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Lista de cine

Lista de películas puntuadas con 2 en violencia

(1988) | 104 min. | Drama
Sórdida historia real, sobre una madre de familia que se corrompe y acepta ejecutar abortos en la Francia ocupada por los nazis. Isabelle Huppert encarna a la última mujer guillotinada en Francia.
5/10
(2014) | 99 min. | Terror | Drama
Dos hermanos gemelos están convencidos de que su madre es una impostora, después de que ésta se someta a una operación para reconstruirle el rostro, pues ha sufrido un grave accidente. Producción austríaca tan sórdida como algunas de las películas de Michael Haneke. Por desgracia, los realizadores no cuentan con el mismo talento.
3/10
(1971) | 97 min. | Western
Camposanto, es un pistolero de arma tomar, apodado así por no dejar títere con cabeza. Con él, va siempre el Duque y ambos forman una pareja de pistoleros implacables. Cuando John y George vuelven al oeste, después de estar una temporada en Boston, comprueban como las cosas no son como en la ciudad. El pueblo es un territorio sin ley donde sobrevive el más fuerte. Camposanto también lo deja bien clarito. Un spaghetti-western, clásico para los amantes del género. Gianni Garko interpreta al pistolero, muy en la línea del personaje de Sartana.
5/10
(2004) | 95 min. | Terror
11 de enero de 1992. Tras asistir al brutal asesinato de sus padres, Sara Tobias, una niña de ocho años, tirotea a los culpables. La noticia conmociona a la opinión pública. Dieciocho años después, Sara aún está obsesionada por el significado de “11.11”, la cifra que apareció escrita en sangre junto al cadáver de su madre, cuyo fantasma se le aparece para advertirle de que corre peligro. Esta producción canadiense ofrece impactantes secuencias de terror sobrenatural, en la línea de clásicos del género como El exorcista.
3/10
(2013) | 133 min. | Histórico | Biográfico | Drama Tráiler
Norte de los Estados Unidos. Solomon Northup es un hombre negro, casado y con dos hijos, que goza de una buena posición. Con la excusa de ofrecerle un atractivo trabajo, y aprovechando la ausencia de su familia, dos desalmados le secuestran y es vendido como esclavo. A lo largo de 12 años pasará por distintas plantaciones sureñas, sirviendo a distintos amos. No perderá la esperanza de recobrar la libertad, pero la supervivencia pasa por no mostrarse como alguien con educación, y por el dilema moral de cuál debe ser su reacción ante tremendas injusticias de las que es testigo. Formidable película, quizá el mejor drama que se ha filmado en cine sobre la esclavitud en Estados Unidos, destinado a tener el impacto que sobre el holocausto tuvo La lista de Schindler. Se basa en una historia real, que contó el propio Solomon Northup en un libro publicado en 1853. Steve McQueen (II) ha probado sobradamente sus capacidades como cineasta en Hunger –las huelgas de hambre de terroristas del IRA– y Shame –las adicciones sexuales–. Aquí se aplica con realismo en describir las penalidades de un hombre libre reducido al estado de esclavitud sin que pueda hacer nada por impedirlo, lo que supone una inmersión en el infierno de algo socialmente aceptado, disponer de las personas como si pudieran ser propiedad de alguien. Hay innegable crudeza en varios pasajes –las flagelaciones, el impuesto despojo de la intimidad...–, pero justificable y medianamente elegante. Lejos del director y de su guionista John Ridley caer en la sensiblería, o en el trazo caricaturesco del hombre blanco. Hay un esfuerzo claro por la objetividad, se procura penetrar en el punto de vista de la época sin condenas explícitas, ya sea el del propietario buena persona pero con problemas económicos, que no considera que sea labor suya cambiar las cosas; el capataz pendenciero de enorme ego; el depravado dueño de una plantación, y su no menos depravada esposa, por los celos que alimenta hacia una esclava de la que abusa el otro; los que usan del engaño para servir a sus propios fines; y los que tienen claro que no existen diferencias reales entre los blancos y los negros. Mientras que entre los esclavos las actitudes oscilan entre el extremo de la desesperación y el intento de la huida, y el de aceptación de lo que hay. McQueen demuestra maestría en la composición de muchos planos -repite colaboración con su operador habitual Sean Bobbitt-, verdaderos cuadros “pintados” con talento, podemos citar dos ejemplos sorprendentes, el de la carta que arde quedando reducida a unos rescoldos, y finalmente llevando a la oscuridad, algo en lo que casi coincide el estado anímico de su autor; o el del esclavo semiahorcado, sosteniéndose de puntillas para no ahogarse, mientras alrededor sus demás compañeros, despojados de la libertad, despliegan una inusitada actividad. El completo reparto hace un trabajo extraordinario. Incluido Brad Pitt, a quien hay que felicitar aún más por ser productor de la película, o sea, uno de los responsables de su existencia. Pero puestos a destacar a alguien, es obligado mencionar al protagonista, formidable Chiwetel Ejiofor, y Michael Fassbender, que compone a un sádico al que te puedes creer.
