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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Wanda

(2017) | 0 min. | Documental

José Díaz se ha recluido en su cabaña en el Parque Natural de Redes (Asturias) durante un largo periodo de 100 días, siendo autosuficiente y desconectándose absolutamente del mundo real y sus avances. Sin electricidad, ni móvil, ni televisión, ni ordenador, ni reloj... Solo el hombre con la naturaleza.

(2019) | 105 min. | Aventuras | Drama Tráiler
Tocho y Jean-Pierre, ya talluditos, deciden viajar a Tombuctú, en Mali, a visitar a su amigo enfermo Joseba, una forma de recuperar el espíritu aventurero de antaño. Embarcan en la aventura a la hija de éste, Ely, que nunca le ha perdonado que la abandonara siendo una niña. Y se van en el viejo 4 Latas veterano del rally Paris-Dakar, pues pretenden llegar a su destino cruzando el desierto, donde les toca superar mil y un obstáculos. Gerardo Olivares reincide en una trama dramática en un marco de naturaleza tras títulos como Hermanos del viento y El faro de las orcas, aquí con formato de road-movie, complicidad de colegas y algunos golpes humorísticos. Desgraciadamente no da con el tono, la narración se hace muy larga, y todo es previsible y se haya atravesado de clichés buenistas, como la ayuda a un polizón clandestino subsahariano que se había escondido en el maletero del vehículo. Incluye muchos elementos, relación padre-hija, inmadurez, corrupción, inmigración, picaresca, hasta la chatarra espacial de los americanos, y bromas de pedorreta. Pero la mezcla no es armoniosa, y los personajes son planos, ni siquiera se aprecia lo que parece exigir el guión, su evolución hacia una suerte de equilibrio o redescubrimiento personal. Además se banaliza el consumo de marihuana. Sin duda son bellas las imágenes del desierto con sus dunas interminables, donde el manejo de drones ha dado el resultado apetecido.
4/10
(2015) | 85 min. | Ciencia ficción | Comedia Tráiler
Una nave alienígena intercepta una sonda enviada por la NASA con información sobre el planeta Tierra y los seres humanos. Antes de destruir la Tierra y acabar con la raza humana, los alienígenas –un consejo de extraños y parlanchines seres– deciden hacer una prueba: otorgarán poderes de Dios a un hombre elegido al azar. Si hace el bien con sus poderes perdonarán al planeta, si hace el mal, lo destruirán. Los poderes recaerán sobre Neil, un profesor de primaria que sueña con ser novelista y que está enamorado de su vecina del piso de abajo. El miembro de los Monty Python y director de películas emblemáticas como Los caballeros de la mesa cuadrada o La vida de Brian, el británico Terry Jones, entrega una comedia de ciencia ficción de planteamientos muy simplones y con tono de fábula gamberra y plagada de escenas humorísticas, con gags fáciles y un pelín en el límite del buen gusto propio del chalado grupo británico. La verdad es que tiene su punto que los cinco miembros de los Monty Python –John Cleese, Terry Gilliam, Eric Idle, Michael Palin y el propio Terry Jones– pongan voces precisamente a los aliens, deseosos de hacer añicos a la raza humana, a quienes ven como seres tontos e inferiores. Y en el film hay escenas especialmente divertidas, como esas que recogen los deseos caprichosos de Neil cumplidos “ipso facto” o la persecución “adorable” que sufre el amigo indio del protagonista. Ni que decir tiene que el tópico argumento de Absolutamente todo resulta bastante previsible, dentro del aire de cuento moral sobre el uso que debe hacerse de los propios talentos, algo similar de lo que ocurría en la estadounidense Como Dios. La elección como protagonista del simpático payasete Simon Pegg es bastante acertada, mientras que en el lado femenino la dulce Kate Beckinsale se limita a ser mera comparsa, aunque cumple. Por último, en su último papel en el cine Robin Williams pone voz a uno de los personajes principales, el de un perro caradura que adquiere racionalidad y que ofrece algunos de los momentos más desvergonzados y alocados.
4/10
(2012) | 90 min. | Drama
Una mirada al holocausto de judíos y gitanos perpretado por los nazis. Fijando la atención en uno de us escenarios menos conocidos, el recinto ferial de Belgrado, que fue reconvertido en campo de concentración y que en la actualidad se encuentra semiabandonado. El film del serbio Goran Paskaljevic, director y coguionista, sigue los pasos del profesor de música jubilado Misha Brankov, a cuyas manos llega una caja con una misiva y una partitura, que demuestra que sus padres lo fueron de adopción, y que los auténticos murieron por culpa de la barbarie de Hitler. Tal descubrimiento le lleva a indagar en sus orígenes, y a ponerse el objetivo de que una orquesta interprete la pieza musical que le legó su padre. Con Al nacer el día, Paskaljevic entrega una pequeña película, parsimoniosa, quizá a ratos excesivamente lenta, pero con una fuerte carga emotiva. El film, protagonizado con poderío por Mustafa Nadaveric, supone no sólo un ejercicio de memoria histórica –quien olvida los errores del pasado está condenado a repetirlos–, sino una reivindicación de la ancianidad y de la actitud generosa para con los demás, frente al pragmatismo deshumanizado. Con planos largos y buen uso de grandes angulares, el director entrega unas bellas imágenes, a los que apoya bien esa música recién descubierta, hasta el memorable final. Paskaljevic sabe no abusar de los pasajes oníricos, y los que incluye presentan una elegancia capaz de despertar genuinas emociones.
