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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora La Aventura Audiovisual

(2017) | 98 min. | Terror
Una curiosa parábola a cuento de la incredulidad y la falta de fe. Phillip Goodman, educado en el más estricto judaísmo, ha desarrollado una tremenda aversión hacia la religión, y por extensión, a cualquier fenómeno que pretenda autodefinirse como sobrenatural o inexplicable. Hasta el punto de que tiene su propio reality-show televisivo, "Falsos videntes", que se dedica a desenmascarar a charlatanes que pretenden ser médiums o haber sido testigos de poltergeists. Un día le llama a su presencia un colega, que dice estar moribundo, y que le asegura que ha dado con tres casos en los que le ha sido imposible encontrar un engaño. Y le invita a que investigue y logre aquello de lo que él ha sido incapaz. Jeremy Dyson y Andy Nyman dirigen la versión en cine de su propia obra para el escenario, que aunque contiene pasajes terroríficos y algunos sustos, trata de dar a la narración un aire realista de documental. Más que los tres casos investigados –en torno a las criaturas a las que se enfrentan un vigilante nocturno, un jovencito dominado por sus padres y un tipo que va a ser padre–, resulta interesante la indagación en el porqué de la obcecación del protagonista, que se cierra al misterio de un modo que sólo puede calificarse de irracional, y que encuentra interesante explicación en el último tramo de la película: sin desvelar nada, digamos que se apunta que negar la otra vida puede ser una forma de eludir responsabilidades adquiridas en ésta. Encarna bien a Goodman (Buen hombre, una denominación nada casual), el propio codirector y coguionista Andy Nyman, mientras que Martin Freeman, popular Bilbo Bolsón y doctor Watson, los roles que le han dado la fama, asume aquí un personaje mefistofélico que tiene su gracia, y que viene a ser la némesis del otro.
6/10
(2017) | 115 min. | Biográfico | Comedia | Drama | Musical Tráiler
Una sobria mirada en forma de musical a la vida de Juana de Arco, antes de partir a cumplir la misión divina de llevar a las tropas francesas a la victoria contra Inglaterra, cuando el sitio de Orleans ha convertido a todos en derrotistas. Parte del texto teatral de Charles Péguy, pero interpretado por un cineasta tan especial e insólito como Bruno Dumont. Con escasos actores, y escenario casi único de los prados donde Jeannette cuida de las ovejas de su padre mientras pastan, contiene dos partes diferencias con la protagonista niña y ya una jovencita, lógicamente interpretadas por distintas actrices, Lise Leplat Prudhomme y Jeanne Voisin. Sorprende en una pelicula hecha en 2017 que no se orille el contenido teológico de Péguy, donde Jeannette, luego Jeanne, se plantea cuestiones como el ejercicio de la caridad, la existencia de los pobres, la brutalidad de los soldados y la condenación eterna. También, por supuesto, la aceptación de un encargo del cielo que parece sobrepasarle, siendo una sencilla chica de campo sin poder ni influencias. Todo se aborda con ortodoxia, sin excentricidades que pretendan ser un guiño a la modernidad. Las canciones son sencillas, e igualmente las coreografías, aunque llama la atención por ejemplo la gracia con que se juega con las largas melenas de algunos personajes cuando se mueven. En cuanto a estilos musicales, a veces hace pensar en una versión "pobre" de Jesucristo Superstar, con el uso de la guitarra y la percusión, y curiosamente no chirría el rapero tío de Jeannette con los temas que le toca cantar.
