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Biografía

Abbas Kiarostami

Abbas Kiarostami

76 años ()

Abbas Kiarostami

Nació el 22 de Junio de 1940 en Teherán, Irán
Falleció el 04 de Julio de 2016 en París, Francia

Premios: 1 Festival de Cannes (más 1 premios)

Reflexión y experimentación

05 Junio 2015

A pesar de su exótico origen, Abbas Kiarostami (Teherán, Irán, 1940) es un cineasta consolidado en el panorama mundial y así lo demuestra la Palma de Oro de 1997 por “El sabor de las cerezas”. Licenciado en Bellas Artes, poeta además de director, siempre ha apostado por un cine experimental que reflexiona sobre sí mismo. El director ha muerto en París a los 76 años debido a un cáncer.

Kiarostami estudió Bellas Artes en la Universidad de Teherán. Su carrera cinematográfica comenzó a los 30 años con el cortometraje de sabor neorrealista El pan y la calle, un estilo que repetiría dos años después en el mismo formato con La hora del recreo, de 1972. Su primer largo, El viajero, se estrenó en 1974 y trata sobre el viaje que emprende un niño para ver el partido de fútbol del equipo nacional en Teherán. Con esta obra, el director se adentra en el mundo de la infancia, algo que también ha hecho con ¿Dónde está la casa de mi amigo? y Homework. Todas ellas hacen gala de una escritura cercana a la de Roberto Rossellini.

Sin embargo, las obras que lo situaron como referencia dentro del modernismo cinematográfico llegaron en los 90. Close-up, A través de los olivosEl viento nos llevará difuminan la frontera entre la realidad y la ficción, y reflexionan sobre la propia creación fílmica. Sin duda, este carácter metafílmico fue el que llamó la atención de los críticos y lo situó dentro del panorama internacional.

En El sabor de las cerezas el director nos hace viajar con un hombre de mediana edad que desea suicidarse y que solo busca a alguien que lo ayude y lo entierre. Esta película reflexiona sobre el sentido de la existencia y la voluntad de vivir, y termina por desembocar en una apología de la belleza, que se puede encontrar en algo tan nimio como el sabor de una cereza. Aunque parte de una premisa aparentemente realista, como es la eliminación de cualquier artificio cinematográfico, no sería una locura afirmar que al final la cinta acaba llegando a una suerte de abstracción. Esta obsesión por la desnudez del cine continuó en 2002 con Ten, una obra donde eliminó la puesta en escena. La película se rodó solamente con unas pocas cámaras estáticas situadas en el interior de un automóvil que retrataban diez situaciones diferentes.

Desde entonces, sus películas han causado mucha controversia, como no podía ser de otra forma cuando uno se dedica a experimentar. Esta intención le llevo a cartearse con el español Víctor Erice como nunca antes lo había hecho nadie: en formato video-digital. Así, en estas misivas podemos ver cómo se homenajean mutuamente a través de referencias a sus respectivas obras.

En 2010, estrenó Copia certificada, su primera película en solitario rodada fuera de Irán, y en un idioma que no es el suyo. En ella, el autor aborda el tema del amor a través de la relación que mantienen un escritor inglés y una galerista francesa que se conocen en el sur de la Toscana. La protagonista de la cinta, Juliette Binoche, recibió el premio en Cannes a la mejor actriz. Tras esta obra, Kiarostami se aventuró a rodar en Japón: el resultado vio la luz en 2012 bajo el título Like Someone in Love.

Algunos ven en su cine una suerte de teoría estética; otros hablan de que esa intención se perdió cuando el director tomó consciencia de que podía vivir del cine, y que lo que vemos desde el estreno de Five en 2003 no es más que una forma de contentar a los críticos y a los asistentes a festivales. Sea una cosa u otra, lo cierto es que nos encontramos ante un cineasta diferente, profundamente personal, que utiliza el cine como un espacio de reflexión.

Ganador de 1 premio

Ganador de 1 premio

Filmografía
Like Someone in Love

2012 | Like Someone in Love

Un viejo y una joven se encuentran en Tokio. Ella no sabe nada de él, él cree conocerla. Él le abre las puertas de su casa, ella le ofrece su cuerpo. Pero nada de lo que sucede en el trascurso de esas veinticuatro horas se relaciona con las circunstancias de su encuentro.