9/10
(2009) | 108 min. | Acción Tráiler
Danny Fisher es un oficial de policía que logra capturar a Miles, un peligroso narcotraficante. Pero durante la detención, muere accidentalmente la novia de Miles, atropellada por un coche. Cuando Miles sale de la cárcel buscará cumplida venganza. Para ello, secuestra a la chica del agente, al que obligará a pasar 12 pruebas a cambio de volver a verla viva. El finlandés Renny Harlin antaño dirigía producciones de gran presupuesto de acción que triunfaban en las taquillas, como Máximo riesgo o La jungla 2. Alerta roja. Tras el sonoro fracaso de La isla de las cabezas cortadas, apenas ha levantado cabeza y finalmente ha quedado relegado al infierno de la serie B. En esta ocasión pone su talento al servicio de John Cena, superestrella del wrestling que ya había protagonizado la prescindible Persecución extrema. El propio Cena se convierte en el principal lastre de la película, ya que es absolutamente inexpresivo e incapaz de lograr ninguna conexión con el público. Además, la trama es difícil de creer, previsible, tópica y muy similar a Jungla de cristal 3. La venganza, donde el villano (Jeremy Irons) también obligaba a los protagonistas a resolver pruebas imposibles. Tantos defectos dan al traste con los esfuerzos de Harlin por componer secuencias de acción más o menos eficaces que no logran interesar al espectador.
4/10
(2013) | 95 min. | Acción | Aventuras | Thriller
Nick Malloy un apuesto paramédico se encuentra atrapado en una situación de la que no puede escapar. Un psicópata, que sólo se comunica con él por medio de teléfonos, le impondrá doce pruebas que debe cumplir en un tiempo establecido o de lo contrario asesinará a un sin numero de personas inocentes, incluida su esposa. La estrella de la WWE Randy Orton protagoniza esta secuela de 12 trampas con claros elementos que recuerdan a la mítica Saw –aunque sin la misma violencia extrema–, en la que una persona deberá pasar una serie de desafíos impuestos por una mente neurótica.
