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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Sony

(2014) | 121 min. | Biográfico | Drama | Musical Tráiler
Los Beach Boys irrumpieron en los años 60 y pronto se convirtieron en uno de los grupos más importantes de Estados Unidos. Famosos por sus cuidadas melodías, con variedad y mezclas de voces armónicas y mucha instrumentalización, se ganaron el favor del público y la crítica, con temas ya legendarios como el primerizo “Surfin’ USA”, “I Get Around”, “Good Vibrations" o “God Only Knows”, este último incluido en su rompedor álbum Pet Sounds (1966), considerado por el mismísimo Paul McCartney como “el mejor disco vocal jamás grabado”. El alma del grupo eran los tres hermanos Wilson y más especialmente Brian Wilson, compositor de la banda y creador virtuoso del sonido de los Beach Boys. Pero, como suele ocurrir, la banda tuvo sus luces y sus sombras. Love & Mercy explora sus sombras, que tienen que ver con las penalidades que sufrió Brian, quien empezó a tener manías, paranoias, problemas que afectaron a su estabilidad mental tras la publicación de Pet Sounds. El LSD entró en su vida y las relaciones entre los miembros de la banda se tensaron. Brian quedó finalmente apartado y durante años fue sometido a penosos tratamientos psiquiátricos. Productor de películas tan notables como Hacia rutas salvajes, El árbol de la vida o 12 años de esclavitud, en su segunda película como director -tras la lejana Old Explorers, de 1990- Bill Pohlad retrata la vida de Brian en dos tiempos: el primero en la época más creativa y rompedora, que coincidió con el afloramiento de sus desequilibrios; el segundo, veinte años después, a mediados de los 80, cuando vivía aletargado, presa de los medicamentos y los abusos de su médico, y su vida había perdido cualquier aliciente. Hasta que apareció una mujer llamada Melinda Ledbetter. Pohlad procura mantener la objetividad, la distancia, gracias a un guión de Oren Moverman y Michael A. Lerner que evita detenerse demasiado en muchos aspectos de la vida de Brian, y busca narrar la historia con pinceladas sueltas (a veces tan importantes como la dolorosa relación con su padre), centrándose más en la persona, en el temperamento, que en los hechos. Se agradece por tanto que no se agote al biografiado, pero a veces, la película está tan lejos de la hagiografía como de la narración apasionada (se echa de menos, por ejemplo, más música) y el conjunto puede resultar algo frío. De todas formas, el atractivo de Love & Mercy es innegable, y los contados momentos emotivos funcionan. Y es que la vida real tiene mucho peso. Y el espléndido reparto ayuda, gracias a un casting muy ajustado, con un excéntrico Paul Dano, un John Cusack muy 'zombie', un ambiguo y astuto Paul Giamatti y una luminosa Elizabeth Banks que es un verdadero ángel.
6/10
(2010) | 105 min. | Acción Tráiler
Nueva travesura de Robert Rodriguez, que alarga su propio tráiler falso, que se pudo ver antes de su película Planet Terror, y que en Estados Unidos formaba parte del díptico Grindhouse. Rodriguez ha dirigido la cinta junto con Ethan Maniquis, colaborador habitual en la edición de sus películas. Otro asiduo de su cine, el ex presidiario Danny Trejo, el camarero de Abierto hasta el amanecer, asciende por primera vez a protagonista, en un personaje que sin duda le va al pelo, por su aspecto de tipo duro, como ya se pudo ver en el citado tráiler. Machete, ex agente federal mexicano incorruptible, se ha exiliado a Texas tras un enfrentamiento con Torrez, un poderoso narcotraficante. Un tipo le contrata para disparar al senador McLaughlin, un político que pretende tomar medidas drásticas para frenar la inmigración ilegal en la frontera con México. Pero cuando intenta disparar contra él, se da cuenta de que le han tendido una trampa. La intención de Rodriguez es homenajear al cine violento de serie B más cutre. Rueda así de forma premeditadamente torpe, los diálogos son absurdos aposta, los personajes no podrían ser más ridículos, incluye numerosos desnudos gratuitos, elementos de mal gusto e irreverentes a mansalva, y hasta la presencia de un actor tan malo como Steven Seagal se vuelve aquí un ingrediente supuestamente positivo de la broma. Sorprende la sobredosis de violencia, paródica pero bastante salvaje, pues el protagonista llega a usar los intestinos de uno de sus enemigos para salvarse. Se han prestado al juego grandes personalidades de Hollywood, como Robert De Niro, Jessica Alba, Michelle Rodríguez, un recuperado Don Johnson del que hace tiempo que no se sabe casi nada, e incluso la polémica Lindsay Lohan muy ligera de ropa en un papel absurdo. Los más friquis reconocerán entre los malos al legendario Tom Savini, encargado de los efectos especiales de Zombi, que suele salir también en las películas de Rodriguez. Todos aquellos que entren en el juego y no se tomen la película en serio lo pasarán más o menos bien, pues ofrece exactamente lo que promete. De fondo aporta una apología exagerada pero más o menos divertida de la identidad mexicana, y cierta crítica a la hipocresía en el ámbito de la inmigración, pues se restringe la entrada a individuos que después están realizando duros pero necesarios trabajos.
