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Lista de cine

Lista de películas del género Épico

(1980) | 210 min. | Épico | Histórico
Interesante y contemplativa recreacción de la Grecia del conquistador macedónico Alejandro Magno, acargo de su compatriota Theo Angelopoulos. Protagoniza Omero Antonutti (Good Morning, Babilonia, El maestro de esgrima). El film obtuvo varios premios, entre ellos, el del León de oro de Venecia.
4/10
(1938) | 112 min. | Bélico | Drama | Épico | Histórico
En el siglo XIII, una Rusia medieval debe hacer frente a las amenazas de los mongoles y, sobre todo, de los caballeros teutones. El príncipe Alexander Nevski dirigirá a sus hombres en una batalla decisiva en Novgorod. Hoy en día resulta imposible ver el film sin advertir su explícito sentido propagandístico contra la ideología nazi. Apoyado el film inicialmente por Stalin, su alianza con Hitler supuso un frenazo, aunque los acontecimientos posteriores le valieron el respaldo político definitivo. Destaca la larga parte de la batalla sobre el lago helado de Peepsi, en la frontera con Estonia, donde las imágenes se conjugan a la perfección con la sublime música del maestro Prokofiev. El final es toda una declaración de intenciones de la política soviética stalinista.
8/10
(1954) | 92 min. | Épico | Aventuras Tráiler
Recreación con asumidas licencias históricas de uno de los personajes más legendarios del pasado. La película, rodada en Cinemascope, quiere sacar el máximo partido a los escenarios y a las escenas de masas, como es tradicional en el peplum. Sin embargo, el guión y la historia suenan a forzados y el conjunto no acaba de resultar demasiado convincente, aunque al mismo tiempo el espectador puede seguirla con el agradable cosquilleo que produce un placer culpable. Es decir, no estamos ante una obra maestra, pero la simpatía que despierta el film es innegable. Curiosamente ese mismo año llegó a las pantallas otra película sobre Atila, protagonizada por Anthony Quinn, la afición de Hollywood a acometar la misma idea y al mismo tiempo se remonta a bastante tiempo atrás. La historia comienza cuando Marciano, un emisario del emperador de Roma enviado a Constantinopla para hablar con Teodosio, jefe del imperio de oriente, es capturado por Atila. Aunque logra evadirse, ambos se reencontrarán en la corte de Teodosio, quien en el colmo de la frívola ingenuidad, pide a Marciano que adiestre al bárbaro en al arte de la guerra, sin darse cuenta que su imperio será su primera presa de esta instrucción militar. El actor Jack Palance, que había optado antes al Oscar por Raíces profundas, está perfecto para encarnar al bárbaro. Dirige Douglas Sirk (Escrito sobre el viento), a quien se le daban mejor las historias más pequeñas y llenas de intensos sentimientos, pero que quizá por eso imprime a esta "película de romanos" un singular atractivo. En la cinta está presente además el cristianismo en una subtrama –no por casualidad el título original habla de "emblema de los paganos", siendo el plano final muy elocuente–, y cuando llega el momento del saqueo de Roma.
5/10
(1961) | 79 min. | Épico | Acción
Cuando viajó a Grecia para buscar localizaciones de una nueva película, el avispado Corman entró en contacto con un productor local llamado Papamichelis para rodar enseguida un film de temática 'eplum' (cine pobre de romanos que hacía furor en Italia). Corman contactó con su habitual guionista Charles B. Griffith –su colaboración número doce desde 1956–, y poco tiempo después ya tenía una historia para comenzar a rodar. Lamentablemente, el tal Papamichelis desapareció sin aportar un dólar y el director tuvo que apañárselas con su ingenio habitual para poder llevar a cabo el proyecto. El resultado acabó siendo un desastre aún estando rodada en el sistema panorámico de Vistascope. Todo tiene lugar en la Grecia antigua, cuando dos ejércitos que luchan por conquistar una ciudad deciden dirimir sus diferencias enfrentando a sus dos mejores guerreros. Para convencer al poderoso Atlas de que luche a su lado, el malvado Praxímides no duda en utilizar a su propia amante para engatusarle.
