Twilight Zone. Colter Stevens (Gyllenhaal), un piloto estadounidense que combate en la guerra de Afganistán, despierta inesperadamente en un tren de cercanías al que no sabe cómo ha llegado. Descubre que va acompañado por una mujer que le llama por otro nombre y que tiene documentación de otra persona. De repente, una explosión destruye el tren, pero Stevens no muere, sino que recupera la consciencia en una unidad de aislamiento de alta tecnología. Una militar y un científico le explican que le devolverán a la escena del atentado, 8 minutos antes de la explosión, y que en ese tiempo debe cumplir una importante misión: averiguar la identidad del terrorista que ha colocado la bomba. Código fuente viene a recordar a Atrapado en el tiempo, pero en clave de thriller. Duncan Jones le saca mucho jugo a la idea central y añade un elemento romántico que recuerda en cierta medida a Destino oculto, otra cinta de ciencia ficción que se ha gestado más o menos al mismo tiempo, donde también la historia de amor iba cobrando importancia conforme transcurría el metraje. Como pasaba en su ópera prima, cae bien su falta de pretensiones y que en lugar de recurrir a la típica sobredosis de efectos especiales –el principal mal que aqueja al género en los últimos años–, los utilice únicamente como apoyo de la historia.
6/10
(2011) | 108 min. | Acción
Colombia. Cuando es una niña de nueve años, Cataleya es testigo del asesinato de sus padres a manos de un narcotraficante. Conseguirá llegar a Estados Unidos, donde con los años se convertirá con la ayuda de su tío en una experta asesina. Desde entonces, los asesinos de sus padres serán su objetivo. El productor Luc Besson (especializado en productos de trepidación absoluta, como Transporter, Venganza o Desde París con amor) se hace cargo también de la creación y el guión de este movidito film llamado a convertir a la actriz Zoe Saldana en una estrella de acción. Si hasta el momento se había dejado ver con relativa discreción en Star Trek, Ladrones o metamorfoseada en criatura azul en Avatar, ahora se convierte en omnipresente protagonista de un film apabullante con un personaje que se diría primo hermano de los interpretados a menudo por Jason Statham: una especie de Nikita moderna, asesina implacable, letal, todo furia, determinación, inteligencia y exactitud a la hora de dejar cadáveres a su paso. Por supuesto, el director Olivier Megaton (que ya se asoció con Besson en Transporter 3) realza el lado más sexy de la actriz, enfundándola en ropa muy ligerita o vestidos ajustadísimos y sacando partido a su flexibilidad como si se tratara de una contorsionista. Ni que decir tiene que la película resulta hiperprevisible en su fantasioso planteamiento y aunque no intenta descubrir la pólvora (aunque hace mucho uso de ella), resulta entretenida pues se trata sencillamente de una historia de venganza contra los "malos", con mucha acción, con momentos de total inverosimilitud (como el asesinato en la comisaría) o peleas cuerpo a cuerpo donde la velocidad y el montaje de las imágenes llegan al paroxismo en un intento de hacer creíble la escena. En este sentido, la secuencia más lograda acaba siendo la huida de la niña en los inicios del film, cuando se enfrenta por primera vez cara a cara con el malote de la película, que no es otro que el español Jordi Mollà.
5/10
(2011) | 112 min. | Aventuras
Creado en 1932 por el escritor Robert E. Howard, Conan el bárbaro, es un personaje emblemático del subgénero de espada y brujería. Alcanzó la popularidad, sobre todo por las adaptaciones al cómic, de Marvel y muy posteriormente Dark Horse. En 1982, John Milius fue el responsable de una notable versión cinematográfica que lanzó a la fama al entonces desconocido Arnold Schwarzenegger, que tenía un aspecto físico idóneo para interpretar al personaje. Richard Fleischer dirigió en 1984 Conan, el destructor, una desmejorada secuela. La madre de Conan da a luz en plena batalla cuando está herida de muerte. El chico crecerá junto a su padre en un pueblecito cimmerio cuyos habitantes ocultan un fragmento de una antigua corona que posee grandes poderes. En busca de este objeto acude al lugar un codicioso individuo acompañado de su hija bruja y de un ejército que aniquila a la población, incluido el padre de Conan. Éste se convertirá años después en un musculoso guerrero, que arriesga su vida para liberar esclavos y otras causas justas. Encontrará el rastro del hombre que masacró a su pueblo, tras reencontrarse ocasionalmente con uno de sus secuaces. La película recupera el esquema del film de Milius, también en torno a la venganza, aunque la trama es completamente diferente. Pero no resiste ni de lejos la comparación, ya que su predecesora tenía un tono épico que no logra en ningún momento el anodino experto en remakes Marcus Nispel (Viernes 13, El guía del desfiladero). Es posible que los menos exigentes y los incondicionales del personaje se conformen con la sucesión de coreografías aceptables, y efectos especiales logrados, a ritmo ‘videoclipero’, pero el film tiene un guión predecible y poco trabajado, y todo resulta excesivamente insulso, ya visto en otras películas, como una batalla contra monstruos de arena que recuerda a Spider-Man 3. Tampoco resultan convincentes las interpretaciones, especialmente por parte de Jason Momoa, que se limita a poner gestos de bruto. Puesto que no logra hacer olvidar a Schwarzenegger, produce la sensación de estar viendo un Tarzán sin Johnny Weissmuller. Si a principios de los 80 chocaba la crudeza de la cinta de Milius, el realizador se limitaba a no ocultar los aspectos más sórdidos, ni el erotismo de ciertas secuencias, pero nada resultaba forzado ni se alargaba en exceso. Llama la atención que esta nueva versión se regodee en excesos violentos, con detalles propios del cine gore, lo que le quita realismo. También parece que el film se detiene para recrearse en la exhibición de la anatomía femenina, y en una alargada y morbosa secuencia de sexo.
