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Lista de cine

Lista de películas del género Drama

(2011) | 114 min. | Drama Tráiler
Ramón Salazar debutó como realizador en 2002 con la prometedora pero limitada Piedras, película coral sobre cinco mujeres muy diferentes que llegó a ser la única competidora española en el Festival de Berlín en la sección oficial, toda una hazaña para un joven que no había cumplido los 30 años. En 2005 dilapidaba el prestigio adquirido con la estrambótica 20 centímetros, musical en torno a un travesti que sufría narcolepsia. Han tenido que pasar 9 años –en los que el autor ha ejercido como guionista de 3 metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti, adaptaciones de las novelas de Federico Moccia– para que llegue a las carteleras 10.000 noches en ninguna parte, su tercer trabajo como director. Resulta un tanto complejo contar con palabras el argumento de 10.000 noches en ninguna parte. Tiene como protagonista a un joven de Madrid traumado por numerosas razones, especialmente por su compleja relación con su madre, una mujer desequilibrada con serios problemas con el alcohol, de cuyos cuidados debe hacerse cargo a caballo con su irresponsable hermana. Se evadirá de su dura realidad evocando su pasado durante el improbable reencuentro en un París onírico con una singular amiga de su infancia, de la que fue apartada por su progenitora, y con un viaje a Berlín, donde comparte piso con tres variopintos personajes, lo que le permite acabar eliminando sus tabúes sexuales. Repite como tema central las carencias afectivas, lo que ya estaba presente en la ópera prima de Salazar. Y logra algunos momentos de altura, especialmente la confesión del personaje de Najwa Nimri sobre su pasado, de enorme intensidad dramática, en gran parte por el esfuerzo de la actriz. El resto del reparto tiene nivel, sobre todo en el caso del joven Andrés Gertrúdix, como un individuo agobiado por una perturbadora suma de complejos, y la veterana Susi Sánchez, como casi siempre encarnando a la madre del protagonista, papel por el que obtuvo una candidatura al Goya a la mejor secundaria. Por su parte, Lola Dueñas vuelve a hacer creíble a una de esas excéntricas mujeres que siempre escoge. Además, el film saca provecho de uno de esos montajes a base de secuencias descontextualizadas, que parecen piezas de un rompecabezas que sólo cobran sentido en el conjunto final. 10.000 noches en ninguna parte intenta seguir la estela del cine de Atom Egoyan y de 21 gramos, de Alejandro González Iñárritu. Abundan las imágenes sugerentes, y se juega muy bien con lo real y lo imaginario. Sin embargo, sus aspiraciones líricas no siempre funcionan, pues en diversas ocasiones 10.000 noches en ninguna parte resulta pretenciosa y caótica. Ha comentado el propio realizador que el guión, firmado por él mismo, no estaba cerrado sino abierto a las improvisaciones de los actores, lo que suele dar buenos resultados, pero en este caso parecen haberse incluido demasiados pasajes erráticos que no se sabe muy bien adónde quieren ir a parar.  
4/10
(2016) | 95 min. | Drama
Londres. Un matrimonio en crisis, debido a la infidelidad de él –ex estrella de nacional de rugby– y a la consecutiva infidelidad de ella, que intenta salir de ese estado y ser feliz con sus dos hijos pequeños; otro matrimonio sin hijos que aspira a poder adoptar un bebé; un joven camello que desea salir de la delincuencia y que conoce a un actor que podría ayudarle a vivir un futuro diferente. Tres historias humanas entrelazadas, algunas mínimamente apuntadas, que pinta un panorama dramático en cuanto a la búsqueda de la felicidad y la paz en los ciudadanos del Londres contemporáneo. El director Jim O'Hanlon logra imprimir la intensidad necesaria a cada una de las tramas narrativas, que interesan por igual, gracias a una estupenda labor actoral de un reparto a medias conocido, en donde sobresalen unos fantásticos Idris Elba y Gemma Arterton. La historias, sin dejar de ser realistas, y a menudo trágicas, ofrece una visión medianamente optimista, lo cual no significa que a menudo las vidas de las personas retratadas sean plenas o perfectas, nada más lejos de la vida real.
