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Lista de cine

Lista de películas distribuidas en DVD por Fox

(1990) | 102 min. | Comedia
Woody Allen al ataque. Aquí sigue a Alice, que lleva una vida gris. Su marido la ignora, y ella no ha hecho nada para remediarlo... hasta ahora. Unas hierbas le llevan a un viaje para descubrirse así misma.
6/10
(1992) | 114 min. | Acción | Ciencia ficción | Terror
La tercera entrega es una de las más terroríficas de la historia de la ciencia ficción. Una refinería subterránea que fue campo de trabajos forzados, alberga hoy una comunidad de convictos que eligieron permanecer indefinidamente en la que fue su cárcel. La teniente Ripley aterriza en un vehículo espacial accidentado. Aparentemente, ella es el único superviviente. Pronto descubrirán que en la nave se encontraba un inoportuno visitante. Repite Sigourney Weaver, como Ellen Ripley, papel que le dio la fama. Las secuelas han sabido mantener el nivel y David Fincher supo darle vidilla al guión más flojo, de esta entrega, de trama carcelaria.
5/10
(1996) | 98 min. | Ciencia ficción
En la Tierra ha comenzado la cuenta atrás para el comienzo de un nuevo milenio. El último fin de semana del siglo es un momento de celebración para algunos, que contrasta con el nerviosismo de los que están convencidos de que el fin del mundo se acerca. Un antiguo artefacto místico de origen alienígena cae en las manos de un secta clandestina. La bella joven Jennifer (interpretada por Kerrie Keane), una recién llegada (eufemismo con el que se denomina a los alienígenas) es la líder suprema de la secta y usará los mágicos poderes del artefacto para atrapar a ingenuas víctimas en sus redes. Ellos creen que entran en un mundo maravilloso y cuando se dan cuenta de la realidad es demasiado tarde. Sikes y Francisco, los dos policías protagonistas de la saga Alien Nation, investigan esta secta, y creen que puede estar relacionada con la extraña desaparición de varias personas que vendieron todas sus pertenencias antes de desaparecer. Durante el trascurso de sus pesquisas llegan hasta una peligrosa etapa que puede conducir a la muerte a los miembros más vulnerables de la peligrosa secta destructiva. Tras el éxito del filme Alien Nation, protagonizada por James Caan (El padrino), sobre un mundo en el que conviven los seres humanos con los alienígenas, se rodó una serie de televisión que fue muy bien recibida en el mundo entero. Posteriormente, las aventuras de los agentes Sikes y Francisco continuaron en una serie de telefilmes, de los cuales éste es un buen ejemplo.
4/10
(1997) | 105 min. | Ciencia ficción
Ellen Ripley murió luchando contra un Alien en la anterior entrega de la serie. Sin embargo, doscientos años después regresa como un clon, creado por un equipo de científicos con un objetivo: recuperar a la reina Alien que estaba engendrando antes de morir. Sin embargo, con ella vuelven los Aliens, que toman la nave donde la nueva Ripley ha sido engendrada. Paralelamente, una tripulación de estrafalarios piratas espaciales han llegado hasta ese lugar para robar todo lo que sea posible. Ripley se une a ellos para combatir a los depredadores espaciales, pero la huida no será fácil, ya que son demasiados. Cuarta entrega de la serie y, aun así, tiene el mérito de ser absolutamente distinta a las demás. Para ello, los productores contrataron a un mago visual, el realizador francés Jean-Pierre Jeunet, que ya había demostrado su solvencia con el éxito de Delicatessen y con el film La ciudad de los niños perdidos, uno de los títulos más caros del cine europeo. Ambos trabajos los realizó junto con su compañero Marc Caro. En esta ocasión, Jeunet salió airoso de su primer trabajo en solitario que, a pesar de conservar las señas de identidad de las anteriores entregas, tiene también el impactante estilo del francés, quien se llevó a Ron Perlman, uno de los actores de La ciudad de los niños perdidos y a Dominique Pinon (Delicatessen). El reparto vuelve a estar encabezado por Sigourney Weaver, protagonista del resto de entregas, pero esta vez incorpora a la estrella, cada vez más en alza, Winona Ryder.
