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Lista de cine

Lista de películas del género Drama

(2015) | 114 min. | Histórico | Drama Tráiler
Reconstrucción de la historia real de Georg Elser, carpintero de una pequeña localidad que el 8 de noviembre de 1939 colocó una bomba en una cervecería de Munich, donde tenía lugar un acto en el que participaba el mismísimo Adolf Hitler. El Führer abandonó de forma imprevista el lugar 13 minutos antes de que llegara a estallar el artefacto, causando en cambio la muerte de varios inocentes. Segundo acercamiento a la Alemania de la II Guerra Mundial (tiene previsto para el futuro un tercero), del realizador Oliver Hirschbiegel, tras la redonda El hundimiento. Puede desconcertar un poco a quien espere un film en la misma línea, pues aquí apenas aparece el líder del Tercer Reich, y también a quien conociendo las líneas del argumento pueda deducir que estamos ante un thriller centrado en el atentado, al estilo de Valkiria. Aquí el cineasta se va por otros derroteros, pues básicamente se centra en la relación entre carcelero y preso (lo que remite a su film anterior El experimento), y en el flashback que muestra las causas de la acción del protagonista, lo que da pie a mostrar el ascenso del nazismo, y sus efectos: el nacimiento de la represión y la violencia. Además de que le falta un poco de gancho, sorprende que 13 minutos para matar a Hitler caiga en los estereotipos (véanse los nazis que montan una trifulca en una taberna, que parecen malvados de opereta), cuando está dirigida precisamente por el tipo que incluso recibió críticas por haber mostrado a un Hitler demasiado humano. Pero cuenta con una cuidada recreación de la época, y un memorable trabajo de Christian Friedel, que encarna al protagonista, así como de Burghart Klaußner, el oficial nazi que le interroga.
6/10
(2007) | 100 min. | Comedia | Drama
Octave trabaja como creativo en una prestigiosa agencia de publicidad parisina. Harto de tener que someter sus ideas a los mediocres directores de marketing, decide poner toda la carne en el asador para provocar su despido y así conseguir una jugosa jubilación anticipada.
(2010) | 88 min. | Drama
Víctor es un joven que llega al estudio artístico de Martin y Ana. Los tres están desesperados, faltos de inspiración, necesitados de alegría. Cada uno empleará sus propios métodos para buscar su sitio en el mundo. Dura película sobre la búsqueda de la identidad, el éxito y el sentido de la vida. Los límites éticos quedan relegados en muchos casos, lo que provocará más de un nudo en los estómagos de los espectadores.
4/10
(2011) Serie TV | 0 min. | Drama
(1933) | 86 min. | Drama | Comedia | Romántico
Vísperas de la fiesta nacional, en un popular barrio parisino. Anna, florista, y Jean, taxista, son dos jóvenes vecinos que se aman. Pero Pola, una antigua novia que se mueve entre malas compañías, visita a Jean en su habitación, y se produce el equívoco. Anna cree que Jean está con esa mujer; la muerte de su madre y los enredos de Pola, hacen que la grieta que se ha abierto en la pareja se agigante, y ambos no vuelven a saber el uno del otro, pues cambian de casa. Hasta que... Amable película de René Clair, que demuestra ser un genio a la hora de cambiar el tono de la película. Puede moverse en la comedia bufa -el rico borrachín-, la crítica social -la familia burguesa de padres bien pensantes-, el suspense -toda la tentativa de robo en el café donde Anna empieza a trabajar de camarera- y, por supuesto, el romanticismo. Del reparto destaca la siempre encantadora Annabella, y Paul Ollivier en el divertido rol del borracho, con momentos estelares como el del salón donde amenaza a la gente hasta con dos pistolas.
