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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Sony

(2014) | 115 min. | Comedia
Carl Jasper es un gran chef, pero atraviesa una crisis personal. Divorciado de su mujer Inez, no se ocupa todo lo que debiera de su pequeño hijo Percy. Sometido a presión porque va a venir a su restaurante un afamado crítico gastronómico bloguero, su jefe le obliga a no arriesgar en el menú, lo que se traduce en un comentario muy negativo, que acaba volviéndose viral en las redes sociales, de las que Carl es un completo ignorante. Pero puede que no haya mal que por bien no venga, pues es la ocasión de hacerse un replanteamiento profesional, cambiando de aires y volviendo a descubrir el placer de la vida en familia. #Chef es sin duda un proyecto muy personal de Jon Favreau, no en vano el cineasta escribe, dirige, produce y protagoniza el film. Se trata de una agradable comedia de corte familiar –aunque no se evita algún detalle grosero, el tono general es elegante–, hecha con mimo y buen "rollito", narrativamente ágil. En su entramado argumental tiene varios méritos: por ejemplo, aborda la cuestión de las redes sociales, concretamente Twitter, y lo hace de modo imaginativo e instructivo a la hora de hablar de su enorme influencia y su manejo por las jóvenes generaciones. Hay un esfuerzo por dibujar las relaciones entre padre e hijo –bien interpretados por Favreau y el niño Emjay Anthony–, el esfuerzo educativo y de comunicación entre ambos, más lo importante que es para un chaval contar con un papá y una mamá. Y pinta de modo atractivo la riqueza multicultural de Estados Unidos, concretamente la comunidad latina de procedencia cubana alrededor de Miami. Y sin embargo, hay un par de "peros" que se pueden poner al film. Por un lado, la poca capacidad de riesgo a la hora de afrontar las aristas que propicia la historia, aunque sea con el propósito de dejar un buen sabor de boca, nunca mejor dicho en un film de corte culinario y gastronómico. Y por otro, lo muy desdibujados que están casi todos los personajes secundarios, aunque hay que reconocer la capacidad de Favreau para fichar a amigos en pequeños papeles –Iron Man, o sea, Robert Downey Jr., y la Viuda Negra, Scarlett Johansson–, más otros nombres de prestigio como Sofía Vergara, Oliver Platt y Dustin Hoffman. Pero la sensación es que éstos, al igual que Bobby Cannavale y John Leguizamo, están algo desaprovechados, se confía en su fuerza en pantalla y ya está.
6/10
(2016) | 105 min. | Histórico | Drama Tráiler
Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.
4/10
(2013) | 109 min. | Acción Tráiler
Bobby y Stig son compañeros de fechorías desde hace unos meses. Son buenos, en lo que hacen. Así, han preparado meticulosamente el atraco a un pequeño banco cerca de la frontera con México. Su objetivo es robar el dinero del cartel de la droga con el que están asociados, ya que previamente les han negado un negocio y quieren darles una lección. Pero resulta que en el banco hay mucho más dinero del que pensaban (más de 43 millones de dólares) y que ese dinero no es de los traficantes. Aquí nada es lo que parece, ni siquiera Bobby y Stig son precisamente criminales corrientes... Vehículo de acción a mansalva para el absoluto lucimiento de Denzel Washington y Mark Wahlberg, que se lo pasan pipa con sus personajes, unos tipos bien perfilados, cortados por el mismo patrón, prestos a demostrar al otro quién es el amo en todo. Lo mejor del 2 Guns es por eso el proceso de tira y afloja entre ellos y los montones de socarronería y humor que despiden sus personajes, aun en medio de trifulcas sangrientas que espantarían al mismísimo Chuck Norris. El guión de Blake Masters, inspirado en los cómics de Steven Grant, está además bien estructurado, de modo que los diferentes elementos en liza –los protas, los narcos, la DEA, los militares, la CIA– están equilibradamente tratados, presentes lo justo en la historia. Detrás de las cámaras se sitúa el islandés Baltasar Kormákur, quien debutó en Hollywood con la interesante Verdades ocultas y triunfó con Mark Wahlberg en Contraband, remake por cierto de un estupendo film islandés protagonizado por él mismo (Reykjavik-Rotterdam). El tipo demuestra en esta suerte de “buddy movie” moderna su pericia en las escenas de acción y en la dirección de actores, pero arriesga mucho con el tono de farsa criminal que domina toda la cinta. Porque Kormákur camina por el filo de la navaja, entre la violencia y la comedia, con excesos por ambos lados que podrían haber dado al traste con todo, al estilo de filmes como Noche y día, El equipo A o la última aventura de John McClane, por poner ejemplos bien conocidos. Y si el film, sin ser nada del otro mundo, sale más o menos airoso de este peligro es sin duda por el plantel de sólidos actores y su bien enroscada trama criminal, donde todos se persiguen sin respiro como el perro y el gato, y el ratón puestos al caso. Entre los secundarios destacan unos estupendos Edward James Olmos y Bill Paxton.
