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Lista de cine

Lista de películas de Serbia

(2012) | 90 min. | Drama
Una mirada al holocausto de judíos y gitanos perpretado por los nazis. Fijando la atención en uno de us escenarios menos conocidos, el recinto ferial de Belgrado, que fue reconvertido en campo de concentración y que en la actualidad se encuentra semiabandonado. El film del serbio Goran Paskaljevic, director y coguionista, sigue los pasos del profesor de música jubilado Misha Brankov, a cuyas manos llega una caja con una misiva y una partitura, que demuestra que sus padres lo fueron de adopción, y que los auténticos murieron por culpa de la barbarie de Hitler. Tal descubrimiento le lleva a indagar en sus orígenes, y a ponerse el objetivo de que una orquesta interprete la pieza musical que le legó su padre. Con Al nacer el día, Paskaljevic entrega una pequeña película, parsimoniosa, quizá a ratos excesivamente lenta, pero con una fuerte carga emotiva. El film, protagonizado con poderío por Mustafa Nadaveric, supone no sólo un ejercicio de memoria histórica –quien olvida los errores del pasado está condenado a repetirlos–, sino una reivindicación de la ancianidad y de la actitud generosa para con los demás, frente al pragmatismo deshumanizado. Con planos largos y buen uso de grandes angulares, el director entrega unas bellas imágenes, a los que apoya bien esa música recién descubierta, hasta el memorable final. Paskaljevic sabe no abusar de los pasajes oníricos, y los que incluye presentan una elegancia capaz de despertar genuinas emociones.
6/10
(2015) | 123 min. | Drama Tráiler
Aunque tiene un carrera amplia a sus espaldas, el realizador croata Dalibor Matanic apenas había logrado repercusión internacional, salvo porque Tulum participó en una sección paralela en la edición de 2009 del Festival de Cannes. En el mismo certamen ha logrado el Premio del Jurado de Un Certain Regard, de 2015, con Bajo el sol. Se compone de tres historias románticas, también escritas por él, que están protagonizadas por un croata y una serbia, a lo largo de tres décadas, marcadas por el conflicto que enfrentó a las dos etnias. En 1991, antes del estallido de la violencia de los Balcanes, Jerena está a punto de huir con Iván, para dejar atrás la creciente tensión, que presagia la guerra. En 2001, recién inaugurada la paz, Natasa siente prejuicios hacia Ante, el joven que realiza unos arreglos en la casa rural en la que está alojada, entre los escombros. Por último, en 2011, momento en que las heridas aún no se han cerrado del todo, Luka se reencuentra con Marisa, a la que conoció en el pasado, cuando acude a una fiesta en un pueblecito. A pesar de alguna caída de ritmo, tiene a su favor su potencia narrativa, así como las cuidadas interpretaciones de Tihana Lazovic y Goran Markovic, que encarnan con convicción a los protagonistas de todos los segmentos. El cineasta elude las secuencias bélicas, para centrarse en las consecuencias humanas, con abundancia de símbolos como el agua, donde los personajes buscan la paz, la música como elemento de unión… No oculta la dureza de la situación, ni las dificultades de aceptar a alguien del bando contrario, tras los episodios sangrientos, y pone de manifiesto que los enfrentamientos no duran sólo el tiempo en que están presentes en los medios, la realidad es más compleja, todo tarda mucho en superarse. Pero arroja una mirada esperanzadora, es posible que poco a poco se pueda dejar atrás el pasado.
6/10
(2013) | 112 min. | Drama

Basada en una historia real, Circles examina de un modo conmovedor el daño causado en las almas de la gente por los años de hostilidad en la región balcánica. El largometraje comienza con un horrible acontecimiento en 1993 ocurrido en mitad de una guerra. Marko, un joven soldado serbio que disfruta de su permiso para regresar a su tierra y visitar a su prometida, interviene cuando presencia a una banda de beligerantes soldados golpear sin piedad a un vendedor musulmán. Como resultado, Marko sufre una paliza que lo lleva a la muerte. Quince años después, se muestran las consecuencias de este brutal acto.