6/10
(2016) | 100 min. | Drama Tráiler
La vida de Ramón parece ir a las mil maravillas. Joven, casado, con un hijo y otro en camino, es un ejecutivo experto en marketing muy bien valorado en su empresa. Pero el diagnóstico de una esclerosis múltiple le cambia la vida. Empieza a notar las limitaciones de la enfermedad, aunque logrará sobreponerse gracias al apoyo de la familia y a una meta insólita: prepararse físicamente para participar en un triatlón y hacer así un “Iron Man”. 100 metros –una alusión a la predicción hecha al protagonista, de que llegaría el momento de que sería incapaz de recorrer por sí solo esa distancia– es una película inspirada en los hechos reales vividos por Ramón Arroyo y su familia, cargada de buenas intenciones, que desea aleccionar sobre las dificultades de sobrellevar una enfermedad degenerativa, para el afectado y los que le rodean, con el propósito de transmitir esperanza. Una meta loable, y a la que la productora nunca ha sido ajena, Filmax ha producido previamente la exitosa serie televisiva sobre niños con cáncer Pulseras rojas. Marcel Barrena, guionista y director, había abordado el mundo de los enfermos que se proponen metas increíbles en el documental Mundo pequeño. Aquí reincide en el tema, pero en el terreno de la ficción, buscando combinar el dramatismo de la trama con algo de humor que permita respirar; un propósito al que ayuda la presencia en el reparto de Dani Rovira y Karra Elejalde, que vuelven a hacer de yerno y suegro tras Ocho apellidos vascos y su secuela. Curiosamente, lo que mejor funciona es la interacción de Rovira con auténticos enfermos de esclerosis, mientras recibe tratamiento, pasajes que recogen algunos de los miedos y oscuridades que se presentan. En cambio la relación con la esposa y el hijo no está demasiado desarrollada, mientras que se da demasiado juego al tencontén entre el protagonista y su suegro Manolo, muy distintos y que no se llevan bien, pero que acaban beneficiándose mutuamente de su compañía, con el segundo ejerciendo de entrenador. Toda la subtrama amorosa de Manolo, su viudez y un nuevo interés amoroso, el background de ciclista, resulta demasiado convencional y traido por los pelos. Por supuesto, el tramo final se adscribe al subgénero del drama deportivo, la competición, con la emoción consiguiente de si el protagonista logrará culminar su sueño.
5/10
(1990) | 73 min. | Biográfico | Drama
102 Boulevard Haussman es la dirección de la espléndida casa parisina de Marcel Proust. Son años de guerra, y la naturaleza enfermiza del escritor le obliga con frecuencia a estar postrado en la cama, y a seguir horarios poco habituales. En una de sus salidas a un concierto, queda cautivado por un cuarteto de cuerda, y de modo especial por el joven Massis, que toca la viola. De modo que les convoca a su casa a horas intempestivas para que toquen para él. Sensible acercamiento al mundo proustiano, con inteligente guión de Alan Bennett. El film recrea la atmósfera de la que surge la gran creación literaria de Proust, y pinta con delicadeza la relación entre el escritor y Celeste, su devota ama de llaves. También se apuntan con sutileza los sentimientos de Proust por Massis, y los celos que afectan a varios personajes. Resulta excelente la escena de la conversación de Proust y Celeste, donde él expresa lo que debería ser un libro para el autor y para el lector. Grandísimos trabajos interpretativos de Alan Bates, Janet McTeer y Paul Rhys.
7/10
(2011) | 120 min. | Drama
La China de 1975, último año de la revolución cultural. Tenemos protagonista infantil, las once flores del título aluden a sus once años. Seguimos la vida cotidiana de este chico en una época que se nos comenta es la que fue, y que se nos invita a mirar con respeto. El padre de Wang Han es un intelectual reconvertido por la fuerza de las circunstancias, que desea que el chico desarrolle su sensibilidad artística pintando. El chaval tiene tres grandes amigos con los que vive sus pequeñas aventuras. Entre ellas la del asesinato de un guardián de la revolución que violó a una jovencita, el crimen lo ha cometido el hermano de ésta, que se oculta junto al río, donde Wang Han tiene un encontronazo con él y un secreto que ocultar. Recuerda un poco el film de Wang Xiaoshuai, de carácter autobiográfico, a Cuenta conmigo, también es una historia iniciática, de introducción a la vida adulta, el final de la inocencia, con cadáver de por medio. El director de La bicicleta de Pekín o In Love We Trust la desarrolla con habilidad, sabe presentar y desarrollar personajes y conflictos contextualizándolos, ello en una zona rural fotografiada muy bellamente, Guiyang, en la provincia de Guizhou.
