Decine21

Blog de Hildy

¿Qué fue de las lenguas clásicas?

Cuántos recuerdos nos trae el rugido del león de la Metro, oír su gggrrrrrr y acordarnos de mil y una películas que tanto hemos disfrutado es todo uno. Sin embargo, hace un par de días, vi al entrañable león, y algo me llamó poderosamente la atención.

Cuáles son los límites

No voy a pedalear acerca de esa horrible palabra adoptada en España sin pestañelar, “spoiler”, cuando otras como “reventar” o “destripar” resultan equivalentes y existen en castellano. Lo que quiero es abrir el debate sobre la autocensura que nos hemos impuesto tantas veces de “ojo: spoiler”, o de evitar el “spoiler”.

El líder de Podemos aprovecha la serie para lanzar sus consignas políticas

Pablo Iglesias reincide en la estrategia del calamar para ponerse a la gresca. O sea, arroja tinta contra sus enemigos políticos y sociales, el capitalismo o la cultura del mérito individual, algo más fácil al parecer que vicepresidir un gobierno, tarea que le cansaba demasiado, o que no le parecía lo suficientemente estimulante.

Tras perder casi medio millón de suscriptores en Estados Unidos y Canadá

Netflix nació como videoclub postal centrado en un solo objetivo: entregar a sus clientes lo antes posible las películas y series que querían ver. Con el streaming y la multiplicación de competidores las cosas han cambiado.

Se acerca el centenario de Luis García Berlanga –el próximo 12 de junio–, y con tal motivo muchos celebran la inclusión en el diccionario de la Real Academia Española de la palabra “berlanguiano”.

Los profesionales de la crítica estamos acostumbrados a ver películas y series a troche y moche. A veces hasta la extenuación. Pero hemos llegado a unos extremos de ritmo de estrenos que en cualquier momento vamos a morir de sobredosis. E imagino que algo parecido, a pequeña escala le ocurre al espectador, que puede convertirse en adicto y asocial (las redes sociales pueden ser bastante asociales).

En tiempos de pandemia, mucho se ha hablado de salas de cine cerradas, rodajes interrumpidos, estrenos retrasados o lanzados en streaming. Pero nadie ha rodado en serio una trama en que un mundo con mascarillas sea lo corriente.

Nunca, en toda la historia del cine, hubo más películas y series al alcance del internauta, con la posibilidad de contemplarlas de modo inmediato. Y nunca, me temo, fueron mayores la ignorancia fílmica y la capacidad de gozar con el Séptimo Arte.

¿Hay que celebrar lo mejor del cine y las series tras un año de pandemia?

Si nos ponemos en plan budista, el eterno retorno, o simplemente a seguir la cuenta de los años que pasan, y del cambio de la hoja de calendario, pues vale, llega la temporada de premios de cine. Lo que pasa es que 2020 ha sido un año muy raro, e inevitablemente, los premios, Oscar, Goya y compañía, también lo van a ser.

Esperando un milagro por Navidad ante la confusión de los estrenos

La pandemia del coronavirus está contribuyendo a una auténtica ceremonia de confusión en el espectador, que cada vez tiene menos claro qué se estrena y dónde. Oye hablar de películas que se supone que son favoritas para los Oscar, pero que jamás han pasado por salas, o que tal vez lo hacen de un modo muy limitado.