4/10
(2010) | 94 min. | Drama Tráiler
Aron Ralston es un joven al que le gustan los deportes de riesgo. Sin decir a nadie donde iba, se ha liado la manta a la cabeza y ha partido a John Blue Canyon, en Utah, un paraje rocoso increíble e inmenso, poco frecuentado. Allí disfruta de lo lindo hasta que un mal paso le hace caer por una sima, con tan escasa fortuna que su brazo queda atrapado por una roca que se diría imposible de mover. Aron pasará solo las 127 horas del título luchando por sobrevivir, y haciendo un particular examen de conciencia de lo que han dado de sí sus 25 años. El británico Danny Boyle repite con el guionista Simon Beaufoy, con quien hizo la oscarizada Slumdog Millionaire, ambos adaptan un libro del propio Aron Ralston donde cuenta su increíble peripecia. Y entrega una historia de supervivencia donde es clave el amor recordado de los seres queridos, con un sugerido sentido de la providencia al fondo, tema ya presente Slumdog..., y desde luego en Millones. Si la expresión 'luchar a brazo partido' no existiera, se diría que nació de los hechos narrados, tal es el empeño que Aron pone en salvar su vida. Aunque el metraje es escaso, apenas hora y media, el principal desafío al que se enfrenta Boyle es mantener el interés en una monosituación dentro de una grieta, esquema parecido al del título de ficción Buried (Enterrado). Ciertamente resulta algo reiterativo, y puede llegar a cansar, pero el director muestra carácter con la cámara y sus encuadres, el uso de la cámara de vídeo que lleva Aron, las escenas oníricas, casi alucinaciones, la visión de gusano desde el fondo del abismo, que permite atisbar el cielo. También la partitura musical de otro miembro del equipo Slumdog..., A.R. Rahman, ayuda. Resulta meritoria la interpretación de James Franco, que soporta todo el peso actoral de la película, los demás que aparecen son simples comparsas. Especialmente dura resulta la escena climática de la película, abordada de un modo hiperrealista no apto para todos los estómagos.
6/10
(2010) | 141 min. | Acción
A mediados del siglo XIX Japón vive una época de paz entre los señores feudales. Sin embargo, las ascensión al poder del señor Naritsugu, hermano del Shogun del clan Akashi, puede llevar de nuevo a miles de hombres a la guerra. Naritsugu es un hombre increíblemente cruel, que mata y tortura por placer. Tras uno de sus excesos, el Sr. Doi, oficial del shogun, pedirá en secreto a Shinzaemon, experto samurái, que asesine a Naritsugu. Para enfrentarse a sus tropas, Shanzaemon contará con la ayuda de otros 12 hombres.  El japonés Takashi Miike es uno de los directores más prolíficos, prestigiosos y versátiles de su país. Desde que irrumpiera en 1999 con su durísima Audition, no ha parado de entregar películas de todo tipo, desde el puro terror (Three Extremes), la acción (Crows Zero) o incluso el musical de humor surrealista (La felicidad de los Katakuri). Ahora rinde un apoteósico homenaje al espíritu de clasicismo japonés con una película de guerreros feudales que retrotrae innegablemente a Los siete samuráis de Kurosawa, aunque en realidad es un remake de un film de 1963 dirigido por Eiichi Kudo. La puesta al día es de una gran maestría y por supuesto de un ritmo en las escenas de acción incomparable con su predecesora. El film se puede estructurar en tres partes claramente diferenciadas. Se inicia con los diálogos conspirativos contra Naritsugu, a la vez que se ofrecen escenas desagradables acerca de la crueldad y la psicopatía de este abominable personaje; seguidamente tiene lugar el viaje a lo largo de la selva emprendido por el grupo de asesinos, que pretenden enfrentarse a sus enemigos en territorio favorable y buscan su emboscada en un pequeño pueblo; y en tercer lugar tiene lugar el enfrentamiento. Esta tercera parte dejará al espectador totalmente epatado debido a su larguísima duración: casi una hora de combates entre 13 hombres contras 200, con flechas, lanzas, piedras y por supuesto katanas. En este sentido, y aunque la producción está sumamente cuidada, es muy difícil que muchas imágenes no resulten también reiterativas. Esto se debe, claro, a la propia naturaleza de las mismas –la cámara va de un samurái a otro, mientras va matando todo lo que le sale al paso–, pero también a que hay un tratamiento deficiente de los personajes. Puede decirse que sólo conocemos a seis de ellos –Shinzaemon, su sobrino Shinrouko, su discípulo Hirayama y el cazador Koyata, por un lado; y Naritsugu y su principal guardaespaldas, Hanbei, por otro–, y este handicap lleva consigo cierta falta de implicación emocional, aunque no por eso el film deje de ser muy entretenido. Por lo demás, en una película de este jaez Miike ofrece como era de esperar una visión heroica del mundo samurái, de sus convicciones y su entrega casi ciega a las órdenes de su señor, que ellos ven como su único destino. Pero el director japonés es travieso a su modo y acierta al mostrar un contrapunto muy original –y actual– con el humorístico y gamberro personaje del cazador, quien se ríe de la presuntuosidad de ese mundo de zalamerías y honorabilidad que entonces estaba cerca de extinguirse. En cuanto a los actores, hay que destacar, sin duda, al estupendo Koji Yakusho en el papel de Shinzaemon.