6/10
(2004) | 90 min. | Drama
Prisciliano sufre la ausencia de su padre cuando este se va a Estados Unidos en busca de un futuro. Por otro lado, Ángel, un niño cubano, desea conocer a su padre y sin pensarlo dos veces se lanza al mar dirección a Florida. Y Fátima, una niña marroquí, se marcha a España para reencontrarse con su padre, el cual vive en Málaga con una nueva novia. Tres historias diferentes pero con un nexo en común: la búsqueda del padre. Tres inocentes niños que sufren un fuerte desarraigo y que anhelan recuperar ese lazo que tanto necesitan. El director mexicano Gustavo Loza plasma desde la mirada infantil (fantásticos los tres chavales), ese deseo común de todo ser humano de pertenecer a alguien y de conocer quién es. Cuenta también con las secundarias españolas Carmen Maura y Silke.
6/10
(2010) | 90 min. | Documental
Cinco marineros viven de forma muy peculiar en un muelle olvidado de Las Palmas de Gran Canaria. Esta tripulación junto con su barco formaban parte de la flota pesquera de la Unión Soviética. Cuando la URSS desapareció, su flota pesquera quedó olvidada y con ella sus marineros, como es el caso de los cinco protagonistas que nos ocupan. Así que decidieron quedarse a vivir –o malvivir, según se mire– en el lugar donde se encontraban cuando desapareció la Unión. La principal baza con la que cuenta este documental es la temática tan original. Tener la posibilidad de vivir la caída del régimen soviético desde la mirada de cinco marineros que están a miles de kilómetros de sus lugares de origen y del epicentro de la noticia, resulta muy curioso.
4/10
(2014) | 99 min. | Drama Tráiler
Ricardo es un tipo amargado por una enfermedad que le tiene clavado en una silla de ruedas. Su cuidadora rumana Dana tiene que tener una paciencia infinita a la hora de hacer su trabajo. El caso es que se supone que Ricardo tuvo una vida estupenda en el pasado en la India, era su época hippy. Y ha decidido vender todo lo que tiene, dejar España e ir a morir a ese país. Chema Rodríguez, director y guionista de Anochece en la India, debuta en la dirección de largometrajes de ficción con esta fallida irregular road-movie; antes había coescrito el guión de La gran final, que también transcurría en países exóticos. A pesar de contar con un actor con tantas tablas como Juan Diego, no logra despertar el necesario interés narrativo. El personaje de Ricardo es decididamente antipático, casi odioso, el gracejo que le pone el actor con el “no me jodas, no me jodas”, puede despertar una sonrisa una, dos veces, pero acaba siendo cansino. Su decisión de viajar a la India no emociona, porque realmente faltan referentes para entenderla. Aunque más grave es todo lo relativo al personaje de Dana, empeñada en acompañar a su insoportable jefe, las motivaciones que se nos apuntan –enamoramiento, cierto detalle relacionado con su maternidad...­– resultan escasamente convincentes. Poco puede hacer la esforzada Clara Voda para remediarlo. Ni siquiera el viaje responde a una mínima lógica narrativa. De pronto estamos en Rumanía, sin que nada nos prepare para ello, o nos encontramos en la frontera con Irán... Entran y salen personajes de nulo interés como el que fuera marido de Dana, o la enfermera rubia maciza... Escuchamos canciones lánguidas en inglés… En fin, quiere ser cine trascendente, importante, pero no llega demasiado lejos. Así hasta esa estancia en solitario en medio de ninguna parte de la pareja protagonista, que precipita un final que deja frío, pese a sus pretensiones emotivas.
