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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Festival Films

(2011) | 80 min. | Drama
Rubén es camionero. Su jefe le ha pedido que aproveche su ruta entre Asunción (Paraguay) y Buenos Aires (Argentina) para llevar como viajera a Jacinta, una mujer joven que viaja con su bebé de cinco meses. No le hace gracia el plan, e inicialmente guarda las distancias. Pero a medida que transcurren los kilómetros compartidos, se establecen ciertas complicidades. Sencillo y sobrio film, coproducción hispanoargentina, premiado con la Cámara de Oro en el Festival de Cannes. Se encuentra muy cercano al "cine verité", y su ritmo está muy medido, aunque se puede hacer arduo para el espectador convencional e impaciente. Pablo Giorgelli se las arregla para crear una atmósfera impregnada de sutiles sentimientos. Apenas llegamos a conocer a los adultos protagonistas, quién es el padre de la criatura, o por qué Rubén no se ha ocupado de su hijo, pero las pocas pistas ofrecidas nos ayudan a componer un cuadro donde laten la ternura, el amor paterno o materno, la timidez, la atracción, los celos. Están espléndidos los protagonistas, Germán de Silva y Hebe Duarte, y el bebé es un encanto.
7/10
(2014) | 86 min. | Comedia Tráiler
Viago, un vampiro romántico, comparte piso con Vladislav el pinchador, el joven Deacon y otro chupasangres ancestral que les supera con creces en edad. Mientras tratan de seguir adelante con sus vidas, deben superar los pequeños roces cotidianos, y dificultades inesperadas. Original producción neozelandesa de bajo presupuesto, en formato de falso documental. Con una naturalidad pasmosa, los protagonistas hablan de su día, a día, en situaciones para ellos normales, que sin embargo son completamente irreales. Muchos de los sketchs tienen bastante gracia, aunque la mayoría están marcados por el humor negro. Además, el film está lleno de referencias a la historia del cine vampírico.
5/10
(2004) | 94 min. | Drama
Tom, un chaval de ocho años, se va a vivir con su abuelo junto al Mont Blanc. Al pequeño le cuesta adaptarse, y sueña con encontrar a su madre, desaparecida cinco años atrás en un glaciar. El film incluye uno de los últimos trabajos de Jacques Villeret, famoso por La cena de los idiotas. El previsible guión sigue una veta bucólica y emotiva, pero no conmueve, en parte por la fallida dirección de actores. Con todo, es una bonita historia sobre la infancia, los sueños y la unidad familiar.
5/10
(2008) | 97 min. | Drama Tráiler
Película canadiense de Léa Pool, responsable de otro conocido drama familiar, The Blue Butterfly. La directora habla de las separaciones matrimoniales con enorme inteligencia y sensibilidad, mostrando de forma honesta cómo las víctimas más frágiles, casi siempre inocentes -es el caso de la película-, son los hijos. La trama arranca con el comienzo de las vacaciones. Son los años 60, y los tres hijos de un matrimonio, Élise, Carl y Benoît, entre 16 y 10 años, se disponen a disfrutar de los días estivales. Parecen una familia feliz, las primeras escenas de la película así permiten presumirlo. Pero cuando ahondamos un poco, vemos que algo no funciona en el matrimonio. Él la rehuye a ella en la cama, y al final se descubre el 'pastel', el marido le engañaba. Ella lo toma por la tremenda, pide en el periódico donde trabaja un puesto en Londres y se va. Deja ahí a los chicos, y el padre no sabe manejar la situación. No entiende a sus hijos, no habla con ellos, escamotea las explicaciones de la repentina marcha materna. Surge en los chavales el sufrimiento, el sentido de culpa, la búsqueda de afecto. Sorprendentemente, Élise encuentra una suerte de figura paterna en el señor Mosca, un tipo con fama de raro, sordomudo, que vende cebos para la pesca. Sí, los raros resultan ser más normales que los presuntamente normales.Pool subraya que el hogar roto que describe no es el único de su entorno. Los amigos de los tres chicos afrontan cuadros familiares no tan diferentes. Son conmovedores los niños, sobre todo la hermana mayor, y el pequeño, callado, inquisitivo, diferente, hasta el punto de que su padre cree que debe ser algo retrasado. La escena en la alacena donde suele refugiarse, lugar en que su hermana le descubre dándose de cabezazos contra la puerta de la que cuelga el dibujo que hizo de la madre ausente, es sobrecogedora. También emociona el señor Mosca, la delicadeza de la escena en que cuida del niño que se mete demasiado río adentro, por ejemplo. Se trata de una buena película, contenida, con apuntes humorísticos oxigenantes, que hace un gran esfuerzo para huir de la sensiblería; y es una necesaria llamada de atención a los padres que todo lo 'arreglan' rompiendo, sin pensar en todo lo que rompen.