6/10
(2001) | 91 min. | Terror
Tras la muerte en extrañas circunstancias del extravagante científico Cyrus Kriticos, su sobrino Arthur, que ha perdido a su mujer en un incendio, hereda su impresionante mansión. Cuando se traslada a vivir allí con sus dos hijos, un parapsicológo le advierte de la presencia de doce fantasmas, atrapados por su tío con objeto de realizar un antiguo ritual. Estos espectros sólo se pueden ver con ayuda de unas gafas. Nueva versión, con modernos efectos especiales, de la película homónima de William Castle, director especializado en serie B que se distinguía por sus inventos para promocionar las películas. Para esta ocasión, inventó unas gafas que permitían ver a los fantasmas. Hace tres años, el productor Joel Silver y el director Robert Zemeckis fundaron una productora llamada Dark Castle. Hasta la fecha, la compañía ha producido House on Haunted Hill, otro 'remake' del mismo director, y el título que nos ocupa, que supone el debut como realizador de Steve Beck, director de efectos especiales de Indiana Jones y la última cruzada. Del reparto destaca F. Murray Abraham.
4/10
(2016) | 144 min. | Acción | Thriller | Drama Tráiler
Recreación de un trágico episodio bélico que tuvo lugar durante la noche del 11 de septiembre de 2012 en Bengasi. Tras la muerte del dictador Muamar el Gadafi, Libia se encuentra en una situación delicada, en donde diversas facciones se disputan el poder. El equilibrio es muy inestable y por eso Estados Unidos mantiene una pequeña base secreta de la CIA en la ciudad costera de Bengasi, que cuenta con un grupo de soldados experimentados para salvaguardar la seguridad, no más de media docena. Los problemas vendrán cuando el embajador estadounidense acuda a un acto en la ciudad y se instale en una casa cercana. Pronto será atacado. Película vibrante, entretenida, tremendamente realista y seria. Vuelve a traer a colación las ventajas e inconvenientes del tan cacareado intervencionismo internacional norteamericano, una cuestión nada fácil de solventar. Tanto los habitantes de los países conflictivos como los propios norteamericanos dudan constantemente de esa política, más si cabe cuando se producen situaciones límite en donde hay heridos y muertos, muchísimos más –todo hay que decirlo– entre los lugareños, a menudo masas de personas sin orden ni disciplina que odian que los yanquis corten el bacalao en su tierra. El problema llega cuando se generaliza identificando al Islam con esas facciones violentas. Los hechos reales narrados en 13 horas, Los soldados secretos de Bengasi están basados en el libro escrito por Mitchell Zuckoff y cuenta con un cuidado guión de Chuck Hogan (The Town, ciudad de ladrones), el cual logra involucrar anímicamente al espectador gracias al buen dibujo que hace del personal estadounidense. En películas de este tipo, con acción y ritmo desenfrenados, es complicado a veces saber quién es quién y ese tema se amplía en este caso ya que hasta los propios soldados americanos desconocen la identidad del enemigo. Aunque presumiblemente cuentan con habitantes amigos, nunca saben si lo son de verdad, si van a traicionarles. Esto ofrece momentos de tensión, bien resueltos, verosímiles y trasladan una desasosegante sensación de desconcierto. El modo de filmar la guerra es de un realismo inusitado, y no se ahorra alguna imagen especialmente desagradable. Y aquí la atmósfera recuerda sobremanera a otras películas recientes del mismo corte bélico (en cuanto al fracaso militar estadounidense), como El único superviviente o en especial Black Hawk derribado, citada explícitamente por uno de los personajes. Desde luego es difícil mejorar la ambientación realista y la atmósfera agobiante generada en esta especie de base asediada, convertida en un nuevo El Alamo, como también comenta otro soldado. Alegra comprobar además que el director de la película, Michael Bay, sabe hacer otra cosa que películas fantásticas de Transformers. Su modo de filmar la guerra nocturna es contundente, aunque por la localización de los contendientes a veces parezca que estamos en un videojuego en manos de los norteamericanos, mientras que otras escenas (como la del ataque al coche blindado) están magníficamente rodadas. Pero no sólo se centra en la pura acción. Deja tiempo para conocer a los protagonistas, para humanizarles, especialmente a los dos soldados norteamericanos que llevan casi todo el peso anímico del film, unos perfectos John Krasinski (Silva) y James Badge Dale (Rone), quienes comentan su anhelo constante de regresar con sus familias y comparten su opinión de que están en una guerra que no entienden.
