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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Warner

(2018) | 116 min. | Thriller | Drama Tráiler
Una película basada en hechos reales, describe el singular camino a la redención de Earl Stone, un octogenario experto en cultivar flores, ocupación que le ha llevado a recorrer a lo largo y a lo ancho los Estados Unidos, pero al precio de descuidar a su familia, esposa, hija, nieta, de los que se ha distanciado. En tiempos de internet su negocio se va al traste, pero casi por casualidad, le reclutan de un cártel mexicano para transportar droga, porque es la tapadera perfecta, además de un conductor seguro, con un historial sin multas. Acepta un encargo, y no más, sin querer saber muy bien lo que transporta, pero luego viene otro, y otro, y otro... El dinero viene muy bien para ayudar a las necesidades de ancianos, algunos veteranos de Corea, como él, e incluso a esa familia a la que ha perdido. Entretanto Colin Bates, un agente del FBI, con ayuda de su compañero Trevino, pisan los talones al cártel, y desean asestarle un golpe identificando y deteniendo a Tata, el sobrenombre de la "mula" que más kilos de cocaína está moviendo en este momento. Clint Eastwood dirige y protagoniza una agradable, inteligente y nada complaciente historia, que le va como anillo al dedo, y que en parte es complementaria de Gran Torino, de hecho comparte guionista, Nick Schenk. Aunque si ahí encontraba a una nueva familia tras la alienación producida con la suya, en la película que nos ocupa se trata de valorar lo que ha perdido, arrepentirse y aprovechar, tal vez, una segunda oportunidad. Estamos además ante una nueva reivindicación de la ancianidad y la experiencia de la vida, la posibilidad de poder tomar aún decisiones, y de aceptar la responsabilidad por las propias acciones, la vida sigue, y "aunque tengas 99 años, deseas cumplir 100". Rodada casi al mismo tiempo que otra película de cineasta legendario de edad similar, con personaje que se salta la ley y basada en hechos reales, The Old Man & the Gun, está claro que Eastwood gana la partida sobradamente a Robert Redford, su film es superior. La cinta, rodada con el elegante clasicismo que caracteriza al cine de Eastwood, donde convive el drama con leves apuntes humorísticos que dinamitan la omnipresente corrección política, presenta una gran humanidad en la definición de los personajes que pululan alrededor de Earl, y que se encuentran en tres campos, fundamentalmente: el familiar, donde destacan la esposa, Dianne Wiest, la hija, Alison Eastwood, y la nieta, Taissa Farmiga; el del narcotráfico, donde a pesar de ser unos mafiosos, matones sin demasiados escrúpulos, les dota de rasgos humanizadores, ya sea el jefe del cártel de la vieja guardia, Andy García, o las "niñeras" a los que da sabios consejos a pesar de sus malos modales; y el policial, donde tienen cierta magia las escenas que comparten Eastwood y Bradley Cooper, pues ambos podrían estar tropezando en la misma piedra del descuido familiar. Inclusos los más secundarios, e incluso sin diálogo, están muy bien perfilados, con actores bien seleccionados para interpretarlos.
7/10
(2009) | 99 min. | Acción Tráiler
Apabullante película de acción y artes marciales dirigida por James McTeigue, quien anteriormente dirigió un film de considerable éxito, con abundancia de efectos especiales, V de Vendetta, y antes fue asistente de dirección en la trilogía Matrix. Aquí ofrece un espectáculo hiperviolento que encandilará a los jóvenes ávidos de adrenalina y sangre, y por supuesto a los amantes de las artes marciales más mortíferas. Todo comienza con las investigaciones de una tal Mika (Naomie Harris), la típica agente de un despacho de la Europol que se interesa por lo que no debe, es decir por las acciones delictivas de lo que parece ser una organización de asesinos a sueldo. Según ella habría una serie de clanes ancestrales que desde hace mil años entrenan a niños para convertirse en ninjas asesinos, y éstos son contratados según las necesidades de los gobiernos. La película cuenta cómo uno de esos niños fue Raizo, quien fue reclutado en el clan de Ozunu, donde destacó sobremanera y llegó a convertirse en un experto. Sin embargo, algo hizo que Raizo se volviera contra sus compañeros. Ya en la actualidad los caminos de la agente Mika y de Raizo se cruzarán. El ritmo del film es endiablado y la acción casi continua. Pero James McTeigue tiene el buen ojo de consiguir atraer con la historia pasada del protagonista, pues urde para él un pequeño relato, sencillo pero poderoso, en donde entran en conflicto emociones como el amor, la justicia, la libertad y el bien. De todas maneras, la película es por encima de todo acción a mansalva, con larguísimas secuencias de enfrentamientos a muerte, donde pies y manos, brazos y piernas, cabezas y estómagos son seccionados sin ton ni son y donde los borbotones de sangre son tan abundantes y repetitivos que hasta dejarán de molestar a los espectadores más sensibles. Se agradece también que McTeigue ofrezca algún respiro de sutil hilaridad, aunque sin perder nunca el tono del film. La planificación y la coreografía de los combates están muy elaboradas y hay una acertada sobriedad en la utilización de los efectos especiales, que aunque por supuesto que los hay, se alejan felizmente de la estética atolondrada de los videojuegos y componen imágenes que resultan verosímiles en su mayoría (aunque sobran un par de fantasiosas curaciones). Por eso, aunque está claro que no se trata de una película de actores, es de justicia felicitar al coreano Rain (Soy un cyborg) por su papel protagonista.
