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Lista de cine

Lista de películas distribuidas en DVD por Avalon

(2006) | 92 min. | Thriller
Aunque es uno de los directores más prestigiosos en Hong Kong, Johnnie To sólo ha alcanzado cierta difusión internacional con Breaking News, y sobre todo con Election, un film de mafiosos claramente influido por El padrino. Por esta razón, no sorprende demasiado que To haya vuelto a recurrir a la gallina de los huevos de oro dirigiendo esta segunda parte de su obra más conocida. Por desgracia, los guionistas no se han apartado demasiado del esquema de la primera parte, lo que supone el principal defecto de un film en el que la frescura brilla por su ausencia. Han pasado dos años desde que Lok se convirtiera en el líder de Wo Sing, la triada más antigua de Hong Kong. Esto significa que ha llegado el momento de elegir nuevo jefe. A pesar de sus reticencias iniciales, el principal candidato será Jimmy Lee, un gángster enriquecido por la venta de películas ilegales, que se ha hecho muy popular. La policía decide apoyar la candidatura de Jimmy, para que las triadas convivan pacíficamente con el gobierno, y para que permanezca mucho tiempo en el poder y se evite el derramamiento de sangre que se produce cada vez que se celebran nuevas elecciones. El ritmo es pausado y los actores parecen poco convencidos del proyecto. Al menos, To logra lucirse con una puesta en escena brillante, y resulta bastante peculiar su opción de no mostrar ni un sólo tiroteo en las secuencias de acción, como ya ocurría en el film original, y eso que aumenta las dosis de violencia. Su visión de la corrupción en el mundo asiático recuerda bastante a occidente, donde también prolifera la piratería y por desgracia también se dan casos en los que la administración parece hacer la vista gorda ante algunos comportamientos delictivos, si con esto sale beneficiada de alguna manera.
4/10
(2016) | 130 min. | Thriller | Drama Tráiler
Una de esas películas malsanas, enfermizas, depravadas, que muestran el bajo concepto que tiene el holandés Paul Verhoeven de la naturaleza humana, animalidad dizque evolucionada y poco más, en tal sentido es completamente coherente con el resto de su filmografía. Adapta con el brío y la energía fílmica que tan bien maneja una novela de Philippe Djian. Es su primer trabajo en francés y lo protagoniza una Isabelle Huppert que hace pensar en La pianista de Michael Haneke. Juega en los primeros momentos del film al desconcierto, dosificando la información, para irnos introduciendo paulatinamente en las interioridades de un auténtico zoo humano de personajes desgarrados, donde el "animal" principal es Michèle, la "Elle" del título, una mujer que sufre en su casa una salvaje agresión sexual. Pero todo es tan raro en los primeros compases de la narración, que llegamos a dudar acerca de si se trata de una violación, o de una especie de extraño acuerdo con alguien para ser atacada por sorpresa: pues no hay denuncia policial, luego recibe a su hijo Richard, que viene a pedirle dinero, como si tal cosa... Cierto que cambia las cerraduras de su casa, y luego finalmente lo cuenta en una cena a su ex marido y a un matrimonio amigo, de un modo sin duda chocante. El guión es de David Birke, con quien Verhoeven no había trabajado anteriormente. Pero sea como fuere, el film orbita en la galaxia del holandés, por su extrema dureza, visual al mostrar sexo y violencia, y también psicológica, pues tenemos una serie de personajes con múltiples desviaciones sexuales, que se justifican por un suceso del pasado relacionado con el padre de Michèle, pero que no dejan de ser absolutamente demenciales. Y se apuntan condicionamientos sociales –el apunte al mundo de los videojuegos con un punto sadomasoquista, en el que trabaja Michèle–, el peso de las relaciones familiares y amistosas, el gusto por el morbo, y en definitiva un algo oscuro que alberga el interior de toda persona. Curiosamente, no obstante, en este tortuoso film parece que la añoranza de algo que pudiera ser llamado esperanza sólo puede despuntar en una especie de inconsciencia santurrona, la de la esposa católica del vecino, que todo parece encajarlo con una bobalicona sonrisa angelical.