6/10
(2004) | 101 min. | Terror | Ciencia ficción | Acción
Un satélite estadounidense detecta una extraña construcción piramidal en la Antártida. Para investigar el interior, el millonario Charles Bishop Weyland contrata a la especialista en medio ambiente y aventurera Alexa Woods, con el fin de que dirija una expedición de científicos y especialistas en diversas disciplinas. Resulta que el lugar presenta similitudes con las construcciones de los antiguos mayas y egipcios. Pero unas criaturas alienígenas habitan en su interior, y además, Alexa y sus hombres no son los únicos que están visitando el lugar en ese momento. Las recientes Freddy contra Jason y Van Helsing combinaban populares personajes del cine de terror. Ahora, Paul West Anderson, responsable de Resident Evil, mezcla Alien, la saga más popular de terror fantástico, con Depredador, una excelente cinta de John McTiernan que dio lugar a una repetitiva secuela. Como siempre, Anderson muestra una gran capacidad para crear ambientes sugerentes de cine de terror, y empieza enseguida con el recital de porrazos, quizás para compensar que el guión, también escrito por él, no es excesivamente ambicioso. Y eso que aporta ideas interesantes, como que la pirámide donde transcurre la acción cambie constantemente, al estilo Cube (¿habían pensado rodar Cube vs. Predator?). Sobre todo se echa de menos a Sigourney Weaver, Ripley, sustituida por actores desconocidos. Al menos interpreta un papel Lance Henriksen, el mismo que hacía de Bishop, el simpático androide de Aliens y Alien 3. En esta ocasión, Henriksen es Charles Bishop Weyland, fundador de la compañía Weyland Yutani Corporation, que aparece en las diferentes entregas de la saga. Y si continúan los cruces de sagas fílmicas, ¿para cuándo Bridget Jones contra Nemo y la bruja de Blair?
4/10
(1979) | 117 min. | Ciencia ficción | Terror
En el verano de 1979 algo cambió en el cine. Nunca hasta entonces una película de ciencia ficción había sido tan siniestra y terrorífica, nada que ver con la claridad cristalina, aséptica y también inquietante de la película con mayor impacto del género: 2001: una odisea del espacio. La historia de Alien fue concebida por Dan O'Bannon, quien se inspiró en dos antiguas películas, It: The Terror From Beyond Space y Ten Little Indian in Space. El guión llegó a una pequeña productora recién fundada llamada Brandywine. Sin embargo, uno de los productores, el entonces joven director Walter Hill, se dio cuenta de que no podría afrontar el presupuesto y acudió a la Fox para que tomara el mando del proyecto. Hill era la primera opción para dirigir la película, pero otro de los productores propuso el nombre de Ridley Scott. Por aquel entonces, Scott sólo era conocido por sus trabajos publicitarios y por haber realizado la estupenda Los duelistas (1977) a las órdenes del prestigioso productor inglés David Puttnam. Toda la historia de Alien tiene lugar en una nave espacial, el Nostromo, que en un viaje comercial de regreso a la Tierra intercepta una señal de socorro procedente de un planeta cercano. En la exploración uno de los tripulantes es atacado por un extraño parásito que se acopla a su garganta. Cuando se dan cuenta de que en realidad, la señal recibida por la computadora “Madre” no era de socorro, sino de advertencia, la tripulación ya ha dado entrada en la nave a un ser desconocido y letal. El guión original fue modificado para distanciarse más de la película de Stanley Kubrick. Si ahí la computadora Hal lo dominaba todo, aquí se prefirió que la computadora Madre quedara en un segundo plano y para ello se dio entrada a un nuevo personaje, el androide Ash (Ian Holm). Al margen de su clara crítica al desmedido afán cientifista del hombre, el éxito de Alien habría que achacarlo principalmente a tres aspectos. El primero es la elección de un personaje femenino, la teniente Ripley, para encarnar al héroe, cosa que no estaba prevista en el primer borrador. El rictus vigoroso del rostro de Sigourney Weaver dio al personaje el carisma que necesitaba. El segundo aspecto es el ambiente tenebroso que logra crear Scott. La atmósfera de la película es agobiante, claustrofóbica y las tripas del Nostromo (nombre inquietante tomado de una novela de Conrad, al igual que la cápsula Narcissus en la que viaja Ripley) parece una interminable red de galerías, una cueva desconocida en la que cualquier rincón puede esconder una amenaza. Esta puesta en escena llegó a convertirse en seña de identidad de Ridley Scott, el mejor ideador de futuros hostiles e irrespirables (Blade Runner). Y el tercer aspecto y más importante de todos es la criatura misma y su singular presencia en la pantalla. Diseñado por el pintor surrealista H.R. Giger, el Alien es un prodigio de imaginación. Su forma de desarrollarse y su composición ácida son hallazgos descomunales que le dan un dominio total sobre los humanos. Y, sin embargo, lo mejor de la criatura no es ella misma sino el tratamiento que Scott le depara. Nada hay más amenazante que lo desconocido y el espectador, consciente del peligro, nunca puede abarcarlo del todo. Ridley apenas filma al Alien de frente y cuando lo hace sólo es por pocos instantes. El monstruo siempre está escondido a la vuelta de la esquina, entre las sombras, y aparece sin previo aviso. Sólo vemos los desechos humanos que va dejando a su paso y esto da al film su genuino carácter terrorífico.
