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Lista de cine

Lista de películas de Bosnia-Herzegovina

(2012) | 90 min. | Drama

Una joven muy determinada lucha por mantener a su hermano pequeño por el buen camino librándole de las manos de los servicios sociales (y de la policía) en este drama conmovedor con el telón de fondo de las cicatrices de la guerra en Sarajevo.

(2010) | 113 min. | Drama
El realizador bosnio Danis Tanovic se dio a conocer en 2001, cuando ganó el premio al mejor Guión en Cannes, el Globo de Oro y el Óscar a la mejor película extranjera por En tierra de nadie, tragicomedia enmarcada en la guerra que asoló la ex Yugoslavia. Tras abordar otras temáticas en El infierno y la fallida Triage, Tanovic regresa al conflicto bélico que sacudió a su país en esta adaptación de la novela homónima de Ivica Dikic. Él mismo se ha encargado de adaptar el guión. Cirkus Columbia transcurre a principios de los 90, tras la caída del régimen comunista y antes del inicio de la contienda. Divko Buntic, bosnio que ha vivido exiliado durante dos décadas en Alemania, ha hecho fortuna y aprovecha el cambio de gobierno para regresar a su localidad natal, con su Mercedes de lujo, su gato de la suerte Bonny y Azra, la joven y atractiva novia que se ha buscado tras abandonar a su esposa. Nada más llegar consigue que el alcalde le devuelva su antigua casa, tras echar de mala manera a la mujer a la que Buntic amaba antes de su partida, con la que tuvo un hijo al que nunca ha conocido. Tanovic utiliza el pueblo donde transcurre la acción como una especie de microcosmos que resume a grandes rasgos la compleja situación que derivó en la sangrienta tragedia. Critica de forma muy inteligente todo lo que dio pie a la guerra, en especial las secuelas de un régimen comunista autoritario e implacable, a unos políticos oportunistas capaces de cualquier cosa por estar en el poder y que les den dinero, ultranacionalistas con ideario peligroso, empresarios sin escrúpulos capaces de comprar lo que sea, etc. Inicia Tanovic la cinta con humor, y poco a poco todo deriva hacia un final de enorme tensión dramática. Aunque lo que cuenta es terrible, Tanovic mantiene una enorme fe en el ser humano, en su capacidad de redención y en el valor de los lazos familiares que se mantienen suceda lo que suceda. Sus referencias fílmicas son impagables para los cinéfilos, pues el Cirkus Columbia que da título a la cinta viene a ser un símbolo de la infancia perdida como el trineo Rosebud de Ciudadano Kane, muchos elementos remiten al cine de Emir Kusturika, en especial la presencia del protagonista de Underground, Miki Manojlovic, y el personaje de éste recuerda a Humphrey Bogart en Casablanca. Su interpretación de cínico duro que en el fondo esconde sentimientos es de lo mejor de la cinta, en la que está acompañado de un reparto a su altura, en el que también destaca la presencia de Mira Furlan, la francesa Danielle Rousseau de Perdidos, como la madre de su hijo.
7/10
(1997) | 110 min. | Drama
En el Sarajevo devastado por la guerra, un poeta se encuentra solo, después de que su mujer y su hija hayan sido evacuadas. Un día descubre a dos niños, uno de ellos sordomudo, que han perdido a todos sus familiares y le cuentan que sólo tienen una tía que vive refugiada en Alemania. El poeta decide acompañar a los muchachos en un viaje en busca de su tía. Uno de los más desgarradores documentos que describen la guerra en la ex Yugoslavia, con toda clase de detalles. Se hizo con numerosos premios internacionales, entre ellos el de Mejor película en el Festival de Cine de Tokio de 1997.