7/10
(2015) | 114 min. | Histórico | Drama Tráiler
Reconstrucción de la historia real de Georg Elser, carpintero de una pequeña localidad que el 8 de noviembre de 1939 colocó una bomba en una cervecería de Munich, donde tenía lugar un acto en el que participaba el mismísimo Adolf Hitler. El Führer abandonó de forma imprevista el lugar 13 minutos antes de que llegara a estallar el artefacto, causando en cambio la muerte de varios inocentes. Segundo acercamiento a la Alemania de la II Guerra Mundial (tiene previsto para el futuro un tercero), del realizador Oliver Hirschbiegel, tras la redonda El hundimiento. Puede desconcertar un poco a quien espere un film en la misma línea, pues aquí apenas aparece el líder del Tercer Reich, y también a quien conociendo las líneas del argumento pueda deducir que estamos ante un thriller centrado en el atentado, al estilo de Valkiria. Aquí el cineasta se va por otros derroteros, pues básicamente se centra en la relación entre carcelero y preso (lo que remite a su film anterior El experimento), y en el flashback que muestra las causas de la acción del protagonista, lo que da pie a mostrar el ascenso del nazismo, y sus efectos: el nacimiento de la represión y la violencia. Además de que le falta un poco de gancho, sorprende que 13 minutos para matar a Hitler caiga en los estereotipos (véanse los nazis que montan una trifulca en una taberna, que parecen malvados de opereta), cuando está dirigida precisamente por el tipo que incluso recibió críticas por haber mostrado a un Hitler demasiado humano. Pero cuenta con una cuidada recreación de la época, y un memorable trabajo de Christian Friedel, que encarna al protagonista, así como de Burghart Klaußner, el oficial nazi que le interroga.
6/10
(2005) | 86 min. | Thriller
Singular thriller francés del desconocido director de origen georgiano Géla Babluani. Rodado en blanco y negro, con un estilo de ‘cinéma verité’ sobrio y glacial, sin contrapuntos musicales, la trama arranca con el joven inmigrante Sébastien trabajando de albañil en la reparación del techo de una casa. Su propietario anda en negocios de muy dudosa legalidad, y Sébastien aplica la oreja con idea de conocer el entorno en el que se mueve. La repentina muerte por sobredosis del tipo que le contrató, y la noticia de que no va a cobrar ni un euro, le empujan a una arriesgada decisión: asumir el trabajillo gangsteril en que andaba metido, usando un billete de tren y una hoja de instrucciones. No tiene ni idea del peligroso ‘juego’ en que acaba de meterse. Las primeras impresiones del film engañan, se diría que estamos ante una historia costumbrista, que va a describir la interacción entre un obrero ajeno al mundo de la delincuencia, y el gángster para el que trabajaba. Pero de pronto Sébastien empieza a caer metafóricamente en el vacío, cuando se lanza a la búsqueda de dinero más o menos fácil, dejando a un lado cualquier planteamiento moral. Pues se convierte en una pieza más de un siniestro pasatiempo de ruleta mortal, con apuestas muy elevadas de por medio, donde su vida y la de los otros doce ‘tzameti’ del título están en juego. Babluani demuestra ser un director muy visual, capaz de crear una atmósfera de tensión insoportable, que maneja con asombrosa soltura la planificación y su ‘tempo’, hasta conducir a un final que, si bien no es muy sorprendente, resulta coherente con el armazón urdido para el film.