6/10
(1947) | 107 min. | Cine negro | Thriller | Drama
Jenny Lamour trata de prosperar como cantante en el París de antes de la guerra, tarea nada sencilla. Pero sus encantos femeninos le procuran un protector, el vejete productor de cine Brignon. Lo que no hace ni pizca de gracia al celoso esposo de Jenny, Maurice, y con razón, pues el tipo desea algo más que aprovechar el talento de Jenny. Cuando Brignon aparece asesinado en su casa del Quai des Orfèvres, el inspector Antoine inicia una investigación. Magnífica muestra de "noir" francés a cargo del especialista Henri-Georges Clouzot. De nuevo demuestra ser capaz de trascender un punto de partida argumental más o menos banal, para ofrecer toda una tipología del ser humano, donde sobresale el humanísimo inspector compuesto por Louis Jouvet. También sabe jugar con los asuntos del corazón, pues aparte de los problemas de matrimonio de Jenny y Maurice, tenemos a la ambigua Dora, que para una mirada superficial parece una confidente ideal de una y otro, pero que tiene sentimientos inconfesables hacia Jenny, asunto que se toca con gran delicadeza. Dicho lo anterior, Clouzot sabe crear intriga sobre lo que ha ocurrido en torno a la muerte de Brignon, y las dificultades de las dificultades de los personajes para sincerarse.
7/10
(1987) | 106 min. | Drama | Terror
Lars von Trier y Niels Vørsel preparan un guión titulado "El policía y la puta" para un productor americano, pero lo pierden accidentalmente. Como lo recuerdan vagamente, comienzan a preparar otro, "Epidemic", acerca de una extraña epidemia que asola a nuestra sociedad; la preparación del libreto se intercala con algunos fragmentos del supuesto film, donde el doctor Messner, interpretado por el propio von Trier, viaja a la zona infectada para intentar salvar a los enfermos. Peculiar film experimental, rodado en blanco y negro en 35 y 16 mm, y con inteligente uso de la obertura del "Tanhaussen" de Wagner, algunas de sus situaciones kafkianas anticipan lo que sería Europa. De resultado irregular, hay algunos pasajes bellos -el doctor en una imagen en que parece que está volando, aunque en realidad pende de un helicóptero, donde viaja su amada enfermera- y algunas ideas ocurrentes -la enfermera enterrada viva-, junto a otros momentos delirantes -el cura que se preparó para su misión en un par de días, el desenlace en una sesión de hipnosis-, en lo que parece una completa quedada, de ésas a las que tan aficionado es el director danés.
5/10
(2004) | 100 min. | Documental
Durante los últimos meses de 2002, un grupo de 250 jóvenes estudiantes de Berlín se embarcaron en un proyecto educativo que jamás se había hecho antes: participar en un masivo espectáculo de danza, correspondiente a una innovadora coreografía de “La Consagración de la primavera”, de Igor Stravinski. La mítica obra musical, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la batuta de su director, Sir Simon Rattle, era el marco ideal, lleno de magia, ritmo y poder ancestral, para que un grupo de estudiantes heterogéneos –y totalmente ajenos al mundo artístico– se implicasen en el proyecto. Pero la cosa no iba a ser fácil. Este documental –rodado desde septiembre de 2002 hasta febrero de 2003– recoge diversos momentos del aprendizaje de los alumnos, divididos en diversos grupos, según sus edades y las partes diferentes de la danza. La coreografía corrió a cargo de Royston Maldoon, un eminente y veterano coreógrafo británico que, junto a sus ayudantes Susannah Broughton y Volker Eisenbach, empleó mucho tiempo y esfuerzo para extraer de los estudiantes la fuerza y la ilusión necesarias para que se implicasen en el proyecto. Junto a momentos de pura clase de danza, de explicaciones y ejercicios, el film recoge declaraciones del equipo de Royston acerca de los alumnos y de sus progresos, del director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, Sir Simon Rattle, y de algunos alumnos, especialmente de tres: una chica y un chico alemanes y un estudiante de origen nigeriano. El documental, dirigido por Thomas Grube y Enrique Sánchez Lansch, es eminentemente didáctico y, al margen de lo que se pueda pensar, es muy poco espectacular, e incluso en el aspecto puramente técnico resulta algo plano. Porque el verdadero espectáculo –su fuerza– es el valor educativo del inaudito proyecto, algo muy original y de una extraordinaria audacia. Los chicos implicados eran de todas las nacionalidades, algunos exiliados y la mayoría de clase baja, no muy brillantes académicamente. Gracias a las clases de danza, escuchan y logran entender poco a poco lecciones acerca de la importancia de imponerse retos, de la necesidad del silencio y la seriedad, de hablar con el cuerpo como expresión del alma, y de reconocer realmente a quién tenemos al lado. Así, se les conmina a no hacer caso de las risas de los demás cuando emprendemos un camino en la vida: “Un amigo es alguien que te ayuda a llegar más alto”, explica Royston a sus alumnos. En realidad, el film es una reivindicación del valor del arte en una sociedad que olvida a menudo este aspecto de la vida. Hace falta gente creativa, no sólo buenos trabajadores, se dice en el film, y el arte tiene una influencia regeneradora y revitalizante en el ser humano. Como afirma Sir Simon Rattle, “el arte no es un lujo, sino una necesidad”.