6/10
(2017) | 98 min. | Comedia Tráiler
El celoso y machista Carlos está ‘mosca’ con su esposa, Ana, pues ha visto un mensaje en el que su jefe afirma que ha pasado con ella la mejor noche de su vida. Aún así, se dispone a celebrar la noche de Fin de Año, en una casa rural apartada en medio del bosque. Ha invitado a su hermano, depresivo tras ser abandonado por su esposa, y a su padre, que pese a su viudedad trata de disfrutar la vida al máximo. La velada se verá interrumpida cuando aparece un vagabundo que asegura ser Dios, pero se comporta con brutalidad y además les obligará a tomar una complicadísima decisión. Debut en el largometraje de Caye Casas y Albert Pintó, que componen una modesta comedia negra, bastante disparatada, básicamente con sólo cinco personajes, deudora del humor surrealista y costumbrista de Luis García Berlanga, pero también del de películas como La comunidad, de Álex de la Iglesia. Ofrece sobre todo interpretaciones muy espontáneas de un reparto que rebosa gracia natural, en el que sobresale Itziar Castro (Pieles); con actores con menos talento, el film no llegaría a funcionar. Pero aunque la propuesta comienza con frescura, acaba resultando reiterativa, el ritmo tiene altibajos y su metraje se alarga innecesariamente. Pese a la falta de realismo de las partes más sangrientas, sus toques de humor ‘gore’ pueden no gustar a parte del público.
5/10
(2012) | 82 min. | Drama
En una zona remota del interior de Grecia, se sitúan los legendarios monasterios de Metéora. Su ubicación es asombrosa, pues ambos están construidos en la cumbre de dos enormes moles de piedra, de modo que se miran uno al otro, enfrentados, en medio de los cuales se extienden las llanuras pedregosas de la región de Tesalia. En uno de estos manasterios vive el monje Theodoros y en el otro la monja Urania. Ambos están enamorados... El director greco-colombiano Spiros Stathoulopoulos escribe y dirige una película visual y conceptualmente audaz, muy contemplativa, con planos y momentos de gran belleza (no por casualidad el paisaje de Metéora ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad). El guión es minimalista a más no poder. Asistimos al día a día de la vida casi medieval en los dos monasterios, a sus ceremoniosos rituales, el apagado y encendido de velas, sus oraciones y liturgias. Y esto enfocado en la trama que implica a Theodoros y Urania, de modo que también asistimos a sus encuentros con las pocas personas que viven por esos parajes agrestes, casi inhóspitos, un pastor de cabras, un campesino, un ermitaño... El espectador se hace una idea de la vida de oración, serenidad y silencio de ese mundo. Y también presencia cómo Thodoros y Urania se citan fuera de sus monasterios, se miran, se buscan, se comunican casi desesperadamente. Esos reflejos de luz... Metéora destaca por su fotografía y por sus cuidados encuadres, con esos primorosos planos de los monasterios enfrentados, entre la tierra y el cielo, en medio de las nubes. Hay asimismo un laconismo no apto para cualquier espectador, pues sólo hay breves diálogos durante el film y muchas de las palabras no hacen sino situar la historia en su contexto, con los versos del salmo 23 –“El Señor es mi pastor nada me falta”– que, junto a otros atormentados momentos, explican al espectador el difícil estado interior de los amantes. En este sentido, una de las más hermosas y llamativas características de Metéora es el inserto de escenas de animación, cuyos “estáticos” dibujos con sus figuras y colores dorados emulan los preciosos iconos orientales. Hay instantes conmovedores y algunas metáforas son de inaudita perfección, conceptualmente muy impactantes, como la de la crucifixión o la de esa sangre de Cristo que arrastra a los amantes y acaba por inundar el mundo. Sin embargo, más allá de el excelente aspecto formal, a la postre pesa en la historia de Theodoros y Urania una especie de fatalismo religioso, un grito de incomprensión ante lo que el Creador “pide” de los hombres. Muy humano, sí, conmovedor también. Pero la personal opinión del director acaba derivando hacia una posición quizá menos honrada, una claudicación decididamente adherida al escepticismo cuando opta por reírse de palabras como “libertad” y “desesperación” o remata con un plano final tan revelador. Tampoco se entiende demasiado la innecesaria presencia de dos explícitas escenas sexuales que, hacia el fin de la película, rebajan su elegancia.