6/10
(2018) | 76 min. | Drama
Una meritoria primera película japonesa, donde su responsable Hiroshi Okuyama acumula las tareas de director, guionista, montador y director de fotografía. Cuenta la costosa experiencia de un niño, Yura, cuando debe cambiar de ciudad y de colegio, el abuelo se ha muerto, y los padres han decidido irse a vivir a casa de la abuela. No tiene amigos, y además resulta que su escuela es cristiana, y él no conoce nada de lo relativo a la religión. Pero se siente atraído por la figura de Jesús, quien inesperadamente se le aparece y comienza a hacerle pequeños favores, como el tener un amigo. Se trata de un planteamiento desconcertante e infantil, por no deducir inmaduro, en lo relativo a la oración y lo que se puede obtener a través de ella, aunque se pueda aducir que es la mirada de un chaval que va a conocer los sinsabores de la vida. La imagen que se ofrece de la religión es un tanto pueril y superficial, las apariciones de Jesús en miniatura casi recuerdan a las del genio de la lámpara de Aladino, con el añadido de que no habla, sino que simplemente se mueve con mucha marcha. Lo que está claro es que el film plantea que la religión no es magia, y que ante acontecimientos como la muerte, esperar que las cosas las resuelva Dios sin más con un milagro no es realista. De todos modos, esa especie de brutal puñetazo en la mesa en clímax del film resulta amargo, un planteamiento existencialista desesperanzado y utilitarista, que considera que la trascendencia no forma parte de la ecuación de la vida, o que puede ser ignorada, ya que no siempre se obtiene el resultado deseado rezando. La puesta en escena es sobria y sencilla, con un efecto especial de miniatura que funciona.
5/10
(2017) | 69 min. | Drama Tráiler
Claire, profesora de música, visita por motivos de negocios Cannes durante la celebración del festival de cine, aprovechando para recorrer sus rincones tomando Polaroids. Conocerá casualmente a Manhee, una agente de ventas que ha sido despedida por su jefa por haberse acostado con su marido, reputado realizador. Ambas conectarán de inmediato. En títulos como Ahora sí, antes no, el coreano Hong Sang-soo ha tratado el desconcierto vital de personajes relacionados con el mundo del Séptimo Arte. Aquí reincide en este tema, rescatando a la protagonista de su film En otro país, nada menos que una de las grandes estrellas del cine francés, Isabelle Huppert, por lo que tiene cierta gracia que su personaje nunca haya estado en el certamen más importante de su país –y del mundo–, cuya edición de 2016 sirvió de marco para el rodaje. En la línea del realizador, todo tiene un aire trascendente, pero salvo por sus puntuales denuncias del machismo en la sociedad, y por sus breves apuntes sobre la fidelidad y los celos, en realidad no toca en profundidad ningún tema importante, su trabajo acaba resultando demasiado ligero. También se resiente de la falta de objetivos de sus personajes, por lo que da la sensación de que se asiste a una sucesión de encuentros de la protagonista con los secundarios; podría acabar antes y nadie echaría de menos nada. A su favor cuenta con la espontaneidad que imprime Hupert a los diálogos, apoyada en un elenco de eficientes intérpretes. Toda la cinta rebosa frescura, por recursos como el zoom, que consiguen crear tensión, pese a la falta de dramatismo de cada escena.
5/10
(2018) | 98 min. | Drama Tráiler
Serbia, 1999. Mientras la OTAN bombardea el territorio controlado por el régimen de Slobodan Milosevic, a Vlada le encargan transportar en su camión un cargamento totalmente cerrado, desde Kosovo hasta Belgrado, lo que supone cruzar la mayor parte del territorio devastado por la guerra. No debe hacer preguntas, ni abrir los paquetes, ni detenerse, aunque no podrá evitar de vez en cuando buscar un teléfono para conversar con su esposa enferma. La ruta directa está cortada, así que deberá aventurarse por alternativas que no conoce bien. Debut en la ficción del documentalista serbio Ognjen Glavonić, que participó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. Metáfora clara desde el título sobre la pesada carga de la historia reciente serbia, y de la degradación moral de los ciudadanos corrientes, el film retoma el espinoso tema de los crímenes de guerra cometidos por la policía y el ejército de su país en el conflicto que asoló los Balcanes, que el realizador ya había abordado en el docuthriller Depth Two, donde entrevistaba a víctimas y verdugos. Demuestra un enorme talento, al sugerir la amplitud del horror, sin mostrar directamente la violencia. De ritmo lento, el realizador imprime un tono de thriller que trae a la memoria El salario del miedo, de Henri-Georges Clouzot, y también Carga maldita, el remake rodado por William Friedkin, y consigue crear suspense alrededor de la naturaleza de la mercancía. Pese a que se trata de un film muy difícil para los actores, por sus extensos silencios, Leon Lucev consigue sostener la mayor parte del metraje, con gestos contenidos. Le acompañan competentes secundarios que paulatinamente van adquiriendo protagonismo, como el autoestopista, al que da vida el expresivo adolescente Pavle Cemerikic.