5/10
(2007) | 89 min. | Comedia
Silvia descubre que el profesor de su instituto del que se ha enamorado, mantiene un idilio extraconyugal con una profesora. Cuando éste intenta propasarse con ella, acaba asesinándole al propinarle un golpe mortal. Unos compañeros de clase le ayudan a deshacerse del cadáver. Pero es que Silvia vuelve a asesinar varias veces, a la amante del primer muerto, a un vendedor de armas y banderas nazis, a un cantante de bodas, y alguno más. Acaban enterándose todos los chicos de clase, que en un primer momento la encubren, pero después deciden aprovechar la ocasión para asesinar a gente como el duro profesor de matemáticas. Puesta de largo de Felipe Jiménez Luna, que ha ganado algún que otro premio con cortos como Te lo mereces. A juzgar por esta comedia negra poco inspirada, el cineasta, también guionista, no tiene mucho que contar, ni imaginación visual, ni demasiado talento para dirigir a los actores, ni siquiera para seleccionarlos, pues se nota a la legua que algunos de ellos, como Jaime Barnatán (El corazón del guerrero), dan poco de sí. Los diálogos son pobres, carece por completo de fondo, no resulta verosímil, pero tampoco tiene gracia en ningún momento. Llega a producir vergüenza ajena, sobre todo en las secuencias del cómico Santi Rodríguez, que con una peluca y una barba postiza ridícula interpreta a un policía atolondrado, que se supone debe resolver el caso.
1/10
(2011) | 106 min. | Thriller
Tras ocho años de ausencia de la gran pantalla en los que únicamente ha rodado un telefilm, el bilbaino Enrique Urbizu vuelve al género negro en su octavo largometraje de cine. Tras los buenos resultados de La caja 507 y La vida mancha, Enrique Urbizu vuelve a coescribir el guión con Michel Gaztambide, y recupera como protagonista al actor José Coronado. El inspector de policía Santos Trinidad fue tiempo ha un gran policía, número uno de su promoción e integrante de grupos de élite, pero ahora está en horas bajas. Tras un trágico suceso en el que murió un compañero, se ha abandonado, bebe demasiado, y persigue a una banda de narcotraficantes colombianos relacionados con el asunto que le atormenta. En un club de alterne asesina a sangre fría a balazos a una camarera y a dos de los miembros del clan, mientras que otro consigue escapar. En su persecución, Santos descubrirá que la banda está involucrada en los maquiavélicos planes de unos islámicos radicales, pero tendrá que pararles los pies antes de que le detengan como consecuencia de las pesquisas de la juez Chacón, que investiga el tiroteo en el burdel. Como ha demostrado anteriormente, Urbizu es capaz de rodar cine de género de calidad. Toma como referencia el cine negro clásico, aunque con el tono crudo de películas como A quemarropa, de John Boorman, Código del hampa, de Don Siegel, o La huida, de Sam Peckinpah. El argumento dosifica muy bien la trama policiaca, que en realidad es una excusa para hablar de la corrupción, y sobre todo del peligro del fanatismo islámico, que florece con ayuda del caos que reina en la sociedad moderna. Se le pueden achacar defectos menores, pues no inventa nada nuevo. Además, no todos los personajes son tan sólidos como el protagonista, pues la juez que interpreta Helena Miquel es un tanto monolítica (sólo una llamada aporta algo de información sobre ella, descubriendo que tiene vida familiar), así como el policía bienintencionado pero un tanto plano que encarna (con gran dignidad) Juanjo Artero. Pero como en otras películas de Urbizu se agradece cine español en el que ocurren cosas, y que logra interesar al espectador. Además, se luce especialmente José Coronado, especialmente inspirado cuando trabaja con Urbizu, y que aquí compone a un policía 'quemado' y autodestructivo completamente opuesto a los galanes que le han hecho famoso.
6/10
(2018) | 100 min. | Acción | Comedia | Thriller Tráiler
Max y Annie son tal para cuál. Apasionados de los juegos todo tipo, él llegó a pedirle matrimonio mientras competían en uno, en el que ella tenía que adivinar lo que él expresaba con mímica. Cada semana se juntan con un peculiar grupo de amigos para darle al Monopoly, Scrabble, Risk o lo que surja, aunque han decidido dejar fuera a Gary, un vecino demasiado inquietante que no les cae bien. Una noche, Brooks, hermano de Max al que éste le tiene envidia patológica, les propone un peculiar juego, demasiado realista, organizado por una empresa a la que ha contratado: uno de los participantes será secuestrado y el resto debe encontrarle. Puesto que la comedia estadounidense se encuentra en fase terminal, porque se reduce a acumulaciones de chistes escatológicos y groserías, sorprende positivamente este título que parte de un guión que sin resultar redondo, consigue mantener pegado al asiento al respetable a base de equívocos, enredos y diversos elementos del cine de intriga. Añádase un buen reparto, en el que destaca la buena química entre Jason Bateman y Rachel McAdams, que salvando las distancias, recuerda a las grandes parejas de la screwball comedy, y secundarios convincentes, como Jesse Plemons (el vecino que da ‘mal rollo’), o Billy Magnussen (el amiguete con pocas luces). Como consecuencia, esta vez, los realizadores John Francis Daley y Jonathan Goldstein, autores de la menos inspirada Vacaciones, consiguen hacer reír, a base de disparates. Y técnicamente se lucen, en un plano secuencia en el que los protagonistas deben robar un lujoso huevo. Pese a su falta de pretensiones, su film tiene incluso cierto fondo en torno a la necesidad de madurar, y a las relaciones fraternales.
6/10
(2016) | 81 min. | Terror
Cinta de terror de pura serie B, con presupuesto ajustado y actores desconocidos, sembrada de sustos y a la que se ha intentado sin fortuna dar cierta consistencia interna, pues el conjunto termina resultando bastante deslabazado, con demasiados cabos sueltos. También resulta extraño que los fenómenos fantasmales ocurran como si tal cosa, nadie parece muy extrañado por ellos, o con la necesidad de comunicar a los demás lo que está pasando.  Sigue a Rebecca, que se marchó de casa cuando su padre abandonó el hogar y su madre Sophie cayó en un estado depresivo. La chica se siente en la obligación de cuidar de Martin, su pequeño hermanastro, después de la misteriosa violenta muerte del progenitor, y de que la salud mental de Sophie vaya cuesta abajo, con síntomas preocupantes como su manía de encerrarse en un armario y charlar con una amiga que ya murió, y con la que coincidió en el psiquiátrico. Le ayuda en la tarea Bret, que aspira a ser su novio. Pese a su breve duración, no llega a la hora y media, se nota que Nunca apagues la luz surge de un corto del mismo director, David F. Sandberg, rodado tres años antes. Produce James Wan, responsable de filmes del género como Saw, Insidious y Expediente Warren. Se trata sobre todo de un ejercicio de estilo, donde se juega con la idea de la aparición de una siniestra y agresiva criatura cuando no hay luz, de modo que la defensa consiste en pertrecharse de abundante luz eléctrica y velas, pero esto resulta no ser tan sencillo como parece; la fotografía juega con distintos tonos luminosos.