6/10
(2013) | 115 min. | Drama
Óscar Ramírez decide emigrar con su familia -la esposa Mai y dos niñas- a la gran ciudad, Manila, el trabajo en los arrozales no da para salir adelante. Pero la “jungla” urbana resulta un entorno casi peor, donde la miseria es moneda corriente, abundan los pícaros, y la competencia por lograr un empleo es feroz. En el esfuerzo por la supervivencia es fácil emprender el camino de una cierta degradación moral, mientras uno piensa que será capaz de establecer ciertos límites que no deben sobrepasarse. Mai consigue trabajo en un garito nocturno que explota sus encantos físicos, algo con lo que se siente mal, no puede evitar una sensación de estar prostituyéndose. Mientras que Óscar logra trabajo como conductor de furgones blindados, y no resulta fácil decir que es más peligroso, si el riesgo de los asaltos, o los trapicheos que empezará a descubrir a su alrededor. Dada su trayectoria anterior -Cashback, The Broken-, lo menos que puede decirse del británico Sean Ellis y su Metro Manila es que constituyen una grata sorpresa, una mirada inteligente a los desafíos que deben afrontar unos padres, buenas personas, para no hundirse en una sociedad que los margina y condena, bien a la corrupción, bien al colapso. La película, coproducción entre Reino Unido y Filipinas, está bien armada -Ellis firma el guión con Frank E. Flowers- y mantiene un equilibrio razonable para no desviarse por terrenos resbaladizos como el sentimentalismo dulzón o el deprimente fatalismo. Incluso el deslizamiento del drama al thriller, o el recurso al flash-back, son opciones usadas con habilidad. Metro Manila acierta a la hora de pintar el drama familiar, con personajes bien descritos -bien el trío principal, Jake Macapagal, Althe Vega y John Arcilla-, incluida la niña mayor, y dentro de la dureza de la historia, mantiene una cierta elegancia formal, sin regodeos en los momentos más sórdidos. Además, frente a otras propuestas nihilistas, Ellis plantea dilemas morales y maneja principios que deberían guiar las actuaciones, como el no rendirse y el espíritu de sacrificio. La variada tipología humana que muestra el film hace más digerible que se carguen las tintas en aquellos que muestran cierta actitud despiadada o cruel.
6/10
(2018) | 91 min. | Documental Tráiler
John Chester, realizador sobre todo televisivo, reconstruye su propio periplo, a partir del momento en que, tras casarse con su novia, la cocinera y bloguera Molly, ambos adoptan a un perro, Todd, al que él ha encontrado mientras filma uno de sus reportajes. Ocurre que su nueva mascota ladra sin parar cuando no están en casa, haciendo la vida imposible a los vecinos, por lo que sólo les quedan dos opciones, deshacerse del can o cumplir el sueño de Molly, mudarse al campo y vivir en una granja ecológica en la que cultivarían toda la diversidad de plantas posible, con métodos tradicionales, sin pesticidas. Optan por lo segundo, pero llevar a cabo este proyecto no será fácil para dos urbanitas… No se ha rodado con precipitación, sino que resume en noventa minutos siete años en la vida de los protagonistas, durante los que tienen que lidiar con numerosos problemas, por ejemplo, la poca fertilidad del terreno que han comprado en Moorpark, California, con tierra árida y agotada, y posteriormente la llegada de diversas plagas, desde caracoles que arrasan las cosechas, hasta coyotes que aniquilan a las gallinas. Sin embargo, en un ejemplo de perseverancia, aprenden que todo se puede solucionar con paciencia, y acudiendo a mentores adecuados. El film muestra además que los elementos de la naturaleza tienen partes negativas, pero también cumplen su función en un ecosistema; incluso los temibles depredadores al final sirven para algo. De esta forma, en este canto de amor a la naturaleza, subyace la moraleja de que no se debe luchar contra ella, sino jugar con sus propias reglas. Tiene un claro mensaje ecologista, pues se critican los monocultivos, y aboga por la agricultura ecológica, pero estos temas se abordan de forma inteligente, sin radicalismos ni mensajes apocalípticos. El idealismo de los Chester a veces puede parecer un poco ingenuo, y no se aclara muy bien cómo consiguen el dinero para hacerse con una considerable extensión de terreno, pero siempre resultan positivos. Tienen mucho valor las imágenes de especies naturales tomadas en la granja, aunque al final se acumulan tantas especies –no sólo animales de granja, sino búhos, ardillas y hasta serpientes– que a ratos parece un documental de National Geographic tomado en alguna zona remota. Esta obra tiene el mérito de que consigue despertar la curiosidad por el mundo rural, posiblemente en especial al público que más lo desconoce, que seguramente conectará con secundarios entrañables, como el citado Todd, o Emma, una cerda.
