Blog de Hildy
Del paro al cine
En los últimos tiempos la asistencia al cine ha aumentado en Estados Unidos, y los analistas lo relacionan con la crisis económica. La gente quiere
En los últimos tiempos la asistencia al cine ha aumentado en Estados Unidos, y los analistas lo relacionan con la crisis económica. La gente quiere distraerse, y se va a ver una película que no tenga muchas complicaciones, como el sorprendente éxito del pasado fin de semana Fast & Furious. Aún más rápido. De lo que no era yo consciente es de que esta fascinación por el cine en épocas de recesión, también tiene una curiosa manifestación en el campo laboral. En efecto, EE.UU. ha conocido un boom de personas que solicitan trabajar como extras en las películas.
Así, en Los Ángeles, la Central Casting registra tres días a la semana, durante una hora, los nombres de las personas no sindicadas que quieren trabajar como figurantes. Los requisitos son la mayoría de edad, documentación que acredite la residencia legal en EE.UU., más unos módicos 25 dólares. Por lo visto las colas, que se vienen formando en los últimos días, informa Los Angeles Times, son de aúpa. Y es que a la fascinación que ejerce el cine sobre el gran público, se suma el aburrimiento que acompaña al desempleo, y el hecho de que para registrarse no hace falta un currículum superespectacular. De acuerdo, la paga no es para tirar cohetes –8 dólares a la hora–, es una ocupación temporal, y hay reglas estrictas de no hablar con los actores o el director; pero hay un poquito de glamour, y es más entretenido que estar matando el tiempo. De modo que la Central Casting está registrando una media de 300 solicitudes de empleo como extras a la semana. Y en Nueva York ocurre algo semejante: la Extra Talent Agency afirma que en tres meses su base de datos de extras ha pasado de 6.850 personas a 9.680, un aumento considerable y poco habitual.
Sin embargo, nadie parece soñar con que esto de ser extra sea una ocupación definitiva. Alguno cree que tal vez llegará a ser un actor de verdad, pero la mayoría viene de otro trabajo –The New York Times menciona el caso de un tal Trent Calabretta, de 26 años, que perdió su trabajo en el mundo de las finanzas–, y lo ve como una ocupación secundaria, una curiosa experiencia mientras el mundo sale de la crisis y prepara algún puesto de trabajo acorde con su formación.
Lo curioso es que, a su vez, las agencias y estudios, a la hora de rodar anuncios y películas, también tratan de limitar el número de figurantes, ya se sabe, hay que recortar gastos. O sea, que unos quieren trabajar como extras, y los otros quieren menos extras.
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