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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Golem

(2014) | 106 min. | Drama
Cuando en una ciudad de provincias pierde el tren que debía llevarle a París, el inspector de hacienda Marc conoce casualmente a Sylvie, una mujer que acaba de romper con su marido, con la que tras una larga conversación descubre que se complementa a la perfección. Como él tiene que partir de inmediato, ambos se citan en el Jardín de las Tullerías de la capital unos días después. Pero un problema de comunicación con unos chinos de Marc en su trabajo impide el reencuentro. Éste sigue con su vida habiendo perdido el contacto, y acaba conociendo a Sophie, de la que ignora... ¡que es hermana de Sylvie! Si el espectador está dispuesto a dejarse llevar por el caprichoso libreto y aceptar que "el mundo es un pañuelo", y que en plena era de las nuevas tecnologías los protagonistas no intercambien ni móviles, ni Facebook ni nada de nada, se emocionará con este drama que dirige Benoît Jacquot, conocido por Adiós a la reina. Recupera la temática típicamente francesa del 'amour fou', el amor loco que está a punto de llevar a los amantes a su perdición, pues trae consigo la tentación de dejarse llevar por los arrebatos emocionales y caer en la infidelidad. El realizador impregna un tono muy sobrio a una historia que en muchos momentos amenaza con caer en la comedia o en el melodrama, por ejemplo cuando la actriz principal se abraza a los pies de su esposo en plena calle. También logra un timing ajustado, varias metáforas en la línea del "tren perdido" y un academicismo ejemplar a la hora de mover la cámara, por lo que la historia funciona. Cuenta además con varios de los grandes del cine galo, capaces de elevar por momentos el nivel. A Benoît Poelvoorde le va al pelo un personaje de feo atractivo muy francés, Charlotte Gainsbourg vuelve a demostrar que trabaja bien incluso cuando se aleja de la mente perturbada de Lars Von Trier, y Chiara Mastroianni da el perfil como hermana en discordia. A pesar de la brevedad de su papel, la veterana Catherine Deneuve sobresale como madre de las chicas, que con su mirada lo dice todo.
6/10
(2015) | 95 min. | Romántico | Drama Tráiler
Kate y Geoff Mercer son un matrimonio septuagenario, sin hijos. Viven una existencia tranquila, feliz, en un chalet a las afueras de un pueblo. Se disponen a celebrar una fiesta por el 45 aniversario de su boda, a la que invitarán a los amigos más queridos. Pero cinco días antes Geoff recibe una carta que le desestabiliza emocionalmente: una antigua novia que murió en la montaña antes de que él y Kate se conocieran, ha sido encontrada congelada en el hielo, intacta, en Suiza. Interesante y, a su modo, conmovedora película que invita a reflexionar sobre el amor, la convivencia matrimonial y la intimidad del corazón humano. Tras dos filmes anteriores de temática gay, el guionista y director británico Andrew Haigh (Weekend) cambia de registro y sorprende con este cuidado drama intimista, adaptación de un relato corto de David Constantine, donde se muestra tremendamente hábil para introducir cuestiones de calado: ¿Es posible la comunión real de corazones, el amor conyugal perfecto? ¿La fidelidad es cosa del tiempo, o tiene que ver más con la interioridad, con la pureza del corazón, con la entrega de la intimidad? Filmada con elegancia, el gran mérito de Haigh en 45 años es desarrollar con enorme sutileza el impacto de la noticia, de modo que es con el paso de los días, de las reflexiones, de los detalles que se precipitan, cuando las proporciones del acontecimiento empiezan a ser alarmantes. Los preparativos de la fiesta siguen adelante, las rutinas continúan pero el corazón de la protagonista siente poco a poco que algo empieza a ocupar demasiado espacio, como una marea que su mente no puede parar y que le genera cada vez más dudas, le pide más certezas, más respuestas. La amenaza de emborronar medio siglo de convivencia empieza a impregnar cada momento, cada gesto, cada mirada. Está bien retratada la vida jubilada de un acomodado matrimonio septuagenario. Kate pasea al perro, hace voluntariado, ambos van al pueblo, se ríen, conversan, se miran y se dejan su espacio. Es cierto que también se olfatea una leve distancia, algo que no se sabe si es fruto de la flema y el individualismo británico o consecuencia de la enfermedad padecida por Geoff, e incluso puede que el director buscara con ello a conciencia contar la realidad de esas dos almas, como si esa falla interior fuera tan solo la punta de un enorme iceberg. ¿No es toda la película una metáfora sobre la incapacidad de comunión conyugal? Los dos actores principales están soberbios, y han ganado merecidos premios por su interpretación. Pero, sin restar mérito a Tom Courtenay (La soledad del corredor del fondo), es una inconmensurable Charlotte Rampling quien lleva el peso de toda la película; es con ella con quien se viven los acontecimientos, con quien se duda, con quien se teme. Y transmite un mundo con su mirada, como demuestra la portentosa escena del desván.
