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Biografía

James Cameron

James Cameron

65 años

James Cameron

Nació el 16 de Agosto de 1954 en Kapuskasing, Ontario, Canadá

Premios: 1 Oscar

El rey del mundo

14 Febrero 2010

Sin duda es el Cecil B. De Mille de nuestros días. Si aquél asombraba a los espectadores con sus secuencias del Mar Rojo, James Cameron es responsable de varias de las películas más espectaculares que se recuerdan en el cine moderno, y como su predecesor, se ha convertido en un director estrella. Además, ha conseguido un hito impensable para alguien que prácticamente no se ha salido de la ciencia ficción: es el director más taquillero de la historia. Bate por igual los records de presupuesto como los de recaudación. El color azul y las mujeres de carácter son sus señas de identidad.

Nacido el 16 de agosto de 1954, el canadiense James Francis Cameron es hijo de un ingeniero, Philip, y de Shirley, una enfermera. Cuando tenía 17 años a su padre le trasladaron a California, Estados Unidos, que se convirtió en el hogar adoptivo y definitivo de la familia. Empezó a estudiar física en Fullenton College, pero jamás ha terminado la carrera. “Nunca tuve problemas con los conceptos abstractos de la física, pero el cálculo infinitesimal fue la única asignatura que se me atrancaba. Con esos requerimientos tan altos en cálculo y geometría, sabía que antes o después me iba a estrellar contra la pared”, comentó el cineasta.

Decidió dejar los estudios y ponerse a trabajar como camionero, y posteriormente fue conductor de autobús escolar. Un día conoció a una camarera, Sharon Williams, de la que se enamoró y con la que acabaría contrayendo matrimonio.

Dos películas dejaron impresionado al joven Cameron. Una fue 2001: Una odisea del espacio, que le aficionó a la ciencia ficción. La otra fue mucho más decisiva para su vida. Aún recuerda la fecha –25 de agosto de 1977– en la que fue al cine a ver La guerra de las galaxias, estrenada poco antes, y que era justo el tipo de película que soñaba con dirigir. “Se puede hacer”, dijo entusiasmado en cuanto acabó la proyección del film de George Lucas. “Ese día pasé, de ser un insensato que fumaba hierba y hacía carreras de camiones, a ser este maniaco obsesivo que soy ahora”, explica el cineasta.

Decidido a emular a Lucas, Cameron compaginó sus trabajos como conductor durante el día, con una intensa dedicación a escribir guiones y pintar, por las noches.

En 1978 conoció a varios miembros de una asociación de dentistas que disponían de dinero para invertir en el cine. Al parecer, ésta era la única forma de que pagar menos impuestos, y además, esperaban lograr un gran éxito como La guerra de las galaxias, que les diera pingües beneficios. Así que financiaron Xenogénesis, su primer corto, coescrito y dirigido con Randall Frakes, deudor de la saga de Lucas.

El corto no llegó a estrenarse en ninguna parte, pero lo vio el rey de la serie B, Roger Corman, siempre en busca de jóvenes talentos a los que reclutar para su compañía, New World, que pudieran rodar películas imaginativas sin tener que pagarles, como Francis Ford Coppola, Jonathan Demme, etc. A Cameron le enredó para el departamento de dirección artística, y para colaborar en los efectos especiales de Los siete magníficos del espacio. Esta inenarrable versión post George Lucas de Los siete magníficos, y por tanto de Los siete samuráis, contaba como guionista con otra joven promesa, nada menos que John Sayles.

Tras ejercer como ayudante de dirección en otro título de la factoría Corman, La galaxia del terror, Cameron aceptó la oferta de otros productores que le contrataron para la estrambótica Piraña II: los vampiros del mar, secuela del film con el que Joe Dante había logrado explotar el buen sabor de boca que había dejado Spielberg con Tiburón. En el film de Cameron, las pirañas eran más temibles que nunca, porque también volaban, pero no consentía que los productores le dijeran cómo tenía que hacer la película, así que le despidieron. Aunque le mantuvieron en los títulos de crédito como director único, la realidad es que el italiano Ovidio G. Assonitis hizo casi toda la película, y por esa razón, Cameron no la considera suya.

Consiguió mantenerse en la industria como guionista, pues le contrataron para escribir los guiones de las secuelas de Acorralado y de Alien, el octavo pasajero, dos de los grandes éxitos del momento. Mientras trabajaba en un anuncio publicitario en Roma, una noche se despertó con fiebre en el hotel y se puso a hacer dibujos. Uno de ellos era una bola de fuego de la que salía un cyborg, lo que le dio una idea para hacer una película que cambiaría para siempre su carrera, Terminator, donde Arnold Schwarzenegger era una máquina enviada desde el futuro para asesinar a la madre del hombre que había iniciado una guerra contra las máquinas, antes de que éste naciera.

El film fue un éxito sin precedentes –hasta el momento ha generado tres secuelas y una serie televisiva–, y además entusiasmó a la crítica, por la habilidad de Cameron para rodar un film que parece mucho más caro de lo que es. En realidad hay muchos menos efectos especiales de lo que parece, pero estos son muy brillantes. Y es que Corman le había enseñado a administrar bien el presupuesto.

También estiró al máximo el presupuesto en Aliens, el regreso, puesto que los ejecutivos de Fox que le habían encomendado el guión, decidieron confiar en él como director (el otro guión que había escrito durante esta época dio lugar a Rambo). En realidad, los aliens casi ni se ven, y el film es mucho más barato de lo que se podría deducir.

En una industria donde los productores de secuelas insisten en que éstas sean fotocopias del original, sorprende la habilidad de Cameron para dar entidad propia a un film que no es exactamente de terror, como el de Ridley Scott, sino más bien de acción. Si Linda Hamilton había interpretado a una mujer que hacía frente al cyborg de Terminator, en esta ocasión tenía como protagonista a otra mujer “de armas tomar”, Sigourney Weaver (la teniente Ellen Ripley). Sin duda, este tipo de mujeres son una constante en su filmografía.

Empezó a gastar grandes presupuestos con Abyss, que en su momento fue la película más cara jamás rodada. También era la más personal de Cameron, obsesionado con el fondo del mar y el color azul, que predomina en su filmografía hasta la obsesión (véanse los Na’vi de Avatar). En el film, los miembros del equipo de una sofisticada estación de investigación descubren evidencias de seres desconocidos que viven en las profundidades.

A continuación Cameron siguió dejando boquiabiertos a los espectadores con Terminator 2, revolucionaria en la utilización de los efectos especiales, con secuencias memorables, como cuando el nuevo villano, T-1000, se oculta mimetizándose con el suelo.

Recuperó a Schwarzenegger en la excelente Mentiras arriesgadas, remake de una comedia francesa, a la que Cameron aportó acción de lo más vistosa.

Con Titanic a punto estuvo de naufragar, como el célebre transatlántico. Costó más de lo que se pensaba en un primer momento, hasta el punto de ser la primera película que superó los 200 millones de dólares (Terminator 2 había costado 100 y eso había provocado vértigo en Hollywood unos años antes). Se dice que si esta reconstrucción de la célebre tragedia hubiera fracasado en las taquillas, hoy no existiría Fox. Pero la realidad fue otra muy diferente. Se convirtió en un fenómeno extracinematográfico que batió todos los records de taquilla. No sólo había público que repetía y volvía a pasar por taquilla varias veces, sino que una década después continuaba convirtiéndose en líder de audiencia en sus pases televisivos en todo el mundo. Obtuvo además 11 Oscar, cifra hasta entonces alcanzada únicamente por Ben-Hur (1959) y que revalidaría El Señor de los Anillos: El retorno del rey.