6/10
(2015) | 77 min. | Comedia | Drama Tráiler
Una película sobre las dificultades de la adolescencia, de la australiana Rosemary Myers, que se basa en una obra de teatro adaptada a la pantalla por el propio autor, Matthew Whittet. Tiene un aire "indie", con una estética colorista en los tramos diurnos que hace pensar en títulos como Juno, también a la hora de abordar un período que supone de algún modo el final de la inocencia, y de retratar algunos personajes pánfilos. Pero que incluye tramos oníricos, como de ensoñación simbólica, algo artificiales. Ambientada en los 70, se centra en la relación entre una chica, Greta, recién incorporada a la escuela, y un chaval tímido y quasi-perdedor, Elliott. Ambos sienten la presión, tanto de los adultos, unos padres y una hermana que no se enteran, están en otra galaxia, como de otros compañeros que parecen ir "de buen rollo", pero que a la postre actúan como matones y egocéntricas que se divierten humillando. El problema de Myers es que maneja diversos tonos y elementos argumentales, con los que no logra un necesario equilibrio, a veces los personajes se tornan exagerados, otras veces el drama es más cercano, y los pasajes de corte fantástico descolocan demasiado. Igual ocurre con el final, traido por los pelos, que no parece venir muy a cuento y se diría un brindis a las cuestiones de género, que cada uno sea lo que quiera ser chico o chica, y se vista como tal.
5/10
(2016) | 144 min. | Romántico | Drama
Adaptación de una novela de la británica Sarah Waters, especialista en suspense, temática LGBT y pornografía del siglo XIX. La traslada al lejano Oriente, con personajes coreanos y japoneses, el coreano Park Chan-wook, recreándose en la sensualidad y el erotismo que propicia la trama. Situada en 1930, cuando Japón ocupa Corea, sigue a Sookee, chica coreana contratada como doncella en un extraño hogar de personajes japoneses decadentes, donde vive un hombre anciano obsesionado con los libros y el arte, y su desequilibrada sobrina, una rica heredera huérfana. El empleo lo ha conseguido Sookee con los ardides de un supuesto conde, que desde la más tierna infancia la adiestró como carterista, y que ahora debe facilitar que su jefe seduzca a la joven rica y loca. Pero mientras intenta cumplir con su cometido, siente una atracción lésbica por su señora, que ella, en medio de su fragilidad mental, parece corresponder. Visual y sonoramente la cinta es una apuesta esteticista rebosante de un preciosismo barroco, bien servido con las cuidadas fotografía y banda sonora. Pero la narración, deudora en sus primeros compases de la escuela de ladrones de "Oliver Twist" de Charles Dickens, resulta muy retorcida y malsana, no apta para todos los paladares, con personajes multicapa de intenciones nada claras, y demasiados quiebros desconcertantes.
5/10
(2015) | 100 min. | Drama Tráiler
Un pueblecito de Sicilia, una gran villa, oscurecida para que no la caliente el sol, y que guarda luto por alguien. Se presenta a última hora en la casa Jeanne, la novia francesa de Giuseppe, hijo de Anna, la señora de la casa, ella misma una francesa que se casó con un italiano. No puede recibirla, está cansada, pero puede ocupar una habitación, le indica Pietro. Giuseppe no está, se le espera para Pascua. O tal vez no... Una película de atmósfera, rodada con estilo por el debutante en el largo Piero Messina. Llena de silencios y sobreentendidos, adapta libremente una obra de Luigi Pirandello, "La vida que te di". Describe sobre todo la relación que se va estableciendo entre Jeanne y Anna, unidas por Giuseppe, en que ambas se ocultan cosas, como el hecho de que la madre tiene en su poder el teléfono móvil de su hijo, donde la otra le deja mensajes reprochándole su silencio, que no contesta. Con estudiado ritmo y exquisita fotografía, y las miradas y gestos de los personajes, sobre todo de las dos mujeres protagonistas, Juliette Binoche y Lou de Laâge, hay un juego de complicidades y anhelos inefables, que no puede durar eternamente, y que se aprovecha simbólicamente de imágenes como la de la procesión de Semana Santa con una Dolorosa, o de placeres sencillos, como el de sumergirse en el agua o disfrutar de una buena comida.