8/10
(2017) | 123 min. | Acción | Ciencia ficción | Terror Tráiler
Ridley Scott entrega un nuevo film del universo Alien, el número 25 como director, cuando está a punto de cumplir los 80 años. Tal hecho coincide casi con el estreno de Blade Runner 2049, en la que figura como productor ejecutivo. Los originales son títulos emblemáticos del cine de ciencia ficción, y curiosamente la mirada a los alienígenas que tanto miedo nos dieron en 1979 se ha vuelto más reflexiva, al darse más peso a los androides; lo que conecta más íntimamente la alienígena saga espectáculo con las consideraciones acerca de la naturaleza humana propias del mundo replicante de Blade Runner. A tal efecto ya resulta muy ilustrativa la escena de arranque, una conversación entre el androide Walter y su creador y fundador de la corporación Weiland, anticipo de las tensiones que pueden surgir luego entre el creador y sus criaturas, donde éstas tienden a considerarse más perfectas que aquél. La nave espacial Covenant viaja hacia Origae-6, un remoto planeta de condiciones parecidas a la Tierra. La tripulación compuesta por 15 personas, dos millares de colonos y un buen puñado de embriones se encuentran en estado de hibernación, el solitario Walter con el ordenador de a bordo Madre se encargan de que la navegación discurra por cauces de normalidad. Pero un grave incidente obliga a despertar a la tripulación, a lo que se suma la captación de una señal de origen humano procedente de un planeta cercano que no tenían localizado, y que resulta tener condiciones de habitabilidad. La tentación de acudir ahí y ahorrarse siete años de viaje es demasiado grande, y es lo que ordena el nuevo capitán Oram, a pesar de las protestas de Daniels, quien considera que no deberían desviarse del plan previsto. Como puede imaginarse, les aguardan desagradables sorpresas. Scott retoma su colaboración con John Logan, que fue el autor del libreto de Gladiator, y últimamente abonado a las películas de la saga 007, quien firma el guión con el desconocido Dante Harper. También están acreditados, en el argumento original, Jack Paglen, que escribió el guión de la cinta de ciencia ficción Transcendence, y Michael Green, guionista de la cinta Marvel Logan, y también acreditado en Blade Runner 2049. Sirvan estos datos para atestiguar el deseo del equipo creativo para conformar una trama que encaje bien en el universo Alien, no se desea de ningún modo decepcionar al público primigenio, los fans que aman los filmes anteriores. Y en efecto, el film se sitúa bien entre Prometheus y Alien, el octavo pasajero, se salpica la narración con piezas que encajan en el puzzle. También desde el punto de vista estético, huevos, cámaras de hibernación, aliens, e incluso el corte de pelo de Katherine Waterston, que retrotrae a una jovencita Sigourney Weaver, del mismo modo que Winona Ryder hacía lo propio en la cuarta película. Quizá el mayor reproche que se puede a hacer a lo que resulta una película muy entretenida, y que sabe introducir sin resultar cargante algunas gotitas de filosofía, es que no aporta nada tremendamente original. Alguno dirá que hay sorpresas, y ciertamente algunos elementos pretenden ser sorpresivos, pero aparte de que más o menos se ven venir, lo que está claro es que sopesados a posteriori no resultan tremendamente novedosos. En cualquier caso el ritmo trepidante es impecable, la dirección artística fantástica, y de nuevo sufrimos con las paulatinas pérdidas humanas de un equipo que se hace querer, aunque de algunos de sus componentes apenas lleguemos a saber casi nada. En el reparto sobresale la creación de Michael Fassbender como el androide, el actor sabe darle el requerido aire sintético, pero también esa suerte de aire angelical que también podría ser demoníaco, y que le confiere una enorme personalidad.