7/10
(2011) | 84 min. | Drama | Histórico
Falso documental que sigue minuto a minuto el advenimiento de la República el 14 de abril de 1931 en Cataluña, con sus especiales circunstancias cuando Lluís Companys proclama unitateralmente la caída de la monarquía desde el balcón del ayuntamiento de Barcelona, y Frances Macià le afea haber actuado por su cuenta para decretar, yendo más allá, la creación de la República de Cataluña en el contexto de una España federal. Los hechos preocupan en Madrid, donde Niceto Alcalá Zamora aún no ha sido nombrado presidente tras la abdicación de Alfonso XIII, y Miguel Maura mantiene contactos con Companys. Manuel Huerga es original a la hora de recrear hechos históricos con actores, alternando las declaraciones de los personajes, con imágenes de los hechos de los que fueron protagonistas, como si estuviéramos contemplando un documental real. La dramatización funciona, y el agilísimo film funciona casi a ritmo de thriller, de modo que el espectador se pregunta cómo acabará la aventura independentista. La reconstrucción de la época es buena, se acude a planos cerrados, fotografía en blanco y negro, y de colores apagados, y a unos intérpretes bien caracterizados, que hacen bien su trabajo. El director es medianamente ponderado al darnos su lección de historia, aunque chirrían algo las intervenciones de Alfonso XIII. Resulta evidente que las simpatías de Huerga y su guionista Toni Soler están sobre todo con Macià, que habría sacrificado sus más altos ideales para evitar el derramamiento de sangre y una guerra civil que llegaría tres años después de su muerte.
6/10
(1951) | 92 min. | Cine negro | Drama
Un joven, que no se siente amado por padres y novia, sube a lo alto de un hotel en el neoyorquino Broadway con intención de suicidarse. Un policía, que se da cuenta de sus intenciones, intentará disuadirle. Pero se monta un circo mediático que pone en peligro que todo se resuelva felizmente. Eficaz intriga servida por Henry Hathaway, aunque los actores principales no son de primera fila, funciona como un mecanismo perfectamente engrasado. Se puede reconocer en un rol absolutamente menor a la mismísima Grace Kelly.
6/10
(2007) | 95 min. | Drama
El cordobés Gerardo Olivares, director de la prometedora La gran final, ha ganado con esta película sobre la emigración africana la Espiga de Oro del Festival de Valladolid, hazaña que hasta el momento no había logrado ningún español, a pesar de que se trataba de la edición 52. El film tiene puntos en común con In This World, el estremecedor film de Michael Winterbottom, que en un estilo realista, muy cercano al documental, seguía las penalidades sufridas por un adolescente inmigrante, en su viaje de Pakistán a Gran Bretaña. Olivares ofrece valiosas imágenes testimoniales, que ha filmado con un reducido equipo de cinco personas. Con ellos ha recorrido diversas localizaciones africanas y españolas, en compañía de los tres actores protagonistas. El único con experiencia en cine es Mahamadou Alzouma, que ya había trabajado en el anterior film del director. Los otros dos son actores no profesionales, al igual que los secundarios, reclutados casi sobre la marcha por el camino. Los catorce kilómetros del título hacen referencia a la distancia que separa África de Europa. Es el tramo final para muchas personas que por regla general han recorrido un largo trayecto desde sus países de origen. Es el caso del protagonista, Buba, una joven promesa del balón que en busca de una oportunidad en el mundo del fútbol atraviesa el desierto del Teneré, desde Níger, en compañía de su hermano. En su viaje a Marruecos, donde planean subir a una patera que les lleve a España, conocerán a Violeta, otra emigrante, que ha caído en el infierno de la prostitución. El film cuenta con una prodigiosa fotografía, que deslumbra constantemente al espectador con imaginativos encuadres o evocadoras tomas del desierto. También llama significativamente la atención la memorable banda sonora, compuesta por Santi Vega, que recrea ritmos africanos. Todo ello enriquece un film que sabe escapar de sentimentalismos facilones y discursos demagógicos a la hora de analizar el tema central. En el libro ‘Memorias de África’, Karen Blixen escribió metafóricamente que