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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Surtsey Films

(2017) | 89 min. | Comedia Tráiler

Aurore Tabort está separada, acaba de perder su empleo y recibe la noticia de que va a ser abuela. A sus 50 años su vida parece estar estancada, pero cuando se encuentra por casualidad con un antiguo amor de su juventud, se produce un cambio en Aurore, y se niega a admitir que esa podría ser la ocasión perfecta para empezar una nueva vida. ¿Y si nunca fuera tarde para embarcarse en una nueva aventura?

(2018) | 125 min. | Drama Tráiler
Christian, joven tímido y poco comunicativo, consigue trabajo en un supermercado del extrarradio de una ciudad alemana. Allí entra en periodo de prueba, como aprendiz de Bruno, hombre de buen corazón que le enseña las labores del oficio con dedicación y paciencia. Entre las compañeras, Christian se fijará pronto en Marion, "la chica de los dulces", por la que se sentirá atraído. Drama alemán escrito y dirigido con esmero por Thomas Stuber (Herbert), que ofrece una historia sin embargo pesarosa, en donde parece que la existencia se les ha caído encima a los personajes, una carga con la que a duras penas pueden lidiar. Hay buenos corazones en todos ellos, especialmente en los que más se dedica atención –Christian, Marion, Bruno–, pero en sus mundos hay una camaradería que aporta casi únicamente el consuelo de sentirse acompañados en un día a día con poco sentido, sin un horizonte ni perspectiva vital que les permita respirar con esperanza. Puede verse así A la vuelta de la esquina como una visión crítica de la sociedad posmoderna, nostálgica de épocas pasadas, cuando aún existía la RDA. Stuber elige una puesta en escena realista, servida con monotonía, en donde las imágenes se repiten, lentas y rutinarias, los pasillos del supermercado son el hábitat sin sol que lo invade todo, laberintos semidesérticos, metáfora de las vidas apagadas y solitarias de los trabajadores, para quienes su utilidad parece no ir más allá de manejar un elevador o colocar los productos en el sitio adecuado. El resultado interesa porque rezuma autenticidad y ternura, pero también ofrece pocos estímulos, una sensación general incrementada por la parquedad de los diálogos y el extremo laconismo del protagonista, magníficamente interpretado por Franz Rogowski (En tránsito).
5/10
(2018) | 95 min. | Thriller Tráiler
Singapur. El agente de policía Lok acude a una empresa de construcción que se dedica a fabricar tierra firme, terreno ganado al mar. Allí pregunta por Wang, un obrero que ha desaparecido misteriosamente. Sus pesquisas le llevarán a un cibercafé que era frecuentado por el desaparecido en sus interminables noches de insomnio. Lok contactará entonces con la joven encargada, Mindy. El singapurense Yeo Siew Hua escribe y dirige esta historia desconcertante y enigmática que más allá de tocar temas como la inmigración de los países del sureste asiático, el trabajo ilegal o las dificultades para conseguir un empleo digno para sus familias por parte de trabajadores de países satélites, habla en realidad de mundos desdoblados, identidades misteriosas, existencias soñadas e incluso de la penetración del mundo virtual en el imaginario. Yeo Siew Hua comienza su relato con lo que parece ser una investigación policial rutinaria, pesquisas, preguntas a los compañeros por el desaparecido..., pero poco a poco el espectador se da cuenta de que no hay nada que investigar o, si lo hay, los motivos se pierden en medio de una narración críptica y confusa, que mezcla acciones paralelas de las andanzas de Lok y Wang, dos identidades que parecen mezclarse entre sí. No es fácil entrar en el universo del film, una especie de parábola que hace un juego entre lo que es y lo que se crea, entre los hombres y la tierra ganada al mar, y si es posible interesarse es gracias a las imágenes envolventes, casi siempre nocturnas, neones perpetuos, reflejos, bien fotografiadas por Hideho Urata. Pero la narración cansa por momentos, por su morosidad y por lo que parece ser un montaje con muchas imágenes arbitrarias que, por otra parte, casan con la naturaleza poco concluyente del conjunto. Land Imagined ganó el premio a la mejor película en el Festival de Locarno.