6/10
(2007) | 86 min. | Acción | Ciencia ficción | Terror Tráiler
Segunda entrega de la idea consistente en enfrentar a las dos criaturas alienígenas más letales creadas por el cine: Alien y Depredador. La primera cuenta con cuatro películas como protagonista, desde la dirigida por Ridley Scott en 1977, y la segunda con dos, la primera de ellas con Arnold Schwarzenegger como oponente. En 2004, el director y guionista Paul W.S. Anderson decidió enfrentarlos por primera vez en Alien vs. Predator, en cuyo guión colaboró Dan O'Bannon, guionista de Alien, el octavo pasajero. Tras el inesperado éxito de aquel experimento llega esta secuela, que no recupera a ningún personaje de la precedente, y que se dedica a ofrecer sustos, roturas de externones y muertes sanguinolentas para todos los gustos. En una nave espacial donde un depredador experimenta con aliens –los cuales parecen ser sus enemigos ancestrales–, sucede lo que tenía que suceder. Hay una lucha, como consecuencia de la cual la nave se estrella en el planeta Tierra, en un pueblecito de Estados Unidos. El depredador muere y los aliens escapan y comienzan a sembrar el terror, primero con su famoso y horripilante organismo parásito que se pega a la cara, y luego matando a todos los seres humanos que se encuentran, con la idea de construir su nido con ellos. Pero del espacio llega otro depredador, que ha sido alertado de la situación, y hace acto de presencia aniquilar a su especie enemiga. Y en medio de este enfrentamiento inhumano, unos cuantos personajes –el sheriff, su amigo ex convicto, el hermano de éste y la chica guapa, una madre aguerrida y su hijita, todos ellos interpretados por un reparto desconocido– se verán con el agua al cuello y serán testigos de cómo toda la población va muriendo atrozmente. Los desconocidos hermanos Colin Strause y Greg Strause recuperan la atmósfera oscura y tenebrosa que dio fama a la saga de “Alien”. Y entre los muchos minutos de un guión tópico, repleto de diálogos simplones y reacciones inverosímiles, hay algunas escenas logradas, como la que sigue al histerismo de la rubia, corriendo por el túnel del alien, o la aparición de éste en el dormitorio de la niña. Por otra parte, sorprende que un solito ejemplar de depredador pueda enfrentarse a todo un enjambre de aliens, por muy experto cazador que sea. Los fans de la criatura diseñada por el pintor surrealista H.R. Giger, "un organismo perfecto", como decía el androide Ash, sin duda se sentirán defraudados.
4/10
(1986) | 132 min. | Acción | Ciencia ficción
Una de las más dignas secuelas de los últimos tiempos, en la que James Cameron (Terminator) supo continuar la trama de la clásica Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott. Como tenía ante sí una ardua tarea, Cameron decidió cambiar de registro, y en lugar de tirar por una línea presidida por el terror, como en la primera parte, se decantó por la acción, con lo que consiguió una segunda parte completamente diferente y, además, se libró de las posibles críticas por no haber conseguido la tensión de su predecesora. Sigourney Weaver vuelve a realizar una correcta actuación como la Teniente Helen Ripley, tanto es así que tuvo que pasar mucho tiempo para que se librase del encasillamiento al que se vio arrastrada por esta saga. Junto a ella el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, protagonista de varios de sus títulos más significativos: Terminator y Abyss. La acción comienza años después de la primera parte, cuando Ripley es recogida y llevada a la Tierra. Allí intenta advertir a las autoridades de que su nave recogió a un peligroso ser alienígena en un planeta. En un principio no le hacen caso, pero después se pierde el contacto con los colonos que habitaban allí, por lo que es enviada una expedición de marines. Ripley es la única que conoce a los aliens, por lo que se ofrece para acompañar al grupo.