4/10
(2018) | 110 min. | Acción | Comedia | Thriller Tráiler
Spin-off de la trilogía de Ocean's Eleven sobre ladrones sofisticados que protagonizaron George Clooney y compañía, que a su vez versionaba la película La cuadrilla de los once con Frank Sinatra y equipo. En esta ocasión la novedad estriba en que el grupo de delincuentes está formado únicamente por mujeres, ocho, y que en vez de casinos el objetivo de su golpe está enmarcado en la glamourosa y neoyorquina gala Met. Debbie Ocean, hermana del fallecido ladrón Danny Ocean se ha pasado varios años en prisión, porque su novio la traicionó en una estafa, ya se ve que la “dedicación profesional” viene de familia. Durante ese tiempo ha urdido el golpe perfecto que deberá ejecutarse en la gala Met: no se trata de robar los magníficos collares que forman parte de una exposición, sino de centrar el tiro en el que llevará una “celebrity”, Daphne Kluger, que pertenece a Cartier, y que debido a sus preciosos diamantes está valorado en 150 millones de dólares. Tras reclutar a antiguas compañeras del oficio, se trata de recabar toda la información de la sede del evento, y el modo de acceder ahí sin despertar sospechas. Y si de paso se pueden ajustar cuentas con el traidor de antaño, miel sobre hojuelas. Aunque el nombre de Steven Soderbergh se mantiene entre los productores, toma la batuta de director Gary Ross, cuyos créditos en este rol se limitan a cinco títulos en dos décadas, uno de ellos el exitoso Los juegos del hambre. Además coescribe el guión. La película es entretenida, y funciona como un mecanismo de relojería. Si hay que achacarle algo es precisamente eso, que parece escrita por una computadora inteligente, le falta alma. Es como jugar al ajedrez con un ordenador, nunca hará una jugada genial aunque manejará las opciones utilizadas por grandes jugadores que albergue su extensa base de datos. En tal sentido el film resulta algo frío, cuesta empatizar con los personajes, aunque estén interpretados por una pléyade de estupendas actrices, y haya algún divertido gag. El reparto acude a una primera línea de estrellas indiscutibles –Sandra Bullock, Cate Blanchett, Anne Hathaway–, seguidas de su ilustrísima Helena Bonham Carter, la cantante Rihanna y la televisiva Sarah Paulson, más jóvenes promesas y un montón de cameos, incluido, no podía ser de otra manera, el de Anna Wintour. Sabe apuntarse el tanto del tan traído empoderamiento femenino, aplaudiendo a unas mujeres que forman un equipo conjuntado, pero que luego son capaces de realizarse plenamente por su cuenta en solitario, viva la independencia, quién necesita a los hombres o formar una familia. Por supuesto, quizá esta lectura sociológica parezca excesiva en lo que no es más que un divertimento, pero en tiempos del #MeToo no puedo por menos de apuntarla.
6/10
(2015) | 116 min. | Acción | Comedia Tráiler
En plena Guerra Fría, Operación U.N.C.L.E. narra las hazañas de dos agentes, Napoleon Solo, un ex ladrón reconvertido en súper agente de la CIA; y el agente Illya Kuryakin del KGB, que se ven obligados a cooperar para conseguir llevar su misión a cabo. Su objetivo, poner punto y final a una misteriosa organización criminal que pretende desestabilizar el equilibrio de poder con la difusión de armas y tecnología nuclear, pero la única pista que tienen es la existencia de la hija de un científico alemán que está desaparecido y que es la clave para poder infiltrarse en dicha organización. Tras cuatro años de inactividad, Guy Ritchie ha vuelto y lo hace atravesando el telón de acero con Operación U.N.C.L.E, basada en la serie de los 60, conocida en España como El Agente de C.I.P.O.L. El especialista en thrillers criminales regresa cargado de sus habituales flashbacks y montajes sincopados, que junto a una banda sonora trepidante, consiguen dejar sin respiración al espectador. Esta vez, vemos una versión del director ingles más light, en cuanto a violencia se refiere. Atrás quedaron Lock & Stock o Snatch. Cerdos y diamantes, pero queda una película amena en la que se preocupa más de guiar la comicidad de la acción que de centrarse en la intriga, aunque ésta no deje de estar a un nivel aceptable. Declarado fan del agente 007, con este film el director logra cumplir uno de sus sueños y mostrarnos su particular visión de cómo debería ser una película de espías. El resultado no está nada mal, ha conseguido imprimirle sus señas de identidad dándole alguna vuelta de tuerca al espionaje clásico. A pesar de su duración, casi dos horas, su ritmo continuo y acelerado logra entretener satisfactoriamente al espectador y no defraudarle. Operación U.N.C.L.E recuerda en gran medida a su anterior proyecto, Sherlock Holmes, por la buena fotografía, el excelente vestuario –posiblemente el mejor acierto del largometraje– y la acertada música, pero fallando en algo esencial, la elección de actores. Bien es verdad que Armie Hammer está correcto en su papel de agente ruso con corazón de acero (Illya Kuryakin) o Alicia Vikander, como la clave de la operación –resaltando por encima de sus compañeros–. Sin embargo, Henry Cavill no consigue exprimir todo el jugo a un personaje que podría haber dado mucho más juego. Napoleon Solo, a quien da vida, necesitaba algo más de carisma, y sobre todo una complicidad que no se termina de ver con Illya Kuryakin. El papel destinado en un principio para Tom Cruise y más tarde George Clooney, habría ganado mucho más con alguno de éstos, logrando mejorar el mecanismo ideado por Ritchie que en ocasiones se tambalea debido a esta falta de 'feeling'. 