Copia certificada

2010 | Copie conforme

No es habitual que el veteranísimo Abbas Kiarostami abandone su Irán natal para rodar sus películas, aunque entre los 37 trabajos que tiene como director se cuenta ABC Africa, documental sobre el sida que filmó en Uganda, acompañado de un asistente. Aunque sus actores suelen ser siempre persas, esta vez ha recurrido a actores europeos. Kiarostami ha utilizado como localización San Giminiano, un evocador pueblo de la Toscana italiana. Cuanto menos sepa el espectador del argumento de esta cinta antes de verla, mejor. Se puede adelantar que un escritor inglés especializado en la percepción subjetiva del arte da una conferencia sobre su último libro en un pueblo italiano a la que acude una galerista francesa, con la que ha quedado a continuación, antes de coger el tren. Haber salido de su país le sirve a Kiarostami para gozar de una enorme libertad, teniendo en cuenta la rigidez censora que el régimen de los ayatolah aplica a cualquier obra de creación. Sin embargo, el cineasta no ha renunciado a su estilo elegante habitual y a la delicadeza que tanto engrandece su cine. Más bien el objetivo era rodar una obra universal, con cuyos personajes pudieran identificarse espectadores de cualquier punto del globo. La francesa Juliette Binoche realiza una deslumbrante interpretación de un personaje con graves carencias afectivas, por lo que el premio de interpretación que recibió en Cannes está plenamente justificado. La actriz ofrece un recital en secuencias como la del restaurante, donde cambia por completo de estado anímico, en el mismo plano. Está muy bien secundada por el sorprendente William Shimell, barítono británico que da el do de pecho, a pesar de que se trata de su primer trabajo en el cine. Kiarostami rueda con sus habituales y complejos planos secuencia, algunos realmente admirables. Recurre también a sus símbolos favoritos procedentes de la cultura persa, como el agua y los reflejos. El libro escrito por el protagonista gira en torno al valor del arte, y concretamente sobre el interés de las copias, que pueden tener importancia en sí mismas, y además, pueden deslumbrar a aquel espectador que se acerque a ellas desconociendo el original. A partir de esta reflexión, Kiarostami habla de las relaciones humanas, y de la percepción de las personas de nuestro alrededor en función de la importancia que se les dé. Por momentos, también parece que está hablando de su cine, que para los críticos es una absoluta genialidad, por lo que les proporciona un enorme placer. Para demostrar que todo depende de los ojos con los que se mire, Kiarostami aplica un giro de guión que cambia la percepción que hasta entonces el público tenía de los personajes. Además, su película tiene tantos puntos en común con cierto clásico que rodó un cineasta con su esposa –mejor no citarlo–, que se diría que estamos casi ante una copia, pero no una copia cualquiera, sino una brillante copia certificada.

8/10
Shirin

2008 | Shirin

Un grupo de espectadores, mayoritariamente femenino, contempla en una sala de cine una película, basada en un mito romántico persa de los amores contrariados y trágicos entre Shirin, princesa armenia, y el heredero al trono persa Khosrow. Abbas Kiarostami experimenta, pues no muestra ninguna imagen de la supuesta película, sino que fija su atención en los rostros de las espectadoras, y sólo se oyen las voces de los actores. Hacer esto durante hora y media resulta sin duda audaz, pero la cosa funciona, pues el cineasta iraní capta las emociones de un numeroso grupo de mujeres, vemos sus nervios, su sonrisa, su llanto. Iluminadas intermitentemente por la luz de la pantalla, el efecto tiene algo de mágico, y es una forma muy hermosa de mostrar la influencia subyugante del cine sobre el público.

7/10
A cada uno su cine

2007 | Chacun son cinéma

Tickets

2005 | Tickets

Un tren que viaja desde Austria a Roma es el punto de unión de tres cineastas tan consolidados como personales: Abbas Kiarostami (El sabor de las cerezas), Ken Loach (El viento que agita la cebada) y Ermanno Olmi (El árbol de los zuecos). En este viaje argumental y cinematográfico se dan cita personajes tan diversos como un profesor que sueña con un amor que nunca fue, una familia de refugiados albaneses, tres fanáticos del fútbol escocés o una viuda. Las interacciones entre estas personas dan lugar a una serie de sentimientos y confrontaciones que hacen que esta película por episodios, a pesar de no ser una obra maestra, resulte profundamente interesante. 