6/10
(2012) | 129 min. | Comedia | Drama
Una mirada a la ciudad de La Habana a lo largo de los siete días de una semana, servida a través de siete historias, firmadas por siete directores. El coordinador de guión Leonardo Padura concede libertad a los cineastas para desarrollar sus historias, pero procurando dar pautas que aseguren cierta unidad, desde la típica de hacer que algunos personajes se entrecrucen de un relato a otro, a la de procurar que la visión caleidoscópica sea también complementaria, una dialéctica que haga de 7 días en La Habana un cuadro rico y completo, donde se mezcla exotismo, sensualidad, música y ritmo, costumbrismo, creencias, el apunte de un régimen caduco y las ansias de libertad. De modo que vemos la experiencia foránea del turista ("El Yuma", de Benicio del Toro, que transcurre en lunes), la del cineasta premiado Emir Kusturica, atrapado por la música ("Jam Session, de Pablo Trapero, en martes), la de la nativa Cecilia a la que se le abre la puerta de dejar la isla ("La tentación de Cecilia", con mucho sexo como no podía ser de otra manera con Julio Medem, en miércoles), la surrealista del palestino Elia Suleiman que espera que termine el discurso interminable de Castro para reunirse con él ("Diario de un principiante",de Suleiman, en jueves), la agotadora de un rito pagano ("El ritual", de Gaspar Noé, en viernes), la sencillamente cómica de una doctora que completa su salario haciendo pasteles ("Dulce amargo", del cubano Juan Carlos Tabío, en sábado) y el esfuerzo colectivo de una pequeña comunidad para honrar a una imagen de la Virgen María ("La fuente", de Laurent Cantet, en domingo). Como suele ocurrir en los filmes colectivos, el resultado de 7 días en La Habana es irregular, con historias poco apasionantes como las de Trapero, Medem y Noé, y otras más atinadas, como las de Del Toro, Suleiman, Tabío y Cantet. De todos modos hay que admitir el esfuerzo por dar una imagen de La Habana diferente a la de una promo publicitaria de turismo.
5/10
(2010) | 90 min. | Drama Tráiler
Cuando en 2003 Bent Hamer estrenó Kitchen Stories, cualquiera con ojos en la cara sabía que ahí había un cineasta a quien valía la pena seguir la pista. Sensibilidad para las pequeñas historias cotidianas y un innegable punto de originalidad, también en el aspecto visual, eran unas buenas señas de identidad. En A casa por Navidad adapta varios relatos de su compatriota Levi Henriksen. Está bien escogido el título de esta hermosa pequeña película, porque todas las historias que transcurren durante una Nochebuena tienen en común esa añoranza del hogar como remanso de paz, amor y felicidad. Además Hamer no renuncia, todo lo contrario, al origen cristiano de la fiesta, aunque no deje de señalar la pérdida de su significado religioso en la vida de tantas personas, de modo explícito en el relato del niño noruego y la niña negra musulmana. Entre las historias que contiene el film tenemos la del padre divorciado que quiere entregar los regalos a sus hijos en Nochebuena; el doctor que se resiste a formar una familia, y que es llamado para asistir al parto de un matrimonio de inmigrantes; el "sin techo" (y sin dinero) acogido por una mujer en su autocaravana; los ya mencionados niños que observan la noche estrellada con el telescopio; la mujer que tiene una intensa relación con un hombre casado que se resiste a dejar a su familia; el anciano con la mujer impedida. Cada una de las tramas que se nos presentan tiene fuerza, aunque la adúltera ofrece una explicitud sexual realmente innecesaria, y poco acorde con el espíritu de estos "modernos cuentos de Navidad". Y resulta muy inteligente que todas acudan de algún modo a la imaginería de lo ocurrido cierta noche de hace más de dos mil años, en una gruta en Belén: por supuesto, está la mujer a punto de dar a luz, pero también la contemplación del cielo en busca de una estrella, la carencia de un lugar donde pasar la noche junto a la incomprensión de algunas personas, el árbol, el belén, la misa de gallo... La vitalidad de Hamer como director se advierte ya en la escena de arranque con un francotirador, y el modo impactante en que encadena con la Nochebuena mediante un quitanieves. También en las imágenes del final, tan bellas, que el villancico que las acompaña no parece un pegote para nada. Tragedia, amor y humor se funden bien, he aquí una película lograda.
