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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Sony

(2020) | 110 min. | Terror | Comedia | Thriller Tráiler
Cinta de corte fantástico más o menos terrorífico, que transcurre en una isla paradisíaca de moda, en medio de la nada, a la que ha acudido un grupo de invitados, seducidos por la promesa de que ahí se va a cumplir su deseo más íntimo, y que han consignado en un formulario. Eso sí, una vez iniciado el proceso, les advierte su anfitrión, Mr. Roarke, aquello no se detendrá hasta su “conclusión natural”. De modo que empieza a cumplirse la fantasía de cada uno, que a medida que se desarrolla demuestra tener, como las cebollas varias capas. Los hermanos Bradley y Brax parecen moverse por algo bastante elemental, tías y tíos buenorros –Brax es gay–, pero el primero trata de olvidar un desengaño amoroso, y el otro en realidad está ahí por su hermano; Elena quiere una segunda oportunidad, tras haber dado calabazas al hombre de su vida, aunque algo más le corroe; Sonja desea vengarse de la chica que le hacía bullying en el instituto, lo que amargó su vida para siempre; y finalmente Randall quiere ver cumplido su deseo de servir en el ejército. Dirigida por Jeff Wadlow, que ya firmó una película de este mismo corte, Verdad o reto, el film se inspira en una serie televisiva de los 70 y los 80, pasada por el tamiz de la productora especializada en el terror de Jason Blum. Y ofrece una especie de cruce entre Jumanji y la serie Perdidos, con personajes que deben (o no) superar traumas y purgar culpas pasadas. Con un par de actores conocidos, aunque no superestrellas, Maggie Q, Michael Peña y Michael Rooker, y otros que lo son bastante menos, tenemos un film más o menos entretenido, pero que acaba siendo repetitivo, y algo gratuito en los giros narrativos y supuestas sorpresas.
5/10
(2015) | 98 min. | Comedia | Drama
Reunión de amigos tras mucho tiempo sin verse. Elia cumple 40 años y literalmente ha tirado la casa por la ventana, invitando a la panda de toda la vida a celebrarlo en una lujosa casa rural con magníficas vistas al mar y alejada de la civilización. Lo que se supone debe ser motivo de alegría y servir a la anfitriona para comunicar la gran noticia de cómo acaba de sonreírle inesperadamente la fortuna, va a servir más bien para todo lo contrario: pues comenzarán a asomar resquemores y frustraciones, propiciados no sólo porque el antiguo novio que Elía deseaba recuperar se presenta acompañada por una joven actriz de deslumbrante físico, sino porque todos llevan vidas insatisfactorias, no se conforman con lo que tienen. Y aunque achacan sus penas a cuestiones económicas, por supuesto, hay algo más. Gracia Querejeta –también directora– y Santos Mercero, vuelven a firmar un guión que quiere fijarse en las personas de nuestra sociedad contemporánea y sus problemas muy enraizados en el egocentrismo, temas también muy queridos por el productor del film, Gerardo Herrero. Aunque las intenciones sean loables, y permitan al atinado reparto componer unos personajes reconocibles en sus virtudes y debilidades, bien compuestos por Maribel Verdú y compañía, el film, desgraciadamente, no es redondo ni mucho menos. El quiebro que se produce a mitad de metraje resulta demasiado artificial, y las mezquinas reacciones de unos y otros sobre cómo afrontar la nueva situación no acaban de convencer, se acaba cayendo en un bucle donde cuesta que la trama avance. Aunque aún más dificultoso es tratar de dar con una resolución satisfactoria a los dilemas planteados –que no es cuestion aquí de desvelar–, y lo cierto es que el desenlace no tiene la deseable fuerza catártica.
5/10
(2012) | 95 min. | Thriller
Un grupo de amigos, antaño uña y carne, se perdieron la pista después de que un incidente padecido sobre todo por uno de ellos, apodado “El profeta”, les distanciara. Ahora les ha convocado Sara, conocida como “Madre Teresa”, a pasar juntos un fin de semana campestre, en una casita rural, lejos del mundanal ruido. Aunque la intención es conciliadora, olvidar los malos rollos del pasado, e inicialmente todo son risas y camaradería, pronto afloran las asperezas y los resentimientos. Ello coincide con un extraño fenómeno –¿la explosión, tal vez, de una supernova?–, y la atmósfera empieza a teñirse de tintes apocalípticos, tal vez estemos en los umbrales del fin del mundo. Digno e incluso prometedor debut en el largometraje de Jorge Torregrossa, curtido sobre todo en el mundo de las series televisivas, ha dejado su impronta en algunas tan populares como Herederos, La señora, Tierra de lobos, Gran Hotel, 14 de abril. La República o Imperium. Fin es la adaptación de una novela de David Monteagudo, con guión escrito por Jorge Guerricaechevarría y Sergio G. Sánchez, los guionistas habituales, respectivamente, de Álex de la Iglesia –El día de la bestia– y Juan Antonio Bayona –El orfanato, Lo imposible–. El planteamiento resultan inquietante, y se logra cierta atmósfera angustiosa, con una deuda clara al esquema de Diez negritos de Agatha Christie, o más recientemente, a la serie televisiva Perdidos. En Fin Torregrossa logra entregar escenas con gran poderío visual, como la de la estampida de cabras montesas. Pero hasta que esto llega, tenemos un prólogo algo convencional de reunión de amiguetes, que además ofrece un contraste chirriante con los pasajes más cercanos al final, a los que se intenta dar un tono, no diremos a lo Ingmar Bergman o Lars Von Trier en Melancolía, pero casi. Quizá es el libreto de Fin –y no sabemos hasta qué punto, también la novela–, la mayor debilidad de la cinta, sobre todo en lo referente a la construcción de los personajes, de trazos demasiado bruscos, y conflictos apenas sugeridos. De modo que algunos reproches e histerismos se antojan exagerados, da la impresión en tal sentido de que los actores, aún siendo adecuados a los personajes, no están suficientemente dirigidos, y en algún pasaje se pasan de rosca. Maribel Verdú es la que da más lustre a un reparto donde priman los jóvenes guaperas, incluido el modelo Andrés Velencoso.