6/10
Ten

2002 | Ten

En una curiosa cuenta atrás, de diez a cero, el iraní Abbas Kiarostami ofrece una interesante descripción de cómo la modernidad comienza a penetrar en los países islámicos. Su trama argumental es mínima –una joven divorciada, con distintos pasajeros a bordo de su automóvil–, y la puesta en escena, puro vídeo digital, se reduce a su expresión más elemental, con la cámara mostrando a piloto y copiloto, y campo apenas para ver a través de las ventanillas. Y no obstante, el director demuestra un increíble dominio de la narrativa cinematográfica. El film muestra a una mujer atractiva, que se maquilla y pinta los labios, y que no está dispuesta a aceptar el papel puramente pasivo que le concede la tradición de su país y su cultura. No obstante, el drama del divorcio aparece sin disimulos, con el personaje del hijo, dividido aunque con más deseo de permanecer junto a su padre. Las largas charlas con el chico y otros personajes –su hermana, una prostituta, una piadosa mujer, una amiga con problemas sentimentales...– permiten abordar cuestiones como el sexo sin amor, Dios y sus silencios... Y en estas cuestiones existe como una falta de alegría, de cansina resignación ante las mínimas respuestas que se pueden dar. El estilo del film se aproxima mucho al documental, y recuerda, claro está, al anterior trabajo de Kiarostami  El sabor de las cerezas.

7/10
ABC África

2001 | ABC Africa

Documental en el que Abbas Kiarostami atrapa con su cámara en toda su crudeza el drama del sida en Uganda, al seguir a cientos de niños, huérfanos por la terrible enfermedad.

7/10
El viento nos llevará

1999 | Bad ma ra khahad bord

Un director de cine iraní llega a un pueblecito del Kurdistán. Pretende rodar el entierro de una anciana, pero dice a los lugareños que viene a la búsqueda de un tesoro. La levísima trama urdida por Abbas Kiarostami le permite ahondar en su teoría de que él no acaba las películas para que las complete el espectador. El resultado, premiado en Venecia, es fascinante pero arduo.

6/10
El sabor de las cerezas

1997 | Ta'm e guilas

Un hombre desesperado recorre en su coche las afueras de Teherán, buscando ayuda para suicidarse. Se topará con un recogedor de chatarra, un soldado kurdo, un seminarista islámico y un taxidermista turco. El cine iraní está de moda, con Abbas Kiarostami a la cabeza. Y más aún después de que esta conmovedora reflexión –algo exigente, es cierto– sobre el sentido de la vida lograra con justicia la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

7/10
Lumière y compañía

1995 | Lumière et compagnie

Un grupo muy numeroso de directores, entre los que destacan Theo Angelopoulos, Vicente Aranda, Spike Lee o Liv Ullmann, se reúnen para rodar una película cada uno, con una características muy definidas: utilizando cámaras de la época de los hermanos Lumiere, con una duración de 52 segundos como máximo, empleando la luz natural y sin usar más de tres tomas. Esta peculiar iniciativa se llevó a cabo en 1995, como homenaje a los 100 años que cumplía el cine. El resultado es un insólito y desigual experimento.

4/10
A través de los olivos

1994 | Zire darakhatan zeyton

En 1970, un terrible terremoto sacudió el norte de Irán. La provincia quedó totalmente devastada, pero sus habitantes no se resignaron a hundirse en la miseria. A esta zona llega el equipo de rodaje de una modesta película, llamada Y la vida continúa... Un joven del lugar, llamado Hossein, es contratado para que participe en el rodaje. Hossein está muy enamorado de Frakhondé, una hermosa chica con quien no se puede casar hasta que no posea una casa propia. A Frakhondé también la eligen para participar en la película, como compañera de Hossein. Este no perderá la esperanza de casarse con su amada, ya que su razonamiento es bien sencillo: después del terremoto no queda ni una sola casa sobre sus cimientos, con lo que resulta imposible que tenga casa propia. Una película de ritmo contenido, que parte de un argumento clásico en este director iraní. Este mismo planteamiento lo utiliza en la verdadera película Y la vida continua... con lo que la supuesta ficción del rodaje que aparece en A través de los olivos se hace realidad. Recomendable para los espectadores gustosos de un cine que no tiene nada que ver con Hollywood ni con cualquier producto convencional. Ganadora de la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid.

6/10
Y la vida continúa...