2/10
Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la naturaleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).
8/10
(2009) | 165 min. | Épico | Acción | Aventuras | Ciencia ficción
Edición especial de la película más taquillera de todos los tiempos. La "nueva" película incluye 8 minutos más de metraje. Un gancho muy típico para seguir recolectando dinero. Quien quiera ver qué ocurre en esos casi 10 minutos, tendrá que acudir al cine para volver a disfrutar de Avatar en 3D. Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la natureleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).
8/10
(2016) | 125 min. | Épico | Drama Tráiler
Una historia que merece volver a ser contada, como antes lo hicieron Fred Niblo y William Wyler en las versiones más logradas. Se equivocan los que consideran que no debería haber sido revisitada. Sigue a Judah Ben-Hur, príncipe judío, y a su hermano adoptivo Messala Severus de origen romano manchado por una traición a Julio César. Coetános de Jesús de Nazaret, se han criado juntos y son amigos del alma. Pero el destino les va a separar. Pesa el pasado en Messala, que se alista en el ejército romano para lograr la riqueza que antaño tuvo su familia; y volverá convertido en oficial y segundo de Poncio Pilato, decidido a terminar con la rebelión de los zelotes. Cuando no logra la cooperación de Ben-Hur, un grave incidente le empuja a encerrar a toda la familia de su antiguo amigo, y a mandar a éste a galeras. Los años pasan y... Lew Wallace se hizo famoso con esta "historia de los tiempos de Cristo" que ha inspirado a tantas generaciones, y ahora es el ruso Timur Bekmambetov, conocido por títulos de acción no memorables (Guardianes de la noche, Wanted), quien se apresta a hacerlo, con un guión construido por dos hombres que han acometido antes títulos muy humanos de corte épico: John Ridley (Doce años de esclavitud) y Keith R. Clarke (Camino a la libertad). El resultado es más que digno, con momentos conmovedores, personajes sólidos, espectáculo y fuerza interior. Con respecto a otras adaptaciones existen cambios, que pueden agradar más o menos. Algunos funcionan bien, como el estrechamiento de los lazos que unían a los dos amigos protagonistas, o son razonables, las variaciones en el incidente desde el terrado que desencadena el odio y la enemistad. Se logra prescindir del padre adoptivo de Ben-Hur sin que la cosa chirríe, pero en cambio cuesta creerse el traslado de la carrera de cuadrigas a Jerusalén (si al menos se tratara de Cesarea), y hacerla coincidir casi con la Pascua (o eso parece deducirse de cómo se encadena la cosa con la crucifixión de Jesús). Bekmambetov acierta en no querer competir con las cuadrigas del pasado, su carrera dura menos, homenajea a Wyler y Yakima Canutt, y apunta algún elemento novedoso, pero sin la pretensión tonta de hacerse el original. Y a los momentos en el mar les da un aire claustrofóbico, una opción inteligente y diferente, que le permite ofrecer lo justo de la batalla naval. El reparto funciona, el hecho de que Jack Huston y Toby Kebbell no sean muy conocidos, ayuda a no distraerse. Lo contrario que pasa con Morgan Freeman, como empresario en las carreras, pese a su poderosa voz, y vaya error, las rastas que le han puesto. Y Nazanin Boniadi encaja como esposa de Ben-Hur y seguidor de Jesús. Aunque su presencia en metraje es parecida, aquí vemos el rostro de Jesús y escuchamos sus palabras (un correcto Rodrigo Santoro), aunque probablemente es un error inventar algunas, teniendo el evangelio con las que sí son bien conocidas y han conmovido a lo largo de la historia a tantos. De todos modos se agradece el riesgo, por ejemplo en las pedradas que recibe, algo que, salvo error, no habíamos visto antes, aunque en las escrituras se dice que en ocasiones la chusma buscaba lapidarlo. El final puede que se precipite un tanto, pero sigue siendo tan inspirador como lo fue antes y lo será, muy probablemente, o al menos eso es de desear, en el futuro.