6/10
(2009) | 119 min. | Drama Tráiler
La iraní Golshifteh Farahani, que fue la presencia femenina más destacada en Red de mentiras, protagoniza la cuarta película de su compatriota Asghar Farhadi (Raghs dar ghobar, Shah-re ziba, Chaharshanbe-soori), director y guionista. A propósito de Elly ha tenido una gran acogida, pues ganó el Oso de Plata al mejor director en Berlín, y el premio a la mejor película narrativa en el festival de Tribeca. Empieza como una película de viejos amigos que se vuelven a unir, al estilo de Reencuentro o Los amigos de Peter, pero en versión iraní, aunque de repente se desata una tremenda tragedia. Con motivo de una visita de Ahmad a Irán, su país natal, tras muchos años viviendo en Alemania, sus antiguos amigos de la universidad deciden pasar junto a él tres días en una casa que alquilan junto al Mar Caspio. Una de las mujeres más carismáticas del grupo, la vitalista Sepideh, se entera de que Ahmad se ha divorciado de su esposa alemana, por lo que le ha buscado una posible nueva novia. Se trata de Elly, la maestra de su hija. Pero misteriosamente, Elly desaparece sin dejar rastro y el grupo cree que se ha podido ahogar. Farhadi acierta con un montaje dinámico, más parecido al del cine occidental que a los largos planos secuencia de Abbas Kiarostami, el director iraní más representativo. Cuenta con un reparto excepcional, encabezado por la citada Farahani (Sepideh), y por Taraneh Alidoosti (Elly), que ha estado presente en casi todas sus películas. Aunque es un drama bastante duro, la incertidumbre en cuanto al paradero de Elly propicia momentos que parecen sacados de un thriller, y la intriga en torno a varios elementos del film está muy bien dosificada. Con personajes muy de carne y hueso representativos de un Irán más complejo de lo que se deduce de la imagen que dan los medios de comunicación occidentales, el director presenta el choque entre la tradición y la modernidad que se da actualmente en el país. Y lo hace tratando de entender todas las posturas. Los personajes más occidentalizados, que son los universitarios protagonistas, pueden tener comportamientos dudosos, pues uno de ellos, Amir, justifica una agresión a su esposa con la frase “me ha obligado a levantarle la mano”. Por contra, también está muy bien defendido el personaje más tradicional –que aparece en el último tramo del film–. Si la culpa del drama que se cierne sobre Elly la tiene el sector ‘modernizado’ o el personaje conservador, es algo que se deja al juicio de los espectadores.
7/10
(2009) | 117 min. | Drama Tráiler
El director Hirokazu Koreeda ha alcanzado bastante prestigio internacional gracias a películas como Still Walking o Nadie sabe. En esos filmes deja constancia de su sensibilidad a la hora de trasladar en imágenes sus historias. El director de Tokio suelen hablar en ellas de la búsqueda del amor y de la dificultad de encontrar la felicidad en el bullicio de las grandes ciudades. Vuelve a hacerlo en el caso de Air Doll, sólo que ahora da una arriesgada vuelta de tuerca más para incidir con gran insistencia en la soledad. Hideo es un hombre de mediana edad que trabaja en un restaurante y que cada día llega a su casa avanzada la tarde. Allí gasta las horas charlando y desfogando su sexualidad con Nozomi, una muñeca hinchable de tamaño natural. Él se comporta como si Nozomi fuera real, de modo que la saca a pasear por la noche, la baña, etc. Pero, sorprendentemente, una mañana, cuando Hideo se marcha a trabajar, Nozomi adquiere vida y apariencia humana. Todo lo que ve, toca, huele y siente es nuevo para ella, así que empieza a experimentar la alegría del descubrimiento del mundo, de la vida. A partir de ese momento sus días los pasará en la ciudad, conociendo gente, caminando, observando, etc., y por las noches volverá a asumir su rol de juguete sexual. Sin embargo, cuando se enamora de un chico llamado Junichi, Nozomi se da cuenta de que tener un corazón implica también convivir con el sufrimiento. En el rarito planteamiento del film se pueden encontrar similitudes con historias como las de Pinocho o Frankenstein y en el terreno cinematográfico es obligado referirse a Lars y una chica de verdad. Sin embargo, Air Doll dista mucho del aire de comedia independiente de ese film norteamericano, pues aquí todo está imbuido de la parsimonia dramática típica del cine oriental (gran trabajo en este aspecto de la actriz coreana Doona Bae), unida a una ficción muy fantasiosa con un acendrado componente sexual. Koreeda escribe el guión inspirándose al parecer en un manga que ha tenido cierto éxito en Japón, el cual le sirve para referirse sobre todo a la insatisfacción emocional que supone para la mujer ser un mero objeto de placer, sustitutivo del amor. El modo explícito en que Koreeda muestra repetidamente esta cuestión es más discutible, sobre todo en esa larga escena erótica de hinchar y deshinchar la “muñeca”, que por momentos puede rayar en el ridículo. De cualquier forma, en el fondo, todo el film se lee como una gran metáfora de la vida del ser humano, de su inscansable lucha por huir de la soledad (ese vacío que llena a la protagonista). Con imágenes bellas, delicados movimientos de cámara, palabras líricas –como el bello poema “La vida es” , de Yoshino Hiroshi– o con personajes secundarios tan entrañables como el anciano profesor o el fabricante de muñecas, Koreeda muestra su tremendo talento creativo y se perfila como uno de los grandes del cine actual japonés. Y, por eso, aunque se trate de una película claramente minoritaria, plagada de momentos de contemplación, ciertamente un poco marciana y probablemente de una duración excesiva, es interesante porque plantea cuestiones antropológicas de envergadura, que hacen referencia al sentido de la vida y a la soledad que invade a menudo el corazón del hombre, incapaz de vivir sin la compañía de los demás.