5/10
Esto se acaba. O sea, el mundo. Lo ha predicho un astrofísico indio en 2009, el sol se ha vuelto un poco loco, tormentas en el astro rey y tal, y los neutrinos han dado pie a nuevas partículas elementales, con reacciones que irán afectando de modo creciente al núcleo y a la corteza terrestres. Aunque en realidad ya los mayas, muy previsores, concibieron un calendario que termina en 2012. Total, que en tres años, y de modo supersecreto, las grandes potencias se ponen de acuerdo para construir unas naves gracias a las cuales se salvarán unas 400.000 personas. Menos da una piedra. La fecha fatídica del fin del mundo se acerca, y diversos personajes –una familia con dos hijos, los padres divorciados y un tercero en el hogar; un científico muy listo que tiene a su padre en un barco; el viudo presidente negro de los Estados Unidos y su hija; un ‘nuevo rico’ ruso con sus dos retoños y su amante; más algunos tibetanos que pasaban por ahí...– se enfrentan a la dura realidad, cada uno a su modo. El alemán Roland Emmerich es especialista en destrozos y demoliciones del cine de acción, como probó en Independence Day, Godzilla y El día de mañana. Aquí el desafío es un ‘más difícil todavía’, y probablemente sólo de este modo puede ser juzgada 2012, que argumentalmente apenas depara una mínima sorpresa, que no es cuestión de desvelar. Se trata de un film fiel a los cánones del cine catastrofista, concebido como una atracción ferial, donde se trata de disfrutar con carreteras ‘arrugándose’, puentes estrujados, edificios hechos mil añicos, grietas y erupciones, autos volando, barcos volcados, etc, etc. Y en efecto, se alcanzan cotas de gran perfección en los efectos especiales, de modo particular en el destrozo de edificios emblemáticos. Sobre esto sólo cabe criticar el desmesurado metraje de la cinta, la cosa se podía haber despachado en menos de dos horas. Y como el presupuesto se va en los mentados efectos, a la hora de hacer el reparto se ha optado por actores carismáticos, pero no estrellas de sueldos prohibitivos. Algún despistado podría esperar que el film invitara a alguna reflexión sobre qué debería hacer uno si supiera que el tiempo se le acaba. Pero eso sería pedir peras al olmo, no se va más allá de señalar que hay que amar al prójimo, y sacrificarse por él. La religión en este contexto es un mero elemento ornamental, creer que obedece a alguna razón que los únicos iconos religiosos cuya destrucción se contempla son el Cristo de Río de Janeiro, San Pedro y la Capilla Sixtina, mientras un sabio lama parece poco menos que el culmen de la sabiduría, sería conceder al film una elaboración intelectual de la que carece por completo. En tal sentido tal vez sería más exacto decir que Emmerich director juega a ser Dios, decidiendo quién vive y quién muere en el film. Y se lo pasa divinamente.
4/10
(2011) | 93 min. | Acción
  Segundo trabajo para la gran pantalla de Ruben Fleischer, que debutó con Bienvenidos a Zombieland, un inspirado film de muertos vivientes con muchos elementos de comedia. Continúa en el terreno del humor con esta nueva cinta, que ahora parodia el cine de atracos y que cuenta de nuevo como protagonista con Jesse Eisenberg. Nick ha dejado sus estudios universitarios y trabaja como repartidor de pizzas. Debe llevar los pedidos a toda velocidad, pues en caso de no llegar antes de 30 minutos, el cliente tiene derecho a no pagar, como se anuncia en televisión. En plena faena, le secuestran dos tipos que le colocan un chaleco repleto de explosivos del que sólo se puede librar con una clave. No se la facilitarán si no accede a atracar un banco. En esta ocasión, el realizador cede demasiado a las supuestas exigencias del público juvenil al que va dirigida la cinta, y abusa del humor cuartelero, y del lenguaje soez. No es de extrañar que cosechara malas críticas, algunas muy sarcásticas, como la de Kirk Honeycutt en The Hollywood Reporter, que asegura que "aunque hubiera durado 30 minutos o menos sería excesivamente larga". Es una auténtica lástima, pues a pesar de todo, a Fleischer se le da bien el género, y logra alguna que otra sonrisa, y el ritmo dinámico que la historia pide. Además, le saca tajada a Jesse Eisenberg, un buen actor en un registro muy diferente al de La red social, film al que debe mucho, aunque se permite una broma sobre él, ya que su personaje dice que no usa Facebook, porque es una porquería.  
5/10
(2017) | 95 min. | Comedia Tráiler
Carmen y Carlos están casados, y tienen una hija adolescente. Ella es ama de casa de vida gris, sensible y con capacidad de aguante, que se conforma con lo que le ha tocado; él maneja una grúa en la construcción, y es tosco y desconsiderado, sólo vibra con las hazañas futbolísticas del Real Madrid, no parece capaz de cambiar. En el banquete de una boda a la que acuden invitados, algo extraño ocurre. Carlos acepta participar en una sesión de hipnosis que dirige Pepe, primo de Carmen, más que nada para burlarse de él. Inesperadamente, un espíritu que pululaba por ahí posee a Carlos, y de vez en cuando se manifiesta transformándole en alguien encantador. ¿Podrían quedarse las cosas tal y como están ahora? ¿O habría que recuperar la normalidad? Una propuesta demasiado audaz de Pablo Berger, un cineasta al que le gusta el riesgo, como ha demostrado con Torremolinos 73 (un matrimonio gris protagoniza cintas caseras eróticas para salir adelante) y Blancanieves (cinta muda en blanco y negro con enanitos toreros). Mezcla tonos y géneros, logrando algunos pasajes brillantes, que parecen arte de magia, pero falta equilibrio, y su discurso feminista, explícito en el tramo final, no resulta demasiado convincente. Berger, director y guionista, combina escenas de auténtica comedia, donde aporta mucho el especialista José Mota, con otras de gran tensión, la función hipnótica, acompañada de música de Mike Oldfield, acción surrealista, la grúa con un mono salido de no se sabe dónde, e incluso de algo parecido al terror, una casa desocupada donde ocurrió un terrible crimen. Y los actores, Maribel Verdú y Antonio de la Torre, además del mentado Mota, tienen el mérito de saltar de unas a otras sin despeinarse, aportando algo de credibilidad a lo que resulta increíble. Visualmente colorista en unos momentos, en penumbra otros, con fondo absolutamente blanco en un tramo final, los sucesivos vaivenes resultan excesivos y descolocan, porque muchas situaciones no tienen explicación ninguna, y ni siquiera se busca. El conjunto parece un atrevido número circense sin red, y aunque no haya aparatoso batacazo, sí deja un poso de irritante insatisfacción.