6/10
(1968) | 124 min. | Drama
Film dirigido por John Cassavetes el mismo año en que protagonizó La semilla del diablo. Básicamente se centra en un matrimonio en descomposición, que ha dejado que se apague su amor. Él busca consuelo en compañía de prostitutas, y últimamente se ha encariñado de una con la que podría entablar una relación más estable; ella también explora un desahogo en la misma línea, acudiendo a fiestas con jovencitos, y compartiendo con sus amigas la compañía de un gigoló. Con sobrio verismo, fotografía en blanco y negro y mucha cámara en mano, Cassavetes atrapa retazos de vidas mediocres e insatisfechas, de las que se diría que ya no puede manar ni una gota de amor. Las risas huecas no son capaces de ocultar el llanto que va por dentro de unos patéticos personajes. El cineasta cita al inicio explícitamente La dolce vita de Federico Fellini, y ciertamente se encuadra en un movimiento renovador del Séptimo Arte, que intentaba aproximarse con honradez a los desconciertos amorosos del ser humano. Algo que fue reconocido por la Academia de Hollywood, que nominó al film en tres apartados, incluido el de mejor guión original. El rodaje fue casi en su totalidad en la propia casa de Cassavetes, con los medios imprescindibles, y el reparto aceptó cobrar un porcentaje de los posibles beneficios, que al final fueron un buen pico, pero cuya cuantía no prometía mucho inicialmente. Sobre sus planteamientos fílmicos afirmaba Cassavetes que “nunca nada es tan claro como se ve en el cine. La mayor parte del tiempo la gente no sabe lo que hace –y me incluyo–. No saben lo que quieren o lo que sienten. Solamente en las películas se sabe bien cuáles son los problemas y cómo resolverlos (...) El cine es una investigación sobre nuestras vidas. Sobre lo que somos. Sobre nuestras responsabilidades –si las hay–. Sobre lo que estamos buscando.” Cassavetes fichó a Lynn Carlin, que fue nominada al Oscar por su papel, de un modo muy singular, prueba fehaciente de su categoría como persona. Fue la época en que había formado una compañía de producción con Robert Altman. Por entonces Carlin era secretaria de Altman, y debido a un desengaño amoroso ella había intentado suicidarse; por eso Altman la despidió, y aquello molestó tanto a Cassavetes que rompió su asociación con él y contrató a Carlin para un papel que la actriz, sencillamente, borda, y que supuso su debut en la pantalla.
7/10
(2005) | 80 min. | Documental
En el Río de Janeiro de las favelas, un antiguo traficante de drogas ha encontrado la redención a través de la música, uniendo a la gente que vive en la miseria. Un multipremiado documental, vibrante y diferente.
6/10
(1984) | 3 min. | Comedia
Corto estudiantil de Todd Solondz, donde ya se adivina su gusto por los personajes marginales y el humor cenizo. Un chaval con gafas y un poco alelado juguetea por la playa mientras canta la canción “Feelings”. Jugando entre las rocas acabará ahogándose, ante la consternación de su oronda madre. Está narrado con eficacia y sentido del humor algo negro y feísta. Como ayudante del cineasta, figura en los créditos el argentino Juan José Campanella.