(2016) | 93 min. | Romántico | Thriller Tráiler
Años 50, siglo XX. Alexander, un funcionario ruso en misión cultural en Estados Unidos, huye de la comitiva soviética y es acogido por los estadounidenses, mientras pregunta desesperadamente por su esposa Katya. Ésta es una mujer rusa que espía en Moscú para los norteamericanos y que tiempo atrás recibió la misión secreta de engatusar a un alto funcionario ruso –el tal Alexander–, mano derecha de un ministro del gobierno soviético, para sacarle información. Muchos años despúes, tras la caída del muro de Berlín, la sobrina de Katya marchará a Moscú para investigar los hechos. Film que nos traslada con nostalgia a la época más caliente de la Guerra Fría, con un remarcado tono clásico e incluso una puesta en escena antigua, bien ambientada con una fotografía cálida, recargada, cuando se habla del pasado. No estamos ante un thriller moderno, en donde las balas silben y el peligro se masque en cada esquina; aquí, digamos, el mundo del espionaje sirve únicamente de telón de fondo –aunque algo de intriga hay–, de simple humus para narrar una historia de amor que empieza levemente y que acabará por ser pieza central. Esa perspectiva, sin embargo, hace que el guión acabe buscando demasiado el efecto emotivo, romántico, y en cierto modo provoca que el conjunto tome un aire más convencional. Además adquiere en ocasiones un peligroso aire de culebrón, especialmente acentuado en la trama más reciente y menos lograda, en donde la guionista y directora británica Shamim Sarif deja su sello lésbico personal, tema central de sus dos películas anteriores. Contada en tres tiempos diferentes, Cuando cae la nieve entretiene, pero va poco a poco perdiendo fuelle. Quizá lo más reseñable es al fin la composición de Rebecca Ferguson (Misión imposible: Nación secreta), que interpreta a dos personajes diferentes (tía y sobrina). Desde luego, se toma muy en serio a su personaje de Katya, y atrapa con su modélico look a lo Ingrid Bergman y una composición muy convincente.
5/10
(2018) | 126 min. | Biográfico | Drama Tráiler
Acercamiento a la figura de Sergei Dovlatov (1941-1990), uno de los escritores rusos más relevantes del siglo XX. Dovlatov, que emigró a Estados Unidos en 1978, en donde se ganó la vida como director de un periódico, publicó sus novelas y cuentos en el exilio, con notable éxito. Sin embargo, en Rusia no fue reconocido literariamente hasta después de su muerte, tras la caída del comunismo. El moscovita Aleksey German se centra únicamente en seis días en la vida del escritor en San Petersburgo (entonces Leningrado), concretamente del 1 al 6 de noviembre de 1971, cuando Dovlatov luchaba por entrar en la Unión de Escritores. Fueron momentos críticos para él, puesto que fue despedido de la revista en que trabajaba y la censura denegó la publicación de sus escritos por ser demasiado banales, normales, poco claros, cuando el régimen exigía un arte absolutamente unívoco y realista, sin metáforas ni ironías que sugirieran sentidos implícitos más allá de los textos. Y ése era precisamente el punto fuerte de Dovlatov, cuyo espíritu burlón y sarcástico era el sello de identidad de sus obras. El film es interesante pero también resulta aburrido. Formalmente nos transmite la apagada vida del país con una fotografía brumosa y clara, sin colores contrastados. El metraje es extenso, el ritmo lento, y, salvo algún trágico suceso y los intentos del protagonista por comprar una muñeca para su hija, las escenas tienen poca relevancia, sin giros ni apenas sorpresas. Asistimos así a las andanzas del escritor (encarnado por un Milan Maric al que le falta algo de garra) y a sus reuniones clandestinas con los artistas de la época, novelistas, poetas (entre ellos Joseph Brodsky, gran amigo de Dovlatov), pintores, músicos, comerciantes del mercado negro, que se reunían para charlar, escuchar jazz, conocerse y encontrar algo de paz entre las dificultades que imponía el sistema.