2/10
(2011) | 89 min. | Cómic | Animación
  Primer largometraje como director de Ignacio Ferreras, que ha colaborado en los 'storyboards' de Asterix y los vikingos y la serie Rugrats. Le produce Manuel Cristóbal, todo un veterano de la animación hispana, pues ha estado detrás de títulos como El bosque animado, El sueño de una noche de San Juan, o El lince perdido. Ambos acometen la adaptación de la novela gráfica homónima de Paco Roca, con la que ganó el Premio Nacional de Cómic en 2008. Han logrado la hazaña de colarse entre los finalistas a los premios Annie, los más importantes del mundo de los dibujos animados, y entre los 18 finalistas previos a las nominaciones para el Oscar al mejor largometraje animado. Emilio ha pasado toda su vida trabajando duramente, como director de una sucursal bancaria de barrio, para sacar adelante a su familia. Pero tras jubilarse, sufre pérdidas de memoria, y se ha convertido en una carga para su hijo y su nuera, que deciden enviarle a una residencia de ancianos, donde estará mucho mejor atendido. El sitio tiene pocas posibilidades, pues los otros internos se limitan a dormir y comer, no se sabe muy bien si se puede cambiar el canal de la televisión que siempre muestra documentales de animales, la piscina parece instalada únicamente para impresionar a los hijos de los residentes, etc. Pero Emilio entabla amistad con Miguel, un pícaro abuelillo que aunque nació en España ha vivido siempre en Argentina, y que le ayudará cuando su memoria se deteriore todavía más. El guión, en el que ha intervenido el propio autor de la obra original, traduce milimétricamente las viñetas a la pantalla hasta el punto de que apenas se aprecia nada nuevo. Ha sido traducido en imágenes con una animación bastante limitada pero lo suficientemente imaginativa como para que la historia se desarrolle con la suficiente fluidez. Además, sus personajes son bastante humanos y expresivos, sobre todo algunos secundarios fácilmente reconocibles, como la señora que acumula sobrecitos de te y ketchup para dárselos a su nieto, una mujer que teme que le rapten los marcianos, el que cuenta todo el rato su triunfo como atleta, el viejo verde, etc. Los describe a todos de forma agridulce. El principal valor del film es que se estrenan pocas cintas sobre residencias de ancianos, y divulga una realidad apenas tratada en el cine, y mucho menos desde el punto de vista de los que van a vivir en una. Y lo hace con extrema sensibilidad hasta el punto de que el final acaba resultando bastante emotivo. Además, trata con enorme inteligencia temas de gran calado, en cierto modo inauditos para una producción de dibujos animados, como la tentación del suicidio en casos de gravedad extrema, el valor del cariño hacia enfermos que no pueden comunicarse, el recurso a la evasión para sobrellevar la tristeza, y sobre todo la necesidad de amistad en los momentos difíciles. Arrugas ofrece una visión positiva de todos ellos, a través de un tono tragicómico, que sin esconder la realidad del tema sobre el que habla, incorpora cierto sentido del humor y muchísima humanidad.
6/10
(2017) | 111 min. | Romántico | Comedia | Drama Tráiler
La vida pequeño burguesa de Sandra Abbott se hace añicos en su supuesto momento más dulce, cuando el marido recién jubilado acaba de recibir el título de lord, y ella va a ser, pues, lady. Porque descubre que el hombre con el que lleva casada cuarenta años, le engaña con su mejor amiga. Desconsolada, corre a instalarse en casa de su bohemia hermana Bif, que vive en una modesta barriada londinense, y de la que ha estado bastante desconectada. Una y otra no pueden ser más diferentes: Sandra ha llevado una vida ordenada e insulsa de ama de casa, renunciando a sus sueños, mientras que la otra sigue una filosofía que le lleva a disfrutar de la existencia con la compañía de un puñado de buenos amigos y echando de vez en cuando una canita al aire. La convivencia de ambas acabará resultando enriquecedora para ambas –aunque es obvio que el film nos sugiere que una tiene tiene una vida mucho más plena que la otra–, sobre todo cuando Bif convence a Sandra para que la acompañe a las clases de baile, donde conocerá a Charlie, un tipo muy especial. Típica comedia amable y bienintencionada en su canto a los buenos sentimientos, pero que mete en su particular “thermomix” todo tipo de cuestiones en torno al sentido de la existencia y a la relación entre las personas, algunas tratadas con demasiada ligereza y hasta de modo contradictorio, véase el adulterio, el cuidado de las personas con alzheimer, el revanchismo ante el daño recibido, las diferencias de clase, el snobismo, la promiscuidad sexual, las enfermedades terminales, los amores otoñales... Quien mucho abarca, poco aprieta, y no se acaba de dar con un tono dominante claro, hay demasiada dispersión en el relato. Se juega además la carta del baile como terapia, al estilo de la española La tribu, una película mucho más conseguida. Tiene detrás a un director competente, Richard Loncraine (Ricardo III, Ático sin ascensor), y a un puñado de muy buenos actores (Imelda Staunton, Celia Imrie, Timothy Spall), que ayudan a disimular estas carencias, e incluso a hacer entretenido el film, pero basta detenerse a pensar un poco para descubrir algunas trampas argumentales para excusar el comportamiento de los personajes. Llama especialmente la atención la simpleza con que se dibuja al esposo de Sandra, o el simple sentido decorativo que tienen su hija y su nieto (nada se nos dice sobre el padre de este chaval). Y no hay coraje para trazar un desenlace con chispa, el que se nos ofrece es puro cliché.