4/10
(2012) | 95 min. | Acción | Cómic
Ghost Rider: Espíritu de venganza es la segunda entrega de las peripecias del cadavérico motorista Johnny Blaze, popular personaje de Marvel, creado en 1972 por Gary Friedich y Mike Ploog. El protagonista vuelve a estar interpretado por un Nicolas Cage que desde hace tiempo ha perdido el norte. Ya no repite su 'partenaire' femenina, Eva Mendes, mientras que el director original, Mark Steven Johnson (Daredevil), ha sido sustituido por Mark Neveldine y Brian Taylor, creadores de Crank, veneno en la sangre y su continuación. En esta ocasión, Blaze ha decidido apartarse de sus conocidos, y viaja en su moto por el este de Europa, donde a solas consigo mismo logra controlar su alma atormentada y vengativa. Pero acude a su encuentro Moreau, experto en armamento y miembro de una especie de orden monacal, que necesita localizar y proteger a Danny, un niño que sobrevive con su madre a base de pequeños robos, y que tiene detrás a una demoníaca figura y sus sicarios. A cambio de su ayuda, Moreau le promete a Blaze que le liberará de la maldición de convertirse en el fantasmal motorista. Obviamente no se esperaba demasiado de esta propuesta, pues su antecesora no pasaba de ser una sucesión de efectos especiales de calidad baja, con personajes planos, y numerosas secuencias de acción poco imaginativas a ritmo de rock duro. Los nuevos realizadores tampoco son una maravilla, y únicamente la presencia entre los guionistas del especialista en superhéroes David S. Goyer (Blade, Batman Begins, El caballero oscuro) permitía albergar esperanzas. Efectivamente, lo que se ve en Ghost Rider: Espíritu de venganza es más de lo mismo, pero sin el efecto 'novedad'. Además, Cage sigue realizando gestos de lo más histriónico, su compañera Violante Placido (El americano) no se cree mucho su papel, aparece brevemente Christopher Lambert hipermaquillado con un look de malvado ridículo, y únicamente se salvan un poco el siempre solvente Ciaran Hinds -muy por debajo de su nivel habitual- y el niño Fergus Riordan (protagonista de De mayor quiero ser soldado). Así de negro el panorama, al menos se agradece su falta absoluta de pretensiones, su humor -quizás un tanto involuntario- en diálogos grandilocuentes o directamente surrealistas, cierto esfuerzo por equilibrar su tono macarra, con los parámetros del cine de aventuras juvenil, y su intento de humanizar un tanto al personaje central dotándole de instinto paternal y espíritu de sacrificio.
3/10
(2018) | 102 min. | Romántico | Drama Tráiler
Gloria es una mujer en la cincuentena. Divorciada desde hace años, vive en un pequeño apartamento de alquiler. Con dos hijos ya adultos, conserva un buen estado físico y nadie diría que ha sido abuela recientemente. Acostumbra Gloria a pasar el rato en un pub al que acuden otras personas mayores. Allí se baila y se ligotea al son de canciones vintage de amor, clásicos que Gloria canturrea y disfruta como nadie. Conocerá una noche a Arnold, recientemente divorciado, y saltará la chispa. Remake hollywoodiense de la película Gloria, dirigida igualmente por el chileno Sebastián Lelio en 2013. Asistimos a la lastimosa situación de una mujer de mediana edad, todavía de buen ver, que sin embargo se encuentra en medio de una crisis vital, dando tumbos, mendigando amor. Los hijos van por su lado, la vida pasa como una exhalación y no consigue estabilizarse afectivamente. Mejora frente al original chileno que aquí la galería de personajes resulta más atractivo, están mejor definidos –sus hijos Peter y Anne, su enamorado Arnold– y hay menos monotonía en el conjunto. También en esta versión la puesta en escena se aleja más de la tristeza, es más luminosa, donde destacan esos repetidos momentos solitarios en el coche con la protagonista cantando canciones en voz alta. El guión no muestra lo que se dice vidas atractivas, la inestabilidad reina por doquier y no solo en la protagonista. Pero Lelio no propone soluciones. Tan sólo muestra las dificultades para remontar la propia vida, las cadenas que nos atrapan, los miedos y las inseguridades personales. Probablemente todo se hubiera ido al garete sin la magnética Julianne Moore, cuya presencia según Lelio es el único motivo que le llevó a versionar su propia película. El personaje de Gloria es una perita en dulce para ella y no lo desaprovecha. Su trabajo es extraordinario y con su potencia habitual consigue sacar a flote más o menos un personaje que inspira compasión, es verosímil, vitalista y tierno a la vez, frágil y desinhibido, también sexualmente frente la cámara de Lelio. El elenco que le acompaña está a la altura, comenzando por un John Turturro con un rol de hombre dependiente, débil, no precisamente seductor.