7/10
(2014) | 89 min. | Animación Tráiler
Notable film de animación francés, surgido de una serie televisiva del mismo corte producida en 2006, debido a Hélène Giraud –la hija del gran dibujante Jean Giraud, alias Moebius, a quien se dedica la cinta– y Thomas Szabo. Aunque existen otras creaciones animadas en torno al mundo de los insectos –La abeja Maya, Hormigaz, Bichos–, la que nos ocupa destaca por sus intenciones didácticas y una capacidad de riesgo que se plasma en que los protagonistas no hablan –al menos, un lenguaje inteligible que el espectador pueda comprender–, y en que su comportamiento, aunque evoque a veces modos de hacer humanos, esté muy pegados a lo que ve cualquier observador de la naturaleza. La trama es sencilla, Un matrimonio, ella embarazada, han estado de picnic, y dejan sobre la hierba el mantel con algunos restos. Unas hormigas negras, a las que acompaña una mariquita, se hace con un botín de terrones de azúcar, que tratan de llevar a su numerosa familia. Pero en el camino, además de superar los obstáculos del terreno, se toparán con un ejército de hormigas rojas, a las que no tendrán más remedio que enfrentarse en singular batalla. La cinta, rodada en 3D, combina escenarios naturales muy bien fotografiados con los personajes animados, produciéndose una simbiosis perfecta, que ayuda a conocer el medio ambiente, algo tan necesario, sobre todo para los niños más urbanitas. A ratos puede resultar algo reiterativa, pero llama la atención lo expresivos que pueden ser los animales con sus gestos y los sonidos que les son adjudicados, y el enfrentamiento tiene cierto sabor épico. Y aunque no se trata, desde luego, de una historia violenta, se agradece que no se imponga una actitud timorata, a la hora de mostrar, por ejemplo, el trompazo que se dan los insectos perseguidores de la pequeña mariquita, contra los faros de un automóvil.
6/10
(2012) | 66 min. | Documental

Verano de 2010. Teatro Bolshoi de Moscú. Nacho Duato se despide de la Compañía Nacional de Danza, tras 20 años en la dirección artística. La función del Bolshoi será la última con la Compañía. Entre bastidores asistiremos a los preparativos y ensayos mientras disfrutaremos, de forma privilegiada, de algunas de las coreografías más importantes de Duato. Una actuación que marcará el final de un ciclo pero el principio de una nueva vida.

(2015) | 98 min. | Comedia | Drama Tráiler
Fernando, Mauricio y El Ruso están desolados a causa de la muerte por un cáncer de El Mono, cuarto integrante de su grupo de amigos de toda la vida. Éste había perdido todo su dinero, lo que pone en peligro el futuro de su hija, una niña. Para conseguir el dinero que garantice que no le falte de nada, el trío trama un plan para vender a un jugador del Atlético Independiente de Avellaneda, equipo de fútbol al que han animado toda su vida. El bonaerense Juan Taratuto vuelve a contar con su actor fetiche, Diego Peretti, tras No sos vos, soy yo, ¿Quién dice que es fácil? y La reconstrucción. En Papeles en el viento adapta la novela homónima de Eduardo Sacheri, con el que él mismo ha escrito el guión adaptado. El arranque de esta comedia dramática promete, sobre todo por el buen hacer del mencionado actor, que junto a Pablo Echarri y Pablo Rago bordan a sus personajes, una idílica pandilla a la que cualquiera querría pertenecer. Tiene también a su favor su falta de pretensiones. La trama conectará especialmente con espectadores masculinos, aficionados al balompié de mediana edad, como los protagonistas, aunque sus reflexiones sobre la amistad son universales. Supone además el último trabajo para el cine, como ilustre secundario, de Daniel Rabinovich, recordado miembro de Les Luthiers, que falleció poco después de encarnar aquí a un periodista deportivo. Por desgracia, el film se desinfla conforme avanza el rodaje. No llega al nivel de otras películas de Taratuto, que sin llegar a la maestría de algún compatriota como Juan José Campanella, suele conseguir cierta corrección. Aquí le falla el libreto, que no acaba de resultar verosímil, sobre todo en lo que se refiere al desenlace.