6/10
(2010) Serie TV | 184 min. | Épico | Drama
Judá Ben-Hur, hijo de un rico comerciante judío, tiene como mejor amigo a Messala, un tribuno romano. Tras un desencuentro entre ambos, Ben-Hur se niega a señalar a los enemigos judíos de Roma, y Messala se convierte en su encarnizado enemigo. Aprovecha que una teja de la casa de Ben-Hur se cae al paso del gobernador para acusar a la familia de atentar contra él. Judá es enviado a galeras y jura venganza. Adaptación televisiva de la legendaria novela de Lew Wallace, que ya había tenido varias adaptaciones, entre ellas la popular versión que protagonizó Charlton Heston en 1959, ganadora de 11 Oscar.
4/10
(1978) Serie TV | 1256 min. | Épico | Western
Estupenda miniserie televisiva, adaptación de una novela del americano James Michener. Conforma un total de 12 episodios, cada uno con una duración aproximada de una hora y media. Se trata de un amplio fresco cinematográfico que narra la epopeya de la colonización de Oeste americano, en un periodo que abarca desde 1755 hasta 1970. Ambientada en el estado de Colorado, la serie se inicia cuando un aventurero de Quebec llamado Pasquinel intenta comerciar con los indios arapahoes, aunque fracasará y quedará herido antes de regresar a San Louis. Más tarde, una vez casado, buscará regresar a tierras del Oeste para intentar proseguir su sueño. La serie se iniciaba en el cuarto capítulo del libro de Michener, ya que el escritor comenzaba la narración nada más y nada menos que en la prehistoria... Destaca la ambientación extraordinaria y la visión panorámica que ofrece de la historia de la civilización moderna estadounidense. El reparto es formidable, pues reúne a solventes actores que siempre resultan convincentes y nunca se erigen en demasiado protagonistas.
7/10
(1934) | 100 min. | Drama | Épico | Histórico Tráiler
No es tan conocida como la monumental versión de Joseph L. Mankiewicz, que puso en números rojos, muy rojos, a la Fox. Pero la aproximación de Cecil B. DeMille a la legendaria reina de Egipto no desmerece del film citado en despliegue de medios, y hasta cabe decir que tiene una estructura dramática más convincente. El triángulo amoroso entre Cleopatra, Julio César y Marco Antonio da pie a escenas tan inolvidables como la de la reina envuelta en una alfombra en forma de regalo, o la de la seducción en la lujosa barcaza que navega por el Nilo. También funciona muy bien todo lo que rodea a un posible envenenamiento, o el pasaje lleno de dignidad, en que el veterano general advierte con nobleza a Marco Antonio acerca de cómo se está labrando su ruina. Como no podía ser menos en una película de DeMille, hay escenas espectaculares de batalla, con muchos figurantes, en el enfrentamiento de Roma y Egipto, aunque concentradas y presentadas casi como si formaran parte de un noticiario de la época.La película es una verdadera 'perita en dulce' para su protagonista, Claudette Colbert, que sabe conjugar la majestuosidad de Cleopatra con unos adecuados matices pícaros. La actriz ya había trabajado con DeMille en El signo de la cruz. El director se encuentra en su salsa con el despliegue fastuoso del misterioso Egipto, con un muy característico toque 'kitsch', donde abundan las hermosas danzarinas, y el vestuario sexy, con una radiante Colbert, auténtica reina de la función. Por supuesto, el film contiene los sucesivos amores de Cleopatra, primero por Julio César, quien pretende utilizarla para sus propios intereses, pero que acaba sucumbiendo a los idus de marzo; y luego por Marco Antonio, donde cambian algo las tornas, pues ella es claramente la seductora y él quien sucumbe a sus encantos, comportándose como un chiquillo. Curiosamente, Colbert tenía fobia a todo tipo de bichos, de modo que para preparar a la actriz para la escena final con una serpiente, se le ocurrió un truco: apareció con un enorme ofidio al cuello en el plató, lo que despertó las protestas de la actriz; cuando le dijo que lo haría con una más pequeña, y sacó una serpiente de tamaño muy inferior, se solventó el problema.El casting de Marco Antonio fue completamente casual. Cuenta DeMille que andaba buscando actor, sin saber a qué carta quedarse. En éstas, viendo metraje de unas pruebas de caballos, vio que otros cineastas estaban visionando su material. Y escuchó una voz masculina, que sonaba a inglesa, que le gustó. “Olvide los caballos”, le dijo al proyeccionista, “sólo quiero que vuelva a pasar ese fragmento”. Preguntó el nombre del actor, y le dijeron, “Harry Wilcoxon, aunque le hacen llamar Henry”. Su réplica fue: “Harry o Henry, será Marco Antonio”.