6/10
(2017) | 177 min. | Drama | Musical Tráiler
La acción transcurre en una fábrica de ascensores, cuyos trabajadores comienzan a preocuparse, ya que los jefes han empezado a llevarse maquinaria; todo huele a que se está programando el cierre. Mientras comienzan las negociaciones para echarles a la calle, los líderes sindicales aconsejan seguir acudiendo al puesto de trabajo, pese a que no se realice ya tarea alguna. Siguen apareciendo nuevas puntas de lanza del cine portugués, como el discutible Miguel Gomes, cuyo irregular tríptico Las mil y una noches cuenta con numerosos incondicionales (aunque parezca imposible), o el ‘marciano’ Pedro Costa, autoproclamado Maestro de las Sombras, con títulos como Caballo dinero. También forma parte del grupo Pedro Pinho, igual de poco convencional, y obsesionado por romper las barreras entre géneros, aquí a ratos se roza el documental, o el drama neorrealista, y hasta se incluye un curioso número musical que parece homenajear a Gene Kelly. El propio Pinho coescribe el guión, basado en la obra de la holandesa Judith Herzberg, sin que se haya tratado de ocultar demasiado su origen teatral. Ha recurrido a espontáneos actores, casi todos no profesionales, que logran trabajos bastante realistas, y se ha rodado en una auténtica factoría, de las afueras de Lisboa, para acentuar la veracidad. El film propone un debate interesante sobre la evolución del capitalismo, apostando por la autogestión para resolver el problema del paro, o sea por que los propios trabajadores formen una cooperativa, si bien se reconoce que hoy por hoy estas asociaciones tienen problemas para subsistir. Se denuncian también las estrategias sucias para despedir y dividir a los trabajadores. Pero hasta aquellos a quienes les entusiasmen estas reflexiones acabarán agotados por sus 177 minutos de metraje, a todas luces excesivos, con algunos momentos de adoctrinamiento (“toda evolución tecnológica tiende a sustituir el trabajo por las máquinas”) que serían la envidia de Sergei M. Eisenstein y los más ilustres propagandistas de la ex Unión Soviética. En este sentido, le viene grande el premio FIPRESCI de la crítica internacional, en el Festival de Cannes, donde tras su exhibición cosechó una ovación de siete minutos, también exagerada.
5/10
(2019) | 82 min. | Animación Tráiler
Sicilia, en lo más crudo del crudo invierno. Una pareja de cómicos, padre e hija, se refugian en una cueva, donde se encuentran con un oso. Piensan que la mejor manera de evitar una reacción agresiva del animal, es hacer una representación donde le contarán “la famosa invasión de los osos de Sicilia”, cuando el rey oso Léonce, desconsolado por la desaparición de su hijo Tonio, decidió hacer una incursión con su ejército en el mundo de los humanos. Al acabar su narración, será el propio oso de la cueva es que les explique lo que ocurrió después. Adaptación de la obra de Dino Buzzati, se trata del primer largometraje de animación del también italiano autor de cómics Lorenzo Mattotti. En sus manos, y con un guion donde también ha intervenido Thomas Bidegain (Los hermanos Sisters, Un profeta), este film franco-italiano se convierte en un precioso homenaje a los contadores de historias –uno de los cuales es, por supuesto, el propio Buzzati–, entregado con un diseño colorista de personajes y decorados sencillamente deslumbrante, de gran belleza y rompedor para lo que se suele estilar en el mundo animado. Está perfectamente lograda la transición del relato en la cueva, con decorados de los cómicos, a las imágenes que muestran lo que cuentan, y la voz en off del narrador, que uno teme que va a tener una presencia excesiva, acaba encontrando su lugar, y no carga. La narración se inclina hacia un realismo algo pesimista, al apuntar la difícil convivencia entre seres humanos y osos, donde los primeros se dejan llevar con frecuencia por la ambición y el poder, contagiando a alguno de los segundos, de modo que se contrapone la vida en la ciudad y en plena naturaleza. Pero los personajes que se dejan llevar por su egocentrismo están en ambos bandos, no se cae en un maniqueísmo ingenuo donde todos los hombres serían unos desalmados, y los osos unos benditos. De modo que entendemos al rey que antepone a su hijo Tonio a cualquier otra consideración, aunque paradojas, cuando le encuentra, pasa lo contrario, que es lo que a veces ocurre en la vida en el momento en que uno ve sus metas cumplidas, que le saben a poco y las cambia por otras. Tiene su gracia el mago De Ambrosiis, cuya varita mágica está agotando sus hechizos, y en un momento dado debe plantearse si hacer un sacrificio que significa quedarse sin magia; o el oportunista oso Salpêtre, que quiere ocupar el puesto del rey Léonce. Cada personaje está muy bien pensado y tiene su particular encanto, algo a lo que ayuda su maravillosa concepción gráfica, con una animación 2D aunque con varios planos. Los osos son relativamente minimalistas, nada de pelos detallistas al estilo de los monstruos peludos de Pixar, y combinan las redondeces con algunas líneas rectas en la cabeza, lo que junto a los colores sin sombras y brillantes, les concede un aspecto estupendo; y su versión fantasmal, tampoco deja de sorprender. También en los humanos hay ideas sugerentes, pues frente a Almerina y los cómicos, más tradicionales, tenemos al estirado y delgado como un fideo De Ambrosiis, muy original. Las escenas de acción tienen fuerza, ya sean algunos monstruos sorprendentes, o las bolas de nieve aplastando ejércitos.