5/10
(2015) | 79 min. | Comedia Tráiler
Mientras trata de superar su ruptura con una mujer más joven, la madura Elle Reid –poeta y activa feminista lesbiana– recibe la inesperada visita de Sage, su jovencísima nieta, que sin desearlo se ha quedado embarazada. Le solicita 600 dólares que 'necesita' con urgencia para abortar. Como Elle no los tiene, acompañará a la chica en varios intentos de conseguir el dinero a tiempo.  Cuando Paul y Chris Weitz dirigieron Un niño grande, en el ya lejano 2002, se presagiaba un prometedor giro en la carrera de los directores de la frívola American Pie. Con el tiempo títulos como American Dreamz o El circo de los extraños no han confirmado ni mucho menos esa hipótesis en el caso de Paul (su hermano cuenta en su filmografía con una de cal y otra de arena). Tras fracasar con la comedia Proceso de admisión, recupera a la allí secundaria Lily Tomlin en un papel que él mismo le ha escrito a medida. Grandma recibió en general buenas críticas cuando clausuró el Festival de Sundance de 2015 fuera de concurso. En su primer papel protagonista desde que encabezó con Bette Midler el cartel de Ensalada de gemelas, en 1988, la citada Tomlin demuestra una vez su carisma y capacidad de sacar adelante cualquier papel. Tiene a su alrededor excelentes actores, como Marcia Gay Harden (la generación intermedia, hija del personaje central) o el siempre magnético Sam Elliot, que como ex marido propicia la mejor secuencia. El tridimensional personaje de éste, que trata de superar heridas y rencores del pasado, pero que sufre las consecuencias de una traumática experiencia, contrasta con otros elementos de Grandma, como las caricaturescas militantes provida que aparecen después. El conjunto lanza una desoladora mirada al actual desconcierto de la condición femenina tras la revolución sexual y la contracultura, pero el desarrollo es reduccionista y menos sugerente de lo que podría haber sido, y no entra a fondo en las graves cuestiones del aborto, la necesidad de un adecuado entorno familiar y la educación esforzada de los hijos, que exige tiempo y preparación.
4/10
(2020) | 0 min. | Biográfico | Bélico | Drama
(2011) | 105 min. | Acción | Thriller Tráiler
Hanna es una jovencita de dieciséis años, criada por su padre Erik, ex agente de la CIA, en las heladas tierras de Finlandia. Nunca ha estado fuera de esos bosques, y su progenitor le ha dado una educación muy particular con una enciclopedia y un cuento de los hermanos Grimm, desarrollando sobre todo su instinto de supervivencia, de modo que es algo muy parecido a una máquina de matar, cualquiera que se le acerque con malas intenciones, tiene muy difícil escapar de ella con vida. Sin contacto ninguno con la civilización hasta ese momento, ha llegado el momento de dar a conocer el paradero de Hannah a la misteriosa y fría agente de la CIA Marissa Wiegler. Intrigante película de espías, que no se parece a ninguna otra película de espías. Y no porque carezca de acción trepidante y una buena dosis de intriga. Ya para empezar, sorprende que tras la cámara se encuentre Joe Wright, cineasta más abonado al drama, como demuestran sus anteriores filmes Orgullo y prejuicio, Expiación y El solista. Y aquí se enfrenta al reto, del que sale airoso, de sacar adelante una trama bastante elemental, y aun con agujeros, si se quiere –véase el “rollito” del ADN–, apoyado en ritmo, talento visual y personajes sólidos. Explica Wright que concibió el film como un cuento de hadas, y algo de irreal hay en efecto en su desarrollo que lo emparenta con ese tipo de narraciones. Pues Marissa tiene mucho de “bruja” –así la describe Hanna en una postal enviada a su padre–, su principal secuaz es una especie de ogro maligno, y lugares como el puerto con sus contenedores, o el viejo parque de atracciones, se convierten en sitios de ensueño, verdaderamente fascinantes. Asombra el talento cinematográfico del director, esa combinación de elementos sonoros y visuales que dan a pie a escenas tan poderosas como la de Hannah recalando en una minúscula habitación, donde el teléfono, la televisión, el ventilador, se convierten a sus ojos en elementos potencialmente peligrosos a modo de malignos duendes. Curiosamente, el elemento más real, también tiene su componente de irrealidad, la familia de turistas –el matrimonio y sus dos hijos– que acoge a Hannah. Su idea de lo que es un estilo de vida independiente, o la fascinación de la chica por las operaciones de cirugía estética o los ligues de ocasión, son botones de muestra de un estilo de vida frívolo, poco pegado al terreno de lo que verdaderamente importa. Los actores están muy bien, aunque sus personajes sean más o menos arquetípicos. Sobresale Saoirse Ronan, con la que ya trabajó Wright en Expiación, y que combina de modo asombroso en Hannah la fría determinación con que se defiende de sus enemigos con la fragilidad de una niña que desconoce los peligros que aguardan más allá del inhóspito bosque que fue su hogar.