en el continente africano “Dios y el diablo son la misma persona”. Partiendo de esta frase, Olivares ha retratado la parte positiva de África, con esos inigualables parajes naturales, y la gran humanidad de sus habitantes, pero también la oscura, marcada por la miseria y la corrupción. Especialmente significativo es el encuentro de los protagonistas con un tuareg que les lanza una amistosa proclama. “Más valdría más que emplearais vuestro esfuerzo y vuestro dinero en crear un negocio. El futuro está aquí en África”. Y es que por un lado, Olivares entiende a unos personajes que empujados por la miseria parten en busca de un futuro mejor, pero por otro lado el film invita a una profunda reflexión, pues también es cierto que muchos esfuerzos que dedican estos jóvenes podrían destinarse a potenciar el desarrollo del continente. La emigración es un camino hacia la felicidad que puede derivar en que algunos logren mejorar sus horribles condiciones de vida, pero muchos son los que mueren en el intento, y también provoca un inquietante efecto colateral: África se desangra. Sus habitantes salen huyendo de forma masiva. Olivares ha sabido recoger con acierto la mezquindad de los que se aprovechan de este drama humano, los mafiosos de las pateras, los policías sin escrúpulos... También está presente en el film la solidaridad de la que, salvo en lamentables excepciones aisladas, han hecho gala el pueblo y las autoridades españolas.
6/10
(2008) | 94 min. | Drama
La escritora argentina Camila Ponte está en pleno viaje de promoción de su última novela. En un determinado momento una mujer inquietante, Vega, la llevará a un hotel, en donde las dos permanecerán como si de un secuestro se tratara, sólo que aquí no parece haber ningún rescate. Extraño drama, con definidos acentos de thriller, dirigido por el veterano Jaime de Armiñán y en donde sin lugar a dudas destaca el gran reparto. Ganó el premio al mejor guión del Festival de Cine de Málaga.
4/10
(2013) | 96 min. | Drama Tráiler
Sexto largometraje de Gracia Querejeta, cinco años después de Siete mesas de billar francés, período en el que la realizadora ha estado dedicada sobre todo a episodios de series televisivas de éxito. Ella misma ha coescrito el guión con Santos Mercero, hijo del prestigioso Antonio Mercero, que ha centrado su carrera en la pequeña pantalla. En 15 años y un día, a Jon, un chico problemático, le expulsan del colegio por sus gamberradas, al tiempo que también envenena al perro del vecino. Su madre, actriz sin demasiadas perspectivas que se quedó viuda en circunstancias traumáticas, le envía a pasar una temporada con su abuelo, un rígido militar retirado que se separó de la abuela por razones no especificadas pocos años antes. Se estrena casi al mismo tiempo y coincide en la sección oficial del Festival de Málaga con Hijo de Caín, otra cinta española de joven inadaptado con la que comparte que el protagonista mata a un can al principio del film. Pero mientras que aquélla se va por los derroteros del thriller y la comercialidad en busca del suspense –opción muy respetable por supuesto–, Gracia Querejeta se esfuerza por seguir un sendero muy distinto, centrándose en las relaciones humanas, por lo que logra tocar la fibra sensible del espectador. Versa fundamentalmente sobre los adolescentes conflictivos, pero también sobre las relaciones entre miembros de familias que esconden secretos, tema omnipresente en todas las películas de la realizadora. Está claro que su cine tiene siempre interés, lo que disculpa que en 15 años y un día, como en el resto de su filmografía, se eche de menos una mayor capacidad de riesgo, y algo de la brillantez visual que sí tienen otros cineastas, como Isabel Coixet. La labor de Gracia Querejeta con los intérpretes de 15 años y un día puede calificarse como desigual. Maribel Verdú, que ya estaba presente en el anterior trabajo de la autora, realiza un gran trabajo como madre esforzada fracasada por culpa de sus errores del pasado. Frente a ella, demuestra su enorme valía Fernando Valverde, más conocido como Tito, que sólo se ha asomado episódicamente a la gran pantalla desde los años 90, centrado en la serie El comisario. Por contra, la mayoría de los jóvenes actores no acaban de resultar realistas.