5/10
(2016) | 125 min. | Drama Tráiler
Película algo obtusa del director bosnio Emir Kusturica, con unas reconocibles señas de identidad que tal vez convenzan a sus más acérrimos seguidores, pero que al resto dejarán indiferentes, cuando no provoquen, simplemente, su irritación. Apenas cabe hablar de trama propiamente dicha. Estamos en los años de la guerra de la antigua Yugoslavia, lo que significa escenas bélicas, explosiones y demás, pero con escenas de campo, animales de granja, un ave de cetrería y demás, que contribuyen a la configuración de planos surrealistas. Y tenemos al lechero Kosta, encarnado por el propio Kusturica, y su fascinación por una hermosa serbia de origen italiano, Monica Bellucci. Aunque él ya tiene novia, Milena, y Nevesta estaría destinada a ser la esposa del hermano de Milena. Por supuesto, el cineasta bosnio entrega imágenes de gran fuerza hipnótica, y todo es coherente con su afición al realismo mágico, pero al mismo tiempo hay algo parecido al exceso, un barroquismo desmesurado y algo vacío que quita fuerza a la narración.
5/10
(2019) | 105 min. | Drama Tráiler
Un burro. Un perro. Una niña en una carretera. Un niño. Una escuela. Un grupo de hombres. Una madre. La compra de una bicicleta. La visita a un museo. Una tintorería. La desesperación. La llegada a casa. Los niños. Hamlet. No es fácil entrar en el universo de esta película. Los minutos pasan y pasan mientras observamos imágenes de personajes taciturnos que parecen zombis, animales, hombres, mujeres, niños. Los pasajes parecen inconexos, trozos de vidas, muchas veces sin líneas de diálogo, salvo cuando aparecen varios niños declamando lo que finalmente se desvelará como la obra Hamlet o cuando se negocia por la compra de una bicicleta. Luego, con los minutos, la cosa coge más fuerza –aunque poca, no nos engañemos– y se va haciendo una luz tenue acerca de lo que vemos, de lo que hay detrás de lo que vemos, más bien. Y comprendemos, sí, la hondura del dolor y el desconsuelo que aplasta a la protagonista y a su familia. Quizá la mirada de la directora y guionista Angela Schanelec sea más poética de lo que uno es capaz de percibir. Pero el hecho es que la cineasta alemana exige demasiado y la película, muy críptica, aburre en muchos tramos. No basta decir que la ficción y la realidad son incompatibles cuando ésta última golpea con brutal crueldad. Y cuando parece que la cosa arranca –la perorata con el colega cineasta– entonces roza lo cómico, la verborrea se desborda, agotadora, desproporcionada. Los interminables planos fijos sin aparente motivo –una venda en el pie, una niña declamando, una sala de profesores, etc.– no calan, no llegan como debieran. Pero, en fin, todo responde a una clave trágica que se da a mitad del film y entonces somos capaces de ver el sentido, o la falta de sentido de esta vida cotidiana, cuando todo se ha derrumbado. Los mejores momentos de Estaba en casa, pero... son por eso, las reacciones de los niños –la cocina, la piscina–, esa insistencia en el consuelo, una y otra vez más allá del rechazo, una indecible ternura infantil que es capaz de ver y 'con-padecerse' de la inmensa tristeza que embarga a la protagonista, su madre, interpretada por Maren Eggert.