6/10
(2011) Serie TV | 180 min. | Histórico | Drama
El 11 de marzo de 2004 191 personas fueron asesinadas en los terribles atentados de los trenes de cercanías de Madrid. Esta miniserie televisiva reconstruye los hecho arrancando en el piso de Leganés de los terroristas a punto de suicidarse, para volver atrás en el tiempo y ver sus preparativos, y las evoluciones de varios viajeros normales y corrientes, a punto de subirse a un tren que va a cambiar sus vidas para siempre. Aunque se nota la falta de medios, Daniel Cebrián presenta con más o menos detalle cómo se tejió la tragedia. De todos modos, como sigue habiendo aspectos oscuros en lo sucedido, y lo que se cuenta se ciñe a la versión oficial, puede saber a poco al espectador que espera un poco más de audacia y especulación. Funcionan mejor los pasajes fríos de los preparativos del atentado que los que tratan de dar humanidad a la historia explicando alguna tragedia personal, más convencionales.
5/10
(2012) | 120 min. | Drama

"¿Si nos parece tan importante vivir con dignidad, por qué no damos el mismo valor a la muerte? Ninguna muerte es insignificante." Yukio Mishima El 25 de noviembre de 1970, un hombre se suicidó en el cuartel general de la división del ejército en Tokio. Detrás dejaba una larga lista de obras maestras literarias y una controversia que no ha cesado aún. El hombre se llamaba Yukio Mishima, uno de los escritores más famosos y respetados de Japón. Acompañado por cuatro miembros de su ejército personal, Tatenokai, Mishima había hecho prisionero al comandante del cuartel general. Se dirigió a las personas presentes lanzando proclamas en favor de un golpe de Estado que devolviera plenos poderes al Emperador. Cuando los soldados comenzaron a burlarse de él, interrumpió su discurso y se dirigió al despacho del comandante para practicar el seppuku, el suicidio ritual de los samourais, abriéndose el vientre antes de ser decapitado por uno de sus hombres. ¿Qué buscaba transmitir Mishima con sus últimos actos? ¿Qué vio antes de morir?

(2002) | 134 min. | Drama
Van un egipcio, un israelí, un inglés, un yanqui, un mexicano, un francés, una iraní, un japonés, una india, un bosnio y una chica de Burkina Fasso y… No se trata del comienzo de ningún chiste, sino del elenco de 11 directores, que con 11 minutos por delante de metraje cada uno, recrean lo que les sugieren los trágicos hechos ocurridos en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001. Como sucede en todo film colectivo, hay mejores y peores segmentos. Conmueve la sencillez de la historia iraní de Samira Makhmalbaf en una escuela, o el triste viudo, Ernest Borgnine, en el corto de Sean Penn. Y resulta muy, muy divertida, la búsqueda de unos chavales en Burkina Fasso de Bin Laden, pensando en la recompensa que se ofrece por su cabeza. Más tomadura de pelo parece el clip de Alejandro González Iñárritu, casi todo él un fotograma en negro, con fogonazos de las caídas de la gente de las Torres Gemelas.