5/10
(2013) | 0 min. | Acción
3/10
(2015) | 98 min. | Drama Tráiler
Una especie de Woody Allen descafeinado a cargo de Rebecca Miller, que parte de una idea, relato o como se lo quiera llamar proporcionado por su editora Karen Rinaldi. Protagonizan dos "musos" del cine urbanita en esa línea, Greta Gerwig –que suele encabezar los filmes de Noah Baumbach– y Ethan Hawke –actor principalísimo de la trilogía Antes del amanecer–, y la música incidental de cuerda entre escenas, junto al entorno neoyorquino, remite inevitablemente a Allen. Maggie (Gerwig) es una mujer de cierta edad, que desea ser madre, anhelo al que le va a ayudar su amigo Guy (Travis Fimmel), experto en pepinillos, proporcionándole algo de semen que ella se implantará artificialmente. En éstas está cuando conoce al prestigioso profesor universitario y aspirante a novelista John (Hawke), casado con la absorbente y también profesora Georgette (Julianne Moore), con la que tiene dos hijos. Congenian de inmediato, y Maggie se convierte en una inspiración para la novela de John, al tiempo que ambos se enamoran. La película de Miller, con buscado ritmo chispeante y ligero, dentro de la gravedad de las crisis familiares y sentimentales que se describen, viene a ser una reflexión acerca de los altibajos del amor y las dificultades por controlar la propia vida, el corazón tiene sus razones que la razón no entiende, que diría Pascal. El resultado es desigual, pues a pesar del buen hacer de los actores, incluidos los secundarios, y cierto tono amable no exento de ironía, que busca la complicidad del espectador, el manojo de contradicciones y veleidades en las acciones de los personajes resultan excesivos, se diría que no existe la libertad o la capacidad de asumir y mantener compromisos.
5/10
(2019) | 0 min. | Acción | Aventuras | Fantástico

Meses de sangrientos combates han dejado tras de sí miles de muertos en las trincheras. Jan Lozano, capitán de la quinta brigada, cae prisionero. La única posibilidad de escapar a la sentencia de muerte es hacer frente a una misión imposible en campo enemigo. Pero un peligro mayor del esperado obligará a los bandos rivales a unirse contra un nuevo y desconocido adversario. Tendrán que dejar de lado el odio mutuo y así evitar convertirse en zombis.

(2010) | 105 min. | Drama Tráiler
John y Aileen son padres de tres hijos. Los dos pequeños, Megan y Patrick, de ocho y seis años, padecen un raro desorden genético conocido como síndrome de Pompe. Da lugar a una atrofia muscular que les obliga a ir en silla de ruedas; la ausencia de una enzima conduce a que los órganos internos no crezcan a la par que el resto del cuerpo, lo que hace muy corta su esperanza de vida. Sabedor de que en Nebraska se encuentra el mayor experto en dicha enzima, el doctor Robert Stonehill, John apostará todo el futuro profesional y familiar en apoyar su investigación, en busca del fármaco que salve a los chicos. Película basada en hechos reales, que recuerda a títulos como El aceite de la vida. Supone un desafío para el director de la comedia Algo pasa en Las Vegas, Tom Vaughan, que cambia de registro para sumergirse en un drama lacrimógeno. El resultado es correcto, logra atrapar la preocupación de unos padres por la salud de sus hijos. Hay varias bazas para sostener la trama, pero una principal es la diferencia de caracteres de los dos protagonistas, el padre –un hombre dispuesto al sacrificio para salvar a sus niños, de mentalidad empresarial muy adecuada para llevar a buen término la estructura financiera que requiere la investigación– y el investigador principal –un tipo de personalidad difícil, sabio pero poco práctica, siempre en las nubes, convencido de lo que hace pero con escaso don de gentes–. Brendan Fraser y Harrison Ford comparten buenas escenas, que permiten su lucimiento actoral, cuando chocan sus puntos de vista, pero también cuando ceden y se ponen en el lugar del otro. La narración es de agradecible clasicismo, quizá con algún modo de resolver poco sutil –las explicaciones acerca de la enfermedad–, pero con contención en los pasajes que invitan al espectador a la lágrima. También hay realismo en la forma de dibujar el funcionamiento de una empresa de investigación, donde la eficiencia colisiona con la humanidad, necesaria en cualquier ocupación laboral; aquí se presentan intereses conflictos, que sin duda invitan al debate sobre el necesario "rostro humano" en el trabajo, ver personas y no sólo números, resultados.