1991 | Zendegi Va Digar Hich

Tras el terrible terremoto que sacudió el norte de Irán en 1990, un padre y un hijo deciden abandonar la devastadora área del epicentro, para descubrir el destino de los dos jóvenes actores de la película ¿Donde está la casa de mi amigo?. Ya en la ciudad, los dos visitantes, descubren asombrados que pese al desastre, los supervivientes continúan su vida llenos de esperanza.

6/10
Close-Up

1990 | Nema-ye Nazdik

Curiosa película del iraní Abbas Kiarostami, que usa su técnica tan amada de mezclar realidad y ficción con un tono documental, incluso con la cámara integrada en la trama, de modo que resulte difícil lo inventando de lo auténtico. El film sigue a un cinéfilo, Hossain Sabzian, que admira mucho la película de Mohsen Makhmalbaf El ciclista. Hasta el punto de que un día, ante Ahankhah, a quien conoce el autobús, afirmar ser el propio Makhmalbaf, que anda en busca de inspiración para un nuevo film. De modo que le abre su hogar e incluso le adelanta dinero. Cuando se descubre la superchería, Sabzian es detenido por la policía y llevado a juicio. Kiarostami sumerge al espectador en una curiosa experiencia, sobre todo porque las escenas ante el tribunal tienen un claro sabor documental, pero evidentemente están interpretadas; y el cinéfilo Sabzian se ha convertido, de modo involuntario, en protagonista de una película. Los actores, no profesionales, se interpretan a sí mismos.

7/10
¿Dónde está la casa de mi amigo?

1987 | Khane-ye Doust Kodjast?

Mohamed no ha hecho los ejercicios en el cuaderno y el profesor le amenaza con la expulsión si vuelve a repetir la misma falta. Esa misma tarde, su compañero, Ahmed, toma por equivocación el cuaderno de Mohamed y cuando decide ir a buscar la casa de su amigo para devolvérselo, se pierde en la noche. Un canto a la solidaridad protagonizado por un niño, capaz de atravesar a pie kilómetros de campos en mitad de la noche por evitar el mal de su compañero.

6/10
Like Someone in Love

2012 | Like Someone in Love

Un viejo y una joven se encuentran en Tokio. Ella no sabe nada de él, él cree conocerla. Él le abre las puertas de su casa, ella le ofrece su cuerpo. Pero nada de lo que sucede en el trascurso de esas veinticuatro horas se relaciona con las circunstancias de su encuentro.

Copia certificada

2010 | Copie conforme

No es habitual que el veteranísimo Abbas Kiarostami abandone su Irán natal para rodar sus películas, aunque entre los 37 trabajos que tiene como director se cuenta ABC Africa, documental sobre el sida que filmó en Uganda, acompañado de un asistente. Aunque sus actores suelen ser siempre persas, esta vez ha recurrido a actores europeos. Kiarostami ha utilizado como localización San Giminiano, un evocador pueblo de la Toscana italiana. Cuanto menos sepa el espectador del argumento de esta cinta antes de verla, mejor. Se puede adelantar que un escritor inglés especializado en la percepción subjetiva del arte da una conferencia sobre su último libro en un pueblo italiano a la que acude una galerista francesa, con la que ha quedado a continuación, antes de coger el tren. Haber salido de su país le sirve a Kiarostami para gozar de una enorme libertad, teniendo en cuenta la rigidez censora que el régimen de los ayatolah aplica a cualquier obra de creación. Sin embargo, el cineasta no ha renunciado a su estilo elegante habitual y a la delicadeza que tanto engrandece su cine. Más bien el objetivo era rodar una obra universal, con cuyos personajes pudieran identificarse espectadores de cualquier punto del globo. La francesa Juliette Binoche realiza una deslumbrante interpretación de un personaje con graves carencias afectivas, por lo que el premio de interpretación que recibió en Cannes está plenamente justificado. La actriz ofrece un recital en secuencias como la del restaurante, donde cambia por completo de estado anímico, en el mismo plano. Está muy bien secundada por el sorprendente William Shimell, barítono británico que da el do de pecho, a pesar de que se trata de su primer trabajo en el cine. Kiarostami rueda con sus habituales y complejos planos secuencia, algunos realmente admirables. Recurre también a sus símbolos favoritos procedentes de la cultura persa, como el agua y los reflejos. El libro escrito por el protagonista gira en torno al valor del arte, y concretamente sobre el interés de las copias, que pueden tener importancia en sí mismas, y además, pueden deslumbrar a aquel espectador que se acerque a ellas desconociendo el original. A partir de esta reflexión, Kiarostami habla de las relaciones humanas, y de la percepción de las personas de nuestro alrededor en función de la importancia que se les dé. Por momentos, también parece que está hablando de su cine, que para los críticos es una absoluta genialidad, por lo que les proporciona un enorme placer. Para demostrar que todo depende de los ojos con los que se mire, Kiarostami aplica un giro de guión que cambia la percepción que hasta entonces el público tenía de los personajes. Además, su película tiene tantos puntos en común con cierto clásico que rodó un cineasta con su esposa –mejor no citarlo–, que se diría que estamos casi ante una copia, pero no una copia cualquiera, sino una brillante copia certificada.