6/10
(2007) | 159 min. | Thriller | Drama
Hace 50 años Sidney Lumet dirigió un intenso y dramático film judicial sobre las deliberaciones de un jurado, 12 hombres sin piedad, a partir de un argumento ideado por Reginald Rose. El resultado rozaba la perfección, por lo que su revisitación pasado medio siglo a cargo de un cineasta ruso, Nikita Mikhalkov, sonaba a capricho de director con pocas ideas, que trata de agarrarse a una trama sólida, de eficacia probada. Lo cierto es que Mikhalkov, con ayuda de sus coguionistas Vladimir Moiseyenko y Aleksandr Novototsky, conserva el esqueleto de la narración original, pero trasladando el conjunto a la situación rusa actual, que queda enriquecido con múltiples novedades en torno a los personajes. Así, básicamente, la historia es la misma. Un jurado, compuesto por doce hombres, todos varones, se retira a deliberar acerca de un caso de homicidio: un joven checheno está acusado de haber asesinado a su padrastro ruso. Inicialmente el grupo se toma su misión frívolamente, su deseo es acabar cuanto antes lo que consideran una tarea ingrata, que les roba su valioso tiempo. Todos están convencidos de la culpabilidad del encausado, pero en realidad no se han detenido a considerar las pruebas. Sólo cuando uno de ellos rompe la unanimidad, en un arranque de dignidad que le lleva a hacer la consideración elemental de que están juzgando a un ser humano, comienzan a sumergirse en un caso que no sólo es el del acusado… Aquello les obliga a mirarse dentro de sí mismos y ahondar en tantas heridas del alma no cicatrizadas. Es sorprendente lo que ha logrado Mikhalkov. Lo que parecía un artificio, situar la historia en Rusia, resulta revelador de este país. Pues se entra a considerar cómo se ha asimilado el sistema democrático, y se habla de los odios étnicos, la corrupción idiosincrática rusa, las desigualdades sociales, la desestructuración familiar… Y todo ello con enorme inteligencia, de modo que la introducción no resulta nada postiza. Todo lo contrario, sirve para indagar en el sentido trágico del pueblo ruso, con una magnífica contraposición de personajes, que sirve para trasladar la atención de unos a otros con gran naturalidad, muchas veces en soberbios duelos actorales que implican a dos o tres intérpretes. El entero reparto está sobresaliente, insufla vida ya sea al tosco taxista, al cirujano de orígenes humildes, al ‘nuevo rico’ empresario televisivo o al tipo que siembra las dudas. Pero es que Mikhalkov no sólo exhibe un alto sentido dramático, o presenta una encomiable humildad al reservarse un papel pequeño, que sólo brilla hacia el final, sino que entrega un film muy cinematográfico, de perfecta fotografía, fabuloso uso del gimnasio escolar donde está reunido el jurado, e inspirada partitura musical. Los flash-backs acerca del “background” del crimen son muy reveladores y nada torpes, con momentos tan intensos como los del acusado siendo niño bailando con unos soldados chechenos. E imágenes como la pelota de baloncesto atascada en el tablero de la canasta, del pajarillo encerrado, de la tubería vista o de esa imagen de la Virgen olvidada, son muy gráficas acerca de lo mejor y lo peor de los rusos.
8/10
(2013) | 133 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.
9/10
(2017) | 85 min. | Drama | Romántico
Baxter, fotógrafo, recibe un premio económico y ni corto ni perezoso se pone a regalar cosas a los más necesitados. Como quedan sólo doce días para su boda, los problemas llegan cuando la novia ve cómo el dinero va desapareciendo. Amable y romántico producto televisivo escrito y dirigido con sensibilidad por Christine Conradt. Aunque el tono es leve, el trabajo correcto del reparto lo hace llevadero, especialmente el de la rubia Ashley Jones.
4/10
(1998) | 86 min. | Drama
Dos jovencitos se ven obligados a usar un arma para defender a su madre del violento padre, lo que cambia sus vidas para siempre. Un dramón en toda regla.
4/10
(1957) | 98 min. | Drama
12 hombres sin piedad es un extraordinario drama judicial que se apoya fundamentalmente en la interpretación de unos grandes actores, dirigidos eficazmente por Sidney Lumet (Piel de Serpiente, Veredicto final, Network. Un mundo implacable...). La acción se desarrolla durante un juicio, en la sala de deliberaciones del Jurado. Todos los miembros del mismo, menos uno (Henry Fonda), están convencidos de la culpabilidad del reo, un hombre acusado del asesinato de su padre. Fonda debe usar toda clase de argumentos para convencer a los demás jurados de la inocencia del acusado, o al menos para sembrar entre ellos una duda razonable. Lumet da a esta historia de atmósfera teatral (la acción del film se desarrolla en un único lugar) un auténtico ritmo cinematográfico, y lo hace a través de un retrato minucioso de los personajes, unos esmerados diálogos y un uso perfecto de la cámara. La película recibió tres nominaciones al Oscar, entre ellos el de mejor película. Como curiosidad hay señalar que la película sigue siendo exhibida en muchas escuelas y facultades de derecho a los estudiantes de leyes, como ejemplo de la utilización de técnicas de persuasión, razonamiento y convicción.