5/10
(2019) | 119 min. | Policiaco | Drama Tráiler
Tras varios años en prisión, Juan sale en libertad condicional los fines de semana, lo que supone que puede asistir a la primera comunión de Estrella, su hija, en la barriada de las Tres Mil Viviendas. Pero la niña muere en un accidente de tráfico provocado por un vehículo en el que huían los autores de un atraco a un clan de rumanos. Mientras que Juan, miembro de la familia Santos, que antaño tenía el control del tráfico de drogas en la zona, trata de esclarecer si sus rivales, los Fortuna, están involucrados, y baraja tomarse la justicia por su mano, la policía pone a cargo de la investigación oficial a Eli, inspectora que acaba de incorporarse a su puesto tras una larga baja. Después de Aparecidos y Carne de neón, visualmente prometedoras, pero poco consistentes, el sevillano Paco Cabezas se fue a Hollywood, donde ha dirigido las prescindibles Tokarev y Mr. Right, así como capítulos de diversas series televisivas. Le ha sentado muy bien regresar a España, donde ha rodado de lejos su mejor película, se nota que procede de un entorno similar al que retrata, pues logra describir con enorme realismo a sus desfavorecidos protagonistas. Recuerda al Cine Quinqui de los 70, especialmente a títulos como Perros callejeros (1977), pues se trata de un thriller modélico, pero con un fondo de cine social. Y tiene la sólida factura de películas españolas más actuales, sobre el submundo criminal, como Quien a hierro mata, de Paco Plaza. Habla de la dificultad para redimirse, de los lazos familiares y de la pérdida de un ser querido, pero sobre todo contrapone la sed de venganza con la búsqueda de la justicia, que no resulta tan fácil cuando el hombre se ve tentado continuamente por corromperse y enriquecerse con facilidad. Quizás el desarrollo resulta un tanto convencional, pero se trata de un film vigoroso, con buenos intérpretes. Criticado por muchos, y adorado por el grueso del público, Mario Casas realiza un trabajo correcto como Juan, habiéndose trabajado muy bien el acento andaluz barriobajero. Cuenta también con interpretaciones bastante creíbles de secundarios solventes como Carlos Bardem (un policía que vela por su hijo, también agente) o Natalia de Molina (Trini, la esposa de Juan, rota de dolor). Pero se apodera de la cinta Ruth Salas, como la idealista Eli, que suple con su fuerza interpretativa que su personaje tendría que estar descrito con más matices.
6/10
(2013) | 100 min. | Ciencia ficción Tráiler
El adolescente Kitai Raige trabaja duro para convertirse en ranger y que su padre, el legendario comandante Cypher, esté orgulloso de él. Pero el riguroso progenitor mantiene las distancias, le culpa en el fondo de la muerte de su predilecta hija Senshi. Pese a todo, y a instancias de su esposa Faia, Cypher se esfuerza en estrechar lazos y se lo lleva en una expedición espacial que termina con la nave estrellándose en la Tierra, convertida tras algún tipo de cataclismo no explicitado en un planeta hostil. Con las dos piernas rotas, Cypher sólo puede confiar en su hijo para encontrar la baliza que permita enviar una señal de auxilio, situada en la cola del aparato, que ha caído a unos 100 kilómetros. Pero quizá ande suelto por ahí un ursa, una letal criatura alienígena. Will Smith ha imaginado una historia de ciencia ficción de corte familiar, que le permite volver a trabajar con su hijo Jaden Smith tras En busca de la felicidad. Y ha confiado el proyecto a un M. Night Shyamalan en horas bajas, que firma el guión con Gary Whitta, conocido por el libreto del film postapocalíptico El libro de Eli. Aunque se la trata de revestir de elementos futuristas ecológicos que hablan de una nueva civilización tras echar a perder la habitabilidad de la tierra, y de peligrosas criaturas, After Earth ofrece en el fondo una historia bastante sencilla de acercamiento entre padre e hijo. La idea sería que Cypher aprendería a no culpabilizar a su vástago de una tragedia, y Kitai, más allá de querer complacer a su padre y lograr su aprobación, alcanzaría, hasta cuerto punto, un grado de madurez. Por ello podemos decir simplemente que el film es medianamente entretenido, y contiene buenas escenas de acción en un contexto de supervivencia. Probablemente el lienzo es demasiado grande para narración tan elemental, o dicho de otro modo, se podía contar lo mismo con un presupuesto más ajustado. Pero claro, la película está concebida para generar dólares con el gancho Will Smith e hijo más la mano en el timón de un director de prestigio como Shyamalan, lo cual significa hacer las cosas a lo grande grandísimo, lo exija o no la historia. Al director de El sexto sentido le está tocando emprender la senda de historias no tan personales tras el fiasco de Airbender: El último guerrero. Se le puede reconocer en algunas señas de identidad como el sonido para la creación de atmósferas, el tinte ecológico que conecta con El incidente, y la mitigada trascendencia, presente en esa señal de hincar la rodilla para pensar con claridad; y para mal, aunque está contenido, en el rollete de explicar criaturas al estilo de las ninfas de La joven del agua. Los actores de After Earth están bien, aunque con contados registros, Jaden Smith de adolescente asustado y capitidisminuido por la presión paterna, Will Smith en plan serio, parece estar pensando “voy a interpretar a Obama enfadado” o algo así.