4/10
(2012) | 94 min. | Acción | Thriller
En Con Air (Convictos en el aire), Nicolas Cage interpretaba a un presidiario al que le acababan de conceder la condicional y que estaba deseoso de reunirse con su hija. Ahora, el actor vuelve a ponerse a las órdenes del director de aquel film, Simon West, en Contrarreloj, otro thriller en el que interpreta a un personaje muy similar. En esta ocasión, Cage encarna a Will Montgomery, un ladrón al que también le han dado la condicional, y que sólo aspira a volver a reencontrarse con su hija, la jovencísima Alison, de la que se ha distanciado. Pero durante la celebración del Mardi Gras de Nueva Orleáns, Alison cae en las garras de Vincent, antiguo cómplice de Montgomery, que está convencido de que éste se guardó el botín del golpe por el que fue a parar a prisión, y que exige que se lo entregue a cambio de la chica. Oculta a la joven en el maletero insonorizado de un taxi. Simon West (que ha dirigido esta cinta casi a la vez que Los mercenarios 2) tiene en sus manos un presupuesto más que ajustado que no permite grandes alardes, y un guión de David Guggenheim (El invitado) excesivamente efectista, ligero, y con más agujeros que un queso de gruyere. Así las cosas, y aunque dirige con cierto ritmo, se muestra incapaz de dar interés al relato. Y aunque Nicolas Cage no realiza ya grandes esfuerzos interpretativos desde hace algún tiempo, al menos tiene a su alrededor algún secundario eficaz como Danny Huston (como agente del FBI), Josh Lucas (el psicótico secuestrador) y Malin Akerman (una antigua cómplice del protagonista).
4/10
(2010) | 105 min. | Terror | Thriller Tráiler
Con frecuencia Hollywood tiende a “americanizar” historias que anteriormente ya han sido llevadas al cine en sus países de origen. Lo extranjero no se vende bien allí, por lo que no importa demasiado que la calidad del film original sea alta; el problema debe de ser que los subtítulos no atraen al público estadonidense o simplemente es que necesitan mirarse el ombligo. Algo así ocurrió por ejemplo con Infiltrados, remake del excelente film hongkonés Juego sucio (2002); Sin reservas, idem de la película danesa Deliciosa Martha o el Funny Games, de Haneke, rodado anteriormente por él en 1997. El caso que nos ocupa supone el regreso a las pantallas de la mítica productora Hammer y responde igualmente a un remake, el de la película sueca Déjame entrar, adaptación de una exitosa novela de John Ajvide Lindqvist. Owen es un niño de doce años cuyos padres están en proceso de divorcio. Owen es solitario y retraído, que sufre además el continuo acoso escolar de sus compañeros de escuela. Una noche conoce a Abby, una niña que se ha mudado con su padre al piso contiguo de su bloque de pisos. Entre ambos va surgiendo poco a poco la amistad, algo parecido a un amor incipiente. Pero Owen no sabe que Abby es en realidad un vampiro. El film es prácticamente un calco de su homónimo sueco. Hay algunas breves diferencias, como el cambio de nombres, la acentuación en la soledad y carencia de afecto de Owen (plasmada en su faceta de 'voyeur'), la sutil puya a la vida religiosa de la madre o ciertas imágenes desagradables algo más explícitas. Dirige la mano diestra de Matt Reeves, responsable de Monstruoso, y se nota que sabe crear tensión y lograr la atmósfera desasosegante que requiere la historia, con la dosis justa de violencia. Eso sí, el tipo copia tal cual la puesta en escena original, por lo que tampoco se ha estrujado demasiado el cerebro. Quizá donde más enteros gane la pelicula es en el apartado interpretativo: los niños Kodi Smit-McPhee y Chloe Moretz están especialmente expresivos y compenetrados, mientras que los adultos Richard Jenkins y Elias Koteas convencen con gran profesionalidad.