6/10
Un futuro no muy lejano, en que se ha desarrollado una técnica que permite introducirse en los sueños ajenos. Y en su subconsciente la persona “asaltada” puede desvelar a sus “asaltantes” secretos ocultos, de valor lucrativo o que permiten su manipulación. Cobb lidera un grupo de “ladrones de sueños”, que desea dejar tal actividad. Pero acusado del asesinato de su mujer Mal, y alejado de sus dos hijitos en Estados Unidos, recibe de Saito, un hombre poderoso, una oferta que no puede rechazar: deberá sumergirse en la cabeza de Robert Fischer, heredero de un gran imperio económico, e implantar en su mente, como si fuera una idea propia -“origen”, o en inglés “inception”-, la liquidación del conglomerado que creó su padre; a cambio podrá reunirse con los suyos e iniciar una vida nueva. Con su equipo y la “arquitecta” de escenarios para los sueños Ariadne intentará una operación muy compleja, que podría dejar a todos en una especie de limbo.Christopher Nolan, guionista y director del film, prueba de nuevo -recuérdese que es el responsable de Memento, Insomnio (2002), El truco final y El caballero oscuro- que es uno de los cineastas más creativos de la actualidad. No necesita acudir al 3D -pero sí a los efectos visuales- para entregar una historia imaginativa, de increíbles cualidades hipnóticas, sólida en su compleja arquitectura narrativa, y, para qué negarlo, difícil de seguir. En tal sentido el mérito es lograr que el espectador no se pierda demasiado, entienda el meollo de la cuestión -la tentación de evitar la realidad entreteniéndose en otros mundos más atractivos pero no verdaderos, al estilo Matrix- y vibre con la inmersión en el mundo de los sueños en tres niveles, donde el riesgo de no despertar, y las soluciones improvisadas a los obstáculos que surgen, proporcionan muchas emociones. De modo que hasta los pasajes oscuros, más que indignar, animan debates sobre el significado de tal o cual pasaje, e invitan a revisar la cinta. O sea, hay decir que Nolan apela a la inteligencia del espectador, no subestima su capacidad de esforzarse por entender, algo muy agradecible en el mundo de filmes planos que habitualmente entrega Hollywood. Las imágenes son de gran belleza, los mundos que se pueden crear dentro de un sueño sencillamente deslumbran, verdaderamente se puede innovar y crear con los efectos especiales, véanse los momentos de no-gravedad, pura magia. Pero además Nolan acierta en la definición de personajes y conflictos, y en el atinadísimo reparto. El drama familiar de Cobb -Leonardo DiCaprio, en otra historia “mental” tras Shutter Island, con su trastornada esposa, Marion Cotillard, a la que no puede olvidar- se despliega con gran habilidad gracias al personaje de Ellen Page, una universitaria brillante que sabe adivinar lo que oculta a sus “compañeros de sueños”, o de su compañero de equipo interpretado por Joseph Gordon-Levitt. Hay espacio para la sorpresa, y el modo en que discurre el plan de “sembrar” en la cabeza de Fischer -bien, Cillian Murphy- conduce a un clímax espléndido, de inesperada poesía.
9/10
Futuro imperfecto. A través de una brecha en el interior de la Tierra han hecho su aparición desde otra dimensión unos monstruos terribles, los Kaijus. Para combatir a estos alienígenas letales los terrícolas usan los Jaegers, unos robots descomunales, que necesitan ser manejados por dos pilotos, usando las habilidades de sus hemisferios cerebrales derecho e izquierdo, lo que les obliga a compartir sus recuerdos mediante un procedimiento conocido como la Deriva. Raleigh Becket es un piloto retirado tras la muerte de su hermano, con el que conducía un Jaeger, que se reincorpora al servicio para hacer tándem, tal vez, con Mako Mori, una joven nipona que arrastra un trauma de su niñez relacionado con los Kaijus, pero con grandes habilidades. Pacific Rim podría definirse como una película apocalíptica de Godzillas contra Transformers, o mejor aún, contra Mazingers Z, ya que los robots de esos dibujos animados eran manejados por un piloto. Hay mucho ruido y mucha chatarrería, para demolir edificios los Kaijus y los Jaegers se las pintan solos. La historia original (!?) la firma un tal Travis Beacham, que ya hizo otra película con muchos destrozos, Furia de titanes, al que se suma el propio director, Guillermo del Toro, quien contribuye seguramente a humanizar un poco la cosa, lo que es de agradecer. Ello además de contar con sus amiguetes para pequeños papeles –Ron Perlman e incluso el amiguete Santiago Segura–, e introducir sus personales diseños y su particular sentido del humor, que se nota sobre todo en los científicos friquis y en los contrabandistas de restos orgánicos de Kaijus. También hay espacio para elementos propios de cuento, tan gusto de Del Toro, sobre todo en los recuerdos infantiles de Mako, que pueden hacer pensar, remotamente, en El laberinto del fauno. El diseño de producción de Pacific Rim puede ser impresionante, pero al final todo son fuegos de artificio que aturden en exceso, con presencia de criaturas y robots de distinta generación, seguramente para vender los correspondientes juguetes y hacer un poco más de caja. Probablemente no es casual la idea de emparentar los Kaijus con los dinosaurios, si a los chavales les encantan las criaturas prehistóricas, ahora se trataría de encandilarles con los letales bichos de nueva generación. Cita Del Toro a Alexander Korda como referente de su película, aunque nos da la impresión que el cine de aventuras de antaño del británico era otra cosa. Resulta curioso ver cómo los actores se esfuerzan en Pacific Rim. Hay lógica en la elección de intérpretes “baratos”, o sea, no estrellas que exijan cifras millonarias. Guaperas como Charlie Hunnam simplemente cumplen, y otros como Perlman y Segura, o los científicos Charlie Day y Burn Gorman simplemente siguen la corriente a Del Toro para provocar risas entre los fans. Se toman en serio, quizá demasiado para lo que de sí dan sus personajes, Idris Elba y Rinko Kikuchi, con su muy especial relación paternofilial.