6/10
(2018) | 94 min. | Histórico | Acción | Thriller | Drama
Clint Eastwood sigue su línea ascendente de contar historias esperanzadoras sobre el heroismo cotidiano de las personas corrientes, que empezó a incoar con Gran Torino, una trama de redención. Como en Sully, parte de un caso real, el valeroso comportamiento de tres amigos -Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencer Stone- de turismo por Europa en agosto de 2015, y que a bordo del tren que les llevaba a París se enfrentaron a Ayoub El-Khazzani, un terrorista yihadista armado hasta los dientes, que pretendía ejecutar una matanza entre los pasajeros. Y rizando el rizo, ha querido que fueran ellos mismos, sin ninguna experiencia interpretativa previa, quienes compusieran sus propios personajes, algo que también han hecho otros pasajeros. Suena a audacia loca, pero la fórmula funciona, los tres resultan muy naturales ante la cámara. El octogenario director no se ha roto la cabeza, está claro que su objetivo no era otro que el de recordar una preciosa página de heroicidad a cargo de tipos normales, de ésas que engrandecen a los seres humanos, donde con cierto sentido providencialista, se viene a decir que hay que saber estar donde a uno le corresponde, y hacer algo, lo que haya que hacer, aunque cueste. No hay que confundir la sencillez con la simpleza, e Eastwood se inclina por la primera entregando una película tremendamente eficaz en lo que pretende. El film parte del libro que publicaron los héroes, con la ayuda de un escritor profesional, y el guión lo ha compuesto, siguiendo la línea de los actores no estelares, una completa desconocida, que responde al nombre de Dorothy Blyskal. Y el planteamiento resulta bastante minimalista, pues unos planos iniciales que nos anticipan el ataque del tren, van seguidos de flash-backs sobre la infancia de Anthony, Alek y Spencer, su entorno familiar y escolar, y el modo en que se forja la amistad. Y a esto se suma la normalidad absoluta de los días previos al atentado, en que simplemente disfrutan de sus vacaciones, en Roma, Venecia, Berlín –el punto donde se reúnen los tres– y Amsterdam. Tenemos así simplemente, pero en realidad no es poco, a unos buenos amigos pasándolo bien, gastando bromas, disfrutando del arte y la fiesta, ayudando a las personas mayores. Es la humanidad que nunca deberíamos perder, lo que nos hace buenas personas, y que nos equipa para las pruebas que depara la vida, viene a decir Eastwood, quien de nuevo, con unos sencillos mimbres, sabe filmar con poderío. Aunque el enfrentamiento con el terrorista en sí, sea breve, está rodado con gran fuerza y meticulosidad, perfectamente montado, sin artificios musicales o ralentíes que no vengan a cuento, la veteranía de un gran cineasta es un grado, y reducir al atacante y ayudar a los heridos, es todo una en esa inspirada escena.
