Blog de Hildy
La Roja, el cine hispano y la marca España: patriotismo a propósito de Madrid de Cine
Hace una semana estuve en la rueda de presentación de las jornadas “Madrid de Cine”, un encuentro de profesionales para vender el
Hace una semana estuve en la rueda de presentación de las jornadas “Madrid de Cine”, un encuentro de profesionales para vender el cine español en el mercado internacional. Gente tan conspicua como el presidente de FAPAE, Pedro Pérez, el presidente de la Academia de Cine, Enrique González Macho, y la directora general del ICAA, Susana de la Sierra insistieron en el gran papel que pueden jugar nuestras películas a la hora de devolver a España un prestigio cuestionado por los mercados, ahí están la prima de riesgo, la deuda, la bolsa y las agencias de calificación, más los medios de comunicación, todos sacudiéndonos con ocasión o sin ella.
Me parece genial que el cine español, o la Roja, que esperemos nos dé alegrías en la Eurocopa de Fútbol, o Nadal, recordman tenístico en Roland Garros, ayuden a lo que el mentado trío denominaba “marca España”. Aunque reconozco que no me gusta esa expresión, que suena demasiado “marketingiana”, como si España fuera una merluza (con perdón) sobre la que hay que pensar el mejor modo de venderla. Dinero, dinero, maldito dinero. Es importante, sí. Pero más importante que dinero y marca es sencillamente amar a España, tener un legítimo orgullo por pertenecer a este país, considerarse patriota y creer que el patriotismo es una virtud, y que merece la pena aplaudir las cosas buenas que se hacen por estos lares. Por desgracia ahí siguen los complejos de siempre, se confunde patriotismo con patrioterismo, hay mieditis a ofender a los nacionalistas, o que le tachen a uno de facha, y al final se recurre a formas de orgullo patrio algo descafeinadas. Se ha dicho, pero conviene repetirlo: las ocasiones en que está justificado enarbolar una bandera española no deberían reducirse a los triunfos de la Roja u otras hazañas deportivas. Llevan un pin o una muñequera con la bandera española no debería ser algo que nos haga sonrojar, o que llevamos disimuladamente. No hablo de exhibicionismo, hablo de una normalidad que nunca acaba de llegar, y que al final hace daño. Inventar la “marca España” como terminología políticamente correcta es un parche interesante, pero no cura la herida.
Dicho esto, quiero hacer “marca España” –vaya, he caído en mi propia trampa– así que cuento dos cositas recientes que me llenan de contento. Yo soy de los que me gusta ser duro con el cine español, precisamente porque deseo que dé lo mejor de sí y no se conforme con ir tirando con las alabanzas complacientes –pero inexactas– de los pelotillas. Así que me encanta decir que hace un par de días, en un cinefórum con un grupo heterogéneo de personas, todas quedaron encantadas al descubrir Eva, magnífica película de ciencia ficción dirigida por el español Kike Maíllo, fue muy aplaudida. Por otro lado, me llena de orgullo y satisfacción reales (perdón por la broma) decir que este viernes se estrena una gran película española de la que hablé hace poco, hecha con poco dinero y mucho talento: El mundo es nuestro, inteligente y divertida mirada a la crisis económica, a la que deseo todo el éxito del mundo. Se lo merece.
Casey Affleck dirige su segunda película
Casey Affleck ya ha terminado el rodaje de “Company”, su tercera película como director y la primera desde “La luz de mi vida” (2019). El film, un misterio gótico ambientado en distintas épocas, cuenta con un reparto encabezado por Nick Nolte, Adelaide Clemens, Ben Mendelsohn, Scoot McNairy, Emily Alyn Lind y Caylee Cowan. La producción concluyó este año en Whistler (Canadá), mientras que AGC y Spooky Pictures se encargarán de las ventas internacionales y Gersh, Cinetic y Range Select distribuirán los derechos en Norteamérica.
Russell Crowe y Leonardo DiCaprio, coleccionistas de dinosaurios
El rey de los dinosaurios ha vuelto a sentarse en su trono. Un espectacular esqueleto de Tyrannosaurus Rex bautizado como Gus ha sido vendido por 50,1 millones de dólares en una subasta celebrada por Sotheby’s, convirtiéndose en el fósil de dinosaurio más caro jamás adquirido en una puja.