6/10
(2010) | 92 min. | Acción | Thriller Tráiler
El francés Pierre Morel se consolida como ‘longa manus’ del productor Luc Besson, tras haber dirigido bajo su tutela Distrito 13 y Venganza. Aquí vuelve a servir una película de acción europea que no tiene nada que envidiar a las que provienen del otro lado del océano, si bien es cierto que abusa de un efectismo que no tiene nada de europeo. En cuanto al argumento, la trama de espionaje estilo James Bond con la que juega el título –recordando la película de Sean Connery de 1963–, es en Desde París con amor convenientemente actualizada por una amenaza terrorista. Reece trabaja en la embajada de Estados Unidos en Francia. Es ayudante personal del embajador, al tiempo que lleva a cabo pequeñas actuaciones secretas, encaminadas a convertirse en hombre de acción. Ahora su objetivo puede hacerse realidad, cuando una operación de grandes proporciones de pone en marcha. Para ello, Reece deberá acompañar a un tal Wax, un experto agente secreto llegado desde Estados Unidos. La convivencia entre los dos no será fácil, pues los métodos de Wax son todo menos ortodoxos, y es violento y osado como nadie. Pero es eficiente al máximo. Como en Venganza, Morel sitúa la acción en París. Y como se vio en ese film, el tipo sabe cómo planificar las escenas de acción y desde luego rueda con ritmo trepidante todo tipo de escenas, desde tiroteos, explosiones y luchas cuerpo a cuerpo hasta persecuciones automovilísiticas o a la carrera. Eso es lo mejor de esta película: el ritmo y la pericia técnica. Sin embargo, en Desde París con amor se echa en falta más seriedad, pues el tópico del agente secreto transmutado poco menos que en superhéroe –además de chulo, prepotente y un poco insoportable– es escasamente creíble. Además, Morel nos enchufa adrenalina demasiado pronto y olvida la historia, que se revela finalmente muy esquemática, con un guión que hace aguas, se atolondra y obvia elementos demasiado importantes (no se explica, por ejemplo, por qué los buenos van siempre un paso por delante...). En cuanto al reparto, Travolta maneja su acelerado personaje de Wax a la perfección, pero Jonathan Rhys Meyers está un poquito perdido como el inexpeto Reece, apenas transmite empatía y confirma un claro fallo de casting.
4/10
(2005) | 127 min. | Acción
Aturullado film de acción, con planos brevísimos, cámara con Parkinson y alto nivel de ruido. Prueba de que la carrera de Tony Scott (Marea roja, Spy Game) sigue en peligroso declive. Se cuenta el caso real de Domino Harvey, quien, deseosa de llevar una vida ‘entretenida’, se unió a un equipo de cazarrecompensas que detenía a delincuentes por razones pecuniarias.
4/10
(2010) | 89 min. | Comedia Tráiler
Estrenada en 1918 en el Teatro de la Comedia de Madrid, “La venganza de Don Mendo”, del ingenioso Don Pedro Muñoz Seca, es una de las cuatro obras más representadas en España, junto con “Don Juan Tenorio”, “La vida es sueño” y “Fuenteovejuna”. Sus ingeniosas frases y juegos de palabras no sólo han hecho reír a varias generaciones, sino que continúan funcionando como el primer día. Resulta bastante arriesgado tomarla como “leitmotiv” de una comedia, porque pueden surgir comparaciones odiosas. Sin embargo, no le preocupa al veterano director José Luis García Sánchez el reto de usar la obra como tema central. Su película, Don Mendo Rock ¿La venganza?, narra los esfuerzos de los vecinos de un pueblo de Andalucía para grabar una versión televisiva del famoso texto, en clave de musical. Participan numerosos lugareños, como Lola, la mujer de un teniente de la Guardia Civil que se propone a toda costa interpretar a Magdalena, la protagonista de la obra, a pesar de que está embarazada. José Luis García Sánchez representa el cine español más caduco, ése que se critica por estar más pendiente de recibir subvenciones que de llevar gente a los cines. Su nuevo trabajo se sitúa en la línea de algunas de sus comedias corales, como La marcha verde o La corte de Faraón, que tratan de rescatar el espíritu del Luis García Berlanga de La vaquilla, realizador con el que comparte uno de los nombres de pila y uno de los apellidos, pero no el talento cinematográfico. Antes, García Sánchez contaba con el guionista habitual del maestro, Rafael Azcona, pero tras su muerte se ha tenido que apañar sin él. Explica García Sánchez en las entrevistas que el productor José Frade le reclutó para rodar una adaptación tal cuál de la obra, y que él aceptó a condición de que fuera un musical. Para ello contrató al músico Quico Veneno, que ha compuesto canciones a partir de los versos de Muñoz Seca. El título del film hace presagiar una adaptación en clave de musical roquero... Pero finalmente apenas le saca partido a la música en algún número intercalado con calzador, y brevemente en la representación final. El resto de la película José Luis García Sánchez la ha rellenado con una acumulación de personajes histéricos y alocados, en situaciones absurdas, y con diálogos vergonzosos que hacen gala de un humor chabacano de vergüenza ajena. Posiblemente se explica que el realizador haya podido contar como estrella con la hoy en día solicitadísima a nivel internacional Paz Vega para este despropósito, porque ha aprovechado que ésta estaba embarazada en la vida real, y resultaba difícil que esos meses la contrataran para otra película. Aquí, resulta totalmente irrelevante que su personaje esté embarazado o no, lo que da una idea de la cutrez de la película.
1/10

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