7/10
(2011) | 90 min. | Drama
(2010) | 102 min. | Comedia | Drama
El director lucense Jorge Coira debutó en el largometraje con El año de la garrapata, y tiene una amplia experiencia en series televisivas como Pelotas o El comisario. Cuando inició la pre-producción de ésta, su segunda película de cine, decidió proponerle que interpretara a uno de los protagonistas a Luis Tosar, aprovechando que el actor se hizo gran amigo suyo cuando ambos eran compañeros en un instituto de Lugo. A Tosar le interesó tanto el proyecto que no sólo le dijo que sí, sino que acabó convertido en coproductor. El film se estructura en tres partes que transcurren en las respectivas comidas básicas del día: el desayuno, la merienda y la cena. Entrecruza las andanzas de diversos personajes de Santiago de Compostela. Un músico callejero recibe la inesperada llamada de la mujer que fue el amor de su vida, pero que finalmente se casó con otro con el que tiene un hijo, una chica prepara una prueba para entrar como cantante en una orquesta, un homosexual que vive con su pareja ha invitado a comer a su hermano, un macedonio se busca la vida por las calles de la ciudad, dos tipos se emborrachan desde primera hora de la mañana, un actor de moda espera que desayune con él una atractiva joven... Rodada a base de improvisaciones, Jorge Coira creó los personajes, se reunió con los actores para asegurarse de que entendían sus motivaciones y sus conflictos, y posteriormente les dejó inventar cómo se comportarían éstos. Consigue un gran realismo en las interpretaciones, gracias a esta técnica, y a la calidad de actores como el citado Tosar, la impagable Esperanza Pedreño, Sergio Peris-Mencheta y especialmente Pedro Alonso, protagonista de la serie Padre Casares, que se luce con el personaje del actor, en espera de una cita que se resiste a llegar. Rodada en sólo nueve días, Coira no parece albergar grandes pretensiones, y su obra es irregular porque algunas historias se quedan en meras anécdotas. Pero 18 comidas, que empieza como una comedia intrascendente, logra crecer por momentos y acumula fragmentos de cierto dramatismo, casi siempre en torno al tema de la desorientación vital en la sociedad moderna. La esposa que le confiesa a su marido que no sabe si dejarle porque se siente infeliz, y el hombre que por su forma de pensar se siente incapaz de soportar jamás la homosexualidad de su hermano son quizás las piezas de mayor interés de este puzzle.
5/10
(2014) Serie TV | 480 min. | Bélico | Drama
Ambiciosa serie televisiva danesa, concebida para su estreno en el 150 aniversario de los enfrentamientos bélicos entre Dinamarca y los prusianos del imperio austrohúngaro. Está narrada en dos tiempos, en la actualidad con un anciano recluido en su caserón y una joven obligada a realizar servicios sociales, que incluyen cuidarle; y en el pasado, con los antepasados de estos personajes, sobre todo dos hombres y una mujer, a los que separan las barreras sociales, ella es hija de familia noble, ellos de modesta condición, hijos de la servidumbre, y los que afectan de modo definitivo los acontecimientos históricos. Aunque el esfuerzo de producción de esta serie creada por Ole Bornedal es notable, se nota demasiado el "mensaje" de criminalizar a políticos y militares a los que les gustaría "jugar a los soldaditos", y las subtramas románticas tampoco son memorables. Es cierto que nunca se oculta la idea del revisionismo histórico, al plantear la serie en dos planos temporales, unode ellos  el contemporáneo. Pero lo cierto es que la conexión resulta algo forzada y distrae, y hace que miremos el pasado sin poder disfrutar de cierto tono épico o trágico, los personajes parecen tristes figuras a los que los sucesos que ocurren a su alrededor dictan su destino.
5/10
(1997) | 120 min. | Drama
Trevor, inclinado vocacionalmente a la enseñanza, da clases en un conflictivo instituto de Brooklyn. Un mensaje anónimo con tres cifras –187, el código policial de homicidio–, le inquieta. No sin motivo pues el salvaje apuñalamiento de un alumno, disconforme con un suspenso, cambia su vida por completo. Trata de rehacerla en un nuevo destino, en la otra punta del país: Los Ángeles. Pero el nuevo instituto que le contrata también tiene en sus filas alumnos conflictivos. Scott Yagemann, el guionista, ha dedicado varios años de su vida en la enseñanza pública, y trata de alertar sobre la degradación del sistema educativo americano, que puede acabar con la ilusión del profesor más dotado. La película se adentra en el conflicto de un profesor que, pese a sus fantasmas, trata de ayudar a los alumnos que se esfuerzan, apoyándose en la oración y en la seguridad de que lo suyo es enseñar. Pero algo se ha roto en su interior, y los enfrentamientos con los jóvenes difíciles dan a la película un giro inesperado. Es quizá esta parte, en que el film se convierte en un thriller, la más artificial. Ello a pesar del vigoroso clímax, que toma prestada, citándola, la célebre secuencia de la ruleta rusa de El cazador de Michael Cimino. Kevin Reynolds (Robin Hood, príncipe de los ladrones, Waterworld), apoyado por Icon –productora de Mel Gibson–, acomete un film algo alejado de su estilo, profundamente pesimista. Aunque no salga del todo airoso, hay que reconocerle el mérito de ofrecer una película de maestros que se aleja de algunos convencionalismos. Hay algunas buenas ideas –el profesor en el aula enfocado, y los alumnos fuera de foco, modo visual de mostrar sus distancias insalvables después del suceso traumático que inicia el film–, y un gran trabajo interpretativo de Samuel L. Jackson.