8/10
Tickets

2005 | Tickets

Un tren que viaja desde Austria a Roma es el punto de unión de tres cineastas tan consolidados como personales: Abbas Kiarostami (El sabor de las cerezas), Ken Loach (El viento que agita la cebada) y Ermanno Olmi (El árbol de los zuecos). En este viaje argumental y cinematográfico se dan cita personajes tan diversos como un profesor que sueña con un amor que nunca fue, una familia de refugiados albaneses, tres fanáticos del fútbol escocés o una viuda. Las interacciones entre estas personas dan lugar a una serie de sentimientos y confrontaciones que hacen que esta película por episodios, a pesar de no ser una obra maestra, resulte profundamente interesante. 

6/10
Ten

2002 | Ten

En una curiosa cuenta atrás, de diez a cero, el iraní Abbas Kiarostami ofrece una interesante descripción de cómo la modernidad comienza a penetrar en los países islámicos. Su trama argumental es mínima –una joven divorciada, con distintos pasajeros a bordo de su automóvil–, y la puesta en escena, puro vídeo digital, se reduce a su expresión más elemental, con la cámara mostrando a piloto y copiloto, y campo apenas para ver a través de las ventanillas. Y no obstante, el director demuestra un increíble dominio de la narrativa cinematográfica. El film muestra a una mujer atractiva, que se maquilla y pinta los labios, y que no está dispuesta a aceptar el papel puramente pasivo que le concede la tradición de su país y su cultura. No obstante, el drama del divorcio aparece sin disimulos, con el personaje del hijo, dividido aunque con más deseo de permanecer junto a su padre. Las largas charlas con el chico y otros personajes –su hermana, una prostituta, una piadosa mujer, una amiga con problemas sentimentales...– permiten abordar cuestiones como el sexo sin amor, Dios y sus silencios... Y en estas cuestiones existe como una falta de alegría, de cansina resignación ante las mínimas respuestas que se pueden dar. El estilo del film se aproxima mucho al documental, y recuerda, claro está, al anterior trabajo de Kiarostami  El sabor de las cerezas.

7/10
El viento nos llevará

1999 | Bad ma ra khahad bord

Un director de cine iraní llega a un pueblecito del Kurdistán. Pretende rodar el entierro de una anciana, pero dice a los lugareños que viene a la búsqueda de un tesoro. La levísima trama urdida por Abbas Kiarostami le permite ahondar en su teoría de que él no acaba las películas para que las complete el espectador. El resultado, premiado en Venecia, es fascinante pero arduo.

6/10
El sabor de las cerezas

1997 | Ta'm e guilas

Un hombre desesperado recorre en su coche las afueras de Teherán, buscando ayuda para suicidarse. Se topará con un recogedor de chatarra, un soldado kurdo, un seminarista islámico y un taxidermista turco. El cine iraní está de moda, con Abbas Kiarostami a la cabeza. Y más aún después de que esta conmovedora reflexión –algo exigente, es cierto– sobre el sentido de la vida lograra con justicia la Palma de Oro en el Festival de Cannes.

7/10
El globo blanco

1995 | Badkonake Sefid

Una niña busca por toda la ciudad el dinero que ha perdido, y que le dio su madre para comprar un pez dorado. Jafar Panahi dirige una de las más célebres cintas del cine iraní, con guión de Abbas Kiarostami, el cineasta más conocido del país.