8/10
(2018) | 98 min. | Drama Tráiler
Cuidada adaptación de una de las obras maestras de teatro de Antón Chejov, con personajes bien perfilados psicológicamente y conflictos de entidad que les afectan sobre todo por dirigir el amor y sus elecciones en la dirección equivocada, mandan los celos, la pasión, la resignación y el afán de dominio, que les llevan a labrarse su infelicidad, de la que parece imposible escapar. La acción transcurre en dos veranos separados temporalmente por varios años de distancia, en una casa de campo junto a un lago. En ambos casos se produce la reunión familiar por la llamada de Sorin, gravemente enfermo, de modo que acude junto a él su hermana Irina, famosa actriz de teatro que ha comenzado su declive, y cuyo amante es Boris Trigorin, afamado escritor. Ambos no saben apreciar el teatro experimental que desarrolla Mijail, el hijo de Irina, que representa su amada Nina, quien acabará fascinada en cambio por el recién llegado Boris. A los amores desgraciados se suma el de Masha, enamorada en secreto de Mijail, pero que tal vez se conforme casándose con un maestro local que la ama. Michael Mayer, director de carrera irregular que dirigió hace más de una década Una casa en el fin del mundo sabe que tiene un texto –adaptado para la ocasión por autor teatral ganador del Tony Stephen Karam– y unos personajes maravillosos, y sabe dar el conjunto cierto paso cinematográfico, también añadiendo al conocido subtexto de la frágil gaviota otro tan visual como el del bingo, la lotería de la vida en que nunca se sabe la combinación que te va a tocar, y si va a cuadrar con las expectativas de tu cartón. Como en el original se juega con el fuera de campo o la insinuación en lo relativo al suicidiio. Los actores logran meritorias interpretaciones, desde la herida Nina de Saoirse Ronan, a la madre dominante y cínica Irina de Annette Bening, pasando por el insensible escritor Boris de Corey Stoll, por citar sólo algunos de los más destacados.
6/10
(2018) | 93 min. | Terror Tráiler
Tras romper con su novia, Sam acude a su casa para recoger una caja con cintas que ha grabado. Pero la muchacha está dando una fiesta con amigos, tan ruidosa como multitudinaria, así que resulta complicado hablar con ella; al final la ex le sugiere que espere en una habitación, donde enseguida se reunirá con él. Tras pasar algún tiempo, no hace acto de presencia, por lo que Sam acaba derrotado por el sueño. Al despertar, la casa está llena de cadáveres, mientras que en las calles el panorama no resulta más alentador… Tras la sobreexplotación de las películas y el cine de zombies, resulta complicado darle al subgénero algo de frescura. Lo consigue en cierta medida el debutante Dominique Rocher, que adapta una novela de Pit Agarmen. Pese a que recurre a los tópicos del género, ha compuesto un film intimista, que reflexiona sobre los efectos de la soledad; el metraje se centra en el deterioro que va sufriendo el protagonista, y en una de las secuencias más interesantes llega a encerrar a un zombie en el ascensor para tener con quién hablar. Resulta meritorio el trabajo del actor Anders Danielsen Lie (Personal Shopper), que sostiene sin ninguna compañía la mayor parte de la cinta. Por desgracia, tras un arranque prometedor, el film se estanca en cierta medida, repitiendo las rutinas diarias del protagonista, y le falta algo de tensión. Se recupera medianamente con un final que no está mal del todo.