6/10
Cuenta la mítica historia de Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid. Uno de los máximos héroes castellanos interpretado por Charlton Heston. El Cid se debe enfrentar a los moros para reconquistar la Península. Para ello cuenta con su propio arrojo y su decisión, y con la valentía de su ejército de caballeros. Cuenta la leyenda que era capaz de ganar una batalla después de muerto, y así sucedió con la conquista de Valencia. Además, le da fuerzas el amor de su esposa Doña Jimena, interpretada por la bella Sophia Loren. Una de las grandes películas épicas del Hollywood de las grandes producciones, con Samuel Bronston al frente. Dirigida con maestría por Anthony Mann, famoso por sus brillante lista de westerns. Destacan Tierras lejanas (1954), El hombre de Laramie (1955) y El hombre del oeste (1958). El Cid la rodó en España, al igual que La caída del imperio romano (1963). Tiene una gran fuerza narrativa que contagia enseguida al espectador. Las escenas de batallas son espectaculares, con un enorme despliegue de medios. Para disfrutar verdaderamente con el cine.
6/10
(2013) | 161 min. | Épico | Aventuras | Fantástico Tráiler
Segunda de las tres películas en las que Peter Jackson ha dividido la trama de "El hobbit", primera de las novelas en las que el británico J.R.R. Tolkien desarrolló su universo mitológico. El hobbit: La desolación de Smaug mantiene una absoluta unidad con su predecesora, pues se nota que como en el caso de El Señor de los Anillos, se han rodado todas las entregas de un tirón, antes de someter las imágenes a un largo proceso de postproducción. El hobbit: La desolación de Smaug retoma a los protagonistas, el hobbit Bilbo Bolsón, y sus acompañantes, que tras escapar de Azog, rey de los orcos de Moria, continúan su viaje hacia Erebor, para enfrentarse al dragón Smaug y recuperar el tesoro y el hogar que antaño perteneció al pueblo enano. Para llegar hasta allí se impone atravesar el Bosque Negro, hogar de los elfos silvanos, cuyo monarca, Thranduil, muestra un especial desprecio hacia los enanos. Se nota, más que en su trilogía predecesora, que Jackson ha estirado demasiado el chicle, al sacarse de la chistera tres películas de un único libro, muy inferior en número de páginas a su continuación. Aunque empieza con el ritmo adecuado y mucha acción, El hobbit: La desolación de Smaug acaba alargándose demasiado, en elementos como la subtrama de la búsqueda del Nigromante por parte de Gandalf y Radagast, y sobre todo en el tramo final. Pesa también a veces cierta sensación de estar viendo más de lo mismo, que se habría evitado con el cambio de director con el que amagó Jackson antes de iniciar el rodaje, cuando estaba en el proyecto Guillermo del Toro, que habría desarrollado una visión un tanto distinta. Tal y como han quedado las cosas, ni el film aporta nada a la carrera de Peter Jackson, ni Jackson suma mucho más al mundo de J.R.R. Tolkien. Matizado esto, resulta bastante evidente que no decepciona ni mucho menos. El hobbit: La desolación de Smaug logra la necesaria espectacularidad con secuencias como la huida de los protagonistas en los barriles, y sobre todo a través del meritorio esfuerzo