4/10
(2012) | 98 min. | Drama
Película muda, y en blanco y negro. Basada en Blancanieves, el clásico de los hermanos Grimm. Pese a que todo suene, no hablamos de The Artist, la gran triunfadora de los Oscar 2012, ni tampoco de las dos versiones hollywoodienses del cuento que han protagonizado Julia Roberts y Charlize Theron, sino de Blancanieves, de Pablo Berger, una joyita con Maribel Verdú. Sin duda la mejor Blancanieves del trío, que se atreve a llevar un poco más lejos la propuesta de Michel Hazanavicius. Porque aquí no existe el recurso de cine dentro del cine, ni tampoco la tragedia, para algunos, del paso del mudo al sonoro. No faltan guiños cinéfilos abundantes, por supuesto, con audaces variaciones de tono, pero aquí tenemos el cuento de Blancanieves en clave melodramática -nada de comedia o planteamientos épicos tipo Juana de Arco-, la acción se traslada con enorme inteligencia a la Sevilla de los años 20 y el mundo de los toros. Y tiene gracia que se juegue con la idea de que la realidad de la historia va imitando al popular cuento de Blancanieves, con la pobre Carmencita que se queda huérfana, con su padre torero impedido y una madrastra absolutamente odiosa. Porque la cosa funciona, lejos de ser una ocurrencia exótica, todo está perfectamente insertado en Blancanieves, de Pablo Berger, y resulta muy visual, piénsese en el blanco vestido de primera comunión convertido en ropa de duelo. Hay emociones genuinas, risas, tono sombrío... La madrastra, los enanos, la manzana, etcétera, se introducen sin fantasía para sorpresa de propios y extraños, y nada chirría, dando pie a una historia nueva y perenne, en que bastan las imágenes fotografiadas por Kiko de la Rica y la estupenda banda sonora de Alfonso Vilallonga para contar la historia. Pablo Berger (Torremolinos 73) demuestra ser un director a tener muy en cuenta, que tiene muy en cuenta a los clásicos del cine mudo, Griffith o Murnau. Destacan obviamente los toros, ingenioso marco del que no hace falta ser experto para advertir que confiere a importantes escenas un tono épico que pone la carne de gallina, hasta el punto de que el film bien podría crear afición entre los no conocedores del mundo de la arena, tan genial resulta el entrelazado con la tauromaquia. Mientras que conferir a un cortijo el aire siniestro propio de una película gótica tiene su mérito, y en los pasajes en la solitaria casa de Antonio Villalta, él Blancanieves niña, la madrastra y el gallo Pepe hay momentos magníficos. Por no hablar de las escenas feriales finales, muy, muy emocionantes. Sobresalen en Blancanieves, de Pablo Berger un puñado de personajes memorables. Es curioso porque ninguno de los actores puede proclamarse protagonista absoluto del film, no hay quien deje de descollar, es de esas películas que merecería un premio al mejor reparto. Pues son estupendos Blancanieves-Carmen adulta (Macarena García) y niña (Sofía Oria), su padre célebre torero (Daniel Giménez Cacho), su madre cantaora, Carmen de Triana (Inma Cuesta), la abuela (Ángela Molina), la enfermera convertida en madrastra (Maribel Verdú), los seis enanos (¿quizá no hay siete porque Mudito ya está suficientemente representado?), el apoderado (José María Pou), el chófer (Pere Ponce)...