7/10
(2015) | 95 min. | Romántico | Comedia | Drama Tráiler
La vida de Doris, mujer mayor, se viene abajo cuando muere su madre, a quien cuidaba desde hacía muchos años. Ahora, su hermano y su cuñada, le instan a vender de la casa y los cachivaches que iba acumulando a montones, rareza que habla de su vida inestable e insatisfecha, solitaria, de un corazón deseoso de ser colmado. Ese vacío lo intentará recuperar Doris cuando inopinadamente se enamora de un joven de su oficina –la propia Doris es una ‘rara avis’ entre sus jóvenes compañeros–, con quien entablará una inusual relación de amistad que para ella tendrá más de conquista amorosa, del anhelo perdido. Divertida tragicomedia dirigida por el poco conocido realizador televisivo Michael Showalter, cuyo guión parte de un cortometraje de Laura Terruso, a la sazón coguionista de Hello, My Name Is Doris. Todo el peso de la historia recae en su protagonista, una Sally Field que borda su papel de mujercilla inquieta y excéntrica, vulnerable psíquicamente pero encantadora, cuya vida ha transcurrido escondida a los demás y que con el paso de los años ha mantenido intacta su inocencia, de una ternura casi infantil. Serán entonces algunos golpes de la vida los que le hagan despertar al mundo, hasta el punto de transformarse en una especie de Peter Pan en femenino, como si sus sesenta y tantos años se hubieran transformado en una treintena. Desde luego se trata de un personaje original y entrañable, magníficamente caracterizado, por lo que no sería raro que a sus casi 70 años, Sally Field recibiera importantes galardones. El guión funciona enormemente porque la peculiar protagonista está muy bien definida y sus cambios resultan entonces comprensibles. A tal efecto la impresionabilidad de Doris provoca muchas escenas divertidas –el conocimiento de John en el ascensor, la ayuda con la bomba de inflar, la conversación con el conferenciante, el baile solitario en su habitación, etc.–, así como sus reiterados ensimismamientos soñadores, alguno verdaderamente despiporrante. También funciona la sincera amistad con su amiga de toda la vida, que sabe estar ahí cuando Doris la necesita. Y al hilo de los cambios de la protagonista, el director sabe además ridiculizar con inteligencia ciertos estándares modernos de lo que significa estar a la moda, ese ser “cool” tan políticamente correcto que las más de las veces es una pura pose llena de vaciedad. Desde luego, los amiguetes del concierto son de colección.