técnico que ha supuesto la creación del dragón Smaugh. Además, la recreación de escenarios 'tolkienanos' resulta memorable, especialmente la ciudad del Valle, junto a la montaña de Erebor, un antiguo punto comercial importante, actualmente en decadencia, donde transcurre gran parte de la acción. Para darle entidad propia a esta entrega, el equipo de guionistas, nuevamente formado por el propio Jackson, su esposa Fran Walsh, la experta en Tolkien Philippa Boyens, y el citado Del Toro, han subrayado la importancia de la Piedra del Arca, el mayor tesoro robado por Smaug a los enanos, que como saben quienes hayan leído la novela será objeto de desavenencias entre las razas que deberían estar unidos frente a las amenazas oscuras. Gracias a un prólogo en Bree (Peter Jackson realiza un cameo como ciudadano de este lugar, al igual que hizo en El Señor de los Anillos: La comunidad del anillo), donde Thorin habla con Gandalf sobre esta gema, El hobbit: La desolación de Smaug adquiere un subtexto en torno a la reconciliación y la unidad de quienes deberían estar juntos para afrontar el futuro, presente también en la sugerida y poco propia del universo 'tolkieniano' atracción entre la elfa Tauriel (excelente trabajo de Evangeline Lilly, conocida por Perdidos) y uno de los enanos. En cuanto a las interpretaciones, poco queda decir sobre la apropiadísima elección de Martin Freeman, un excelente Bilbo Bolsón, que hace gala de detalles sorprendentes como el movimiento de los pies. Lo mismo ocurre con el trabajo de actores como Richard Armitage y el resto de enanos, al mismo nivel que en el film anterior, y de los veteranos de la saga, como el gran Ian McKellen (Gandalf) y los recuperados un tanto artificiosamente Orlando Bloom y Cate Blanchett. Entre los recién llegados, cabe citar a Luke Evans, un bardo muy bien defendido, a pesar de que en principio se desconoce si será leal o no a los protagonistas, y a la anteriormente referida Lily. En la versión original se puede disfrutar –como Smaug y el Nigromante– de la profunda y apabullante voz de Benedict Cumberbatch, compañero de Freeman en la excelente serie Sherlock.
7/10
(2012) | 169 min. | Aventuras | Drama | Épico | Fantástico Tráiler
Bilbo Bolsón es un hobbit de la Comarca, que como todos los suyos ama la vida hogareña, las fiestas y los amigos, la paz y la tranquilidad. Pero un día llama a su puerta el mago Gandalf, que para Bilbo es sólo un recuerdo de la infancia, el tipo que organizaba en el solsticio de verano unos magníficos fuegos artificiales. Hombre sabio que escudriña en el interior de las personas, cree que Bilbo es justo el hombre que necesitan trece enanos liderados por Thorin Escudo de Roble, quienes, despojados tiempo atrás por el dragón Smaug y los trasgos de todo lo suyo, vagan sin poder llamar a ningún sitio su hogar. En efecto, los trece enanos planean viajar a la Montaña Solitaria para recuperar sus antiguas posesiones, actualmente en poder de Smaug. Se ha hecho esperar la adaptación de “El hobbit”, la primera obra de J.R.R. Tolkien situada antes de los acontecimientos de “El Señor de los Anillos”, convertida en trilogía de películas dirigidas por el neozelandés Peter