4/10
(1990) | 100 min. | Histórico | Romántico | Drama

El film se proyectó por primera vez en el festival de Cannes de 1990 recibiendo buenas críticas.

5/10
(2016) | 105 min. | Histórico | Drama Tráiler
Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.
4/10
(2019) | 119 min. | Bélico | Drama Tráiler
La Gran Guerra. En territorio francés, ocupado por los alemanes. El general británico Eninore encomienda a los soldados Schofield y Blake una importante misión. Deben atravesar el territorio enemigo, teóricamente despejado, para entregar a MacKenzie, comandante de otra división, una contraorden: la paralización del ataque que tenía previsto, pues en caso contrario, los mil seiscientos hombres que tiene a su cargo, incluido un hermano de Blake, caerán en una trampa y serán exterminados. En su octavo largometraje como realizador, Sam Mendes parece haber rodado la antítesis de su anterior incursión en la temática bélica. Si Jarhead, el infierno espera, de 2005, retrataba sobre todo a soldados descerebrados, que sólo pensaban en obscenidades y manifestaban poco apego a sus lazos familiares, aquí se recurre a dos protagonistas honrados, y afectuosos, que se convierten en auténticos héroes, pese a que hacer lo correcto a veces vaya en su contra. Como consecuencia, su mensaje en contra de las guerras resulta más sólido, unos jóvenes de buen corazón como sus personajes no merecen estar viviendo un auténtico infierno, pasando continuamente junto a cuerpos destrozados. Inspirado por el recuerdo de su abuelo, al que dedica el film, el propio Mendes ha escrito un guión sin fisuras junto a Krysty Wilson-Cairns –forjada en la serie Penny Dreadful, donde él ejercía como productor ejecutivo– que muestra que la Primera Guerra Mundial fue peor que la Segunda, mucho más recreada por el cine, porque aún se podían ver los ojos de los adversarios. Al estilo de La soga o Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia), el film está rodado en teoría en un único plano-secuencia. Todo indica que se ha hecho un poco de trampa, un par de momentos bien permiten haber cortado (sobre todo el desvanecimiento de uno de los soldados), pero el espectador tiene la sensación de que está viendo una cinta rodada del tirón. De hecho está acreditado como editor nada menos que Lee Smith, habitual asistente de Christopher Nolan en títulos como Dunkerque, otro de los más sobresalientes filmes del género de los últimos años, que esta vez se ha ganado a pulso el título de montador más sigiloso de la historia audiovisual. Habrá ayudado mucho a representar la función casi sin interrupciones la enorme experiencia teatral de Mendes, que triunfó como director de escena antes de pasar al cine con American Beauty, pero aún así impresiona mucho su cinta, porque no transcurre precisamente en un espacio limitado, sus personajes principales recorren toda la trinchera británica, para pasar después a campo abierto, a una aldea de la campiña, etc. Como resultado, el espectador no tiene la sensación de contemplar el relato desde fuera, sino de estar en medio de los acontecimientos, parece que los personajes pueden caminar hacia cualquier punto, y que se saldrán de un decorado, ni dejarán atrás a los extras. Resulta increíble la sincronización de intérpretes para estar siempre en el lugar justo, pero también la de aviones e incluso de ratas, y nada parece calculado, sino casual. También se supera a sí mismo otro ilustre técnico, Roger Deakins, director de fotografía habitual de los hermanos Coen, con el que casi siempre rueda también Mendes, que no sólo logra transmitir claustrofobia cuando la ocasión lo demanda, pues