4/10
(2014) | 96 min. | Romántico | Drama Tráiler
Primer largometraje escrito y dirigido por el brasileño Daniel Ribeiro, que se basa en su propio corto, rodado cuatro años antes, en el que ya estaban los mismos actores. Obtuvo el premio de la crítica (FIPRESCI) en el Festival de Berlín, donde también logró el Premio Teddy, que se concede a la mejor película de temática homosexual. En A primera vista, Leo, joven ciego que estudia en el instituto, se siente atraído por Gabriel, un nuevo compañero, lo que pone en peligro su estrecha relación con Giovana, hasta entonces su amiga inseparable. El realizador demuestra sensibilidad y sutileza en la puesta en escena, por ejemplo en secuencias como los paseos nocturnos en bicicleta. Cuida la introducción de temas musicales como un corte de Belle & Sebastian muy integrado en la trama, y se luce en la dirección de actores, pues resultan convincentes sus tres protagonistas, los poco experimentados Tess Amorim (Giovana), Fabio Audi (Gabriel) y sobre todo Ghilherme Lobo (un Leo tan excelente que el espectador que desconozca el dato se preguntará si es invidente en la realidad). Además, su retrato de la vida cotidiana de jóvenes actuales y de su entorno, despierta el interés, y consigue frescura, y se agradece el optimismo respecto a la capacidad humana para hacer frente a la discapacidad. Pero a su historia de iniciación homosexual le falta calado, repasa todos los tópicos posibles sobre esta temática, y acaba resultando edulcorada con sus dudas, idas y venidas. El título en español puede provocar confusión con el de la cinta protagonizada en 1999 por Val Kilmer y Mira Sorvino.
4/10
(2017) | 115 min. | Romántico | Drama Tráiler
Teo, solterón en la cuarentena, trabaja como exitoso publicista. Aunque tiene novia, esquiva cualquier compromiso al tiempo que mantiene encuentros íntimos con otras mujeres. Pero ese modo de vida empieza a cambiar cuando conoce a una atractiva osteópata ciega, mujer fuerte y dulce a la vez, divertida e inteligente. Poco a poco ambos irán intimando. Comedia dramática de sesgo romántico dirigida por el milanés Silvio Soldini, en cuya amplia filmografía destacan títulos como Pan y tulipanes o El comandante y la cigüeña. El guión coescrito por Soldini junto con su colaboradora habitual Doriana Leondeff, a quienes se ha sumado Davide Lantieri, presenta una historia a priori de interés, con dos personajes atractivos: el seductor vividor que salta de cama en cama y una ciega que mantiene un gran equilibrio emocional y asume su vida con enorme fortaleza, algo que ella procura inculcar en otras personas de su condición. Las situaciones generadas entre ambos están bien narradas y el acercamiento es creíble, así como la crisis que inevitablemente se producirá entre ellos. Porque la química no es suficiente. Soldini muestra en Acuarela cómo tarde o temprano hay que asumir la responsabilidad de los propios actos. Y ese proceso de maduración puede suponer asumir los traumas familiares, decidirse por amar y romper encastillamientos egoístas para ser capaces de darse a sí mismos, único modo de crecer emocionalmente o, en otros casos, asumir la propia condición para superar las limitaciones de la propia realidad. Entre las interpretaciones destaca sin duda la de Valeria Golino (Caos calmo), que hace muy convincente su papel de invidente.
5/10
(2012) | 96 min. | Drama

Nimer, un estudiante palestino, sueña con una vida mejor en el extranjero. Una noche en un bar conoce a Roy, un abogado israelí, y ambos se enamoran. Nimer se tiene que enfrentar a la dura realidad de una sociedad palestina que se niega a aceptar su identidad sexual y una sociedad israelí que lo rechaza por su nacionalidad.

(2017) | 85 min. | Bélico | Drama Tráiler
La casa de Oum Yazan, madre de tres hijos pequeños, se ha convertido en refugio en medio de la guerra. Allí viven también su suegro, un noviete de su hija, una sirvienta y un matrimonio de vecinos con un bebé, a los que Yazan ha acogido. La crítica situación se agravará cuando a primera hora de la mañana, el joven vecino es tiroteado en el patio al salir de la casa. Una visión realista de los sufrimientos y angustias de la población civil en la reciente guerra de Siria. El director y guionista belga Philippe Van Leeuw retrata un día cualquiera de una familia de clase media que sobrevive a duras penas en su piso de una innombrada ciudad. Encerrados, sin poder salir a causa de los francotiradores, a merced de los bombardeos, sin agua corriente ni apenas víveres, viven además con la constante amenaza de los criminales y asesinos que merodean para rapiñar por casas abandonadas. El director refuerza la sensación de reclusión al no mostrar nada del exterior, tan sólo lo que se observa desde las ventanas. La cámara se mueve con naturalidad de una persona a otra, por los diversos cuartos, la cocina, el baño. Alma mater acentúa además el papel de la mujer en la familia, su fortaleza en los momentos más críticos. Son valientes, pero también están más expuestas y son más vulnerables. Su capacidad de aguante es enorme. Así muestra Van Leeuw a sus personajes principales, especialmente a Halima y a Yazan. Esta última es quien determina lo que se ha de hacer, el cómo y el cuándo. Ella es señora de su casa y nadie, ni siquiera la guerra, parecen obligarla a abandonarla. El papel es perfecto para una actriz de la talla de Hiam Abbass (Los limoneros), mientras que Diamand Boud Abboud (El insulto) está asimismo sobresaliente en su doloroso papel de Halima.