5/10
(2000) | 29 min. | Drama | Romántico
Verano en el barrio. Victor acompaña a su amigo Carlos a la piscina y se fija en una chica. Recorrerá todo el barrio hasta dar con ella, pues aquello ha sido un flechazo. Se trata de un corto costumbrista, en que los actores prácticamente hacen de sí mismos. Un pelín largo para lo que cuenta, con varios personajes hablando de la gente que le atrae, que podían haber sido descartados sin problemas.
4/10
(1975) | 107 min. | Cine negro | Policiaco
Historia basada en auténticos hechos criminales, acontecidos en la Francia inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Sigue las pesquisas del detective de la policía Roger Boniche para detener a Émile Buisson, un peligroso y sanguinario criminal que se acaba de evadir de la cárcel. La película contrapone a dos hombres muy distintos. Uno es un policía honrado que, incluso trata con humanidad a los fuera de la ley. El otro, en cambio, es un criminal desalmado que no duda en matar a sus propios cómplices si sospecha de su lealtad. El film, que se inscribe en la tradición del "polar" francés, es de un seco realismo que recuerda al Don Siegel de Código del hampa. No hay una glorificación de la violencia, y el uso de la música se limita a lo indispensable, cara a acentuar el carácter casi documental de esta verosímil crónica. A destacar el fantástico duelo actoral entre Alain Delon y Jean-Louis Trintignant, y ello aunque sólo comparten el magnífico clímax del albergue, y el epílogo de la cinta.
6/10
(1974) | 85 min. | Documental
Apasionante e inclasificable documental de Orson Welles, que se fija en falsificadores de arte como el pintor Elmyr D’Hory, cuyo admirable perfeccionismo lleva a cuestionar qué entendemos por arte; el propio cineasta viene a definirse como un embaucador.
6/10
(1966) | 3 min. | Acción | Drama
Corto estudiantil de George Lucas, cuyo máximo interés es conocer un trabajo tempranero del cineasta, que entonces contaba 22 años. Porque la cosa se reduce a un joven corriendo por un bosque, acosado por unos perseguidores que intentan atraparle. La cosa termina con el chico tiroteado, y una proclama en forma de frases que hacen consideraciones acerca del valor de la libertad. Está bien rodado pero es ciertamente muy simplón.
4/10
(1971) | 43 min. | Documental
Con toda razón puede decirse que este documental forma un díptico junto a El país del silencio y la oscuridad, realizado el mismo año por Werner Herzog. Describe la situación en Alemania de los discapacitados, a los que les pueden faltar piernas y brazos, o tenerlos más cortos, a distintas edades, niños, adolescentes y adultos, y compara la asistencia social con la de Estados Unidos. Sin caer en el sentimentalismo fácil, Herzog nos muestra unos verdaderos niños, llenos de encanto y ganas de vivir, que procuran sobreponerse a su situación. Las imágenes en que hacen ejercicios de equilibrio, para habituarse a su minusvalía, son sobrecogedoras. Se recoge el apoyo esencial de las familias, amor verdadero, lo que realza las alturas que puede alcanzar el espíritu humano, y la enorme dignidad de la persona; ello por contraste con algunas incomprensiones narradas con sencillez y pena, como la del reproche que recibió una madre de otra persona, al verle con el niño, preguntándole con sensibilidad nula –para con ella y para con el hijo– qué había tomado durante el embarazo. Ser tratados como personas normales, favorecer su integración, poder vivir en paz, es lo que reclaman estos discapacitados. Un momento escalofriante es la lectura que hace un adolescente inválido de una carta, en que un anónimo "filántropo" pedía la eutanasia para los chicos como él, "para que no sufran".
