Blog de Hildy
La Meca indestructible
Roland Emmerich es muy aficionado a destruir edificios emblemáticos. En Independence Day tiró abajo la Casa Blanca y el Empire State, en Godzilla el
Roland Emmerich es muy aficionado a destruir edificios emblemáticos. En Independence Day tiró abajo la Casa Blanca y el Empire State, en Godzilla el bicho de marras armaba una buena en Manhattan, y en El día de mañana, hasta el famoso letrero de Hollywood se venía abajo. Teniendo entre manos una película sobre el fin del mundo como 2012, era previsible que el cineasta alemán iba a seguir empleado en tareas de demolición. Pero resulta que el chico tiene sus límites.
En efecto, Emmerich había previsto la destrucción de la Kaaba en La Meca, pero le ha entrado el canguelo, posiblemente con motivo, y ha desistido: “Mi coguionista Harald [Kloser] me dijo que no valía la pena exponerme a una fatwa por una película. Y tenía razón.” A cambio, el director se resarce destruyendo al menos tres importantes símbolos cristianos: la estatua de Jesús que preside Río de Janeiro, la Capilla Sixtina, y la cúpula de San Pedro.
Dos reflexiones me suscita la cosa. Por un lado, que hay diferencias sustanciales entre islam y cristianismo, que no se pueden ignorar, entre los primeros las suspicacias son grandes, y sus posibles reacciones cuando algo no les gusta, hoy por hoy, se asocian muchas veces con la violencia; mientras que entre los segundos se sabe distinguir entre lo principal y lo accesario, y la respuesta violenta es más la excepción que la regla (a pesar de la estrecha visión de los ‘agoreros’). Por otro lado, hay que sacar la triste conclusión de que la violencia o amenaza de uso de la misma funciona, pues en este caso Emmerich se ha autocensurado, la valentía del artista no ha dado para más.
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