6/10
(2015) | 123 min. | Drama Tráiler
Aunque tiene un carrera amplia a sus espaldas, el realizador croata Dalibor Matanic apenas había logrado repercusión internacional, salvo porque Tulum participó en una sección paralela en la edición de 2009 del Festival de Cannes. En el mismo certamen ha logrado el Premio del Jurado de Un Certain Regard, de 2015, con Bajo el sol. Se compone de tres historias románticas, también escritas por él, que están protagonizadas por un croata y una serbia, a lo largo de tres décadas, marcadas por el conflicto que enfrentó a las dos etnias. En 1991, antes del estallido de la violencia de los Balcanes, Jerena está a punto de huir con Iván, para dejar atrás la creciente tensión, que presagia la guerra. En 2001, recién inaugurada la paz, Natasa siente prejuicios hacia Ante, el joven que realiza unos arreglos en la casa rural en la que está alojada, entre los escombros. Por último, en 2011, momento en que las heridas aún no se han cerrado del todo, Luka se reencuentra con Marisa, a la que conoció en el pasado, cuando acude a una fiesta en un pueblecito. A pesar de alguna caída de ritmo, tiene a su favor su potencia narrativa, así como las cuidadas interpretaciones de Tihana Lazovic y Goran Markovic, que encarnan con convicción a los protagonistas de todos los segmentos. El cineasta elude las secuencias bélicas, para centrarse en las consecuencias humanas, con abundancia de símbolos como el agua, donde los personajes buscan la paz, la música como elemento de unión… No oculta la dureza de la situación, ni las dificultades de aceptar a alguien del bando contrario, tras los episodios sangrientos, y pone de manifiesto que los enfrentamientos no duran sólo el tiempo en que están presentes en los medios, la realidad es más compleja, todo tarda mucho en superarse. Pero arroja una mirada esperanzadora, es posible que poco a poco se pueda dejar atrás el pasado.
6/10
(2014) | 106 min. | Thriller | Drama Tráiler
Los trozos de un cadáver aparecen diseminados en varias fábricas de carbón. El caso es asignado al detective Zhang Zili, quien junto a su compañero dará con los principales sospechosos. Sin embargo, en el proceso de la detención varias personas mueren y el propio Zhang resulta herido. Cinco años después Zhang ha abandonado la policía y ahora trabaja como guarda de seguridad. Una noche encuentra por casualidad a su antiguo colega, y así se entera de que han aparecido nuevos cadáveres que pueden estar relacionados con el caso que le hizo dejar la policía. Yinan Diao es conocido sobre todo por su guión de La ducha, comedia que fue muy bien recibida en occidente. Más tarde probó suerte en la dirección, faceta en la que ha conseguido varios galardones. Black Coal –su tercer film tras las cámaras y Oso de Oro en el Festival de Berlín 2014– es una muestra de cine policiaco moderno, desapegado de cualquier romanticismo. El prólogo, en donde se narra la aparición del cadáver mutilado, atrapa como debe ser, al tiempo que presenta al policía protagonista como un hombre normal, sin especiales talentos y afectivamente abandonado, a años luz del héroe convencional, aunque posea la tozudez típica de los grandes detectives. Diao apoya su historia en una magnífica ambientación hiperrealista, tanto que puede resultar un tanto opresiva la falta de luz –la mayor parte del metraje tiene lugar bajo un clima nevoso, frío, extremo–, con total ausencia de efectismos y unos personajes lacónicos, pobres diablos que tienen poco que decir. Sin embargo, pese a la indudable fuerza de lo narrado, Diao no ha sabido contar su historia satisfactoriamente. El montaje es abrupto, poco claro, y se incluyen escenas que no aportan nada a la trama (muchos minutos finales son absolutamente prescindibles). Da la sensación de que se ha rodado demasiado material y luego no se ha logrado ensamblar de la mejor manera. Esto hace que por momentos la narración se haga algo pesada, aburrida, lánguida. Si logra el aprobado es gracias al dibujo de los personajes principales, tan reales como la vida misma, un hombre y una mujer entre los que tiene lugar una complicidad muy verosímil, que finalmente será la clave del misterio. Hay que agradecer por eso el trabajo de Liao Fan (el poli) y Gwei Lun Mei (la chica).