8/10
(2018) | 130 min. | Histórico | Bélico | Drama Tráiler
Adaptación del libro “Horse Soldiers”, de Doug Stanton, que recrea la primera operación encubierta de Estados Unidos en Afganistán, post 11-S. El capitán Mitch Nelson ha conseguido un puesto de oficina, que le permitirá estar más tiempo con su familia. Pero cuando sobrevienen los atentados que conmovieron al mundo en 2001, solicita que le manden con sus antiguos hombres al frente, para combatir a los talibanes y desmantelar la organización terrorista Al Qaeda. Al mando de once soldados deberá buscar al general Dostum, un señor de la guerra uzbeco, con el fin de ayudarle a tomar Mazar-i-Sharif, ciudad de enorme importancia estratégica. Nicolai Fuglsig, reportero gráfico nacido en Dinamarca, se inició como realizador mientras cubría la guerra de Kósovo, cuando grabó metraje del que sacó un documental de 15 minutos. Tras el poco conocido largometraje de ciencia ficción Exfil, vuelve al terreno bélico con esta producción de Jerry Bruckheimer, especializado en filmes con mucha acción, por norma general ligeros y superficiales, como Dos policías rebeldes. Esto explica que se haya puesto el énfasis en las secuencias de combate, que están resueltas con la suficiente espectacularidad, y cierto realismo, se nota que el realizador conoce cómo es una guerra. El guión, en el que está involucrado nada menos que Ted Tally, oscarizado por El silencio de los corderos, se anota algunos tantos, por ejemplo al hablar de sacrificio patriótico, en militares capaces de dejar temporalmente a sus familias para acudir a la llamada del deber. Está bien resuelta la secuencia que recurre al humor para resumir la desorientación del ejército estadounidense en suelo afgano, cuando el uzbeco llama al enemigo, en plan Gila. En España se verá con cierta simpatía y esbozando una sonrisa que nuestra Elsa Pataky, unida a Chris Hemsworth, interprete aquí a su abnegadísima esposa en la ficción. En el reparto destaca Navid Negahban, conocido como el terrorista Abu Nazir de Homeland, que dota de cierta complejidad a Dostum, movido por la venganza, y los todoterreno Michael Shannon y Michael Peña, capaces de insuflar vida a personajes poco desarrollados por el guión. Por lo demás, el citado Hemsworth parece Thor con subfusil, y el resto de secundarios están desdibujados. Desentona sobre todo Numan Acar, un mulá de opereta exageradisímo al frente de los villanos.
5/10
(2017) | 140 min. | Drama Tráiler
  Tercera película como director, del también guionista Robin Campillo, que ha colaborado en varias ocasiones con Laurent Cantet, en títulos como El empleo del tiempo y La clase, con los que comparte cierto aire realista próximo al documental. Además, como responsable de la película La resurrección de los muertos y la subsiguiente serie televisiva Les revenants, esta especie de muertos con vida que son los enfermos de sida a principios de los años 90 del pasado siglo, conectan con los zombies que habitaban las citadas obras. 120 pulsaciones por minuto describe el activismo con amplia repercusión mediática del grupo Act-Up, que en su rama de París nació en 1989. Aglutinaba sobre todo al colectivo homosexual francés que padecía el azote de la pandemia del sida, y que no deseaba quedarse de brazos cruzados ante la inoperancia de los gobernantes. Así, lejos de conformarse con reunir a un grupo de enfermos, lo que trataban era de llamar la atención de la opinión pública mediante una militancia llamativa, en manifestaciones y actos de protesta, sobre todo protestando contra los que consideraba actores ineficaces del drama, entre ellos los políticos y la industria farmacéutica, interrumpiendo actos, y desparramando sangre falsa por doquier. Nathan acaba de incorporarse a las actividades de Act-Up, y pronto se va a enamorar de Sean, uno de los miembros del grupo más combativos, sobre todo porque sabe que tiene los días contados. A pesar de sus numerosos premios, incluido el grande del jurado en Cannes, la película es irregular. Contiene momentos vigorosos, rebosantes de energía, en los momentos de protesta. Otros son reiterativos, de clara intencionalidad didáctica, las asambleas en que todos participan apasionadamente pero con orden y respetando los turnos, decidiendo posturas y actos de protesta, que retrotraen a La clase o al cine social de Ken Loach. En la película se incide en la burocracia o poca sensibilidad administrativa, denunciando la ineficacia de las campañas de prevención acerca de la enfermedad. Pero al mismo tiempo se muestra indulgente en lo relativo a la promiscuidad. Para llegar al espectador, se hace necesaria una historia personal que atrape, de modo que se dibuja el enamoramiento homosexual de Nathan y Sean con esta finalidad. Pero se nota que le mismo Campillo es consciente de esta debilidad, nos falta conocer un poco mejor el drama individual de las personas que vemos, hasta el punto de que incluye una escena en uno explica a otro quién es quién, desvelando rasgos que el espectador no puede sospechar, simplemente porque no estaban integrados en la narración. También se trata de paliar esta carencia en el tramo final, cuando el avance de la enfermedad en uno de los personajes, golpea fuerte en el ánimo de todos los que le rodean. La puesta en escena tiene fuerza, sobre todo los momentos de protestan, las escenas intimistas son convencionales. Hay alguna escena simbólica poderosa, la del río Sena sin duda es una de ellas. Los actores realizan un trabajo interpretativo convincente, sobre todo Nahuel Pérez Biscayart.  
