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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Surtsey Films

(2011) | 98 min. | Comedia
Jaffar es un humilde pescador palestino, siempre escaso de dinero, casado y sin hijos. Le toca convivir con los israelíes en los territorios ocupados de Gaza, incluidos dos soldados que tienen un puesto de observación en el tejado de su casa. Un día en sus redes pesca algo inesperado: un cerdo, al parecer procedente de Corea. Animal impuro tanto para musulmanes como judíos, no sabe muy bien que hacer, aunque sospecha que el cerdo podría ayudarle en su apurada situación económica. Simpática comedia que se esfuerza por desdramatizar un poco la triste situación de Oriente Medio, y en concreto la convivencia de judíos y palestinos, incluso atreviéndose con el humor negro para hablar de algo tan grave como el terrorismo. Ello se logra en gran medida gracias al protagonista, Sasson Gabai, perfecto a la hora de encarnar a un pobre infeliz, que se aprovecha de una situación no buscada para sacar tajada en la mejor tradición de la picaresca. Sylvain Estibal, guionista de El último vuelo, orquesta, aquí también como director, una parábola donde arranca las risas con el cerdo del título, que paradójicamente se convierte en nexo de unión entre los bandos irreconciliables. También un culebrón sirve para mostrar que no es imposible derribar las murallas entre personas creadas por un odio que se transmite de padres a hijos. Las bromas escatológicas, que harían palidecer de envidia a los hermanos Farrelly, demuestran una elegancia de la que tal vez podrían aprender los cineastas americanos.
6/10
(2019) | 92 min. | Drama

La vida en una comunidad del Londres del Brexit se ve agravada debido a la gentrificación. Irina, una madre soltera búlgara, lucha sin éxito para convencer a sus vecinos de luchar contra el sistema. Cuando un gato aparece atrapado en su pared, la familia de Irina y algunos de sus vecinos entrarán en conflicto. Entonces Irina toma una decisión drástica para cambiar su vida.

(2015) | 85 min. | Documental | Musical Tráiler
Un bello documental acerca de una pareja mítica en el tango, la que conformaron María Nieves Rego, y Juan Carlos Copes, octogenarios en el momento de la realización, y que aportan sus valiosos testimonios. Con el telón de fondo de Buenos Aires –la narración arranca y finaliza con un plano general de la ciudad, tras haber puesto el foco en Nieves y Copes–, el film está estructurado en la indagación que hace un grupo de jóvenes bailarines admiradores, y que escenificarán sus amores y desamores en el escenario. De este modo se combina el relato de una y otro, con esa recreación, en que les vemos jóvenes conociéndose en una milonga, el enamoramiento de ella, la atracción de él, más despegado, la conciencia de la singularidad de lo que logran juntos, el arte y el deseo de libertad, el matrimonio y los reproches que conducirán a la ruptura. La conjunción con las imágenes de archivo y las grabadas para el documental, conforman una declaración de amor al tango, y una descripción atinada de los sinsabores que se atraviesan en la relación personal, mientras tratan de preservar, aunque sea en parte, la artística. Hay cierto pudor en los dos para hablar de lo que les separa, ya sean otros amores, o lo que sea. Ambos comunican muy bien, pero sobre todo ella, que tiene una sonrisa encantadora y desarmante. Se juega al contraste en la soledad de Nieves, que no llegó a ser madre, y el nuevo matrimonio de Copes, que dio varios hijos. Por supuesto, las imágenes de baile son cautivadoras, demuestra sensibilidad el bonaerense Germán Kral.
6/10
(2011) | 82 min. | Drama Tráiler
Christina vive en Bélgica. Trabaja de camarera en Charleroi, en un restaurante en donde también trabaja su novio Marco, con quien vive en su casa. Pero Christina no es feliz, le falta algo. No soporta la idea de pasarse sus días en ese trabajo, en esa ciudad, etc. Por eso, cuando su abuela de origen italiano, a la que ella estaba muy unida, fallece y le deja en herencia una casa en la lejana Córcega, sus sueños de cambio se harán realidad. Sin embargo, sus padres y su novio se oponen a que ni siquiera viaje a la isla para ver la propiedad. Ellos son partidarios de vender cuanto antes y quedarse con el dinero. Pero Christina no se quita una idea de la cabeza: trasladarse a Córcega. El director Pierre Duculot debuta en el largometraje con este drama familiar que desentraña la importancia de las raíces, de recuperar quiénes somos y de dónde venimos, aunque eso suponga abrir heridas o lanzarse a una aventura con desenlace inesperado. Córcega es una preciosa opción para trasladar al espectador a un lugar en donde aún se puede vivir la vida sencillamente, al único confort de la naturaleza, aunque eso suponga también un sinnúmero de dificultades. La sencillez de Una casa en Córcega, cuyo argumento sería un simple inicio en multitud de películas, incide en la crisis, personal y familiar, que puede producir romper con las normas establecidas en la sociedad moderna: una casa, un trabajo, unos padres, un novio, una ciudad, etc., para aceptar que quizá nuestra vida y nuestro futuro está mucho más ligado a nuestros ancestros si queremos disfrutar la existencia en plenitud. Desde luego estamos ante una reivindicación de la vida rural, de la belleza del paisaje, de la primacía del campo sobre la ciudad. La fotografía en este sentido está muy cuidada, aunque es real y se evitan las panorámicas bucólicas o de postal. La actriz Christelle Cornil, que lleva todo el peso de la película, está convincente.