5/10
(2013) | 113 min. | Thriller | Drama
Tres hombres que se esconden bajo tierra en un bosque, huyen de un grupo que trata de darles caza. Uno de ellos, Camiel, con aspecto de mendigo, se refugia en la casa que tiene en el campo la supuesta familia perfecta, un matrimonio –Marina y Richard– con tres niños angelicales y una niñera. El esposo le apalea, pero ella, sin que el otro lo sepa, le esconde en la casita de verano, y desarrolla una especie de obsesión compulsiva por él, desea ayudarle a toda costa, y hasta se siente atraida. Cinta malsana, especie de parábola subversiva donde un mesías luciferino y sus secuaces vendrían a "redimir" o algo así, poniendo "patas arriba" su mundo, a una familia burguesa teóricamente feliz, ya que lo tiene todo, pero que en el fondo son unos egoístas racistas de campeonato, completamente insatisfechos con sus vidas, sólo los niños conservan la inocencia. El holandes Alex Van Warmerdam entrega una película conscientemente incómoda, que desea provocar al espectador, al estilo de las que filma el griego Giorgos Lanthimos, piénsese en Canino. Adónde quiere ir a parar, ésa es la pregunta del millón, pues más allá de ejercicio de "epatar" al personal, con pasajes de surrealismo delirante y personajes lacónicos, más crímenes cometidos incluso con la mano de una niña, la película resulta bastante hueca.
4/10
(2017) | 100 min. | Histórico | Drama Tráiler
Europa, 1721. Las guerras entre Francia y España están diezmando ambos países. Urge una tregua, un periodo de paz. Concertar matrimonios adecuados entre ambos reinos consolidaría la estabilidad entre las dos mayores potencias europeas. Así se acuerda que la niña princesa María Victoria, hija del rey de España, Felipe V, sea dada en matrimonio al jovencísimo rey de Francia, Luis XV. Al mismo tiempo, Luisa Elisabeth de Orleans, hija del regente de Francia, es dada en matrimonio al heredero de la corona española, el príncipe Luis. Sin embargo, ambos enlaces serán complicados. Buen ejemplo de película histórica, que recrea un controvertido y crítico episodio que tuvo lugar en las cortes francesas y españolas a comienzos del siglo XVIII. El director francés Marc Dugain, cuya mayor contribución cinematográfica hasta el momento es quizá el guión de El pabellón de los oficiales, adapta la novela de Chantal Thomas para entregar un trabajo delicado, de corte académico y equilibrado, donde se ha cuidado especialmente la puesta en escena, ceremoniosa y realista, que transmite muy a las claras los aburrimientos y tiranteces de la vida palaciega. La magnífica y clásica partitura de Eric Chevallier y la fotografía de Gilles Porte realzan el conjunto. Dugain transmite bien la obsesión de las monarquías por perpetuarse, aun a costa de infelicidades y fracasos. Y hace un eficaz retrato de los personajes, en donde sale quizá peor parado un atormentado rey de España (un Lambert Wilson un tanto histriónico) a favor del un joven y reflexivo monarca francés (magnífico Igor Van Dessel). Se muestran asimismo mezquindades típicas de la corte e inmoralidades por igual, aunque siempre sin salirse de cierto estilo formal. Por otra parte, aunque se narra una época convulsa de la historia europea, y así se apunta en el film, el director centra su historia únicamente en lo que sucede en ambas cortes y únicamente en lo que se refiere a los matrimonios concertados, con un montaje paralelo eficaz y sencillo, obviando cualquier hecho exterior. Esto junto a las dos horas de metraje quizá aporta cierta asfixia y monotonía al conjunto, lo cual puede ser también en cierto modo lo que se pretendía. Destaca por lo demás el trabajo de Anamaria Vartolomei como Luisa Elisabeth y de la jovencita Juliane Lepoureau en el de la princesa-niña María Victoria.