5/10
(2011) | 91 min. | Drama
Joseph es un tipo viudo, que bebe más de la cuenta, violento y cínico, rabioso con el mundo, capaz de acabar a patadas con la vida de su perro, en un acceso de ira bajo los efectos del alcohol. Tras una trifulca con unos jóvenes pakistaníes, se refugia en una tienda solidaria regentada por Hannah, una mujer cristiana que le promete rezar por él. Aunque le responde desabridamente, no dejan de conmoverle su sonrisa y su cariño. Va a descubrir que lo suyo no es nada comparado con los padecimientos de Hannah. Durísimo y deprimente film premiado en Sundance del actor Paddy Considine, que debuta tras la cámara en el largo con el doble papel de director y guionista. Parece ser que se inspira en alguna experiencia personal negativa, y en efecto, se diría que ha puesto el alma, por así decir, en esta amarga película. Demuestra el británico pulso narrativo, y la pareja protagonista, Peter Mullan y Olivia Colman, se muestran convincentes con sus personajes. Sin embargo en Redención (Tyrannosaur) domina un tono desesperanzado, brutal y cruel, en que sobresalen los aspectos más sórdidos del ser humano, lo que se subraya con la paleta de colores apagados con que se compone cada fotograma. De modo que la fe se demuestra insuficiente, y tampoco puedes estar seguro de hasta dónde alcanzará el apoyo de otras personas. Aunque es innegable la conexión de lo que se cuenta con el mundo real –la violencia conyugal, la bebida como refugio para huir de los problemas, la incapacidad que tienen algunos para ver personas en los demás...–, Considine se empeña en golpear fuerte todo el tiempo la sensibilidad del espectador, proporcionándole poco aire para que respire, hasta el punto de que resulta algo forzado el único desahogo que proporciona, la “fiesta” –por llamarla de algún modo– que sigue al entierro del mejor amigo de Joseph. Las opciones de redención que ofrece a Joseph resultan limitadas, y resulta difícil hacerse cargo de la situación anímica de Hannah al concluir la película; se diría que continúan perdidos en sus personales laberintos, no hay salida más allá de la resignada supervivencia. Curiosamente Considine conjuga la creación de una atmósfera tremendamente opresiva con el recurso a la elipsis, evita casi siempre lo escabroso, sugiriéndolo.
6/10
(2017) | 101 min. | Acción | Drama Tráiler
Cuando Doni pierde el trabajo entra en una espiral negativa que acaba llevándole a la ruptura con su mujer y a plantearse seriamente el suicidio. Doni no es feliz, siente que su vida no es del todo suya, no puede hacer lo que desea, se siente coaccionado socialmente por todos lados. Coincidirá en esa visión con tres personas más: su amigo David, productor de cine; el ex policía Max; y el hacker internacional Jack. Los cuatro están dispuestos a hacer ver al mundo que el actual sistema social coarta la libertad del individuo y no está funcionando. Película española que supone el debut de David Sousa Moreau, autor también del guión y productor del film. Al decir de Sousa la película se gestó durante un periodo de más de quince años y ha contado con un limitado presupuesto de seis mil euros, cuatro mil de los cuales han sido destinados a pagar impuestos. Vistas así las cosas se entiende que Reevolution sea una película muy personal, ambiciosa, que responde a una visión reivindicativa de su autor, quien plantea cuestiones tan interesantes como utópicas, como la de implantar un sistema sin países, donde cada individuo geste su propia vida sin apenas injerencia de los estados. Hay en ese planteamiento –tan razonable a priori si se tiene en cuenta la variedad de injusticias que se viven a diario– una inocencia también absurda, la propia de algo no sólo irrealizable en el plano social, sino que da por hecho cierta visión antropológica demasiado buenista, falsa a todas luces de lo que podría ser una vida más justa si cada uno viviera sólo por su propio interés. Esto no significa que no haya que aplaudir cierta valentía en el desparpajo con que Sousa plantea la cuestión antisistema, pero de ahí a resultar verosímil hay un trecho. Películas como V de Vendetta, de clara influencia en el film, funcionan precisamente por su carácter de parábola de ficción. El limitado presupuesto se deja ver claramente en el desarrollo narrativo, especialmente en el deficiente uso de la cámara en las pocas secuencias de mayor acción y en la utilización exagerada de elementos como el sonido o el montaje para dinamizar una trama que muchas veces se ve supeditada a largos parlamentos con que los personajes explican su comportamiento. Tampoco el tono fotográfico ayuda a olvidar que estamos ante un film de corte casi amateur, aunque a Sousa no le falte talento a la hora de planificar las escenas. Ha contado, eso sí, con un reparto apañado, que logra aportar cierta credibilidad, con rostros conocidos como los de Fele Martínez, Gorka Otxoa o Hovik Keuchkerian.