6/10
(2012) | 110 min. | Acción | Ciencia ficción | Comedia
Tercera entrega de la saga de los “hombres de negro”, dirigida una vez más por Barry Sonnenfeld. El argumento se centra ahora en una ancestral rivalidad entre un malvado alienígena llamado Boris el Animal y el duro agente K. Tras escapar de la prisión donde ha permanecido 30 años, Boris viajará al pasado para matar a K, que es el hombre que le condujo a la cárcel y que le seccionó uno de sus brazos. Men in Black III mantiene todas las constantes de las anteriores películas de la saga, entre ellas las diferencias de carácter entre el pavisoso Agente K (Tommy Lee Jones) y el locuaz agente J (Will Smith), diferencias aquí convertidas en clave de la trama, pues pueden ser consecuencia de un suceso secreto ocurrido en el pasado. Sonnenfeld sigue por otro lado aportando frecuentes golpes de humor, apariciones de alienígenas rarísimos y, por supuesto, estudiadas dosis de acción. Sin embargo, el resultado no pasa de entretenido y es claramente inferior al de las dos anteriores películas. Esto puede deberse a que los gags apenas sorprenden pues se basan en un planteamiento fantasioso que da muestras de estar agotado: falta inspiración y los chistes de Will Smith suenan enlatados, repetitivos. Esa sensación también aumenta porque el tono general quiere ser, en este caso concreto, un poco más serio, debido al propio argumento ideado por un equipo de cuatro guionistas diferentes. Y a la postre esa elección de aportar gravedad al asunto se revela un error. De todas formas, en Men in Black III hay momentos que funcionan, claro está, como la escena en la que se desenmascara a Andy Warhol, el panorama histórico-visual de la caída desde el Chrysler Building y algún otro. Por otro lado, la acción está muy bien rodada, aunque es más escasa que otras veces y a decir verdad el 3D tampoco ayuda mucho a ensalzarla. En cuanto al reparto, se incorpora Josh Brolin (No es país para viejos) en el papel de K en su juventud. El actor es una elección perfecta pues parece una réplica sin arrugas del pétreo agente K. Y también destaca la gran Emma Thompson, cuyo mínimo papel también tiene sus secretos y además regala uno de los gags más tontorrones y tronchantes de la película.
4/10
(2019) | 114 min. | Acción | Ciencia ficción | Comedia Tráiler
Desde pequeña, Molly se ha sentido fascinada por el universo. Y también por conocer sus secretos y las distintas criaturas que lo pueblan desde que conoció siendo una niña a un simpático extraterrestre y presenció cómo borraban la memoria a su padres unos misteriosos hombres de negro. Años después la joven logrará cumplir su sueño de ser admitida en la famosa organización secreta que se ocupa del mundo alienígena y será enviada a la sección de Londres. Con el nombre de M formará equipo con el apuesto agente H, famoso por haber salvado el mundo de su destrucción. Siete años después de la última entrega, llega esta cuarta película de la franquicia de los Men in Black, en donde el artífice de la trilogía inicial, Barry Sonnenfeld, ejerce tan solo de productor. El relevo tras la cámara corre a cargo de un tipo hábil, F. Gary Gray (Fast & Furious 8), que aquí tampoco se estruja demasiado el cerebro para entregar escenas especialmente originales, aunque seguramente tenga bastante que ver el guión de Matt Holloway y Art Marcum, responsables de Iron Man, que no logran revitalizar una saga que ya daba pruebas de agotarse en el film anterior. Ni siquiera sorprende Men in Black: International con las transformaciones alienígenas marca de la casa, alguna pasable hay pero sabe a poco, y se abusa decididamente de parlamentos agotadores que rompen el ritmo de la acción en más de una secuencia. El resultado es correcto, pero quizá le falta al film tomarse un poco más en serio la aventura. Todo es tan ligero que acaba por no importar y en ningún momento se siente la amenaza del mal que presumiblemente va a acabar con el planeta. Los malos no tienen personalidad y así es complicado interesar demasiado. Hay escenas de acción apañadas y siempre quedan lógicamente los efectos especiales, como es habitual bien confeccionados, pero eso ya no es noticia. La gran novedad de fondo, obviamente, es la inclusión de “una” agente como protagonista, lo cual da lugar a más de una gracieta feminista (“mujeres de negro”, y tal), donde se agradece el tono paródico (grande Emma Thompson, que se luce en los dos minutos que tiene en pantalla). También funciona la composición de Chris Hemsworth, un actor que cada vez se ríe más de sí mismo y empieza a encontrar su propia personalidad. Tessa Thompson, sin embargo, no parece la opción más adecuada para su papel, le falta empatía y sentido del humor, algo que sí aporta con creces su diminuto y fiel compañero Peoncín (probablemente el mejor personaje del film), que regala el gag más eficaz y tronchante al referirse en un momento dado a la película El diario de Noa.
5/10
(2018) | 108 min. | Comedia Tráiler
La misma noche en que Olivia y Mario rompen con sus respectivas parejas, se conocen tras una colisión accidental en que está implicada una bicicleta, y surge el flechazo. Ambos coinciden en su dedicación artística actoral, aunque de corte muy diferente: él es monologuista cómico, y ella actriz de teatro sesudo y con pretensiones. Aunque se lanzan dardos dialécticos todo el tiempo, la química es innegable. Además les unirá un gato callejero al que rescatan de un contenedor de basura, y al que bautizan con el original nombre de "Miamor perdido". Comedia del especialista Emilio Martínez Lázaro, coescrita con su hija Clara. Uno de los actores es Dani Rovira, con el que el cineasta ha cosechado dos de sus mayores éxitos, Ocho apellidos vascos y su secuela, Ocho apellidos catalanes. Empieza bien, con magnífico timing, y la idea de unir actoralmente a Rovira con Michelle Jenner se revela feliz, ambos tienen mucha gracia, y encarnan bien lo que es un buen punto de partida de trama de guerra de sexos. Y sin embargo... Sin embargo, la cosa se enreda y se estanca. Cuando empiezan a producirse algunos altibajos sentimentales, y surge la idea de una obra de teatro basada en la vida de la pareja, hay una clarísima bajada de ritmo, que sólo se recupera a ratos, a base de gags aislados, donde pueden brillar brevemente algunos buenos secundarios, como Vito Sanz. También pesa, algo típico en el cine de Emilio Martínez-Lázaro, la innecesaria sal gruesa y los desnudos, que despojan al film de la condición de "comedia blanca" que también le fue a los dos Ocho apellidos.