6/10
(2001) | 120 min. | Thriller
Al inspector de homicidios Eddie Fleming (Robert De Niro) le encanta salir en los medios de comunicación. Un asesinato relacionado con un incendio le obliga a colaborar con Jordy Warsaw (Edward Burns), un bombero al que no le gusta nada el circo mediático. Aunque surgen ciertas suspicacias, ambos detectan a Emil y Oleg, dos asesinos recién llegados del Este de Europa, que cometen crímenes sin ton ni son. Emil, que advierte la sed de morbo de la opinión pública, ha trazado un siniestro plan: cometer asesinatos atroces que Oleg graba en vídeo, para forrarse con la exclusiva de su historia. Y luego alegar locura para librarse del merecido castigo. ¿Se saldrán estos tipos con la suya? El director y guionista John Hersfeld traza, impregnada de un humor muy negro, una feroz crítica a la sociedad actual, ávida de información escabrosa. Él lo tiene muy claro y explica con cierto pesimismo: “Nos encontramos en una cultura en la que nadie se hace responsable de sus actos y todo el mundo quiere ser reconocido por nada.” De Niro, además de ser coprotagonista, produce el film. Le acompaña el director y actor Burns, quien asegura que, incluido él, “cualquier actor joven daría su brazo derecho por rodar con De Niro”.
4/10
(2016) | 105 min. | Histórico | Drama Tráiler
Recreación de uno de los hechos históricos que marcaron el final del imperio español, junto a la pérdida de Cuba y Puerto Rico. El final de la colonia española de Filipinas se dilató por la resistencia en condiciones muy penosas de cincuenta hombres, conocidos como “los últimos de Filipinas”, que sufrieron un asedio de casi un año en Baler, refugiados en una iglesia. Al mando se encontraba el capitán Enrique de las Morenas, al que sucedió en el mando el teniente Martín Cerezo cuando el otro murió de enfermedad. Esta página de la historia de España ya había sido llevada al cine en 1945 por Antonio Román, con el título de Los últimos de Filipinas, justo el año en que murió el mentado teniente Martín Cerezo, con un reparto de lujo para la época, y poniendo el acento patriótico en el heroísmo de los protagonistas. En esta versión que llega siete décadas después contamos de nuevo con un conjunto actoral destacadísimo, pero conforme a los nuevos tiempos se quiere arrojar una mirada más crítica y revisionista, algo desencantada; sin negar el coraje de los personajes, pero como subrayando el absurdo de la acción, poco más que una cabezonería quijotesca casi surrealista, que no valdría la pena. Firma el irregular guión Alejandro Hernández, habitual colaborador de Manuel Martín Cuenca, quien no logra insuflar progresión o dramatismo creciente a la trama, el tiempo discurre, las condiciones empeoran, la guerra ha terminado aunque los sitiados no quieran enterarse, y punto, en algún momento deberá llegar, entre delirios febriles, disparos, entierros y treguas, el final. Mientras que el discurso político de los poderosos que usan a los pobres como carne de cañón, o las quejas sobre España, concepto discutido y discutible, resulta bastante pobre. En el ínterim se nos presentan los personajes, algunos reales, otros ficticios, quizá demasiado aislados, se echa en falta entre ellos algo parecido a la camaradería. De los auténticos resulta poco humano el empecinamiento de Martín Cerezo (Luis Tosar) en mantener la plaza, mientras el médico de Carlos Hipólito resulta bastante plano, y el detalle del opio del fraile de Karra Elejalde algo forzado; en cambio la posición del desertor está bien descrita, pues pugnan en él el deseo de salvar el pellejo con la inevitable sensación de traicionar a los suyos, para la que necesita autojustificarse incluso estentóreamente. El joven aspirante a pintor, al que da vida Álvaro Cervantes, y que proporciona de algún modo el punto de vista del espectador, desde la ingenuidad al rechazo ante lo que ocurre, debería haber dado más juego; mientras que el brutal militar de Javier Gutiérrez es puro cliché. Hay un esfuerzo de producción importante de Enrique Cerezo, con Televisión Española, Telemadrid y 13 TV, lo que se nota en la recreación de época, el esfuerzo de documentación, la fotografía de parajes naturales y abundantes escenas de acción bélica, pero Salvador Calvo, bregado en televisión, no las sirve de un modo excesivamente vibrante, el presupuesto da para lo que da. Así pues, se agradece una nueva mirada a este episodio de la Historia de España, pero el resultado no es enteramente satisfactorio.