6/10
(2017) | 134 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Eric Marsh es el jefe de una brigada municipal especializada en sofocar y minimizar incendios en las montañas de Arizona. Se trata de una veintena de hombres que demuestra coraje y conocimiento en su trabajo y Eric aspira a recibir un alto certificado del gobierno que les permita estar en la primera fila en situaciones graves. Se unirá al grupo Brendan, un ex yonqui que quiere asentar la cabeza tras ser padre de una niña. No le será fácil adecuarse al duro entrenamiento y a la convivencia con sus compañero. Potente drama basado en hechos reales dirigido por Joseph Kosinski, quien da un portazo así al género de ciencia ficción con el que se dio a conocer al gran público con trabajos interesantes como Tron Legacy y Oblivion. A partir de un artículo publicado en GQ, los guionistas Ken Nolan y Eric Warren Singer ofrecen una historia muy humana, bien dosificada, acerca de los hechos trágicos que acapararon las noticias estadounidenses, acaecidos en 2013 en los las colinas de Arizona. Héroes en el infierno podría haber caído en el tópico film simplón y patriotero (y más con ese título de manual), pero estamos ante una historia bien desarrollada que expone situaciones verosímiles sobre relaciones personales y crecimiento interior. La estructura se asimila al paradigma de las películas bélicas, en donde un grupo de compañeros comparten vida y trabajo de riesgo. Antes hay espacio para el necesario entrenamiento, duro y formativo, donde se asientan las bases del juego previo a las secuencias de acción, e incluso están presentes las novatadas, la férrea disciplina y la confianza en el mando. Con este enfoque el film recoge también convincentemente la camaradería entre todos ellos, de modo que nos hacemos cargo de la unión del equipo más allá de diferencias personales. Es imposible que se preste igual atención a todos los personajes, pero entre incendio e incendio el guión sabe detenerse en los conflictos de los más importantes, especialmente en Eric y Brendan, más parecidos de lo que parece. Aparte del correcto trabajo de Miles Teller, destaca sin duda la composición de Josh Brolin como el jefe de la brigada y la alta calidad de las escenas que comparte con su esposa Amanda, extraordinariamente encarnada por Jennifer Connelly. Con tacto cinematográfico, ese caballo herido transmite bella y metafóricamente sus pasados traumáticos y difíciles. Visualmente la película es estupenda y las escenas de incendios, aunque no sean especialmente espectaculares, son veraces y están rodadas con suficiente pericia para no perder ojo. El fuego, elemento vivo con quien incluso habla el protagonista, tiene una enorme presencia, siempre amenazante, traicionera, por mucho que haya sido sofocado anteriormente en multitud de ocasiones. La notable banda sonora de Joseph Trapanese (El gran showman) potencia magníficamente esa sensación.
6/10
(2019) | 90 min. | Aventuras | Comedia | Thriller Tráiler
El mítico detective literario creado por Sir Arthur Conan Doyle va camino de convertirse en alguien más interpretado en el cine que el mismísimo Hamlet. Hay muchas películas sobre el inquilino de Baker Street, algunas magníficas –recuérdese Mr. Holmes–, y sus historias criminales han tenido versiones en géneros de todo tipo, desde el misterio (Sherlock Holmes contra Moriarty) al terror (El perro de Baskervilles), hasta la aventura (El secreto de la pirámide), la animación (Sherlock Gnomes) o el puro drama (La vida privada de Sherlock Holmes), pasando más últimamente por la acción (Sherlock Holmes) o la serie original (Elementary, Sherlock). Al israelí Etan Cohen le toca en este caso entregar una comedia absolutamente descerebrada, algo que a priori estaría en las antípodas de la idea racional, equilibrada y analítica que tenemos del protagonista. Pero por eso mismo Holmes se presta a ser parodiado hasta el extremo. Dicho lo cual, más que una comedia convencional queda claro que Holmes & Watson es una completa payasada, en la línea de las más chuscas películas de Will Ferrell, a quien Cohen ya dirigió en la infumable Dale duro. Aunque haya un leve hilo conductor –Holmes y Watson tienen un plazo de dos días para salvar a la reina Victoria de un complot mortal orquestado por el profesor Moriarty– en realidad puede decirse que en el guión de Cohen no hay una trama mínimamente consistente, tan solo una sucesión de banales gags, esperpénticos y ridículos, que salvo en contadas ocasiones no logran el objetivo de hacer reír, más bien producen vergüenza ajena. Lógicamente hay algunos momentos divertidos –los comentarios ante la reina, la referencia a Billy Zane–, pero son mucho más escasos de lo esperado y desde luego el abuso del humor soez, en ocasiones bastante grosero, denota una severa falta de creatividad. Los fans del histriónico y artificioso Will Ferrell están ante una película a su medida, para bien o para mal, pero sorprende ver en semejante ‘embolao’ a intérpretes de altura, como Ralph Fiennes o Rebecca Hall, bastante perdidos, aunque quizá sí se le saca un partido adecuado a ese gran actor llamado John C. Reilly.
3/10
(2012) | 94 min. | Animación Tráiler
El Hotel Transilvania, lujoso resort de cinco "estacas", fue creado para que los monstruos pudieran tomarse unas vacaciones tranquilos, pues el lugar está a salvo de los humanos. Mavis, hija adolescente del dueño –nada menos que el conde Drácula– está a punto de llegar a la mayoría de edad vampírica. Para celebrar su 118º cumpleaños a todo tren llegan al lugar familiares y amigos variopintos, como el monstruo de Frankenstein, la Momia, una familia de hombres lobo que habla con acento andaluz (en la versión española), unos gremlins argentinos y hasta The Blob. Desde que los seres humanos mataron al amor de su vida, Drácula se muestra sobreprotector con su hija y la mantiene lo más alejada posible de ellos, de ahí que el vampiro se salga de sus casillas cuando aparezca por el lugar un muchacho que hace turismo, y que además ha atraído la atención de Mavis. Primer largometraje de cine dirigido por el ruso afincado en Estados Unidos Genndy Tartakovsky, con amplia experiencia y prestigio en el mundillo de la animación por su trabajo en series como Las supernenas o Las guerras clones, y que creó Dexter's Laboratory. Ejerce como productor ejecutivo el cómico Adam Sandler, que en la versión original también pone la voz a Drácula. Hotel Transilvania llega a los cines cuando están más de moda que nunca los monstruos, que hacen furor también en los libros infantiles. El estreno coincide más o menos con Frankenweenie y El alucinante mundo de Norman, también con ambientación gótica y homenajes a ultranza a los clásicos del cine de terror. Numerosos gags cómicos de Hotel Transilvania tienen su gracia. Si bien la calidad de la animación no llega a la altura de las mejores producciones del género, el estilo sencillo y de aire 'retro' de los personajes tiene su encanto y trata de forma positiva el tema central: las relaciones paternofiliales. El conjunto parece estar enfocado sobre todo al público infantil, aunque su moraleja también tiene su interés para los adultos: los jóvenes deben explorar el mundo por sí mismos, por mucho que la ayuda y el cariño de sus padres resulten muy útiles para abrirse camino. También se puede interpretar como un sencillo pero eficaz alegato contra los prejuicios y a favor de la tolerancia.