5/10
(2010) | 94 min. | Drama Tráiler
Aron Ralston es un joven al que le gustan los deportes de riesgo. Sin decir a nadie donde iba, se ha liado la manta a la cabeza y ha partido a John Blue Canyon, en Utah, un paraje rocoso increíble e inmenso, poco frecuentado. Allí disfruta de lo lindo hasta que un mal paso le hace caer por una sima, con tan escasa fortuna que su brazo queda atrapado por una roca que se diría imposible de mover. Aron pasará solo las 127 horas del título luchando por sobrevivir, y haciendo un particular examen de conciencia de lo que han dado de sí sus 25 años. El británico Danny Boyle repite con el guionista Simon Beaufoy, con quien hizo la oscarizada Slumdog Millionaire, ambos adaptan un libro del propio Aron Ralston donde cuenta su increíble peripecia. Y entrega una historia de supervivencia donde es clave el amor recordado de los seres queridos, con un sugerido sentido de la providencia al fondo, tema ya presente Slumdog..., y desde luego en Millones. Si la expresión 'luchar a brazo partido' no existiera, se diría que nació de los hechos narrados, tal es el empeño que Aron pone en salvar su vida. Aunque el metraje es escaso, apenas hora y media, el principal desafío al que se enfrenta Boyle es mantener el interés en una monosituación dentro de una grieta, esquema parecido al del título de ficción Buried (Enterrado). Ciertamente resulta algo reiterativo, y puede llegar a cansar, pero el director muestra carácter con la cámara y sus encuadres, el uso de la cámara de vídeo que lleva Aron, las escenas oníricas, casi alucinaciones, la visión de gusano desde el fondo del abismo, que permite atisbar el cielo. También la partitura musical de otro miembro del equipo Slumdog..., A.R. Rahman, ayuda. Resulta meritoria la interpretación de James Franco, que soporta todo el peso actoral de la película, los demás que aparecen son simples comparsas. Especialmente dura resulta la escena climática de la película, abordada de un modo hiperrealista no apto para todos los estómagos.
6/10
(2006) | 89 min. | Comedia | Drama
¿Hubo revolución o no hubo revolución en una pequeña ciudad innombrada de Rumanía, al este de Bucarest? Ésta es la pregunta estrella de un programa-coloquio de la televisión local, con motivo de los 16 años de la caída del poder y linchamiento de Nicolás Ceaucescu. El film muestra los movimientos previos a la celebración en directo del programa, de los dos invitados y el presentador, hasta situarnos en el cuerpo central de la retransmisión, donde con unos medios más que precarios se suceden las preguntas del anfitrión y los espectadores, éstos por vía telefónica. Corneliu Porumboiu, director y guionista, demuestra en su film una inteligencia poco común en el escaso cine político que se hace hoy en día. Sin grandes alardes técnicos –la cámara está casi siempre fija en todos los planos, y Porumboiu se permite incluso una pequeña broma a cuento del cine cámara en mano–, plantea una comedia de sabor agridulce, a cuento de la revolución que propició la caída del comunismo en Rumanía. A través de básicamente tres personajes –Jderescu, el periodista que no se sabe si busca la verdad, o simplemente sacar adelante su programa; Manescu, el profesor que asegura que enseguida salió a la calle para apoyar el derrocamiento del tirano, aunque otras versiones hablan de que se metió en un bar a beber mientras se desarrollaban los acontecimientos; y Piscoci, un divertido anciano, muy directo en sus declaraciones, que parece estar en otra “galaxia”– y de las intervenciones fuera de campo de los telespectadores, hace una aguda crítica a los aprovechados políticos y al pueblo llano, capaces de apuntarse tantos o justificarse, sólo cuando el “partido” de la revolución está ya terminado.