otras veces muestra escenas de masas, por ejemplo una carga de los soldados. En un momento de la historia del cine donde los efectos visuales por ordenador han avanzado tanto que pocas veces se consigue sorprender al espectador, Mendes deja boquiabierto a cualquiera, con más de un fragmento de pericia técnica asombrosa, como la del personaje enterrado entre rocas, el agua, el avión que se estrella, etc., donde no se adivina dónde acaban los gráficos, y empiezan a actuar actores de verdad. Otras veces uno se pregunta cómo habrá conseguido Deakins mover su cámara, para conseguir tomas inauditas. En esta coyuntura, lo tenían muy difícil los jóvenes relativamente desconocidos Dean-Charles Chapman (Juego de tronos) y George MacKay (hijo mayor de Viggo Mortensen en Captain Fantastic) para lograr empatía con sus personajes, apenas descritos, porque se pretende que sean representativos de cualquiera de los combatientes en el trágico conflicto. En caso de fracaso y que al espectador le importase poco lo que les ocurriera, todo el esfuerzo técnico no valdría para nada. Pero aprueban con nota, sobre todo MacKay, que sería un digno ganador del Oscar. Les apoyan actorazos que muestran su carisma, pero en apariciones bastante breves, que casi parecen cameos, como Colin Firth (Eninore), Benedict Cumberbatch (Mackenzie) o Mark Strong (un oficial que ofrece un importante consejo). Si Alfred Hitchcock admitió haber concebido Extraños en un tren a través de la imagen de los espectadores de un partido de tenis, mirando de izquierda a derecha la evolución de la pelota, mientras uno de ellos miraba fijamente a uno de los jugadores, 1917 tiene también un momento icónico. Un pelotón de soldados carga hacia el frente enemigo, al más puro estilo de Senderos de gloria, de Stanley Kubrick, mientras un hombre les atraviesa perpendicularmente, corriendo al otro flanco, necesitado de encontrar a quien les envía a la muerte.
8/10
(1983) | 90 min. | Drama
5/10
(2017) | 102 min. | Terror | Drama
Adaptación de una malsana novela corta de Stephen King, muy en su línea. Transcurre en el año del título, y arranca con la confesión de unos sórdidos hechos que está consignando por escrito, en la habitación de un hotel, el granjero Wilfred James. Ahí cuenta sus esfuerzos por trabajar sus tierras con campos de maíz, en compañía de su esposa Arlette, y su hijo adolescente aunque casi un hombre, Henry. La mujer ha obtenido por herencia unas tierras que podrían hacer su propiedad más rentable, pero ella quiere vender, obtener el divorcio y poner una tienda en Omaha. Wilfred no piensa permitir tales planes, así que manipula a su voluble hijo para asesinarla, de modo que puedan seguir con su cansina vida rural. Sin embargo, la culpa les va a perseguir de un modo terrible. Pelicula de atmósfera opresiva, bastante desagradable, que traza el cuadro de las penalidades que podía atravesar una familia en el campo en los años en torno a la Depresión, con padres castradores e hijo víctima de los complejos de sus progenitores. Abunda en lo que ya han venido a ser clichés en el imaginario de King, o sea, ambiente familiar opresivo, citas bíblicas tremendistas, lenguaje obsceno sin que venga a cuento, fatalismo... A lo que se suma la cuestión de los remordimientos por el crimen, variante kingniana de Dostoievski en forma de desagradables ratas chupasangres, que se meten por tuberías y paredes, y siguen a los asesinos allá donde van, no se puede escapar al castigo, la venganza será terrible. Dirige el desconocido Zak Hilditch, responsable también del guión.
5/10

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