Jackson. Aquí, tras amagar con confiar la dirección a Guillermo del Toro, finalmente el mexicano figura como coguionista con el propio Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh, poniéndose él finalmente detrás de la cámara. Si “El Señor de los Anillos” daba claramente para tres películas, e incluso para seis, se hacía necesario suprimir pasajes de la obra de Tolkien, aquí claramente la decisión de entregar tres filmes se antoja exagerada y descaradamente comercial, lo que obliga a estirar las escenas de acción, batallas muy espectaculares y bien rodadas, pero que apabullan. Ello más la invitación a personajes de “El Señor de los Anillos” que no aparecen en “El hobbit” de Tolkien, pero que aquí tienen su papel, medianamente justificado. Dicho lo anterior, y pese a que el film se hace largo, hay que reconocer que El hobbit: un viaje inesperado es, además de un gran espectáculo donde al carácter de cuento se le aplican proporciones épicas de gran “scope” en muchos pasajes, una película fiel a Tolkien en lo esencial. El amor por el hogar, dulce hogar; el perdón a los enemigos, mayor muestra de coraje que rebanarles el pescuezo; el heroísmo cotidiano y salido del corazón de los pequeños –¿o habría que decir “medianos”?–, de mayor valor que los combates vistosos guiados por la furia. Estos elementos conceden gran parte de su grandeza al film, al igual que los divertidos momentos humorísticos, bien trenzados. Aunque muchos espectadores se quedarán sobre todo en los magníficos paisajes neozelandeses, las criaturas como orcos, trasgos y águilas, o lo que se esconde en las entrañas de la Tierra, al final lo que cuenta son las emociones que transmiten los personajes, bien presentes en los intercambios entre Gandalf y Bilbo, Bilbo y los enanos, en particular Thorin, o Gandalf y cierta dama élfica, y, por supuesto, Bilbo y Gollum. Martin Freeman como Bilbo se revela una magnífica elección para el papel protagonista.
7/10
(1965) | 94 min. | Épico
En tiempos de Nerón, eel cónsul Marco Valerio regresa a Roma, tras una exitosa campaña en las Galias. Producción italiana de argumento similar a Quo Vadis, sobre el incendio de Roma y los primeros cristianos.
4/10
(1965) | 98 min. | Aventuras | Épico
Menelao y Helena naufragan durante su viaje a Troya. Pequeño clásico del cine épico italiano, que parte de la curiosa tesis de que Menelao y Helena no se llevaban bien tras la guerra de Troya.
4/10
(1965) | 121 min. | Aventuras | Épico
Siglo X. El duque William de Ghent se encuentra en plena guerra, por lo que envía al caballero Chrysagon de la Cruz a defender el territorio de Normandía de los invasores frisios. Le acompañan el servidor Bors y su hermano Draco. Por el camino conocerá a la bella Bronwyn, de la que se enamorará. Buena recreación de la época medieval, en este film dirigido por Franklin J. Schaffner, que cuenta con uno de los actores que mejor han encarnado la valentía y los personajes heroicos: Charlton Heston (Ben-Hur (1959), El Cid). Destaca la acción y el componente amoroso que embriaga la historia y las correrías del protagonista. No hay que olvidar a los secundarios Richard Boone (La pradera sin ley) y a una guapísima Rosemary Forsyth.