5/10
(2015) | 83 min. | Comedia Tráiler
En una humilde localidad pesquera, Nobby, padre de familia numerosa pero un tanto desastroso, echa de menos a su hermano Sebastian, del que se separó 28 años atrás, al ser adoptados por diferentes familias. Dará con él, pero éste se ha hecho agente del FBI y necesitará su ayuda para salvar el mundo. El rey del humor contrainteligente y provocador, Sacha Baron Cohen, perpetra otro atentado contra el buen gusto, esta vez una sátira del cine de espías, de factura impecable a cargo del especialista en acción Louis Leterrier, responsable de las dos primeras entregas de Transporter. También se ha rodeado de un buen reparto, pues tiene como coprotagonista a Mark Strong, convincente como héroe a lo James Bond, y secundarios de lujo, entre ellos la española Penélope Cruz, breve pero esforzada. Se podía pensar que en Borat, o El dictador, el cómico británico había tocado fondo en cuanto a zafiedad se refiere. Craso error, aquí se supera a sí mismo en escenas brutales, como la de los elefantes, una auténtica locura, y no se resiste a sumarse a la última ‘moda’ del mundillo del cine: arremeter contra Donald Trump. Quienes busquen sal gruesa a mansalva la tendrán, y se le debe reconocer a Baron Cohen su habilidad para transmutarse con gracia en personajes diferentes, esta vez la parodia del típico ‘hooligan’. Pero la mayor parte del público acabará asustada con sólo unos minutos de proyección.
3/10
(2015) | 90 min. | Romántico | Comedia Tráiler
Los españoles Eva y Alex se conocieron en Inglaterra en 2005 en un curso de inglés, y por fin se disponen a casarse y darse el "sí, quiero", en compañía de familia y amigos, en el entorno rural donde aprendieron la lengua de Shakespeare. La novia, sus mejores amigas y su futura suegra se han adelantado a hacer los preparativos pertinentes, mientras que él, los dos padres, y el resto de invitados se van a sumar a la fiesta un poco más tarde. Con tan mala fortuna que una huelga de controladores aéreos les obliga a hacer un cambio de planes para viajar, y la boda se retrasa un día. Entretanto, Eva y compañía salen de marcha una noche, y entre copa y copa algo pasa que van a lamentar. Comedia de enredo, más o menos elegante y "blanca" para los tiempos que corren, que trata de reeditar con su tono amable el éxito de Ocho apellidos vascos, repitiendo Dani Rovira en papel protagonista, y sumándose también como secundaria de lujo Clara Lago, el protagonismo de la novia es para María Valverde. No inventa la pólvora, pues recurre a fórmulas ya probadas, pero María Ripoll maneja bien el previsible guión de Francisco Roncal y Jorge Lara, y la simpatía de los actores más las bromas en torno a costumbres de distintos países, resacones de distinto jaez, y el choque generacional o con la futura familia política hace el resto. La película, ligerita e intrascendente, con la idea de que el amor lo puede todo, y que la amistad y la familia son algo fetén, se ve con una sonrisa, sobre todo si te pilla en un buen día.
5/10
(2018) | 96 min. | Acción | Aventuras | Drama Tráiler
20.000 años antes de Cristo, en el Paleolítico Superior. Keda, hijo del jefe tribal, Tau, acompaña a los cazadores en su búsqueda anual de bisontes. Una de las bestias le golpea, arrojándole por un acantilado, y aunque aterriza en una pequeña repisa, los suyos le dan por muerto, así que le abandonan. En su regreso a casa en solitario sobrevive al ataque de unos lobos, abatiendo al líder de la manada. Pero una vez que el resto se ha alejado, decide cuidarle para que se recupere. Será el principio de una hermosa amistad. Albert Hughes dirigió con su hermano gemelo, Allen Hughes, títulos como Desde el infierno y El libro de Eli. Por el fracaso de esta última ha tardado ocho años en volver a rodar, firmando por primera vez en solitario, con un viaje a la Prehistoria, que trae a la memoria En busca del fuego. Los títulos de crédito le atribuyen la idea original, que tiene su miga, pues consiste en imaginar cómo el hombre pasó de considerar a los animales salvajes sus enemigos a domesticar a uno por primera vez.  Quizás el guión no se aparte demasiado de otras historias de supervivencia, y lucha contra la naturaleza, pero el realizador logra cierta frescura, gracias a su talento para filmar espacios naturales, y para componer secuencias de acción impactantes. Quizás no se ha aclarado muy bien a qué público se dirige, pues por un lado la historia resulta menos violenta de lo que podría haber sido, y acaba siendo un espectáculo de aventuras recomendable para todos los públicos, salvo para los pequeños que sean un poco impresionables. Pero también ha optado por rodar en un lenguaje de los nativos americanos, por lo que se distribuye con subtítulos, y aunque los diálogos escasean, y ni siquiera son necesarios para entender el argumento, esta elección puede echar para atrás a algún que otro padre. Kodi Smit-McPhee, que fuera el niño de The Road, demuestra capacidad interpretativa para reflejar el proceso de madurez de su personaje, saliendo airoso del reto que supone que soporta en solitario la mayor parte del metraje. Pese a la brevedad de sus intervenciones, sus compañeros de reparto cumplen.