7/10
(2018) | 122 min. | Cómic | Acción | Aventuras Tráiler
Estamos en el siglo XXVI es una sociedad distópica, la guerra con los marcianos 300 años atrás ha dejado profunda huella en la Tierra. En la ciudad aérea de Salem vive una élite inalcanzable, mientras que en tierra firme se encuentran los parias, un conjunto abigarrado de seres humanos, los cárnicos, y de cyborgs, que tiene partes de su cuerpo artificiales. En Iron City, en la zona de desguace, el doctor Ido experto en curar a cyborgs encuentra los restos de la desechada Alita, con un cerebro humano en perfecto estado, y a la que reconstruye en su clínica. Cuando logra que despierte, ella, de aspecto adolescente, no recuerda nada de su pasado, pero pronto sale a la luz que posee cualidades muy especiales, sus dotes físicas son realmente extraordinarias, propias de una guerrera; lo que no quita para que destaquen en Alita unos sentidos muy acendrados de la bondad, la lealtad y la justicia, como se advierte en sus relaciones con esa figura quasi paterna que es el doctor Ido, o con su nuevo amigo Hugo, que le guía en ese mundo hostil, donde se siente muy atraída por un deporte muy popular, el Motorball. Trepidante adaptación del manga de Yukito Kishiro, que ya antes había conocido una versión como serie de anime no demasiado apreciada por los fans. Teniendo detrás la mente creativa de James Cameron, que ejerce como coguionista y productor, puede imaginarse que técnicamente Alita: Ángel de Combate alcanza una perfección inusitada en sus aspectos visuales, tanto en el uso de efectos especiales CGI como en la presentación del 3D, usado con tanta inspiración como en Avatar, el proyecto que tan enfrascado le tiene, da la impresión de que el resto de su carrera sólo dirigirá las secuelas de ese film. Para la dirección, Robert Rodriguez se revela como una acertada elección, pues se nota que el cineasta de origen hispano admira la fuente original, y que posee un talento especial para el cine de acción. Estamos ante un film donde el entretenimiento de calidad es la meta principal, meta que se alcanza sobradamente. La recreación del universo futurista es espectacular, con muchísimos detalles, grandes planos generales de Iron City con edificios semiderruidos o del estadio donde se juega al Motorball. También es fabulosa la calidad y movimiento de los cyborgs, la simbiosis de las partes puramente mecánicas o de robots, con las humanas, manos o rostros, en muchos casos tratados visualmente, como los espectaculares ojos de Alita, todo un homenaje a los clásicos de los personajes del anime, con su redondez saltona. Y las peleas, persecuciones, etcétera, están muy logradas, nada que ver con el cansinismo de ciertas perezosas producciones de acción, está todo muy bien estudiado para asegurar la diversión. Quizá alguno considere que los elementos que componen la trama son muy sencillos o arquetípicos, pero sea como fuere, lo cierto es que funcionan a las mil maravillas. La chica sin memoria que necesita arraigar en algún sitio, conocer el sentido de su vida; los padres sacudidos por una tragedia que les marcó para siempre; los sentimientos paternales y filiales entre Ido y Alita, al modo de una revisión moderna del cuento de Pinocho; la élite controladora de los parias desde la distancia, sin mezclarse nunca con ella; los cazarrecompensas y demás tipos duros; el amigo que decepciona, pero donde siempre cabe el perdón. Rosa Salazar, abonada a las sagas distópicas –Divergente, El corredor del laberinto– asume con aplomo el protagonismo del film y logra hacer creíble la mezcla de pureza y fuerza de su personaje; y funciona muy bien el resto del reparto, incluidos tres oscarizados secundarios de lujo, Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Christoph Waltz.