5/10
(2012) | 111 min. | Drama
Élise y Didier. Un sufriente matrimonio belga, de la zona flamenca, su hijita Maybelle de 7 años padece un cáncer con difícil tratamiento. Mientras se enfrentan a la enfermedad, surgen los recuerdos de los años de convivencia: cómo se conocieron, el trabajo de ella como tatuadora -ella misma tiene su cuerpo cubierto de tatuajes-, y su trabajo conjunto en el escenario, la música country en forma de “bluegrass”, con ella de vocalista, y cinco músicos con instrumentos de cuerda, él con la guitarra. Adaptación de una obra de Johan Heldenbergh -éste coprotagonista del film. y Mieke Dobbels, muy representativa de la Europa postcristiana donde los asideros capaces de ofrecer esperanza se revelan escasos. De modo que ella conserva ciertas huellas de la herencia cristiana, una fe vaga en una vida más allá de la muerte, mientras que él niega tal posibilidad, y se vuelve contra la religión, culpándola incluso de la impotencia de la ciencia para ofrecer remedios contra el cáncer. Dirige con buen pulso el desconocido Felix Van Groeningen, que maneja una estructura deconstruida, donde el presente de la niña enferma se combina con el pasado alegre y hedonista donde Élise y Didier afrontaban la vida sin preocupaciones, no pensando siquiera en la posibilidad de un hijo, y con un futuro lúgubre con luces de ambulancia. La bella música country que recorre el relato ayuda a que la negritud de la historia sea un poquito menos oscura, y las letras de las canciones apuntalan el “mood” de los desafíos que afronta el matrimonio protagonista. Existe sin duda audacia en la forma de narrar, y los actores Veerlee Baetens y Heldenbergh están muy bien, especialmente ella. Sin embargo pesa la gran carga sexual de la película, completamente innecesaria más allá de su pretensión de subrayar su cualidad para unir a la pareja y su limitación para sostener el amor. Y chirría el discurso contra los políticos y la Iglesia por su postura ante la investigación con células madre embrionarias, algo traído por los pelos, aunque dé pie a la electrizante escena en un escenario, detonante de lo que va a ser la conclusión de la historia. Pero al menos en esta durísima historia hay cierta honestidad en el planteamiento -los cristales con que se chocan los pájaros son un símbolo elocuente de la cortedad de la mirada de los hombres-, considerando el amor como la única fuerza capaz de evitar que se derrumbe nuestro castillo de naipes existencial, y manteniendo, aunque no sea muy nítidamente, cierta apertura a la trascendencia.
6/10
(2017) | 82 min. | Drama Tráiler
Cinta argentina en que se deja fuera cualquier concesión al preciosismo, la opción es una estética lumpen para describir dos días en la vida de una joven prostituta, madre de un niño de año y medio. La intervención de la policía en el piso en el que desarrollaba su actividad con otra compañera, obliga a reajustarse: hay que dejar el bebé con una amiga, buscar trabajos ocasionales hasta poder volver a lo que solía. La película de Anahí Berneri, doblemente premiada en San Sebastián en lo relativo a la dirección y a la interpretación de la protagonista, resulta cansina en lo que se diría titánico empeño por explicarnos de dónde viene la expresión “pasarlas putas” una forma popular de señalar que alguien atraviesa serias dificultades. Historia de una mujer, dirigida por una mujer, hace una apuesta por un naturalismo casi neorrealista, al seguir a una mujer que no puede salir del hoyo de su ocupación, hay más dinero (y más riesgo para la integridad física y psíquica) en comerciar con el cuerpo que en ejercer de limpiadora o cuidadora de enfermos o personas mayores. Hay opciones bastante discutibles, como el plano de casi cinco minutos de Sofía Gala Castiglione con un cliente, que resulta agotador. Sólo la presencia del niño invita a la esperanza de que tal vez todavía sea posible preservar en él algo parecido a la inocencia, aunque sea poco probable en el ambiente en que la protagonista se desenvuelve.
6/10
(2005) | 102 min. | Tragicomedia
En una casa de vecinos conviven tres familias a las que unen ciertos lazos. A una mujer le engaña su marido, lo que le produce ciertos desequilibrios, que padecen sus hijos. Otra fémina experimenta la soledad porque su novio marcha a Estados Unidos a trabajar; cuando podría reunirse con él, se despierta en ella cierta responsabilidad por cuidar de los niños de la vecina. Por otra parte, un joven mecánico está secretamente enamorado de ésta, pero no se decide a declarar su amor, aunque le ayuda a cuidar de los críos. Con estos mimbres, y muchos más personajes con distinto grado de parentesco, el checo Bohdan Sláma articula una correcta película coral, algo plúmbea –cuesta al principio entender quién es quién en la historia–, relativamente ambigua con respecto a las motivaciones de los personajes. El film tiene buenas interpretaciones, y se llevó la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián de 2005.