6/10
(2015) | 89 min. | Animación | Terror | Comedia Tráiler
Pese a sus antiguas reticencias, Drácula se siente tan orgulloso como cualquier otro padre cuando su hija, Mavis, contrae matrimonio en el Hotel Transilvania con Jonathan, el humano que la encandiló. Poco después, el conde es abuelo, pero le entran las preocupaciones, pues el pequeño híbrido Dennis parece más normal que vampiro, así que traza un plan para llevarle en ausencia de sus padres a un campamento donde le enseñarán a comportarse como un monstruo. Muy apreciado en el campo de la animación por series como El laboratorio de Dexter, Genndy Tartakovsky debutó con buen pie en el largometraje con Hotel Transilvania, donde le sacó mucho jugo a su premisa: un chico se enamoraba de la hija de Drácula, convertido en regente de un hotel. Explotada ya la idea se corría peligro de perder fuelle en la secuela. Nada más lejos de la realidad, pues el guión de Hotel Transilvania 2, coescrito por el doblador de Drácula en la versión original, Adam Sandler, acierta al centrarse en las reacciones del personaje central cuando su familia aumenta. Tiene su gracia que a pesar de sus colmillos manifieste las mismas alegrías, pero también le entren las mismas dudas que a cualquier hijo de vecino. Aquí el sencillo mensaje sobre la importancia de la familia a pesar de sus posibles rarezas (o normalidades) está incluido con mucha frescura, así como su alegato a favor de la tolerancia, con unos suegros pro diversidad criaturas-personas, muy divertidos. Consciente de que no cuenta con la potencia de Pixar, Tartakovski se agarra a que su animación es lo suficientemente fluida, a unos diseños de personajes memorables, a una ambientación gótica muy simpática, y a que sabe dar lugar a buenos gags. En cierta forma, el doblaje español se apunta un tanto con el veterano Arturo Fernández prestando su voz al bisabuelo Vlad. Por supuesto llama a la gente "chatín".
6/10
(2018) | 91 min. | Animación | Comedia Tráiler
Pese a que el hotel que regenta va viento en popa, Drácula –Drac para los amiguetes– echa de menos el amor, ya que no rehízo su vida tras enviudar, dedicando su energía a cuidar a su hija, Mavis, en solitario, aunque ahora que ésta se ha casado y es madre parece necesitarle menos. Ésta se preocupa porque nota que algo le ocurre a su progenitor, por lo que le sorprende con el regalo de un lujoso crucero para toda la familia. A bordo del impresionante transatlántico, Drac se enamora de Ericka, capitana del navío, sin sospechar que se trata de la bisnieta de Abraham Van Helsing, su ancestral enemigo, que todavía vive bajo la cubierta, convertido en mitad hombre, mitad máquina. Genndy Tartakovsky, creador de El laboratorio de Dexter, vuelve a ejercer como realizador y coguionista en la tercera entrega de su saga monstruosa, a todas luces la menos valiosa. Se nota cierto agotamiento, en realidad le ha ocurrido lo mismo que a otras franquicias de animación digital como Shrek, o La edad del hielo, que empezaron bien pero terminaron cansando; sólo Toy Story parece haber logrado el milagro de superarse en cada nueva película. Aquí todo resulta demasiado rutinario, y agota el recurso a gags aislados que no aportan demasiado a la trama central. Tampoco se consigue sacar partido a personajes que dieron juego antes, como el abuelo –en español doblado por Arturo Fernández, aunque esta vez no ha trabajado demasiado–, el nieto, o la cohorte de monstruos que acompaña al personaje central. Pese a todo el producto funciona, por su buena factura técnica, porque logra resultar amena, sobre todo para el público infantil, y porque algunas secuencias dejan buen sabor de boca, sobre todo aquellas en las que Van Helsing persigue a Drácula, que recuerdan a la animación tradicional, sobre todo a Tom y Jerry, Buggs Bunny y El correcaminos. Mantiene los valores positivos que ya contenían sus predecesoras, pues de nuevo muestra la necesidad del afecto familiar, y se aboga por conocer a quienes son diferentes para liberarse de los prejuicios. Esta vez se hace hincapié en la importancia de encontrar el amor verdadero –el “zing”, en el lenguaje de los monstruos–, con un romanticismo a la antigua usanza que seguro que encuentra sus detractores hoy en día: el mensaje del final, según el cual nadie está completo sin su media naranja, no está de moda.