8/10
(2018) | 80 min. | Animación Tráiler
Tras el escándalo provocado en París por su segundo trabajo, La edad de oro, Luis Buñuel no consigue financiación para nuevas filmaciones. Durante una borrachera, su amigo anarquista Ramón Acín compra un boleto de lotería, y le promete al aragonés que si la diosa Fortuna le sonríe, le financiará su próxima película. Le toca el gordo, así que ambos se trasladan a tierras hurdeñas, con otros dos colaboradores del realizador, para rodar una película concebida para impactar aún más que las anteriores. Tras la excelente Arrugas, el productor Manuel Cristóbal vuelve a amparar una adaptación en dibujos de un cómic para adultos, en este caso concebido por Fermín Solís. Se ocupa de la realización Salvador Simó, animador de amplia experiencia, que también ha trabajado en efectos visuales, en títulos como Piratas del Caribe: la venganza de Salazar. De calidad técnica bastante aceptable, cuenta con personajes bastante expresivos, y funciona muy bien que se intercalen los fragmentos reales de Las Hurdes, tierra sin pan, que éstos ruedan; gustará especialmente a cinéfilos y estudiosos de la historia del Séptimo Arte, por su recreación de la filmación de una obra legendaria, y tiene momentos emotivos, como la escena del protagonista de niño, en la celebración de la tamborrada por Semana Santa en su Calanda natal. Acierta sobre todo al no trazar una hagiografía del aragonés; más bien le humaniza con sus luces y sombras. Deja claro que se trata de un genio, capaz de componer imágenes brillantes, como demostró a lo largo de su obra, pero por otro lado también le muestra como un hijo caprichoso de buena familia, celoso porque se reconozca más el talento de su buen amigo Salvador Dalí que el suyo propio, contradictorio en lo que se refiere a religión (en teoría ateo, pero que le asegura a un personaje que su familiar descansa en el cielo) y capaz de tomar decisiones discutibles, como inventar para un documental fragmentos que realmente no había captado espontáneamente de la realidad, lo que fue polémico en su día. Los logros de la cinta –aderezada con un sano sentido del humor– permiten obviar algunas intencionadas manipulaciones históricas, por ejemplo, no parece un hecho real que el Vaticano metiera a Luis Buñuel en una lista negra por La edad de oro (pese a que años después L'Osservatore Romano tachara de blasfema y sacrílega a Viridiana, dato sobradamente conocido). Los títulos finales apuntan al estallido de la Guerra Civil como motivo de que no se pudiera difundir Las Hurdes, tierra sin pan, evitando mencionar que la Segunda República había decidido antes prohibirla por la mala imagen que daba del país.
6/10
(2017) | 101 min. | Documental Tráiler
Cuidado documental de la naturaleza del especialista Joaquín Gutiérrez Acha, que supera los ya notables logros de Guadalquivir. Aquí el propósito es semejante, describir el magnífico entorno natural de la Cordillera Cantábrica, en frente del también mar Cantábrico, siguiendo el ritmo estacional, invierno, primavera, verano, otoño, y vuelta a empezar, prestando especial atención a la fauna autóctona, y así revelando una rica biodiversidad. De este modo vemos evolucionar al oso pardo, la osa madre cuidando de los oseznos, y procurando que el macho que busca aparearse con la hembra no se lleve en el intento por delante la vida de los pequeños. Lobos cazando ciervos, gatos monteses tomando como presa a ratones de campo, urogallos, jabalíes, abejeros... Pero también animales acuáticos, el salmón, o los insectos, las hormigas o el curioso caso de las arañas. Algunos momentos son impactantes, como el duelo de miradas entre una culebra y un sapo. La fotografía es excepcionalmente bella, las cámaras ultramodernas logran una gran calidad en las imágenes, y su velocidad permite no perderse detalle, tampoco el telón de fondo de bosques y montañas, se hacen buen uso de la fotografía aérea, con helicópteros y drones. Quizá la música es algo enfática al subrayar determinadas acciones de los animales, y aunque la narración escrita por Carlos de Hita y locutada por Luis Ignacio González es muy didáctica y llena de anécdotas y curiosidades, también puede agotar al que no sea un apasionado de la naturaleza. Se revela inteligente no prescindir de la presencia del hombre, los colmeneros, los pescadores, el ruido de una cosechadora... También él forma parte del ecosistema Cantábrico.
6/10
(2012) | 81 min. | Drama Tráiler
Alejandro es un tipo solitario, con problemas, tiene toda la pinta de ser un perturbado. Un compañero de trabajó se suicidó y quizá teme acabar siguiendo su mismo camino. Acude a una iglesia católica, pero no parece encontrar consuelo. Tiene su taxi en el taller, y como no acaban de reparárselo, se muestra irritable. Nota palpitaciones extrañas, y aunque el médico le recomienda acudir a la psicóloga, él prefiere creer que sus problemas son físicos. Se enfadará con el jefe sindical, que no le procura la ayuda que esperaba con el seguro. Nadie le comprende, y entendemos que la separación de su esposa y su hija tienen que ver con ese desequilibrio mental. Y luego hay un pobre perro... Tras La Colorina, el chileno Fernando Guzzoni entrega este retrato de varón deprimido sobre fondo muy gris -el lacónico Alejandro Goic-, y lo hace con la precisión de un entomólogo, y como apuntando a que esta "creación" del antiguo Chile no tiene mucho que esperar del nuevo Chile, cara a una mejora. Domina un tono desesperanzado, y parece detectarse cierta ambigüedad irónica en el desenlace, el renacido Alejandro podría tener anulada su personalidad, o hacer en el día de mañana cualquier disparate.