7/10
(1979) | 124 min. | Musical Tráiler
Durante la década de los 70, Hollywood produjo dos tipos de musicales: los que llevaron a la pantalla la música de la juventud, el rock and roll, y los que frente a éstos trataban de recuperar el espíritu del musical clásico, aunque sin alejarse de la modernidad. All That Jazz es uno de los más representativos de esta segunda categoría, integrada por musicales nostálgicos como New York, New York de Martin Scorsese, que compitió con él en las carteleras, o las célebres recopilaciones de los mejores números musicales de las películas clásicas del género, que por entonces contaban con el apoyo incondicional de una gran mayoría del público. Basándose en un célebre musical de Broadway, Bob Fosse (Cabaret) recreó la vida de un tal Joe Gideons, simpático, extraordinario y libertino coreógrafo que ha de poner en funcionamiento una obra musical. Gideons no presta atención a ninguna otra cosa que no sea él mismo y su propio trabajo al frente de la compañía. Su vida es una completa entrega al arte de la danza, del que él también se aprovecha para alimentar sus continuas conquistas amorosas, costumbre que le reprochan su ex mujer, su novia y su hija. Pero la exigencia física a que se somete día a día –tabaco, sexo y drogas forman parte de ella–, lleva a Gideons hasta la extenuación y su estado desemboca en un ataque cardíaco. Bob Fosse rompió sin duda los estándares del musical convencional y asombró al público y a la crítica con una propuesta rompedora, original y repleta de sensualidad –lo del número erótico es bastante excesivo–, con un ritmo vertiginoso y una planificación extraordinaria. Los números musicales, desde el comienzo del casting con la célebre pieza "On Broadway", hasta la despedida de Gideons, son brillantes y tienen lugar entre bastidores, en una casa familiar o en la mente del protagonista. Se llevan la palma los que nacen en las alucinaciones de Joe en el hospital –especialmente el protagonizado por la genial Ann Reinking– y también el espléndido colofón, con una audaz versión de la célebre canción "Bye, Bye Love". Roy Scheider, célebre tras protagonizar Tiburón, despuntó aún más con este papel. No es fácil asumir el papel protagonista de películas como All That Jazz, debido a que se necesitan unas grandes dotes interpretativas, y también es requisito indispensable saber "leer" los números musicales; y se puede decir que Scheider salió airoso de la prueba con una nota brillante. Asimismo la cinta permite contemplar uno de los primeros papeles de Jessica Lange (El cartero siempre llama dos veces, La caja de música), quien interpreta a una especie de hermoso ángel de la muerte, que desde otra dimensión espacial espera la "llegada" del protagonista. El film es sin duda predecesor de otros grandes musicales posteriores, como Chicago (2002). Logró la Palma de Oro en Cannes en 1980, además de otros muchos premios, entre ellos cuatro Oscar.
6/10
(1986) | 99 min. | Aventuras
Film que trataba de emular el éxito taquillero de En busca del arca perdida. Se basa en una de las novelas clásicas de Allan Qatermain, secuela de Las minas del rey Salomón (1985), y sigue a este personaje, que trata de dar con el paradero de su hermano Roberson, desaparecido en África minetras buscaba la mítica ‘tribu blanca’. En su peripecia le ayudan su prometida, un guerrero y un chef francés. Falta garra a una película que ni siquiera tiene el encanto de los títulos de la vieja serie B. Y aunque Richard Chamberlain es un habitual del cine aventurero, el caso es que está muy envarado en su composición de Qatermain.
3/10
(1997) Serie TV | 1035 min. | Comedia
Ally McBeal es una eficaz pero insegura y alocada abogada que comienza a trabajar en Nueva York, junto a Billy, un antiguo amor de juventud. En el bufete tendrá como compañeros a John, Richard, Elaine, Renee y la actual mujer de Billy, Georgia. Todos ellos tendrán que vérselas con los casos más disparatados. Serie que lanzó al estrellato a una desconocida Calista Flockhart. El humor, a veces, surrealista, los amores y desamores de la protagonista y unos juicios extravagantes, son la tónica general de esta serie que estuvo hasta cinco temporadas en antena. Además, la banda sonora de la serie es digna de mencionar, pues acompaña en cada capítulo casi como un personaje más. Las canciones las interpreta Vonda Shepard, que solía tocar el piano y cantar en todos los episodios.
6/10
(1998) Serie TV | 1020 min. | Comedia
Continúan las andanzas de la peculiar abogada Ally McBeal y sus deseos por encontrar el amor. En la segunda temporada, llega al bufete Nell Porter, una brillante letrada que iniciará una relación con John. Además, Ling Woo, una mujer fría y antipática también formará parte del equipo, y el descarado de Richard se sentirá atraído por ella. Segunda entrega del bufete más divertido de la televisión. En el primer capítulo de esta temporada Ally deberá hacerse cargo de un caso en el que una mujer casi cuarentona tiene una relación con un adolescente. Además, este episodio fue dedicado a Phil Leeds que interpretó al juez Dennis en algunos episodios y que falleció a la edad de 82 años. Secundario de lujo televisivo que había trabajado en series como Las chicas de oro, Urgencias, Friends, etc.