Algunos periodistas de cine españoles conocimos a Cameron durante su visita promocional a España de esta película. En persona llama la atención su entusiasmo contagioso, y la facilidad que tiene para rebatir argumentos en contra de su cine. Yo mismo le ataqué por Titanic desde todos los frentes y él lograba dar la vuelta a todo.

“¿No cree que es una historia de amor tópica?”, le pregunté. “La historia del hundimiento del Titanic ya se había filmado muchas veces. Yo le he añadido esta inolvidable historia de amor, que era totalmente necesaria.”, me respondió convencido. Y yo: “¿No cree que la duración es desmesurada?”. A lo que repuso: “No he conseguido que me dejaran que durase más tiempo. Y es una pena, porque por ejemplo, en una secuencia he reconstruido el gimnasio de la embarcación, que espero que se pueda ver algún día en otro montaje...”

Sin embargo, Titanic le pasó factura. El realizador estuvo a punto de morir de éxito. Ha pasado más de una década en dique seco. Se cayó como realizador de varias secuelas. Para Terminator 3. La rebelión de las máquinas pidió presupuesto ilimitado, y acabó siendo sustituido por Jonathan Mostow. Un viejo proyecto suyo, Spider-Man, acabó en manos de Sam Raimi. Tampoco logró sacar adelante la secuela de Mentiras arriesgadas. Únicamente salió adelante la serie creada por él, Dark Angel, y ejerció como productor de algunos documentales televisivos y de la nueva versión de Solaris (2002).

Con Avatar batió un nuevo récord de presupuesto. Oficialmente ha costado 300 millones, aunque esta vez Fox recurrió a todas las compañías aseguradoras posibles por si acaso. El propio Cameron estaba bastante tranquilo. “Voy a revolucionar el cine”, fanfarroneaba. Y resulta que lo ha conseguido.

Impactante por su aprovechamiento de las posibilidades del 3D y el fotorrealismo de un mundo que ha sido creado por completo por ordenador, el film se convirtió en el más taquillero de la historia, superando el récord de Titanic.

Ya se anuncian las secuelas, aunque Cameron también está inmerso en un proyecto sobre la explosión de Hiroshima y Nagasaki y prepara Battle Angel, adaptación de una serie japonesa de Yukito Kishiro.

A nivel sentimental, su dedicación al cine le ha impedido mantener una relación estable. Tras divorciarse de la citada Sharon Williams, ha estado unido a la productora Gale Anne Hurd, a la cineasta Kathryn Bigelow, a la actriz Linda Hamilton –con la que tuvo una hija– y a la también actriz Suzy Amis, con la que ha tenido otros tres retoños.

Oscar
1998

Ganador de 1 premio

Filmografía
Alita: Ángel de Combate

2018 | Alita: Battle Angel

Estamos en el siglo XXVI es una sociedad distópica, la guerra con los marcianos 300 años atrás ha dejado profunda huella en la Tierra. En la ciudad aérea de Salem vive una élite inalcanzable, mientras que en tierra firme se encuentran los parias, un conjunto abigarrado de seres humanos, los cárnicos, y de cyborgs, que tiene partes de su cuerpo artificiales. En Iron City, en la zona de desguace, el doctor Ido experto en curar a cyborgs encuentra los restos de la desechada Alita, con un cerebro humano en perfecto estado, y a la que reconstruye en su clínica. Cuando logra que despierte, ella, de aspecto adolescente, no recuerda nada de su pasado, pero pronto sale a la luz que posee cualidades muy especiales, sus dotes físicas son realmente extraordinarias, propias de una guerrera; lo que no quita para que destaquen en Alita unos sentidos muy acendrados de la bondad, la lealtad y la justicia, como se advierte en sus relaciones con esa figura quasi paterna que es el doctor Ido, o con su nuevo amigo Hugo, que le guía en ese mundo hostil, donde se siente muy atraída por un deporte muy popular, el Motorball. Trepidante adaptación del manga de Yukito Kishiro, que ya antes había conocido una versión como serie de anime no demasiado apreciada por los fans. Teniendo detrás la mente creativa de James Cameron, que ejerce como coguionista y productor, puede imaginarse que técnicamente Alita: Ángel de Combate alcanza una perfección inusitada en sus aspectos visuales, tanto en el uso de efectos especiales CGI como en la presentación del 3D, usado con tanta inspiración como en Avatar, el proyecto que tan enfrascado le tiene, da la impresión de que el resto de su carrera sólo dirigirá las secuelas de ese film. Para la dirección, Robert Rodriguez se revela como una acertada elección, pues se nota que el cineasta de origen hispano admira la fuente original, y que posee un talento especial para el cine de acción. Estamos ante un film donde el entretenimiento de calidad es la meta principal, meta que se alcanza sobradamente. La recreación del universo futurista es espectacular, con muchísimos detalles, grandes planos generales de Iron City con edificios semiderruidos o del estadio donde se juega al Motorball. También es fabulosa la calidad y movimiento de los cyborgs, la simbiosis de las partes puramente mecánicas o de robots, con las humanas, manos o rostros, en muchos casos tratados visualmente, como los espectaculares ojos de Alita, todo un homenaje a los clásicos de los personajes del anime, con su redondez saltona. Y las peleas, persecuciones, etcétera, están muy logradas, nada que ver con el cansinismo de ciertas perezosas producciones de acción, está todo muy bien estudiado para asegurar la diversión. Quizá alguno considere que los elementos que componen la trama son muy sencillos o arquetípicos, pero sea como fuere, lo cierto es que funcionan a las mil maravillas. La chica sin memoria que necesita arraigar en algún sitio, conocer el sentido de su vida; los padres sacudidos por una tragedia que les marcó para siempre; los sentimientos paternales y filiales entre Ido y Alita, al modo de una revisión moderna del cuento de Pinocho; la élite controladora de los parias desde la distancia, sin mezclarse nunca con ella; los cazarrecompensas y demás tipos duros; el amigo que decepciona, pero donde siempre cabe el perdón. Rosa Salazar, abonada a las sagas distópicas –Divergente, El corredor del laberinto– asume con aplomo el protagonismo del film y logra hacer creíble la mezcla de pureza y fuerza de su personaje; y funciona muy bien el resto del reparto, incluidos tres oscarizados secundarios de lujo, Jennifer Connelly, Mahershala Ali y Christoph Waltz.