6/10
(2013) | 115 min. | Animación Tráiler
Revisión de las peripecias del personaje creado por Leiji Matsumoto, que en 1978 dio lugar a una exitosa serie japonesa de dibujos animados. Esta vez las aventuras del Capitán Harlock están contadas mediante animación digital. 2977. Después de siglos exiliados en otros planetas, los humanos experimentan todos a la vez el deseo de regresar a la Tierra. Como son tantos que no caben, estalló una guerra, tras la cual la corrupta Coalición Gaia controla quién puede volver o no, con la oposición del rebelde pirata Capitán Harlock, que combate sus desmanes desde su astronave. El joven Logan consigue que le recluten a bordo, pero en realidad oculta un plan que ha compuesto con su hermano Ezra para eliminar a Harlock. Shinji Aramaki (Appleseed), uno de los numerosos aspirantes a quedarse con el trono de Hayao Miyazaki ahora que se va a jubilar, demuestra que no ha entendido ni mucho menos la esencia del creador de Mi vecino Totoro, que cuida tanto la parte técnica como los personajes y las historias que cuenta. Aquí no hay nada de eso. Capitán Harlock apabulla visualmente, con una animación tridimensional fotorrealista, que presenta personajes y fondos no muy originales, pero sí cuidados al detalle. El realizador parece haber dispuesto de un holgado presupuesto y de numeroso personal, que se ha esmerado para ofrecer impresionantes escenarios, y unos personajes fotorrealistas, que a ratos parecerían de carne y hueso de no ser porque el movimiento no acaba de resultar convincente. Por desgracia, resulta ser una demostración de fuerza completamente vacía, que parece enseñar al público la potencia de la animación japonesa, pero que no tiene nada que contar. El guión parece sacado de un videojuego, y no sólo se pierde entre datos futuristas pseudohistóricos, sino que resulta incapaz de desarrollar auténticos conflictos humanos. Todo parece caótico y mal contado, con algún personaje del que no se llega a saber siquiera de qué bando está, y algunos diálogos tecnológicos para “nerds” aburren soberanamente. Se salva algún detalle nostálgico, como el timón de navío convencional de la astronave del Capitán Harlock.
4/10
(2014) | 70 min. | Drama
Una zona rural y montañosa, apenas accesible, de Argentina. Allí vive Lila, una niña de 12 años, con su madre soltera. Muy espabilada para su edad, desea conocer a su padre, pero su mamá no está muy a favor. De modo que gran determinación, y conducida por un par de pistas, decide viajar al pueblo donde podría estar su progenitor, en vez de ir a la escuela. Su maestra da con ella, y tras darle vueltas, decide ayudar a su pupilar en su importante aventura. Una película de sencillez extrema, muy sobria, humana y bien contada, donde el austero paisaje es también primordial. Matías Lucchesi se las arregla para describir con pocas palabras la búsqueda en que consiste el film, una clase práctica, por así decir, de ciencias naturales, pues qué puede haber de más natural que querer conocer a tu padre. Hay en la cinta espacio para el humor y la emoción, pero muy contenidos, conscientemente. Igual que se pintan bien, con leves pinceladas, a las dos mujeres protagonistas, y al resto, la madre, la gente a la que preguntan... Se sugiere su mundo interior, henchido de normalidad, con inteligencia y sin aspavientos o sensiblería facilona.
6/10
(2017) | 102 min. | Drama Tráiler
Rosa y su hermano, con sus respectivos cónyuges, se reúnen en la casa familiar para comer con su madre. En el transcurso de la velada ésta cuenta a Rosa que no es hija de quien ella creía que era su padre, sino que es fruto de una aventura que su madre tuvo en su juventud. El impacto es terrible y Rosa comienza a vislumbrar el porqué de la tensa relación que ha vivido con su madre desde que era pequeña. Agridulce drama brasileño dirigido con oficio por Laís Bodanzky, que cuenta en su haber con películas de prestigio como Basta de añoranza o Las mejores cosas del mundo. Sabe transmitir aquí la historia de una fuerte crisis vital, la que vive la protagonista, cuyo punto de ignición es una noticia que altera su propia identidad y cambiará su vida para siempre. Pero las cosas no vienen solas, de modo que gracias a un mañoso guión Como nuestros padres nos adentra en las cuitas cotidianas de Rosa: un trabajo irrelevante que le impide dar rienda suelta a su anhelo artístico; un matrimonio sembrado de dudas, con la continua sospecha de la infidelidad; una madre poco cariñosa, con tremenda influencia en su vida; un sentimiento de soledad que la empuja a querer ser abrazada por otros hombres, etc. Con habilidad sortea la directora el peligro de la exageración o de parecer que cuenta una historia con la intención de transmitir un mensaje, de dar por cerrado un relato. Consigue así ofrecer una vida que rezuma realismo, cuyas preguntas no siempre obtienen respuesta, pero ante cuyos dolores cerrarse egoístamente en banda puede ser el peor de los errores posibles. La vida son esas cosas que suceden, esos sentimientos, esos amores, esas crisis, esas dependencias de nuestros padres, aunque el conjunto no resulte todo lo estimulante que se deseara, más todavía si se elude la visión trascendente de la existencia. El trabajo de Maria Ribeiro (Tropa de elite) es magnífico y está brillantemente flanqueada por la más veterana Clarisse Abujamra.