7/10
(2003) | 154 min. | Épico | Drama
Un capitán del Séptimo de Caballería. Con un cuadernito de notas, donde hace apuntes sobre los indios. Bravo en el combate, pero desencantado y algo cínico. Que por avatares mil, va a dar con sus huesos a una idílica aldea donde conviven valientes guerreros nativos y sus familias. Allí descubre una armonía, una espiritualidad estilo New Age, insospechadas. La palabra “honor” vuelve a cobrar sentido. Se enamora de una delicada mujer, que perdió a su esposo en el combate. Las barreras idiomáticas no resultan insuperables, y más bien dan paso al humor y al esfuerzo por hacerse entender. Un niño admira al recién llegado. Entre los próceres de la aldea no faltan el jefe sabio, el guerrero brusco y belicoso, o el afable y acogedor; y todos acabarán compartiendo la amistad y admiración por el “hombre blanco”. Una voz en off nos pone al tanto, de vez en cuando, de todo… ¿Bailando con lobos? ¡No! La película que nos ocupa es El último samurái, y con certeza que ésta es la principal pega que se puede poner al film: ser un calco del título que dirigió y protagonizó Kevin Costner. Únicamente, donde dije “indios” hay que decir “japoneses”. Porque en el film de Edward Zwick, coguionista y director, no basta confirmar que se ha tomado como punto de partida un argumento más o menos universal, lo que legitimaría las similitudes con títulos clásicos; hablamos de la referencia de una película relativamente reciente, que se erige en modelo innegable. Así las cosas, las novedades estriban en que el mundo exótico en que se ve inmerso el protagonista es el Japón feudal de los samuráis, especie casi en extinción ante los avances de la modernidad. La lealtad al emperador a machamartillo –aunque sea inmaduro y pusilánime–, el harakiri –o la muerte con honor antes que la supervivencia deshonrosa–, la hospitalidad ordenada por el jefe del clan –aunque sea al hombre que arrebató la vida a un ser querido–… son reglas que primero aturden al capitán Nathan Algren para luego despertar el respeto, la admiración, e incluso la emulación. Zwick, aficionado a las historias grandes, de corte épico y heroico, Tiempos de gloria, Leyendas de pasión, En honor a la verdad y compañía, se encuentra como pez en el agua con dos horas y media de metraje, que le permiten rodar impresionantes escenas de batallas –con centenares de extras y a lo que parece, sin recurrir a efectos digitales para multiplicar el número de combatientes– magníficamente coreografíadas y acompañadas por la música de Hans Zimmer, lo mejor del film sin duda. El resto está bien llevado, Zwick sabe atrapar al espectador; aunque no deja de cargar esa visión un tanto ingenua de Oriente y la vida sencilla, frente a una civilización occidental donde resultaría poco menos que imposible encontrar el equilibrio. Tom Cruise aguanta el tipo como protagonista absoluto, aunque quizá tenga demasiado presente el modelo Costner para su personaje, incluido el punteado humorístico. Está bien apoyado por los desconocidos actores orientales (sobre todo Ken Watanabe) y el resto del reparto, que con su trabajo evitan los peligros del maniqueísmo excesivo.
6/10
(2010) | 117 min. | Biográfico | Drama | Épico Tráiler
Robert, un periodista llegado de Estados Unidos, está investigando la vida de Josemaría Escrivá, un sacerdote español en proceso de beatificación que era de su mismo pueblo aragonés. Descubre que hay más puntos de conexión, pues su padre y él estuvieron juntos en el seminario cuando eran jóvenes. Pero seguir indagando supone sacar a la luz dolorosos secretos del pasado, que tuvieron entre otros telones de fondo el de la fraticida guerra civil española. Roland Joffé, tras dos excelentes películas, Los gritos del silencio y La misión, vio cómo su carrera se desinflaba progresivamente. Vuelve a alzar el vuelo con este arriesgado film, que aborda la figura de un personaje histórico, el fundador del Opus Dei, cuya vida discurre paralela a la de otro personaje creado para la ocasión, Manolo Torres, que habría sido buen amigo de la infancia. Tal recurso y el de la indagación periodística sirven para deslizarse del presente al pasado, y reflexionar sobre las distintas reacciones que se pueden dar a las situaciones duras que trae consigo la vida. Pueden entonces alzarse los “dragones” –feliz y hermosa expresión de Joffé, destinada a perdurar en el imaginario colectivo– que conducen a una espiral de odio y violencia, o ser dominados éstos por una respuesta basada