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Hollywood quiere llenar las salas de cine gracias a IMAX

Desde que surgió la posibilidad de ver películas de distintas maneras sin moverte de tu casa, el cine ha tratado de dar motivos para que el espectador comprenda que la experiencia en sala es única, casi sagrada, y que no puede renunciar a ella.

Hollywood quiere llenar las salas de cine gracias a IMAX

Pero no es fácil dar con la tecla, sobre todo cuando el usuario, con un simple click, puede acceder en la actualidad a tantas películas y series, y verlas en su sala de estar con un “pantallón” a un tamaño bastante considerable. Encima la situación de pandemia en 2020 volvió al público primero miedoso, y luego perezoso. Lo del encierro en casa ya es historia, y salimos a conciertos, partidos de fútbol y lo que se tercie, pero existe cierta sensación de que, en lo relativo al cine, poco aporta la sala oscura con respecto al propio hogar. Ya puedes armarte de razones sobre la experiencia colectiva, las luces apagadas y la ausencia de distracciones, el salir, el precio más o menos barato en comparación con otras alternativas de ocio. Se considera que aquello no deja de ser un “enlatado” que puedo disfrutar en mi propio domicilio.

Desde que se inventó la televisión Hollywood y compañía han tratado de afrontar la situación con pantallas gigantes y grandes espectáculos de masas que sólo podían disfrutarse en la sala de cine, cinerama y todo eso. Y hubo un momento en que el 3D, que subió de categoría James Cameron con Avatar, iba a obrar una especie de milagro. Empezaron a estrenarse como churros películas supuestamente en 3D, pero que no aportaban nada más que una gafas que era un rollo ponerse, y encima pretendían cobrarte más por la experiencia. De modo que por el momento lo de las pelis tridimensionales está bastante aparcado, salvo muy contadas y cameronianas excepciones.

Hasta que llegó y empezó a consolidarse el IMAX. Y también aquí tenemos a otro director visionario, Christopher Nolan, que se he empeñado en rodar las escenas más espectaculares de sus películas con estas cámaras que dan un detalle y definición magníficos, e incluso en La Odisea, se ha empeñado y ha conseguido rodar la película al completo con cámaras IMAX y en celuloide, 65mm en rodaje y 70mm en proyección, para añadir las bandas de sonido.

La idea es ofrecer pues calidad y resolución sin parangón. Y es que el formato IMAX de 65mm (15 perforaciones por fotograma) ofrece una resolución equivalente estimada entre 18K y 18K digital, muy superior al estándar 4K de la proyección digital contemporánea. Esto proporciona un rango dinámico de color, profundidad de campo y detalle en las sombras imposible de replicar por sensores electrónicos.

Además Nolan busca la inmersión total del espectador en la historia, que la pantalla gigante “desaparezca” de la vista periférica del espectador. Al cambiar la relación de aspecto en salas equipadas de 2.39:1 a 1.43:1, llena la pared verticalmente para envolver a la audiencia. Se ha llegado a bromear con imágenes como la que acompaña a estas líneas para sugerir el detalle de lo que podría verse y que el formato tradicional taparía.

Nolan ha encargado a IMAX innovaciones varias para rodar en blanco y negro, y para poder rodar escenas más intimistas y con diálogo, superando los inconvenientes de mover cámaras pesadas y los ruidos que producen. Todo para poder ofrecer algo único que no puedas tener jamás en tu casa.

Si esto es verdad o no, está abierto al debate. La realidad es que este verano dos películas que podían verse en IMAX han arrasado en taquilla, la citada La odisea, y Spider-Man: Brand New Day. Y en fin, ya cualquier película que se precie y se quiera ofertar como gran espectáculo, se va a ofrecer en IMAX, es el caso de las esperadas Las nuevas desventuras de Cliff Booth, Dune: Parte Tres, Vengadores: Doomsday o Godzilla Minus Zero.

De momento parece que hay un público dispuesto a pagar por una entrada más cara y disfrutar de una película en IMAX. Suena cool y sofisticado, eres especial y ves las películas del mejor modo posible. En Estados Unidos ya hay más de 400 salas que proyectan así, y en España media docena. Y aunque pueda ser una costosa inversión, la previsión es que el parque de estas pantallas va a subir, porque supone ofrecer algo grandioso y único, no es ver un partido o un concierto en vivo, pero casi. Y por supuesto que la recaudación crece, el precio es mayor que el de ver una película convencional, a veces puede elevarse hasta un 60%, y al menos un mínimo del 30%, todo sea por vivir una experiencia inmersiva diferente.

La duda es si sólo quedarán esta suerte de pantallas circenses, y las películas intimistas, de actores y diálogos, están abocadas a verse en casa, al menos en el caso de la mayor parte de los espectadores.

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