Blog de Hildy
Encuentros en la tercera dimensión
Mucho ejecutivo de Hollywood parece haberlo apostado todo a la carta del 3D. Gran espectáculo tridimensional, sólo disfrutable en las salas de cine,
Mucho ejecutivo de Hollywood parece haberlo apostado todo a la carta del 3D. Gran espectáculo tridimensional, sólo disfrutable en las salas de cine, entradas más caras y por tanto, mayores ingresos... Y allí están, produciendo pelis a tutiplén en este formato. Sin ir más lejos, Walt Disney tiene 14 proyectos en 3D en marcha, incluido el reciclaje de clásicos animados como La Bella y la Bestia y Toy Story. James Cameron tiene previsto reaparecer después de Titanic con el 3D de Avatar, y Jeffrey Katzenberg también está produciendo pelis a mansalva para ser visionadas con gafitas, a través de DreamWorks Animation, como Monstruos contra alienígenas. Sólo hay un problemilla. No hay suficientes salas preparadas para proyectar en 3D, hay demasiadas películas de este formato que van a coincidir a la hora de estrenar, la lucha por hacerse con una pantalla ‘ad hoc’ va a ser a muerte. Y ello obligará a tirar muchas copias con el aspecto tradicional, con lo que los costes de rodar en tres dimensiones no se rentabilizan todo lo deseable.
Y es que las películas que se ruedan en 3D no son precisamente títulos de arte y ensayo, que se conforman con tirar 300 copias en Estados Unidos. Las cifras demandadas suelen ser hasta de 4.000 copias, y hoy por hoy, en Estados Unidos apenas hay 1.500 pantallas que soportan el 3D, de un total de 40.000. ¿De quién es la culpa de que haya tan pocas pantallas? ¿Nadie ha hecho una previsión un poco decente del asunto, para no pillarse los dedos?
Bueno, pues se puede echar la culpa a la crisis y a un exceso de optimismo. Los estudios pensaban que los exhibidores se aprestarían a remozar sus salas, con el señuelo de que “entradas más caras, mayores ingresos”. Además se contaba con una línea de crédito de JP Morgan Chase para financiar las reformas de 15.000 pantallas. Pero claro, con la debacle económica internancional, el grifo de los préstamos se ha cerrado, y pocos mueven un dedo. Así que a esperar a que escampe, y estrenos en 3D y en convencional, como en el caso de Mi sangriento san Valentín, estrenado el pasado viernes en Estados Unidos, con 900 copias tridimensionales, y 1.600 convencionales.
Por otro lado, la tercera dimensión podría ser también pronto una realidad doméstica. RealD, una empresa que proporciona servicios para el 3D a las salas de cine, presentó en una Feria de Electrónica de Consumo en Las Vegas una tecnología similar para ser disfrutada en el hogar. Las previsiones de la compañía es que de aquí a cinco años diez millones de hogares estadounidenses tengan televisores preparados para “viajar” a la tercera dimensión. Aunque si son tan buenos previendo como en las salas de cine, cualquiera sabe...
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