Blog de Hildy
La soledad del espectador de fondo
El otro día pude leer en The Atlantic un artículo firmado por un tal Chris Le, que bajo el título “In Defense of Seeing Movies Alone”, admitía que
El otro día pude leer en The Atlantic un artículo firmado por un tal Chris Le, que bajo el título “In Defense of Seeing Movies Alone”, admitía que con frecuencia iba al cine a ver películas solo, o sea, sin compañía de nadie, desafiando las etiquetas de amigos y conocidos que podían considerarle poco menos que un pringado; y en esas líneas se defendía por tal modo de proceder. Porque al cine, ya se sabe, si eres joven hay que acudir en grupo, preferentemente bien pertrechado de refrescos y palomitas, con la risa floja a mano, y dispuesto a comentar lo que te parece la peli con el de al lado; o si ya sumas unos añitos, con tu cónyuge, un amigo, etc., pero nunca, repito, nunca, solo. ¿O no?
Pues ya digo que el amigo Le defiende con uñas y dientes su modo de proceder. No es que tenga nada en contra de que la gente busque compañía, pero recuerda que igual que no está mal visto ir solo al gimnasio o al supermercado, o ver la televisión o navegar por internet en solitario, no hay nada malo en mantener idéntica actitud con las películas en la sala de cine. Yo añadiría también que la lectura de un libro es actividad personal, y en el cine a veces puedes lograr una mejor inmersión en la trama sino tienes cerca a quien te distraiga.
Es verdad, dice Le, que en una comedia o en una peli de terror, las risas o los sobresaltos del amiguete de al lado pueden hacer la experiencia única, pero también es cierto que una experiencia parecida la tienes con quienes te rodean, aunque sean desconocidos: el cine en sala siempre es una experiencia colectiva, aunque no te hayan presentado al entrar a los espectadores que van a compartir contigo el visionado de una cinta.
Por último debo referirme a la soledad del espectador de fondo, del que busca películas con fondo, y no el último blockbuster de verano de fácil deglución. ¿Quién es el niño bonito que convence a alguien de que vale la pena ir a un festival de cine alemán con películas inéditas, y que tal vez alguna esté bien? Como no sea con la excusa de practicar el alemán, hacer oído... Y eso que en un festival uno suele encontrar a gente del ramo de la crítica, y los que andan por ahí, se supone que tienen ganas de ver y hablar de cine.
No, a veces, para ver determinados títulos difíciles, de autor, no es fácil encontrar el amigo perfecto que esté dispuesto a acompañarte, a no ser que sea tan buena persona que, importándole un bledo el cine de Abbas Kiarostami, esté dispuesto a dormir disimuladamente la cinta mientras tú te elevas al séptimo cielo cinematográfico. Otras veces el problema es que uno tiene un horario complicado por las obligaciones familiares y profesionales, puede que no encuentre hueco más que a alguna hora intempestiva, en que nadie conocido puede acompañarle. Para tales ocasiones pienso que que uno no debería tener que ocultarse avergonzado tras unas gafas de sol, no vaya a ser que la vecina te reconozca y piense que eres un tipo asocial, que no tiene con quien disfrutar del visionado de una película.
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