5/10
(2019) | 105 min. | Drama
(2018) | 188 min. | Drama Tráiler
Sinan, que acaba de graduarse en la universidad, vuelve a casa, un pueblecito turco. Ahí se reencuentra con su padre, maestro, con su madre, y con su hermana pequeña. Y de nuevo se topa con una realidad que le asfixia y le incomoda: Idris, su progenitor continúa con su adicción a las apuestas en las carreras, y se gasta lo que no se debería gastar, mientras su madre lo soporta y se ve obligada a trabajar de canguro, para redondear los ingresos del hogar. Aunque Idris trata de estrechar lazos con Sinan, invitándolo a acompañarle al campo para trabajar en una finca familiar los fines de semana, él otro sólo lo hace a regañadientes, y con ínfulas de superioridad; él aspira a ser algo más que un maestro mediocre y fracasado, pretende convertirse en novelista, y de hecho tiene listo su primer manuscrito, “El peral salvaje”, sólo necesita alguien que lo publique, y si no, él mismo se financiará una autoedición. Otra obra maestra del cineasta turco Nuri Bilge Ceylan, que coescribe de nuevo el guion con su esposa, Ebru Ceylan, y a ellos se suma por primera vez Akin Aksu, también actor, que asume uno de los roles secundarios, el del imam Veysel. Permanecen sus señas de identidad, o sea, una capacidad maravillosa para indagar en la naturaleza humana, dibujando a sus personajes con múltiples matices, las actitudes, gestos y palabras son muy creíbles; un “tempo” deliberadamente lento, no hay prisas, y si hacen falta más de tres horas de metraje para contar la historia, no se vacila un instante en dedicarle ese tiempo; y unas imágenes y sonidos maravillosos, del paisaje rural austero, ya sea del campo puro y duro, con la tierra, los árboles, los animales, con sol, con lluvia, con nieve, con viento, o del pueblo, sus viviendas, sus locales. El aliento poético que recorre el film deja al espectador... sin aliento. Nuri Bilge Ceylan sabe contagiar la atmósfera triste ante la mezquindad del ser humano suavemente, nunca impone nada, y además siempre aletea, también con discreción, la esperanza, hay posibilidad de cambiar, las personas nunca dejan de sorprendernos. Una prueba de ese no imponerse es la puntual presencia de la música de Bach, que se escucha en unos pocos y atinados momentos. La película, en el fondo, nos describe un viaje, el de Sinan, hacia la madurez. Desde la petulancia de la juventud insolente y desencantada, muy segura de sus paticortos planteamientos vitales, que se cree mejor equipada para afrontar la vida frente a los mayores, a los que juzga con inusitada dureza, toca caerse del guindo, o del peral, para aprender de las otras personas y su personal experiencia, y no echar las culpas al destino o las circunstancias. A lo largo del metraje, Sinan va encontrándose y charlando con muchos personajes, y ninguno está introducido para rellenar metraje, la presencia de todos tiene su sentido, que enriquece al protagonista, aunque éste de entrada no lo advierta. Están los padres y abuelos, por supuesto, pero también la joven Hatice, que con un poco de humildad, podría haber sido su esposa; el escritor veterano cuya prosa desprecia y no le duelen prendas en decirlo, con sarcasmo; posibles patrocinadores de su obra, el alcalde del pueblo y un constructor; y el imam Veysel, que sucedió en el puesto a su abuelo, y que en tertulia con un tercero, un ayudante, mantienen una conversación sobre los nuevos tiempos y la función que puede jugar en ellos la religión. Todo son piezas que ayudan a construir con enorme solidez la relación de Sinan con su madre –fantástico el momento en que le entrega su novela– y, sobre todo, con su padre, con reproches y desprecios, se hace patente la ingratitud y la indelicadeza, el escaso esfuerzo por cultivar el cariño, porque se cree que la otra parte no lo merece; hasta llegar al magnífico clímax. En tal sentido son muy importantes los actores, y los tres con mayor presencia –Dogu Demirkol, Murat Cemcir, Bennu Yildirimlar– están sensacionales, muy bien secundados por el resto del reparto.