7/10
(2010) | 130 min. | Biográfico | Drama | Musical Tráiler
Biopic inclasificable del célebre cantante francés Serge Gainsbourg. Joann Sfar dirige su propio guión, basado en su novela gráfica, de extraños tintes surrealistas que tal vez hagan las delicias de los admiradores entregados de antemano, pero que para un público corriente resulta sencillamente cargante. No ayuda además el metraje excesivo, que supera ampliamente las dos horas. El film sigue a Lucien Ginsburg –el auténtico nombre del artista– desde su niñez, en los años de la Francia ocupada por los nazis, a su éxito como cantautor, mostrando entre medias su intentona fallida de ser pintor, sus múltiples relaciones sentimentales, la estrecha relación con su familia judía... Así dicho, suena a drama biográfico convencional, pero la aportación de Sfarr es mostrar casi todo el tiempo al protagonista acompañado por su otro yo, “la gueule” o “la jeta”, que vendría a ser su subconsciente, que le invita a la desinhibición y el desenfreno. Este otro yo es una especie de monstruo repulsivo, que parece recién sacado de El laberinto del fauno, y que la verdad, aparte de dar pie a extrañas escenas oníricas, poco aporta argumentalmente, o como simple subtexto. Hay que reconocer a Sfarr el mérito de abarcar gran parte de la trayectoria de Gainsbourg, sin que haya una irritante sensación de detallismo y acumulación de datos. Y el actor que lo encarna de adulto, Eric Elmosnino, aguanta el tipo. Pero el precio es un ritmo premioso, una mirada superficial a las aventuras amorosas –imposible saber si en Gainsbourg, Brigitte Bardot, Juliette Gréco y Jane Birkin, hay amor, o puro entretenimiento, y poca hondura vemos en el tratamiento de la paternidad del protagonista...–, la cosa sabe a poco. Hay poco espacio para la emoción genuina, aunque la trama esté salpicada con inteligencia por los temas musicales del artista.
4/10
(2007) | 85 min. | Drama Tráiler
Josie es más simple que una mata de habas. Regenta una gasolinera en la campiña irlandesa, donde apenas tiene trabajo en todo el día. El tipo cae bien en la gente por su perpetua sonrisa y su falta de maldad. Él se contenta con poca cosa, por ejemplo en fijarse en lo bonita que es Carmel, la mujer que regenta una tienda de ultramarinos. Un día el dueño de su negocio le pide que tenga de ayudante para los fines de semana a un adolescente, David. Surgirá algo parecido a la amistad entre Josie y el introvertido chaval. De modo que nunca faltarán unas latas de cerveza, también para compartir con los amigos de David. Sin embargo, un malentendido complicará las cosas. Minimalista film irlandés, con guión de Mark O'Halloran y dirección de Leonard Abrahamson, pareja que ya había colaborado en Adam & Paul. Al parecer su trabajo es muy celebrado en Irlanda, pero a nosotros se nos antoja poquilla cosa, esforzado en el mejor de los casos. Está bien rodado, el retrato del "pobre diablo" protagonista es atinado, y Pat Shortt hace una buena composición. Pero el conjunto deja un regusto amargo por su injustificado fatalismo, rematado con un brusco final.
4/10
(2010) | 107 min. | Documental
Josh Fox investiga los efectos de la explotación de los enormes recursos de gas natural en Estados Unidos, preocupado por el futuro del entorno paradisíaco donde pasó su infancia, junto a un afluente del río Delaware. Con gran dinamismo, aporta datos inquietantes acerca de la operación llamada "fractura hidráulica", una perforación del suelo en la que intervienen casi 600 agentes químicos que la industria no está obligada a desvelar, al haber sido eximidos de las obligaciones de la Ley de Agua Potable. Con su cámara y su banjo, cierta melancolía y un contenido sentido del humor, Fox muestra aguas contaminadas, residuos que no acaban de ser tratados correctamente, personas afectadas en su salud, vegetación y fauna heridas de muerte, y a veces un paisaje casi lunar. Habla con unos y otros, pero no logra llegar a los empresarios, excepto en el pasaje final, una comparecencia ante el Congreso, que habría puesto un cierto coto a una explotación de la energía abusiva por la elusión de un marco regulador razonable.
