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Lista de cine

Lista de películas de la distribuidora Yedra Films

(2012) | 87 min. | Comedia
El Culebra y El Cabesa son dos macarrillas que deciden asaltar una sucursal bancaria en Sevilla disfrazados de penitentes de Semana Santa. Tienen la mala pata de coincidir con un anciano cargado de explosivos que asegura que hará explotar su carga si no persona inmediatamente un equipo de televisión que retransmita cierto mensaje que quería dar. Los tres asaltantes tienen como rehenes a los empleados de la sucursal, una pareja de novios que venía a negociar su hipoteca, un “chapuzas” que quiere irse para cobrar el paro, y un empresario cuyos chanchullos con el director de la sucursal apestan. La policía rodea el lugar, pero al ocupar una calle pueden dar al traste con una procesión de Semana Santa que debe circular por ahí. El mundo es nuestro es una agradabilísima sorpresa, una comedia española perfectamente engrasada, dirigida, escrita y coprotagonizada por Alfonso Sánchez, que cuenta con un entonado reparto compuesto de desconocidos -apenas suena Antonio Dechent-, muy representativo del tejido social español. La película, al estilo de Tarde de perros, pero más cómica, es perfecta para los tiempos de crisis que corren, pues a un hábil guión, repleto de divertidos gags, suma una acerada y a la vez amable crítica a derechas e izquierdas, empresarios corruptos, banqueros sinvergüenzas y trabajadores que curran y cobran el paro, periodistas y políticos, jóvenes sin un átomo de ambición corriendo por sus venas, marujas y funcionarios, policías monocarril, etc, etc. Los responsables de El mundo es nuestro conjugan sentido de la oportunidad, timing en la narración, el tono justo para no ofender, lo que sirve para dar un buen repaso a una sociedad española que, en su conjunto, está obligada a hacer un poquito de autocrítica para salir del actual atolladero. Se trata además de un producción barata, ingeniosamente pagada por un sistema de microfinanciación, que podría servir de ejemplo para un cine español que a veces peca de victimismo a la hora de quejarse de la cuantía de las ayudas oficiales. Y se agradece a El mundo es nuestro el no caer en la zafiedad obvia, hay un nivel muy superior a la media de la típica comedieta hispana. Ésta sí que es "la chispa de la vida" y no la que firmó Álex de la Iglesia.
6/10
(2011) | 92 min. | Comedia | Musical
Singular película uruguaya, realizada en coproducción con España y Argentina, que mezcla diferentes estilos, como el de la comedia de época, el musical nostálgico, el mundo de los 'reality shows' y las telenovelas. Se trata del debut tras las cámaras de Martín Sastre, quien también ha escrito el guión a partir de una novela de Dani Umpi. Natalia es una niña que vive en Tacuarembó, una ciudad del norte de Uruguay. Desde joven sueña con triunfar en el mundo del espectáculo, por lo que dedica sus mayores esfuerzos a realizar coreografías musicales con su mejor amigo, Carlos. En concreto ambos planean que Natalia sea coronada Miss Tacuarembó, cuando alcance la edad de dieciocho años. Ése será el trampolín para triunfar en Buenos Aires, y quién sabe si también en Hollywood. Entretanto, Natalia –una chica con una gran fe en Dios , que habla constantemente con Jesús– ensaya y ensaya, se las tiene tiesas con las hijas de la catequista, sueña despierta con musicales, etc. Concebida como una tragicomedia, el film de Sastre hace un mejunje con diversas facetas de la cultura uruguaya, y ofrece algunos gags meritorios en un entorno costumbrista y pueblerino. En general, todo está narrado con ternura, con momentos de comedia tonta y a menudo surrealista, donde la realidad más ñoña y el ensueño infantil se mezcla en la mente musical de la protagonista, obsesionada con la telenovela Cristal, y donde se incluye de modo muy principal un retrato exacerbado de la religiosidad popular, próximo a la cultura kitsch de los ochenta, con caricaturas esperpénticas como la de la catequista o esa idea del parque de atracciones en torno a la historia de Cristo, que roza la burla de mal gusto. Con una puesta en escena buscadamente rancia y triste, la historia tiene una estructura fragmentada, que va del presente al pasado, sin demasiado orden ni intención. Las interpretaciones no son muy llamativas, aunque sin lugar a dudas destacan por lo paródico las escenas protagonizadas por una graciosa Rossy de Palma, presentadora del concurso “Todo el mundo tiene un sueño”. Un film raro en definitiva, tierno y a la vez desconcertante, que va de más a menos.
4/10

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