9/10
(2010) | 100 min. | Drama Tráiler
Desesperanzada película sobre la posible convivencia del islam con la posmodernidad. Amar y Luna son pareja, viven en Sarajevo y trabajan para una aerolínea, él como controlador, ella como azafata. Pillado en falta grave –consumía alcohol en el trabajo– Amar es suspendido de empleo por seis meses, mientras Luna continúa volando. Los dos desean fervientemente tener un hijo, y como éste no viene dan vueltas al recurso a la inseminación artificial. El reencuentro de Amar con un compañero de la guerra de Bosnia, convertido en ferviente musulmán, le va a suponer un acercamiento a la religión, que roza, si es que no sobrepasa claramente, el fanatismo. De modo que para Luna el día a día comienza a volverse muy difícil. Jasmila Zbanic (Grbavica) vuelve a incidir en la realidad de Bosnia-Herzegovina, esta vez con una cuestión de tanta actualidad como el choque de civilizaciones, representado aquí por la colisión, dentro de una pareja, entre el islamismo más intransigente, y la mentalidad occidental hedonista y vacía. Podría creerse que las simpatías de la directora y guionista se decantan por la posmodernidad, pero lo cierto es que las cosas no están tan claras. Hay ironía en el modo en que vuelve a mirar a la maternidad –el deseo de tener descendencia a toda costa, acudiendo a la fecundación artificial–, de modo que el desenlace deja un poso de amargura, ni siquiera un hijo bastaría para seguir unidos si está ausente algo que puede denominarse entrega, capacidad de sacrificio, olvido de uno mismo, flexibilidad para ceder ante el otro; en definitiva, si falta el amor. Y aunque la actitud de Amar se vuelve extremista e irracional, se entiende su apego a la paz interior que ha encontrado, a la oración, al ejemplo de otros 'hermanos' que también intentan ser buenos musulmanes. El recurso de Luna con su móvil filmándose a sí misma y a su amante, como queriendo captarse por entero, también el inaprensible interior propio y del otro, es ilustrativo de la dificultad en alcanzar la autosatisfacción, quizá porque al final sólo se funciona con el punto de vista del yo.
6/10
(2001) | 98 min. | Bélico | Drama
1993. Conflicto de Bosnia-Herzegovina. Dos soldados bosnios, uno serbio. Sus destinos se cruzan. ¿Quién es prisionero de quién? ¿No lo son todos? La pregunta cobra tintes más dramáticos cuando uno de los soldados se convierte en potencial víctima de una mina de presión. Cualquier movimiento puede ser letal. Lúcida reflexión sobre la guerra de Los Balcanes. Un drama personal se convierte en poderosa metáfora. La mina a punto de estallar describe las mil caras de un conflicto que la ONU y compañía son incapaces de resolver. El magnífico guión –premiado en Cannes– del también director Danis Tanovic, muestra el ambiguo papel de la fuerza multinacional o el de los medios de comunicación. Destellos de un entendimiento humano entre etnias no pueden enterrar un odio secular. El agobiante plano final resume de modo magistral toda la película. El Oscar al mejor film extranjero es justo, con el permiso de la perdedora Amelie.
7/10
(2013) | 77 min. | Drama
No es una turista accidental Jasmila Zbanic, que vuelve a pasearse por los horrores bélicos que ocurrieron en Bosnia-Herzegovina no hace tanto tiempo. La cineasta bosnia adopta en esta ocasión una óptica diferente a la de Grbavica, pues en esta ocasión el espectador es invitado a identificarse con Kym, la típica turista australiana, treintañera y soltera, que viaja sola a Bosnia pertrechada por una guía y literatura de Ivo Andrid, “Un puente sobre el Drina”. Pasará una noche en un hotel de Visegrado, y sólo de vuelta a casa sabrá que aquel fue escenario de horribles crímenes, violaciones, tortura y asesinatos de más de un centenar de mujeres. Cobrar conciencia de ello le cambia para siempre, y le empuja a saber más. Zbanic sabe crear la atmósfera que el film precisa con tan sólo 70 minutos. El impacto de saber la verdad en la protagonista, los recelos y deseos de olvidar de los lugareños, la mala conciencia y la autojustificación, las amenazas por hurgar en las heridas del pasado, que puede repetirse si no se recuerda. Todo eso va asomando con sutileza, gradualmente. Resulta ingenioso el modo que tiene la directora de invitar a regresar a paisajes poco agradables, pues ella ha hecho lo mismo que la turista protagonista -muy bien la actriz Kym Vercoe-, volver a esa realidad que no debe ignorarse. Todavía más curioso es saber que la historia que se cuenta es auténtica, Vercoe hace de sí misma y recrea su experiencia catártica en Visegrado, cuando supo como turista de las barbaridades ocurridas en el hotel Vilina Vlas. Quizá se subraya demasiado la idea del hombre líquido, pero es un buen símbolo para hablar de esa tendencia a procurar que lo que no agrada resbale, no nos impregne, porque es doloroso.