6/10
(2009) | 95 min. | Romántico | Comedia | Drama Tráiler
Años 60. Jennie es una inteligente adolescente, cuyo talento se ve sofocado por unos padres ‘del montón’, unas amigas ‘discretitas’ y unas clases en las que lleva varias ‘cabezas’ de ventaja a sus compañeras. A ella le encantaría progresar con el violoncelo, pero su padre piensa que debe dedicar todas sus energías al ingreso en la Universidad de Oxford. Un día en que un aguacero la está dejando empapada, un encantador desconocido se ofrece a llevarla en coche. David, que es mayor que ella, resulta ser un tipo fascinante, que la introduce en un mundo sofisticado, de arte, conciertos, restaurantes de lujo... Y Jennie cree detectar allí toda una vida que se le podría escurrir de los dedos si no espabila. Al tiempo, comienza a sentir una fuerte atracción por David. Reunión de talentos. La periodista Lynn Barber escribió un breve relato autobiográfico acerca de un amor de juventud; el escritor y guionista Nick Hornby (Alta fidelidad, Un niño grande) vio ahí materia para elaborar un libreto; y la danesa Lone Scherfig pensó que la ocasión la pintaban calva para rodar en inglés. De modo que el film resultado de tal ‘conjunción planetaria’ sigue la estructura de iniciación a la vida de una chica que va a comprobar que no es tan lista como se creía, una auténtica ‘educación’ en la ‘universidad de la vida’, donde asegura David que se formó. Pero dicha estructura presenta un tono singular, que tiene algo de cuento. Si nos fijamos en el buscado ‘look’ a lo Audrey Hepburn de la protagonista –excelente interpretación de Carey Mulligan, nominada al Oscar–, podríamos hablar de una inversión de Vacaciones en Roma, donde en vez de una princesa introducida en la vida corriente, tenemos a una chica de ambiente modesto, inmersa en una recién descubierta existencia de lujo; y también cabe citar otro título de Hepburn, Desayuno con diamantes, para referirnos a un discurrir de las cosas burbujeante y ligero, en que Mulligan y Peter Sarsgaard habrían intercambiado los roles de la mentada Hepburn y George Peppard. Tiene An Education más ‘miga’ de lo que aparenta. Una mirada superficial concluirá que se trata de una historia agriculce más bien frívola, una anécdota contada con cierta cierta gracia, y poco más. Sin embargo la propuesta de Scherfig consiste en toda una invitación a ir por la vida más allá de las apariencias, para averiguar el significado de la palabra “compromiso”. La vida gris, lo que aparenta vulgaridad, e incluso fracaso, puede estar lleno de amor y de dedicación a los otros; los prejuicios que se ven en los otros, pueden anidar en uno mismo; y la risa hueca está, sí, hueca, vacía.
6/10
(2019) | 96 min. | Animación | Comedia Tráiler
Isla Pájaro sigue en constante guerra con la Isla Cerdito. Por suerte, los animales alados cuentan con un equipo de héroes para mantener sus seguridad: el cardenal rojo Red, el cuervo Bomb y el veloz canario Chuck. Sin embargo, algo va a desequilibrar la estabilidad entre las dos islas cuando ambas son bombardeadas por enormes bolas hielo procedentes de otra isla cercana cuya presencia desconocían. Ahora los pájaros y los cerdos tendrán que unir fuerzas para combatir a un enemigo común que quiere destruirlos. Secuela de Angry Birds, la película, film basado en un popular videojuego que hizo furor desde su creación en 2009. Tres años después de su primera película llega esta segunda aventura animada, dirigida por Thurop Van Orman, que debuta como director de largometrajes. Mantiene el espíritu de su predecesora, con el protagonista Red empeñado en ser el héroe de su comunidad, pues tiene miedo de quedar relegado en el olvido, pero además aquí se sumará un nuevo personaje a la aventura, el de la “pitagorina” Silver, que será el perfecto contrapunto femenino al divismo del pájaro rojo. El trío de guionistas, que ha trabajado en películas como Ice Age o Cars, logra que apenas haya diez segundos de intervalo entre gag y gag, de modo que toda la película es una acumulación de chistes de todo tipo. Aunque a veces son poco eficaces a la hora de divertir, gracias al ritmo de la acción se asegura más o menos el entretenimiento. Porque desde luego aquí la aventura es constante y es seguramente la clave del éxito. Sin embargo, tampoco hay de fondo una historia demasiado original, con lo que el encanto de la historia se supedita casi únicamente a las situaciones generadas entre personajes, cada uno con sus minutos de gloria y una equilibrada presencia en el relato. Se crean así momentos especialmente graciosos, como los bailes de breakdance, la aventurilla de los polluelos o la escena de los baños, por citar sólo unos pocos. Por lo demás, la calidad visual de Angry Birds 2 es notable, con ese sello personal de la utilización de una amplía y luminosa paleta de colores repartida entre los animales. Y en cuanto al fondo, se transmite a la chiquillería la importancia del trabajo en equipo: cada uno posee unos talentos que ha de hacer fructificar y el intento de querer granjearse uno mismo todos los méritos está condenado al fracaso. Compartir es vencer.