5/10
(2015) | 100 min. | Biográfico | Drama | Musical Tráiler
Acercamiento cinematográfico a la controvertida figura del trompetista Miles Davis (1926-1991), uno de los grandes músicos de jazz de todos los tiempos. Don Cheadle persiguió este proyecto durante años, hasta convertirlo en una apuesta muy personal, de modo que el actor de Kansas City produce, escribe, dirige y protagoniza este retrato decididamente incompleto, algo gamberro y poco amable de quien fue un músico genial y una persona difícil, poco accesible. Desde luego ha echado el resto en su meritoria interpretación, con esa voz de cazalla tan característica de Miles. Para trazar su argumento, Cheadle se fija en un crítico periodo de tiempo en el que Miles Davis desapareció de la escena musical durante cinco años, más o menos entre 1975-1980. Fueron tiempos con problemas de drogas, de creatividad, de afectividad, e incluso sufrió algunos delirios que hicieron peligrar su futuro. Cheadle toma como punto de partida de Miles Ahead la supuesta entrevista del jazzmen con un redactor de The Rolling Stone (excelente Ewan McGregor), lo que da lugar a una serie de recuerdos que acaban por componer una punteado tapiz de episodios biográficos –musicales, afectivos, personales– que no pretenden agotar la figura del carismático protagonista, ni siquiera hacer un recorrido por su música o sus creaciones, sino más bien ofrecer flashes de su vida e imaginar sucesos ubicados en ese periodo en blanco del trompetista, en donde los desórdenes de su vida, su ausencia de amistades, su falta de tacto con las discográficas, su temperamento a veces violento y desagradable, dan buena muestra de la complicada personalidad de Davis. Especialmente se centra en dos cuestiones, la relación amorosa con quien fue el gran amor de su vida, la bailarina Frances Taylor, y la desenfrenada búsqueda de una grabación que ha sido robada por el jefe de una discográfica. Estas dos líneas vertebrales no están del todo equilibradas: mientras que los recuerdos con Taylor ofrecen una visión biográfica más estándar y realista, la alocada aventura por recuperar su grabación aporta un punto de vista cómico y delirante, una acción habitualmente nocturna acrecentada por los sonidos electrónicos del jazz fusión. El film es entretenido, pero también puede resultar desconcertante debido a su contenido inventado y algo episódico, por lo que quizá decepcione un poco a quienes no sean fans del protagonista. Y aunque la música de Miles suena continuamente en la película, no se hace lo que se dice un recorrido siquiera mínimo por lo que significó su carrera. Especialmente hay referencias y suenan acordes continuos de dos de sus discos más emblemáticos, "Kind of Blue" y "Sketches of Spain", además del leitmotiv amoroso de "Someday My Prince Will Come", o del LP que da título al film, "Miles Ahead", éste último quizá como un recordatorio de que la música de Miles Davis aún avanza y sigue generando sentimientos a varias generaciones. Don Cheadle deja clara su postura cuando cierra la película dejado en blanco la fecha de muerte del trompetista. Para él y para tantos otros Miles sigue vivo.
6/10
(2018) | 117 min. | Thriller | Drama Tráiler
La hacker Lisbeth Salander atiende al requerimiento de Frans Balder, científico brillante, con un niño autista, que ha desarrollado un revolucionario software para la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, pero se ha arrepentido y quiere recuperarlo para borrarlo. Pese a que la joven consigue robarlo, unos tipos irrumpen en su escondrijo en busca del programa, dejándola herida en la espalda. Debido a la popularidad de las novelas de Stieg Larsson, cuando Sony lanzó en 2011 Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres, sus ejecutivos albergaban la esperanza de haber iniciado una franquicia rompetaquillas. Y aunque el film dirigido por David Fincher no se estrelló, tampoco recaudó todo lo previsto; posiblemente le habrán echado la culpa a que en Europa el film tenía menos tirón del esperado, porque habían triunfado las versiones suecas de la trilogía. Así, la siguiente entrega ha tardado siete años en estrenarse, y no sólo se ha sustituido a aquel realizador –que continúa acreditado como productor ejecutivo– y a los protagonistas, sino que se ha decidido evitar los siguientes dos libros, ya adaptados a la pantalla, y pasar al primero escrito por David Lagercrantz, designado por los herederos del autor original para continuar con las peripecias de sus personajes. El resultado ni te mata ni te hace más fuerte, o sea puede resultar más o menos entretenido pero deja poco poso. El uruguayo Fede Álvarez, hasta ahora especializado en películas de terror (Posesión infernal: Evil Dead, No respires), compone una inquietante atmósfera, y enlaza a ritmo frenético una escena de acción tras otra –alguna vistosa–, convirtiendo al personaje central en heredera de James Bond y Jason Bourne, así como en una especie de superheroína, que dedica su vida a proteger a las víctimas de violencia de género. En la adaptación del texto ha metido mano nada menos que Steven Knight (Promesas del Este) que recupera la mayoría de elementos de la novela original, pero que la reinventa por completo, exagerando la presencia de Salander y los elementos feministas de la trama, reduciendo bastante la presencia del periodista Mikael Blomkvist, y curiosamente dando mucha presencia a Camilla, hermana de la protagonista, que en los libros apenas salía. Por desgracia, queda bastante reducida la motivación psicológica de los personajes, empezando por la propia Salander, pues se presenta por encima la explicación del trauma que la convirtió en un personaje solitario, pero como mera presentación para el público recién llegado, sin ahondar mucho más. Peor dibujada queda Camilla, pues ha pasado de víctima de abusos sexuales por parte de su padre durante la infancia, a verdugo y villana sin que se cuente por qué. Claire Foy trata de darle algo de tridimensionalidad a su personaje, a través de una mirada que le humaniza en cierta forma, pero no resulta del todo suficiente, falta darle una vuelta al guión. Llama la atención que no tenga ninguna química (ni siquiera aparecen mucho en pantalla juntos) con Blomkvist, esta vez en manos de Sverrir Gudnason –Björn Borg en Borg McEnroe– que al igual que el resto del elenco se esfuerza en vano, pues no suple las carencias del libreto.