4/10
(2006) | 104 min. | Thriller
El genial cineasta estadounidense Orson Welles y el artesano británico Oliver Parker tienen una cosa en común: ambos han llevado al cine Otelo, la celebérrima obra teatral de William Shakespeare. Welles rodó una obra maestra y Parker una apreciable versión. Ahora, Parker ha convertido a Welles en protagonista de esta cinta de ficción, su primera película como director no basada en una obra de teatro, como el film citado, Un marido ideal y La importancia de llamarse Ernesto (2002). Sigue los pasos de Welles, cuando en 1948 llega a Roma para protagonizar Cagliostro. El cineasta intenta superar la dramática separación de su esposa, Rita Hayworth, al tiempo que tiene problemas para financiar su versión de Otelo, proyecto poco atractivo para los estudios. Durante el rodaje, un secundario muere en brazos de Welles. La policía piensa que ha sido un suicidio, pero él investiga en el asunto y descubre indicios de que ha sido un asesinato, relacionado con una oscura trama de corrupción. Parker integra de forma coherente los elementos ficticios con los sucesos reales. Las referencias a Welles harán las delicias de los cinéfilos. Además, el nivel interpretativo es alto, incluso en el caso de la española Paz Vega y el mexicano Diego Luna, contratados no se sabe por qué, para encarnar a italianos. De todas formas, es un thriller demasiado ligero, salvo por alguna deliberación puntual sobre el sacrificio, y su visión de la política italiana es superficial, pues ofrece una visión idílica del partido comunista y prácticamente demoniza a los demócratacristianos.
4/10
(2009) | 95 min. | Drama
Sencillo y emotivo film del serbio Goran Paskaljevic. Su película, que atrapa bien el alma balcánica, consta de tres segmentos, de los que los dos primeros giran en torno a la celebración de una boda. En el primero, el festejo tiene lugar en Tirana, la capital de Albania, y es la ocasión que aprovechan Maylinda y Mik para emprender una nueva vida emigrando a Italia; en el segundo, es una joven pareja de serbios, Vera y Marko, quienes recién casados, quieren dejar atrás odios ancestrales para instalarse en Viena, donde él, violoncelista, está convocado a una audición de la Filarmónica. En el tercer tramo vemos los problemas que surgen en la frontera, por las sospechas que provocan sus orígenes étnicos, en un momento delicado por un atentado terrorista. Paskaljevic ha logrado una especie de milagro, una coproducción serboalbanesa, cuando las relaciones entre ambos países no es que sea demasiado buena. Y precisamente la trama habla de la pesada carga de las suspicacias irracionales entre serbios y albaneses, que dan pie a prejuicios y violencia que no viene a cuento. Con particular sensibilidad y un tono agridulce, el director nos presenta un paisaje donde las ilusiones del "paraíso" de Occidente se desvanecen con facilidad. Resulta llamativo que una película de apariencia pequeña, sea tan rica en contenido, al hablar de rencillas familiares, costumbres que pueden echar a perder una vida, reacciones egoístas cuando se produce la noticia de un embarazo, falsas superioridades de la gente de la ciudad, nuevos ricos, frente a los "paletos" de pueblo. La reacción de los padres de Mik, cuando saben de su marcha y de la de Maylinda, es un auténtico prodigio de lirismo y contención formal. O esa pelea de Marko donde se niega a usar las manos, que son armas para otro tipo de luchas, las que podría acometer con su talento de violoncelista.
7/10
(2018) | 89 min. | Acción | Ciencia ficción
La Estación Espacial Internacional es una prisión. De allí es imposible salir. Sin embargo, unos terroristas encarcelados toman el lugar y lo convierten en un misil dirigido a Moscú. Un piloto de transbordador intentará detenerlos. Vehículo de acción ideado para dar rienda suelta al buen hacer de Scott Adkins, que conforma una película muy suya, de esas en donde es capaz de enfrentarse él solito a quien sea. En este caso, la trama de ciencia ficción suena a más excsusa que nunca y el resultado es muy pobre. Eso sí, gustará a los incondicionales de la lucha cuerpo a cuerpo.
3/10
(2012) | 100 min. | Drama
Jasna es una adolescecente completamente desnortada, que sale con sus amigas del instituto en busca de sexo y drogas, mientras graba todo lo que le acontece con la cámara de su móvil. El padre de Jasna está gravemente enfermo y el dolor que ella siente lo traduce en lo que puede parecer odio a todo lo que le rodea. Tremebundo y altamente desagradable retrato de la juventud serbia, ópera prima de la guionista y directora Maja Milos. Su visión del mundo adolescente es verdaderamente desesperante y la insistente bajeza de las imágenes –sexo muy explícito– denotan una visión muy pesimista de la vida, sin ningún asidero cuando el dolor o la falta de amor invade la vida, como es el caso de la protagonista. Entonces sólo cabe la huida: drogas, fiesta, sexo, alcohol. Rodado con cámara en mano, con escasa iluminación, a menudo se hace uso de las imagénes del móvil, lo cual da un aire realista y sucio a la historia.