7/10
Titanic 3D

2012 | Titanic 3D

En el centenario del hundimiento del Titanic, y quince años después de la película que le cubrió de Oscar, James Cameron reestrena su obra sobre el malhadado barco y su eterna historia de amor en 3D. Y la cosa funciona. Después de haber resucitado y dado vida comercial al formato tridimensional con Avatar, Cameron reflota su supertaquillero film pasado al 3D, y lo menos que puede decirse es la tercera dimensión le da aún más espectacularidad. Cierto que al no haber sido rodada originalmente en 3D, en algunos planos podría uno decir que la tridimensionalidad no supone una gran aportación, pero el balance es muy positivo y el director puede considerarse justificado en su empresa porque es un título que ha hecho historia, y la novedad no supone una simple forma de intentar hacer más caja. Revisitar el film ayuda además a profundizar en las razones por las que este film llegó y seguirá llegando a todo tipo de públicos. No estamos ante una simple película catastrofista, sino que James Cameron urdió un sólido guión tremendamente popular, del que sorprende que no obtuviera siquiera la nominación al Oscar. Arrancar la historia con una expedición que rescatas restos del Titanic del fondo del mar en la actualidad, sirve para introducir el mcguffin del paradero de un valioso collar, nos trae la nostalgia de la Rose anciana y anticipa una explicación de cómo se hundió el barco, antes de que lo veamos en vivo y en directo. La historia de amor de Jack y Rose –unos estupendos Leonardo DiCaprio y Kate Winslet que han sabido labrarse solidísimas carreras actorales–, pertenecientes a distintas clases sociales, pero próximos en temperamento y sensibilidad, es atractiva, y se perdonan a tal respecto los rasgos folletinescos del novio ofendido y egocéntrico. Todo se despliega con una gran habilidad, y verdaderamente el espectador tiene la impresión de estar dentro del Titanic y no en un gran decorado. A partir de la colisión con el iceberg uno comprueba que el despliegue de Cameron para mostrar la tragedia, visualmente y con las reacciones de una pléyade de personajes, sigue teniendo la misma fuerza que en el momento del estreno original del film Titanic, allá por 1997.

7/10
Avatar: Edición especial

2009 | Avatar

Edición especial de la película más taquillera de todos los tiempos. La "nueva" película incluye 8 minutos más de metraje. Un gancho muy típico para seguir recolectando dinero. Quien quiera ver qué ocurre en esos casi 10 minutos, tendrá que acudir al cine para volver a disfrutar de Avatar en 3D. Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la natureleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).

8/10
Avatar

2009 | Avatar

Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la naturaleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).

8/10
Terminator: Las crónicas de Sarah Connor

2008 | Terminator: The Sarah Connor Chronicles | Serie TV

Espectacular Serie televisiva que narra lo que ocurrió entre Terminator 2: El juicio final y Terminator 3. La rebelión de las máquinas. Sarah Connor intenta llevar una vida más o menos normal con su hijo John, a pesar de que sabe que la amenaza no ha acabado. El FBI les sigue los pasos y nuevos ‘terminators’ son enviados desde el futuro para acabar con el chico. Recibirán la ayuda inesperada de una ‘terminator’ femenina, que ha viajado en el tiempo para protegerles. Esta serie televisiva mantiene una fidelidad absoluta a lo que se narra en las tres películas de cine. Contiene buenas dosis de acción, y en el apartado de efectos especiales no tiene nada que envidiar a sus predecesoras fílmicas. Lena Headey (300) realiza un gran trabajo interpretando a la protagonista, que en el cine fue Linda Hamilton. La primera temporada consta de 9 episodios.

5/10
Terminator: Las Crónicas de Sarah Connor (2ª temporada)

2008 | Terminator: The Sarah Connor Chronicles | Serie TV

John tiene que hacer frente a un inesperado enemigo. Nuevas peripecias de Sarah Connor y su hijo John que se enfrentan a nuevos retos y tratarán de proteger a personas que tendrán importancia en la futura guerra contra las máquinas. Segunda y última temporada de la serie que narra lo que le ocurrió a los protagonistas tras Terminator 2. El juicio final, la exitosa película de James Cameron.

5/10
Titanic

1997 | Titanic

Durante meses, el rodaje de Titanic fue el más comentado por la prensa especializada. Y lo que se decía no era bueno: retrasos en el rodaje, supe­ración del presupuesto, discusiones de la productora con el director, una intoxicación alimentaria, algún accidente, condiciones draconianas de trabajo... Y pese a todo, el Titanic no se hundió. Arrasó en taquilla, arrasó en los Oscar, y ahora se dispone a arrasar en el mercado del vídeo. ¿Cuál es el secreto? A posteriori es fácil de­cirlo: el equilibrio de una poderosa historia de amor con la especta­cular recreación del naufragio del barco. Titanic nació de la afición de James Cameron por el submarinismo. El director afirma que al sumergirse donde se hundió el Titanic “aquello me tocó emocionalmente”. Escribió entonces una historia con una idea clara: no sería la típica de catástrofes. Quería una historia de amor inolvidable, del estilo de Doctor Zhivago de David Lean. No era la primera vez que la tragedia del Titanic se recreaba en la pantalla. Existían El hundimiento del Titanic de Jean Negulesco, Oscar al mejor guión, y La última noche del Titanic de Roy Ward Baker, de estilo documental. El film se inicia con un buscador de tesoros en barcos idos a pique, que inicia la exploración submarina más apasionante de su vida en los restos del mítico Titanic. El hallazgo del dibujo de una joven, milagrosamente conservado, le conduce a una anciana centenaria que afirma ser la retratada. Comienza el relato de un recuerdo maravilloso, un amor de juventud no compartido con nadie, que tuvo como marco el malhadado barco que en 1912 se llevó al fondo del mar 1500 personas. El centro de la trama lo constituye el intenso amor entre dos jóvenes: Jack, inmigrante artista y aventurero, y Rose, rica y con perso­nalidad. Por amor ambos sacrifican todo: expectativas sociales e incluso la propia vida. Jack y Rose están encarnados por Leo­nardo DiCaprio y Kate Winslet. El trato desigual de los pasajeros en su salvamento habla de las diferencias de clase, tan marca­das entonces, y no supera­das hoy. Junto a la solidaridad, el amor a los seres queri­dos y la fe para prepararse a morir, está presente el pánico y sus peores efectos. Y persiste el simbolismo del barco con respecto a la tonta vanidad humana: “El relato del hun­dimiento del Titanic –dice Came­ron– es una adver­tencia sobre los peligros del mal uso de la tecnología. Consi­derada en sí misma, no es ni buena ni mala. El problema viene del uso que los seres humanos hacen de ella. Ahora, a las puertas del tercer milenio, hay que tener cui­dado con los nuevos icebergs con los que pueden estrellarse los futuros avances tecnológicos.” El film es un hito del cine monumen­tal, de prodigiosos logros en el apar­tado técnico. Con desbor­dante fuerza visual, Cameron ofrece imágenes poderosas, como las transiciones de presente a pasado a través del casco herrumboso del barco hundido, que se convierte en la flamante nave recién botada. Las escenas del choque del Titanic con el iceberg, con las consiguientes rotura y hundi­miento, son de inusitado realismo. Y el mar, siniestra tumba flotante, deja en el es­pectador una huella indeleble. Cameron buscó autenticidad. Lo que se ve en la panta­lla transmite al espectador la sensación de estar allí, ya sea junto a los restos del naufragio –el director filmó los auténticos restos bajo el mar– o en el viaje inaugural. El detallismo llevó a construir una maqueta de la nave de dimensiones casi idénticas a las originales. Se reprodujeron con fidelidad cubiertas, salas de primera clase, escotillas, escaleras y pasillos... Los efectos visuales contribuyeron al realismo. Para las escenas de mar abierto se usó una maqueta más pequeña que la mencionada; el equipo de efectos introdujo per­sonajes filmados previamente que, multiplicados digitalmente y con el tamaño adecuado, simulaban 2000 personas en cubierta. Aguas del mar, cielo estre­llado y el aliento de los personajes por la gélida temperatura, se crea­ron muchas veces por ordenador y se logró un ensamblaje perfecto, imposible de advertir. Las imáge­nes del barco partiéndose con los viajeros cayendo al mar son asom­brosas. El presu­puesto del film aumentó en un 45%, hasta plantarse en 200 millones de dólares. Cameron hizo el gesto de renunciar a su sueldo como director y a su porcentaje de taquilla: quería ver su film terminado a toda costa. Y llegó el estreno. Las 3 horas y cuarto de duración no hicieron mella en un público, que se rindió ante una historia de dimensiones colosales, con romance incluido. El miedo al fracaso ya es historia. La película, sólo en cine, recaudó más de 1.800 millones de dólares en todo el mundo, 600 de ellos en EE.UU.