7/10
(1962) | 80 min. | Drama
Basada en la novela de Leigh Brackett, se trata de una producción de bajo presupuesto, rodada en blanco y negro, de la compañía Ladd Enterprise, fundada por el actor protagonista de la cinta Alan Ladd y distribuida a través de la poderosa Columbia. El film una especie de antecedente de El justiciero de la ciudad (1974), en la que Ladd es un pacífico ingeniero de Beverly Hills que, una noche al ir hacia su casa, se ve asaltado por una pandilla de jóvenes delincuentes. Obsesionado con la posibilidad de vengarse de ellos, irá cometiendo acciones cada vez más violentas. Trata de explotar el problema de la delincuencia juvenil desde la perspectiva de que más vale el “diente por diente” que confiar en la ley.
4/10
(2016) | 144 min. | Acción | Thriller | Drama Tráiler
Recreación de un trágico episodio bélico que tuvo lugar durante la noche del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi. Tras la muerte del dictador Muamar el Gadafi, Libia se encuentra en una situación delicada, en donde diversas facciones se disputan el poder. El equilibrio es muy inestable y por eso Estados Unidos mantiene una pequeña base secreta de la CIA en la ciudad costera de Bengasi, que cuenta con un grupo de soldados experimentados para salvaguardar la seguridad, no más de media docena. Los problemas vendrán cuando el embajador estadounidense acuda a un acto en la ciudad y se instale en una casa cercana. Pronto será atacado. Película vibrante, entretenida, tremendamente realista y seria. Vuelve a traer a colación las ventajas e inconvenientes del tan cacareado intervencionismo internacional norteamericano, una cuestión nada fácil de solventar. Tanto los habitantes de los países conflictivos como los propios norteamericanos dudan constantemente de esa política, más si cabe cuando se producen situaciones límite en donde hay heridos y muertos, muchísimos más –todo hay que decirlo– entre los lugareños, a menudo masas de personas sin orden ni disciplina que odian que los yanquis corten el bacalao en su tierra. El problema llega cuando se generaliza identificando al Islam con esas facciones violentas. Los hechos reales narrados en 13 horas, Los soldados secretos de Bengasi están basados en el libro escrito por Mitchell Zuckoff y cuenta con un cuidado guión de Chuck Hogan (The Town, ciudad de ladrones), el cual logra involucrar anímicamente al espectador gracias al buen dibujo que hace del personal estadounidense. En películas de este tipo, con acción y ritmo desenfrenados, es complicado a veces saber quién es quién y ese tema se amplía en este caso ya que hasta los propios soldados americanos desconocen la identidad del enemigo. Aunque presumiblemente cuentan con habitantes amigos, nunca saben si lo son de verdad, si van a traicionarles. Esto ofrece momentos de tensión, bien resueltos, verosímiles y trasladan una desasosegante sensación de desconcierto. El modo de filmar la guerra es de un realismo inusitado, y no se ahorra alguna imagen especialmente desagradable. Y aquí la atmósfera recuerda sobremanera a otras películas recientes del mismo corte bélico (en cuanto al fracaso militar estadounidense), como El único superviviente o en especial Black Hawk derribado, citada explícitamente por uno de los personajes. Desde luego es difícil mejorar la ambientación realista y la atmósfera agobiante generada en esta especie de base asediada, convertida en un nuevo El Alamo, como también comenta otro soldado. Alegra comprobar además que el director de la película, Michael Bay, sabe hacer otra cosa que películas fantásticas de Transformers. Su modo de filmar la guerra nocturna es contundente, aunque por la localización de los contendientes a veces parezca que estamos en un videojuego en manos de los norteamericanos, mientras que otras escenas (como la del ataque al coche blindado) están magníficamente rodadas. Pero no sólo se centra en la pura acción. Deja tiempo para conocer a los protagonistas, para humanizarles, especialmente a los dos soldados norteamericanos que llevan casi todo el peso anímico del film, unos perfectos John Krasinski (Silva) y James Badge Dale (Rone), quienes comentan su anhelo constante de regresar con sus familias y comparten su opinión de que están en una guerra que no entienden.
7/10

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