2/10
(2018) | 98 min. | Drama Tráiler
Serbia, 1999. Mientras la OTAN bombardea el territorio controlado por el régimen de Slobodan Milosevic, a Vlada le encargan transportar en su camión un cargamento totalmente cerrado, desde Kosovo hasta Belgrado, lo que supone cruzar la mayor parte del territorio devastado por la guerra. No debe hacer preguntas, ni abrir los paquetes, ni detenerse, aunque no podrá evitar de vez en cuando buscar un teléfono para conversar con su esposa enferma. La ruta directa está cortada, así que deberá aventurarse por alternativas que no conoce bien. Debut en la ficción del documentalista serbio Ognjen Glavonić, que participó en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes. Metáfora clara desde el título sobre la pesada carga de la historia reciente serbia, y de la degradación moral de los ciudadanos corrientes, el film retoma el espinoso tema de los crímenes de guerra cometidos por la policía y el ejército de su país en el conflicto que asoló los Balcanes, que el realizador ya había abordado en el docuthriller Depth Two, donde entrevistaba a víctimas y verdugos. Demuestra un enorme talento, al sugerir la amplitud del horror, sin mostrar directamente la violencia. De ritmo lento, el realizador imprime un tono de thriller que trae a la memoria El salario del miedo, de Henri-Georges Clouzot, y también Carga maldita, el remake rodado por William Friedkin, y consigue crear suspense alrededor de la naturaleza de la mercancía. Pese a que se trata de un film muy difícil para los actores, por sus extensos silencios, Leon Lucev consigue sostener la mayor parte del metraje, con gestos contenidos. Le acompañan competentes secundarios que paulatinamente van adquiriendo protagonismo, como el autoestopista, al que da vida el expresivo adolescente Pavle Cemerikic.
6/10
(2010) | 100 min. | Comedia | Drama | Romántico Tráiler
Belgrado y el puente sobre el Danubio, que comunica la zona antigua y la zona nueva. Día lluvioso, atasco. Una mujer con la nariz rota y un bebé para un taxi y sube a bordo. El taxista la abronca pidiendo que no manche la tapicería, y ella sale del vehículo, y salta del puente al río. Dos mujeres son testigos de la intentona suicida. Una es profesora, y aún no ha superado la muerte de su hijo tiempo atrás en un atropello. La otra es farmacéutica, y su prometido murió tontamente; su hermano, sacerdote ortodoxo, sigue enamorado de ella, pero está casado. Mientras averigua que ha sido de la mujer con la nariz rota, el taxista se hace cargo del bebé. Film serbio muy humano, presenta unas historias bien hilvanadas, y una inteligente estructura circular, con un hábil uso del puente sobre el que circulan a menudo los personajes. Se advierten las heridas que todavía arrastra la antigua Yugoslavia mantenida unida artificialmente por un Tito mencionado varias veces. El arranque tiene tintes surrealistas, y quizá promete demasiado, pues la trama luego se desinfla un tanto. Pero Srdjan Koljevic se las arregla para pergeñar conflictos interesantes en torno a unos seres humanos que se habían encerrado demasiado en sí mismos, y que descubren que la forma de seguir adelante consiste en aparcar sus respectivos egoísmos. Está muy bien el desconocido reparto local.