5/10
(2014) | 95 min. | Aventuras Tráiler
Tras un terrible terremoto con trágicas consecuencias en Perú, la tía del oso Paddington decide embarcarle rumbo a Londres, donde está segura de que alguien le dará un hogar, como se hacía con los huérfanos que abandonaban en las estaciones durante la II Guerra Mundial. Los tiempos han cambiado, así que el pequeño animal no encontrará a nadie dispuesto a ofrecerle un hogar, pero los Brown –un matrimonio con dos hijos– le acogen mientras tanto temporalmente. Creado por Michael Bond, el oso Paddington es todo un clásico de la literatura infantil británica. Sus peripecias ya habían dado lugar a tres series televisivas de animación. El largometraje, sin embargo, opta por la imagen real con el protagonista y otros personajes creados mediante la más avanzada CGI, con una expresividad y una integración con los humanos realmente prodigiosa. Todo ello se enriquece además con el cuidado diseño de producción de Gary Williamson. Estéticamente, el film lleva el sello del productor, David Heyman, artífice de la saga de Harry Potter. Paddington cuenta además con un elenco de alto nivel, encabezado por Hugh Bonneville y Sally Hawkins como los Brown, los sorprendentes Samuel Joslin y Madeleine Harris en el rol de sus hijos y la gran Julie Walters como la señora Birds, la asistenta. Aunque Nicole Kidman como una villana muy en la línea de Cruella de Vil resulta un tanto sobreactuada, en general el film se engrandece con el trabajo de secundarios de primera, como Peter Capaldi y Jim Broadbent, que saben a poco como el vecino gruñón y el bonachón Mr. Gruber, respectivamente. Con toques de humor divertidos, dirigidos tanto al público infantil como a los más maduros, Paddington no aporta demasiado a otras películas con animales digitales parlantes, pero tiene cierto aroma inglés que le otorga frescura. Además, encierra pequeñas notas sobre la hospitalidad, los lazos familiares, y el civismo ciudadano.  
6/10
(2017) | 103 min. | Aventuras | Comedia Tráiler
El oso Paddington encuentra el regalo ideal para su tía, a punto de cumplir cien años, un antiguo libro desplegable. Pero mientras desempeña todo tipo de trabajos de cara a reunir el dinero necesario para comprarlo, un ladrón entra en la tienda de antigüedades para apropiarse de él. Una de esas excepciones en las que la secuela supera al original. Ya aquél, que adaptaba las peripecias del personaje de los cuentos de Michael Bond, sorprendía con su retrato de Londres a través de los ojos de un oso parlante y filántropo llegado de Latinoamérica, con buenas dosis de humor inglés. Pero aquí se eleva todavía más el listón, con inteligentes hallazgos que se suceden a un ritmo trepidante. La clave está en que reivindica la sencillez, propone una mirada a un pasado nostálgico ideal mostrando trenes y todo tipo de objetos del ayer, y aboga porque siempre se puede sacar el lado positivo de cada ser humano. De hecho su humor, pensado para el público de todas las edades, tiene la típica ironía británica, pero está tratado con un gran sentido del equilibrio, ataca a actitudes y comportamientos inadecuados pero no al humano en sí, que siempre puede regenerarse, incluso en el caso de brutales criminales. Repite como realizador Paul King, centrado sobre todo en series televisivas hasta que abordó esta saga, que demuestra que ha aprendido muy bien de los mejores. Sus imágenes remiten a Charles Chaplin (la hilarante secuencia de la barbería), a la animación clásica (la limpieza de cristales) e incluso a Woody Allen y su Misterioso asesinato en Manhattan, de donde bebe la esposa investigadora y el marido escéptico y la secuencia de las grabadoras. Pero sobre todo ha tomado como modelo al mejor Frank Capra, el oso tiene la actitud de los personajes de Gary Cooper y James Stewart del cine del italoamericano, y provoca las mismas reacciones positivas. Abundan los momentos valiosos, como la encantadora animación del libro desplegable con los mejores lugares de la capital británica, o la secuencia del militar retirado de carácter gruñón que no permite que le limpien los cristales. Repiten los actores de primer nivel en registros exageradamente divertidos de la primera entrega; se lucen Sally Hawkins y Hugh Bonneville, mientras que Julie Walters y Jim Broadbent saben a poco. Pero aparte del pequeño papel del siempre sorprendente Brendan Gleeson, aquí roba la función sobre todo el recién llegado Hugh Grant, grande como comediante y showman, que además tiene un papel múltiple y demuestra una sana capacidad de reírse de sí mismo.