5/10
(2015) | 94 min. | Drama Tráiler
Fúsi, cuarentón de considerable altura con sobrepeso, que todavía vive con su madre, pasa el tiempo reconstruyendo batallas de la II Guerra Mundial con modelos en miniatura junto a su vecino. Maltratado por sus compañeros de trabajo en la recepción de equipajes del aeropuerto, sin apenas vida social, su progenitora le paga unas clases de baile en un local en el que conoce a Sjöjn, una mujer que sufre desórdenes anímicos. Desconocido a nivel internacional, salvo quizás para quienes hayan visto la reciente Rams: El valle de los carneros, Gunnar Jónsson goza de enorme popularidad como humorista en su Islandia natal. Cuenta entre sus admiradores con el bizarro realizador Dagur Kári, que aunque creció en este país, proviene de Francia, y que obtuvo repercusión internacional con su cinta rodada en inglés (su único trabajo estrenado en España) The Good Heart (Un buen corazón). También lleva la palabra ‘corazón’ en el título este film que el cineasta ha escrito pensando en el cómico.   Estamos ante una de esas películas que cuesta imaginar con otro actor protagonista, pues Jónsson (que obtuvo el premio al mejor actor en la Seminci) logra darle calidez a su inadaptado personaje, a pesar de sus rasgos extravagantes, y su laconismo, muy propio del cine nórdico, pues de hecho el film recuerda por momentos a las películas de Aki Kaurismäki, también por sus puntuales golpes de humor, a pesar de contar una historia mayoritariamente dramática. Trata con cierta ternura asuntos a la orden del día como el Complejo de Peter Pan, o los problemas de relación de quienes tienen una apariencia peculiar. Elogio de la sencillez, y la afabilidad pese a los golpes que pueda asestar cualquier desalmado, Corazón gigante versa sobre todo en torno a la soledad, cuando ésta ha sido autoimpuesta, para aislarse del entorno. Acaba conquistando al espectador por su tono positivo.
6/10
(2019) | 115 min. | Drama
Polonia. Daniel, joven criminal de veinte años, está internado en un centro de detención de menores. Allí la violencia y las malas compañías son constantes. El tipo siente una especial debilidad por la religión y por las ceremonias litúrgicas celebradas en el centro, tanto que llega a plantearse si lo suyo sería entrar en un seminario. Cuando sale en libertad condicional evitará ir al aserradero que le han asignado y en su lugar recalará en un pequeño pueblo donde se hará pasar por sacerdote. En la Polonia rural la religión católica está profundamente arraigada en las personas, forma parte casi identitaria de una población que sufrió lo indecible durante el siglo XX, bajo el nazismo y luego bajo el comunismo. Si a ese proceso unimos una casi total falta de formación doctrinal, se entiende que esa raigambre haga presa también incluso sobre colectivos más inusuales, jóvenes vandálicos y agresivos como el protagonista de Corpus Christi, para el que el trabajo sacerdotal presenta un atractivo tan poderoso que no deja de sorprender. El modo al que se acerca a esta realidad el director Jan Komasa es más opinable, pues las insólitas andanzas de Daniel, transformado ya en cura del pueblo, chirriarán profundamente ante los espectadores, más aún si tienen una mínima sensibilidad cristiana. Que se indique que la narración está basada en hechos reales no rebaja la naturaleza sacrílega de los acontecimientos. No obstante, paradojas de la vida, la impostura dará lugar a profundos cambios en la comunidad. Aunque la actitud del protagonista siempre resulta ambigua y su vida en el pueblo no es precisamente impecable –el asunto con la moza se ve venir de lejos–, sí ofrece a los habitantes una nueva perspectiva en su comportamiento; la claridad de sus palabras y su insistencia en romper una lanza por la justicia y arrancar de los corazones una inercia malsana hacia el rencor y la tristeza traerá un rayo de esperanza a la convivencia. Puede reprocharse que bajo este enfoque del guionista Mateusz Pacewicz se ofrece una visión plenamente humana del cristianismo, según la cual lo sobrenatural estaría de más pues sólo cuentan las creencias supersticiosas y la capacidad de autosugestión de la gente sencilla, manipulable por quien se erige en autoridad. Tampoco la historia del sacerdote alcohólico parece juego limpio a la hora de acercarse a la realidad eclesial. Pero, en fin, también está claro que Dios puede sacar cosas extraordinarias de las mayores equivocaciones. Formalmente la película tiene un look apagado, grisáceo, acorde con el alma de los habitantes del pueblo y quizá también con una miserable herencia soviética. No se eluden momentos de explicitud sexual y de violencia desagradable, aunque también hay espacio para la belleza, esa hermosísima canción en la fiesta nocturna. Por su parte, el actor Bartosz Bielenia se sirve de su mirada lunática y de su aspecto grillado para ofrecer una interpretación que resulta quizá demasiado enigmática, contradictoria, alucinada. Corpus Christi fue nominada al Oscar a la mejor película extranjera.