6/10
(2004) | 154 min. | Drama
Kusturica refuerza el surrealismo de Underground y Gato negro, gato blanco, en esta denuncia de la terquedad y el odio que llevó a la guerra de Bosnia. El cineasta asegura que cuando supo del inicio del conflicto, se sintió tan conmocionado como el ingeniero que protagoniza el film. Se trata de Luka, un padre de familia serbio que vive con su esposa Jadranka y Milos, el hijo de ambos, en un pueblecito que prepara la construcción del ferrocarril. Cuando estalla la guerra, Jadranka se fuga con un músico, mientras que el chico, Milos, es hecho prisionero. Mientras aguarda el regreso de su familia, Luka es designado por el ejército serbio guardián de Sabaha, una rehén musulmana de la que se enamora. Y aunque todo es alocado y disparatado, como es habitual, Kusturica compone imágenes recargadas, ricas en detalles y objetos estrafalarios. Y todo al ritmo de la música estilo “unza-unza”, tan típica de su cine, que esta vez corre a cargo de la No Smoking Orchestra, de la que el mismo cineasta forma parte, junto con su hijo Stribor, que interpreta un pequeño papel en el film.
5/10
(2013) | 93 min. | Comedia | Drama Tráiler
Don Fabijan es un cura joven que llega a hacer su labor parroquial a una isla croata de la costa adriática. Al principio su trabajo pasa sin pena ni gloria, debido a que el parroco titular es mucho más querido por los habitantes. Sin embargo, tras la confesión de un feligrés que tiene problemas de conciencia por vender preservativos, decide con éste llevar a cabo una curiosa artimaña: agujerear los condones que se venden en la isla, de este modo, piensan, el vendedor podrá conservar su trabajo, la gente no pecará (¿?) y nacerán más niños en la isla, lo que aumentará la properidad. Fallida comedia croata, que va de más a menos en cuanto interés y comicidad. El planteamiento, como se ve, es bastante delirante, en la línea esperpéntica del humor balcánico más iconoclasta, en el límite del buen gusto y desde luego pisando algunas veces terrenos irreverentes, aunque intente ser más o menos respetuosa. Los niños del cura juega al surrealismo de las situaciones (véase el organigrama en la pizarra sobre la relaciones sexuales entre la gente del pueblo) para luego mezclarlas con discursos seriotes, que ponen el énfasis en la doctrina católica respecto al uso del preservativo y otras cuestiones de índole sexual. El experimento no acaba de funcionar, no tanto por la temática –que también– sino sobre todo porque el guión termina haciendo agua por todos lados. El inicio tiene su gracia, pero ahí acaba todo. Es como si la idea se le fuera de las manos al director Vinko Bresan, pues llegado un punto empieza mezclar hilos narrativos sin ningún itinerario y no sabe cómo finalizar su historia precisamente porque ha olvidado qué quería contar. Desconcierta además que lo que comienza como una comedia alocada, más o menos original visualmente, pierda frescura poco a poco y rebaje su tono humorístico hasta derivar en un cuento peregrino con escasa gracia.
4/10
(2006) | 95 min. | Tragicomedia
El serbio Goran Paskaljevic (La otra América, Sueño de una noche de invierno) no es un director al que uno etiquetaría como ‘la alegría de la huerta’. Así que el irónico título de su último film, Espiga de Oro en Valladolid, no debería llevar a engaño. Estamos ante la versión balcánica de ‘cuentos asombrosos’, o sea, cinco historias enlazadas de discurrir más o menos sorprendente, donde domina, cómo no, el pesimismo. La inspiración proviene de ‘Cándido’, una obra de Voltaire presidida por la ‘alegre’ divisa de que “Optimismo es la manía de sostener, cuando todo va mal, que todo va bien”. Un hipnotizador al que acusan de farsante carterista; una violación ante la que un padre indignado acaba, al final, tragando; un grupo de enfermos que viaja en autobús a curarse en unas supuestas aguas medicinales; un tipo que anuncia su infarto antes de que ocurra, y que provocaría su hijo, fan de las matanzas de cerdos… Con estos mimbres razonablemente dispuestos el cineasta serbio nos da su particular visión deprimente del gran teatro del mundo.
6/10
(2020) | 120 min. | Drama

Un pueblecito de Serbia. Nikola, jornalero y padre de dos hijos, recibe la orden de entregar a sus hijos a los servicios sociales después de que la pobreza y el hambre llevaran a su esposa a cometer un acto desesperado. Hasta que pueda proporcionar las condiciones adecuadas para su crianza, los niños serán colocados en hogares de acogida.

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