5/10
(2014) | 95 min. | Drama Tráiler
Thomas Jacob, cantante de fama internacional afincado en Los Ángeles, vuelve a su Dinamarca natal para grabar un disco, ocasión para reencontrarse con su hija Julie, con la que apenas ha tenido trato, y para conocer a su nieto Noa. El lugar que escoge para vivir, un castillo donde le sobra espacio por todas partes, se convierte en símbolo de su existencia: tras dar tumbos en su vida sentimental y haberse liberado de las drogas, el precio que ha pagado es encerrarse en sí mismo, y dedicarse por completo a su talento musical. Pero se verá obligado a salir de su encerramiento cuando Julie le anuncia que debe ingresar en una clínica para desintoxicarse de sus adicciones, motivo por el que debe cuidar a Noa, una tarea que ve como molesta carga. La danesa Pernille Fischer Christensen, en colaboración con su guionista habitual, Kim Fupz Aakeson, ofrece una aguda mirada a los síntomas de descomposición de las sociedades occidentales, a través de Thomas Jacob, una persona que desconoce –o ha olvidado– el significado de la palabra "amor", y que anda por la vida a solas consigo mismo. La narración es inteligente, no se cae en las obviedades, y hay espacio para las sorpresas que contribuyen a elevar el tono dramático y poner a los personajes ante determinadas encrucijadas. Cuestiones como los complicados lazos familiares en los países donde las relaciones nacen y se deshacen con enorme facilidad, están muy bien planteadas. Incluso se apunta con habilidad el anhelo y la añoranza de la trascendencia en esa canción-plegaria que pide una letra sentida, y no vacía o estereotipada. En tal sentido, la música no es un adorno en la película, está perfectamente integrada en la historia. Quizá sólo cabe reprochar cierto empantanamiento en lo que podríamos describir como descenso al infierno del protagonista, pero se trataría de un defecto menor. El peso del film recae en Mikael Persbrandt. que tiene el mérito e componer al egocéntrico protagonista sin que le odiemos. Resulta muy natural el chaval, Sofus Rønnov, de expresivos ojos, la relación con el abuelo tiene encanto, y nunca se acerca a la ñoñería; y la hija, interpretada por Birgitte Hjort Sørensen, atrapa bien la fragilidad y la añoranza del afecto que nunca tuvo de un padre. Además están muy cuidados los personajes secundarios, la compositora Molly –la actriz habitual de Christensen, Trine Dyrholm–, la manager, la asistenta filipina...
8/10
(2011) | 97 min. | Comedia | Drama
La historia del inmigrante turco Hüseyin Yilmaz y de toda su familia en Alemania. Siendo muy joven, casado y con tres hijos pequeños, Hüseyin marchó solo a Alemania para poder mantener a su familia, a la que enviaba dinero periódicamente. Años después regresó a su país para llevarse a Alemania a su familia. Y allí todos sus miembros desarrollaron su vida: su mujer Fatma, y sus hijos Veli, Muhamed, Leyla y el más pequeño Ali, ya nacido en el país europeo. Ahora, 45 años después de la llegada de Hüseyin, éste anuncia que todos regresarán a su país de origen para tomarse unas vacaciones. Comedia familiar de sabor entrañable y nostálgico, que logra cautivar por la atractiva camaradería y relación entre los personajes, una convivencia no exenta de peleas y rencillas, pero donde la unidad familiar es el hecho por excelencia capaz de superar cualquier barrera. La directora Yasemin Samdereli y su hermana coguionista Nesrin Samdereli evocan la que pudo ser una de las miles de historias acontecidas en la realidad, y para ello recogen muchos elementos autobiográficos de su propia infancia de inmigrantes turcas. En los años 60 Alemania demandaba mano de obra cualificada y hacia ese país emigraron millones de hombres de multitud de países, pero sobre todo dieron muy buenos resultados los trabajadores turcos. En un país absolutamente distinto, en donde adoran a un “hombre muerto clavado en una cruz”, con un idioma que les resulta un galimatías y donde todas las costumbres son distintas (la escena de la Navidad es paradigmática), la familia de Hüseyin no lo tiene fácil, y ese problema de sentirse entre dos aguas lo sufren también las siguientes generaciones, encarnadas en el film por la tierna y sufridora Canan y el pequeñín Cenk, quien se siente rechazado en el colegio. Almanya. Bienvenido a Alemania es un relato tierno, costumbrista, que rebosa buenas intenciones y engrandece lo mejor del corazón humano, sin importar la procedencia. Hay muchos detalles en que la directora sabe hablar con imágenes que llegan con fuerza al espectador, como ese sueño tragicómico con el funcionario alemán, la relación entre los hermanos, etc... Además la directora logra ejemplarmente contar la historia en acciones paralelas en dos tiempos, de un modo sencillo: la que narra el viaje a Turquía en la actualidad y la que evoca el pasado de la familia casi medio siglo atrás. Y ayuda al resultado que todo el reparto está estupendo.