4/10
A través de los olivos

1994 | Zire darakhatan zeyton

En 1970, un terrible terremoto sacudió el norte de Irán. La provincia quedó totalmente devastada, pero sus habitantes no se resignaron a hundirse en la miseria. A esta zona llega el equipo de rodaje de una modesta película, llamada Y la vida continúa... Un joven del lugar, llamado Hossein, es contratado para que participe en el rodaje. Hossein está muy enamorado de Frakhondé, una hermosa chica con quien no se puede casar hasta que no posea una casa propia. A Frakhondé también la eligen para participar en la película, como compañera de Hossein. Este no perderá la esperanza de casarse con su amada, ya que su razonamiento es bien sencillo: después del terremoto no queda ni una sola casa sobre sus cimientos, con lo que resulta imposible que tenga casa propia. Una película de ritmo contenido, que parte de un argumento clásico en este director iraní. Este mismo planteamiento lo utiliza en la verdadera película Y la vida continua... con lo que la supuesta ficción del rodaje que aparece en A través de los olivos se hace realidad. Recomendable para los espectadores gustosos de un cine que no tiene nada que ver con Hollywood ni con cualquier producto convencional. Ganadora de la Espiga de Oro en el Festival de Valladolid.

6/10
Y la vida continúa...

1991 | Zendegi Va Digar Hich

Tras el terrible terremoto que sacudió el norte de Irán en 1990, un padre y un hijo deciden abandonar la devastadora área del epicentro, para descubrir el destino de los dos jóvenes actores de la película ¿Donde está la casa de mi amigo?. Ya en la ciudad, los dos visitantes, descubren asombrados que pese al desastre, los supervivientes continúan su vida llenos de esperanza.

6/10
Close-Up

1990 | Nema-ye Nazdik

Curiosa película del iraní Abbas Kiarostami, que usa su técnica tan amada de mezclar realidad y ficción con un tono documental, incluso con la cámara integrada en la trama, de modo que resulte difícil lo inventando de lo auténtico. El film sigue a un cinéfilo, Hossain Sabzian, que admira mucho la película de Mohsen Makhmalbaf El ciclista. Hasta el punto de que un día, ante Ahankhah, a quien conoce el autobús, afirmar ser el propio Makhmalbaf, que anda en busca de inspiración para un nuevo film. De modo que le abre su hogar e incluso le adelanta dinero. Cuando se descubre la superchería, Sabzian es detenido por la policía y llevado a juicio. Kiarostami sumerge al espectador en una curiosa experiencia, sobre todo porque las escenas ante el tribunal tienen un claro sabor documental, pero evidentemente están interpretadas; y el cinéfilo Sabzian se ha convertido, de modo involuntario, en protagonista de una película. Los actores, no profesionales, se interpretan a sí mismos.

7/10
¿Dónde está la casa de mi amigo?

1987 | Khane-ye Doust Kodjast?

Mohamed no ha hecho los ejercicios en el cuaderno y el profesor le amenaza con la expulsión si vuelve a repetir la misma falta. Esa misma tarde, su compañero, Ahmed, toma por equivocación el cuaderno de Mohamed y cuando decide ir a buscar la casa de su amigo para devolvérselo, se pierde en la noche. Un canto a la solidaridad protagonizado por un niño, capaz de atravesar a pie kilómetros de campos en mitad de la noche por evitar el mal de su compañero.

6/10
Ten

2002 | Ten

En una curiosa cuenta atrás, de diez a cero, el iraní Abbas Kiarostami ofrece una interesante descripción de cómo la modernidad comienza a penetrar en los países islámicos. Su trama argumental es mínima –una joven divorciada, con distintos pasajeros a bordo de su automóvil–, y la puesta en escena, puro vídeo digital, se reduce a su expresión más elemental, con la cámara mostrando a piloto y copiloto, y campo apenas para ver a través de las ventanillas. Y no obstante, el director demuestra un increíble dominio de la narrativa cinematográfica. El film muestra a una mujer atractiva, que se maquilla y pinta los labios, y que no está dispuesta a aceptar el papel puramente pasivo que le concede la tradición de su país y su cultura. No obstante, el drama del divorcio aparece sin disimulos, con el personaje del hijo, dividido aunque con más deseo de permanecer junto a su padre. Las largas charlas con el chico y otros personajes –su hermana, una prostituta, una piadosa mujer, una amiga con problemas sentimentales...– permiten abordar cuestiones como el sexo sin amor, Dios y sus silencios... Y en estas cuestiones existe como una falta de alegría, de cansina resignación ante las mínimas respuestas que se pueden dar. El estilo del film se aproxima mucho al documental, y recuerda, claro está, al anterior trabajo de Kiarostami  El sabor de las cerezas.

7/10

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