7/10
Días extraños

1995 | Strange Days

A punto de cambiar de milenio, Lenny Nero (Ralph Fiennes) es un ex policía que trafica con cintas de recuerdos, proporcionados por la más avanzada tecnología. Una conocida suya es asesinada y alguien le envía la grabación de su muerte, por lo que Lenny intentará por todos los medios descubrir quién está detrás del crimen. Para ello sólo cuenta con la ayuda de Marce, una agente de seguridad y de su amigo Max. Lenny tiene la certeza de que su ex novia, Faith puede ser la próxima en morir. Espectacular mezcla de thriller y ciencia ficción, con unos personajes bien trazados, un rasgo habitual en la obra de la realizadora Kathryn Bigelow (Acero azul, Le llaman Bodhi). El guión de la cinta está escrito por el que entonces era el marido de la realizadora, James Cameron (Terminator, Mentiras arriesgadas, Titanic).

4/10
Mentiras arriesgadas

1994 | True Lies

Superproducción de aventuras y acción a la mayor gloria de un Arnold Schwarzenegger que película a película demuestra que es bastante más que un conjunto de músculos. En este caso encarna a Harry Tacker, un hombre que lleva una doble vida: es uno de los mejores espías del gobierno norteamericano, pero su esposa Helen (Jamie Lee Curtis) cree que es un simple vendedor de ordenadores. Aunque Helen le considera un hombre convencional, aburrido y con pocas aspiraciones, la verdad es que Harry es muy diferente, lo tiene todo: es inteligente, audaz, valiente, fuerte e increíblemente hábil en el manejo de las armas y la lucha cuerpo a cuerpo. Pero en esta aventura increíble en la que tendrá que dar caza a unos terroristas se terminará para siempre su doble vida. James Cameron (Aliens, el regreso, Terminator) firma una de las películas de acción más espectaculares de los útlimos años, a la que no le faltan golpes de humor y toques de glamour. Impresionante.

6/10
Terminator 2: El juicio final

1991 | Terminator 2: Judgment Day

Intentaron matar a Sarah Connor, madre de un futuro líder rebelde llamado John, viajando en el tiempo. Ahora las máquinas van a por John, que tiene 10 años. Uno de los filmes míticos de la ciencia ficción, con un nivel semejante al del primer Terminator, pero con muchos más medios para los efectos especiales de las escenas de acción. Ahora el objetivo de los robots es John Connor, futuro líder de la rebelión de las máquinas, cuando tiene 10 años. Trata de acabar con él T-1000, un robot de metal líquido, capaz de metamorfearse y tomar el aspecto de cualquier ser humano; pero John, desde el futuro, ha enviado para defenderse a sí mismo a un Terminator, reprogramado convenientemente. James Cameron supo dar una nueva vuelta de tuerca a la saga "Terminator", convirtiendo esta vez a Arnold Schwarzenegger en el bueno de la función. El director y guionista sabe sacar partido al concepto de un robot que aprende a tener alma, frente a unos hombres que la están perdiendo. Otras ideas como el esfuerzo por evitar el holocausto nuclear y los sacrificios que conlleva (a veces, la propia vida) dan a este film de acción una hondura no habitual en el género. T2 supuso toda una revolución en el campo de los efectos visuales gracias a T-1000, el robot que adopta todo tipo de formas. La imagen del embaldosado que se incorpora del suelo con forma humana, o la “madre adoptiva” con su brazo-cuchillo atravesando a “su esposo” son impresionantes.

7/10
Abyss

1989 | The Abyss

Una sofisticada estación de investigación realiza una rutinaria operación de rescate: un submarino ha encallado debido a un accidente nuclear en una sima marina. Allí encuentran evidencias de una forma de vida desconocida. Pese a que en un principio piensan que se trata de un complot de los rusos, descubren que se trata de un ser amistoso. Según sus propias declaraciones, ésta es la película más personal de James Cameron (Terminator, Titanic) y la más cara que realizó hasta la fecha. El rodaje fue largo y complicado, pues incluyó ocho semanas de rodaje bajo el agua, lo que propició una espectacular fotografía submarina que provoca en el espectador la sensación de haber estado allí. Entre sus hallazgos destacan los efectos especiales, a la vanguardia de la década de los noventa. Los actores realizan unas soberbias interpretaciones, en especial Ed Harris y el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, en un papel de malvado. La música de Alan Silvestri es excelente a pesar de que recuerda ligeramente a la de Star Trek y otros clásicos de la ciencia ficción.

6/10
Aliens, el regreso

1986 | Aliens

Una de las más dignas secuelas de los últimos tiempos, en la que James Cameron (Terminator) supo continuar la trama de la clásica Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott. Como tenía ante sí una ardua tarea, Cameron decidió cambiar de registro, y en lugar de tirar por una línea presidida por el terror, como en la primera parte, se decantó por la acción, con lo que consiguió una segunda parte completamente diferente y, además, se libró de las posibles críticas por no haber conseguido la tensión de su predecesora. Sigourney Weaver vuelve a realizar una correcta actuación como la Teniente Helen Ripley, tanto es así que tuvo que pasar mucho tiempo para que se librase del encasillamiento al que se vio arrastrada por esta saga. Junto a ella el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, protagonista de varios de sus títulos más significativos: Terminator y Abyss. La acción comienza años después de la primera parte, cuando Ripley es recogida y llevada a la Tierra. Allí intenta advertir a las autoridades de que su nave recogió a un peligroso ser alienígena en un planeta. En un principio no le hacen caso, pero después se pierde el contacto con los colonos que habitaban allí, por lo que es enviada una expedición de marines. Ripley es la única que conoce a los aliens, por lo que se ofrece para acompañar al grupo.

7/10
Rambo

1985 | Rambo: First Blood Part II

John Rambo ha salido de la cárcel y le encargan la misión de comprobar si quedan prisioneros estadounidenses en Vietnam. Cuando llega a la jungla debe fotografiar el terreno sin enfrentarse al enemigo pero tras verse traicionado, los planes cambian y será él quien tome el mando de la situación. Segunda entrega del héroe de guerra más conocido que vuelve a estar en la piel del forzudo Sylvester Stallone. Con la cara manchada y la boca torcida, Stallone carga con la metralleta y reparte camorra a diestro y siniestro demostrando que a bestia no le gana nadie. La escena del helicóptero es 'la bomba'. Acción, violencia y explosiones se vuelven a dar cita, esta vez de la mano del director George P. Cosmatos (Tombstone. La leyenda de Wyatt Earp). Entre el reparto, repite Richard Crenna.