4/10
(2017) | 102 min. | Terror | Drama
Adaptación de una malsana novela corta de Stephen King, muy en su línea. Transcurre en el año del título, y arranca con la confesión de unos sórdidos hechos que está consignando por escrito, en la habitación de un hotel, el granjero Wilfred James. Ahí cuenta sus esfuerzos por trabajar sus tierras con campos de maíz, en compañía de su esposa Arlette, y su hijo adolescente aunque casi un hombre, Henry. La mujer ha obtenido por herencia unas tierras que podrían hacer su propiedad más rentable, pero ella quiere vender, obtener el divorcio y poner una tienda en Omaha. Wilfred no piensa permitir tales planes, así que manipula a su voluble hijo para asesinarla, de modo que puedan seguir con su cansina vida rural. Sin embargo, la culpa les va a perseguir de un modo terrible. Pelicula de atmósfera opresiva, bastante desagradable, que traza el cuadro de las penalidades que podía atravesar una familia en el campo en los años en torno a la Depresión, con padres castradores e hijo víctima de los complejos de sus progenitores. Abunda en lo que ya han venido a ser clichés en el imaginario de King, o sea, ambiente familiar opresivo, citas bíblicas tremendistas, lenguaje obsceno sin que venga a cuento, fatalismo... A lo que se suma la cuestión de los remordimientos por el crimen, variante kingniana de Dostoievski en forma de desagradables ratas chupasangres, que se meten por tuberías y paredes, y siguen a los asesinos allá donde van, no se puede escapar al castigo, la venganza será terrible. Dirige el desconocido Zak Hilditch, responsable también del guión.
5/10
(2015) | 100 min. | Bélico | Drama Tráiler
Contundente film antibélico, nominado al Oscar, con el que el estonio Elmo Nüganen acerca a los espectadores un episodio diferente de la II Guerra Mundial: el drama que vivió Estonia, pequeño país que estuvo tanto a merced de los nazis como del ejército rojo. Efectivamente, la bota rusa dominaba a los estonios antes de la guerra y muchos habían sido reclutados por el ejército de Stalin; cuando las tropas de la Wehrmacht ocuparon Estonia, muchos estonios vieron entonces a los alemanes como los liberadores y se unieron a sus filas pensando en la futura independencia de su país. De este modo miles de estonios, vecinos de los mismos pueblos y ciudades combatieron en bandos distintos, matándose entre ellos sin ser enemigos. 1944 habla de la tragedia bélica con sumo realismo, sobre todo al tratar la vida en las trincheras, donde la vida pende de un hilo y el sacrificio está a flor de piel, donde la muerte puede sobrevenir inesperadamente, la propia, la del compañero de al lado, la del hermano. La trama nos lleva desde las trincheras a campo abierto, y para contar su historia con el enfoque adecuado, Nüganen divide el film en dos partes esenciales: en la primera recoge al lucha de los estonios reclutados por los nazis, mientras que en la segunda su mirada se dirige a los estonios de las tropas soviéticas. Pronto multitud de detalles hacen ver la sinrazón de su situación. Ellos son estonios y no comulgan con ninguna de las doctrinas de ambos genocidas, aunque es cierto que Hitler es el que sale peor parado (gran escena la de las fotografías). En cualquier caso, en ambos bandos comprenden que son esclavos, pero no pueden hacer nada. Para el espectador puede resultar algo desconcertante anímicamente que el