7/10
(2015) | 163 min. | Drama Tráiler
Adaptación del best-seller de Luz Gabás, que sigue la estela de María Dueñas y El tiempo entre costuras a la hora de plantear una historia exótica en la España colonial, con amores apasionados y secretos por descubrir. Como el original, la narración transcurre en dos tiempos. En 2003, y tras enterrar a su padre Jacobo en un pueblecito del Pirineo oscense, Clarence bucea entre los papeles de él y su hermano senil Kilian, que retrotraen al pasado, cuando vivieron años intensos en la isla de Fernando Poo, que pasaría a formar parte de Guinea Ecuatorial. De modo que la narración transcurre entre el viaje de ella para conocer mejor la peripecia de sus ancestros, y dicha peripecia, que arranca en 1953, cuando el ingenuo Kilian marcha a Guinea arrastrado por su algo juerguista hermano mayor Jacobo, con idea de reunirse con Antón, su progenitor, que regenta una próspera plantación para obtener cacao. El guionista de El orfanato y Lo imposible, Sergio G. Sánchez, se ha encargado de convertir la larga novela, más de 700 páginas, en libreto cinematográfico. Mientras que el director de cintas como Fuga de cerebros, Fernando González Molina, ha sido convocado para ponerse tras la cámara, seguramente por estar detrás de cintas de Mario Casas con almibaradas y más o menos intensas tramas románticas de Federico Moccia, hablamos de Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti. El resultado es bastante discutible, se diría que el desafío les viene a ambos demasiado grande. El esfuerzo de Atresmedia y Telefónica es más que notable, y por ello se habría agradecido un resultado más satisfactorio, pero parece haber pesado en la producción una mirada muy conservadora, la divisa ha consistido en no arriesgar y dejarse guiar por los criterios comerciales más convencionales, hacer una película “bonita” aun a riesgo de que fuera “hueca”. Actores guapos y con tirón, canción de Pablo Alborán, tortugas en la playa, revolcones en la arena... Incluso a la parte histórica le falta un poco de fuste, las críticas al colonialismo, las actitudes racistas, la apelación a la espiritualidad indígena, resultan algo simplistas. La sensación es que bastantes cosas se han quedado en el tintero o en la mesa de montaje, y que el conjunto se ha armado para evitar que el espectador se haga demasiadas preguntas acerca de la debilidad argumental, el entramado no es para nada de hierro, comenzando por la escasa cohesión entre las dos líneas argumentales a las que separa medio siglo de distancia. Así, la escena de alcoba de arranque, muy de papel couché, Kilian y la nativa Bisila comparten catre, parece destinada a acallar esa parte del cerebro que te dice, 'pero qué me están contando'. Este amor apasionado nunca está justificado, más allá de aquello tan manido de 'amor a primera vista', y sorprende cómo el marido de ella es prácticamente ignorado en la narración, casi como si no existiera. La evolución de un Kilian-Mario Casas que parece un boy-scout, a otro experimentado y barbudo, no está lograda. Muchos interrogantes quedan sin respuesta. Citemos uno, no se trata de hacer aquí un recuento exhaustivo: Antón en el lecho de muerte nos habla del gran amor por su esposa, que está en España, pero al espectador se le pide un acto de fe sobre algo que no vemos, y de lo que no se nos ofrece prueba alguna. Entre los personajes femeninos, el más logrado sin duda es Julia, compuesto esforzadamente por Macarena García, al menos en ella vemos algún conflicto, los celos ante un mujeriego Jacobo que no sabe cuidarla, y la inclinación hacia Manuel, el médico que no la atrae inmediatamente, pero que tienen cualidades de las que el otro carece. En cambio la “exploradora” Clarence (Adriana Ugarte) y sus descubrimientos se antojan demasiado postizos, incluso con el relato de la anciana nativa, donde hasta llegamos a olvidar que se ha recurrido al flash-back, tan artificial resulta.
3/10
(2015) | 111 min. | Aventuras | Comedia Tráiler
La historia de Peter Pan ha sido llevada al cine en numerosas ocasiones desde que la escribiera J.M. Barrie en 1902. Concebida para los más pequeños como vehículo de huida de la tristeza –como narraba con esmero el film Descubriendo Nunca Jamás–, la aventura del niño que nunca crece, con capacidad de volar y líder de los Niños Perdidos, ha subyugado durante años a grandes y pequeños. Pan: Viaje a Nunca Jamás es la enésima versión de la historia, y probablemente la que más se aleje del relato original, pues el guión de Jason Fuchs traslada la acción a la época de la II Guerra Mundial y modifica seriamente la historia, aquí centrada en cómo Peter Pan se convirtió en héroe. Además, hay personajes nuevos y otros ven sus roles modificados: el enemigo pasa a ser el Pirata Barbanegra, Hook es un aventurero amigo de Peter Pan, mientras que la mismísima Campanilla desaparece. Sin embargo, el aliento de la obra de Barrie y sus elementos esenciales respiran en cada fotograma del film. La misma noche que encuentra la carta que le escribió su madre años atrás, Peter (Levi Miller), chicuelo travieso y espabilado de un orfanato de Londres, es secuestrado junto con otros niños, por un enorme barco volador y trasladado al increíble país de Nunca Jamás, para vivir como un esclavo a las órdenes del pirata Barbanegra (Hugh Jackman). Pero acabará escapando a ese destino y contará con la ayuda de un joven llamado Garfio (Garrett Hedlund) y de la salvaje Tigrilla (Rooney Mara) para acabar con el tirano y descubrir el secreto de su origen y su verdadera identidad. Tras las cámaras se sitúa uno de eos directores que han labrado su merecido prestigio gracias a la gran literatura, el británico Joe Wright, aunque hasta ahora siempre con historias realistas, románticas, con sello clásico, tales como Orgullo y Prejuicio, Ana Karenina o Expiación. Por primera vez pone el director su talento al servicio de un relato fantástico, cuya razón de ser es precisamente alejarse lo más posible de la vida real. Así, Wright comienza su historia en un orfanato de pesadilla (donde las monjas son las malvadas de turno), gris y mugriento, cuya ambientación retrotrae al mundo de Oliver Twist, para dar el salto después al universo colorido y luminoso de Nunca Jamás, en donde el protagonista vivirá sus aventuras y se encontrará a sí mismo tras pasar por algunas penalidades. Desde luego, el pulido manierismo del cine de Wright, exquisito en sus anteriores filmes, también se deja ver aquí en el cuidadísimo aspecto visual, asombroso en su colorido, en sus escenarios prodigiosos y en sus apabullantes efectos especiales. Un espectáculo de tal magnitud que cautiva y atrapa. Además, el ritmo es muy sostenido a lo largo del metraje y hay largas secuencias la mar de entretenidas, vertiginosas en su acción, como el inicial ataque aéreo en Londres o todo el tramo final, donde los movimientos de cámara son tan impactantes como la originalidad de las imágenes, de los fondos oníricos. Ayuda y mucho la casi constante presencia de la magnífica banda sonora de John Powell, a la que se suman unas muy meritorias interpretaciones, especialmente las del jovencito Levi Miller, que encarna a Peter Pan, y la de Rooney Mara en el papel Tigrilla.