6/10
(2016) | 121 min. | Thriller Tráiler
En esta ocasión, el catedrático de simbología de Harvard Robert Langdon se despierta en la habitación de un hospital desde cuya ventana se vislumbra el Palazzo Vecchio de Florencia, pero ha perdido la memoria reciente, por lo que no sabe cómo ha llegado hasta allí. Le atiende la doctora Brooks, que le ayudará cuando irrumpe en el lugar una terrible asesina que la emprende a tiros. Tercera entrega fílmica de las peripecias del personaje, creado por Dan Brown, tras El código Da Vinci y Ángeles y demonios. Por una vez, deja de lado sus furibundas críticas a la religión católica pero como se impone crear polémica, seña de identidad del autor, aquí se saca de la manga una reflexión neomalthusiana sobre el desarrollo sostenible, en realidad mera excusa para la trama. Aunque la tesis está defendida en la cinta por el villano, un psicópata violento, podría hacer pensar a un sector del público que la Tierra se encamina a un problema de falta de recursos de la población. Como sus predecesoras tiene detrás al artesano Ron Howard, que imprime cierta tensión, con lo que en cierto modo disimula las carencias del libro, que sobre todo tiene un problema de falta de verosimilitud, pues por ejemplo los personajes entran y salen como Pedro por su casa por pasadizos increíbles ocultos en emblemáticos edificios. Cuenta con un libreto del reputado David Koepp (Misión imposible), que tiene el lastre de que se nota que no le han dejado corregir demasiado al famoso autor. Sin habérselo trabajado demasiado, Tom Hanks realiza un trabajo digno. Tiene a su lado a secundarios competentes, como Felicity Jones (Brooks), y Omar Sy (un policía). La inspirada banda sonora de Hans Zimmer también contribuye a que el resultado sea al menos menos infernal que sus predecesoras.
5/10
(2016) | 86 min. | Thriller | Drama Tráiler
Un Tiburón para el nuevo milenio. Jaume Collet-Serra sigue a buen paso su exitosa carrera en Hollywood, y ahora nos ofrece un thriller terrorífico y desasosegante con escualo y chica surfista en apuros, cuyo ritmo no decae en ningún momento. Nancy es una joven estudiante de medicina, que no ha superado la muerte de su madre debido a un cáncer. A modo de terapia se ha ido a la playa solitaria y de difícil acceso en México, donde la fallecida hacía surf en su juventud, dispuesta a relajarse y a encontrarse a ella misma. Pero tras coger olas y saludar a un par de surferos, lo que se va a encontrar es a un tiburón muy enfadado que le obliga a tratar de sobrevivir a sus dentelladas en el islote pasajero que surge en medio del océano, a 200 metros de la orilla, cuando baja la marea. En apenas hora y media, y gracias a un inteligente y medido guión de Anthony Jaswinski, bien trasladado a la pantalla por el director con su habitual colaborador en la fotografía –el también español Flavio Martínez Labiano–, sufrimos con Blake Lively, que tiene el mérito de aguantar el tipo estando presente en prácticamente toda la narración, gozando al principio, sufriendo después. Los elementos que aderezan la narración –la llegada a la playa con el conductor que interpreta el camaleónico Óscar Jaenada, los dos surferos, el recurso al teléfono, cierto borracho, una gaviota, las medusas...– están muy bien introducidos, y el impactante desenlace tiene fuerza.
6/10
(2012) | 109 min. | Acción | Comedia
Schmidt y Jenko fueron rivales en el instituto. El primero era el típico pringado empollón, mientras que el otro, un guaperas, se llevaba a las chicas de calle. Contra pronóstico se hacen grandes amigos años más tarde cuando coinciden en la Academia de Policía. Convertidos en agentes, son asignados a un grupo especial con sede 21 Jump Street, especializados en infiltrarse en ambientes juveniles aprovechando su aspecto imberbe: y su primera misión es volver al instituto de antaño, para desarticular una red de tráfico de una nueva droga de diseño. Ambos descubrirán que las cosas han cambiado un tanto desde su época estudiantil. Adaptación con puesta al día de la serie televisiva de los 80, en la que estuvo un juvenil Johnny Depp. Firman el guión Michael Bacall, y uno de los protagonistas, el especialista en comedia Jonah Hill; tras la cámara tenemos al dúo director de la cinta animada Lluvia de albóndigas, o sea, Phil Lord y Chris Miller (II). La cinta está en línea con el clásico cine adolescente de instituto, donde los gags giran en torno al sexo, las drogas, las fiestas y el contraste entre distintos tipos de alumnos; a ello se suma la abundante acción del cine policial de las películas de pareja de colegas tipo Arma letal, donde se convierten en objeto de broma sus típicas persecuciones y explosiones, las situaciones que afrontan los agentes ocultos, los moteros macarras, etc. No podemos negarlo, la cinta contiene un puñado de momentos tronchantes, algunos en torno a las ideas actuales sobre lo políticamente correcto. Y funciona bien la “extraña pareja” compuesta por los supuestamente hermanos a los que encarnan Hill y Channing Tatum. Pero también es cierto que la trama acaba siendo reiterativa, se suceden las situaciones parecidas sin que avance la acción, y que el recurso facilón a lo zafio agota al espectador mejor dispuesto.