4/10
(2011) | 158 min. | Thriller | Drama
El periodista Mikael Blomkvist acaba de ser condenado por difamación, debido a las afirmaciones vertidas en la revista Millennium acerca de un poderoso empresario. Parece el momento ideal para desaparecer del mapa, y la ocasión la pintan calva cuando un magnate jubilado, Henrik Vanger, convencido de su honestidad, rastreada por la joven investigadora Lisbeth Salander, le encarga que indague, en la solitaria isla Hedeby donde reside, el caso que le ha obsesionado durante décadas: la misteriosa desaparición y más que probable asesinato de su sobrina Harriet, el día en que se celebraba un popular desfile. Ello supone volver al pasado y rebuscar en el sucio pasado de la familia Vanger, tarea en que terminará ayudándole la asocial y rarita Lisbeth, cuya tutela corresponde al estado por sucesos acaecidos tiempo atrás, y a la que ha tocado llevar una vida donde los abusos y vejaciones eran moneda corriente. La versión americana del primer volumen de la conocida trilogía de novelas Millennium, de las que es autor el malogrado Stieg Larsson, que no llegó a conocer con vida el enorme éxito de sus novelas, no digamos de su traslación al cine y la televisión. Sin atender a ningún pudor mantiene, si no aumenta, la enorme carga de morbo sexual y violencia presentes en la novela original y en la película sueca servida por Niels Arden Oplev. En lo que claramente mejora es en la estructura del inteligente guión de Steven Zaillian, donde las piezas argumentales casan mucho mejor, además de que existe una mejor definición de personajes, se humanizan Blomkvist y Salander, del primero se apunta aquí una vida familiar rota, y de ella se perfila mejor la relación con el primer tutor y las ilusiones que se hace en la relación con el periodista. Incluso los elusivos miembros del clan Vanger tienen algo parecido a la tridimensionalidad. De modo que el reparto lo tiene en tal sentido más fácil –Daniel Craig, Rooney Mara, Stellan Skarsgård, Christopher Plummer...- que los originales Michael Nyqvist, Noomi Rapace y compañía, que debían llenar agujeros de guión con sus interpretaciones. Además la película se beneficia claramente del talento visual de su director, David Fincher, por ejemplo en todas las escenas que muestran el avance en las pesquisas de Blomkvist y Salander, y también en la creación de atmósferas, la isla bajo la nieve, el viento que sopla en la casa de Martin, un sobrino de Henrik, en lo alto de una colina, o un pasaje tan breve como la escena del metro en que a Lisbeth le birlan el ordenador portátil. Así las cosas, los defectos del film son los mismos que los de la obra de Larsson, que se enmarca en la moda del “noir” nórdico, del que también es muy representativo Henning Mankell y su Kurt Wallander, que también pasó de la versión sueca a la angloparlante con Kenneth Branagh de protagonista. La idea es mostrar los excesos de la opulenta sociedad occidental, donde han acontecido y acontecen todo tipo de depravaciones; el problema es la falta de referentes morales nítidos, ya que ante los crímenes horrorosos a los que se enfrentan los protagonistas –y de los que Lisbeth es víctima directa–, parece que vale cualquier respuesta, por salvaje que sea. Y eso que a tal respecto la película de Fincher y Zaillian se permite alguna licencia para suavizar actitudes y no convertir a Salander en la Terminator que podía verse en la versión fílmica de Oplev. Algunas truculencias y pasajes –las actitud del segundo tutor, la persecución en moto...– obligan a algo parecido a la suspensión de la incredulidad del espectador, aunque muchos espectadores –y lectores– pensarán que eso es parte del juego en que consisten película –y libro.