4/10
(2019) | 127 min. | Drama Tráiler
Anne es una abogada de éxito, especializada en la juventud. Vive en una casa apartada de la ciudad, un lugar rodeado de bosques, con su marido Peter y sus dos hijas gemelas. La vida en el hogar se trastoca cuando llega a vivir allí Gustav, un joven aún menor de edad que es hijo de una relación anterior de Peter. Gustav apenas conoce a su padre y es un joven problemático, pero poco a poco se irá habituando a vivir en familia. Dura película danesa que va en la línea de la tradición nórdica, un tipo de cine que se adentra en historias crudas, a menudo con elementos rebuscadamente turbios, secretos inconfesables y potentes dramas familiares. En este caso, asistimos a una situación de lo más desagradable –la relación sexual de un adolescente con su madrastra– y los derroteros de miseria, dolor e injusticia a los que puede conducir una conducta adulta irresponsable. La directora y guionista danesa de origen egipcio May el-Toukhy presenta el derrumbamiento de una familia presumiblemente idílica poniendo el punto de mira en un personaje femenino, la madrastra protagonista, bastante contradictorio. A su modélica y exitosa ocupación de abogada de jóvenes que han sido o son víctimas de abusos, que ella incluso acoge en su casa, suma una deficiente comunicación con su marido y con su familia –madre, hermana– y una oscura tendencia a dejarse llevar por impulsos desordenados. El título Reina de corazones hace referencia explícita al siniestro personaje de “Alicia en el País de las maravillas”, esa tirana que fruto del capricho va descabezando sin pestañear a quien se le antoja. El film ofrece así una rotunda reflexión tan dura como real. No siempre las cosas son como parecen y lo que vemos en pantalla es una sonora bofetada contra las reivindicaciones del #MeToo o los feminismos radicales. Vulnerar al débil no es una cuestión de género, sino de simple y llana inhumanidad. May el-Toukhy no se corta un pelo a la hora de mostrar explícitamente las conductas sexuales, con algunos momentos de enorme crudeza. Es un claro hándicap que le se puede poner a esta película, porque inevitablemente resulta desagradable. La prestigiosa actriz Trine Dyrholm (En un mundo mejor), por su parte, hace un trabajo muy convincente, con algunos cambios repentinos en el mismo plano que demuestran un enorme talento interpretativo. En fin, es Reina de corazones una película de temática altamente insana, bien rodada y con una potente carga moral que pone en solfa la hipocresía, la banalización del sexo y la mentira.
5/10
(2010) | 90 min. | Drama
La sevillana Ana Rosa Diego, asistente de producción en Solas, debuta como directora con un film deudor de la opera prima de Benito Zambrano. Por desgracia su talento no es ni mucho menos comparable con el de este cineasta. No obstante, el film obtuvo el Premio del Público en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva. Héctor deja su pueblo natal en el País Vasco, en el que ha regentado un bar toda su vida. Acaba trasladándose a la gran ciudad, donde vive su único hijo, Pedro –del que está distanciado desde que se quedó viudo–, su nuera, y Bruno, el nieto. Instalado en su casa, conectará especialmente con el chaval, típico chico moderno enganchado a los videojuegos, al que el anciano intentará ayudar, porque le acosan unos gamberros en el instituto. Además, Bruno traba amistad con otros ancianos del lugar, e inicia un romance con Clara, una viuda vitalista. A Ana Rosa Diego hay que reconocerle que sus intenciones son las mejores. Frente a las comedietas frívolas que dominan en el cine español, apuesta por una historia intimista de personajes, en torno a las relaciones familiares, y otros temas de gran interés. De hecho, los mejores momentos de la cinta son aquellos en que el protagonista, un hombre tradicional, choca con el mundo moderno de los móviles, iPods y consolas. El reparto es irregular, aunque realiza un correcto trabajo el veterano Txema Blasco (en un papel exactamente igual al que interpretaba, como novio de la abuela, en Cuéntame cómo pasó) y el solvente Sergi Calleja. Tiene algunos momentos aislados logrados, como unos ancianos opinando en una obra (una estampa muy cotidiana), y sobre todo, las conversaciones abuelo-nieto. Sin embargo, es un film elaborado con una puesta en escena cutre y poco imaginativa. Abundan los momentos supuestamente enternecedores, que no acaban de funcionar (y eso que el editor Miguel Doblado ha debido darse cuenta y los intenta reducir al mínimo), como un ridículo momento de regocijo del anciano y su novia, que se exponen a la lluvia, y que se supone que tiene que ser el momento “mágico”, pero debería haber sido eliminado del metraje. Al menos se puede decir que es mejor que la llamativamente pésima La vida empieza hoy, otra película española sobre la Tercera Edad (y su relación con el sexo), que llega más o menos a la vez a los cines.