4/10
(2016) | 97 min. | Acción | Animación | Comedia Tráiler
Adaptación al cine animado del popular videojuego finlandés, que ha hecho furor en los dispositivos móviles desde su nacimiento en 2009, con distintas entregas. Sigue las tribulaciones de Red, pájaro rojo inadaptado e incomprendido en la isla en la que vive con sus congéneres, que no pueden volar. Le tocará acudir a sesiones de terapia para controlar su ira, lo que le permite conocer a Chuck y Bomb, entre otras aves con problemas. Como siempre está gruñendo, los demás pájaros no harán caso de sus advertencias cuando arriban en barco dos cerdos, uno de ellos el charlatán Leonardo, que les seduce con su pack de diversiones, pero que no trama nada bueno, empezando por la ocultación de que su grupo es un poco más numeroso de lo que parece. Clay Kaytis y Fergal Reilly entregan su primer largometraje de animación como directores, aunque ambos tenían experiencia en las lides animadoras y de storyboards, el primero en filmes Disney y el segundo en filmes Sony y Warner. La idea es entregar una película gamberrilla, incluso acudiendo a alguna broma un poco más adulta y nada inocente, al estilo de lo que hacía la iconoclasta Shrek, se trata de desmitificar la imagen que tenemos de los héroes valerosos, lo que está personificado en Águila Poderosa; lo que sirve para transmitir la moraleja de que cualquiera, si se lo propone, puede alcanzar logros grandes. También los numerosos cerditos verdes hacen pensar en colectivos como los pingüinos de Madagascar, los muñecos marcianos de Toy Story o Los Minions, por citar algunos referentes. El arranque, con un gag donde se emula sin disimulo a la ardilla Scratch de Ice Age, hace pensar que el planteamiento será al más puro estilo cartoon, pero al final dominan más los diálogos de personajes incomprendidos, que en la versión española tienen las voces de cómicos populares como Santiago Segura y José Mota.
5/10
(2014) | 118 min. | Comedia | Drama | Musical Tráiler
Annie es una jovencita que vive junto a otras compañeras en una casa de acogida en Nueva York, bajo la supervisión de la señorita Hannigan, una horrible mujer que se comporta con sus pupilas como una auténtica bruja. Por cosas del destino se topará con el multimillonario Will Stacks, quien se encuentra en medio de su campaña electoral para convertirse en alcalde. Precisamente Annie será una oportunidad de crecer en popularidad y con ese fin decide acogerla en su hogar durante unas semanas. Pasan los días y mientras Annie sigue soñando con encontrar por fin a sus verdaderos padres, el señor Stacks empieza a coger mucho cariño a la chiquilla. La historia de Annie ha conocido varias versiones cinematográficas basadas en el musical estrenado en Broadway en 1977, inspirado a su vez en la tira cómica “Little Orphan Annie”, de Harold Gray. Quizá la más recordada fue la primera de ellas, de 1982, cuya dirección corrió a cargo del gran John Huston y fue protagonizada por Aileen Quinn. Mantuvo el nivel la adaptación televisiva rodada casi veinte años después por Rob Marshall, en el que fue su debut tras las cámaras tres años antes de triunfar en el cine con Chicago. Ahora, en esta versión el director Will Gluck (Rumores y mentiras), que se ocupa también del guión en colaboración con Aline Brosh McKenna, modifica ligeramente la trama urdida por el autor del libreto musical de 1977, manteniendo el espíritu pero añadiendo otros personajes e incluyendo elementos del siglo XXI. El resultado final, aunque no memorable, es correcto. Dentro de su exagerado clasicismo y su premisa de cuento de hadas al estilo Oliver!, la bonita historia de la huérfana Annie está bien contada y desborda el humor, la ñoñería y la ternura suficiente como para encandilar, especialmente a los más pequeños, y más aún si son niñas. Pero, al contrario que en otros musicales, no hay que buscar aquí grandes originalidades ni sorpresas en la puesta en escena, pues la trama se desarrolla sin estridencias e incluso los números musicales carecen de espectacularidad y las coreografías no parecen muy elaboradas. Por otra parte, aunque a veces la sincronización visual “cante” demasiado en el doblaje al castellano, sí son estupendas las pegadizas canciones originales de Charles Strouse y Martin Charnin, especialmente las celebérrimas “Tomorrow”, “It’s the Hard-Knock Life” o “I Think I’m Gonna Like It Here”. Y hay que celebrar la excelente voz de María Parrado en la versión española. La película destaca asimismo por su impresionante reparto, en donde sobresale sin duda una desfasada y malencarada Cameron Díaz en el secundario papel de la señorita Hannigan y, por supuesto, la pequeña Quvenzhané Wallis (Bestias del sur salvaje) acertadamente elegida para interpretar a la vivaracha y simpática Annie. El resto del reparto cumple y tienen su gracia los muchos cameos, algunos hilarantes, que aparecen a lo largo del film (Patricia Clarkson, Michael J. Fox, Ashton Kutcher, Mila Kunis, Rihanna).