6/10
(2006) | 107 min. | Drama
Emotivo film bosnio que se adentra en las trágicas consecuencias de los horrores de la guerra de Yugoslavia. Han pasado varios años del conflicto. Esma es una mujer bosnia que vive en el depauperado barrio de Grbavica, en Sarajevo. Tiene una hija llamada Sara, cuya adolescencia ha aguzado aún más su carácter difícil e inconformista. Esma lucha por conseguir dinero a base de trabajos de poca monta, el último de ellos como camarera en un garito nocturno frecuentado por tipos de discreto pelaje. Esma no se siente a gusto, pero ha prometido a su hija el dinero necesario para una excursión organizada por el colegio. Sin embargo, la relación entre madre e hija es cada vez tensa, pues la joven nunca logra que su madre le hable de su padre, muerto en la guerra. En su primer largometraje, Jasmila Zbanic (1974) ha contado una historia dura ambientada en la Bosnia actual, aunque con una mirada llena de humanidad y esperanza, donde la maternidad se erige en protagonista. La actriz Mirjana Karanovic (Underground, La vida es un milagro) logra implicar al espectador en las traumáticas experiencias de su personaje, nunca de modo explícito, sino a través de situaciones muy comunes, sobresaltos repentinos o simples miradas que evocan un pasado de horror. Se trata de un film de personajes, pequeño, rodado con el corazón, sin la más mínima grandilocuencia. Ayuda al estimable resultado final, el excelente trabajo de la debutante Luna Mijovic, de una llamativa intensidad. La película obtuvo el Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín 2006.
6/10
(2016) | 85 min. | Drama
Sarajevo, 2016. Un siglo después del asesinato del heredero al trono austrohúngaro, el archiduque Francisco Fernando de Austria, por parte del joven nacionalista bosnio Gavrilo Princip, se preparan una serie de actos oficiales conmemorativos en el Hotel Europa, a pocos metros del lugar del atentado del 28 de junio de 1914, que propició la Primera Guerra Mundial. En el edificio están teniendo lugar diversas entrevistas televisivas, preparación de discursos, ensayos diversos, por lo que la seguridad ha sido reforzada. El director del hotel vela porque todo salga perfectamente. Los empleados, sin embargo, tienen otros planes: han elegido ese día para ir a la huelga, pues no cobran desde hace meses y saben que ése es el mejor día para que su protesta sea escuchada. La carrera de Danis Tanovic alcanzó su cénit cuando dirigió su primer film de ficción, En tierra de nadie, con el que se llevó el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. El director y guionista presentaba, a modo de comedia negra, una esperpéntica y angustiosa situación en el frente durante la Guerra de los Balcanes. Quince años después –tras una filmografía siempre interesante– llega Hotel Europa, en donde vuelve a poner la mirada en la difícil convivencia social que hay en su país, siempre en equilibrio inestable, en donde la palabra paz puede no ser más que el simple eslogan que esgrimen los políticos en connivencia con los intereses internacionales. Porque, como una gran metáfora del avispero balcánico, Hotel Europa viene a decir que no hay paz en Bosnia-Herzegovina, que a la vuelta de un siglo permanecen los odios ancestrales entre países vecinos, la corrupción campea a sus anchas, los problemas sociales y la precariedad laboral se multiplican, no hay paz en el corazón de las personas, incapaces de perdonar, de asumir errores propios, de construir juntos. Y mientras de modo oficial se preparan discursos y homenajes, cualquier detalle puede causar un imprevisible estallido