6/10
(2016) | 98 min. | Thriller | Drama Tráiler
La crisis económica golpea y el cine no es ajeno a esa realidad, como ha quedado suficientemente claro con películas oscarizadas como La gran apuesta o Margin Call. Pero las finanzas son algo más que un entramado de valores bursátiles, sobre todo cuando esos mercados afectan al ciudadano de a pie, a personas de carne y hueso, y no tanto a grandes corporaciones empresariales. Por eso Money Monster parte de una premisa que todos podemos comprender: la desesperación de una persona que ve cómo se esfuman todos sus ahorros de la noche a la mañana y que no tiene a quién acudir para pedir explicaciones. Sencillamente esas cosas pasan, se nos dice a menudo. Es el riesgo del juego económico, de la oferta y la demanda, de los algoritmos bursátiles, etc. Ante esta situación dramática, Kyle, un joven que ha perdido 60.000 dólares invertidos en una empresa llamada Ibis, se planta en medio del plató neoyorquino de un programa económico de gran éxito llamado Money Monster, presentado como si fuera un espectáculo de circo por el histriónico Lee Gates, quien pone al día de la situación económica, las cotizaciones, las alzas, las bajas, y da los consejos pertinentes a los espectadores. Pistola en mano, Kyle amenazará a Lee y tras ponerle un chaleco-bomba pide hablar con el presidente de Ibis. Tras el shock inicial, la directora del programa, Patty Fenn, junto con los técnicos y cámaras mantendrán en antena la emisión y tratarán de responder a las peticiones de Kyle. Nunca antes la actriz Jodie Foster había demostrado tanta madurez tras las cámaras. Cinco años después de rodar El castor entrega esta más que interesante película que vuelve a poner el dedo en la llaga del sistema económico de los países occidentales. Pero, al contrario que otras películas sobre el tema, aquí el metraje se pasa en un suspiro. Funciona la triple repartición de líneas narrativas ideada por el equipo de guionistas: mientras tiene lugar el asalto en el plató, seguimos a su vez los planes policiales y las investigaciones propiamente empresariales sobre las causas económicas del desastre. El modo en que Foster combina estas acciones paralelas es perfecto y logra insuflar intriga propia a cada subtrama. Además de la ambiental música televisiva de Dominic Lewis, el ritmo –la acción tiene lugar en tiempo real– se vale sabiamente además del recurso del pinganillo: la voz de la directora del programa va dando instrucciones ocultas a su presentador, al tiempo que va repartiendo tareas a diestro y siniestro como un director de orquesta. Por eso, ante este soberbio despliegue, podría achacársele al film un desenlace que quizá no está a la altura de los visto previamente. Tiene la película mucho de denuncia, y también aletea en su colofón cierto derrotismo. Algo falla en el sistema si el fraude, el robo, el engaño, pueden quedar impunes cuando hablamos de desfalcos económicos a gran escala. Algo, dice Money Monster, en donde los medios de comunicación tienen su parte de responsabilidad, aunque también puedan servir a la sociedad como altavoces de la injusticia. Por eso este film es también un espléndido homenaje a la profesión periodística, y especialmente al mundo de la televisión, también en su parte de espectáculo (es fácil ver conexiones con películas como Network o Mad City), con tantos operarios anónimos que logran que la información llegue a los televisores. Money Monster engancha también sin duda gracias al genial reparto. George Clooney tiene un carisma que se sale de la pantalla y borda su personaje del presentador Lee Gates, un caradura vanidoso para quien el mundo gira a su antojo. Igual de impresionante está Julia Roberts en su papel de la directora Patty Fenn, vulnerable pero firme. Ambos demuestran que la química entre ellos (ya les vimos en Ocean's Eleven) no ha disminuido un ápice. Y mientras Jack O'Connell (Invencible) da la talla como tipo corriente, la actriz Caitriona Balfe (Outlander), ofrece un soberbio y matizado personaje que habla a las claras de que no todo en el mundo de la empresa son intereses personales. 
7/10
(2011) | 133 min. | Drama
"Resulta difícil no enamorarse del béisbol", dice el personaje de Brad Pitt hacia el final del metraje de este film. Los que no estén de acuerdo con esta afirmación, que abundan más fuera de los Estados Unidos, convendrán en que Hollywood ha sido capaz a lo largo de los años de producir buenas películas sobre esta disciplina deportiva, capaces de convencer a los no apasionados de los bates que ni siquiera entienden las reglas, desde la legendaria El orgullo de los yankees hasta títulos como El mejor o Campo de sueños. Moneyball se centra en la hazaña real de Billy Beane, manager de los Athletics de Oakland, equipo condenado al fracaso porque su presupuesto está a años luz de los grandes clubes, en un sistema injusto donde el poder económico lo marca todo. Con ayuda de Peter Brand, un joven licenciado en Economía por Yale, pone en marcha un sistema innovador para fichar a jugadores infravalorados por su comportamiento, su estética, o prejuicios variopintos, pero que anotan muchas más carreras que otros que cobran un dinero exorbitante. Gracias a eso el equipo va a sorprender bastante a los aficionados y periodistas... Estamos ante un film más difícil de lo que parece a simple vista. Por un lado, se basa en un libro de Michael Lewis, "Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game", que no es una novela, y que si bien documenta al milímetro la gesta de Beane, es más un estudio con muchos datos sobre el mercado del béisbol. Además, la historia real no se presta a priori a rodar un título convencional sobre este deporte, pues no va sobre un jugador o un entrenador, que es lo típico, sino básicamente sobre la persona que realiza los fichajes. Así las cosas, era todo un reto para dos de los pesos pesados de los guiones de la actualidad, Steven Zaillian y Aaron Sorkin –de nuevo emparejados tras Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres–, que junto con el debutante Stan Chervin, han logrado una justa nominación al Oscar al guión adaptado. Su trabajo es modélico, sobre todo porque se centran en explicar bastante bien para el público de toda condición en qué consistían básicamente las maniobras del manager de los Athletics, y además logran dar emoción a las negociaciones. No muestran ningún partido de continuo hasta que llega el momento decisivo, ya que el personaje real tenía la norma de no ver jugar a su equipo. En esencia, se ciñen al esquema del cine deportivo sobre superación personal (equipo en crisis remonta a base de trabajo), al tiempo que le dan un aire de bastante frescura. Bennett Miller, director que llevaba seis años de inactividad desde que dio la campanada con Truman Capote, aprovecha un buen guión en torno a la importancia del elemento humano, frente a la frialdad de los métodos científicos, y hace gala de una puesta en escena clásica que funciona a la perfección. El film, técnicamente impecable, ha logrado otras cinco candidaturas indiscutibles en las categorías de película, edición, mezcla de sonido, actor (Brad Pitt) y secundario (Jonah Hill). En su línea, Pitt resulta bastante creíble como el personaje central, un tipo con gran capacidad de riesgo que consagra su vida a su trabajo excepto por los ratos que pasa con su pequeña hija. Sorprende más, por ser su primer papel realmente serio, Jonah Hill, ideal para encarnar a un friqui prodigio de los números. Quizás están un tanto desaprovechados Philip Seymour Hoffman y Robin Wright, por su reducida presencia.