6/10
(1998) | 110 min. | Comedia
El mundo algo intemporal de los gitanos. Matko es un pícaro, pobre diablo, al que su plan para hacerse de oro con el comercio clandestino de petróleo le sale mal. Dadan, su compinche, más pícaro aún, le ofrece una salida para resarcirle del dinero perdido por el malogrado negocio: casar a Zare, el hijo de Matko, con su hermana Mariquita, una joven arisca que apenas levanta un metro del suelo. Alrededor pululan los familiares de los dos clanes, tres generaciones; la joven Ida, a la que Zare ama; y un peculiar gángster que ve una vez y otra en su televisor la escena final de Casablanca (“Presiento que éste es el comienzo de una hermosa amistad”), un resumen de su concepto de lealtad a los amigos. El director bosnio Emir Kusturica obvia la gravedad política de otros filmes (Papá está de viaje de negocios, Underground) y, relajado, se abandona a las posibilidades más delirantes de una historia de ambientes próximos a El tiempo de los gitanos. El premio, un León de Plata al mejor director en Venecia. La trama es ligera, con pinceladas poéticas. Contagia alegría, aun estando presente un sentido del humor algo macabro. A veces tiene aire de fábula, con su inevitable moraleja. Algunos pasajes adoptan un consciente tono felliniano, de tintes surrealistas. Hay homenajes claros muy claros, como el de la dama de enormes posaderas, que retrotrae a Amarcord. Hermosa música folclórica, fotografía luminosa, barroquismo en la puesta en escena se conjuntan tan bien como es habitual en los films de Kusturica. Persiste un tono de comedia festiva, aire de divertimento, risas… hasta alcanzar un "happy end" escrito así, con todas sus letras.
6/10
(2011) | 208 min. | Biográfico | Documental | Musical
El director Martin Scorsese vuelve a aunar sus dos grandes pasiones: el cine y la música. Esta vez elige un monumental reportaje para adentrarse en la vida de George Harrison (1943-2001), mítico componente de The Beatles. Sigue así el director la estela de otras prestigiosas producciones suyas como El último Vals, sobre el grupo The Band; The Blues: nostalgia del hogar, sobre la auténtica música sureña norteamericana; No Direction Home, sobre Bob Dylan; o Shine a Light, sobre The Rolling Stones. ¡Tres horas y media de película! Se dice pronto, y encima si se trata de un documental... Pero, bueno, parece que el talento de Scorsese puede con eso y con más. Para empezar, la figura de George Harrison tiene su atractivo por sí misma. No es un músico cualquiera, sino el componente de la banda musical más importante del siglo XX. Pero además, el director neoyorquino se las arregla para no tostar al espectador con un biopic convencional, misión realmente complicada con este proyecto. Así, da una lección magistral de montaje y concepción narrativa. Elude un desarrollo lineal de la biografía del músico, y ni siquiera ofrece una panorámica general de su vida. El único orden que establece es la división del documental en dos partes: la primera más referente al comienzo de su vida con The Beatles, y la segunda centrada únicamente en Harrison. Pero el documental no es más que el resultado de entrelazar todo tipo de material, suyo o ajeno, para pergeñar un perfil interior bastante completo de la persona de George Harrison. No se trata tanto de contar su vida, como de hablar de él, de quién era, de su concepción de la vida y de la música. Scorsese se esfuerza por no dedicar más de un minuto a cada toma, y éstas son enormemente variadas y van desde el color al blanco y negro con premeditado desorden. Además ofrece material fotográfico, antiguo y moderno, escenas grabadas de hace cincuenta o cuarenta años mezcladas con otras más recientes o actuales, entrevistas realizadas hace años o preparadas por él con personas cercanas a George, con gente como Eric Clapton, Phil Spector, Yoko Ono, y por supuesto con sus compañeros vivos Ringo Starr y Paul McCartney. El documental ofrece, desde luego, una imagen muy completa de quién fue George Harrison y de cómo fue su evolución vital. Muchas cosas se cuentan en más de tres horas: sus matrimonios con Pattie y Olivia, sus éxitos musicales en solitario, con álbumes de prestigio como “All Things Must Pass” o “Living in the Material World”, su pasión por las carreras de coches, sus pinitos como productor de cine (La vida de Brian), etc. Pero destaca entre todo ello, la búsqueda de espiritualidad que marcó toda la segunda parte de su existencia, tras el éxito apabullante con The Beatles y sus experiencias con las drogas y especialmente el LSD. Harrison vivió un misticismo muy intenso a raíz de su ‘conversion’ a la espiritualidad hindú, gracias a su relación con el músico Ravi Shankar, con el mundo de los Hare Krishna o con su fascinación por el Yogi Maharishi, quien lo introdujo en la meditación trascendental y la búsqueda de la paz con la naturaleza y con Dios. También llama la atención el poso de amor que Harrison dejó entre sus amigos, gente como Eric Clapton, Klaus Voormann, Eric Idle, Tom Petty o el piloto Jackie Stewart, por nombrar sólo a unos pocos.