4/10
(2019) | 117 min. | Thriller | Drama

Después de la desaparición de una mujer durante una tormenta de nieve, cinco desconocidos de un pueblo remoto de las montañas se verán envueltos en un misterio que trasciende los continentes y que ninguno de ellos esperaba.

(2017) | 128 min. | Thriller | Drama Tráiler
Una historia que transcurre a lo largo de las cuatro estaciones, marcadas por un calendario que indica en cada momento el levantamiento de la veda para la caza de distintos animales, en una zona boscosa de Polonia, fronteriza con Chequia y Alemania. Allí vive en una cabaña en el bosque sola Jasnina Duszejko, profesora de inglés, aficionada a las cartas astrales, y a la que sólo acompañan sus dos fieles perras. Pero un día desaparecen, no logra encontrarlas, mientras se lamenta por la matanza de animales que llevan a cabo los cazadores locales, y el poco caso que le hace la policía por su quejas, cuando ni siquiera se respeta la veda. La aparición de un cazador muerto con señales de violencia, vendrá seguida por otros asesinatos misteriosos, y Duszejko señala como responsables a los animales, que se vengan de los ataques que ellos sufren. La veterana Agnieszka Holland adapta una inquietante novela de Olga Tokarczuk, que mezcla el thriller con las advertencias ecologistas de maltrato animal. Logra crear una atmósfera agobiante, bien subrayada por la partitura musical de Antoni Lazarkiewicz, y por la naturaleza salvaje de densos bosques, paisajes nevados, cuando es la temporada, y amaneceres sombríos, bien fotografiados por Jolanta Dylewska, también en el detalle de animales mayores o menores, los insectos que investiga un entomólogo. La cineasta polaca subraya el comportamiento bestial y poco humano que pueden tener algunas personas, no solo por el mal trato a los animales, sino por la escasa humanidad de la que hacen gala con aquellos semejantes que se sitúan en la marginalidad o resultan algo asociales. En tal sentido carga la mano contra las instituciones establecidas, representadas por el sacerdote que habla del sometimiento de los animales al hombre, o de los policías que miran con condescendencia a Duszejko, de la que ni siquiera saben pronunciar correctamente su nombre. El film también mira a situaciones del pasado reciente que han marcado a los personajes. El resultado es un film interesante, aunque desequilibrado, sobre todo en su resolución, no enteramente satisfactoria. La protagonista, Agnieszka Mandat-Grabka, hace un gran trabajo actoral.
6/10
(2013) | 90 min. | Drama Tráiler
En una discoteca un chico se fija en una joven de cara triste, y sobre la marcha queda prendado de ella. A la salida él la espera y comienza entonces un continuo tira y afloja, una lucha por ligar con ella. La chica se niega a dar coba a ese extraño caradura, un ligón con alucinante desparpajo, pero el tipo no se dará por vencido. A primera vista, no se puede decir que la propuesta de Rodrigo Sorogoyen e Isabel Peña sea lo que se dice original, pues responde a la premisa más vieja del mundo: chico conoce chica una noche, parlotean, ligan, se acuestan... y por la mañana el hechizo se ha esfumado. Sin embargo, la apuesta se convierte en arriesgada cuando consideramos los mínimos elementos con los que han contado. En primer lugar se trata de una película de dos únicos personajes, interpretados excelentemente por Javier Pereira (Heroína, No tengas miedo) y Aura Garrido (Planes para mañana, El cuerpo), dos actores que en un "tête à tête" continuo demuestran un gran dominio del oficio, un aguante magnífico de la cámara; la puesta en escena es de sencillez apabullante, realista, cotidiana; y la estructura responde a lo que pudiera ser una obra en cuatro actos –o escenas– separadas por sendos fundidos en negro. Que algo así no aburra sino que interese tiene mucho que ver con la frescura y naturalidad que emanan de los diálogos y las miradas, el juego del cortejo, con silencios, risas, etc., que suenan verosímiles, aunque algunas situaciones resulten forzadas. El caso es que el espectador no sabe nada de los personajes y poco a poco sus mundos, sus intenciones, interesan. De fondo Stockholm nos interpela duramente por el mal y el bien que hacemos jugando frívolamente con el corazón y los sentimientos de las personas. La gente no es de usar y tirar. Al fin y al cabo el amor no es un juego y equivocarse puede causar daños permanentes.