5/10
(2011) | 130 min. | Drama
El conde de Oxford está triste. En primer lugar, porque siendo un escritor de talento, no puede hacer público su don, pues se supone que componer poemas y obras de teatro es oficio propio de plebeyos. Motivo por el cual se busca un hombre de paja para que firme sus obras, que debía ser Ben Jonson, pero que acaba siendo el tosco actor, que no sabe escribir la “o” con un canuto, William Shakespeare. Por si éste fuera poco pesar, Oxford se encuentra atrapado en un matrimonio sin amor con una mujer que le emparenta con la todopoderosa familia Cecil, consejeros de la reina Isabel I, de quien realmente nuestro caballero está enamorado. Roland Emmerich sorprende a propios y extraños alejándose del género catastrofista al que debe la fama ( Independence Day, El día de mañana) para hacer una inmersión en el drama isabelino, en algo que bien podríamos denominar “historia ficción”, subgénero que ha dado joyas cinematográficas como Amadeus, referencia obvia del film: casualmente ambos títulos empiezan por “A” y acaban por “us”, pero sólo en este detalle y en el tipo de historia coinciden, pues la película de Milos Forman está a años luz de lo logrado por un Emmerich con ínfulas de iconoclasta. Resulta curioso que el guión del film se deba a John Orloff, que firmó el libreto de Un corazón invencible, que se basaba en una historia real. Aquí se parte de las dudas de los académicos acerca de la autoría de la obra de Shakespeare para orquestar una trama que no acaba de funcionar. Seguramente el principal problema, que Emmerich no sabe solventar, es que en realidad está contando dos historias que no tienen mucho que ver entre sí, son como el aceite y el agua: por un lado está el talento literario oculto del conde de Oxford, atribuido a un patán, con los celos entre unos y otros autores; y por otro las intrigas palaciegas y el drama familiar y afectivo del protagonista. Aunque se intenta relacionarlas –el subtexto de las obras de teatro aludiría a la situación política, los problemas de Oxford conformarían una gran tragedia que supera con creces la ficción...–, lo cierto es que cada una va un poco por su lado, torpemente. Si en Amadeus Mozart tenía rasgos que lo hacían insoportable, aquí se cargan más las tintas: Shakespeare es un tipo mediocre, a lo que suma su condición de ambicioso, mujeriego, asesino y traidor, y su nula capacidad de escribir; por si fuera poco, a la reina Isabel, al menos en los pasajes en que presenta una edad avanzada, se la pinta como una ridícula vieja chocha con algún escaso momento de lucidez, con alguna escena gratuita como aquella en la que un noble irrumpe en sus estancias sorprendiéndola con sus doncellas en paños menores. Tal acumulación de trazos grotescos no hacen ningún favor al film, que está exigiendo al espectador una suspensión de la incredulidad, una complicidad a la que resulta difícil responder afirmativamente. De modo que todo se queda en un intento fallido de Emmerich por desencasillarse, donde un competente reparto no tiene mucho que hacer por los trazos demasiado simplones de sus personajes. Pero en fin, siempre queda el empaque de la época, algunos fragmentos de la obra de Shakespeare, y sobre todo los impactantes prólogo y epílogo pronunciados por un contemporáneo Derek Jacobi, todo un guiño a la idéntica función que ejercía el actor en el Enrique V (1989) de Kenneth Branagh.
4/10
(2011) | 97 min. | Animación
Aarmand, la compañía británica que creó a Wallace y Gromit, no ha tenido tanta suerte en el terreno del largometraje como con sus magistrales cortos. Aunque Evasión en la granja hizo ruido, pasaron bastante desapercibidas tanto Ratónpolis como Wallace & Gromit: La maldición de las verduras, por lo que Universal decidió dejar de formar equipo con ellos. Ahora, la empresa se ha asociado con Sony Pictures Animation, con excelentes resultados. Steve, hijo mayor de Santa Claus, ha logrado implantar la tecnología más avanzada en el proceso de repartir regalos a los niños de todo el mundo. El tradicional trineo ha sido sustituido por el S-1, una gigantesca nave espacial, supervisada al dedillo por los técnicos del centro del control, y que lleva a bordo a una legión de elfos entrenados como tropas de élite que distribuyen en tiempo récord los paquetes que tienen que llevar a cada ciudad. La operación de reparto es un éxito salvo por un pequeño detalle: por culpa de un error han olvidado el regalo de una niña francesa. Arthur, el hijo menor de Santa, joven un tanto caótico pero con un corazón de oro, es el único que parece comprender el desastre que supondría que la chavala se despertara y descubriera que no le han dejado nada. ¡A Santa Claus le tienen que importar todos los niños! Aunque en esta cinta, la misma Aarmand ha cambiado la stop-motion, técnica en la que está especializada, por la moderna animación digital, Arthur Christmas: Operación regalo viene a ser precisamente una reivindicación del trabajo artesanal, elaborado con sentimientos, frente a las técnicas modernas. De la misma forma que las sofisticadas técnicas de reparto que usa Santa Claus no valen de nada si se han dejado a una niña olvidada, la cuidada animación, técnicamente impecable, no habría dado lugar a un film sobresaliente de no ser por la expresividad de los personajes y el imaginativo y cálido guión. Supone el debut en el largometraje de Sarah Smith, que ha trabajado en series como Thin Ice, y que ha coescrito el libreto con Peter Baynham, paradójicamente guionista de Borat, con la que no tiene nada que ver. Los diálogos destilan ingenio y cautivarán tanto a adultos como a niños. Todo funciona como un perfecto mecanismo de relojería gracias al contraste entre unos personajes bien desarrollados, como el patoso pero bonachón Arthur, el inteligente pero frío y deshumanizado Steve, el jovial Santa que se ha convertido en un monigote casi simbólico, el abuelo nostálgico de su época gloriosa, cuando repartía casi en solitario todo, y Bryony, una leal elfa capaz de empaquetar cualquier cosa.