6/10
(2000) Serie TV | 1035 min. | Comedia
Penúltima de las temporadas de la serie protagonizada por la abogada treintañera más histérica de todos los tiempos. Ally McBeal se enfrenta a nuevos casos y supera, al fin, el trauma de que su ex novio, Billy, jefe del bufete se haya casado con otra. Pero el subconsciente de Ally le sigue recordando su instinto de maternidad, a través de la imagen de un bebé bailarín que se le aparece de vez en cuando. Un nuevo conocido, Terry Crabtree, podría ser el amor de su vida, personaje que interpreta Robert Downey Jr.
5/10
(2001) Serie TV | 990 min. | Comedia
Ally McBeal contrata a Jenny, una nueva abogada para su bufete. Pero ésta resulta ser la ex novia de Glenn, otro recién llegado a la empresa, del que Ally se ha enamorado. Mientras tanto, Lynn es elegida juez, y tras fallar a favor de una cadena de televisión, la contratan para presentar un programa. Última temporada de la conocida serie televisiva sobre la inestable abogada y sus compañeros de fatigas. Inesperadamente, dejo de emitirse, pues los índices de audiencia bajaron, y los protagonistas anhelaban otros proyectos.
4/10
(2014) | 120 min. | Biográfico | Drama Tráiler
La historia de Cheryl Strayed, mujer en profunda crisis vital, que a modo de laico Camino de Santiago, decide emprender en solitario la larga marcha a pie de la Pacific Crest Trail, una ruta por el desierto y las montañas de Estados Unidos, que le permitirá recapacitar acerca de su encrucijada existencial, pues sin duda ha tocado fondo, algo tiene que cambiar. Basada en hechos reales, se trata de la adaptación del relato que la propia Strayed consignó describiendo su singladura, y que Nick Hornby (Alta fidelidad, Un niño grande) ha convertido en guión. Tras la dura Dallas Buyers Club, Jean-Marc Vallée vuelve a anclar una película en la realidad, contando una historia extrema, pues por los "palos" de la vida Strayed ha iniciado un particular descenso a los infiernos con su promiscuidad sexual y consiguiente infidelidad matrimonial, y las adicciones. Como el cineasta canadiense no se distingue por su mirada pudorosa, puede imaginarse que el film es bastante explícito a la hora de mostrar el lado feo del comportamiento de la protagonista. Vallée y Hornby se muestra habilidoso en la narración, las más de mil millas y cien días de caminata están jalonadas por encuentros con otras personas y desafíos que invitan a renunciar a la aventura, y que sirven para evocar el pasado con flash-backs muy naturales y así pintar el ancla fuerte que fue para Strayed la figura de su madre Bobbi, con sus lecciones de vida a pesar de los pesares, la enfermedad que les machaca a ella y a su hermano, y la pérdida del rumbo vital. La naturaleza se revela como marco ideal para enfrentarse a los demonios personales e intentar algún tipo de redención, con adecuadas citas literarias, pues ella quiere ser escritora; también resulta inevitable la confrontación con Dios, aunque en este apartado el film resulta superficial, no se va más allá de la protesta contra Él y sus silencios o supuestas pocas atenciones. Frente a otros títulos de estas características, Vida salvaje nunca resulta aburrida, lo que es sin duda un notable mérito. Reese Witherspoon hace un buen trabajo, y resulta muy entrañable Laura Dern encarnando a su madre, un papel que es un regalo. Ambas actrices fueron nominadas al Oscar.