5/10
(2015) | 135 min. | Drama
Lewis Grassic Gibbon fue un escritor escocés que nació con el siglo XX y murió joven, siendo un treintañero. Periodista y escritor es autor de la trilogía de novelas “A Scots Quair”, y la primera del lote es la que da título a Sunset Song. Se trata de una mirada a la sociedad rural escocesa anterior al estallido de la Primera Guerra Mundial, sobre todo a la granja de los Guthrie, y aún más específicamente a la hija, Chris. La reflexión sobre el paso del tiempo y el entorno familiar, tantas veces opresivo, coincide con los intereses temáticos de su director y guionista, el británico Terence Davies, se reconoce al autor de Voces distantes y El largo día se acaba, que después de bucear en recuerdos personales ha adaptado a autores como John Kennedy Toole, Edith Wharton y Terence Rattigan. Aquí es Gibbon el que le ofrece la oportunidad de recrear su visión de las cosas con una preciosa fotografía de claroscuros en interiores, y muy sugerente en los exteriores, con los campos mecidos por el viento. Eso de “la canción de la puesta de sol” parece indicarnos que el día siempre se está poniendo, y que los ciclos de la vida tienden a repetirse, aunque cambien los usos sociales, y las personas puedan mejorar. El entorno atávico y opresivo lo representa Peter Mullan, el personaje del patriarca insensible que ejerce una paternidad poco responsable en casi todos los aspectos le viene al pelo. Su numerosa familia sufre las consecuencias, aunque la esposa haya aguantado lo indecible, y también el hijo mayor. Cuando una serie de avatares dejan a Chris sola al frente de la granja familiar, parece que las cosas podrían ser diferentes, existe la posibilidad de un matrimonio por amor, una maternidad más gozosa, y un trabajo mejor llevado. Pero siempre hay sucesos, como una guerra, que pueden trastocar la felicidad, y lo que deriva de ellos hay que saber encajarlo del mejor modo posible, para seguir viviendo. Davies es un cineasta sensible, capaz de sostener los planos, y recurrir al fuera de campo cuando lo considera oportuno; otras veces busca con exceso el preciosismo, también en las escenas íntimas que se diría que exigen un trato más pudoroso. Los actores están bien, aunque hay en ellos un punto de frialdad, quizá es el carácter de sus personajes. Y a pesar de los condicionamientos sociales y del destino, se quiere poner en valor la libertad, hay elecciones –de la madre de Chris, de la propia Chris, del hombre al que ésta ama y que es llamado a filas...– que permiten dirigir la propia existencia, aunque acerca de su moralidad podría discutirse bastante.
6/10
(2012) | 82 min. | Biográfico | Documental
Acercamiento a la figura Nicolás Redono Urbieta, uno de los más importantes sindicalistas de la historia reciente de España, secretario general de la UGT durante muchos años. La cinta, dirigida por Iñaki Arteta, se centra casi únicamente en la labor social de Nicolás Redondo al frente de los derechos de los trabajadores. Salvo algunas levísimas referencias a su infancia y a su trabajo en los Altos Hornos de la margen izquierda del Nervión, se elude, por tanto, casi absolutamente, cualquier cuestión que no haga referencia al trabajo del protagonista. Así Arteta hace un recorrido por los momentos más importantes de su trayectoria, desde su lucha contra el régimen de Franco, hasta el célebre congreso socialista de Suresnes en 1974, en donde fue propuesto como Presidente General del Partido Socialista, cargo que él rechazó señalando al que consideraba preparado para ello: Felipe González. Más tarde llegaron los momentos más difíciles, con la PSV y su definitiva separacion de González, con quien se estableció desde entonces una animadversión mutua. De hecho, el ex presidente del gobierno español rehusó participar en la presente película. El documental está narrado con cierto desorden y en general se cuenta con que el espectador ya sabe quién es el biografiado. Esto puede llevar a que el resultado sea confuso y poco atractivo. Se estructura a base de entrevistas con políticos eminentes de la época que hablan de la persona de Nicolás Redondo, de su trabajo y de la influencia que tuvo en los años de la transición. Así escuchamos palabras de Alfonso Guerra, Enrique Mujica, Carlos Solchaga, Manuel Chaves, Matilde Fernández, etc. También son entrevistados sus hijos y su hermana, aunque lo más destacado es la presencia y las palabras del propio Nicolás Redondo. Todos coinciden en definirlo como un hombre muy honrado, coherente intelectualmente, pero con un talente externo a veces dificil, brusco en sus formas, con poca facilidad para mostrar sus sentimientos.
4/10

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