6/10
(2018) | 92 min. | Comedia Tráiler
Tras una mala experiencia en Alemania, el español Braulio trata de labrarse un porvenir en China, pero no ha conseguido ni aprender el idioma, ni que le recluten como investigador, y falta poco para que caduque su visado. Conseguirá renovarlo si contrae matrimonio con Xiao, joven heredera que pese a su juventud tiene la etiqueta de ‘sobrante’, pues en su país está mal visto que no se hubiera casado antes. Mientras trata de conquistarla, Braulio se enamora de ella de verdad, mientras que tiene que lidiar con su compatriota Rafa y el turco Hakan, que le han seguido a Oriente atraídos por sus mentiras, según las cuales le iba de lujo. La comedieta Perdiendo el norte, de Nacho G. Velilla, protagonizada por Yon González, podía calificarse como una actualización poco inspirada de Vente a Alemania, Pepe, pero sobre los españoles que en la actualidad se ven obligados a emigrar. Pese a sus tópicos, y la falta de chispa, arrasó en las taquillas, sobre todo por la promoción televisiva, lo que ha traído consigo una secuela en la que González no ha querido ni asomarse en un cameo, como hace por ejemplo Javier Cámara, que también estaba en la primera. Toman ahora la voz cantante los secundarios de aquélla. Al final, esto ha sido un acierto, pues sobre todo Julián López (Braulio) da rienda suelta a su vis cómica, acompañado por secundarios de mucho talento para el género, sobre todo Edu Soto (instructor de baile flamenco en China), Silvia Alonso (la inseparable amiga española de Xiao), y Younes Bachir (el turco Hakan). Y aunque su subtrama se podría haber eliminado, brillan los veteranos, Carmen Machi y Leo Harlem, que forman una pareja tronchante. Se produce así un fenómeno similar al de la época de las ‘españoladas’, cuando actores que después han demostrado su valía (Alfredo Landa, José Sacristán, Antonio Ferrandis), estaban muy por encima de los productos que rodaban para comer. Aquí, abundan los tópicos, chistes groseros o facilones de telecomedia tipo La que se avecina, algunos próximos al racismo, sobre los ojos de los chinos, por ejemplo. Y si se hace referencia a Aladdin, de Walt Disney, por ejemplo, en un diálogo, conviene poner la banda sonora, y luego aclarar de qué película se está hablando, no sea que alguien no lo pille, por lo que cualquier espectador se sentirá subvalorado. Supone el primer largometraje del cortometrajista y director de capítulos de series Paco Caballero, que no tiene muchas ideas para la puesta en escena, y que aunque parece atisbar en la trama posibilidades dramáticas (el desencanto de quienes buscando la Tierra Prometida topan con la realidad) ni se aventura a explorarlas.  
4/10
(2015) | 97 min. | Comedia Tráiler
Hugo, economista, y su amigo Braulio, científico, cuentan con una excelente formación universitaria, pero no consiguen trabajo en España. Inspirados por un emigrante que ha triunfado en Alemania, que aparece en un programa televisivo, deciden probar fortuna en Berlín, donde sobrevivir no será tan sencillo como creían. El aragonés Nacho G. Velilla escribe y dirige su tercer largometraje, que no se aporta mucho del sendero marcado por los otros dos, Que se mueran los feos y Fuera de carta. Este nuevo trabajo parece por momentos una revisión de Vente a Alemania, Pepe, de 1971, adaptada a los nuevos tiempos, en la que el gran José Sacristán, que aparece como secundario, tiene un personaje que casi podría ser el que encarnó en aquella, muchos años después. Perdiendo el norte aparenta buenas intenciones; en su arranque parece que quiere denunciar la complicada situación para los jóvenes universitarios sin perspectivas laborales, que se ven obligados a emigrar. Pero rápidamente queda claro que Velilla sólo pretende un divertimento menor, con un humor facilón y en muchos casos previsible o soez, que acaba resultando excesivamente superficial. No es un absoluto desastre gracias a la espontaneidad y dominio del género de los actores, todos ellos muy bien escogidos, desde los protagonistas (Yon González, Blanca Suárez y Javier Cámara) hasta los secundarios, donde repiten actores asociados a la filmografía del realizador, como el citado Cámara y Carmen Machi. Paradójicamente el único error de casting consiste en haber fichado al mencionado Sacristán, tan por encima del resto que hasta les deja en evidencia. Por sí solo eleva claramente a otro nivel las secuencias en las que aparece, que también introducen unas agradecibles notas dramáticas.
4/10
(2010) | 95 min. | Terror Tráiler
Remake 26 años después de Pesadilla en Elm Street, la mítica película de terror de Wes Craven, que dio pie a una de las sagas más largas de la historia del cine. Freddy Krueger forma parte del imaginario colectivo y Hollywood ha decidido rescatarlo del baúl de los recuerdos. Debuta en la dirección el director de videoclips Samuel Bayer, que ha contado con el genial Jackie Earle Haley para interpretar al monstruoso Krueger. Quentin, Nancy, Kris, Dean y Jesse tienen terribles pesadillas con un tipo quemado que tiene cuchillas en vez de dedos en una de sus manos. La cosa empeora cuando los jóvenes comienzan a ser asesinados por el siniestro tipo que aparece en sus sueños. La película se toma muchas licencias con respecto al original, reflejadas por ejemplo, en nuevas formas de matar y morir –aunque mantiene escenas célebres como la de la bañera-, más acción, etc. La principal diferencia reside en que esta película es mucho más explicativa que su predecesora respecto la trama, lo que lleva a tratar el delicado tema de la pedofilia, que sólo estaba esbozado en la de Craven. Esta elección puede provocar el desconcierto entre los espectadores, pues dado el carácter simplista del género hace que chirríe el intento de desarrollo de una cuestión tan delicada. Por otra parte, los amantes de la película original y de los “slasher” para adolescentes son los primeros en saber que el género ha evolucionado mucho. La película de 1984 se ve ahora con una media sonrisa por sus efectos sangrientos y el tipo de sustos. En este sentido, quizás la nueva película “asuste” más, aunque nadie espere estar aterrorizado todo el metraje. Lo que está claro es que Freddy se convirtió en leyenda y aún impresiona. Habrá que ver si la nueva película consigue, como él, pasar a la posteridad.