7/10
(2020) | 0 min. | Cómic | Acción Tráiler

Jared Leto se transforma en un enigmático antihéroe de Marvel, Michael Morbius. Peligrosamente enfermo de un extraño trastorno sanguíneo, y determinado a salvar a otras personas que padecen su mismo destino, el doctor Morbius intenta una apuesta desesperada. Lo que en un principio parece ser un éxito radical, pronto se revela como un remedio potencialmente peor que la enfermedad.

(2019) | 134 min. | Romántico | Drama Tráiler
“Mujercitas”, la novela de Louisa May Alcott, ha resistido de modo maravilloso el paso del tiempo. Lo demuestran las numerosas adaptaciones cinematográficas a las que ha dado lugar, incluida la que nos ocupa, de cuyo guion y dirección se ha ocupado una mujer, Greta Gerwig que confiesa una especial deuda de gratitud, su dedicación artística la debe en parte a la obra de Alcott. De hecho el film, que muestra a una Jo March mujer fuerte y escritora, reflejo de Alcott, también reverbera en la propia trayectoria de Gerwig. El espectador que dude en acometer el visionado de esta película debería renunciar a los prejuicios, tal vez alimentados por una palabra en desuso –nadie habla de “mujercitas” en sus conversaciones en los tiempos que corren–, que puede sonar a ñoñería, pero que en realidad es muy hermosa, pues alude a niñas, adolescentes, que se están convirtiendo en mujeres adultas que toman sus propias decisiones. Quizá uno de los momentos más tiernos de Mujercitas es aquel en que el señor March, recién regresado de la guerra, se refiere a sus hijas como “mis mujercitas”. La trama transcurre básicamente en dos tiempos que se alimentan e influyen reciprócamente. Por un lado tenemos a las hermanas March ya convertidas en una mujercitas, cada una viviendo su vida: Jo vive en Nueva York, desarrollando su talento literario con relatos para la prensa; Meg se ha casado con un maestro, y lleva una vida modesta con sus dos niños; Amy ha viajado a París con su tía solterona, buscando encontrar un buen partido matrimonial; y Beth ha quedado en el hogar familiar, debido a su frágil salud. Las vicisitudes en este marco temporal, se entrelazan con las del pasado, cuando las cuatro hermanas viven con su madre Marmee, pasando con alegría y paz las estrecheces y penurias que tocan, y compartiendo con los más necesitados lo poco que tienen, el padre está en el ejército, son los tiempos de la guerra de secesión; son momentos de crecer y forjar el carácter, de desarrollar su imaginación con obras de teatro compuestas por Jo, y de comenzar a interesarse por los chicos, empezando por Laurie, el nieto y único heredero del vecino señor Dashwood. En tiempos de empoderamiento y lucha por los derechos de la mujer, se advierte con claridad meridiana que Alcott se adelantó a su tiempo con esta obra donde son ellas las más fuertes. No hace falta forzar mucho el original para mostrar mujeres independientes, con ilusiones y metas que persiguen con denuedo, también reconociendo con realismo las limitaciones sociales. Pero quizá vale la pena subrayar cómo en tiempos en que en aras a objetivos profesionales y de tocar poder, muchas mujeres se dejan el alma en el camino, Gerwig recuerda las satisfacciones que ofrece una vida familiar plena, madres y hermanos a los que querer, la aventura de fundar un nuevo hogar: metas que pueden y deben ser compatibles con una carrera laboral, que no debería ser una losa que aplasta todo lo demás. Y también se habla de la importancia de la educación en virtudes, encantadora Marmie de Laura Dern, que tiene su contrapunto en su hermana solterona rica de Meryl Streep. La directora sabe plasmar en la pantalla el gozo grande de querer y ser querido incondicionalmente. Tiene mucho mérito que Gerwig vuelva a abordar una historia que tan gratos recuerdos ofrece a sus admiradores, y que lo haga sin rutina ni cansinismos, con mirada personal y fiel. Sus más de dos horas se pasan en un santiamén, pues la narración es agilísima, por su acertada estructura de guion, y una interpretaciones de ensueño, incluso de los personajes más secundarios, aquí la tentación es ofrecer la lista completa del reparto, y cantar las virtudes de todos, pero en fin, destaquemos quizá a Saoirse Ronan y Timothée Chalamet, por aquello de que repiten con la directora tras hacer Lady Bird. Además es preciosa la dirección artística, la fotografía, el vestuario y la banda sonora, obra del compositor del momento, Alexandre Desplat.