4/10
Terminator

1984 | The Terminator

Uno de los mayores éxitos del año de su producción, se situó en el octavo puesto de las películas más taquilleras y recaudó 80 millones de dólares en todo el mundo. Todo comenzó con un sueño que tuvo James Cameron mientras meditaba su futuro en Roma, tras el desastre que había supuesto su primera película, Piraña II: los vampiros del mar. Con un presupuesto de seis millones y medio de dólares logró llevar a cabo el proyecto, resultando fundamental en el mismo la presencia de Arnold Schwarzenegger como el malvado cyborg a pesar que en un principio su papel iba a ser el del protagonista humano. Su trama comienza en el año 2029, en un mundo dominado por las máquinas. Sólo un reducido grupo de humanos ha logrado resistir. Un indestructible robot conocido como Terminator es enviado a 1984 para que asesine a una mujer, la famosa Sarah Connor, y evitar que su hijo se convierta en el líder de estos rebeldes. El film es muy representativo de las tramas de paradojas por viajes en el tiempo, y sorprende por sus imaginativos giros.

7/10
Titanic 3D

2012 | Titanic 3D

En el centenario del hundimiento del Titanic, y quince años después de la película que le cubrió de Oscar, James Cameron reestrena su obra sobre el malhadado barco y su eterna historia de amor en 3D. Y la cosa funciona. Después de haber resucitado y dado vida comercial al formato tridimensional con Avatar, Cameron reflota su supertaquillero film pasado al 3D, y lo menos que puede decirse es la tercera dimensión le da aún más espectacularidad. Cierto que al no haber sido rodada originalmente en 3D, en algunos planos podría uno decir que la tridimensionalidad no supone una gran aportación, pero el balance es muy positivo y el director puede considerarse justificado en su empresa porque es un título que ha hecho historia, y la novedad no supone una simple forma de intentar hacer más caja. Revisitar el film ayuda además a profundizar en las razones por las que este film llegó y seguirá llegando a todo tipo de públicos. No estamos ante una simple película catastrofista, sino que James Cameron urdió un sólido guión tremendamente popular, del que sorprende que no obtuviera siquiera la nominación al Oscar. Arrancar la historia con una expedición que rescatas restos del Titanic del fondo del mar en la actualidad, sirve para introducir el mcguffin del paradero de un valioso collar, nos trae la nostalgia de la Rose anciana y anticipa una explicación de cómo se hundió el barco, antes de que lo veamos en vivo y en directo. La historia de amor de Jack y Rose –unos estupendos Leonardo DiCaprio y Kate Winslet que han sabido labrarse solidísimas carreras actorales–, pertenecientes a distintas clases sociales, pero próximos en temperamento y sensibilidad, es atractiva, y se perdonan a tal respecto los rasgos folletinescos del novio ofendido y egocéntrico. Todo se despliega con una gran habilidad, y verdaderamente el espectador tiene la impresión de estar dentro del Titanic y no en un gran decorado. A partir de la colisión con el iceberg uno comprueba que el despliegue de Cameron para mostrar la tragedia, visualmente y con las reacciones de una pléyade de personajes, sigue teniendo la misma fuerza que en el momento del estreno original del film Titanic, allá por 1997.

7/10
Avatar: Edición especial

2009 | Avatar

Edición especial de la película más taquillera de todos los tiempos. La "nueva" película incluye 8 minutos más de metraje. Un gancho muy típico para seguir recolectando dinero. Quien quiera ver qué ocurre en esos casi 10 minutos, tendrá que acudir al cine para volver a disfrutar de Avatar en 3D. Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la natureleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).

8/10
Avatar

2009 | Avatar

Año 2154. El paralítico ex marine Jake Sully es requerido para una expedición al planeta Pandora, en sustitución de su hermano gemelo, muerto fatalmente en un atraco callejero. Su coincidencia genética le convierte en la persona ideal para usar el avatar de su hermano. Un avatar es un cuerpo híbrido de hombre y na’vi –los nativos de Pandora–, desarrollado con la más sofisticada biotecnología, para ser controlado con la mente en un estado semejante a la hibernación. De ese modo los recién llegados al planeta pueden adaptarse a su atmósfera, y tratar amistosamente a los na’vi, que viven en un estado primitivo de perfecta comunión con la naturaleza. Doce años ha estado desaparecido de la ficción cinematográfica James Cameron, desde su lejana coronación como “rey del mundo” con Titanic. La espera ha merecido la pena. Avatar responde a las expectativas de convertirse en muestra ejemplar del ‘cine del futuro’ –un futuro que ya es presente–, absolutamente innovador en el uso de las herramientas de los efectos visuales, con un fotorrealismo nunca visto antes, y de las posibilidades del 3D. Criaturas fantásticas, el desarrollo de los na’vi, el amplio lienzo de la pantalla, robots y naves especiales, todo es prodigioso y parece ‘de verdad’, sin trampa ni cartón, bien acoplado a los movimientos de cámara. Pero además, Cameron, guionista y director, ha prestado atención a la trepidante historia, a la que sabe insuflar aires épicos de gran aventura. Su Aliens, Terminator y Abbyss, más Apocalypto, El nuevo mundo, El Señor de los Anillos, Parque Jurásico, La guerra de las galaxias. Una nueva esperanza, Matrix, Transformers –más seguro que otros títulos que olvidamos– no son simples citas cinéfilas o guiños para iniciados, son referencias para la creación de una trama inteligente y original, que sigue el clásico esquema del viaje del héroe, que inicialmente debe cumplir una misión, infiltrándose entre los na’vi, pero que al final ha de cuestionarse sus acciones y pensar qué es lo correcto. Entre medias hay lugar para una historia romántica que evita los caminos fáciles, y sugerentes planteamientos –dentro de su asumida condición mítica, que quizá alguien ligará exageradamente a la New Age–, sobre la ambición, la ecología, la ciencia y la religión. Evidentemente la llegada de los marines a Pandora evoca las conquistas de lugares primitivos más o menos idílicos –Utopía o el paraíso terrenal, para entendernos–, donde un orden perfecto es trastocado por ‘el hombre blanco’. Los personajes son interesantes: Jake Sully, su interés amoroso Neytiri y la doctora Grace, interpretados por Sam Worthington, Zoe Saldana y Sigourney Weaver, y las dos caras de la villanía, el belicoso coronel Quaritch (Stephen Lang) y el ‘empresario’ Parker (Giovanni Ribisi).

8/10
Misterios del océano

2005 | Aliens of the Deep

James Cameron, director de Abyss y Titanic, regresa a las profundidades del mar, pero muy alejado del mundo de la ficción. Esta vez ha producido un documental que se exhibió en cines IMAX, en 3 dimensiones. Complementa la parte de Titanic que recogía imágenes del barco hundido, mostrando partes del mismo nunca vistas. La fotografía del fondo marino es espectacular. Recoge entrevistas de diversos colaboradores, como su hermano Mike Cameron, que construyó una cámara especial para secuencias acuáticas.

6/10
Misterios del Titanic

2003 | Ghosts of the Abyss

James Cameron sigue sacándole punta a la película de su vida, Titanic, filmada en 1997. Olvidado desde entonces el mundo de la ficción, Cameron se embarca con este documental en una investigación submarina para explorar los rincones más recónditos y oscuros del gigante naufragado hace casi cien años. Utilizando las últimas y más avanzadas tecnologías y acompañado de su amigo y actor Bill Paxton, el director de Terminator nos fascina con imágenes sobrecogedoras de este mortal abismo silencioso.