6/10
(2015) | 103 min. | Drama Tráiler
La asimilación de la posible extinción del caserío, la casa rural vasca, con la llegada del día del juicio final, podía ser uno de esos típicos chistes de vascos, a costa de su proverbial tendencia a la exageración. Sin embargo no está para bromas Asier Altuna en Amama, a pesar de ser conocido sobre todo por una comedia, Aupa Etxebeste!, que codirigió con Telmo Esnal en 2005. Más cerca está en su aire poético del documental Bertsolari, aunque estamos sin duda ante una ficción de intenso dramatismo rodada íntegramente en euskera. Y desde luego, todos los filmes citados comparten el hecho de estar arraigados a una tierra, la del País Vasco, a la que se ama. Y a pesar de los elementos localistas y atávicos del terruño, que hacen pensar en otra película, la del navarro Montxo Armendáriz Tasio, la historia es universal y nada superficial, Altuna combina el drama familiar del choque generacional, con los estilos diversos de vida que proponen el campo y la ciudad. ¿Es posible avanzar sin retroceder? He ahí el dilema ante el que se mueven la abuela que no pronuncia palabra mientras escucha las avemarías que destila su aparato de radio, los padres Tomás e Isabel anclados en el caserío, y los tres hijos que se han ido más o menos lejos, huyendo, formando una familia, o, caso de la artista Amaia, incorporando el pasado a su obra y creando algo nuevo. Si Tomás es parco en palabras, y está acostumbrado al “ordeno y mando”, Amaia trata de expresarse en sus instalaciones artísticas, y en cambio hablando puede ser una bocazas, herir innecesariamente; son estos dos personajes, bien encarnados por Kandido Uranga e Iraia Elias, la columna vertebral de la película. Tenemos personajes cuyos rostros a veces parecen esculpidos en piedra, y una hermosa naturaleza que pide ser contemplada y trabajada, y que se presta al simbolismo. Altuna demuestra habilidad en preparar el terreno para el desgarro, el momento en que los cimientos que unían a la familia protagonista se tambalean; y es sensible y compone bellamente la narración de la recomposición, del esfuerzo porque las heridas cicatricen, lo que se expresa en la naturaleza, la artesanía y el arte, y en la conexión intergeneracional, siempre antigua y siempre nueva. Hay inteligencia en el uso de materiales filmados supuestamente realizados por Amaia, repartidos aquí y allá, y la voz en off que salpica el relato se usa con medida. Incluso la búsqueda de la persona desaparecida que acerca al desenlace no se constituye en en elemento exagerado, fuego de artificio, sino que ayuda a redondear una sentida película, cuyo contenido cala hondo.
7/10
(2012) | 125 min. | Drama Tráiler
Georges y Anne son un matrimonio octogenario, padres de una hija casada, ambos cultivados profesores de música, que se llevan estupendamente, y que disfrutan de sus días de retiro plácidamente. Un día ella sufre una breve pérdida de conciencia, lo que motiva una visita al médico y un diagnóstico de obstrucción de las arterias que aconseja una intervención quirúrgica. La operación sale mal y Anne queda semiparalítica. Georges se desvive amorosamente por cuidarla, pero ella no encaja bien su situación de dependencia y progresivo deterioro, e incluso querría morir; aunque, también por amor, se esfuerza en no poner las cosas demasiado difíciles a su marido. Impactante película de Michael Haneke, realizada con 70 años a sus espaldas, sobre la ancianidad y sus achaques, la enfermedad y el sufrimiento, el modo en cómo se encaran; Amor ganó la Palma de Oro en el Festival de Cannes, tres años después de que Haneke hiciera lo propio con La cinta blanca. La situación que Haneke describe en su film es sencilla, un anciano cuida a su esposa, ella está cada vez peor, y a él le cuesta más prodigarle su atención; la hija sufre pero tiene su vida en otra ciudad, la atención de las enfermeras no siempre es la mejor, el vigor de un pupilo de antaño puede deprimir más que animar. Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva están soberbios como marido y mujer, mientras que Isabelle, el breve papel de hija, también da lo mejor de sí. El cineasta austríaco sabe crear en Amor la atmósfera de cansancio, agotamiento e impotencia, ante una situación en la que no cabe otra cosa que dar amor; imágenes como la de la paloma, los momentos de intercambio con el portero, etcétera, ayudan a ello. Sólo que en Haneke y sus personajes tal concepto amoroso es esquivo, y ante una situación limite puede conducir a la desesperación. La película ya anuncia lo que va a ocurrir en el impactante arranque, en que la policía y los servicios médicos irrumpen en una casa, en un dormitorio sellado, para encontrar el cuerpo amortajado de una anciana rodeado de pétalos de flores. El resto se dedica a explicar cómo se ha preparado tal escenario fúnebre. Sería un error considerar que Amor es una película militante a favor de la eutanasia, porque ciertamente no lo es. Lo que sí hace es describir un caso concreto de unos personas básicamente buenas, que se siguen amando tras muchos años de matrimonio; y se presenta una situación, donde el dolor y la enfermedad carecen de sentido, y el peso del día a día aplasta, deprime, rompe los nervios. Haneke no juzga, sino que ofrece su historia de decadencia y caída, e invita a pensar.
7/10
(2010) | 114 min. | Romántico | Drama
Años de la revolución cultural. La familia de Jhing ha sido obligada a trasladarse al campo, mientras su padre está en prisión por sus ideas políticas, ella debe esforzarse para prepararse como maestra demostrando lealtad al partido, sin dar un paso en falso que le haga recaer a ella y a los suyos en desgracia. Conocerá a Sun, un joven bien plantado, que hace trabajo de campo para el instituto geológico, y cuyo padre tiene buenas conexiones con el régimen. Ambos se enamoran perdidamente y mantienen una tierna y limpia relación, aunque evitando que sea conocida públicamente, por las posibles repercusiones que podría tener en el futuro de una y otro. Zhang Yimou demostró la fuerza y delicadeza con que puede manejar una historia de amor en El camino a casa (1999). El cineasta vuelve a recorrer este terreno con más sencillez pero igual talento a través de un enamoramiento adolescente muy bien contado, tremendamente romántico, donde evita dos enormes riesgos, la grosería y la cursilería. Lo hace adaptando una novela de Mi Ai, en que orilla bastante la cuestión política -aunque no deja de mostrar los excesos del culto a la personalidad de Mao y al partido en aquella época, en una sorprendente escena de musical, o la presión asfixiante que padecen los supuestos disidentes-, para centrarse en lo humano, el entorno familiar -la madre prudente, la complicidad de los hermanos pequeños en el secreto del noviazgo- y sobre todo el seguimiento a la pareja protagonista, donde sorprende gratamente el elogio al respeto del otro, la no-reducción del amor a lo físico, aunque sea manejando sin ñoñerías unas sorprendentes ingenuidad e inocencia. En este aspecto juega al contraste con otra relación de final infeliz, un aborto, que aunque en el film sea un tema marginal, permite hacerse idea de lo muy introducido y banalizado que está esta práctica en la sociedad china. La imagen del árbol de espinas que abre y cierra el film sirve como metáfora para abordar también el tema del dolor, la enfermedad que puede truncar los mejores sueños, aunque nunca puede matar el amor. Uno de los grandes logros de Yimou es su lirismo, en escenas que manejadas por otras manos darían seguramente grima. Los jóvenes Zhou Dongyu y Dou Shawn, sobre todo la primera, hacen un trabajo actoral maravilloso.