4/10
(2020) | 125 min. | Aventuras | Fantástico | Drama Tráiler

El viejo carpintero Geppetto crea una marioneta de madera. Pero sucede algo mágico: la traviesa marioneta empieza a hablar, a andar, a correr y a comer como cualquier niño. Geppetto le pone el nombre de Pinocho y lo cría como a un hijo. Pero a Pinocho le resulta difícil ser bueno. Se deja llevar fácilmente por el mal camino y va de desgracia en desgracia. Unos bandidos lo persiguen, lo engañan y lo secuestran en un mundo de fantasía repleto de criaturas fantásticas, desde el vientre de un pez gigante hasta el País de los Juguetes y el Campo de los Milagros. Su fiel amiga, el Hada, intenta hacerle ver que su sueño, convertirse en un niño de verdad, no se hará realidad hasta que Pinocho no cambie su forma de ser.

(2017) | 105 min. | Acción | Thriller Tráiler
La policía sigue la pista a una banda de atracadores, de la que tienen noticia de que se ha podido quedar sin su experto en cajas fuertes, motivo por el cual deben permanecer en máxima alerta acerca de a quién podrían fichar. Y en efecto, el meticuloso y solitario Víctor, que suele trabajar por libre, es requerido por unos mafiosos de la Europa del Este, para ejecutar un golpe en la cámara acorazada de un banco. Pero antes le someten a diversas pruebas, para asegurar su lealtad. El thriller español confirma su excelente estado de salud en este film, segundo largometraje de Iñaki Dorronsoro, director y guionista, rodado una década después de su prometedor debut La distancia. El cineasta demuestra que se desenvuelve a la perfección en ambas facetas. En lo referente al libreto, logra romper el saque al espectador en unas cuantas ocasiones, que no es cuestión aquí de destripar. Simplemente apuntaré los giros sorprendentes, que dirigen la trama de pronto por caminos imprevistos, con el consiguiente abandono de los que habíamos imaginado. Se diría que Dorronsoro tiene una deuda con el polar francés, a veces hace pensar en Jean-Pierre Melville, y claro, en tal caso, el lacónico Alain Hernández sería su Alain Delon. Porque crea personajes, Víctor nos interesa, también sus razones misteriosas, que le llevan incluso a rechazar a la hermosa chica que le envían para pasar la noche; a ella le da vida con convicción Alba Galocha, una actriz con clara proyección. Y lo mismo el soplón Rápido, muy bien interpretado por Javier Gutiérrez, que tiene momentos memorables, compartidos con Hernández, gracias a los vínculos que les han llevado a colaborar. También Luis Tosar sabe componer al policía huyendo de estereotipos. Las relaciones entre unos y otros personajes, que en algunos casos se desvelan en su integridad avanzado el metraje, están bien tejidas, tienen sentido, y justifican posteriores acciones y decisiones. Las películas de robos suelen destacar por el modo en que se resuelven fílmicamente los pasajes de dichos robos. Y aquí también Dorronsoro demuestra talento, tanto en los preparativos, como en los pasajes en la entidad bancaria y en la cámara acorazada, de gran tensión, con elementos que dejan paso al componente humano, y con sorpresas. El final, modélico, permite diversas lecturas.
6/10
(2019) | 104 min. | Aventuras Tráiler
Tras la muerte de su padre, el detective Harry Goodman, en un extraño accidente automovilístico, Tim viaja a la ciudad donde éste residía, Ryme City, lugar en que los humanos coexisten en armonía con los pokémon, pequeños monstruitos de diferentes especies. En el apartamento del fallecido se encuentra a la mascota de éste, un pikachu al que por misteriosas razones puede entender cuando habla, pese a que el resto de personas sólo escuchan las palabras “pika-pika”. Con su ayuda tratará de aclarar qué le ocurrió a su progenitor. No acaban de funcionar en la gran pantalla las adaptaciones de videojuegos, ha habido alguna más o menos salvable, como Resident Evil, pero la mayoría fracasan estrepitosamente, como se puede comprobar en Supermario Bros, Assassin’s Creed y demás. De ahí que resulte meritorio este digno largometraje familiar, que versiona el gran éxito de la pequeña consola Nintendo 3D. Tiene al frente a Rob Letterman, responsable de filmes de animación digital como El espantatiburones y Monstruos contra alienígenas y de imagen real, como Los viajes de Gulliver, que aquí combina ambos mundos, pues en la pantalla se mezclan actores con criaturas creadas con gráficos digitales, con una historia típica de film noir que bien podría traer a la memoria ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, de Robert Zemeckis. Aunque no lo tenía difícil para ello, supera con creces a Pokémon. La película, insufrible largometraje de animación tradicional estrenado en 1999. Funcionan mejor las secuencias humorísticas, como el interrogatorio a Mr. Mime, o el trozo musical, que la acción, un tanto convencional. Su principal mérito reside en que la historia, previsible y sencilla, y dirigida sobre todo al público infantil, no requiere conocer nada de la famosa saga de videojuegos japonesa; se suceden las referencias y algún que otro chiste sobre los pokémon que disfrutarán los apasionados, pero éstas no molestan a los neófitos. Técnicamente loable, destaca la criatura a la que alude el título, que compensa con creces que su partenaire, Justice Smith (Jurassic World: El reino caído) deje por contra mucho que desear, ya que le falta fuerza, al igual que a Kathryn Newton, principal actriz. Se ha publicitado mucho la presencia de Ryan Reynolds, que le pone la voz a Pikachu, pero puede resultar un poco decepcionante que en pantalla sólo aparezca en un breve cameo. Por su parte, Bill Nighy, que sube el nivel de todas las películas en las que aparece, aquí está totalmente desaprovechado.
5/10

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