5/10
Titanic

1997 | Titanic

Durante meses, el rodaje de Titanic fue el más comentado por la prensa especializada. Y lo que se decía no era bueno: retrasos en el rodaje, supe­ración del presupuesto, discusiones de la productora con el director, una intoxicación alimentaria, algún accidente, condiciones draconianas de trabajo... Y pese a todo, el Titanic no se hundió. Arrasó en taquilla, arrasó en los Oscar, y ahora se dispone a arrasar en el mercado del vídeo. ¿Cuál es el secreto? A posteriori es fácil de­cirlo: el equilibrio de una poderosa historia de amor con la especta­cular recreación del naufragio del barco. Titanic nació de la afición de James Cameron por el submarinismo. El director afirma que al sumergirse donde se hundió el Titanic “aquello me tocó emocionalmente”. Escribió entonces una historia con una idea clara: no sería la típica de catástrofes. Quería una historia de amor inolvidable, del estilo de Doctor Zhivago de David Lean. No era la primera vez que la tragedia del Titanic se recreaba en la pantalla. Existían El hundimiento del Titanic de Jean Negulesco, Oscar al mejor guión, y La última noche del Titanic de Roy Ward Baker, de estilo documental. El film se inicia con un buscador de tesoros en barcos idos a pique, que inicia la exploración submarina más apasionante de su vida en los restos del mítico Titanic. El hallazgo del dibujo de una joven, milagrosamente conservado, le conduce a una anciana centenaria que afirma ser la retratada. Comienza el relato de un recuerdo maravilloso, un amor de juventud no compartido con nadie, que tuvo como marco el malhadado barco que en 1912 se llevó al fondo del mar 1500 personas. El centro de la trama lo constituye el intenso amor entre dos jóvenes: Jack, inmigrante artista y aventurero, y Rose, rica y con perso­nalidad. Por amor ambos sacrifican todo: expectativas sociales e incluso la propia vida. Jack y Rose están encarnados por Leo­nardo DiCaprio y Kate Winslet. El trato desigual de los pasajeros en su salvamento habla de las diferencias de clase, tan marca­das entonces, y no supera­das hoy. Junto a la solidaridad, el amor a los seres queri­dos y la fe para prepararse a morir, está presente el pánico y sus peores efectos. Y persiste el simbolismo del barco con respecto a la tonta vanidad humana: “El relato del hun­dimiento del Titanic –dice Came­ron– es una adver­tencia sobre los peligros del mal uso de la tecnología. Consi­derada en sí misma, no es ni buena ni mala. El problema viene del uso que los seres humanos hacen de ella. Ahora, a las puertas del tercer milenio, hay que tener cui­dado con los nuevos icebergs con los que pueden estrellarse los futuros avances tecnológicos.” El film es un hito del cine monumen­tal, de prodigiosos logros en el apar­tado técnico. Con desbor­dante fuerza visual, Cameron ofrece imágenes poderosas, como las transiciones de presente a pasado a través del casco herrumboso del barco hundido, que se convierte en la flamante nave recién botada. Las escenas del choque del Titanic con el iceberg, con las consiguientes rotura y hundi­miento, son de inusitado realismo. Y el mar, siniestra tumba flotante, deja en el es­pectador una huella indeleble. Cameron buscó autenticidad. Lo que se ve en la panta­lla transmite al espectador la sensación de estar allí, ya sea junto a los restos del naufragio –el director filmó los auténticos restos bajo el mar– o en el viaje inaugural. El detallismo llevó a construir una maqueta de la nave de dimensiones casi idénticas a las originales. Se reprodujeron con fidelidad cubiertas, salas de primera clase, escotillas, escaleras y pasillos... Los efectos visuales contribuyeron al realismo. Para las escenas de mar abierto se usó una maqueta más pequeña que la mencionada; el equipo de efectos introdujo per­sonajes filmados previamente que, multiplicados digitalmente y con el tamaño adecuado, simulaban 2000 personas en cubierta. Aguas del mar, cielo estre­llado y el aliento de los personajes por la gélida temperatura, se crea­ron muchas veces por ordenador y se logró un ensamblaje perfecto, imposible de advertir. Las imáge­nes del barco partiéndose con los viajeros cayendo al mar son asom­brosas. El presu­puesto del film aumentó en un 45%, hasta plantarse en 200 millones de dólares. Cameron hizo el gesto de renunciar a su sueldo como director y a su porcentaje de taquilla: quería ver su film terminado a toda costa. Y llegó el estreno. Las 3 horas y cuarto de duración no hicieron mella en un público, que se rindió ante una historia de dimensiones colosales, con romance incluido. El miedo al fracaso ya es historia. La película, sólo en cine, recaudó más de 1.800 millones de dólares en todo el mundo, 600 de ellos en EE.UU.

7/10
Mentiras arriesgadas

1994 | True Lies

Superproducción de aventuras y acción a la mayor gloria de un Arnold Schwarzenegger que película a película demuestra que es bastante más que un conjunto de músculos. En este caso encarna a Harry Tacker, un hombre que lleva una doble vida: es uno de los mejores espías del gobierno norteamericano, pero su esposa Helen (Jamie Lee Curtis) cree que es un simple vendedor de ordenadores. Aunque Helen le considera un hombre convencional, aburrido y con pocas aspiraciones, la verdad es que Harry es muy diferente, lo tiene todo: es inteligente, audaz, valiente, fuerte e increíblemente hábil en el manejo de las armas y la lucha cuerpo a cuerpo. Pero en esta aventura increíble en la que tendrá que dar caza a unos terroristas se terminará para siempre su doble vida. James Cameron (Aliens, el regreso, Terminator) firma una de las películas de acción más espectaculares de los útlimos años, a la que no le faltan golpes de humor y toques de glamour. Impresionante.

6/10
Terminator 2: El juicio final

1991 | Terminator 2: Judgment Day

Intentaron matar a Sarah Connor, madre de un futuro líder rebelde llamado John, viajando en el tiempo. Ahora las máquinas van a por John, que tiene 10 años. Uno de los filmes míticos de la ciencia ficción, con un nivel semejante al del primer Terminator, pero con muchos más medios para los efectos especiales de las escenas de acción. Ahora el objetivo de los robots es John Connor, futuro líder de la rebelión de las máquinas, cuando tiene 10 años. Trata de acabar con él T-1000, un robot de metal líquido, capaz de metamorfearse y tomar el aspecto de cualquier ser humano; pero John, desde el futuro, ha enviado para defenderse a sí mismo a un Terminator, reprogramado convenientemente. James Cameron supo dar una nueva vuelta de tuerca a la saga "Terminator", convirtiendo esta vez a Arnold Schwarzenegger en el bueno de la función. El director y guionista sabe sacar partido al concepto de un robot que aprende a tener alma, frente a unos hombres que la están perdiendo. Otras ideas como el esfuerzo por evitar el holocausto nuclear y los sacrificios que conlleva (a veces, la propia vida) dan a este film de acción una hondura no habitual en el género. T2 supuso toda una revolución en el campo de los efectos visuales gracias a T-1000, el robot que adopta todo tipo de formas. La imagen del embaldosado que se incorpora del suelo con forma humana, o la “madre adoptiva” con su brazo-cuchillo atravesando a “su esposo” son impresionantes.