7/10
(2012) | 112 min. | Comedia | Drama | Romántico Tráiler
Tras ganar un merecidísimo Oscar a la mejor película extranjera con la redonda En un mundo mejor, la danesa Susanne Bier –también autora entre otros títulos de Hermanos y Después de la boda– cambia radicalmente de localizaciones, pues Amor es todo lo que necesitas transcurre casi por completo en majestuosas localizaciones de Italia. Cuando parece a punto de ganar la dura batalla contra el cáncer, Ida sufre un inesperado revés al descubrir in fraganti a su marido con otra. A pesar de la desesperación que le invade, decide acudir como tenía previsto a la boda de su hija en la pequeña ciudad italiana de Sorrento. Mientras conduce al aeropuerto colisiona con el coche de un amargado individuo. Resulta ser Philip, el padre del novio, un hombre amargado por la pérdida de su esposa, por el que sin embargo Ida empezará a sentirse atraída durante los preliminares de la ceremonia. Pierce Brosnan viaja a un idílico lugar europeo rodeado de mar para una boda filial. Aunque esta vez el actor no canta, casi se diría que Amor es todo lo que necesitas es el reverso de Mamma Mia!, porque con elementos que en otras manos habrían dado lugar a un film frívolo y ligero, quizás a una comedia romántica de las más bobaliconas, Susanne Bier construye un film sólido. En comparación con su filmografía precedente, viene a ser lo más parecido a un divertimento que quizás pueda llegar a rodar la danesa, que empezó su carrera con el dramón Te quiero para siempre y desde entonces ha dejado poco espacio a la carcajada. Pero aunque logra hacer reír en ocasiones, tiene un trasfondo de drama que da pie a la reflexión sobre las relaciones familiares, la enfermedad, la infidelidad y la necesidad del amor. Viene a ser como si la realizadora quisiera demostrar que su dominio de la realización da de sobra para rodar secuencias de comedia, pero no desea olvidar que la vida también es trágica. Quizás Amor es todo lo que necesitas no llega a ser tan redonda como las anteriores películas de Susanne Bier, pero ésta lleva al espectador hacia donde quiere con maestría. No sólo Brosnan está a años luz de otros de sus trabajos, más real y humano que de costumbre. Le rodea un reparto de lo más ajustado, en el que sobresale Trine Dyrholm, una de las grandes del cine escandinavo, cuyo personaje protagonista, Ida (fuerte frente a la enfermedad, pero necesitada de cariño), tiene muchos más matices y presencia en pantalla que aquella esposa separada del médico que interpretó en el anterior trabajo de la cineasta.
7/10
(2017) | 125 min. | Drama Tráiler
Después de ganar el Oso de Oro en Berlín con Madre e hijo, el rumano Calin Peter Netzer vuelve a ofrecer una compleja historia de relaciones humanas, de acabado más irregular. En este caso seguimos los altibajos sentimentales de una pareja que se enamora apasionadamente en la universidad, allí Toma y Ana estudian filosofía. Pronto se constata que la relación no va a ser fácil. Los entornos familiares de uno y otra no ayudan. El primero es un hogar burgués algo mediocre, mientras que el segundo incluye un tosco padrastro que habría podido influir en el fragil equilibrio mental de Ana. A pesar de todo se casan, pero el entramado del nuevo hogar es precario, hay una dependencia de ella –Toma paga su terapia–, que alimenta los reproches. Y cuando las tornas cambian, y ella se siente más segura, entonces es Toma el que parece no encontrar sentido en su vida, ante la nueva situación. Con una estructura deconstruida –el montaje fue premiado en Berlín–, que vertebra en parte una sesión de terapia de Toma, Netzer adapta la novela “Luminita, mon amour” de Cezar Paul Badescu –el propio autor figura acreditado como coguionista–, y entrega una historia dura, impregnada de grisura, de atmósfera irrespirable. Ya la lectura inicial en el dormitorio universitario de un pasaje de Nietzsche, que habla de la “moral de esclavos” y otras actitudes que impedirían a la persona ser libre, anticipa una mirada pesimista en la narración, de desconfianza en la capacidad del ser humano de tomar las riendas de la propia vida: más bien hay vaivenes incontrolables que apuntan a otro concepto del filósofo alemán, el del “eterno retorno”. Sea él, sea ella, toca pasar etapas de inseguridad, buscar ayuda externa, refugiarse en una sexualidad desatada que sólo ayuda momentáneamente… Larga en exceso, y de difícil digestión, tiene mérito el trabajo de los actores, Diana Cavallioti y Mircea Postelnicu, que deben hacer creíbles la variedad de rostros que muestran sus respectivos personajes, a medida que pasa el tiempo.