4/10
(2010) | 91 min. | Romántico | Drama
Philip Seymour Hoffman debutó como director con esta adaptación de una obra teatral de Robert Glaudini, una pequeña pieza de cámara que invita a pensar acerca de a quién debemos considerar una persona equilibrada, un concepto no tan nítido como pudiera pensarse a primera vista. Se centra en dos parejas neoyorquinas: el matrimonio aparentemente sólido que conforman Clyde (John Ortiz) y Lucy (Daphne Rubin-Vega), él conductor de limusinas, ella empleada de una funeraria; y la relación "en construcción" entre Jack (Hoffman) y Connie (Amy Ryan), que trabajan respectivamente en las empresas de los otros, y que emocionalmente son frágiles, arrastran dudas e inseguridades. Jack y Connie han concertado una cita para el verano, pero claro, es diciembre, y aún queda mucho tiempo para ese encuentro, tal vez habría que acelerar las cosas. Estamos ante una película de actores (muy bien el cuarteto protagonista y el resto de secundarios), a partir de una trama que ahonda en la psicología de los personajes, su vulnerabilidad y sentido moral, los miedos y fobias, los rencores y la dificultad de perdonar. Es verdad que la mirada que ofrece a las relaciones hombre-mujer es limitada –más allá de estar bien juntos y quererse, se omite cualquier idea de proyecto común en dirección a tener hijos, hacer que la familia crezca–, pero hay sentido narrativo, buen manejo de los momentos de tensión dramática en la secuencia de la cena, y un buen recurso fílmico, la idea de "visualizar" las metas que uno desea ver cumplidas, en la piscina y otros lugares, una metáfora sobre la idea de no estancarse y avanzar en la vida. El film muestra también los efectos perniciosos de las adicciones, un tema que a Hoffman le afectaba, como es sabido, enormememente.
6/10
(2012) | 90 min. | Drama Tráiler

El film narra la historia de Raúl, un joven cubano que sueña con escapar a Miami. Cuando es acusado de asalto, su única opción es huir. Raúl persuade a Elio para que abandonen todo y traten de llegar a su destino, 90 millas a través del océano. La lealtad de Elio se pone a prueba cuando se debate entre ayudar a Raúl y proteger a su hermana gemela, Lila. Una Noche sigue un día sofocante, lleno de esperanza y de tensiones, que se resuelve en un clímax sorprendente.