7/10
Abyss

1989 | The Abyss

Una sofisticada estación de investigación realiza una rutinaria operación de rescate: un submarino ha encallado debido a un accidente nuclear en una sima marina. Allí encuentran evidencias de una forma de vida desconocida. Pese a que en un principio piensan que se trata de un complot de los rusos, descubren que se trata de un ser amistoso. Según sus propias declaraciones, ésta es la película más personal de James Cameron (Terminator, Titanic) y la más cara que realizó hasta la fecha. El rodaje fue largo y complicado, pues incluyó ocho semanas de rodaje bajo el agua, lo que propició una espectacular fotografía submarina que provoca en el espectador la sensación de haber estado allí. Entre sus hallazgos destacan los efectos especiales, a la vanguardia de la década de los noventa. Los actores realizan unas soberbias interpretaciones, en especial Ed Harris y el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, en un papel de malvado. La música de Alan Silvestri es excelente a pesar de que recuerda ligeramente a la de Star Trek y otros clásicos de la ciencia ficción.

6/10
Aliens, el regreso

1986 | Aliens

Una de las más dignas secuelas de los últimos tiempos, en la que James Cameron (Terminator) supo continuar la trama de la clásica Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott. Como tenía ante sí una ardua tarea, Cameron decidió cambiar de registro, y en lugar de tirar por una línea presidida por el terror, como en la primera parte, se decantó por la acción, con lo que consiguió una segunda parte completamente diferente y, además, se libró de las posibles críticas por no haber conseguido la tensión de su predecesora. Sigourney Weaver vuelve a realizar una correcta actuación como la Teniente Helen Ripley, tanto es así que tuvo que pasar mucho tiempo para que se librase del encasillamiento al que se vio arrastrada por esta saga. Junto a ella el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, protagonista de varios de sus títulos más significativos: Terminator y Abyss. La acción comienza años después de la primera parte, cuando Ripley es recogida y llevada a la Tierra. Allí intenta advertir a las autoridades de que su nave recogió a un peligroso ser alienígena en un planeta. En un principio no le hacen caso, pero después se pierde el contacto con los colonos que habitaban allí, por lo que es enviada una expedición de marines. Ripley es la única que conoce a los aliens, por lo que se ofrece para acompañar al grupo.

7/10
Terminator

1984 | The Terminator

Uno de los mayores éxitos del año de su producción, se situó en el octavo puesto de las películas más taquilleras y recaudó 80 millones de dólares en todo el mundo. Todo comenzó con un sueño que tuvo James Cameron mientras meditaba su futuro en Roma, tras el desastre que había supuesto su primera película, Piraña II: los vampiros del mar. Con un presupuesto de seis millones y medio de dólares logró llevar a cabo el proyecto, resultando fundamental en el mismo la presencia de Arnold Schwarzenegger como el malvado cyborg a pesar que en un principio su papel iba a ser el del protagonista humano. Su trama comienza en el año 2029, en un mundo dominado por las máquinas. Sólo un reducido grupo de humanos ha logrado resistir. Un indestructible robot conocido como Terminator es enviado a 1984 para que asesine a una mujer, la famosa Sarah Connor, y evitar que su hijo se convierta en el líder de estos rebeldes. El film es muy representativo de las tramas de paradojas por viajes en el tiempo, y sorprende por sus imaginativos giros.

7/10
Piraña II: los vampiros del mar

1981 | Piranha Part Two: The Spawning

Inclasificable secuela del original de Piraña (1978). Su puesta en funcionamiento resultaba algo chocante, sobre todo porque la mejor época de los monstruos marinos ya había pasado. Se trata de una coproducción bastante pobre entre Estados Unidos e Italia cuyo mayor interés es que supuso el debut en la dirección del “rey del mundo” James Cameron, que hasta esos momentos había sido decorador de películas de Roger Corman. En esta ocasión, las pirañas se vuelven mutantes y tienen la posibilidad de volar, aunque no por ello dejan de comerse a la gente. En su ficha técnica encontramos muchos nombres italianos, ya que su acabado final es tan mediocre como las producciones de serie “B” de este país: Roberto D'Ettorre Piazzoli en la fotografía, Robert Silvi en el montaje, y Stelvio Cipriani (con el pseudónimo de Steve Powder) escribiendo una inquisidora banda sonora.

3/10
Terminator: Génesis

2015 | Terminator: Genisys

Terminada –al menos de momento– su andadura política, tras haber gobernado el estado de California, Arnold Schwarzenegger ha decidido retomar en serio su carrera actoral, y nada mejor para ello que la recuperación de una de sus sagas más exitosas, la del cyborg Terminator. Sobre todo tras la ausencia del actor en la última entrega, Terminator Salvation, que no acabó de dejar un completo buen sabor en la boca de los fans, pese a contar con un protagonista tan solvente como Christian Bale en el papel de John Connor. Alan Taylor –forjado en las series televisivas, ha intervenido activamente en Los Soprano, Sexo en Nueva York y Juego de tronos, y ha demostrado su capacidad de manejar una megaproducción fílmica de superhéroes como Thor: El mundo oscuro– se pone tras la cámara, manejando un guión de Patrick Lussier y Laeta Kalogridis, otro par de recién llegados a las historias postapocalípticas de robots. El resultado es digno, aunque no memorable. En el haber del film hay que poner el cuidado esfuerzo por entregar una historia que se inserta bien en el universo Terminator, alguno dirá que hasta excesivamente, la palabra “refrito” para describirlo es tentadora, aunque otros muchos agradecerán los numerosos guiños a las películas previas y especialmente a las dos primeras firmadas por James Cameron. En el año 2029 los rebeldes capitaneados por John Connor están a punto de vencer a las máquinas de Skynet. Pero antes de tomar el núcleo, logran enviar un Terminator a 1984 con la meta de que Sarah Connor nunca conciba a John. Para desbaratar tal plan y proteger a su madre, el propio John envía a ese año al sargento Kyle Reese, ignorante de que le toca engendrar a su remitente. Pero lejos de encontrar a una damisela en apuros ignorante de su destino, se encuentra con otra línea temporal en la que Sarah sabe ya mucho del peligro de los Terminators, y del papel que le toca jugar en el futuro para evitar el triunfo de las máquinas, y tal vez, el día del juicio del holocausto nuclear. Conviene no desvelar demasiado de lo que sigue en la trama de Terminator: Génesis, pues uno de los placeres del film para el iniciado consiste en detectar las menciones a las anteriores entregas, con indudables nuevas y sorpresivas vueltas de tuerca a lo ya conocido, aunque en alguna ocasión esos planteamientos de guión pueden parecer algo pasados de rosca, un tanto artificiosos; en tales sorpresas se puede hablar de juego de espejos e imágenes invertidas con respecto a los hilos argumentales originales, y si Cameron rizó el rizo con Schwarzenegger en su segundo film, aquí acaba dando la impresión de que el destino que nos creamos con nuestras decisiones personales libres, al que tanto se alude, puede llegar a ser ser algo caprichoso. No faltan los elementos inevitables en todo film Terminator que se precie, o sea, una ilustración inicial del desastre que asola la Tierra, los viajes temporales en cueros, bastante púdicos, y las paradojas y desvíos que resultan de moverse hacia el pasado y el futuro. Todo aderezado con mucha acción y buenos efectos visuales, llevando más lejos ciertos planteamientos de las películas previas. Quizá el guión flojea algo en el dibujo de los personajes. Uno puede perdonar ciertas incoherencias argumentales, como de qué importa que Sarah y Kyle deban impedir con su presencia la puesta en marcha en 2017 del proyecto en la red de redes Génesis, teniendo a un Terminator que podía ocuparse él solito de la cuestión. Pero Emilia Clarke parece una Sarah Connor adolescente poco carismática, y Jai Courtney –que ya se apuntó, de modo no supermemorable, a otra saga con actor que ya peina sus escasas canas, Bruce Willis, en La jungla. Un buen día para morir– compone a un soldado de escaso tirón; mientras que el policía de J.K. Simmons se aproxima peligrosamente a la caricatura; al final es el necesariamente monolítico y rocoso Schwarzenegger el que está mejor, componiendo a su Terminator con corazoncito.

