Blog de Hildy
Caso Megaupload: los pelitraficantes y los filmeadictos
Bueno, no ha estado mal mi pronóstico de los títulos que optan al Oscar a la mejor película, ¿eh? Di 10 títulos, y he acertado 8: The Artist , Los
Bueno, no ha estado mal mi pronóstico de los títulos que optan al Oscar a la mejor película, ¿eh? Di 10 títulos, y he acertado 8: The Artist, Los descendientes, La invención de Hugo, Moneyball, Criadas y señoras (The Help), War Horse (Caballo de batalla), El árbol de la vida y Midnight in Paris. No han entrado La boda de mi mejor amiga y El topo (aunque sí en otras categorías) y no supe prever la nominación de Tan fuerte, tan cerca.
Dicho esto, y ahora que la gente anda tan distraída con los nominados, quién está y quién deja de estar, yo quiero volver a la operación Megaupload, y todo ese debate que hay acerca del consumo de películas, compartir archivos, libertad de expresión y bla, bla, bla...
En realidad quiero hacer una sencilla consideración, que viene al pelo por el hecho de que es una investigación que ha llevado a cabo el FBI, y que permite comparar el cierre de esa página web y la detención de 7 personas por conspiración y blanqueo de dinero, entre otros cargos, con la persecución del narcotráfico.
En primer lugar, parece que el sistema legal está aplicando la misma idea que domina en la lucha contra la droga, de perseguir a los traficantes que se lucran con la venta de estupefacientes, y no castigar, o no tanto, al consumidor. Dejadas fuera algunas excepciones en algún país en que un pobre diablo que se bajaba películas fue escogido como chivo expiatorio, a ver si la gente dejaba de descargar así contenidos protegidos por el copyright –objetivo no logrado–, en la mayor parte de los sitios quien arrambla con contenidos sin ánimo de lucro no tiene demasiado que temer, ni siquiera que le corten la conexión de ADSL o fibra óptica.
No sé a quién se le ocurriría llamar a un cuestionado portal de descargas y visionados de los más usados “seriesyonkis.com”, pero el que lo hizo demostró no andarse con tapujos, y tener en el subconsciente y en el consciente la idea de aprovecharse de la adicción a las series televisivas de sus usuarios para lucrarse. En efecto, vivimos en una sociedad, que pese a la crisis –alguno dirá que debido precisamente a ella–, no nos privamos de nada, necesitamos mercancía. E idea dominante es que yo debo poder ver los episodios de mis series televisivas favoritas cuándo, cómo y dónde quiera, lo que significa “ya”, “gratis” y “en el salón de mi casa”. Y lo mismo se aplica en lo relativo a las películas. La adicción lleva a bajarse continuamente contenidos, acumulando a menudo más material del que nunca verá uno, en vez de la frase de los hermanos Marx “y también dos huevos duros”, la que podrían tener en la boca estos enganchados podría ser “y otros dos discos duros”, para guardar “más madera, es la guerra”. Los propietarios de seriesyonkis, Burn Media S.L., de momento dicen que no tienen nada que ver con el gordito de Megaupload y compañeros mártires de la piratería, qué poca solidaridad veo, en fin, algunos adalides de la causa flaquean, o tal vez han visto las orejas al lobo, no lo sé.
Como alguien decía, la solución no es cerrar webs que infrinjan la ley, con contundencia, una detrás de otra, dedicando recursos, aunque pueda ayudar. Tampoco es simplemente ofrecer el acceso fácil a cualquier contenido a precio razonable, para que no haya que piratear, aprovechando la condición de consumidor no perseguible. En realidad todo tiene que ver con cierto rearme moral, una asunción de principios sólidos y no acomodaticios, eso que siempre se ha llamado justicia, más una sobriedad que no convierte en indispensable ver la nueva serie Alcatraz, o lo que sea, antes que nadie. Hasta que no nos convenzamos de que la crisis global que nos azota lo es de valores y no de otras cosas, no hay nada que hacer. Así lo veo yo.
Mariel Hemingway, prostituta con corazón
Mariel Hemingway y Sophia Adler encabezarán el reparto de "Holy Whore", la nueva película independiente de la directora Deborah Kampmeier.
Rupert Everett se arrepiente de haber buscado tener el cuerpo perfecto
El actor británico Rupert Everett ha asegurado que las exigencias físicas de la industria cinematográfica le han pasado factura hasta el punto de sentirse hoy “casi inválido”. El intérprete, conocido por títulos como “La boda de mi mejor amigo”, reveló que los años dedicados a esculpir su físico para determinados papeles acabaron provocándole problemas musculoesqueléticos.