5/10
(2014) | 112 min. | Policiaco | Comedia Tráiler
Secuela de Infiltrados en clase, en donde los protagonistas, como puede colegirse del título, cambian las aulas del instituto por las de la universidad. La esperpéntica pareja de policías compuesta por el inseguro y gordito Schmidt y el fornido y chuleta Jenko, tendrán un cometido casi calcado al de la primera parte, pues su misión es infiltrarse entre los estudiantes de la universidad local y descubrir a los responsables de la circulación de una peligrosa droga de diseño llamada Whipy, por la que ha muerto una estudiante. Tras hacer un interesante paréntesis animado con La Lego película, los directores Phil Lord y Christopher Miller vuelven a ofrecer nuevas aventuras de una de las parejas de polis más estrafalarias que se pueda imaginar. El resultado es una patochada sin cuento, en donde las sucesión de chistes y gags de lo más tonto es inagotable, con tendencia, claro, por la gracieta grosera y el humor escatológico y verdulesco. Entre medias una mínima trama de acción y un conflicto de lo más ridículo entre los personajes protagonistas, que sufren su propia crisis de compañerismo y están a punto de perderse el uno al otro. Pero en realidad hay muy poco más que decir de Infiltrados en la universidad, como no sea que absolutamente todo es una excusa para hacer reír, cosa que sabe hacer bastante bien, la verdad sea dicha, el talentoso y patoso de Jonah Hill, mientras que Channing Tatum le sigue muy por detrás.
3/10
(2010) | 120 min. | Documental Tráiler
Una sólida mirada a la crisis económica de 2008, que arranca en Estados Unidos, y ha hecho tambalearse al mundo entero, de modo especial a los países dizque avanzados. Charles Ferguson, flamante ganador del Oscar al mejor documental, combina rigor con buena narrativa cinematográfica, para hablar de un tema extremadamente técnico, el progresivo descontrol de las entidades financieras, que con los riesgos tomados en los créditos basura y el diseño y venta de productos de imposible alta rentabilidad, han provocado el colapso de la economía mundial. Ferguson acierta en la secuencia de apertura, la mirada a un país teóricamente modélico, Islandia, que fue a la quiebra. De este ejemplo paradigmático, pasa a presentar el caso estadounidense y su efecto dominó en el resto del planeta. El autor del documental se esfuerza en ser pedagógico, aunque el público no iniciado puede perderse en algún momento de la narración. Sin pasteleos políticos, adjudica a las administraciones republicanas y demócratas su cuota de responsabilidad en la situación creada, e incluso acusa a Obama, que tantas esperanzas despertaba, de adoptar una línea continuista en la medida en que mantiene en puestos clave a personas que han estado ligadas a lo sucedido. No se libran de la crítica las entidades financieras, prestigiosas instituciones académicas y las agencias de calificación, que en una maraña de intereses cruzados habrían mirado hacia otro lado en modos de hacer que, como mínimo, eran arriesgados. Paradigmático es el ejemplo de Moody que concedió la mejor valoración a Lehman Brothers pocos días antes de que fuera a la quiebra. El director ha reunido valiosos testimonios de las partes implicadas, incluidos algunos responsables de la crisis, de los que hay reconocer su coraje por hablar ante la cámara. Ferguson se distancia para bien del estilo Michael Moore, no busca ridiculizar a nadie, lo que no quita para que algunos, prisioneros de sus propias contradicciones, hagan declaraciones con efectos humorísticos imprevistos. Algunos “actores” importantes de la crisis han declinado participar en el film, lo que se indica convenientemente, pero sin atosigar; en los casos en que se ha podido, el cineasta acude a las grabaciones de sus intervenciones ante el comité investigador del Senado creado al efecto. Resulta interesante también que se apunte a la dimensión ética de una cuestión que podría describirse como una espiral. Ferguson incide en la prepotencia de determinados tipos que parecían buscar un "subidón" de adrenalina con el aumento del riesgo de las operaciones, lo que permitía su enriquecimiento e incluso el acudir a la prostitución de lujo. Como contraste, vemos algún caso de personas que lo perdieron todo, mal aconsejadas por su banco.
7/10

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