8/10
(2014) | 91 min. | Terror Tráiler
En sus inicios, Álex de la Iglesia pudo rodar su primer largometraje, Acción mutante, porque le produjo Pedro Almodóvar, que constituía el principal reclamo publicitario. Ahora el bilbaíno da la alternativa a los jóvenes Juanfer Andrés y Esteban Roel, autores de los cortos Canteca de Macao: Desfase y 036, y de forma similar, el gancho cara a las taquillas de Musarañas es el apadrinamiento del responsable de El día de la bestia. Musarañas se desarrolla en los 50, cuando Montse, una costurera que por culpa de su agorafobia no puede salir de su piso madrileño, recoge a Carlos, un vecino que se ha roto una pierna al caerse por las escaleras cuando pretendía huir por unos días de la ciudad. Por la noche, éste recibe la visita de la joven hermana de su anfitriona, criada por ésta después de que su madre muriera durante el parto y el padre desapareciera durante el estallido de la Guerra Civil. La chica advierte al recién llegado de que debe huir porque Montse sufre una evidente perturbación mental... Roel y Andrés se revelan como dos nombres a tener muy en cuenta, gracias a la potencia de sus imágenes, y a su capacidad de crear una opresiva atmósfera en un escenario único, pues toda la cinta se desarrolla en el mismo inmueble. Son capaces también de introducir sutiles golpes de humor negro, y aciertan al mantenerse dentro de los cánones de las historias de fantasmas más clásicas. Musarañas cuenta además con una sorprendente interpretación de Macarena Gómez, que compone a una Montse de la que no sólo se ofrece su lado terrorífico, ya que el film trata de explicar sus comportamientos. Le secundan actores de primera, pues Nadia de Santiago realiza un gran trabajo como la hermana, Hugo Silva (el 'invitado') vuelve a demostrar que es un gran actor, y en sus breves apariciones Luis Tosar reafirma su habitual eficacia, aportando la mayoría de los elementos cómicos. Por desgracia, un guión no del todo redondo, termina por lastrar un film que podría haber dado mucho más de sí. A lo largo de Musarañas nunca está lo suficientemente bien explicado que el personaje de Montse sea capaz de dominar a todos los demás, lo que acaba trayendo a la memoria lo bien orquestado que estaba el libreto de Misery, su principal inspiración, donde estaba mejor narrado que James Caan no pudiera escapar de una terrorífica Kathy Bates.
5/10
(2016) | 0 min. | Comedia Tráiler

La vida parece anclada en el tiempo para Encarna en Móstoles, su ciudad.  El mismo trabajo desde la adolescencia, el mismo novio, y pocas perspectivas de que la cosa pueda cambiar.  Al reencontrarse con María Dolores, su inseparable amiga en el instituto, su vida da un vuelco. Le propone entrar en un negocio revolucionario de venta piramidal que la hará rica en muy poco tiempo y la convertirá en la persona que siempre ha querido ser.

(2010) | 102 min. | Comedia Tráiler
Han pasado 30 años desde que cinco chavales se convirtieran en campeones con su equipo de baloncesto. Su entrenador les aconsejó entonces que trataran de llevar una vida de la que se sintieran orgullosos, para que cuando el pitido final de su existencia sonara, no se arrepintieran de las decisiones tomadas. Dicho pitido final ha llegado para el entrenador, y los cinco muchachos ya crecidos y con sus respectivas familias, se reúnen en su pueblo natal para darle el último adiós. Nueva colaboración del director Dennis Dugan con Adam Sandler (Zohan: Licencia para peinar), que para el cineasta ha supuesto la consecución de uno de sus mejores trabajos –el listón no es que estuviera muy alto–. La película es una comedia ligera que sigue la línea de otros trabajos de Sandler como Spanglish –de calidad muy superior– en cuanto al carácter de cuento moral, presente durante toda la historia. Lenny (Adam Sandler) es el cabecilla del grupo. Es un exitoso representante en Hollywood pero su familia dista de ser perfecta. Él es un buen tipo y su mujer (Salma Hayek) también, pero se han convertido en unos pijos que han malcriado a sus hijos. Los restantes miembros del grupo también tienen cada uno sus propios defectos familiares. El quid de la película es conseguir que poco a poco se vayan dando cuenta de lo que está mal en sus vidas y sus familias para poder arreglarlo. Las buenas intenciones de la película no quedan diluidas en el tipo de humor empleado. Teniendo en cuenta lo que se lleva en Hollywood en las comedias actuales “Made in Judd Apatow”, ésta resulta más discreta. Aún así, hay bromas escatológicas y sexuales, sin que aparezca ninguna imagen subida de tono. También se utiliza mucho el humor basado en el clásico “slapstick”, que resulta muy eficaz y que tiene su culmen con la aparición del personaje de Steve Buscemi, quien provoca un torrente de carcajadas durante todo el tiempo que está en escena. Niños grandes es ante todo una película para mayores pues el contenido moral va dirigido a ellos. Aún así, los infantes no se irán de vacío ya que en la línea de grandes títulos actuales como Toy Story 3, esta película anima a los chavales a jugar al aire libre, a usar la imaginación y a comunicarse con las personas sin usar máquinas.
4/10

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