Blog de Hildy
La vida en negro: ¿nadie tiene algo alegre que contar?
Mañana se estrena Cisne negro . Buena película. Cruda película. Deprimente película. El sueño de Nina de ser primera bailarina en la compañía de
Mañana se estrena Cisne negro. Buena película. Cruda película. Deprimente película. El sueño de Nina de ser primera bailarina en la compañía de ballet de Nueva York, afrontando el desafío de interpretar los papeles de Cisne Blanco y Cisne Negro en “El lago de los cisnes” de Tchaikovsky, está teñido de tintes oscuros, en realidad es una completa pesadilla. La presión materna, los consejos enfermizos del director de la compañía, la mirada a las compañeras como rivales, más una formación que le ha impedido vivir como una persona normal con relaciones normales, conforman un cóctel alucinatorio explosivo, que está a punto de hacer que Nina vuele rota en mil pedazos.
Curiosamente, esta semana es verdaderamente negra, y no por qué se estrenen filmes encuadrables en la conocida categoría de “cine negro”, sino porque están de actualidad títulos muy deprimentes, negros incluso en el título. Es el caso de la triunfadora indiscutible de los Goya, que se reestrena con 100 copias. Pan negro (o Pa negre, si optamos por el título original en catalán), donde la alusión a ese alimento oscuro y poco apetecible de postguerra civil, es también metáfora de la España profunda (o la Cataluña profunda, que nadie se mosquee), una nación dividida, vencedores y vencidos, represión, venganza, costumbres salvajes, intolerancia, castración, secretos y complicidades, pérdida de la inocencia, apuesta por la supervivencia personal... No, no es Pan negro de las película que te alegran el día, rezuma amargura por todos sus poros, ni un rayito de esperanza.
Y ya puestos a hablar del Goya, ¿qué decir de las pelis que luchaban por el premio a la mejor película? Entre el tipo enterrado vivo en su ataúd de Buried (Enterrado), o los payasos que están “como las maracas de Machín”, y que se odian a muerte en Balada triste de trompeta, la cosa no está para muchas alegrías. Con ese panorama, uno tiene la tentación de pensar que También la lluvia es una película optimista, aunque hable conquistadores ambiciosos, indígenas explotados, y “buenismos” con pocas consecuencias prácticas; al menos hay un par de frailes que se preocupan del prójimo, y un productor de cine que al final tiene su corazoncito.
Pero ya digo, en una de época de crisis como la que nos ocupa, se agradecería algo más animante. Ya sé que es mucho pedir, ¿pero no tiene alguien por ahí una peli tipo Toy Story 3 para estrenar pronto? ¿O al estilo de El discurso del rey? Que ya bastantes nubarrones negros nos ofrece la vida diaria.
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