5/10
(2014) | 120 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Polonia, años 80. Al eminente cardiólogo Zbigniew Religa no le permiten realizar trasplantes de corazón en el sanatorio donde trabaja. Entonces decide poner en marcha su propia clínica, para perfeccionar la técnica y convertirse en el primero que los lleve a cabo con éxito en la nación. El poco conocido Lukasz Palkowski no alberga grandes pretensiones de convertirse en el sustituto de Andrzej Wajda como máximo representante mundial de cine polaco, ni de ganar el Oscar a la película extranjera como su compatriota Pawel Pawlikowski, responsable de Ida. Dioses puede ser calificada como academicista y convencional, pero consigue mantener el interés a lo largo de su extenso metraje (dos horas), al crear cierto suspense en torno a los avances del protagonista. Esto explica que haya sido uno de los grandes éxitos recientes en las taquillas de su país. Resulta ilustrativo su retrato de una época en la que por desconocimiento y las lógicas dudas, las donaciones aún no eran consideradas como ahora un acto de solidaridad y generosidad. Algo ya superado, hoy a poca gente se le ocurriría sugerir que los pioneros de los transplantes jugaran a ser dioses, como apunta el título. Pero tiene mayor interés el trasfondo, en los últimos años del régimen comunista, cuando la iniciativa individual no estaba bien vista, y se vigilaba a los sospechosos. Meritorio resulta el trabajo del actor Tomasz Kot, poco conocido fuera de su país. Compone a Zbigniew Religa como un genio lleno de excentricidades, pues fuma como un carretero, conduce como un loco o despide y readmite todo el tiempo a sus trabajadores de confianza, pero al mismo tiempo inspira confianza.
6/10
(2018) | 114 min. | Drama Tráiler
Tras sufrir una pesadilla, el joven indígena Ihjãc camina hasta una cascada en la que le habla el espíritu de su padre, que le pide que organice el banquete fúnebre tradicional. Sólo así el espíritu del fallecido podrá llegar a la aldea de los muertos. Pero el joven se siente abrumado por tener que afrontar este deber; para él la muerte de su progenitor significa la obligación de tomar las riendas de su vida, y luchar junto a su esposa para sacar adelante a su bebé recién nacido. Empieza a sufrir dolores, posiblemente psicosomáticos, que según él mismo sólo pueden tratarse si acude a una clínica. El portugués Joao Salaviza (Montanha) y su cónyuge, la brasileña Renée Nader Messora (debutante en el largometraje), ganaron en el Festival de Cannes el Premio Especial del Jurado de la sección Un certain regard, con esta exploración de las costumbres de los Krahô, de la aldea Pedra Branca, en el centro norte de Brasil. Con un estilo muy próximo al documental, y un toque de realismo mágico, con diálogos en la lengua nativa, se muestran los ritos del chamán, cánticos variados, la elaboración de la comida, y su choque cultural con los habitantes de la gran ciudad. El argumento acaba siendo sencillo, una historia clasificable como ‘coming of age’ o ‘introducción a la vida adulta’, con el típico personaje que se resiste a crecer. Los cineastas ponen al descubierto la marginación que sufren este tipo de comunidades de aborígenes, aprovechan para denunciar la presión de políticos blancos para obtener el voto, y no pueden evitar que se note cierta fascinación por la espiritualidad ancestral y la forma de vida de los protagonistas, que permanecen lejos del mundanal ruido, y no necesitan de grandes adelantos para sobrevivir. Como cabe esperar en este tipo de cine, los realizadores recurren a actores no profesionales, que cumplen, sobre todo Henrique Ihjãc Krahô, protagonista, que usa su nombre real, lo que refuerza la idea de que interpreta a un personaje muy parecido a sí mismo.