de violencia entre ciudadanos, un foco de injusticia, de dolor y sufrimiento, y vuelta a empezar. Con habilidad hiperrealista Tanovic nos mete dentro de su hotel-avispero y nos va llevando como seres invisibles por diversos vericuetos de un personaje a otro (el jefe, una recepcionista, una limpiadora, un policía, un actor), con cámara en movimiento, desde la azotea a los sótanos, por pasillos interminables y salas de juego, por habitaciones y comedores, por la recepción y los despachos, de modo que parece que estamos ante una gran colmena con jefes y empleados llenos de inseguridades y nervios. El resultado es un film coral que hace pensar acerca de la inextricable situación en los Balcanes, pero que también es algo frío, tanto por la distancia generada hacia los personajes como por la seca y desoladora resolución provocada por la mirada crítica del director, demasiado desesperanzada.
5/10
(2013) | 75 min. | Drama
Una película sencilla, de apariencia anodina, abonada al “cinéma verité” con su aspecto descuidado estilo documental, en la que se teje con talento un drama basado en hechos reales. Hasta el punto de que es justamente la familia gitana protagonista de dichos sucesos la que representa -esta palabra viene aquí como anillo al dedo- sus desventuras ante la cámara del bosnio Danis Tanovic, ganador del Oscar a la mejor película extranjera por En tierra de nadie. Nazif está casado con Senada y tiene dos niñas pequeñas más un tercero que está en camino. Viven al día, él recogiendo chatarra para el desguace, lo que le permite ganar un poco de dinero, lo justo para ir tirando. Pero cuando llegan los imprevistos, seguir adelante no es tan sencillo. Unos dolores en el vientre son el anuncio para Senada de que ha perdido el bebé que esperaba, deben atenderla médicamente, operarla para detener la hemorragia y limpiarla de este aborto natural. Pero no tiene tarjeta sanitaria, y piden para su intervención una cantidad desorbitada, que no está a su alcance. La película de Tanovic, que apenas dura hora y cuarto, y tiene una deuda con el neorrealismo, también en su uso de actores no profesionales, es áspera, requiere esfuerzo su visionado. Pero la narración está construida con talento para mostrar la dignidad de una familia en su pobreza, su fe en Dios, la enorme humanidad con que encajan las contrariedades, la ayuda que encuentran entre parientes y vecinos, con remedios extremos en que toman riesgos. Por contraste observamos la telaraña de una burocracia que deshumaniza e impide ver personas, sólo números, reglamentos y cuentas de resultados, incluso cuando está en juego la vida. Como subtexto funciona bien la chatarra y el desguace, que habla de cómo muy frecuentemente el entorno nos empuja a tratar a nuestros semejantes como personas prescindibles, desechables, que no funcionarían en un supuesto “mundo feliz”.
6/10
(2014) | 114 min. | Drama
Esta película documental explora la historia reciente para contarnos cuál es la importancia de Sarajevo en los últimos cien años y qué significa en el mundo de hoy. Trece directores europeos, entre los que destaca el siempre vanguardista Jean-Luc Godard, se encargan de ello a través de diferentes episodios.
5/10
(2017) | 98 min. | Drama
(2020) | 120 min. | Drama

Un pueblecito de Serbia. Nikola, jornalero y padre de dos hijos, recibe la orden de entregar a sus hijos a los servicios sociales después de que la pobreza y el hambre llevaran a su esposa a cometer un acto desesperado. Hasta que pueda proporcionar las condiciones adecuadas para su crianza, los niños serán colocados en hogares de acogida.