5/10
(2010) | 113 min. | Drama
El realizador bosnio Danis Tanovic se dio a conocer en 2001, cuando ganó el premio al mejor Guión en Cannes, el Globo de Oro y el Óscar a la mejor película extranjera por En tierra de nadie, tragicomedia enmarcada en la guerra que asoló la ex Yugoslavia. Tras abordar otras temáticas en El infierno y la fallida Triage, Tanovic regresa al conflicto bélico que sacudió a su país en esta adaptación de la novela homónima de Ivica Dikic. Él mismo se ha encargado de adaptar el guión. Cirkus Columbia transcurre a principios de los 90, tras la caída del régimen comunista y antes del inicio de la contienda. Divko Buntic, bosnio que ha vivido exiliado durante dos décadas en Alemania, ha hecho fortuna y aprovecha el cambio de gobierno para regresar a su localidad natal, con su Mercedes de lujo, su gato de la suerte Bonny y Azra, la joven y atractiva novia que se ha buscado tras abandonar a su esposa. Nada más llegar consigue que el alcalde le devuelva su antigua casa, tras echar de mala manera a la mujer a la que Buntic amaba antes de su partida, con la que tuvo un hijo al que nunca ha conocido. Tanovic utiliza el pueblo donde transcurre la acción como una especie de microcosmos que resume a grandes rasgos la compleja situación que derivó en la sangrienta tragedia. Critica de forma muy inteligente todo lo que dio pie a la guerra, en especial las secuelas de un régimen comunista autoritario e implacable, a unos políticos oportunistas capaces de cualquier cosa por estar en el poder y que les den dinero, ultranacionalistas con ideario peligroso, empresarios sin escrúpulos capaces de comprar lo que sea, etc. Inicia Tanovic la cinta con humor, y poco a poco todo deriva hacia un final de enorme tensión dramática. Aunque lo que cuenta es terrible, Tanovic mantiene una enorme fe en el ser humano, en su capacidad de redención y en el valor de los lazos familiares que se mantienen suceda lo que suceda. Sus referencias fílmicas son impagables para los cinéfilos, pues el Cirkus Columbia que da título a la cinta viene a ser un símbolo de la infancia perdida como el trineo Rosebud de Ciudadano Kane, muchos elementos remiten al cine de Emir Kusturika, en especial la presencia del protagonista de Underground, Miki Manojlovic, y el personaje de éste recuerda a Humphrey Bogart en Casablanca. Su interpretación de cínico duro que en el fondo esconde sentimientos es de lo mejor de la cinta, en la que está acompañado de un reparto a su altura, en el que también destaca la presencia de Mira Furlan, la francesa Danielle Rousseau de Perdidos, como la madre de su hijo.
7/10
(2019) | 101 min. | Drama Tráiler
La profesora universitaria Claire Millaud mantiene una relación ocasional con el joven Ludo, pero después éste se niega a tener algo más serio e incluso a ponerse al teléfono. Pese a la humillación, decide espiar al muchacho creándose un perfil falso de Facebook, donde finge ser la veinteañera Clara Antunes, veinteañera que tendría la apariencia de su joven sobrina, ya que coloca algunas fotos de ésta en la red social. Pero inicia casualmente una conversación con Alex, compañero de piso de Ludo, con quien conecta bastante, hasta el punto de que pasan a conversar por teléfono. Claire se engancha cada vez más a esta relación virtual, pero no se atreve a quedar con el chico y desvelarle la verdad. El prestigioso director de teatro Safy Nebbou cuenta con media docena de largometrajes, todos escritos por él, como el excelente drama La marca del ángel (2008). Aquí adapta una novela de Camille Laurens, en un film que ahonda en varios problemas de la sociedad contemporánea, sobre todo en la obsesión por la juventud: a la protagonista, su marido y padre de sus dos hijos la ha sustituido por una veinteañera. Al mismo tiempo ella teme que el tipo del que se ha enamorado la rechace al darse cuenta de su edad, pese a que espiritualmente parecen hechos el uno para el otro y pasan largo tiempo charlando. También se mete el dedo en la llaga de las redes sociales, que suplen artificialmente las relaciones humanas, y fomentan la falsedad; son habituales en el mundo moderno las historias de desamor similares a la que se cuenta en la cinta, y también está a la orden del día que se descuide a las personas próximas, en este caso los niños, por dedicar la atención a desconocidos que están al otro lado de la red. Pese a que prima el tono dramático, Nebbou introduce varios giros que acaban acercando el film al thriller; curiosamente ninguno de ellos rompe la magia o desinteresa al espectador, están bien resueltos. Deslumbran un par de escenas, como la primera vez que Claire observa de lejos a Alex, convertida más o menos en una versión femenina del protagonista de “Muerte en Venecia”. Posiblemente la cinta no hubiera sido posible de no tener al frente a una gigante de la interpretación, Juliette Binoche, pues tiene que defender la mayor parte del metraje en solitario, tecleando en el ordenador o utilizando el móvil, y sale del paso con aparente sencillez. Pese a que no resisten la comparación, demuestran un gran nivel Nicole Garcia, psicóloga de la protagonista, y el joven pero experimentado François Civil (Nuestra vida en la Borgoña), que encarna a Alex.