en el amor y el perdón, respaldada por las convicciones religiosas. La película, de indudable tirón popular y amplio lienzo épico que se nota en su esfuerzo de producción, tiene el mérito de no tratar de ajustar cuentas guerracivilescas, aquí la dialéctica de vencedores y vencidos brilla por su ausencia, no se entra a ese trapo. Tenemos en cambio los dramas personales, y el pensamiento de que hay que procurar ponerse en la posición del otro. Aunque pueda reprocharse alguna situación folletinesca –especialmente en los pasajes de los milicianos republicanos–, domina la emoción pura y dura, una narración vibrante, que conduce al catártico e impactante desenlace. Hay un gran acierto en el reparto, incluso los papeles pequeños –Derek Jacobi, Unax Ugalde, Jordi Mollà, Ana Torrent...– llaman la atención. Pero sobresale Charlie Cox, que supera con nota el desafio de encarnar a un santo del que existen abundantes filmaciones. Quizá sea Wes Bentley el que lo tiene más difícil, por el carácter de su Manolo, continuamente crispado y con caóticas motivaciones a lo largo de la trama, sobre todo en su relación con la estupenda Olga Kurylenko. El film supone el regreso estelar de Joffé, superproducción que narra una historia muy humana, intensa y emocionante, que se ajusta perfectamente a sus prioridades. Tanto se ha implicado Joffé en el proyecto que, además de dirigir, firma el guión y ejerce de productor, siendo la primera vez que aúna esa triple dedicación en una sola película. Destaca la sólida y verosímil puesta en escena –hay en la producción un equipo artístico superoscarizado que incluye al diseñador de producción Eugenio Zanetti, al compositor Stephen Warbeck y a la diseñadora de vestuario Yvonne Blake–, y aunque el color ocre cuando la historia se remite al pasado puede resultar una elección obvia, hay un tratamiento muy inteligente de la fotografía, diferente según la época en que discurre la acción.
8/10
(1989) | 98 min. | Épico | Histórico | Drama
Enrique V llega muy joven al trono de Inglaterra. Manipulado por las personas de su alrededor, entra en guerra con Francia, para reinvindicar la corona de ese país. El principal reto del monarca consistirá en levantar la moral de sus tropas. El inglés Kenneth Branagh se había consagrado como actor teatral interpretando al protagonista de la inmortal obra de Shakespeare. Pocos años después, debutó como director con esta impresionante adaptación, que también protagoniza, bastante fiel al original, en su reflexión sobre el poder y la guerra. Memorable secuencia en la que Branagh, con una interpretación bastante sentida, alienta a sus tropas antes de la batalla de Agincourt.
7/10
(2010) Serie TV | 630 min. | Épico | Aventuras
Siglo II antes de Cristo. La Tierra que los romanos llamaron Hispania está poblada por los iberos, gente sencilla, pastores, que viven en armonía. Pero los planes de conquista del imperio alteran su existencia, se produce un baño de sangre, con muertes de los seres queridos y bienes esquilmados. Liderados por Viriato, lucharán por su libertad. Ambiciosa serie televisiva de Antena 3, parece clara la apuesta por las distintas cadenas por vistosas producciones de época, piénsese en la exitosa “Águila roja” con la que “Hispania” tiene bastantes puntos en común. Porque está claro que el rigor histórico no es una preocupación primordial de sus creadores, sino que la cosa está más cerca del puro entretenimiento, una “de romanos” de planteamiento bastante elemental. Es decir, por un lado está la existencia idílica y pastoril de los hispanos, y por otra el afán de expansionismo y poder de los romanos, que quieren esclavizar a los otros. Se produce el inevitable choque, libertad frente a dominio, y entre medias no faltan las subtramas románticas de rigor. Está claro que se pueden sacar defectos: en los nombres de los personajes, que no pueden calificarse de iberos o lusitanos, en algunos modos de expresarse, o en acentos, piénsese en el deje de Juan José Ballesta. O que de momento –con apenas tres capítulos no se puede hacer un juicio definitivo– no hay grandes sorpresas argumentales, y que se juega de modo facilón con la violencia y la sensualidad. Pero se agradece el empeño por tratar de hacer un producto televisivo de calidad. Son un acierto de casting Roberto Enríquez como el protagonista, y Lluís Homar como decadente y morboso villano romano. Por supuesto abundan los rostros “guapines”.
5/10

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