(2011) | 117 min. | Drama
El cine oriental logra transmitir una gran serenidad en torno a temas como la vejez y la muerte, lo que puede resultar muy útil en occidente, donde se tiende a ocultarlas y mitificar la juventud. Casi coinciden en la cartelera española dos títulos recomendables que provienen de estas latitudes, la japonesa Una familia de Tokio –Espiga de Oro en la Seminci– y la china Una vida sencilla. Si la primera versiona Cuentos de Tokio, de Yasujiro Ozu, la otra recuerda en cierto sentido a filmes sobre ancianos que atraviesan sus últimos días, como la también nipona La balada de Narayama, de Shohei Imamura. Una vida sencilla tiene como protagonista a Roger, productor de cine que mientras trata de consagrarse vive a cuerpo de rey gracias a los mimos de Ah Tao, anciana que ha pasado más de 60 años sirviendo a cuatro generaciones de su familia. Cuando ésta sufre una apoplejía, ella elige pasar sus últimos días en una residencia de ancianos, pero Roger se ocupará de que no le falte de nada, en agradecimiento por el apoyo fundamental que le ha prestado a lo largo de su vida. La cineasta de la nueva ola del cine de Hong Kong Ann Hui no goza de la popularidad internacional de otros compatriotas suyos, salvo por algún título aislado que se ha difundido internacionalmente como Vacaciones en Shanghai o su trilogía iniciada con Boy from Vietnam, sobre el conflicto en el país al que alude el título. Sin embargo, en Una vida sencilla ofrece buenas muestras de su veteranía, huyendo de los excesos visuales de otros hongkonitas, y dándole cancha al reparto. Éste tiene al frente a Andy Lau, conocido por el film Juego sucio (2002) o La casa de las dagas voladoras, que compone a un Roger muy humano, con cuyos sentimientos cualquiera puede sentirse muy identificado. A su lado, realiza una labor encomiable la anciana Deanie Ip, cantante muy activa como actriz, aunque no se la conoce mucho fuera las fronteras chinas. Obtuvo con enorme justicia la Copa Volpi a la mejor actriz en el Festival de Venecia, por esta cinta. Subraya la vieja idea, muy asiática, del ying y el yang, concepto del taoísmo según el cuál no existe algo bueno sin su contrapartida mala. Si se pierde a un ser querido, es porque se ha tenido la suerte de tenerlo al lado y contar con su ayuda, por lo que se hace necesario aceptar la totalidad. Una vida sencilla no elude hablar del dolor y de la enfermedad, pero exhibe una serenidad muy positiva. Aunque al leer el argumento, el espectador podría pensar que le esperan lágrimas continuas y recurso al paquete de kleanex, lo cierto es que Una vida sencilla combina la emotividad (lograda en diversos momentos) con numerosas secuencias en las que prima la simpatía, e incluso el humor hilarante (véase las confusiones con su dedicación profesional a las que da lugar la chaqueta cutre del personaje de Andy Lau). También expone el valor del respeto a los mayores, y de la gratitud hacia quien lo ha dado todo por los más jóvenes, y posteriormente cuando atraviesa su declive, se ve necesitado de reciprocidad.
7/10
(2016) | 96 min. | Biográfico | Documental
Documental dedicado al cineasta Howard Brookner, prematuramente fallecido a causa del sida con apenas 34 años. Dejó una filmografía compuesta por dos documentales, dedicados al escritor punk "marciano" William Burroughs y al director teatral Robert Wilson, más una cinta de ficción, Sabuesos de Broadway, en la que consiguió embarcar a celebridades como Madonna y Matt Dillon. Se trata claramente de un film "nicho", dirigido sobre todo a especialistas interesados en Brookner. Sin embargo, se ve con agrado, aunque uno no conozca el trabajo de Howard Brookner, con las visitas al "bunker" de Burroughs, y sus escenas sangrientas desopilantes, y declaraciones de algunos colaboradores de Brookner tan famosos después como Jim Jarmusch y Tom DiCillo. Sirve también para documentar la homosexualidad del protagonista, difícil de encajar por sus padres, y la aparición del sida, que le golpea sin piedad, en una época en que no existía cura para la enfermedad.
5/10
(2012) | 99 min. | Comedia | Drama Tráiler
Dos antiguos amigos, cerca de la cuarentena, deciden rememorar viejos tiempos y emprender una excursión de cuatro días al pirineo. Ambos tienen hijos quinceañeros que les acompañarán. Iñaki está casado y su hija Irene es una remilgada. Mateo es un eterno Peter Pan, vive solo y es incapaz de comunicarse con su hijo Bruno. Los cuatro marcharán a las montañas, de donde volverán completamente renovados. Miguel Ángel Pérez y Javier Asenjo escriben y dirigen su primer largometraje, una historia sencilla y un poco desenfadada de amigos, padres e hijos. Seres unidos y distanciados a un tiempo, pero obligados a entenderse, a comprenderse y quererse. Viaje a Surtsey es esencialmente una película sobre el crecimiento interior, sobre la aceptación de la madurez, el adiós al pasado y la asunción del cambio y las propias responsabilidades. Pero todo eso se recoge con enorme naturalidad y ese el punto más fuerte de la película: el mostrar la estancia en la montaña de los cuatro protagonistas y cómo su relación va evolucionando, lenta pero progresivamente. A veces hay diálogos, peleas, otras es el silencio o la mera contemplación de la naturaleza los que invitan a mirarse a sí mismos y progresar poco a poco emocionalmente. Y aunque la esencia de la historia la viven los dos adultos, Iñaki y Mateo –que en esas pocas horas recuperarán el tiempo perdido de cuando eran compañeros de juerga, y tendrán sus serias crisis, a veces un poco ambiguas–, el guión no deja nunca de lado a los hijos quinceañeros, que resultan muy verosímiles en sus leves cambios, en sus dubitativos acercamientos de apertura al otro. Visualmente la película es agradable y se saca buen partido de los bellísimos paisajes del Pirineo, con la música y las canciones evocadoras de Aaron Thomas. Por el contrario, lo limitado de la producción y cierta inexperiencia tras las cámaras llaman la atención cuando las localizaciones no son naturales. Las interpretaciones son muy correctas, aunque brilla quizá Raúl Fernández en el papel de Mateo.