6/10
(2014) | 111 min. | Drama Tráiler
La víspera de Navidad, un lujoso todoterreno atropella a un humilde ciclista. Poco antes, el promotor inmobiliario con problemas económicos Dino Ossala se prepara para asistir a una entrega de un premio escolar y todo apunta que lo recibirá Massimiliano, el novio de su hija, Serena. Allí se encontrará con el progenitor del chico, el ambicioso empresario sin escrúpulos Giovanni Bernaschi, que seis meses atrás le 'permitió' entrar en una prometedora inversión, tras un partido de tenis. El director y guionista Paolo Virzi vuelve a hablar de la familia, y de equivocaciones que afectan a todos sus miembros, al igual que en La prima cosa bella, posiblemente su mejor película. Pero aquí se centra más en la degradación moral de la sociedad por culpa del vil metal, en el actual contexto de la crisis económica y la avaricia que la ha facilitado. En principio sus críticas parecen dirigirse como un misil de enorme potencia hacia la clase dirigente, pero a lo largo del metraje queda claro que no, que el realizador no salva a nadie, y que ha compuesto un retrato bastante desesperanzado del ser humano. En El capital humano parece que casi todos piensan que los billetes arreglan lo que sea, y que cualquier individuo se olvida sin problemas de sus principios si a cambio consigue una cifra razonable. Adaptación de una novela de Stephen Amidon, se ha cambiado la localización original, Connecticut, por Italia, en una constatación de que lo que se narra, desgraciadamente, tiene carácter universal. El capital humano se estructura en tres capítulos, donde se narran los puntos de vista complementarios de Dino, Carla (su futura consuegra), y Serena (su hija), que van descubriendo datos de la historia, o bien indagan en la falta de horizontes morales que se denuncia, como se ve en la relación sentimental de la segunda con el representante del mundo de la farándula al que quiere contratar para poner en marcha la programación de un teatro. El film que le arrebató (un tanto injustamente) el David di Donatello a la mejor película a la muy superior La gran belleza, cuenta con excelentes trabajos de los veteranos Fabrizio Bentivoglio (Dino) y Valeria Bruni Tedeschi (Carla), y de sus respectivas parejas en la ficción, Valeria Golino y Fabrizio Gifuni. También se lucen los jóvenes Matilde Gioli (Serena), Guglielmo Pinelli (Massimiliano) y Giovanni Anzaldo (el desfavorecido Luca). De planteamiento que trae a la memoria la clásica cinta española Muerte de un ciclista, curiosamente también tiene puntos en común con otro atropello, visto en uno de los episodios de Relatos salvajes, cuya producción ha coincidido en el tiempo, pero donde también se trataban de forma descarnada los efectos de la ambición desmedida.
6/10
(2018) | 107 min. | Drama Tráiler
Thomas, un joven adicto a las drogas que no tiene familia, acepta ingresar en un centro de retiro espiritual en medio del campo, con el deseo de superar su dependencia en compañía de otros chicos con su mismo problema. Ahí toca seguir un horario en que se combinan los ratos de oración, y los testimonios, con el trabajo físico, cultivar el campo o cortar leña. Thomas no es creyente, y siente las consecuencias del mono, hasta el punto de que quiere tirar la toalla. Pero conoce a la luminosa Sybille, hija de unos lugareños, que logra persuadirle sin grandes argumentaciones, para que persevere en el intento, sólo le indica que ha visto a otros jóvenes en su misma situación irse, y que todos acabaron mal. De modo que volverá a intentarlo. Cédric Kahn, director y coguionista, vuelve a seguir las sendas del drama intenso y sobrio que ya transitó en Wild Life y Una vida mejor. De modo que entrega un film contemplativo, que se toma su tiempo en describir la trayectoria de Thomas, desde su rechazo inicial a una integración progresiva. Nunca cae en la sensiblería fácil, llama la atención el realismo con que se pintan las dificultades a las que se enfrentan los adictos, en que hace falta fuerza de voluntad, sincerarse antes los demás y con uno mismo, el apoyo de los otros compañeros y los que regentan el centro, y también, desde el punto de vista cristiano omnipresente en el film, y tratado con exquisito respeto, la gracia de Dios. No estamos ante una película complaciente. Nadie dijo que dejar atrás las drogas fuera fácil, o que alguien pudiera firmar un certificado de que nunca se volverá a reincidir, volver al mundo real puede ser muy duro. Estamos ante un film de puertas abiertas, que explora muchos caminos sin darlo todo mascado, y que no rehúye situaciones incómodas. No sólo existe el peligro de recaer, también la muerte puede acechar. Puede uno ser incrédulo y descubrir la fe. Hasta una experiencia religiosa intensa, o el descubrimiento de los salmos, puede llevar a plantearse el discernimiento vocacional, ¿y si el Señor me llamara a ser sacerdote? Aunque también está el amor humano, tan atractivo, y que puede haber sido decisivo para seguir adelante. El protagonista, Anthony Bajon, hace una fenomenal composición, con sus ojos de pajarillo asustado, pero que paulatinamente crece y gana en confianza, lo que no impide que puedan surgir las dudas y las pruebas. Está arropado por un estupendo reparto, en que están muy bien Damien Chapelle, el “ángel de la guarda” de Thomas, Álex Brendemühl, que regenta el centro, Louise Grinberg, la ternura que salva a Thomas, y la veterana Hanna Schygulla, la religiosa fuerte que ayuda al protagonista en una importante encrucijada.
7/10

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