5/10
(2018) | 96 min. | Drama Tráiler
Staten Island. Lisa Spinelli es profesora de educación infantil. Casada y madre de dos hijos a las puertas de la universidad, Lisa tiene mucha sensibilidad y cultiva una afición que alimenta con clases semanales: la poesía. Por casualidad un día escucha recitar un poema a uno de sus alumnos, Jimmy, de 5 años. Lisa queda epatada por calidad de lo que acaba de escuchar y recitará con éxito ese poema en sus clases. Poco a poco la maestra se irá obsesionando con el don que tiene su pequeño alumno y le empujará a seguir explotando su talento. Interesante película estadounidense, escrita y dirigida con personalidad por Sara Colangelo, versionada a partir de la homónima película israelí dirigida por Nadav Lapid en 2014. La insólita historia plantea muchas cuestiones de interés, algunas peliagudas: ¿dónde está el límite de un profesor? ¿Es el talento artístico algo innato? ¿Puede un niño que no sabe leer ni escribir ser un excepcional poeta? ¿Y es correcto usar ese don ajeno procedente de un menor? ¿Hasta qué punto alentar a los niños y jóvenes es reducir su libertad? El inteligente guión plantea estas cuestiones dentro de una trama bien confeccionada, verosímil, si bien toca en ocasiones elementos casi bizarros en la extraña relación que se establece entre el niño y su profesora. Ésta es una mujer en seria crisis, obsesionada por alcanzar una belleza artística que se le escapa, no tiene el talento que anhela. Está bien mostrado cómo vierte su frustración en los hábitos de sus hijos, intereses que ella ve banales, sentimiento que se agudiza cuando descubre el don poético de Jimmy (que, por otra parte, dice “tengo poema” como podría estar diciendo “tengo popó”). Extraer entonces esa belleza oculta de la cabecita del niño –algo de lo que nadie parece ser consciente– se convierte en obsesión delirante, salvar esos poemas serán el exorcismo de sus propias carencias, de sus búsquedas estériles. ¿Pero cuál es el precio? La actriz Maggie Gyllenhaal da el tipo perfecto de la protagonista. Interpreta con sumo oficio ese tipo de personajes normales, incluso vulgares, que tienen algo de insano e inquietante. La profesora del parvulario es una película extraña, diferente por su argumento, pero que al margen de lo equivocado o no de las decisiones de la maestra, también hace pensar al espectador y preguntarse si no estamos desperdiciando nuestros talentos y deslizando a la sociedad (a los jóvenes especialmente) a un estado superficial en una época en donde el bombardeo visual y digital, la frivolidad que invade las redes sociales o el ocio trivial están aletargando progresivamente nuestra capacidad de alcanzar y disfrutar de la belleza.
6/10
(2015) | 108 min. | Drama

La historia de dos jugadores itinerantes (Ryan Reynolds & Ben Mendelsohn) a la búsqueda de la partida de su vida en Nueva Orleans.

(2016) | 66 min. | Animación
Correcta adaptación animada, con la técnica de stop-motion, de la obra de Gilles Paris. Su protagonista es un niño, Ícaro, apodado cariñosamente como Courgette, o sea, Calabacin. Vive con su madre, que no tiene trabajo y se pasa el día viendo telenovelas y bebiendo cerveza. Tras un accidente, en el que tiene parte involuntaria Calabacin, ella muere y él pasa a vivir en un orfanato, con otros niños que se han quedado sin papás. Curioso es el caso de la pequeña cuya madre fue deportada a su país africano de origen, sin caer en la cuenta las autoridades de que se quedó en Francia su vástago. Otro personaje peculiar es Simon, típico abusón que pretende hacer objeto de sus burlas al recién llegado. Le pondrá en su sitio una niña, la última en incorporarse al orfanato, a la que su tía no quiere cuidar. Dirigida por Claude Barras, quizá lo más singular de esta película es que parece estar destinada a los niños, con la pedagógica intención de irles introduciendo en las penas que pueden padecer chicos de su edad, como puede ser la orfandad y la falta de amor: para que aprendan a apreciar lo que tienen, o para encajar las propias penalidades. En sí esto está bien, pero no deja de llamar la atención un enfoque poco infantil y desconcertante, por ejemplo resulta extraño que Courgette no se vea demasiado afectado por haber sido la causa material de la muerte de su mamá, o chirrían algunas bromas de contenido sexual bastante fuera de lugar, y eso que tal aspecto parece que se ha suavizado con respecto al libro adaptado. De todos modos prevalece un tono positivo en lo relación a la camaradería entre los niños, y también hay espacio para retratar positivamente a algunos adultos como la directora del orfanato, o al policía que atiende en primer término al protagonista, y que acude a visitarle regularmente a su nuevo hogar.