5/10
(2011) | 110 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Biopic de la artista chilena Violeta Parra (1917-1967), cuyas canciones, pinturas y bordados dieron a conocer la cultura popular chilena en todo el mundo. El director Andrés Wood y el guionista Eliseo Altunaga vuelven a unir fuerzas tras el éxito de la multipremiada Machuca y entregan un film poderoso visualmente, pero también amargo y áspero, como las tierras andinas de donde procedía la protagonista. Nacida en San Fabián de Alico, la infancia de Violeta fue miserable. Hija de una india y de un hombre que se ganaba la vida cantando en las tabernas, tenía cinco hermanos (entre ellos el célebre poeta Nicanor Parra). Muy pronto Violeta quedó huérfana, con la única compañía de una vieja guitarra heredada de su padre. Con el tiempo Violeta se dedicó a recoger en canciones el folclore de su tierra, en especial la vida difícil de sus paisanos, versos y estrofas que durante años sonaban en pueblos y villorrios y que ella fue recabando para ser la voz de los desfavorecidos y hacerlas llegar a todas las partes del mundo. Violeta se inscribe entre las cantautoras de la canción protesta, que vivieron un gran auge en la década de los 60 del siglo pasado. Pero ella era algo más que cantante, era una artista total, sufriente hasta el exceso. Para Violeta cantar bordar, pintar, etc. eran lo mismo: expresión artística de la vida de su país, de sus gentes y de sus tragedias, de la injusticia, etc., y así ha sido reconocida como una de las creadoras más auténticas y versátiles de la historia de Chile. Sin un montaje cronológico ni una narrativa ordenada, Violeta se fue a los cielos va plasmando en imágenes diversas etapas en la vida de la artista. Así, la vemos actuando en un festival femenino en la Polonia comunista, respondiendo preguntas en una entrevista, y también exponiendo sus pinturas en París –donde pasó varios años de su vida, junto a su amante suizo Gilbert–, actuando en cafés o cantando en recepciones burguesas, etc. Finalmente, antes de su suicidio en 1967, puso en marcha un local en una comuna a las afueras de Santiago de Chile para ofrecer el folclore de su tierra a los clientes, pero no tuvo demasiado éxito. La película engancha por varios motivos, entre los cuales sobresale, claro, la impresionante personalidad de Violeta, encarnada con un aplomo y voz extraordinarias por Francisca Gavilán. Pero, al margen de encuadres realistas y fotografía casi documental, sin duda los mejores momentos son aquellos en que suenan las canciones de Violeta. Composiciones de ritmo sencillo y enorme impacto, entre las que sobresalen quizá “El gavilán, gavilán”, “Maldigo del alto cielo”, “Gracias a la vida” y la preciosa “Volver a los diecisiete”.