5/10
(2010) | 94 min. | Drama
Laura es una joven que vive sola, inmersa en el tedio. Trabaja en casa como redactora de una revista, y mata el aburrimiento con conversaciones telefónicas con la familia. Por las noches viene a verle un hombre, aunque no es fácil adivinar la naturaleza de su relación, pues apenas hablan, y se entregan a una frenética sexualidad sadomasoquista. Insufrible película mexicana del debutante Michael Rowe, cuya narración viene marcada por los días del mes de febrero de un año bisiesto, tachados de un calendario, y que transcurre casi en su totalidad en un único escenario, la casa de Laura. Viene a decir que la vida es un ‘asquito’, pensamiento que ya viene subrayado en los prolegómenos, cuando la protagonista apaga su cigarrillo aplastando a unas hormigas. Con abundantes y reiterativas dosis de sexo, se trata de una película poco humana, incapaz de transmitir siquiera una vibración positiva. Quizá lo más emotivo sea el abrazo con el hermano desconsolado por los derroteros de la relación con su novia, aunque tal momento aislado nada tiene que ver con lo que el film pretende –si es que pretende algo– contar.
1/10
(2013) | 103 min. | Drama Tráiler
En su tercer trabajo como director y guionista cinematográfico, el prestigioso escritor Philippe Claudel recupera el tono dramático de su ópera prima, la excelente Hace mucho que te quiero, tras un giro hacia la comedia amable con Silencio de amor. Como muestra de que pretende regresar a sus orígenes recupera a Kristin Scott Thomas, la actriz de su primer trabajo. En Antes del frío invierno, Paul, un neurocirujano acomodado, casado con Lucie, empieza a recibir anónimos y desconcertantes ramos de flores. Sospecha que la culpable puede ser Lou, una emigrante de origen árabe, camarera de un bar, que asegura haber sido su paciente, aunque él no la recuerda. Menos redonda que las propuestas anteriores del autor, Antes del frío invierno no está exenta de interés. Pesa un poco cierta sensación de déjà-vu, por sus puntos en común con otros trabajos del protagonista, un Daniel Auteuil que trae a la memoria Caché (donde su personaje sufría un acoso similar), de Michael Haneke, y Un corazón en invierno (el título también colabora a la hora de rememorar el film de Claude Sautet), donde encarnaba un personaje similar. De nuevo el ‘invernal’ actor interpreta a un profesional brillante pero hastiado y desencantado de la vida, encerrado en sí mismo (aunque esta vez está casado), cuyo gélido corazón empieza a resucitar tras el encuentro con una mujer más joven. También tiene una enorme presencia en Antes del frío invierno la música clásica. De igual modo resulta inevitable recordar el cine de Claude Chabrol, con sus retratos de matrimonios de la clase burguesa, ofrecidos con ocasión de una historia policiaca. Precisamente, en Antes del frio invierno lo más débil son los elementos de thriller, no del todo bien resueltos o decepcionantes. Desentonan igualmente algunas subtramas, menos absorbentes que la historia principal, especialmente la relación del personaje principal con su hijo. Y su final no acaba de ser completamente satisfactorio. A pesar de todo el autor mantiene cierto nivel, sobre todo por su puesta en escena elegante y refinada, y el hecho de que en lugar de escoger el recurrido y fácil camino de la infidelidad sexual, narra una atracción emocional. Como cabía esperar, logra emotivas interpretaciones, sobre todo por parte de su actriz fetiche, que consigue por sí misma que la entrega matrimonial (¿incondicional?) de su personaje constituya el foco de atención más atractivo del relato. Recupera el director el tema de los lazos familiares, omnipresente en su obra. Además, a Claudel se le da muy bien el retrato de personajes, por muy secundarios que sean. Destaca una paciente judía, cuyos dos diálogos con el protagonista constituyen lo más logrado del conjunto.
6/10
(2005) | 83 min. | Documental | Biográfico
Sydney Pollack aborda un género inusual en su filmografía para tratar la obra y persona de su gran amigo Frank Gehry, uno de los grandes arquitectos de nuestros días, autor de obras tan emblemáticas como el Museo Guggenheim de Bilbao, el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles y el edificio del DG Bank en Berlín. Aunque el cineasta confiesa su ignorancia en lo que se refiere al documental, y sus escaso conocimientos de arquitectura –Gehry le dijo que por eso era el hombre indicado para hacer el film– entrega un trabajo más que notable.
6/10
(2020) | 0 min. | Drama

¿Quién es realmente Karim D? ¿El recién descubierto escritor adorado por los medios? ¿O su alias Arthur Rambo, autor de mensajes llenos de odio que alguien descubre en las redes sociales?

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