7/10
(1999) | 8 min. | Comedia
Simpático corto inspirado por Shakespeare enamorado. En efecto, sigue la vida de un juvenil George Lucas cuando es estudiante universitario en Los Ángeles. Allí, además de descubrir el amor, los diversos sucesos cotidianos le darán ideas para su futura y popular saga de La guerra de las galaxias, que escribe con su máquina Olivetti. Sus compañeros darán pie a dos simpáticos robots, o el tipo con asma que desea triunfar en la industria del cine será Darth Vader. Así hasta el gag final que impide la historia de amor, o la aparición de cierto pato de infausto recuerdo, llamado Howard.
7/10
(2016) | 108 min. | Documental | Musical
Documental de Jim Jarmusch sobre The Stooges, el mejor grupo de rock de la historia en opinión del director de Noche en la Tierra. Decir The Stooges es decir Iggy Pop (1947) y Gimme Danger –título también de una célebre canción de la banda– recoge sobre todo una extensa entrevista con él, y en menor medida con otros miembros. Jarmush se encarga de ir intercalando al hilo del interesante relato de Iggy Pop –cuyo verdadero nombre es Jim Osterberg– imágenes de archivo, fotografías antiguas, grabaciones de conciertos, etc. que ilustren las palabras del líder de The Stooges. Nacidos en Ann Arbor (Michigan) en 1967, The Stooges fueron desde sus inicios el paradigma del grupo contestatario rebelde, sello de la contracultura del momento. Célebres por sus puestas en escena en los conciertos, la música estridente de The Stooges no era fácil de digerir por gran mayoría del público (se les considera pioneros del punk y del Garage Rock) y durante su existencia pasaron por numerosos altibajos, desacuerdos con los sellos discográficos, rupturas, cambios de personal, separaciones y reencuentros, hasta que el grupo desapareció definitivamente en 1975, con sólo tres álbumes publicados. A lo largo de su trayectoria The Stooges tuvo muchos miembros aunque el núcleo más importante lo formaron principalmente cinco –Iggy Pop, Ron y Scott Asheton, Dave Alexander y Jim Williamson–, mientras que el peso de su fama y de su influencia en otras agrupaciones musicales se debe ante todo a Iggy Pop, genio y figura donde lo haya. Él fue quien casi treinta años después de la desintegración volvió a reunir en 2003 a los supervivientes para seguir en la brecha. Pero el modo de ser de su líder también les pasó factura. Las alocadas interpretaciones de Iggy Pop sobre el escenario asustaban. Desnudo de cintura para arriba, con sus bailes estrambóticos, sus performances –fue el primero en lanzarse al público desde el escenario, por ejemplo– y sus gritos violentos y alucinados fueron revolucionarios. Sin embargo, las discográficas no vendían demasiado su música y recelaban de la banda de Detroit también por su estrecha colaboración con las drogas –heroína y LSD sobre todo–, que generaron problemas de comportamiento. Llama la atención en este sentido las sinceras palabras de un Iggy Pop casi septuagenario, que parece sentir vergüenza de ese pasado. El ritmo que impone Jim Jarmusch –gran exponente del cine independiente estadounidense– es el adecuado para que el film no aburra, incluso para aquellos que se sientan lejanos a la música de The Stooges. También ayudan al entretenimiento algunos momentos llenos de  sentido del humor, como esos originales insertos que Jarmusch introduce a modo de chistes gráficos en medio de la narración. Al final Gimme Danger queda como documento magnífico para conocer un poco más los inicios del rock y de sus protagonistas, una época legendaria en la historia de la música.
6/10

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