8/10
(2019) | 124 min. | Drama Tráiler
Cine social y político del especialista en el tema y ya octogenario Costa-Gavras. Comportarse como adultos describe la misión imposible del tándem Alexis Tsipras-Yanis Varoufakis, ganadores de las elecciones griegas, por desembarazarse de las condiciones draconianas impuestas por Europa para gestionar la crisis económica que padece su país, una deuda impagable, que no hace más que crecer por los intereses. Piensan que la ilusión despertada en la ciudadanía les va a permitir dictar las reglas del juego a Bruselas, pero la realidad va a resultar muy diferente, como se va a demostrar con la convocatoria de un referéndum. El veterano cineasta griego sabe imprimir un ritmo envidiable a la narración, sin que decaiga el interés por las vueltas y revueltas de unas negociaciones kafkianas, se sabe acudir a recursos delirantes, como la escena surrealista de bailoteo de los líderes de los países europeos. La idea es que partiendo de un libro escrito por el propio Yanis Varoufakis donde muestra su desencanto, se van a conocer las interioridades de un modo de hacer política donde apelar a la responsabilidad, a comportarse como adultos, tiene bastante de cínico, pues no se tiene en cuenta, a la hora de imponer duras condiciones económicas, el bien de los ciudadanos que las soportan. El film, donde Costa-Gavras ha contado con el apoyo de Varoufakis, deja en muy buen lugar a éste, que habría hecho lo posible para poner en marcha una determinada política, pero se habría visto ahogado por supuestos apoyos manifestados en privado pero negados en público, o aceptación de determinados puntos de vista en una reunión que luego son ignorados en la siguiente. Desde luego queda claro el complicado entramado que une a los países de la Unión Europea, en que se impone un deshumanizado modo de gobernar que acaba pasando factura a los más débiles.
6/10
(2010) | 106 min. | Drama Tráiler
No es habitual que el veteranísimo Abbas Kiarostami abandone su Irán natal para rodar sus películas, aunque entre los 37 trabajos que tiene como director se cuenta ABC Africa, documental sobre el sida que filmó en Uganda, acompañado de un asistente. Aunque sus actores suelen ser siempre persas, esta vez ha recurrido a actores europeos. Kiarostami ha utilizado como localización San Giminiano, un evocador pueblo de la Toscana italiana. Cuanto menos sepa el espectador del argumento de esta cinta antes de verla, mejor. Se puede adelantar que un escritor inglés especializado en la percepción subjetiva del arte da una conferencia sobre su último libro en un pueblo italiano a la que acude una galerista francesa, con la que ha quedado a continuación, antes de coger el tren. Haber salido de su país le sirve a Kiarostami para gozar de una enorme libertad, teniendo en cuenta la rigidez censora que el régimen de los ayatolah aplica a cualquier obra de creación. Sin embargo, el cineasta no ha renunciado a su estilo elegante habitual y a la delicadeza que tanto engrandece su cine. Más bien el objetivo era rodar una obra universal, con cuyos personajes pudieran identificarse espectadores de cualquier punto del globo. La francesa Juliette Binoche realiza una deslumbrante interpretación de un personaje con graves carencias afectivas, por lo que el premio de interpretación que recibió en Cannes está plenamente justificado. La actriz ofrece un recital en secuencias como la del restaurante, donde cambia por completo de estado anímico, en el mismo plano. Está muy bien secundada por el sorprendente William Shimell, barítono británico que da el do de pecho, a pesar de que se trata de su primer trabajo en el cine. Kiarostami rueda con sus habituales y complejos planos secuencia, algunos realmente admirables. Recurre también a sus símbolos favoritos procedentes de la cultura persa, como el agua y los reflejos. El libro escrito por el protagonista gira en torno al valor del arte, y concretamente sobre el interés de las copias, que pueden tener importancia en sí mismas, y además, pueden deslumbrar a aquel espectador que se acerque a ellas desconociendo el original. A partir de esta reflexión, Kiarostami habla de las relaciones humanas, y de la percepción de las personas de nuestro alrededor en función de la importancia que se les dé. Por momentos, también parece que está hablando de su cine, que para los críticos es una absoluta genialidad, por lo que les proporciona un enorme placer. Para demostrar que todo depende de los ojos con los que se mire, Kiarostami aplica un giro de guión que cambia la percepción que hasta entonces el público tenía de los personajes. Además, su película tiene tantos puntos en común con cierto clásico que rodó un cineasta con su esposa –mejor no citarlo–, que se diría que estamos casi ante una copia, pero no una copia cualquiera, sino una brillante copia certificada.