6/10
Terminator Salvation

2009 | Terminator Salvation

Digna, pero no memorable. Así es la cuarta entrega de la saga comenzada por James Cameron, sobre un futuro poco halagüeño dominado por las máquinas. En esta ocasión es el gran Christian Bale quien interpreta al humano John Connor, jefe de la resistencia contra los terminators en un planeta desolado y apocalíptico. Hay en el año 2018 un grupo de líderes de esa resistencia, que dirige los combates contra Skynet desde la base secreta que tienen bajos las aguas en un submarino; pero Connor es el líder natural, considerado entre la gente de a pie como una especie de profeta o mesías. Ahora su esposa espera un niño, pero él sigue intrigado con las grabaciones que le dejó su madre Sarah, sobre todo con las que se refieren a su padre viajero en el tiempo, Kyle Reese, a quien debe localizar y salvar antes de destruir la base principal de las máquinas enemigas. Porque sólo así logrará que éste conozca a su madre en el pasado. Encontrará un inesperado aliado en Marcus, un condenado a muerte en 2002, que se ha convertido en alguien muy diferente de quien fue en el pasado. Lo mejor que se puede decir de este film es que se inserta bien en la saga. Miedo nos daba que McG fuera el director, pero el caso es que este hombre videoclipero rueda bien, al servicio de la historia, y si acaso cabe reprocharle cierta frialdad en la narración, aunque ésta ya se encuentra presente en el guión de John D. Brancato y Michael Ferris. Sigue la idea de contraponer maquina y hombre, entre los que se puede producir un cierto intercambio de roles: a quien se veía como robot demuestra humanidad, mientras quien está dotado de espiritu toma decisiones maquinalmente. Esto se nota en el conflicto que surge alrededor del misterioso Marcus, que provoca dudas en Connor y en la guerrera de la resistencia Blair. Se nos antoja demasiado serio Christian Bale como líder, como si su responsabilidad para salvar al mundo diera un excesivo hieratismo a su interpretación; más interesante es la perplejidad de Marcus, aunque le falta hondura a la actuación de Sam Worthington. De alguna forma se nota que McG no es un director de actores, no logra que los distintos personajes despeguen de sus moldes arquetípicos. No obstante, la historia tiene garra, se sigue con interés, y sabe insertar guiños para los conocedores de la saga. Y hay suficientes escenas de acción para que los ojos del espectador no se despeguen de la pantalla en ningun momento. Hay un buen trabajo en la construcción de un escenario post-holocausto nuclear, y buenos pasajes con los distintos terminators en acción, incluido uno que deviene en agradable sorpresa. Entre los "gadgets" nuevos destacan los mototerminators, y un robot gigante que se diría primo hermano de los Transformers.

6/10
Aliens, el regreso

1986 | Aliens

Una de las más dignas secuelas de los últimos tiempos, en la que James Cameron (Terminator) supo continuar la trama de la clásica Alien, el octavo pasajero, dirigida por Ridley Scott. Como tenía ante sí una ardua tarea, Cameron decidió cambiar de registro, y en lugar de tirar por una línea presidida por el terror, como en la primera parte, se decantó por la acción, con lo que consiguió una segunda parte completamente diferente y, además, se libró de las posibles críticas por no haber conseguido la tensión de su predecesora. Sigourney Weaver vuelve a realizar una correcta actuación como la Teniente Helen Ripley, tanto es así que tuvo que pasar mucho tiempo para que se librase del encasillamiento al que se vio arrastrada por esta saga. Junto a ella el actor fetiche de Cameron, Michael Biehn, protagonista de varios de sus títulos más significativos: Terminator y Abyss. La acción comienza años después de la primera parte, cuando Ripley es recogida y llevada a la Tierra. Allí intenta advertir a las autoridades de que su nave recogió a un peligroso ser alienígena en un planeta. En un principio no le hacen caso, pero después se pierde el contacto con los colonos que habitaban allí, por lo que es enviada una expedición de marines. Ripley es la única que conoce a los aliens, por lo que se ofrece para acompañar al grupo.

7/10
El séquito

2004 | Entourage | Serie TV

Vince es un joven actor de éxito. Decidido a continuar con la vida que ha llevado hasta el momento, les propone a sus amigos una curiosa solución para que él no pierda la cabeza y siga siendo el mismo tipo de siempre. Es sencillo, sus tres mejores amigos se instalan con él en el alocado Hollywood con la misión de vigilar cada paso que da.  Serie producida por Mark Wahlberg, con dinámicos episodios que no llegan a la media hora, donde aparecen numerosos rostros conocidos. Ya que se desarrolla en el mundillo hollywoodiense, en la mayoría de los casos, los directores y actores se interpretan a sí mismos. La visión que se da tras la bambalinas del "show business" es bastante frívola, Vince y su "séquito" sólo piensan en tener sexo con las muchas mujeres atractivas que se mueven en su entorno, y sólo su camaradería suaviza un poco dicha fijación.

5/10
La musa

1999 | The Muse

Un guionista de Hollywood ve de la noche a la mañana como se puede conjugar la recepción de un premio con el despido del trabajo. Los estudios no confían en él, aseguran que ha perdido la imaginación y creatividad a la hora de contar historias. Cuando pide consejo a un colega, le recomienda que acuda a La Musa (que no es otra que la explosiva Sharon Stone), una de las nueve hijas del dios griego Zeus, recién establecida en Hollywood, que quizá le traiga de nuevo la inspiración. Stone se involucró a fondo en la película del director Albert Brooks: "Cada día proponía toneladas de ideas alocadas. Albert solía escucharlas todas, y me decía cuáles creía que funcionaban y cuáles no". Como curiosidad, y no podía ser de otra manera en una película que transcurre en el mundo del cine, señalar el cameo en el film de tres populares directores: James Cameron, Martin Scorsese y Rob Reiner.

5/10
Dark Angel

2000 | Dark Angel | Serie TV

En un futuro cercano, Max se gana la vida, teóricamente, como mensajera. Max escapó de un centro de investigación. Oculta que tiene habilidades especiales, que usa para robar joyas por la noche. El dueño de una casa en la que roba, le propone que le ayude a combatir la corrupción, a cambio de reunirla con antiguos compañeros con poderes como ella. Primera de las dos temporadas de la serie de acción futurista producida por James Cameron, en su primer proyecto tras dirigir Titanic.

5/10
Misterios del océano

2005 | Aliens of the Deep

James Cameron, director de Abyss y Titanic, regresa a las profundidades del mar, pero muy alejado del mundo de la ficción. Esta vez ha producido un documental que se exhibió en cines IMAX, en 3 dimensiones. Complementa la parte de Titanic que recogía imágenes del barco hundido, mostrando partes del mismo nunca vistas. La fotografía del fondo marino es espectacular. Recoge entrevistas de diversos colaboradores, como su hermano Mike Cameron, que construyó una cámara especial para secuencias acuáticas.

6/10

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