6/10
(2018) | 98 min. | Comedia | Drama Tráiler
Castro, veterano presentador de programas televisivos, acude con Manu, su chófer, a la fiesta de inauguración de la lujosa casa en las afueras de París de Nathalie, productora que conoce desde hace mucho tiempo, además de hermana de Hélène, su ex mujer, que también está invitada. De la misma forma, acude Nina, hija de ambos, que acaba de escribir un libro de éxito, veladamente inspirado en sus progenitores. Desde que debutó como realizadora con la sobresaliente Para todos los gustos, de 2000, el cine de Agnès Jaoui –hasta entonces sobre todo actriz– no ha perdido interés. Aunque se ha divorciado de Jean-Pierre Bacri, sigue colaborando con él como coguionista y protagonista, junto a ella. Aquí componen una comedia agridulce cuya trama se desarrolla íntegramente durante una celebración en el jardín de un imponente inmueble, lo que trae a la memoria la reciente C’est la vie, con la que tendría muchos puntos en común, sobre todo el papel principal, interpretado en ambas por Bacri, aunque aquí predomina el drama sobre la comedia. Retoman sus temas habituales, como las relaciones entre padres e hijos, la desestructuración familiar, el lado oscuro de la fama, o el trato entre empleados y sus jefes (repiten con la figura de un conductor, como en su ópera prima), y sobre todo las debilidades de la clase alta francesa, y el cinismo de algunos de sus componentes. Pero esta vez se centran en aspectos angustiosos del mundo moderno, como el culto a la juventud, que hoy en día se aprecia mucho más que la experiencia, así como el éxito de los ‘youtubers’ y la falta de privacidad que han traído consigo las nuevas tecnologías, que tienen el poder de destruir a cualquiera o hacerle famoso. Los propios Bacri y Jaoui se lucen, sobre todo porque interpretan a una pareja divorciada, así que sus diálogos muchas veces parece que podrían tener correspondencia en la vida real. Por lo demás, Llenos de vida tiene un reparto muy coral, donde nadie desentona.
6/10
(2016) | 97 min. | Romántico | Comedia | Drama
Segundo largometraje de la cineasta francesa Justine Triet tras La Batalla de Solferino. Con ese film comparte la idea de mostrar cierto desquiciamiento de la vida actual en las sociedades occidentales. Porque seguimos a Victoria, una abogada treintañera divorciada, madre de dos niñas, a las que no presta la debida atención, las confía a la canguro de turno, y más recientemente a un antiguo cliente, camello de medio pelo en vías de reformarse. En una boda a la que asiste un viejo amigo apuñala a su pareja –aunque él dice que no, que se lo ha inventado la otra, que es una arpía–, y un tanto a regañadientes acepta defenderle. Entretanto su ex marido ha creado un blog de cierto éxito, donde cuenta con pelos y señales la carrera de Victoria como abogada, donde ella no sale muy bien parada. Triet acumula elementos grotescos, por ejemplo la protagonista acude al psiquiatra y a una vidente, y tiene citas con desconocidos a través de internet, a los que luego no hace mucho caso. Al conjunto le falta equilibrio, y no se logra que nos interese demasiado lo que le pasa a Victoria, sus múltiples casos o el posible resultado del juicio. Podía tener cierta gracia la deriva romántica de la relación entre ella y su canguro, pero lo cierto es que no se crea la necesaria empatía. Ni siquiera el esforzado trabajo de Virginie Efira, que fue nominada a los César por su composición de Victoria –una de 5 nominaciones, entre ellas de la mejor película–, despeja la atmósfera cansina que se respira en toda la cinta.