7/10
(2013) | 131 min. | Acción Tráiler
John Cale desea fervientemente servir en la seguridad de la Casa Blanca, protegiendo al presidente. Veterano de Afganistán, separado y con una hijita, Emily, con estudios justitos, el chico se esfuerza, pero su solicitud va a ser rechazada, porque le entrevista una antigua novia. Lejos de deprimirse, trata de mantener el ánimo alto y aprovechar la ocasión para ver con Emily la Casa Blanca en la clásica visita turística. Con tan mala pata que la cosa coincide con el más terrible ataque terrorista que imaginarse pueda, donde el objetivo primero es el presidente, pieza de algo que podría suponer el principio del apocalipsis. Así que puede que no sea tan mala pata, pues Cale podría marcar la diferencia y dar una vuelta a la situación... con ayuda de su niña y del comandante en jefe, claro está. Después de su aventura shakespereana Anonymous, el director alemán más estadounidense, Roland Emmerich, vuelve adonde solía, hasta el punto de que bien podríamos subtitular este film “Independence Day 2”. En Asalto al poder ofrece un tebeo de grandes proporciones adrenalíticas, con abundantes explosiones, dosis de patriotismo, alabanzas a los presidentes pacifistas, y críticas a la industria armamentística, ellos serían los más interesados en alimentar las guerras para forrarse a su costa. A condición de no tomarse la cosa demasiado en serio, el espectador tiene en Asalto al poder una cinta entretenida, con el chico humilde que logra realizar su sueño (no creemos que sea un “spoiler” señalar que el mundo estará a salvo gracias al cachas Channing Tatum) y gana tantos ante una cría que había decidido no llamarle “papá” nunca más (no, no pensamos desvelar si cambia de idea, eso desde luego sería un “spoiler”). Emmerich maneja un guión de James Vanderbilt que, asumidos los pasajes más o menos sonrojantes, resulta medianamente coherente a la hora de introducir escenas asombrosas, como la persecución de limusinas presidenciales en los jardines de la Casa Blanca. El reparto de Asalto al poder es solvente, sobre todo James Woods, aunque el suyo y el resto de los personajes resultan bastante estereotipados, por ejemplo, con Jamie Foxx jugando a ser un clon de Obama, con gafas de pasta, para disimular un poco, o Maggie Gyllenhaal dando instrucciones con sus auriculares.
4/10
(2006) | 88 min. | Terror
Un grupo de amigos vuela hasta una isla, donde pasarán unos días en un idílico refugio. El sitio fue el lugar elegido años atrás por unos científicos que realizaban extraños experimentos con perros. Inesperadamente, una de las chicas es atacada por un can salvajemente violento. Resulta que la isla está llena de criaturas similares, de prodigiosa inteligencia. El especialista en terror Wes Craven apadrina como productor ejecutivo el debut de su discípulo Nicholas Mastandrea, que frecuentemente ha colaborado con él como director de la segunda unidad. El argumento, lleno de tópicos, parece un cruce entre Los pájaros y Cujo, pero los sustos funcionan y cuenta con la actriz Michelle Rodríguez (Resident Evil, Perdidos). A pesar del título, no tiene nada que ver con el film ochentero de Joe Dante.
2/10
(2017) | 113 min. | Romántico | Acción | Thriller | Musical Tráiler
Una sorpresa. Edgar Wright, director y guionista, ha logrado algo ciertamente increíble, una especie de milagro: un equilibrio de géneros, maridaje perfecto de acción, criminal a lo Tarantino con humanidad, romántico con un punto de inocencia, musical… No es fácil explicarlo con palabras, hay que verlo para creerlo. Baby es el apodo de un joven de aspecto aniñado, siempre con gafas de sol y auriculares con los que escucha música adecuada a la acción en la que se encuentra inmerso. De pocas palabras, parece estar en babia, pero es listo, muy listo, y capta todo lo que le dicen. Es además un mago del volante, y el misterioso Doc ejerce una extraña y misteriosa influencia, pues esta mente criminal le obliga a ejercer de conductor en los vehículos con los que planifica audaces atracos, cada vez con un equipo humano distinto. A pesar de todo Baby parece buen chico, vive con su negro y discapacitado padre adoptivo, le encanta grabar conversaciones, que colecciona con fines misteriosos, y ahorra lo que le pagan por sus “trabajos”. Acaba de conocer a una dulce camarera, Deborah, flechazo a primera vista, y sueña con una nueva vida, que sería posible tras un último golpe. El británico Wright ya había apuntado imaginativas maneras narrativas en cintas muy dinámicas y con puntos de humor, como el film que le puso en el mapa, Zombies Party, aunque incurriera en desparrames como la apocalíptica Bienvenidos al fin del mundo. Aquí da pruebas de lo que puede dar de sí su talento cuando no se deja llevar por las gracietas fáciles. Baby Driver es divertida, emocionante y muy brillante, con un ritmo asombroso, el uso de la música como columna vertebral, con la que se orquestan coreografías que incluyen persecuciones automovilísticas, carreras por las calles, o personajes simplemente moviéndose en interiores, es de matrícula de honor, decididamente la película da lo que no esperas. Además, cuenta con un reparto perfecto, están muy bien escogidos los actores: Ansel Elgort, conocido por la saga distópica juvenil Divergente, y el dramático y romántico film Bajo la misma estrella, la última Ceniciente Lily James, un Kevin Spacey al que le basta la contención para hacer a su villano memorable, los compinches de atracos Jon Hamm, Jamie Foxx, Jon Bernthal, Eiza González, cada uno con rasgos propios, el padre adoptivo y sordo en la vida real CJ Jones.
8/10

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