8/10
(2013) | 94 min. | Romántico | Comedia
Ivana, abogada insegura recientemente divorciada, pierde su móvil. Recibe la llamada de un tipo que le dice que lo ha encontrado y desea devolvérselo. Pero la conversación telefónica va a más. Él se llama León, es arquitecto, divorciado y con un hijo. Es un auténtco seductor, es ocurrente y original. Ivana se queda prendada de él y conciertan una cita. Al día siguiente, cuando se ven al natural, Ivana comprueba estupefacta que León mide sólo 1,36 m de estatura. Agradable comedia argentina, optimista y romántica, que parte de una idea escrita y elaborada por Marcos Carnevale (Elsa y Fred) también director. El planteamiento es muy simple, pero mete el dedo en la llaga de una de las lacras de la sociedad actual, la de los clichés y las apariencias, la de que lamentablemente muchas veces lo exterior, la envoltura, es la causa de nuestras decisiones. Carnevale ofrece un film lleno de humor, con numerosas situaciones cómicas generadas por la baja estatura de León, pero tras esa atmósfera hay también drama, corazones de carne y hueso que sufren y aman como cualquier otro. Y ahí está el quid de la cuestión, pues al fin y al cabo Corazón de León es una película romántica como cualquier otra, en donde cada uno de los implicados ha de superar sus miedos, sean cuales sean. Carnevale dirige la que es seguramente su mejor película gracias también a una cuidada elaboración de los personajes. León e Ivana están secundados con equilibrio por unos secundarios que no son simples acompañantes, como el hijo de León (Nicolás Francella), la madre de Ivana (Nora Cárpena) o incluso la casquivana secretaria del bufete (Jorgelina Aruzzi). Por lo demás, claro, hay que felicitar la pareja protagonista, dos actores que se encuentran entre lo más granado del cine argentino: Guillermo Francella (Rudo y Cursi, El secreto de sus ojos) por su fabulosa interpretación de León, un tipo pequeño –tanto que a veces pueden resultar un tanto exagerados los efectos especiales– pero verdaderamente grande; y Julieta Díaz (Derecho de familia, La señal), muy correcta en su composición de la confundida Ivana.
6/10
(2020) | 90 min. | Documental Tráiler

Un bosque único en el mundo donde descubriremos sensaciones muy diversas. Encinas, alcornoques y quejigos dan lugar a un campo de batalla donde se retan los grandes herbívoros, donde cazan los elegantes y sigilosos linces ibéricos y las formidables águilas, donde las flores esconden depredadores con camuflajes sorprendentes. Pero también puede ser un lugar amable que recibe cada año a miles de viajeros de larga distancia, que tienen en estos parajes sus cuarteles de invierno. Buscan un clima más cálido y el alimento más preciado, el oro de la Dehesa, las bellotas. La moneda de cambio que estos árboles utilizan con los animales para preservar su existencia.

(2012) | 80 min. | Drama
La carrera fílmica del argentino Carlos Sorin tuvo un renacer en 2002 gracias a Historias mínimas. Desde entonces ha seguido fiel a un estilo de narración con personajes muy humanos y entrañables, como es el caso de Bombón, el perro y El camino de San Diego, aunque dejando cada vez más a un lado cierto estilo desaliñado, caso de La ventana y del film que nos ocupa, Días de pesca. Se trata en esta ocasión, verdaderamente, de una “historia mínima”, pero llevada con excelente pulso narrativo. Tenemos en Días de pesca a un protagonista, Marcos, viajante cincuentón, que al estilo del personaje de Richard Farnsworth en Una historia verdadera, ha iniciado un viaje que tiene mucho de búsqueda de la redención, es hora de enderezar la propia vida. Pero tal hecho se nos desvela paulatinamente, a medida que encuentra a diversas personas en una zona remota. Así averiguamos que él es viajante comercial, que está de vacaciones y va a visitar a su hija. Ha dejado de beber, y adivinamos que su alcoholismo forma parte de un pasado problemático. En teoría ha ido a Puerto Deseado porque desea practicar la pesca del tiburón, pues aunque no ha usado una caña en su vida, el médico le ha recomendado que se busque un hobby. Carlos Sorin, guionista y director, desarrolla la narración de Días de pesca con sobriedad, unas interpretaciones contenidas, y mucha elipsis, no hace falta explicitar lo que se intuye, el dolor y la rabia que se esconden tras determinados comportamientos. La música de Nicolás Sorin tal vez sea un poquito enfática, pero apoya eficazmente algunos pasajes. Y los intercambios con el entrenador y su boxeadora, un trío de jóvenes, el patrón de pesca y la familia de su hija tienen una fuerza enorme, y el sabor de la autenticidad.
6/10

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