4/10
(2017) | 114 min. | Thriller Tráiler
Ismaël Vuillard, director de cine, hombre inquieto y cretivo, entabla una relación sentimental con Sylvia. Cuando se encuentran pasando unos días en su casa junto al mar, aparece por allí Carlotta, esposa de Ismaël, desaparecida y dada por muerta desde hace más de 20 años, e hija a su vez de otro cineasta, Henri Bloom, amigo de Ismaël. Fallida película de Arnaud Desplechin (Un cuento de Navidad), director poco convencional que aquí imagina una situación insólita, casi irreal, en donde dos mujeres se disputan el amor del protagonista. Sin duda, ése es el punto fuerte del film, al menos durante el primer tramo: la poderosa presencia de Marion Cotillard y Charlotte Gainsbourg, dos actrices enormes enfrentadas en un intenso “tour de force” en el que luchan por el corazón de Ismaël. Pero estamos ante una película extraña que se desarrolla luego por otros vericuetos confusos y desmadejados. Se narra así también la historia paralela del hermano de Ismaël, empleado en el ministerio de asuntos exteriores, cuyas andanzas como espía está filmando precisamente el director. El resultado es bastante irregular. Los fantasmas de Ismael tiene mucho de ensoñación, de desequilibrio, en donde se habla de la pérdida y la ausencia, de la imposibilidad de ofrecer lo que somos, de tener a otras personas completamente. Pero según avanzamos, la trama de la película se vuelve más y más discursiva, confusa y dispersa, a veces un cúmulo de desvaríos en la cabeza inestable del protagonista, personaje estrafalario a la medida de Mathieu Amalric. Y el extenso metraje no ayuda.
4/10
(2017) | 100 min. | Terror
Tras una invasión de muertos vivientes, varios supervivientes de un pueblo de Québec tratan de sobrevivir. El canadiense Robin Aubert aporta poco al sobreexplotado género de zombies, en todo caso su novedad sería que los que aparecen en esta cinta padecen síndrome de Diógenes, por lo que cuando se aburren porque no tienen humanos que perseguir acumulan sillas y otros objetos, con resultados que recuerdan a ciertas obras de arte moderno. Por lo demás, al film le sobran tópicos y metraje.
4/10
(2018) | 127 min. | Drama Tráiler
Jerusalén. Sarah y Saleem mantienen una relación adúltera. Sarah es judía, casada con un oficial del ejército, con quien tiene una hija pequeña; Saleem es palestino, también está casado y va a ser padre muy pronto. Una imprudencia y una serie de curiosas circunstancias van a crear el malentendido de que Saleem trabaja para la inteligencia palestina y recluta espías israelíes, entre las cuales estaría Sarah. Un hondo conflicto humano sirve como metáfora de la difícil convivencia entre judíos y palestinos, dos pueblos condenados a entenderse pero que permanecen en permanente conflicto. El director palestino Muayad Alayan arriesga con una historia nada halagüeña que ejemplifica las dificultades de entendimiento entre los dos pueblos, con un guión, escrito por su hermano Rami Alayan, que no elude las coincidencias a fuer de ofrecer una situación insostenible que va generando más y más sufrimiento a todos los implicados. A decir verdad, en algún momento la cosa resulta un tanto kafkiana, pues los protagonistas se ven arrastrados por una pesadilla que se complica más y más y de la que no pueden salir sin fatales consecuencias para todos. Imposible huir del avispero en donde se han metido. Rodada con realismo y con creciente tensión, el meollo de la historia tarda quizá algo en aparecer, pero la película está bien narrada y va adquiriendo poco a poco un tono opresivo y agobiante bastante eficaz, realzado por una fotografía a menudo apagada. Se agradece que Alayan mantenga siempre un gran equilibrio a la hora de retratar a sus personajes, no hay parcialidad hacia judíos o palestinos, y si acaso incluso el cuñado palestino de Saleem sea el que salga peor parado. En realidad, la mirada hacia los personajes es compasiva, son dignos de lástima, porque Los informes sobre Sarah y Saleem es sobre todo un terrible drama humano, en donde a la culpa por la infidelidad, se sumará la vergüenza, la sospecha y el dolor causado a las familias. En este sentido, las historias y reacciones de los cónyuges engañados resultan dignas de crédito. Todos los actores están magníficos.
6/10

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