(2016) | 173 min. | Comedia | Drama Tráiler
Cinta de casi tres horas del rumano Cristi Puiu, sobre una reunión familiar con acentos tragicómicos, estéticamente seductora con sus largos planos secuencia, verdadero “tour de force”, casi siempre en el interior de una casa, donde se charla de lo humano y lo divino, lo que nos permite conocer las debilidades de un amplio abanico de personajes. El director de La muerte del Sr. Lazarescu no tiene miedo a sostener los planos sin palabras, véase el inicio en una atascada calle de Bucarest, donde algunos personajes maniobran alrededor de un auto, aparcamiento, carga y descarga. O no explicarnos el motivo de la reunión familiar, que sólo vislumbramos paulatinamente, una vez estamos dentro de una casa, en los intercambios dialógicos entre hermanos, y con la madre, no vemos al padre, se habla de que se está esperando al sacerdote, tal vez alguien ha muerto y estamos en un velatorio. Puede haber oscuridad, contraste entre luces y sombras, la casa como espacio claustrofóbico, con planos cerrados. Y destellos de luz en las habitaciones, y de pronto la belleza de la liturgia en las oraciones cantadas del pope y su acólito. ¿Y el tono? Pues bascula, Puiu es un prestidigitador, que igual se mueve por la farsa, las conversaciones con teorías sobre la conspiración en torno al 11-S o la chica drogada, la crítica social –la nuera que se va de compras–, el perfilado de las complejas relaciones humanas –marido y mujer, con la problemática de la infidelidad, malos entendimientos entre padres e hijos...–, que pueden ser ridículamente trágicas en su miseria y mezquindad. El milagro es que una película coral de tan larguísima duración no aburra, al menos al espectador dispuesto a ser un convidado más en la casa y alrededores donde transcurre la mayor parte de su trama. Y que lleguemos a considerar casi de la familia a la amplia galería de personajes que desfilan a lo largo del metraje.
7/10
(2009) | 90 min. | Drama

La película transcurre durante la presidencia eslovena de la Unión Europea y cuenta la historia de Alexandra, una estudiante de 23 años en Liubliana. Su ambición es la de escapar de la banalidad de su ciudad natal e instalarse en la gran ciudad.

(2009) | 103 min. | Thriller | Drama
Un general, criminal de guerra en la antigua Yugoslavia, es detenido. Tres años después, cuando arranca su juicio en el Tribunal de La Haya, el caso parece venirse abajo por el suicidio de un testigo principal, cuya declaración contenía algunos agujeros importantes, no bien estudiados en la fase procesal. Lo que provoca la ira de la fiscal Hannah, que ahora debe encontrar pruebas en una carrera contra el reloj para que no se le escape el acusado. Podría ser clave el testimonio de la hermana del suicida, casada y con un niño, que tiene terror a contar lo que sabe. La película de Hans-Christian Schmidt es más interesante por lo que cuenta, que por su ejecución. El cineasta alemán opta por un enfoque realista, casi documental, sin excesos hollywoodienses. Lo que está bien... hasta cierto punto, pues la decisión de renunciar a una partitura musical se nos antoja desacertada, el resultado es demasiado frío. De modo que el dramatismo queda en las solas manos de los actores, entre los que brilla sobre todo Anamaria Marinca De todos modos, se plantean con verosimilitud los dilemas de un tribunal que puede buscar una solución de compromiso en un caso que impide que se haga verdadera, o al menos total, justicia. En efecto, se combinan las dificultades técnicas -la falta de pruebas- con las cuestiones políticas, las presiones de estilo mafioso o el deseo de mantener el prestigio del alto tribunal.
5/10
(2019) | 91 min. | Drama

Alma, adolescente impasible, viaja desde su hogar en Holanda a la tierra de su padre, Bosnia. Pero al otro lado nadie la espera. Con su apático primo Emir y su (atractivo) amigo Denis a la zaga, se echa a la carretera, la perplejidad se convierte en arrojo temerario.

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