6/10
(1949) | 129 min. | Bélico
Durante la Segunda Guerra Mundial, el general Savage sustituye en el mando al comandante de un escuadrón que ha sufrido muchas bajas. Su misión consiste en realizar ataques aéreos sobre Alemania. Su principal prioridad consiste en subir la moral de sus hombres, completamente reacios a todas sus indicaciones. A pesar de su rebeldía, su actitud cambia a medida que se dan cuenta de que tiene razón en todo lo que dice y que, gracias a ello, comienzan a lograr éxitos que anteriormente eran impensables. Sin embargo, el escuadrón está sometido a una tensión continua, por lo que el general termina fatigado y sometido a constantes situaciones límites. El extraordinario actor Gregory Peck es el protagonista de esta lograda cinta de acción sobre los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Le secundan en el reparto grandes actores como el oscarizado Dean Jagger, Hugh Marlowe, Gary Merrill y Millard Mitchell. La visión que se da es heroica, pero a la vez resulta sustancialmente realista en varias secuencias, algo inusual para la época en que está rodada, 1949. Abundan las escenas de contenido humano y dramático sobre las de acción, como suele ser habitual en el género. La puesta en escena resulta especialmente cuidada, y corre a cargo de Henry King, quien posteriormente dirigiría de nuevo a Gregory Peck en filmes como El pistolero o Las nieves del Kilimanjaro. Entre sus virtudes destaca su gran imaginación a la hora de mover a los actores.
6/10
(2015) | 105 min. | Romántico | Comedia | Drama Tráiler
Cameron Crowe prometía mucho tras entregar Jerry Maguire y Casi famosos. Y aunque su filmografía posterior es pasablemente entretenida, no está a la altura de estos títulos. Es lo que le pasa con Aloha, que a priori cuenta con todos los ingredientes que le gustan, dramedia romántico y nostálgico, pero que no acaba de funcionar. El film sigue a Brian, ingeniero aereoespacial desencantado, que llega a Hawai con un supuesto trabajo, aunque en realidad tiene un encargo de una empresa contratista del ejército americano, ligado a un satélite militar. El tipo, algo cínico, se reencuentra con Tracy, una novia que ahora está casada pero que despierta en él antiguos sentimientos. Al tiempo, le guía una piloto de cazas americana, Allison, con sangre hawaiana. Con los citados elementos, Crowe, que escribe el guión y dirige, entrega un batiburrillo que no logra el necesario equilibrio, a pesar del esfuerzo de los actores por hacer medianamente creíbles a sus personajes. Concedamos que Emma Stone trata de componer una mujer de carácter al hacer de militar, pero su "mística" hawaiana y los comentarios telefónicos con mamá "rajando" de su jefe quedan raros, y el conjunto no resulta creíble. También lo tiene difícil Rachel McAdams, encarnando a la ex novia con un marido con el que no se acaba de llevar bien y con una maraña de sentimientos que no acaba de controlar, tal vez porque resultan poco creíbles, el dolor que le quedó cuando se fue Brian, junto a una ilusión poco clara por su retorno. Tampoco entendemos las motivaciones del protagonista encarnado por Bradley Cooper, mientras que John Krasinski como el marido poco tiene que hacer, su personaje resulta bastante plano como alguien que ejerce, por así decir, de propietario de linda esposa que teme perder. A esta tipología humana confusa se suma la relamida espiritualidad hawaiana y el intento de criticar la presencia de empresas privadas en la defensa nacional de un país, con ideas algo increíbles, que encarna Bill Murray, quien a espaldas del ejército pretende colocar en el satélite armas no autorizadas.
4/10
(1987) | 126 min. | Acción | Thriller
James Bond acude a Bratislava para ayudar al general Koskov, un alto cargo soviético que quiere desertar. Éste consigue su objetivo, e informa al MI6 de que el general Pushkin, del KGB, está a punto de iniciar una serie de asesinatos de agentes británicos. Para impedirlo, Bond debe liquidar a Pushkin. Tras Roger Moore, Albert Broccoli dio mucho bombo a su búsqueda de un nuevo actor para sustituir a quien era su primera opción: Pierce Brosnan. Se habló de Sam Neill e incluso de Christopher Reeve. Había intentado fichar a Brosnan, pero éste rehusó, porque prefirió rodar más episodios de la serie Remington Steele, que le había convertido en una estrella. Finalmente, el elegido fue Timothy Dalton, que ya había optado al papel cuando se escogió a Roger Moore. A pesar de que Dalton era un excelente actor, no resultaba creíble en este personaje. El film recuperó el tono serio de las películas de Sean Connery, prescindiendo del humor de la era de Moore. Por lo demás, el guión es sólido y las secuencias de acción bastante efectivas.
5/10

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