foco de atención cambie de un ejército a otro, pero Nüganen quiere dar las dos versiones y mostrar que el interior de los estonios era idéntico, lucharan con quien lucharan. Esto aporta un toque de objetividad a los hechos y sin duda ayuda a tener una visión de conjunto. Aún así, aunque hay varios detalles cuidados en el somero y coral dibujo de los soldados, con sabiduría el guión de Leo Kunnas se centra especialmente en un hombre de cada bando, soldados de gran personalidad, lacónicos, muy parecidos físicamente (no por casualidad): primero Karl Tammik (Kaspar Velberg) y luego Jüri Jögi (Kristjan Üksküla). El destino de ambos se encargará de gritar más fuerte aún sobre el horripilante absurdo bélico.
6/10
(1981) | 95 min. | Aventuras
Una de las mejores y más vibrantes películas de acción de los años 80, ingeniosa y espectacular, que supuso la primera gran superproducción de Carpenter. En 1997, y tras una devastadora guerra de los Estados Unidos contra Rusia, la ciudad de Nueva York se ha transformado en una alucinógena prisión. En este lugar se estrella el avión del presidente, y éste es tomado como rehén por los criminales allí reinantes. El único capaz de liberarle parece ser un antiguo héroe de guerra tuerto conocido como “El Serpiente” y que encarna un personalísimo Kurt Russell. El resto de secundarios está a su altura: Lee Van Cleef, Ernest Borgnine, Donald Pleasence, Isaac Hayes, Harry Dean Stanton y Adrienne Barbeau, ésta última esposa del realizador desde 1979. En 1996 conoció una secuela dirigida de nuevo por Carpenter, 2013: Rescate en L.A., que ya tenía poco que ofrecer respecto al original.
6/10
(2005) | 87 min. | Terror | Comedia
Un grupo de ocho estudiantes universitarios está viajando a Florida durante sus vacaciones primaverales pero deciden tomar un desvío equivocado que les llevará a un pueblo extraño en Georgia. Este pueblo solo aparece cada 100 años y se dedica a asesinar de las formas más sanguinarias a todos los visitantes perdidos. Es una película delirante y gore que se centra básicamente en las secuencias de mutilaciones, sexo y desenfreno. Es un mero entretenimiento para amantes del género sin acercarse a otras cintas muy bien conseguidas como la saga Saw.   
4/10
(1996) | 97 min. | Ciencia ficción | Acción
En el año 2013, un terremoto de gran magnitud ha separado Los Angeles del resto del continente americano, convirtiendo la ciudad en una isla. Un aguerrido hombre al que le distingue un parche en su ojo izquierdo, apodado Serpiente (Kurt Russell) debe encontrar entre las ruinas del desastre a un peligroso delincuente, que se ampara en el caos con una sofisticada arma capaz de destruir el planeta entero. Pero no le va a resultar nada fácil sortear los peligros que le irán saliendo al paso. Una original y sorprendente película en la que la ciencia-ficción es utilizada con un cierto tono crítico. Se trata de la continuación de las aventuras de Serpiente en 1997: Rescate en Nueva York. Algunos actores secundarios, como Steve Buscemi, Georges Corraface o Pam Grier, están excelentes en sus interpretaciones. Una poderosa mezcla de acción y espectacularidad. Algunas escenas, como la cacería por el Coliseum o la de la persecución por el parque temático de Happy Kingdom, son realmente electrizantes. Imprescindible para los amantes del género.
5/10

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