5/10
(2018) | 135 min. | Drama Tráiler
Drama homosexual en el París y la Bretaña de comienzos de los 90 del pasado siglo, cuando el sida hacía estragos en la comunidad gay. Jacques Tondelli es un escritor parisino gay de 35 años, que de gira en una pequeña población, conoce al provinciano homosexual Arthur Pringent, de 20 años, que sueña con ser director de cine, aunque resulta un futuro improbable. En ambos se despierta una mutua atracción, y aunque ignoran todo sobre su vida previa –el primero ha tenido relaciones varias, también con una mujer, madre de su único hijo, un niño, Loulou, y está enfermo; el otro es bastante promiscuo, lo que ha compatibilizado con una novia– piensan que entre ellos ha surgido la chispa del enamoramiento. Mantendrán el contacto, e incluso Arthur acaba viajando a París. Christophe Honoré escribe y dirige la que seguramente es su película más madura, y a la que imprime un ritmo narrativo que no decae casi nunca, a pesar del largo metraje, superior a las dos horas. Como casi toda su filmografía, se sitúa en el minoritario mundo gay, por lo que es difícil que arrastre al gran público. Se nota un esfuerzo por ofrecer un cuadro sincero y nada autocomplaciente del mundo gay, donde se experimenta mucho sufrimiento, la sensibilidad está a flor de piel y resultan frecuentes la búsqueda hedonista del placer y la promiscuidad compulsiva, una dificultad para encontrar una suerte de amor duradero, y aceptado como comportamiento corriente. Esto no impide que puedan surgir lazos afectivos, también heterosexuales o de amistad, que vienen a ser como un trago de agua fresca en el desierto, pero están acompañados del habitual desconcierto y desgarramiento interior, y una búsqueda constante de la gratificación. Tiene algo de patético, por ejemplo, ver al amigo reportero de mediana edad pagando a un musculoso prostituto negro, bastante ilustrativo de cómo confluye un sentimiento de vergüenza, con el equívoco de pensar que se trata de una “conquista”; o la clasificación tipológica de gays a cargo de Jacques. No se acaba de entender el título en español, pues el original se traduce literalmente como “Complacer, amar y correr deprisa”, el "deprisa" se aplica a las tres acciones, y no hay en cambio ninguna alusión a “amar despacio”. Sea como fuere resulta, por qué no decirlo, triste, ver a auténticos náufragos existenciales, con pocas tablas de salvación a las que poder agarrarse, para los protagonistas la enfermedad y la muerte no tienen sentido, y el suicidio es una salida perfectamente válida cuando los padecimientos se antojan insoportables. Están próximos al nihilismo, aunque hayamos de suponer que sus trayectorias de artistas, o animando un campamento de verano, han de ser reveladoras de una rica vida interior. También llama la atención la desconexión con sus familias, no existe trato con padres y hermanos, se sobreentiende que por incomprensión mutua. E incluso los que muestran una mirada más comprensiva –las mujeres que han estado con Jacques y Arthur–, mantienen una relación de tipo pragmático –custodia en días alternos del hijo– y en que puede asomar el resentimiento –¿estuvo con otros hombres mientras eran novios?–. Hay quizá respeto, también de los amigos de Arthur, pero a la vez una incapacidad para ponerse en su lugar y acompañar adecuadamente. Vincent Lacoste y Pierre Deladonchamps componen los papeles principales de modo convincente.
6/10
(2011) | 97 min. | Drama

Un viernes por la noche, tras pasar un rato con sus amigos heterosexuales, Russel se dirige a una discoteca, solo y con ganas de ligar. Justo antes del cierre se liga a Glen. Y así empieza un fin de semana –en bares y habitaciones, emborrachándose y drogándose, contándose anécdotas y practicando sexo– que resonará durante el resto de sus vidas.

(2012) | 113 min. | Biográfico | Documental
Larry David protagonizó a las órdenes de Woody Allen el film Si la cosa funciona. En esta ocasión, uno de los colaboradores estrechos del cómico televisivo, Robert B. Weide, productor ejecutivo y director de diversos episodios de su exitosa serie, titulada en España Larry David, compone un completo documental sobre la figura de Woody Allen. Otro trabajo de Weide, "Lenny Bruce. Swear to Tell the Truth" -sobre otro famoso humorista americano-, obtuvo una candidatura al Oscar en 1998. Woody Allen: El documental parte de la feliz infancia en Brooklyn de Allen, recuerda sus inicios como guionista y monologuista de humor, y repasa su evolución cinematográfica. Está compuesto por valiosos testimonios de colegas de profesión, como Martin Scorsese, y numerosos actores que han trabajado con Woody Allen, como Scarlett Johansson, Diane Keaton, Sean Penn, Mira Sorvino, Owen Wilson, Penélope Cruz y el citado Larry David. La madre del realizador, ya fallecida, aparece en imágenes de archivo. Llaman la atención los numerosos testimonios del padre Robert E. Lauder, sacerdote católico de Brooklyn, autor de libros como “God, Death, Art, and Love”, columnista y experto en cine. Resalta Lauder la continua búsqueda de Dios de Woody Allen en sus películas, en un momento histórico en el que el tema parece deliveradamente excluido de la mayoría del cine. Lanza también una pregunta al aire para el genial realizador que se queda sin respuesta. Si el mundo le parece tan terrible, ¿qué explicación tiene para la existencia del humor?. Woody Allen: El documental no olvida el episodio más controvertido de la vida del cineasta, su abrupta separación de Mia Farrow, después de que ésta descubriera que tenía una relación con Soon-Yi Previn, su hija adoptiva. Robert B. Weide mantiene cierta elegancia, aunque como es lógico suponer no ha conseguido que Mia Farrow accediera a dar su punto de vista.
6/10

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